Rossetta Seguir história

adazea Eliana Saez

Romance, compañerismo, creencia de la vida y la muerte... Rossetta (Ángel y Demonio), en medio de un juego de subsistencia y jerarquía ignora su propósito... El amor la acompaña, así como también el desprecio de quienes la creen insignificante.


Fantasia Impróprio para crianças menores de 13 anos.

#compañerismo #amistad #adolescentes #infierno #cielo #romance #demonios #ángeles
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ANGEL Y DEMONIO

"RECONOCIMIENTO (CALOR DE HOGAR)"


La gente caminaba en multitudes y el pequeño Rob, seguía a su madre con una protesta interna que sabía no podía demostrar. El espacio demasiado pequeño, indigno para alguien como él.

La liviandad del aire, en este paisaje extraño produjo en Rob un inesperado anhelo por su hogar, que se iba evaporando mientras crecía su curiosidad, de querer conocer este raro espacio lleno de gente que a simple vista mostraban su inutilidad e insignificancia.

Agatha no mostraba ni una señal que le explicase a su hijo la presencia de los dos entre estos seres, mientras Rob apenas toleraba ser rosado por los cuerpos de quienes se le cruzaban. Sosegando su espíritu Rob abría su mente, niños de todas las edades por todos lados no era algo a lo que él estaba acostumbrado. Su madre con postura recta y altiva, disimulaba a la perfección el desagrado de tanto atochamiento de gente, y así, siguieron avanzando entre un pasillo angosto, para luego ingresar al recinto educacional, donde al centro de un patio techado, se escuchaban las primeras gotas de lluvia anunciadas para el día anterior. El ruido del agua sobre el techo atenuaba la voz de la directora, que se esmeraba en dar la bienvenida a los estudiantes en este nuevo año escolar, mientras Rob reía irónicamente ante las filas absurdas en las cuales por indicación de su madre él se debía colocar, pensando que era una tamaña estupidez enfilarse como sirviente a la espera de la orden de algún amo, y para colmo, debía seguir esquivando a los que se empujaban unos con otros. Con la mirada perdida en el sonido de la lluvia, Rob esperaba su destino, como tantos, como todos, a cada día él sabía que debía crecer, y a tan corta edad tenía claro que en la vida que no se podía retroceder, por lo que debía seguir adelante con todo, para ser al que no pudiesen aniquilar.

Agatha rompiendo el silencio le dice.

- ¡Mi querido! Los primeros años de crecimiento, son lo más importantes.

- Madre ¿Para qué, me traes aquí?

- Te ordeno que no los dañes, y sobre todo, nunca te alejes de esa niña ¡Entiendes!

Agatha al instante señala con el dedo, a una chiquilla que a pocos metros reía colgada del brazo de sus amigas. Rob no necesito más palabras para marcarla en su mente, y cuando hubo hecho esto, supo que su madre ya no estaba junto a él.

Fue en un micro espacio de tiempo, en el que por primera vez Rob se sintió crecer, quedando solo y expuesto, se vio obligado a permanecer junto a quienes eran solo juguetes entre el cielo y el infierno.

Con el impulso de la retirada de su madre, Rob avanza sin voltear pues a su corta edad contaba con la fortaleza para lo cual lo habían educado. Las órdenes ya estaban dadas, desde que se la señalaron no la perdió de vista. El primer paso le era difícil, cuestionándose qué tipo de cercanía debía lograr con ella, mirándola trataba de comprender qué importancia tendría esta niña, cuando lo más llamativo era la cantidad de chicos a su alrededor.

Inmerso en sus pensamientos Rob, no se da cuenta de los muchachos que se aproximan a él.

- ¡Hola! Soy Laura y Nelson es mi novio – le dicen.

- Ustedes ¿Qué hacen aquí? – les pregunta Rob – Esto, no tiene sentido.

- Nuestros padres nos trajeron – le responden – Debemos estar para ella.

- ¡Esto cobra más interés! – exclama Rob – Y como planean acercársele.

- ¡Simple! – le dice Laura sonriendo.

Sin darse cuenta, del momento en que fue sostenido, Rob es arrastrado de su mano. Y asombrado miraba a Nelson, que se mantenía en silencio mientras lo seguía sujetado por la otra mano de Laura.

Rob no supo cómo reaccionar, ante la osadía de esta chica de menor cuna, quien sin temor a escarmiento lo deja frente a frente con la niña de coleta. La situación no podía ser mejor, a pesar de no estar a gusto con la presencia de sus coterráneos, Rob decidió permitirles participar junto a él, en esta extraña encomienda de sus progenitores.

Laura con impulsividad saluda.

- ¡Hola! Nuestros padres nos encargaron, que estemos junto a ti ¿Tendrías algún problema con eso?

Rob se reía para sí mismo, tanto se había demorado en pensar algo tan simple. Ahora estando tan cerca, trato de buscar algo que destacase a esta niña, por más que la miro, solo se encontró con una simple humana sin nada de valor.

Rossetta sorprendida, con la llegada de estos niños desconocidos junto a ella, responde sin pensar.

- ¡Por supuesto! Podemos ser grandes amigos...

Se nota el pasar de los años.

De adolescentes, los chicos estaban a un paso de convertirse en adultos, cuando ni siquiera tenían plena conciencia de que significa tener independencia o saber valerse por sí solos.

- ¡No puedo seguir así! – se decía Rossetta, bajo el sol abrazante de verano. Encandilada, luchaba por ver las sombras moviéndose de su querido Frank ­– ¡No! Esto es demasiado – exclamaba quejándose del calor.

Rossetta sin alternativa se aleja de las canchas, tomando refugió bajo la sombra de un árbol, va tomando conciencia de los bochornos que en los últimos días le eran más recurrentes (todo hormonal según los médicos). Los árboles alrededor del colegio permitían unas sombras extensas, y a pesar de no estar tan cerca como quisiera, Ross aún podía observar a su amor sin ser descubierta. Ya faltaba poco para la graduación del último año escolar, y Rossetta no quería perder estos momentos que significaban la despedida de su gran amor de infancia (un amor que le había sido inaccesible hasta el final), aprovechando cada segundo para gravarlo en su mirada, Ross se cuestionaba lo cobarde que era en su plano amoroso, siempre reprimiéndose, evitando dejarse llevar por impulsos, término convirtiendo a Frank en la imagen de su hombre ideal.

