Detrás de las historias. Seguir história

merodeador Francisco Cacciolatto

*Titulo no definido* En esta novela podrán encontrar ocho historias diferentes, ocurridas todas en la misma fecha y en similares lugares, pero que no tienen relación alguna. tendrán ustedes que buscarle relación y sentido.


Suspense/Mistério Impróprio para crianças menores de 13 anos.

#crimen #ficcion #suspenso
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Renato Salgado

Me gustaría tener la suerte de decirles que estoy contando esta historia de primera mano pero les estaría mintiendo y no me sale ser así, lo siento. Creo en verdad tener suerte en no ser parte de esto, tengo suerte de ser uno más de los que las escuchamos sentados, tomando mates o cerveza, me alegra no estar en la piel de alguna de estar personas y ser yo mismo, simplemente yo.  Digamos que toda esta historia me fue contada, no digamos cuando ni por quien, así nos mantenemos todos tranquilos y sin problemas.
Nunca fui muy bueno para contar historias pero creo que una de las ventajas de los años es esto mismo, además de hacernos un poco más sabios (tal vez eso es lo que todos queremos), nos da algunas tonalidades en el habla y actitudes que nos hacen hábiles para hablar sobre cosas que escuchamos, no niego que he puesto mis puntos de vista y mi imaginación en más de una historia pero no será esta vez. Creo que ha llegado a mi oído de buena mano, también espero ustedes puedan transmitirla al menos, casi tan bien como lo haré yo.

Empezó todo allá por el año 2003 no creo equivocarme al decir que muchos de ustedes eran todavía muy jóvenes, o eso espero, que no lo sean me hace a mi aún más viejo de lo que querría ser. En aquel año pasaron a lo largo de toda la argentina cosas difíciles de explicar si verdaderamente no las vivieron, por ejemplo en la ciudad de santa fe se vivió una inundación implacable, fue tal la catástrofe que hubo muertos, además, miles de evacuados. Fue el año en el que empieza la presidencia de Kirchner pero tratare de no meterme en política, no esta vez. Para ese entonces yo tenía unos 50 años y había perdido a mi primera esposa a causa de una espantosa enfermedad, fue la primera vez también, que escuche la historia que vengo a contarles, me resultaba raro creerlo, era de un pueblo a las afueras de rosario y no hacía mucho tiempo que vivía en la ciudad, me eran raros los edificios y no conocía la mitad de los trabajos, a mí no me saquen de la carpintería, no creía en médicos, menos después de lo que le paso a mi esposa, ni hablemos de psicólogos o psiquiatras.

 Era un frío jueves 27 de febrero del año 2003, se estaba volviendo habitual en esta época los días de lluvia y frío a pesar de la época, los viejos de esa época nos decían, “verano eran los de antes”, y es lo que me encuentro diciendo yo en la actualidad, que ironía. Me encontraba en la ciudad de rosario y todo me parecía extraño, la gente me miraba mientras caminaba y no entendía el porqué, tal vez olían a la gente de pueblo- Estaba buscando lugar donde vivir y así me pase todo el día, hasta que en un momento encuentro fuera de un edificio un pequeño cartel, “Se alquila departamento una pieza, baño y comedor, alquiler particular y barato”. Eso era de aprovechar, no sé cuántos más iba a encontrar así, estaba en la esquina de Mendoza y Tossi, no sé si era un buen lugar pero era lo único que podría encontrar, o tal vez, ya me había cansado de caminar. Después de negociar por algún tiempo el precio del lugar llegamos a un acuerdo, $1000 por mes me parecía correcto, capaz en algunos meses podrá negociar nuevamente, ahora lo que seguía era conseguir trabajo, con 50 años no creía que sería tan difícil, pero aquel día ya no tenía ánimos para nada, agarre lo poco que tenía encima después de pagar mi primer mes de alquiler y me fui a un bar a tomar algo. En aquel bar es donde escuche aquella historia, la gran historia de las que le quería hablar por primera vez. Me senté solo en frente de una pequeña barra y al lado mío había una pareja hablando sobre un asesinato, una chica de buenos aires que supuestamente se había suicidado pero entre peritos e investigaciones se había llegado al final de que no era un suicidio, sino, asesinato. El psicólogo de la familia después de analizarla a ella durante tres años abusó sexualmente de ella y de una hermana mayor. Eso es lo que llegue a entender, para ese entonces poco había escuchado de psicólogos así que no preste demasiada atención.


Me muevo hacia unas sillas que estaban afuera del local, a las siete de la tarde mientras bajaba el sol que se podía ver detrás de las nubes mientras el cielo se despejaba daba un poco de calor, la tarde y al parecer la noche iban a ser calurosas. Ahí afuera escucho la segunda de las historias, que tampoco le preste tanta atención pero la recuerdo. Un chico de ahí, rosario, había ido a visitar a la novia cuando la encuentra con otro muchacho, al parecer tenía un arma o era policía, eso no lo recuerdo bien, pero en la desesperación mata al chico y también a la chica, luego se suicida. Pero ahí no queda todo, al parecer según investigaciones tampoco fue un suicidio, sino que lo habían matado. Hasta ese momento la única similitud que encontré entre las dos historias fueron que ambas parecían suicidios y terminaron siendo asesinatos, nada más, al menos eso esperaba, que no pasara nada más.

Esta historia me revolvió el estómago y me saco las ganas de tomar cerveza, así que emprendí el camino de vuelta a mi nuevo departamento. Una semana después volví a escuchar historias parecidas a la que escuche aquel jueves y lo raro, o eso pensaba yo, fueron siempre en el mismo bar. Llegue a plantearme cambiar de lugar, tal vez no eran las historias sino el lugar, o tal vez era yo. Pero nunca llegue a hacerlo.


