RUBÉN Seguir história

montserrat-orozco1544316090 Montserrat Orozco

Esta triste historia (para comenzar sin rodeos) empieza cuando voy a una fiesta de una banda de Indie que se estaba apenas haciendo popular, aquella banda se llamaba "Lobos", no me quejo, tocaban muy bien y además el vocalista tenía una fina y calibrada voz, toda la gente (a pesar de que era una banda de indie) empezaron a bailar y emborracharse en aquel bosque, yo solo me encontraba en la barra tomando alcohol. No bailaba ya que tenía asma y si bailaba me iba a dar un ataque. En eso, el se me acerca, ese chico tan raro, con una sonrisa me conquisto, solo con una sonrisa me lleno toda el alma. ¿Cómo es posible? No lo sé ¿Cómo pude besarme con él, esa misma noche? Tampoco lo se ¿enamorarme? Algo estúpido, lo comprendo ¿tenerlo en mis brazos en aquella cabaña? Lo ignoro. ¿Cómo esta historia de "amor" termina en tragedia? Cuando el decide quitarse la vida y tu ni enterada, cuando el no le importo el amor que le diste y que le pudiste seguir dando para que el se colgase de un árbol en medio de la nada. En ese instante supe que algo anda mal, el no se pudo haberse quitado la vida, él no se suicidó, él no tenía depresión, él quería seguir viviendo ¿Cómo lo sé? Porque vi en sus ojos la llama de la vida, vi que el amaba vivir, escuchar las dulces melodías, sentir las mas lindas texturas, oler los más ricos olores, presenciar los momentos mas bellos, saborear lo exquisito. No me importa que se interponga en mi camino, yo hallare todo lo que sea posible por él. Por mi amor. Por mi... Rubén.


Suspense/Mistério Impróprio para crianças menores de 13 anos.

#asesinato #suicidio #miedo #romance #crimen #suspenso #amor #misterio
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LOBOS


- Anda vamos – escuchaba su voz de niña de 5 años en el instituto – no quiero ir sola a una fiesta en el bosque.

- Pues ni modo Zuri – dije mientras trataba de esquivarla por los pasillos – mis madres no me dejaran acompañarte.

- Las madres son mas buena onda que los padres y si te pueden dejar ir – seguía persiguiéndome. – les puedes decir que te vas a dormir conmigo después de la fiesta y yo te llevo.

- Esta loca – dije tratando de ignorarla. – además está lejos el bosque.

- No está tan lejos, solo como 1 hora – rodeo los ojos – además, yo te llevo y te traigo, por favor – junto sus manos en modo de súplica.

- Si te digo que si me dejaras en paz – ella asintió – sí, iré contigo. Pero si me aburro me vas a traer a casa.

- Te amo – me dio un beso en mi frente con fuerza.

**

Escuchaba música mientras me maquillaba, estaba insegura al ir aquella fiesta, y no solo porque iba a ir un bosque, sino porque tenía que vestirme de negro, algo raro, pero las cosas son como son. Veo a mi madre tras mío.

- Te ves muy bonita, hija – decía mi madre mientras acariciaba mi cabello.

- Gracias madre – dije, ella esbozo una sonrisa.

- Es una lastima que no seas mi hija biológica – me estaba poniendo el labial rojo – creo que si realmente fueses mi hija sería más feliz.

- Estoy feliz porque tengo dos mamás que me adoran y no importa si no me engendraron, lo importante es que vivo con ustedes. – un sonido en la puerta interrumpe nuestra conversación.

- ¡Zurisadai ya llegó! – decía mi madre desde el segundo piso.

- Me tengo que ir – me levanto y tomo mi bolso – volveré mañana.

- Eso espero – le di un beso en su mejilla, me retiré.

**

Mire por todos lados en aquel lugar, había mucha gente, mas de mil personas de seguro. Mi amiga iba riéndose a morir, mientras yo examinaba el lugar, estaba nerviosa, el lugar tenía una barra muy grande, bebidas alcohólicas hasta reventar, un enorme escenario para los "artistas", tenían todo, luces, instrumentos, micrófonos, me sentía loca al entrar en un bosque por una fiesta a la que no quería ir.

- Espera un momento – se fue con alguien.