- Tendré miedo al rechazo – se decía – a lo mejor tan solo es eso.

Probablemente esto era lo que la detenía al intentar declararse, pero por otro lado él jamás había demostrado tener algún interés en ella, ni si quiera le regalaba una mirada.

El término de año era una tristeza para todos, la vida los guiaba en direcciones diferentes, Laura y Nelson habían estado con Rossetta desde que tenía memoria, al igual que Rob. Ross sintió una presión en el pecho al pensar en ellos, el único que no le comunicaba su alejamiento era Rob, mientras que sus otros dos amigos terminarían sus estudios en un lugar que de nombre todos desconocían, pero ellos lo contaban como si fuese a la vuelta de la esquina. Rob alardeaba, que tenía la complacencia de sus padres para decidir qué hacer con su vida, lo que a Rossetta molestaba por verlo tan indiferente respecto de su futuro, más que eso, ella se comparaba con él, regañándose por cuestionarlo, cuando ni ella tenía claro que hacer con su propia vida, pues no encontraba algo que le generara el interés suficiente "necesito madurar, que quiero hacer, esto no me gusta" eran las palabras que se repetía una y otra vez, tratando de pensar en su futuro.

- Acaso ¡Terminare siendo un ama de casa! ¡No, en absoluto! – se decía en voz alta – ¡No es lo que quiero para mí! Mejor seré una solterona y aprovechare de viajar ¡Waaaaaa, no puedo! como si mi madre lo fuera a permitir.

Con la cabeza a dos manos Rossetta se lamentaba sentada sobre una alfombra de pasto verde, al momento en que es sorprendida con un suave soplido sobre su oreja. La sensación de un cuerpo cubriéndole la espalda, la lleno con un escalofrío que la recorrió hasta los pies, sonrojándola, esta sensación la hizo olvidar sus pensamientos, mientras era envuelta en un abrazo cálido y acogedor, que la impregno de un aroma ya conocido.

- ¡Rob! – pronunció entre susurro.

Volviendo en sí, Rossetta se da vuelta quedando de frente a él. El rostro de Rob tan cerca al de ella le dio la sensación de que eran uno solo, perpleja sintió ganas de acercársele más, sin reaccionar por primera vez vio a su amigo como hombre. Jamás Rob se le había acercado tan descaradamente. Rossetta hasta sintió perder el sentimiento de verlo como hermano, no podía creer que él precisamente después de tantos años pudiese en ese momento provocarle tal sensación, llenándose de frustración decidió reaccionar.

- ¡A que estás jugando! – le reclamo – aguanto tu pesadez, pero no traspases mis límites ¡Como se te ocurre acercárteme así!

Con el ceño fruncido Rossetta muestra la realidad de su enojo. Haciendo un intento por tocarla, Rob siente el rechazo de ella al ver como esta lo esquiva, sin detenerse, Rob extiende su mano rosándole el rostro con sus nudillos en un intento por despejarle los ojos, que le eran cubiertos por unos cuantos cabellos negros.

- Perdona, actué así pensando que eras otra – le dijo Rob queriendo mostrar que el abrazo fue por error.

Con la cálida sensación del cuerpo de Rob, aún sobre ella, Rossetta no sabía cómo enfrentar la situación de sentimientos mezclados, pues le era difícil imaginar, que detrás de las atenciones desmedidas por parte de su amigo, había un significado más profundo como un interés real de él por ella como mujer. La situación de los dos empeoraba con la ofuscación de Rossetta, al ver que, en vez de disculparse, Rob gozaba de la situación.

- Confieso ¡Sabía que eras tú! – le dice Rob, con una postura más seria – Solo quería molestarte, eso es todo, aunque no puedo negar que me gusto tu reacción.

- ¡De que hablas! ¡Estúpido! Solo estoy aquí para observar a Frank ¡Y de pronto esto! ¡imagínate hasta donde llegaron mis pensamientos!

- ¿Qué pensamientos? ¡De que hablas!

- Tienes el descaro de preguntar, nada olvídalo, solo fue un absurdo.

- Rossetta ¿Tus sentimientos, son solo para él? ¡acaso! no puedes ver a nadie más.

La conversación cada vez más profunda inquietaba a Rossetta, quien callaba evitando responder. Rob viendo su cara descompuesta no sentía pesar por ella, más se lamentaba por sí mismo, ante la situación del lamentable error que cometió al fijar sus sentimientos en ella, pero a estas alturas, como él podría demostrar su querer sin correr el riesgo de perder la cercanía que tenían, considerando que ante todo aún se debía a las instrucciones de su madre.

Rossetta trataba de anular sus pensamientos "será que él de pronto gustaba de ella o solo disfrutaba de molestarla como siempre" pensaba sin tener certeza del porqué del cambio de actitud de su amigo, por supuesto que no quería malinterpretarlo, no podía, debía evitar darle más importancia al asunto. Mientras Rob se aprovechaba del momento, para mirarla con ojos más allá que de un amigo, sintiendo ganas de besarla, decidió intentar, aunque no en este instante de conseguirla para él, mientras decide salir del paso con su simpatía de siempre.

- Oye boba ¡No te enojes! – le dice Rob queriendo apaciguarla – Si tanto gustas de Frank, deberías de acercártele en vez de estarlo mirando a escondidas, eres mucho más hermosa que todas las que corren tras él, y si de imbécil te rechaza, yo puedo consolarte ¡Acaso, no soy más atractivo!

- Es cierto que le llevas ventaja en eso – le responde Rossetta – pero lo fresco y mujeriego mata todo tu encanto, así que no juegues conmigo, soy consciente de las chicas que te visitan durante las noches.

