Samantha, un cuento de navidad... Seguir história

baltazarruiz154 Baltazar Ruiz

Samantha lleva a las almas descarriadas poco de alegría navideña, una cena donde los invitados especiales tendrán una oportunidad única para salvarse de la condenación eterna...


Conto Impróprio para crianças menores de 13 anos.

#navidad #psicópata #Asesina-en-serie
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Un cuento de navidad...

Domingo, 24 de diciembre de 1995


♪♫♬Oh! You better watch out, you better not cry
Better not pout, I'm telling you why
Santa Claus is comin' to town
♪♫♬


Los cinco invitados aún dormían sentados en sus sillas. Fue bastante difícil traerlos a rastras hasta esta pieza que muy gentilmente me rentaron una semana atrás. El mantel era plastificado, rojo y con motivos navideños. Toda la habitación estaba decorada de la misma manera. De forma personal elegí cada adorno, también preparé la comida, desde el plato principal hasta el postre, el cual estaría listo exactamente en veinticinco minutos. Al fondo sonaban alegres villancicos y ya era hora de destapar la champaña, ya que esta sin duda sería una noche especial.


El primero en despertar fue Rudolph, como siempre a la cabeza de la mesa. Al lado izquierdo estaba la alegre Prancer, quien despertó segunda y Dasher que despertó última. Al lado derecho estaban sentados Comet, quien despertó tercero y Vixen, pegado a este, despertando cuarto. Al estar amordazados sus primeros gritos se redujeron a simples quejidos inaudibles.


—Queridas ovejas perdidas en la oscuridad, esta noche gloriosa, traigo hasta ustedes lo que tanto anhelaba su alma: La salvación —dije sentada en el puesto principal, vestida enteramente de rojo y con un gorrito de Papá Noel. 


Los cinco invitados se sacudían con violencia en sus asientos, parecía que lograrían arrancarse en cualquier momento, aunque eso no me preocupaba, no existía forma de librarse, eso pronto lo descubrían. Sus ojos transmitían diversas emociones, desde confusión hasta pánico. Solamente Rudolph me miraba de manera distinta al resto, en sus ojos había sed de sangre. 


—Me alegra tanto que estén tan enérgicos, sin embargo deberán guardar esos ánimos, la noche será larga. Voy a quitarles las mordazas si prometen comportarse como los buenos niños que sé que son, ¿de acuerdo?


Tres de cinco asintieron con la cabeza, los demás aún forcejeaban por liberarse. Las mordazas de Prancer, Dasher y Vixen fueron las primeras en ser removidas, los tres guardaron silencio, parecía como si solo deseaban respirar con normalidad un rato. A pesar de su mala educación y no responder cuando hice una pregunta, también retiré las mordazas de Comet y de Rudolph al final. 


—¿Quién eres? —preguntó Prancer, quien había recuperado el aliento.

—Soy una representante de nuestro Señor y salvador, pero en esta fecha tan importante soy la sustituta de Papá Noel. Él debe entregar los regalos de los niños buenos mientras yo reparto lo que merecen a los niños malos... justo como ustedes —respondí. 

—¿A qué te refieres con niños malos?

—Niños malos, niños perversos —dije acercándome a su oído—, niños que asesinan a cualquiera solo por un poco de droga. O que engañan a los demás fingiendo amor, o que se aprovechan de la debilidad de otros para saciar sus sucios deseos. Todos ustedes están podridos, hediondos y lastimados. Yo seré quien los cure, los perfume y rehabilite en esta cena navideña.


—No eres más que una desquiciada —añadió Comet.

—¿Desquiciada? No quiero escuchar eso de un tipo que molió a golpes a cada una de las mujeres que han tenido las desdicha de acercarse a sus fauces.

—Como sabes eso... —masculló.

