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Matias Cunningham


Un estudiante de secundaria se ve sumido en la monotonia cuando encuentra una puerta hacia un mundo fantastico.


Fantasia Épico Impróprio para crianças menores de 13 anos.

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Nueva vida

Me encontraba en el colectivo, yendo a la universidad por la mañana, al igual que todos los días de lunes a sábados, sumido en la monotonía total. Como de costumbre, no estaba prestando atención a lo que ocurría a mi alrededor, sin embargo, estaba mas alla de mi capacidad el ignorar lo que estaba pasando: Un par de idiotas que se habían subido hace unos minutos estaban comenzando a molestar. Aquellos hombres, flacos y de unos 25 años mal llevados, se la pasaban gritando y haciendo comentarios de mal gusto sobre una mujer que se encontraba cerca de la salida. Al principio decidí no darle mas atención de lo que requería, que le dijeran cosas inapropiadas a una desconocida no era algo que me importara demasiado. Sin embargo, cuando vi que misteriosamente iban a bajar en la misma parada que aquella mujer me hizo sonar una alarma interior, diciéndome que de seguro iban a hacerle algo a la pobre mujer. Así que rápidamente me levante de mi asiento y me baje junto a ellos. Apenas me baje del colectivo decidí mantenerme alejado de esos 3, viendo si debía intervenir físicamente. Durante unos minutos se limitaron a gritarle cosas a la pobre chica, pero no tardaron demasiado tiempo en tratar de manosearla, momento en el que me acerque y, de un golpe desde atrás en la sien, deje inconsciente al mas grandote de los dos. Al ver caer a su amigo, el pajero restante saco un cuchillo que tenia en el bolsillo. -TE VOY A HACER PORONGA, PELOTUDO- y así, me ataco con su cuchillo, apuntando a mi abdomen. Aunque yo ciertamente tenia un cuerpo entrenado y buenos reflejos, seguía siendo humano, por lo que el cuchillo entro en mi carne y tripas, ante lo que lance un grito de dolor y caí de rodillas al suelo mientras me tapaba la herida. -Che nene, te recomiendo que guardes la faca no te vas a querer cortar- una voz salvadora venia cerca, se trataba de un hombre de mediana edad, increíblemente alto, con el pelo hasta la cintura y blanco, se podía notar desde lejos que tenia el cuerpo bien trabajado. También tenia una cara de apatía total, como si nada le importara en el mundo. Pero lo mas notorio de aquel hombre no era algo fisco, sino mas bien mastico, pues parecía que su simple presencia pudiera parar la misma rotación de la tierra, y con el mero deseo, haría que nuestros corazones paren de latir. -¿Y vos que mierda queres? ¿Que te rompa el orto como al boludito este?- El aliento de aquel hombre de bajo mundo era increíblemente fétido, como si toda la basura del mundo se acumulara en su boca. Pero eso no le importaba nada al peliblanco, quien se limitaba a caminar hacia el. Luego de unos segundos, ambos se encontraban cara a cara, tras lo que el joven del bajo fondo le dio una cuchillada, lo que dio lugar a algo increíble. El puñal apenas pudo cortar la piel de aquel señor, siendo detenido por los músculos de acero del mismo. -Podes irte corriendo si tenes ganas eh- En aquella voz se podía sentir una increíble falta de emociones, parecía mas un robot que un ser viviente. Por su lado, el hombre del horrible aliento intento dar otra puñalada, dando el mismo resultado. Y así, intento cuatro veces mas penetrar el estomago de aquel señor, siempre sin ningún efecto. Tras eso, el peliblanco agarro la mano con la que estaban tratando de apuñalarle, y la comenzó a apretar, con tanta fuerza que hacia retorcer de dolor al contrario, y, luego de unos segundos, los huesos comenzarían a romperse ante tal presiona, parecía como si la mano era de plastilina, jamas había visto semejante proeza de fuerza. Finalmente, cuando los dedos no parecían mas que una masa amorfa de carne picada, el hombre soltó su agarre infernal. -Esto te pasa por no respetar a los mayores- Y así como se apareció ante mi, aquel hombre comenzó a irse, lentamente, pero yo le grite, pidiendo que se quedara, intrigado por aquel fisco heredado de los dioses, y por su mística aura enviada por un demonio.


-Te recomiendo ir a un hospital, yo no se cerrar heridas- Era cierto, me habían apuñalado, pero esta era una oportunidad que no podía perder o me arrepentiría por el resto de mis días, el ser tan ridículamente fuerte. Pero mas importante aun, este hombre parecía tener la vida mas interesante del universo, carajo, cualquiera que pueda hacerle eso a una persona tiene que ser alguien emocionante, aunque su cara diga lo contrario. -Por favor, enséñame como hiciste eso- -¿Por que habría de hacerlo? ¿Yo que gano?- Tenia que pensar alguna respuesta, cualquier rozan por la que este hombre me enseñe, pero no se me ocurría ninguna. El hecho de estar sangrando profundamente no ayudaba mucho que digamos. Pero entonces se me ocurrió lo ubico que me podría ayudar, y levante mis puños, haciendo guardia e ignorando el hueco sangrante que tenia en mi abdomen. -Te voy a obligar a que me enseñes- La respuesta de aquel hombre era la que esperaba: Desinterés absoluto. -De acuerdo, por tus ganas, te voy a enseñar- dijo mientras rompía un pedazo de su camisa -Voy a tratarte eso, pero tenes prohibido ir al medico- ¿Por que? ¿Acaso era una prueba? -Luego te explico por que- y así, aplico un torniquete en mi estomago, evitando que me siguiera desangrando, para luego darme un puñetazo en la nariz, quebrandola y dejándome inconsciente.

25 de Novembro de 2018 às 21:25 0 Denunciar Insira 0
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