En ese momento los dos excluyeron al resto del mundo. Rob mirando el vacío escucha las últimas palabras de Rossetta, una sorpresa lo detuvo en el tiempo y una suave brisa hicieron eco al tono irónico de Rossetta, en donde Rob se dijo "será que ella me observa".

- ¡Acaso, eso te molesta! – le dice Rob queriendo solo escuchar la tonalidad de Ross – ¡Si lo quisieras! Tú podrías ser mi única...

- ¿Tu única? De que hablas – responde Rossetta sin dejarlo terminar.

- ¡Nada! No te preocupes, en este instante decidí ser tu cupido.

Alzando su mano Rob lanza un grito llamando a Frank para que se les acerque, y Rossetta de inmediato lo intenta detener.

- ¡Qué haces! ¡Eres un imbécil! – grita Rossetta reclamando en voz baja, mientras sacude el brazo de Rob impulsivamente.

A Frank en cambio no le tomo mucho tiempo responder.

- No estoy con tiempo, en otro momento hablamos amigo – dijo.

Rossetta con alivio suelta el brazo de Rob, aunque no está segura de sí el alejamiento de Frank era positivo para ella.

- ¡De verdad, creías que él vendría! – le dice Rob burlándose – no seas tonta, nada lo saca de su juego. Es un obsesionado. Pero, aun así, no es tarde para que te le declares...

- ¡Basta! ¡No te pases! – Grita Rossetta contrariada – hoy estas insoportable, mejor nos vemos mañana.

De camino a casa Rossetta reflexionaba en lo estúpida que era, como en todos estos años no había sido capaz de declararse, a la mayoría de sus amigas se les daba bien el conquistar chicos, solo que, para ella, eso no era prioridad. Pasando el tiempo a gusto con sus amigos Rossetta dejo de lado las conquistas, para admirar al chico que más deslumbraba sus ojos, y por el miedo a experimentar el lamento del fin del romance como tantas de sus compañeras, dejo de dar el primer paso que era el confesar su amor. Caminando Rossetta analizaba en como llevaba su vida, y comparando él estar con sus amigos a pasar el tiempo con un posible novio, la respuesta le era clara, mil veces prefería pasar el tiempo con esos chicos que consideraba parte de su familia.

Rossetta no se dio cuenta cuando de pronto estaba parada frente a la puerta de su casa, solo le quedaba entrar, giro la manilla como siempre, y cuando un par maletas arrinconadas en el hall de acceso aparecieron ante sus ojos (fuera de lo común), esta simple imagen la sacaron de la normalidad de su vida. De tamaños distintos y colores opacos el equipaje claramente no pertenecía a su familia, detenida a pensar quienes podrían ser sus visitantes, no logro encontrar respuesta. Invadida por la curiosidad decidió escabullirse, su espíritu travieso no la logro contener, y sacándose los zapatos avanzo sin ruido con el hombro pegado a la pared para ocultarse tras las gigantescas plantas de la entrada al living. Ross tan solo asomo un poco de ella para no ser descubierta, pues su día no estaba siendo el ideal de lo esperado, y deseando encontrarse con algo que a ella no le concerniese, decidida y sin incomodar se iba a retirar.

Dos desconocidos sobresaltaban entre la simpleza de la casa de Rossetta, y la joven que reía sutilmente frente a los padres de Ross llamaba de sobremanera la atención, su cabello rojizo que caía sobre su vestido gótico blanco invierno, provoco en Rossetta una nostalgia que la extraño, pero sobre todo esos ojos castaños que resplandecían ante el color rojo de su cabello, sentía haberlo visto antes, en algún momento esos colores habían estado junto a ella. Rossetta ensimismada no lograba recordar cuando, pero ese rojo en ella le era familiar, hasta que de pronto volviendo en sí cedió al olvido. Un acompañante bien parecido que posaba junto a la chica, de vestimenta formal y aire intelectual imponía su presencia tan solo con su porte, aparentando tener unos quince años más que ella, parecían una pareja perfecta, así como se miraban, así como la simetría de sus movimientos, parecían ambos sacados de una película de ciencia ficción.

La imagen visual que Rossetta disfrutaba de observar, en un instante de pronto se esfumo, cuando sin vacilar el joven al que miraba se giró en dirección a ella tan preciso como si supiese de su presencia desde un inicio. Con el corazón acelerado, al sentirse descubierta Ross dio un paso al centro del corredor, no porque quisiera, sino porque un impulso la llevo a ello, y que ahora la quería arrastrar hacia más adentro. Logrando detenerse a duras penas, extrañada Ross miraba su cuerpo desconcertada, asustada, no entendía porque sus pies actuaban sin su consentimiento, y cuando percibió el sudor en sus manos temblorosas, creyó estar de nuevo en uno de esos bochornos que cada vez cobraban más fuerza, asustada pensó tener algún mal que empeoraba haciéndola perder la cordura.

Una desagradable amargura poseyó la boca de Rossetta inundando su garganta, mientras veía como el joven que parado al lado de sus padres, inmutable, no le quitaba la mirada de encima a pesar de lo mal que ella podría estarse viendo, hasta que por fin siente alivio y su malestar se calma, al momento en que este desconocido le esboza una sonrisa acompañada con una leve inclinación de cabeza, reacción que con llevo a que todos la vieran.

Denisse la llamó inmediatamente.

- Rossetta que haces ¡Ven aquí! – sonreía al decirle Denisse – ¡Es Amalia! Tu prima ¿La recuerdas?

"Una prima" se preguntó Rossetta, pues ella sabía de una sola de la cual recién se percataba que había olvidado. Leves recuerdos saltaron en ese momento tan vagamente como si no la hubiese conocido jamás, las imágenes apenas querían regresar a Rossetta, y de pronto volvían a su mente el desconsuelo de su madre, y la imagen de su cara hinchada cubierta de lágrimas. El llanto de Denisse de ese entonces marcó a Rossetta, tanto que bloqueo ese momento y ese ayer en su vida.