—Yo veo a los niños malos cuando son malos, así de sencillo. Aunque ustedes llevan consigo una maldad que no se reformará con simples trozos de carbón en sus regalos. Verán, yo trabajo de una forma muy peculiar. Lo usual es que los niños malos me envíen cartas para que yo los salve de sus caminos de perdición. Pero, en estas fiestas, preferí leer otro tipo de cartas. Cartas que llegan hasta mis manos donde algunas personas me relatan su sufrimiento, sufrimiento causado por lacras inservibles como ustedes. No suelo atender ese tipo de casos, pero ya que hoy es un día tan especial, hice una excepción.

—¿Cual de las perras te escribió? ¿Eh? ¿Marta? ¿Carla? ¡Me las pagarán!

—Pequeño, no importa quien de ellas me escribió, ya que no saldrás de aquí... sin ser reformado, transformado en un ser puro y de buen corazón, ¿entienden eso? Esta velada es en honor a su alma y su apetencia de ser salvada.

—Imagino que sabes todo de nosotros, ¿no es así? —preguntó Dasher con la voz temblorosa.

—Así es preciosa, lo sé todo.


Un timbre en la cocina me alertó que el postre estaba listo, así que partí a alistar la cena y comenzar con el banquete. Desde la otra habitación, con cámaras que instalé antes, pude observar la conversación entre los comensales. 


—Escuchen, esta tipa está loca —dijo Prancer.

—Somos más, deberíamos aprovechar la oportunidad para someterla y escapar de aquí —añadió Comet.


Los demás estaban callados.


—Dice que todos nosotros somos malos, ¿acaso intentará entregarnos? ¿querrá dinero a cambio de su silencio? —intervino Vixen. 

—Guarden silencio —interrumpió Rudolph, era la primera vez que hablaba—, ella quiere mostrarnos algo, no podemos hacer nada así que al menos dejemos explique lo que quiere. 

—Hasta que hablaste, por un momento pensé que eras mudo —replicó Comet— te ves muy a gusto ahí, ¿no serás su cómplice?


Los ojos de Rudolph tenían un aura oscura que Comet notó de inmediato, haciendo que este apartara la mirada.  El silencio volvió a instaurarse entre todos. Aproveché el momento para salir con la comida. Serví a cada uno un platillo de lomo de cerdo en salsa de tamarindo, un puré de papas delicioso y ensalada navideña. Solté las manos de los pequeños, algunos intentaron soltarse, sin embargo les fue imposible.  No se habían percatado que estaban atados desde el abdomen. 


—Si ya se cansaron de forcejear, pueden comenzar a comer. Está exquisito, lo sé porque yo lo preparé de esa manera. 

—No comeremos, la comida puede estar envenenada. 

—Vixen, eres muy suspicaz. Cambiaré mi platillo con el de cualquier otro, ¿quien se ofrece?

—Yo, cambia conmigo —dijo Dasher levantando la mano.

—De acuerdo.


Los platos pasaron de un lado a otro de la mesa. 


—Por favor, hice estos sagrados alimentos con mucho cariño, no sean descorteces y coman. Aunque primero dejen que haga una pequeña oración —los cinco asintieron—, de acuerdo, cierren los ojos. Señor, bendice estos alimentos, te agradecemos por todo lo bueno que nos has dado. Te pedimos perdón por los pecados cometidos y esperamos que esta noche tan especial, nuestras almas sean alcanzadas por tu salvación. Amén.


Un débil amén se escuchó en boca de dos invitados. Uno de ellos fue el primero en llevarse un poco de puré a la boca, después probó el cerdo.


—Delicioso, en serio, es lo más delicioso que he comido —dijo Prancer.


A continuación, y de forma pausada, todos comenzaron a comer. Se observaban complacidos. Incluso Rudolph. Terminaron después de unos veinte minutos de silencio.


—¿Alguien quiere postre? Tengo un pay de manzana esperando por ustedes.

—Yo quiero, a decir verdad llevaba días sin comer algo decente.

—Prancer, lamento escuchar eso. Te traeré un trozo.


Sobre la mesa estaba aun humeante el pay que había preparado. Tomé un platillo pequeño y corté una porción para Prancer y otra para mí.


