Jefa de Jefas Seguir história

sadinthemoon Mariam Abdulhay

Cuando la hacker Natalia Mendez es raptada por la guerrilla colombiana, empieza una pelicula de terror en su vida bajo cuerda. Pero, al volverse una experta en armas y ciencias tecnologicas, derrota al comandante que la tenia apresada y vuelve a ser libre luego de permanecer 7 años en el monte rodeada de asesinos y temerarios, además de victimas como ella a la espera de ser salvados por un héroe que no llegaría jamas. Aqui empieza su nueva vida. Deja de ser alias Minerva para volver a ser Natalia Mendez. Su familia, su vida, sus negocios, todo sera retomado. Eso si los recuerdos y su pasado, se lo permiten. +18. Todos los hechos son ficticios y de mi completa autoria.


Romance Contemporâneo Para maiores de 18 apenas.

#crimen #heroe #novelanegra #385 #contemporanea #guerrilla #nuevavida #fundaciones
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Fin del Cautiverio


-Minerva!!!!


El comandante Tiberio. Un asqueroso tipejo de unos 56 años, con una barba espantosamente larga y sucia, una barriga que le sobraba por encima de sus pantalones y un apestoso olor a tabaco y cerveza, me miraba con la típica lujuria de siempre.


-Si, mi comandante?


-La espero en mi pieza, no se tarde.


Senti las típicas ganas de llorar, aun no entendia la fascinación de ese viejo por mi. Cuando me rapto tenia apenas cumplidos los 16, era una nena. Pero supongo que para la guerrilla ya yo debía de ser toda una adulta, he visto chicos desde los 8 o 9 años, cargando fusiles y con los sombreros tapándoles por completo el rostro de lo grande que les quedan. Los he visto asesinar y luego celebrar como si fuese la cosa mas normal del mundo. Asi de cochino es este mundo.


Estaba harta. Llevo siete años rodeada de esta mierda, he visto como ha muerto mucha gente inocente, me ha tocado matar mujeres y hombres y creo que mi conciencia nunca mas volverá a estar limpia, me siento sucia, podrida, por tantas veces que ese maldito hombre ha utilizado mi cuerpo para satisfacer sus necesidades. Me han golpeado, baleado, enterrado en la fría tierra con apenas espacio para que el aire pasara por mi nariz con la simple excusa de que eso me hacia fuerte. Fuerte y una mierda, yo lo que necesito es irme de aquí. Mi libertad y la de todas las personas que conviven conmigo a diario aquí, no todos son malos, algunos fueron atrapados al igual que yo, saliendo de clases, en centros comerciales, otros fueron secuestrados de niños e incluso conoci a un par que fueron entregados por sus padres con la excusa de “hacerse hombres” y hasta chicas que fueron vendidas por unos cuantos pesos. De verdad, odiaba esta mierda.


-Minerva!

Voltee a ver, era alias Rubi, una chica de unos 17 con un hermoso cabello rojo, las demás se lo querían cortar el dia que la secuestraron pero monte mi arma y les dije a todos que el que se atreviese a tocarle un solo mechon de cabello, lo mataba. Ninguno se le acerco.


-Que pasa, Rubi?

Acelero el paso y llego hasta donde estaba yo, era alta como una modelo y tenia un muy buen cuerpo oculto debajo de ese horrible uniforme verde que usabamos, le he asegurado desde que llego, hace un año que cuando saliera de aquí la ayudaría a hacerse de un Book de fotos para presentar en varios sitios, ella siempre se reia de aquello pero decía que su hermana mayor siempre comentaba lo mismo, que seria una gran modelo.


-Lo haras hoy?- hablo muy bajo pero le entendí. Asenti mirando a todos lados, no quería que nadie escuchara aquello.


-Quiero que te ocultes bajo el viejo auto quemado. Cuando todo pase yo te buscare y nos iremos de esta mierda. Ve por Martin y el Negro. Tienes 15 minutos para hacerlo y me daras 10 mas para asegurar el perímetro, si no he llegado en esos 10 minutos, aprovecha el descontrol de todo y huye, te llevas a los gemelos.


Ella asintió y obedientemente se fue a buscar a los gemelitos que teníamos hospedados desde hacia una semana y los cuales fueron mi principal motivo para realizar la revuelta, tenían seis años y lloraban mucho porque los habían raptado de un parque cuando estaban al cuidado de su abuela. Cada vez que peinaba sus cabellos azabache me preguntaban por su mami y a mi se me partia un poquito mas el corazón. En la guerrilla te entrenan y preparan para no tener sentimientos, por eso se que no pertenezco a este lugar: aunque no he sido una persona completamente buena, se que no soy tan maldita como para tener el corazón vuelto piedra.