Hiendo hacia el tiempo atrás, se vieron Denisse y Jorge obligados y desesperados para encontrar a los padres de Amalia, sin lograr resultado, los hermanos de ambos en un momento se esfumaron de la faz de la tierra. Siendo los únicos familiares de su sobrina. Denisse y Jorge exigieron la custodia legal de su sobrina, sin pormenores todo resultaba bien, hasta que un desconocido se hizo de Amalia, de la nada y sin ser conocido de nadie se llevó a la niña con todo el respaldo de la Ley. De brazos cruzados quedaron, Denisse cayó en depresión, quedando Jorge encargado del sufrimiento de su mujer, de la casa, su hija, y solventando todo gasto necesario. Estos eran los recuerdos que Rossetta guardaba de su prima, que, con el tiempo y la vida misma, dejaron de estar presentes en su memoria.

Ambas primas de la misma edad, tenían semblantes totalmente distintos. Amalia trataba de igual a igual a sus tíos lo que molesto a Rossetta, en especial, por el tono de autoridad con que Amalia se les dirigía. La tonalidad del habla pasaba desapercibido a los oídos de Jorge y Denisse, que exteriorizaban la felicidad de volver a ver a su sobrina. Denisse sostenía sus manos evitando toquetear, para no atosigar a la hija de su única hermana, mirando esto Rossetta se preguntó si eran por celos la negatividad que la embargaba, y si era así, esta debía ser dejada de lado. Ross no sentía más emoción, de la que tendría al recibir a un desconocido, incluso le molestaba la presencia de Amalia, en especial le incomodaba cuando ésta se la quedaba mirando fijamente, provocando que el inconsciente de Rossetta se pusiese a la defensiva.

Amalia embargaba todo con su esencia llamativa, y por quienes la querían era elogiada a más no poder.

- Mi querida – con ojos en lagrimados le decía Denisse – ni te imaginas la dicha que me haces ¡No sabes cuánto! es lo que desee tenerte aquí.

- ¡Debes quedarte con nosotros! – exigía Jorge – eres nuestra familia, le concretaba.

- ¡Ross, estará encantada! – Denisse, asimilaba su dicha en Rossetta - Serán como hermanas, podrían ser las mejores cómplices.

Rossetta al escuchar a su madre quiso detenerla en sus palabras, sintió la necesidad de no sentirse comprometida y se apenada por ello, pero que podía hacer, si ante la prima que veía no le nacía nada, más le resonaban las palabras "hermanas, cómplices", cuando la realidad es que de forma fantasmal en ellas se notaba el rechazo de una por la otra.

Rossetta quiso decir "madre no me incluyas", "tu puedes quererla todo lo que desees, pero a mí esto primero me debe nacer", pero debía comportarse, además sus visitas no tenían culpa de su sentir.

- Madre la atosigas – dijo Ross calmando sus ansias – ¡La Abrumas con tanta palabra! Ella debe estar cansada ¿No crees? Su viaje hasta aquí después de tantos años, debe haber sido esperado y largo.

- Así es – interrumpe Amalia – La verdad es que, lo que más importa para mí en este instante es presentarme a mi prima. ¡Hola! Rossetta. No te imaginas cuanto te llevo buscando, es un honor por fin encontrarte.

Rossetta escuchando, se queda sin responder, cuestionándose su propio comportamiento ante alguien que de verdad está sola, y este rechazo que aún permanecía en ella le molesto en su conciencia, ya que su prima no era responsable del mal cruce de emociones u o enfermedad que pudiese estarle aconteciendo. Tratando de equilibrarse Rossetta se serena y Denisse viéndola ida se queda esperando alguna respuesta de su hija. Sin escucharla decir algo, interfiere.

- Ross deja de mirar el vacío, no seas maleducada, Amalia espera tus palabras y tu ni siquiera parecieras estar en este lugar.

- Tía, no se preocupe – dice Amalia amorosamente dando a entender, que nada complicado ocurría.

Rossetta no sabe cómo salir de su propia actitud, como chica honesta le costaba fingir lo que no sentía, pero su razón tenía que sobrepasar eso, y si bien sabía que no le agradaba la situación tampoco no tenía por qué mentir, su prima a estas alturas le era desconocida, y como tal debía ser tratada, con respeto por supuesto, ante todo.

- ¡Hola! es bueno que estés aquí – le dice – has alegrado a mis padres con tu llegada.

- Así lo siento, es un gusto estar aquí, el encontrarte era mi propósito – contesta Amalia.

- Aunque suene divertido, me suena extraño lo que dices, no quiero ser tu propósito, más bien espero que con el tiempo nosotros todos seamos tu opción de vida, o sea no me malinterpretes, lo digo por el hecho de que llegases con el gusto y deseo de estar junto a tu familia.

Amalia sonrió espontáneamente y la palabra familia se entendió distinto en ella, pues si podía considerar a los seres que veía como su familia, eso que implicaba para ella, nada tal vez nada, pues eran claramente inferiores a ella, de eso no había duda. Amalia quiere buscar conocer el carácter de Rossetta, pero se ve limitada ante la situación que la contenía, sabiendo que debe esperar, que aún no es el momento, baja la intensidad a las palabras ocultando su verdadera personalidad.

- Eres más que una prima para mí – dijo Amalia con sus ojos profundos clavados en Rossetta - Al saber que tenemos la misma sangre me llené de euforia, siempre quise una hermana, y me entusiasma imaginar poder tener con alguien las comunes discordias de familia.

- A mi parecer, evitemos las peleas que en muchas familias no es necesario tener, y pasemos a conocernos con calma y tiempo – le responde Rossetta.

Rossetta realmente está sintiendo sus palabras, pues ante cada pensamiento esta anteponiendo la imagen de Amalia huérfana, y a sabiendas de que esa era la realidad como podía dejarse llevar por tanto mal sentir que le nacía, pero a su vez como podía evitarlo, si su prima en ningún caso mostraba desamparo, sino todo lo contrario. Amalia mostraba un temple seguro, su porte indicaba altives, y su risa era difícil de describir pues no mostraba la misma concordancia con la articulación de sus gestos, más bien, Rossetta sentía que su prima reía más para ella misma que para los presentes.