—Samantha, ¿de verdad harás esto en nochebuena?

—Verónica, creo haberte dicho que dejaras eso en mis manos, ¿recuerdas?

—Lo sé, pero no es algo que hagas normalmente, me preocupa que algo salga mal. 

—Nada saldrá mal, descuida.

—Ellos no te escribieron pidiendo salvación, ¿estás segura de que quieren ser salvados?

—Lo querrán, son pecadores, aunque traten de comportarse, Vixen es un drogadicto consumado, Dasher una estafadora, Prancer una homicida y Comet un abusador de mujeres. Ni hablar de Rudolph... Déjame terminar con esto.


Al regresar con los chicos, entregué el pay a Prancer y ambas comimos de él. 


—Creo que ya hicimos lo que querías —dijo Rudolph—, supongo que merecemos que nos expliques lo que sucede. 

—Te agradezco que esperaras a que terminara mi dulce postre para hacer tu intervención, Rudolph. Está bien, la razón por la cual están aquí es porque, todos, necesitan ser salvados de su propia oscuridad. 

—¿Cómo supones que seremos salvados? —preguntó Dasher.

—Aceptando con su boca sus pecados y pidiendo perdón, obviamente.

—No entiendo nada...

—Pronto lo entenderás.


Por debajo de la mesa, en el lugar donde estaba sentada, saqué una escopeta y, colocándola sobre esta, me dirigí a todos ellos.


—La salvación se presenta de maneras diferentes. Algunas veces en forma de perdón y olvido y en otras de un manera, digamos que un poco más violenta. De preferencia utilizo la segunda opción, pero este es un día especial, ¿o me equivoco? Tienen una oportunidad de oro para ser salvados. Solo deben confesar sus pecados a mí, su amiga Samantha.


—¡Sabías que estabas loca! —espetó Vixen.

—¿Tienes planeado usar esa escopeta con nosotros?

—Esta escopeta es solo un seguro —respondí a la interrogante de Dasher—, acabo de decirles que esta noche serán salvados si confiesan sus pecados.

—¿Podemos confiar en ti? —pregunto Prancer.

—Pueden confiar en mí. ¿Quién será el primero en confesarse?


Callados se observaron los unos a los otros, quizás tratando de adivinar quien sería el primero y cual sería el resultado de ducha confesión. De forma inesperada, Prancer comenzó a hablar.


—Esto es algo que he guardado en silencio por mucho tiempo. Hace casi tres años maté a alguien. La policía aun lo toma como un accidente, e incluso su familia piensa que así fue. Pero la verdad es que maté a la que era mi novia.

—Emily, ¿verdad?

—Si, Emily y yo teníamos una relación de años, a pesar del rechazo de sus padres. Nos queríamos. ¿Cómo sabes lo que pasó?

—El hermano de Emilia nunca se creyó el cuento del accidente, investigó por su cuenta y llegó a esa conclusión, por lo que veo no estaba equivocado.

—Yo la amaba, eramos almas gemelas... sin embargo esa noche nos drogamos con algo que nunca habíamos probado y cuando desperté ella estaba muerta y mis manos llenas de sangre. Dije que fue un accidente porque así lo creía, pero después de un tiempo acepté la verdad. Yo la asesiné. Soy una asesina.

—¿Te sientes mejor? Has liberado tu alma de un peso que cargaba de forma innecesaria. Ahora podrás descansar de tus pecados.

—La verdad me siento mejor —dijo sollozando—, es un sentimiento muy grato. 

—Tu alma ha alcanzado la salvación, mi pequeña. 


Tomé la escopeta y apuntando hacia su cabeza, disparé. Su masa encefálica cubrió parte del rostro de Dasher. Los gritos se escucharon en toda la habitación, el único que no grito fue Rudolph, a decir verdad, ni siquiera parpadeó cuando halé el gatillo. Dasher y Vixen empezaron a llorar. 


—Prancer fue la primera en ser bendecida por la salvación de nuestro Señor. ¿Quién será el siguiente?