Suspire y sostuve entre mis manos el rifle, dije una plegaria mentalmente e hice la cruz en mi pecho antes de cruzar la puerta que daba a la pieza del comandante.


Ser su juguete sexual no era algo que me apeteciera, pero si era algo que causaba envidia entre las demás camaradas. Por eso, antes de los seis meses en el campamento, pedi un arma y entrenamiento para usarla. Luego de doce meses, tenia ya muchos enfrentamientos con el Ejercito en mi curriculum. Y hoy, siete años después, puedo decir con firmeza que soy la mejor de todo el lugar, tengo la puntería perfecta y mis puñaladas son exactas. Soy toda una asesina y, esta tarde, asesinare al maldito comandante.


Recordaba cuando era mas chica justo al dar tres toque en la puerta. Me encantaba meterme en las cuentas bancarias de los demás y robar solo algunos cuando billetes, nada muy grande para no alarma, podía cumplir mis caprichos de compras sin quitarle nada a mi padre y hacia lo que me gustaba: Hackear. Recuerdo cuando una vez me meti en la cuenta de redes sociales de una amiga y encontré las fotos sexuales que se había tomado con un chico que no era su novio. La verdad, no eramos muy amigas, asi que la extorsione con las fotos. Se que no he sido muy buena persona pero se que hay otros peores que yo, y uno de esos seres era Tiberio.


-Comandante?

-Pasa y quitate la ropa.

Estaba sentado en la misma silla de siempre junto a la mesa sucia llena de cocaina la cual el aspiraba con un sorbete. Senti asco de mi misma pero procedi a quitarme el rifle del pecho. Aun no se como es que no se ha aburrido de mi, siete años era tiempo suficiente para que lo cansara y decidiera buscar a otra chica a la que acosar, pero el pensar que le hiciese lo mismo a otra inocente, me repugnaba mas que el hecho de que me lo hiciera a mi, abri mi uniforme y quede con la franelilla blanca que cubria mi brasier y mis cacheteros color negro.


Levanto la vista de la coca y me comio con los ojos, debo decir que esa barba se ve mas sucia que hace unos días, y el también estaba mas ojeroso. Tal vez, si yo fallaba en mi tarea, la cocaína terminara por matarlo.


-Ven aquí.


Camine los cinco pasos que nos separaban y me coloque frente a el. Busco besarme pero me quite sin temor, estaba acostumbrado a eso asi que solo rio.


-Abre el cofre y coloca la clave.


Lo que mas me gustaba de su obsesion conmigo era que sabia cada una de sus cajas fuertes, lo sabia todo. Donde estaban, las claves y lo que había dentro.


256900. Clic. Listo, la caja fuerte detrás del cuadro del Che abrió y adentro pude ver muchos dólares. El corazón se me paralizaba cada vez que las abria. Siempre encontraba oro, dólares, diamantes, drogas, lo que fuese, pero en exceso.


Me paso un maletín que tenia a su lado y que no vi hasta el momento y al abrirlo, supe que era mas dinero aun. Meti cada paca dentro de la caja, conte unas 130 antes de perder la cuenta, tal vez fueron unas 200 en total pero no estoy segura. Cerre igual que al abrir y baje el cuadro, me voltee a mirarlo esperando mi próxima orden y el momento de atacar.


-Aquí.


Sabia que le gustaban tanto los orales porque comprendi el asco que eso producia en mi y lo mucho que me desagradaba hacerlo, eso al parecer le excitaba, mi rechazo. Lo conocía tan bien que sabia que seria justo en la silla que lo quería y esa era la señal que necesitaba para empezar con mi plan.


Debajo de la silla, sin que el lo sospechase, escondi un cuchillo de cazador hace un par de días, lo pegue con cinta a la base de la silla y solo rogué a dios porque no se cayera hasta el momento en el que me hiciera falta. Cuando meti mi mano mientras el me ignoraba para meterse otro pase, supe que mi oración había sido escuchada. Ahí estaba.


-Bien, Minerva, que diablos esperas?


Abri su cinturón y baje el cierre del pantalón, le baje los pantalones hasta los tobillos y, justo cuando me tenia que llevar el pedazo de carne vieja y arrugada a los labios, me levante para quedar de pie, sin darle tiempo a decir algo, lleve el cuchillo hasta su garganta


-Que haces?- Me miro sorprendido- Te he dado todo, eres mi nenita, por que haces esto?