Hasta que, en un momento, de pronto, Amalia se dejó fluir, cuando Denisse y Jorge desviaron su atención ésta soltó sus verdaderas emociones, aunque solo por un par de segundos llegó a descolar a Rossetta con su mirada desafiante. Rossetta sintió temor ante su incomprensión, descolocada creyó ver y sentir una imagen más real de su prima que sin creerlo le provocó más empatía. Y quiso devolverle el desafío, pero cuando la volvió a ver por segunda vez solo vio en Amalia la alegría de antes, que la llevo a creer que lo visto pudo haber sido una alucinación, una ilusión creada por ella misma en su malestar que aún recordaba su cuerpo, criticándose en su actuar, otra vez, trato de cambiar su postura queriendo enmendarse, pero su madre intervino sin darle tiempo.

Denisse inconscientemente sintió la tensión entre las dos muchachas, y sin saber porque culpó a Rossetta ante la situación. Se molestó con la frialdad de su hija ante la llegada de un ser tan querido, no comprendiendo el motivo de la incomodidad del actuar de Ross, por primera vez Denisse quiso regañar a Rossetta sin importar el público presente. Denisse en el fondo era consciente de que la tensión venía de ambas partes, pero como dueños de casa, eran ellos, quienes debían acoger a la pobre hija de su hermana. En búsqueda de alguna solución a este mal comienzo, Denisse se enfrenta a su hija con un sermón más gesticular que verbal, pero Rossetta hecha a la crianza de su madre, no quiere asumir responsabilidad ante algo que no se siente total culpable, pues una pelea se hace de a dos, según las mismas palabras que tantas veces le fueron dichas por Denisse.

El Living se estaba densificando, pero cuando las mujeres de la casa discutían solo ellas mismas podían revertir la situación, y Jorge que siempre era neutral entre su mujer y su hija, esta vez inquieto se vio obligado a intervenir antes de que la situación se perdiera de su control. Jorge quien observaba curioso la pelea de sus dos mujeres, tuvo un par de segundos para saber cómo actuar, y entre dar un sermón u otra cosa, en medio de ellas solo con un abrazo las obligo a ceder. Madre e hija a dos centímetros de sus caras no pudieron mantener sus posturas, y con la calidez de sus rostros, frente a frente cedieron sin palabras. Y Denisse, aunque no quería, tuvo que aceptar que Amalia y Ross a estas alturas de la vida, eran unas completas desconocidas.

Jorge, hombre considerado, disfrutaba de ver la alegría de los otros, y sonreía divertido al saberse rodeado de toda su gente. Aún le dolía la falta de su hermano y su cuñada, pero ahora por la gracia de Dios se veía al lado de su querida sobrina – una hija más – se decía – ahora nos llegó nuestra hija perdida – y mirando a Amalia le dice.

- Lo mejor, es que has llegado precisa hija, habrá tres celebraciones en una, la graduación de Rossetta celebrada el día de su cumpleaños, y por otro lado ¡Tú querida! Que vienes agrandar nuestra casa.

Denisse aún se cuestiona por la actitud de su hija.

- Lo único que ha hecho tu prima desde su llegada ¡Es preguntar por ti! – le dice a Rossetta con vos serena – Hija, no crees que has estado algo extraña ¡Tú no eres así!

Y cuando Vincent vio que ya era hora de su momento, no espero más, pues su protegida ya había tenido tiempo de sobra para ser, y dio un paso adelante en dirección a Ross, diciéndole.

- Srta. Rossetta, mi nombre es Vincent y soy el protector de Amalia, me disculpo por la incomodidad que podemos estarle provocado, sé que aparecimos de la nada, pero le doy fe de la alegría de Am al saber de su existencia, lo único en su cabeza desde ese instante fue encontrarla, espero lo entienda.

Rossetta no supo que responder, solo se quedó observante. Y con el silencio de los presentes Denisse recién se percata de lo pasada de la noche, imaginando lo extenuante del viaje, pidió inmediata ayuda de su marido en la instalación de sus queridas visitas.

- Ya ¡Vamos, vamos! – decía Jorge – ¡Vamos por las maletas!

Para Jorge, su casa era el reinado que creo para ser gobernado por los dos grandes amores de su vida, su mujer y su hija eran absolutamente todo para él, vivir para complacerlas y verlas reír era lo que le daba sentido a su existencia. Esto debido a la crisis que casi derrumbo su casa, con la perdida de los únicos familiares que tenían, la muerte su hermano y su cuñada (ambos unidos en matrimonio), demasiado doloroso.

Jorge con la llegada de Amalia recordaba uno de los mejores momentos vividos junto a su hermano, cuando se propusieron conquistar a las dos muchachas sentadas junto a una barra, que reían coquetas ante quienes las miraban mientras ellas los ignoraban.

Jorge no pudo evitar recordar el dolor del pasado, su hermano ya no estaba. Y su lucha para levantar su casa siempre quedo gravada en su consiente. El dolor de su mujer casi lo despedaza, cuando la pobre Denisse se perdió de la realidad sumiéndose en la muerte de su hermana, olvidándose de su hija, su marido y su vida. Jorge en ese entonces la entendía, ya que él tenía el mismo dolor, de haber crecido sin sus padres y ahora perder a su hermano, perdía la fuerza y el contra soporte de su vida. Pero a Jorge en ese momento le toco ser el hombre, el puntal de su hogar, teniendo la difícil tarea de tragarse sus lágrimas y aplacar su dolor, cuando vio a su mujer devastada, y a su hija a la deriva.