Creo que es buen momento para contarles algunas cosas de mi antigua vida, el antes de la ciudad. Estaba casado con una señorita que se llamaba josefina, como saben está muerta. Con ella tuvimos un hijo, un hermoso muchachito que en aquel 2003 tenía 10 años, no quiero hablar de mi ex mujer pero si quiero contarles algunas cosas de mi hijo. Cuando decidí venir a rosario él no quería saber nada, hacía poco tiempo del desastre de la madre y no estaba muy bien, yo y el tampoco, así que mientras encontraba donde establecerme en rosario, trabajo y demás, lo deje en la casa de mis padres en el pueblo. Al mes de estar ya bien en rosario lo traje conmigo al principio el pequeño Osvaldo no quería saber nada pero con los días y el tiempo se fue acostumbrando y fuimos cada vez más unidos, me gustaba contarle historias y no solo para dormir, era bastante inteligente así que hablábamos de muchas cosas. Después de conseguir trabajo y ahorrar un poco pude por fin comprar un televisor y poner el cable, ahora él tendría un poco para distraerse mientras yo iba a trabajar, no lo dejaba ver noticias porque sabía lo que estaba pasando, oleadas de asesinatos, suicidios, catástrofes, no quería contaminarlo con cosas que no iba a entender, o tal vez sí. Todas las noches hablábamos, de lo que había visto, oído, leído y lo retaba, casi todas las noches igual, pero no podía controlarlo, no mientras no estaba, y todavía no me daba para costear alguien para que lo cuide, no podía hacer mucho más.

Después de esta pequeña información sobre mi familia tal vez quieran saber un poco más sobre quién soy yo y pienso responder, mi nombre es Renato Salgado, si como el famoso boxeador. Trabajador desde que tengo memoria, el tambo no es algo que recomiendo pero era lo que tenía que hacer con mi familia cuando era chico para sobrevivir, agradezco que mi hijo no haya tenido que pasar por las cosas que pase yo, pero estoy seguro que tiene lo suyo. Era una persona bastante “normal”, media para ese entonces casi 1.80m y pesaba muy poco, no había mucho para comer y le daba la mayoría a mi niño, cuestiones de padres. Digamos que de pelo no vamos a hablar, era pelado y no por placer, tal vez todas las cosas que pase me fueron sacando los pelos, escuche por ahí que la tristeza y los nervios hacen que se te caigan los pelos, así se explican muchas cosas.

Vivimos en aquel pequeño espacio hasta que mi hijo termino la secundaria, cambiamos de piso y luego tuvimos que mudarnos a Buenos Aires, cerca del barrio de Boedo. Allí él ya consiguió algún trabajo, al menos se fue a vivir solo, eso lentamente fue consumiéndome hasta que no pude más, y así es que estoy en la actualidad, con el ultimo hilo de voz que me queda contando la última parte de mi historia, ojala me queden muchos días, años más pero no les aseguro nada. Ahora quiero terminar de contar la historia que me estoy yendo por las nubes y no es la idea, no hoy, aunque me gusta.


Una vez que llegue a Buenos Aires y me quede solo empecé a leer mucho más el diario, ya no podía trabajar por problemas en los brazos así que vivía de lo que podía, en uno de los días volví a leer algo que me hizo recordar aquella historia que escuche en el bar. Un joven de buenos aires que se suicidaba, pero al final no era un suicidio sino un asesinato, sabía que había escuchado esto anteriormente pero no podía ver donde, los años afectaban mis articulaciones como también así mi memoria.


Me junte con mi hijo por última vez un jueves 19 de julio de 2014, mientras le contaba alguna que otra historia porque si, seguíamos con esa costumbre, volvimos a tocar el tema de los asesinatos como aquella vez cuando era chico allá en Rosario, esta vez el ya no estaba sorprendido y entendía más de lo que yo imaginaba, cuando le cuento esta historia sobre el suicidio que termina siendo asesinato, como conecta eso con las historias que ya había escuchado, como aquella vez escuche no una, sino siete historias iguales, el ya no me miraba como sin interés, esta vez él estaba más atento que nunca, atento como un perro mirando a su dueño comer, atento para ver si cae algo, tenía los ojos enfocado en algo que no estaba viendo porque verdaderamente no era yo, cuando dije siete asesinatos pude notar levemente una sonrisa en su boca pero no entendí jamás el porqué, no tenía sentido que eso le cause risa, tampoco tiene sentido que él sea el asesino de alguna de aquellas siete personas y menos de esta última que leí en el diario, no tenía el perfil ni tampoco la determinación, lo conocía como a la palma de mi mano, lo que si sabía cómo nadie es que ese día en él cambio algo, algo que no soy capaz de explicar porque ni siquiera yo mismo sé que le paso, le perdí la pista hace por lo menos cuatro años y no sé nada de él, si sigue vivo o si está bien, si está preso o algo aun peor. Lo único que pude saber en todos estos años es que meses después se cambió de nombre, lo he buscado en todos los registros y no aparece por ningún lado un Osvaldo Salgado, esto solo me podía hacer pensar cosas malas, y siguió así durante el resto de lo que me queda de vida, nunca fui capaz de saber que le ha pasado y tampoco creo saberlo, si quiso desaparecer le salió muy bien, si lo hicieron desaparecer jamás me llamaron para decírmelo, buscar lo he buscado pero nunca tuve suerte y así va a seguir. Hasta acá los dejo con mi historia, ahora solo espero que ustedes puedan encontrarle algún sentido, sentido a la risa de mi hijo aquel día en 2014, sentido o conexión a todos esos asesinatos, esos falsos suicidios.

8 de Novembro de 2018 às 22:03 0 Denunciar Insira 0
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