—¡Estás loca! La mataste a sangre fría... —dijo Vixen entre lagrimas.

—¿Matarla? ¿Acaso no la escuchaste? Dijo sentirse mejor, la salvé...

—Esa es la salvación que ella reparte, ¿no lo entienden? —intervino Rudolph— Es mejor que se confiesen antes de que les vuele la cabeza. Al menos nos permite dejar el mundo sin culpas. 

—¡Calla! Tú estás igual de loco que ella —espetó Comet, quien había estado callado un rato. 

—Si nadie va a confesarse, seré yo misma quien enumere uno por uno sus pecados —añadí, pero aparte de los que lloraban, e silencio fue rotundo, Rudolph casi levanta la mano, pero con una mirada de mi parte entendió que debía callar por el momento—. Bueno, si nadie quiere hablar, comenzaré. Vixen...

—¡No hagas esto por favor!

—No quiero escucharte, te di la oportunidad y no la aprovechaste —lo amordacé de nuevo—. Vixen no es más que un drogadicto, que no los engañen con su ropa limpia y su cara lavada. Solo es un disfraz que utiliza para engañar a sus familiares y amigos. Sus padres aún creen que sigue en la universidad, pero no hace otra cosa más que mancillar su cuerpo con esa basura en las venas.

—¡Eso amerita que le vueles la cabeza! —interrumpió Dasher.

—¿Quieres más razones? Ahí una que quizás te guste... Vixen vendió a su mejor amiga a cambio de un poco de droga —Vixen, quien en todo momento estuvo forcejeando, al escuchar mis palabras agachó la cabeza y comenzó a llorar—, creo que ni él sabe lo que sucedió con ella después. Vixen es un egoísta y un desperdicio de oxigeno para el mundo, ¿verdad, Vixen?


El joven asintió con la cabeza, en sus ojos había llanto y resignación. 


—¿Eso es cierto? —preguntó Dasher, ante lo cual Vixen volvió a asentir.

—Ven, no estoy mintiendo. Tomaré su quebranto como la suplica de su alma por la salvación... Descansa, pequeño. 


Una vez más halé el gatillo, provocando la muerte inmediata de Vixen. La mirada de los que quedaban en la mesa era sombría. A partir de ese momento, nombre los pecados de cada uno de los invitados. Dasher era una viuda negra con cuatro esposos muertos a sus espaldas y Comet disfrutaba golpeando a sus amantes, asesinando a dos de estas. Uno a uno fueron salvados con un tiro a la cabeza, quedando Rudolph al final.


—De todos los monstruos que he conocido, eres por mucho la peor.

—¿Monstruo? Lo dice alguien que hace lo mismo que yo, ¿te consideras a ti mismo un monstruo?

—Si, a diario.

—Justo lo que esperaba de ti, Teniente Rudolph. Al principio de tu carrera solo eras un policía del montón. Cosa que cambió después de que un demente asesinara a tu hija... ¿qué fue lo que hiciste?

—Le di caza hasta eliminarlo.

—Solo fue el primero de muchos... Aprovechando la información privilegiada que tenías como agente policial, eliminaban por tu propia mano de aquellos que sembraban terror en la sociedad.

—Por lo que veo tú haces lo mismo.

—No es lo mismo, yo entrego salvación, la paz que solo el Señor puede dar. 

—Este no es tu modus operandi, ¿verdad?

—Así es, esta cena era para llegar a ti. 

—¿Qué es lo que Samantha quiere de mí?

—Por mucho tiempo creí que fui yo quien mató a mi hermana, pero después de recordar entendí que no fue así. Había otra persona en casa ese día... un hombre de cabello blanco...

—...y ojos amarillos, ¿verdad?

—Exacto...

—Un asesino en serie, mata degollando a todo cinco personas cada cinco años.

—Mi hermana fue la tercera de 1976. Ha seguido matando desde entonces.  

—Yo también lo investigué, pero no sé su paradero. El próximo año deberá comenzar la matanza. Tengo una investigación sobre ese demonio. 