-Por que haces esto tu, maldito?- Pregunte en un susurro de ira- Por que te aprovechaste de mi cuando era tan pequeña? Por que lo sigues haciendo? Por que secuestraste a los gemelos? –Silencio fue la respuesta- Nada? Bien. Que te pudras en el infierno, bastardo.


De un solo corte, le abri el cuello. La sangre broto y mancho mi camiseta blanca pero me sentía victoriosa. Por fin me había librado de esa escoria, tenia mucho tiempo pensando en hacerlo pero cuando vi llegar a esos chiquitines, supe que era el momento. Sabia que Toribio no era muy querido y que, la gran mayoría de los “camaradas” estaban ahí bajo amenaza o por secuestro.


Me puse el pantalón, las botas, el rifle en el pecho y abri la caleta justo detrás del cuadro del Che. Agarre el mismo bolso que acababa de vaciar y busque 3 bolsos mas. Ocupe dos de los 4 bolsos con dólares y fui por el otro escondite que estaba en el piso bajo la cama. Llene un bolso de monedas y unos 5 lingotes de oro, además de dos fundas de almohadas. El ultimo bolso lo llene con los diamantes que estaban escondidos dentro de un jarrón de barro que había junto a la tina.


Abri la puerta de la pieza con una de las fundas de almohada con oro en mano, los demas me miraron sorprendidos y alertas cuando empece a gritar

-Muchachos!!! Atencion todos!!!

Se alinearon enfrente de mi uno por uno, mire bien pero no estaban ni los gemelos, ni Rubi, asi que me tranquilice.

-Bueno muchachos- solte la funda y tome mi arma corta de la cintura, algunos se alarmaron con mi accion pero sabia que muchos de ellos confiaban en mi, asi que ninguno se movio- Les tengo una noticia que les cambiara la vida a todos. Una nueva mision.

-El comandante es el que debe dar esas instrucciones, Minerva, no lo cree?- alias Flaca era la envidiosa mayor, sabia que queria ser la querida del comandante y, si por mi fuera, se le hubiese regalado con lazo y escarchas.

-Como les decia- dije ignorandola- Esta nueva mision los cambiara para siempre, es algo que ninguno de ustedes espera, pero antes, quiero preguntar. Confian en mi?

-Si, mi señora!- Gritaron a coro todos, con excepcion de alias Flaca, alias Marin y alias Diablo.

-Ustedes?- Los mire de frente, ubicandome donde sus ojos no miraran otra cosa que no fuera mi cara

-Mi apoyo esta con mi comandante. Donde esta el?- Marin fue el que hablo con altaneria, como siempre. Sabia que era homosexual y que odiaba mi posicion en el lugar, seguramente no la odiaba mas que yo.

-Hice una pregunta- Volvi a hablar, esta vez mas intimidante.

-Yo tambien.- Contesto sin temor. No me lo pense dos veces e hice lo que tantas veces vi hacer al comandante con los que lo retaban: le di un tiro en la frente.

Al desplomarse el cuerpo mire a la cara de Diablo y de Flaca. Estaban con los ojos muy abiertos y supe que estaban nerviosos porque pensaban que les sucederia lo mismo y, realmente si tenia la minima sospecha de que eso ocurriera, no dudaria en darles un balazo a cada uno.

-Bien, ustedes opinan lo mismo que su amigo?- pregunte con dulzura forzada. Ellos negaron la cabeza repetidamente- No escucho.

-No- dijeron a coro.

-Bien. Les creere, espero que no hayan sorpresas de su parte- dije por ultimo. Camine hasta donde estaba antes, donde los podia ver a todos por completo y supe que estaban espectantes por lo que les diria- El comandante ha muerto, ya somos libres. Todos. Asi que aqui tienen, para que se repartan entre todos- Acerque la funda de almohada con aquel tesoro amarillo y ellos abrieron los ojos mas aun- En el cuarto hay otra funda igual, en un segundo se las entrego. No quiero trampas, todos por igual obtendran lo suyo para que consigan una casa bonita, comida para sus familias y hasta inicien un negocio o lo que quieran hacer con eso, es completamente suyo.

Una exclamacion de sorpresa en coro fue el unico sonido, eso y murmullos por lo bajo

-Como podemos estar seguros de eso?

-Fue una sobredosis?

-Se suicido?

-De donde salio ese dinero?

Muchas preguntas que acalle levantando la mano y cerrando el puño en el aire como hace el director de una orquesta y dije la unica frase sencilla que debian y querian oir.

-Esta muerto porque yo lo mate. Somos libres, no mas "camaradas" ni "comandantes". No mas guerra. No mas guerrilla para nosotros. Somos libres.


19 de Dezembro de 2018 às 17:01 0 Denunciar Insira 0
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