La Denisse de ese entonces sensible y apasionada, se vio consumida por el dolor, y a pesar del tiempo que iba transcurriendo no lograba superar la tristeza que la apagaba poco a poco. Hasta que por fin la vida misma la hizo reaccionar, cuando la muerte quiso tocar nuevamente su puerta, fue ahí cuando recién logro despertar. La ensimismada Denisse no se daba cuenta ni de cómo su hija la necesitaba, hasta que un día, un humo proveniente del umbral de la puerta comenzó a asfixiarla, demasiado tarde se acordó de su pequeña hija, el humo espeso cubría todo, no sabía siquiera a donde ir, ya hace mucho no conocía los pasos de su niña, imaginándola en llamas, caminó por los cuartos desesperada con una tos que ardía en su garganta, y aunque sus ojos apenas soportaban ver, se negó a caer y se levantó presurosa abriendo las ventanas a su paso, y sin querer salir avanzo hasta donde el espesor del ambiente no daba abastó. Los gritos de Rossetta llegaron a los oídos de su madre y ésta sin temor corrió en su auxilio, entro al living y lo primero en sus ojos fue la imagen de su hija más crecida que el último de sus recuerdos, mientras arrodillada sacudía a su padre intentando que despertara. Jorge desmayado yacía en el suelo con rastros de sangre en su cabeza, el cansancio no pudo más con él, y Rossetta quien lo trato tal si estuviera durmiendo, no tuvo reparos en querer calentar la habitación, y la chimenea era testigo de la despreocupación hacia la niña, y cuando el humo invadía el lugar, Rossetta asustada no supo que hacer.

- ¡Jorge! ¡Jorge! – gritaba Denisse – una y otra vez, apresurándose en abrir las puertas a su alcance. Denisse tomo de su hija y se dirigió al exterior, y cuando vio los brazos de quién sabe qué persona, no dudo en entregarla para volver, y tiro de Jorge que no despertaba, a duras penas lo arrastro. Y cuando daba hacia la puerta, recién Denisse entendió lo desgraciado de su dolor, que, aunque no dejaba de ser menor, tontamente pudo haber perdido algo aún más preciado para ella. Denisse en ese instante sintió alivio, y aunque aún veía a su hija sola frente a ella llorando a mares, ya fuera de la casa los tres, aún estaban vivos.

Este incidente le devolvió a Jorge su familia, y abriendo los ojos aun mareado no entendía la situación, pero tranquilo con su corazón cansado, sentía regocijo de verse solo entre ellas. Y así desde ese momento sus mujeres lo fueron todo para él, siendo su tiempo de descansar, fue grato volverse a convertir en solo un proveedor de su casa, como él creía debía ser.

Amalia era muy importante para los padres de Rossetta, ya que ella significaba, el legado de sus tíos.

Apresurado Jorge corría en búsqueda de las maletas de su sobrina, encontrándose sorprendido por lo livianas que estaban, de inmediato supo que la visita de la hija de su hermano duraría poco tiempo, y se propuso por cuenta propia cambiar de esta situación.

Dennisse mientras camina no para de hablar, las palabras le brotaban por si solas, contando a que corresponde cada espacio de la casa, hasta llegar a los dormitorios.

- ¡Esta es la pieza de Ross! La tuya estará en frente mi niña – le dice – Quedarás cómoda, y tendrás a tu lado a Rossetta.

Amalia no pudo evitar reír, frente a la habitación de su prima don un cartel que abarcaba toda su puerta, prohibía el acceso del sexo masculino.

- Como puede ser esto tía – dice entre risas – si mi prima hace un buen rato, que debe haber salido con más de algún chico.

- No te creas – le responde Rossetta – Con el padre que tengo, de milagro puedo salir con mis amigos.

- Hija mía – le dice Denisse – Eso tu padre lo permite, porque son como tus hermanos. El celópata de Jorge, no quiere resignarse a que Ross ya es una adulta.

Jorge a sabiendas de no es tan aprensivo, así como lo están describiendo, encuentra innecesario tener que defenderse, ya que según su opinión llevar una discusión con una mujer, es caso perdido.

- ¡Venga Muchacho! – le dice a Vincent– usted dormirá en el cuarto de invitados ¡Es más reducido! Pero dormirá bien.

Amalia en su cuarto trata de disimular su cansancio, el papel de sobrina en búsqueda del amor de su familia no podía haber sido mejor, soltando una que otra mirada hacia Vincent, buscaba en él, la aprobación de tamaña actriz, y este, bajando su mirada muestra su complacencia, pero ya era de noche, Amalia se estaba atosigando y la risa fingida en su rostro estaba desapareciendo. Vincent adelantándose sabe que su protegida lucha por contenerse y ríe por ello gustoso, tal como si ella, estuviese madurando. Ya era hora de darle un corte a tantas atenciones, en el clímax de su actuar Amalia comienza a bostezar, el cansancio en su rostro era reconocido por todos.

Denisse al verla, exclama...

- ¡Ya mi linda! Nos iremos. Es hora de que descanses.

Denisse con su marido abrazando su espalda se retira. Rossetta queda atrás inmersa en sus pensamientos, cuando de pronto se vio sola en el cuarto con Amalia. A centímetros de la cara de su prima ve como esta parece cada vez acercársele más, Ross no pudo evitar retroceder en ese instante, y Amalia no se detuvo hasta provocar que Rossetta callera sentada a los pies de la cama, ambas calladas se miran sin palabras, y en el absurdo del silencio que duro más de lo necesario, ambas quedaron en nada, mientras Ross huía de la situación con un "hasta mañana", Amalia sonreía a su espalda como queriendo decirle "deberías de saber para que estoy aquí". Rossetta en su habitación abrumada, se tiró boca abajo sobre su cama, retorciéndose de un lado a otro gritándose silenciosamente por la rabia que hacia sí misma se tenía ante su actitud, enrollada sobre su cobertor sede a la presión de sentirse atada quedándose dormida.

Amalia se felicitaba, sabe que el contenerse fue un gran logro para ella, y ya estando a solas quiere a Vincent a su lado, pero debe salir de la habitación para ello, y a Vincent no le agradaría que se expusieran, sabiendo que no debe hacerlo aprieta sus manos para evitar hacer alguna torpeza. Hasta que la puerta delante de ella se abre silenciosamente, mostrando el ingreso de su guardián. Sin nada importante que decir Vincent acude a ella, acercándosele, con las yemas de sus dedos masajea sus pómulos suavemente, como sí sujetara las alas de una mariposa.

- ¡Esto, no esta tan mal! ¡Mañana comenzaremos! – decía divertida Amalia - ¡Estoy ansiosa!