- ¡Zurisadai! – la llame, pero me dejo en "visto". Mire por todos lados, no había una linda vista. Aunque tengo que aceptar que el lugar era lindo para hacer un concierto-fiesta, veo que la banda entra al escenario, los observo.

- ¡Están listos, chicos! – dijo el vocalista gritando, todos gritaron - ¡aúllen mis Lobos! – todos empezaron a aullar, me tape los oídos, ellos empezaron a tocar y el ambiente se encendió como una bomba, la gente empezó a bailar, por obvias razones no baile por mi maldito asma, eso me ponía un poco triste al solo recordar la causa de mi enfermedad, caminé hacia la barra.

- ¿Qué te sirvo, loba? – dijo el cáterin.

- Cerveza – conteste desanimada, me dio una botella, me senté en una silla de madera que estaba en la barra, di un sorbo, escuchaba los cantos melodiosos del vocalista, estoy entretenida con su bella voz hasta que otra persona se sienta a mi lado, todo sudado.

- Vodka, lobo – dijo el chico de mi lado, volteo y lo veo, su piel era blanca, lo podía ver, su cabello y sus ojos eran de color marrón, estaba vestido de negro, me miró – que paso loba, ¿te aburres?

- No lo sé – dije – mi amiga se fue y me quedé sola.

- ¿Sola? – miró a su alrededor – pues fácil hay mas de 1500 personas aquí – esboce una sonrisa.

- No de esa manera, sino... - hice una pausa para ordenar mis pensamientos – nada.

- Y dime ¿Cuál es tu nombre? – me preguntó interesado.

- Diana.

- Como la princesa Diana – rio – yo me llamo Rubén – me sonrió – entonces Diana, cuéntame – no escuche bien.

- ¡¿Qué?! – levante la voz.

- ¡Ven! – tomo mi mano al igual que el vaso de vodka, yo también me lleve mi trago. Nos empezamos a alejar de las personas, buscaba, un poco asustada a mi amiga, cuando por fin la encuentro, la miro fijamente con una mirada de auxilio, cuando por fin pudo ver mi rostro, ella me guiño el ojo, rodeo los ojos. Finalmente, nos alejamos de todos.

- No es una buena idea alejarnos de la fiesta – le comenté.

- Conozco este bosque como la palma de mi mano, no te preocupes – me soltó, le dio un sorbo a su trago al igual que yo le doy uno al mío - y dime Diana, ¿Por qué una chica como tu no baila como todos los demás? – el comienza a caminar, le sigo el paso.

- Tengo asma – contesto ante su interrogatorio.

- ¿Causa? – respire hondo antes de contestar.

- Verás, mis padres biológicos eran un caos total. Mi padre biológico golpeaba a mi madre brutalmente hasta que... cuando me enteré de que mi madre murió tuve mi primer ataque de asma.

- Oh, lo siento – me dijo apenado - ¿Quiénes te cuidan ahora?

- Dos mujeres, son pareja – dije – no me apena que mis madres sean lesbianas y estén casadas.

- Genial – volteo a verlo – quien no ama la gente lgbt – arqueo sus cejas.

- Gracias por entender – dije.

- ¿Eres menor de edad? – asentí.

- 16 años – conteste.

- Yo 17 – bufó – te creía más grande.

- ¿Tan malo es que me ganes con un año?

- Para nada – le di un trago a mi cerveza – pero dentro de un mes cumpliré 18 y para el verano me iré a Harvard. – abrí los ojos como plato.

- ¡¿Harvard?! – dije impresionada, el asintió orgulloso – la gente que entra allí es muy inteligente, muy rica o ambas.

- ¿Me estas diciendo menso? – dijo indignado.

- No, me impresiona conocer a alguien que tenga la capacidad de ir a esa universidad. – se interpuso en mi camino y abrió sus brazos.

- ¡Soy tu Dios! – me reí ante su interpretación. Hice una reverencia.

- Eres un tonto – dije riendo, seguimos caminando, en eso un tono de llamada suena con la canción de Hey Brother de Avicii.

- Espera que tu Dios le llama – cogió su teléfono de su bolsillo del pantalón y contesto - ¿Qué pasa? – dijo el, tome de mi cerveza. – estoy caminando por el bosque – mire por todos lados, admiraba aquel lugar, era muy bello – conozco este bosque como la palma de mi mano... no te preocupes... no te comas mi pastel, gordo – reí ante su reacción – apártame un lugar para la mesa... vas a morir virgen si sigues así... ok, nos vemos allá. Cásate – colgó, yo reí.