—Era lo que quería escuchar —tomé la escopeta y apunte directo a su rostro.

—¡Espera! ¡Pensé que lo que querías era cooperar conmigo!

—No Rudolph, tienes una nariz roja que llama mucho la atención, en el bajo mundo se rumorea sobre un policía asesino, además no me gusta la competencia. 

—Entiendo, no tengo escapatoria... En mi bolsillo hay una llave de una caja de seguridad, buscala en mi apartamento. Encontraras lo que necesitas sobre Ojos Amarillos.

—Eres muy amable, ahora se recibido por los brazos del señor.


Un disparo volvió a escucharse, aunque como era cerca de la media noche había quema de pólvora cerca del lugar, el sonido apenas si se notó. Rocié de gasolina el lugar y  lo hice arder en llamas. Coloqué el cuerpo de Rudolph de modo que pareciera que todo fue su culpa. 


—Samantha, ¿ya está hecho?

—Si, ahora estamos más cerca de vengarnos.

—Confío en que así será... 

—Verónica, feliz navidad.

—Feliz Navidad, Samantha.

—Vamos al apartamento de Rudolph, quiero descansar después de eso y planear una fiesta de fin de año.

—¿Otra cena?

—Claro, allá afuera hay muchas almas que desean ser salvadas, sería un pecado no procurar por el bien de sus almas...


Encendí mi coche y partimos del lugar, el demonio de los Ojos Amarillos estaba más cerca que nunca, y no perdería la oportunidad de salvarlo...

25 de Dezembro de 2018 às 20:23 9 Denunciar Insira 10
Fim

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Baltazar Ruiz ¡Hola! Soy Baltazar y este es mi espacio, acá encontrarán desde terror hasta ciencia ficción. Trato de dar lo mejor de mí en mis historia y me gusta ayudar a los demás, si puedo servirte en algo lo haré gustoso.

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F. Ciamar F. Ciamar
No sabia que esperar de este relato por lo que me sorpendi a cada paso. Muy bueno! El unico inconveniente es que tiene un par de errores menores que desconcentran bastante la lectura, y los dialogos a veces se hacian difilices de seguir.
19 de Maio de 2019 às 14:21
H Hamlett
Excelente! Te invito a leer mis historias. Cualquier crítica o comentario te lo agradeceré infinitamente!
1 de Abril de 2019 às 20:12
Flor Aquileia Flor Aquileia
que increibleeeeeeeeeeeeee!!!!!
1 de Março de 2019 às 17:58
Michelle  Camacho Michelle Camacho
Como siempre me sorprendes amigo! ahora samanta estará mas cerca de la verdad.
28 de Fevereiro de 2019 às 21:42
Lina Hookings Lina Hookings
Asombroso el relato!
18 de Janeiro de 2019 às 14:16
Omar Castro Omar Castro
Tienes una buena exposición. Pero te olvidas de algo: la soberbia humana. Reconocer lo malo que hemos hecho es lo más difícil que podemos hacer. Todo el mundo se autojustifica.
8 de Janeiro de 2019 às 08:31
Galo Vargas Galo Vargas
Hola! Hay un espacio de párrafo entre la oración que dice " también preparé la ---espacio---- comida". Corrígelo para que se lea mejor ;)
27 de Dezembro de 2018 às 11:06

  • Baltazar Ruiz Baltazar Ruiz
    ¡Gracias!, corrijo de inmediato 27 de Dezembro de 2018 às 14:07
Fausto Contero Fausto Contero
Me ha gustado mucho la idea de Samantha haciendo algo tan hogareño como ofrecer una cena de navidad, hasta con pay de manzana. Y aunque sabía el destino de sus comensales, me ha sorprendido que no haya sido como yo pensaba. Es que ni por navidad se controla un poco, jejeje. Increíble relato, que deja la puerta abierta para el descubrimiento de los secretos de la "piadosa" protagonista, que se está convirtiendo en uno de mis personajes literarios favoritos.
25 de Dezembro de 2018 às 14:30
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