- Como tú digas – le susurra Vincent - ¡Si ya estás bien! Me iré a dormir.

Avanzando la noche. En lo profundo del sueño Rossetta abre los ojos, dos siluetas paradas junto a ella le causan temor, sus rostros difíciles de identificar. Ross inquieta se levanta para acercarse hasta ellos, su cuerpo no le responde, y vuelve a cerrar sus ojos intentando serenarse pensando que quizás aún dormía. Estas figuras, no se van, mientras entablan una conversación que, por más que intenta no logra escuchar.

Vincent en su cuarto, siente la presencia de su señor, extrañado, se pregunta qué hace él aquí, con curiosidad queda inmóvil en su cama tendido, teniendo claro que, en su posición, no le es permitido indagar tal cosa. Rossetta luchaba por identificar los rostros de quienes aún la observaban, su vista no la acompaña. Sin poder moverse no logra pronunciar palabra, sus oídos zumbantes no le permiten identificar una sola palabra – Tranquila – se decía Rossetta mientras cierra los ojos para controlar su respiración agitada, calmando los latidos de su corazón, sus oídos por fin escuchan algunas palabras.

- ¡Si, tanto te gusta! Porque no te la llevas.

- Lilith ¡No me interesa esta mocosa! Solo tengo curiosidad.

- ¡Curiosidad! ¿Por qué se parece a ti?

- ¡Es cierto! – ríe burlesco – Nos parecemos, pero ella es más desgraciada que yo. ¡Además! Soy curioso de saber del por qué la enviaron hasta mis manos.

- ¡Mi querido! entonces disfruta de tu juguete. Solo espero, que nos traiga algo interesante.

Rossetta sin entender lo que oía, va sintiendo como el calor la invade mientras su transpiración helada recorre su frente. Estos seres la atosigan, no los quiere frente a ella, mientras un olor nauseabundo envolvía el cuarto volviéndolo irrespirable. Y entre la angustia, Ross va escuchando una tercera voz desde otro espacio, una voz agradable que la conforta.

- Despierta Rossetta – le decián claramente – ¡Despierta mi niña!

Rossetta siente agrado con esta otra existencia que aparece rescatándola, necesita desesperadamente ignorar a estos seres que se negaban a desaparecer. Cerrando los ojos, le urge escapar con esta otra voz tan acogedora, y volviendo abrir sus parpados ve cómo se encuentra en el regazo de un hombre corpulento que la mese de lado a lado. Alzando las manos trata de tocarle el rostro que era oculto tras el brillo más cálido visto por ella hasta ese entonces. Que calidez sentía en ese momento. No queriendo desprenderse de estos brazos que la acurrucan, se aferra a su manto, mientras sus manos de bebé se negaban a caer, pese al sueño que cada vez se volvía más pesado, sin posibilidad de resistencia sus manos van cayendo al vacío.

Despertando sobresaltada, Rossetta salta de la cama, vistiéndose aprisa queda con la sensación de un plácido sueño. Y Cuando bajo al comedor se encontró con todos desayunados, y su madre sonriendo la cuestiona.

– Tú sabes el día que es hoy, hay demasiado que hacer para estarte esperando.

Con tiempo de sobra, Ross sentada sobre el brazo del sillón del living, observa la acelerada tarea de sus padres por terminar con la decoración de la casa. Divertida con las típicas discusiones de Jorge y Denisse, Ross mecía sus piernas mientras terminaba de comer, y con los últimos bocados de su pan recuerda el desagradable recibimiento con el que trató a su prima, dándose cuenta, que en esta mañana ambas se habían comunicado con familiaridad. Consiente de la igualdad de trato entre ambas, intenta mirar con otros ojos a Amalia que aún permanecía sentada en el comedor en compañía de Vincent. Ross sin poder evitarlo se compara con ella, al imaginársela creciendo sola, sintió remordimiento por su actitud del día anterior. Rossetta apenas recordaba algunas imágenes de cuando compartía de pequeña con Amalia, uno de esos leves recuerdos era en un parque con toboganes de agua, mientras caían divertidas a los brazos de sus padres, en ese instante Rossetta se vio tentada por preguntar sobre la vida de Amalia, observando a todos, de un extremo a otro, se contenía en las preguntas que le surgían, ya que hasta ese momento ni sus padres eran capaces de realizarlas, temiendo tocar algún punto vulnerable que pudiese incomodar a su sobrina.

Con el grito agudo de Denisse, Rossetta volvió de sus pensamientos, regresando a la realidad Ross ve cómo su madre va cayendo, mientras la silla de la cual se encontraba parada demuestra la falta de criterio de quien la ocupaba. Todo en cámara lenta, Rossetta es espectadora en primera fila, de las serpentinas que van girando al aire para quedar finalmente regadas sobre el suelo, todo lo colgado quedo destruido, mientras Jorge a lo súper héroe se regocija incrédulo por la espectacular atajada de su esposa, tan ágil reacción por parte de él era inverosímil. Denisse no paraba de agasajar a su esposo, hasta que la realidad volvió a ellos con las carcajadas de Rossetta que no pudo contener, al ver un montón de serpentinas figurando una peluca sobre la calva de su padre. Dos mirabas gélidas cayeron sobre Rossetta, quién no tuvo otra opción que girarse en otra dirección para volver a sonreír, su vista esta vez cayó sobre su prima, que totalmente indiferente seguía en el comedor junto a Vincent, ambos esta vez tenían otro semblante, conversando entre ellos con total seriedad y gestos de molestia. Rossetta sintió curiosidad por escuchar la conversación de ellos, lo que era imposible con todo el alboroto de Jorge y Denisse – Me rindo – se dijo lamentándose, mirando la hora ya se le estaba haciendo tarde.

Con un ademán de su mano Rossetta se apresura para salir de la casa, queriendo evitar darle espacio a Denisse para alguna clase de mandado, intento inútil, cuando el grito de su madre la retiene en el umbral de la puerta.