- ¿Tu hermano? – el asintió.

- Es el hermano mayor y se toma muy enserio su papel – le sonreí, el me miro – nadie te a dicho lo bonita que eres – baje la cabeza – tienes unos ojos verdes hermosos. ¿Sabias que solo el 10% de la población mundial los tiene así? – negué con la cabeza – eres una en un millón. Eso es fascinante.

- ¿Por qué me dices esas cosas? – le dije apenada – para.

- ¿Qué? No te gusta mis cumplidos.

- No es eso.

- ¿Quieres que te diga fea? – negué con la cabeza.

- No tonto, es que es muy rápido para que me hables de esas cosas.

- ¿Rápido? – asentí - ¿sabes que es mas rápido? La vida.

- Si, pero tendrás más oportunidades para decirme esas cosas. – lo rodeo y sigo caminando.

- ¡Hey! – me sigue – ni que me fuera a morir mañana – volteo a verlo y me detengo.

- No bromees con eso. La vida es delicada.

- Por eso hay que vivirla – se me acerca lentamente, mi respiración se me acaba lentamente, siento como mi espacio se nubla, mi corazón se acelera, su inhalación se junta con la mía, toma mis manos, nuestras bebidas se juntan, chocamos nuestras frentes. – ¿no sientes esa energía que nos mueve ambos? – murmulla - ¿no sientes lo que yo siento?

- No puedes enamorarte de mi en una noche, eso es ridículo – contesto con su mismo tono de voz.

- Si es ridículo, ¿Por qué me sigues la corriente? – veo sus ojos, veo los destellos de la vida en él, sentía un batallón en mi pecho, no se lo que pasaba conmigo, pero el juego que el jugaba me gustaba demasiado.

- Esto es tonto – me calló con un beso, sentía sus labios suaves haciendo par con los míos, estaba feliz por tenerlo, podía saborear su saliva al igual que el vodka, no me importo lo que estuviese pasando en ese momento, se separa de mí.

- Vamos – tomo mi mano, caminamos agarrados de la mano, mire al suelo, observe sus piernas detenidamente, veía que pisaba chueco.

- ¿Qué te paso en la pierna? – señale su pierna derecha. Lo mire.

- Tuve un accidente hace un año. Me la rompí muy feo, tanto que me tuvieron que atravesar tubos y esas cosas, eso se me dificulta para correr, andar en bicicleta, hacer ejercicios pesados y saltar.

- Lo lamento muchísimo – el asintió. - ¿Por qué dices que conoces este bosque como la palma de tu mano?

- Tengo una cabaña aquí cerca y a veces voy a explorar.

- Vaya. – dije – y dime Rubén ¿tienes más hermanos?

- Si, pero prefiero no hablar de eso – asentí – tu ¿tienes hermanos?

- No, soy hija única, pero tengo una amiga que cuenta como una, se llama Zurisadai.

- Que nombre tan raro ¿Qué significa?

- Según la biblia es el padre de Selumiel que era el elegido de Dios de cada tribu.

- Que flojera llamarse así.

- Sus padres son muy religiosos.

- Ya me di cuenta. Y Diana háblame de ti.

- Ya te conté todo de mi – me abrazo y me dio un beso en mi frente, tomo mi barbilla, mire sus ojos. – no se porque siento que vas a cambiar mi vida.

- Por que la voy a cambiar – me dio un beso en mis labios. – ¿no lo crees?.

- No – dije negando la cabeza.

- ¿Por qué no?

- No has hecho nada que me hagas cambiar de opinión.

- Y ¿Qué quieres que haga para que lo hagas? – me sonríe.

- Se creativo – tomo mi mandíbula con una de sus manos y me dio un beso en mis labios, el era dulce, tierno, sentía esa presión en mi pecho, no puedo seguir con esto, lo tomo y le sigo la corriente como el mar. Escucho a lo lejos a la gente de la fiesta aullando, como si supieran que nos estamos besando y estuvieran viendo el momento.

9 de Dezembro de 2018 às 00:51 0 Denunciar Insira 0
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