El niño sin Nombre Seguir história

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la soledad, la tristeza, el sufrimiento. Alegre no. Pero como alguien puede ser tan despreciado para no tener el respeto y el orgullo de un nombre. Así es la vida de este niño, llena de altibajos; pero como podría alguien poder convivir con su pasado cuando ni siquiera él lo conoce.


Drama Todo o público. © Angie Jimena Castañeda Palomares

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El niño sin Nombre

Este era un niño que no tenía nombre, su mamá lamentablemente murió en el parto, ya que las enfermeras le aplicaron más de la dosis requerida de anestesia y esto le provocó que el corazón le dejara de latir, la mujer de milagro dio a luz y alcanzó a conocer a su propio hijo.

Pasaron los años y el niño no parecía un niño, desde muy pequeño su papá lo dejaba en un Jardín infantil para su cuidado, pero, su curiosidad e inocencia desaparecían. Las niñeras del Jardín no lo dejaban soñar, jugar, cantar, bailar, reír, dibujar etc... (A lo que me refiero con eso es que el niño no podía hacer las cosas que le gustaban). le arruinaban las ilusiones que él tenía. No podía jugar a su gusto, tenía que hacer lo que ellas dijeran;  tampoco le permitían cantar; ellas decían que hacía demasiado escándalo y lo callaban. Poco a poco su risa fue desapareciendo.


-contar algo del padre-


El padre algunas veces lo dejaba los fines de semana al cuidado de una señora de edad avanzada, ya que él se iba a pasear con sus amigos y amigas.
Por suerte la señora quien cuidaba del niño lo quería, y esas eran las pocas veces en las cuales podía sentirse feliz... Pero nunca sonriente.
Una noche, el niño soñó con una mujer que tenía un vestido verde claro y que ésta lo estaba viendo, mientras le daba un regalo.

Al despertar  le contó a la anciana su sueño, y ella le dijo que tal vez eso le sucedió porque era su cumpleaños. La anciana le regaló ropa al niño, pero él prefería un amigo con quien poder jugar, y que entre los dos lo cuidaran. Esta petición enterneció a la anciana y le prometió que cuando saliera a vacaciones de fin de año podría conseguir uno.

Cuando llegaron las vacaciones, el papá habló con la anciana para que cuidara de el niño porque las niñeras del detestable Jardín se irían a descansar.

Un día cualquiera al entrar el niño a la casa de la anciana vio una caja, y la anciana le dijo que dentro de esta encontraría una sorpresa muy especial.

El niño corrió hacia la caja y al momento de abrirla sus ojos deslumbraron al ver el contenido y en su cara se dibujó una gran sonrisa que nunca antes se había visto en él.

Dentro de la caja vio una bolita con apariencia de peluche, con unas orejitas largas y puntiagudas y en ese momento saltó sobre el niño y se pudo ver que se trataba de un hermoso cachorro. La anciana le dijo que era suyo y que tenían algo en común: el cachorro y él no tenían nombre.

Pasó ese día pensando en un nombre para el cachorro, tenia que sea uno fácil de recordar. al final decidió ponerle el nombre de Matias, así era el nombre de su padre y lo recordaría mejor.

Al dormir, dejó el perrito en su propia cama afuera de su cuarto, los dos cayeron exhaustos. 

Jugando con Matías inesperadamente vio que comenzó a desvanecerse su cachorro y todo se tornó en blanco. Era un silencioso vacío que a cualquiera congelaría y se rompió esa tranquilidad con un grito aterrador de alguien quien llamaba a Diego; el niño ignoró el primer grito, pero el segundo fue tan cerca que salió despavorido por el aire y al instante impactó con una mujer vestida de verde,inmediatamente el niño retrocedió lentamente para poder vislumbrar el rostro de aquella extraña persona, no vio nada, pero, aún así sintió un miedo y una angustia que subía por su espalda como un escalofrío. Creyó no poder tocar el suelo con sus pies,al tiempo que sentía un congelado y seco beso en la frente. Y otra vez el grito ¡Diego! 

Dio un salto sobre la cama y escucho el sonido de las garras provenientes de Matías en la puerta lo cual lo asustó, pero ya despierto, le abrió la puerta y el cachorro entró dando un chillido. 

La anciana se sorprendió al escuchar la terrorífica pesadilla; pero recordó algo y sacó de un cajón una foto antigua, deteriorada y polvorienta de alguien con una piel como  de nieve, cabello como llevado por el viento, ojos de miel y vestido verde. ¡Era ella! La del sueño. Se encontraba junto a su padre. Al momento escuchó la voz desgastada de la anciana diciendo que no se trataba de la madre de él, fue una antigua novia de su papá.

Las calles se tiñeron de un rojo oscuro y unos ojos llenos de rabia y rencor fue lo último que la inolvidable mujer vio, mientras Matias en un descontrol de celos arrebató su vida. 

Sus últimas palabras antes de cerrar los ojos fueron de venganza por dejarla.

Y un morado apareció en la frente donde la mujer le había dado a él en su sueño. Pero la anciana lo ignoró. 

Pasaron los días jugando siempre con Matías, pero, de su mente no podía alejar ese sueño, el cual  nunca volvería a tener.

El tiempo pasó como una hoja volando por el viento. Juegos y gritos de alegría se tornaron en gritos de pánico y lágrimas en las calles. 

Después de un día agitado, el papá sin poder olvidar el pasado, determino algo que creyó lograr y le causaría felicidad, por el contrario, bebió el veneno que al llegar a su cabeza lo indujo a ocasionar que lamentaría siempre. Subió al carro y condujo por su hijo; sin justificación alguna experimentó un odio tremendo por un joven que corría desesperadamente tras  su perro que quería cruzar la calle, en ese momento, un conductor ebrio atropello al joven.

Jugar es lo único que quería el niño, con Matías es feliz y en un instante cruzó la calle sin percatarse de dos luces que se dirigían velozmente hacia él, el niño sin pensar saltó a salvar a Matías y el conductor sin  poder controlar sus reflejos le pasó el carro encima como un cobija, sepultándolo y llevándolo al sueño eterno.

El niño sintió cuando de la mano de una señora de  tez clara, cabellos como remolinos y un vestido color océano diáfano lo llevó hacia el cielo. Al mirar hacia abajo vio la terrorífica escena de su padre al lado de una sombra verde quien lo controlaba como a una marioneta. El padre gritó: ¡Samanta! y la sombra desapareció al tiempo del grito.     

  
















14 de Outubro de 2018 às 15:00 0 Denunciar Insira 0
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