- ¡Rossetta! ¡Ven aquí! Recuérdale a los chicos que no falten mañana.

- ¡Madre Mía! Todos ya lo saben – le contesta Rossetta con la pesadez de su amor.

Jorge sintiendo nostalgia por la pérdida de su niña, observa a Rossetta como si al cumplir con el término de su adolescencia muriese la beba de sus ojos, y se encontraría de pronto con la mujer adulta que está terminando de criar, y quiere apapacharla por ello, sin previo aviso la tira bruscamente para llevársela a su pecho.

- Ya no serás mi niñita – le dice – Pero los brazos de papá los tendrás hasta que seas una anciana.

Rossetta acostumbrada a los brazos de su padre se deja acurrucar, aunque reclamaba por la brusquedad de trato ella tampoco se quedaba atrás. Y por supuesto no podía irse sin vengarse de su padre. Saltando sobre su cuello se lleva a Denisse con ella, para apretarlos uno contra el otro al límite de sus fuerzas, a sabiendas de causarles un tanto de dolor, recién queda conforme, para luego tomar su bolso en huida lanzando un beso a la distancia, esfumándose en dirección al Liceo.

En el comedor Vincent y Amalia continuaban en sus conversaciones, ignorando su entorno daban a notar la densidad del ambiente, ambos saliéndose del acuerdo se mostraban inquietos. Amalia no gustaba de esperar y reclamaba por esto. Vincent haciendo oídos sordos a los reclamos, seguía escuchando a Amalia quién impaciente alegaba por no lograr percibir lo que estaba buscando.

- ¡No! ¡No es ella! No percibo nada ¿Nos habremos equivocado?

- Am espera, ten paciencia...

- No hay nada en ella, Vincent ¡Es solo una idiota insignificante!

- Amalia ¡Detente! Tu padre es el que nos envió hasta aquí, acaso cuestionas sus palabras.

- ¡No! Claro que no...

- Tranquila apenas hemos llegado, además de que está en proceso de renovación, sea como sea, su cuerpo no será capaz de contenerse más...

Los ímpetus de Amalia para Vincent nunca fueron fáciles de controlar, acostumbrado a ella, optaba por dejarla ser hasta que llegase al límite de ser necesario su intervención para protegerla, y en variadas ocasiones parecía disfrutar con su bullicio.

- Entonces debemos esperar ¡No me gusta! – decía Amalia - ¡Sabes de mi paciencia!

- No tienes alternativa, en las condiciones en la que está ¡No te la puedes llevar!

Vincent respiraba con pesadumbre, los dos estaban obligados en esperar el momento propicio, está vez, Amalia debía controlarse por el bien de los dos, ya que su padre no era él de los que dejaba pasar un error sin consecuencia. Resignada, Am ve en Vincent como una alternativa para salir de su aburrimiento, lista para su provocación se arrepiente, esta vez no quiere su enojo.

- Té hare caso – calma su ansiedad Amalia – Con esta tranquilidad, debes entender porque me siento apestada.

Am tomando camino hacia su cuarto se retira, quedando Vincent solo en el comedor haciendo acto de presencia, debe permanecer allí para excusar a su protegida.

Amalia camino a su pieza, va rosando con los dedos las paredes del corredor, mirando con interés el dormitorio de Rossetta pasa de largo, la sensación en sus dedos al rosar la manilla de la puerta de Ross se negaba a desaparecer, y sin más vueltas se devuelve a intrusear. Estando al interior, Amalia pega su espalda a la puerta observando cada rincón, desilusionada se encontró con un dormitorio simple que no le entregaba mucha información, viendo calidez con todo lo que miraba, río irónicamente al imaginar lo que iba a destrozar. Desde ese lugar nada le llamaba la atención, dejando de lado la cama, solo quedaba por revisar un velador ancho a su costado que hacía las veces de escritorio. El velador de Rossetta dividido en dos secciones daba espacio para cuadernos y cosméticos, ante todo ese revoltijo destacaba un cuadro colgado sobre la cama, en la que aparecía posando graciosamente junto a sus padres, Amalia levantando el retrato lo desprecio arrojándolo a los pies de la cama. Cuando Amalia, termino de abrir cada cajonera se reclamó por su tiempo perdido, sin más que ver, decidida a retirarse se giró para salir, ya de frente a la entrada, no pudo avanzar dejándose caer sentada sobre la cama. El muro que hasta el momento estaba a su espalda era un collage repleto de fotografías, imágenes de viajes, cumpleaños y graduaciones colapsaban el lugar, en algunas Ross riendo a carcajadas, en otras con muecas o amurrada, hasta las puertas del closet estaban atestadas de imágenes junto a sus padres y amigos. Herida, Amalia aprieta de rabia el cubre cama sobre el que había caído sentada, esa demasiada felicidad le molesto, dirigiéndose para arrancar todo lo que veía queda detenida, reconociendo al instante a quienes acompañaban a Rossetta. Incrédula, Amalia no lograba creer quienes estaban desde tan corta edad junto a Ross. Sintiendo unos pasos en el corredor, Am se oculta tras la puerta, con el alivio de no ser descubierta se apresura para salir de la habitación, fuera del cuarto no sabe si ir en busca de Vincent, a sabiendas de que su estado anímico no era el más adecuado, decide ingresar a su dormitorio, lanzándose boca abajo sobre la cama, tomando la almohada grita silenciosamente para desahogar su rabia, hasta que el cansancio la termino por vencer.

Lo visto eliminaba toda duda en Amalia, mientras en su cabeza no dejaban de circular las imágenes de las fotografías, comparándose con Rossetta, Amalia se preguntaba quiénes eran su compañía, el único que se le venía a la mente era Vincent, no contaba con nadie más – Es injusto – se dijo, encerrada en su habitación dejando el día avanzar.

En el liceo, la mañana comenzaba ajetreada, corriendo de un lado a otro, los docentes se reunían en la dirección del establecimiento para organizar los últimos preparativos de la finalización de año, tiempo que los alumnos aprovechaban para disfrutar y relajarse.

Laura ansiosa, pedía que todos llegaran temprano al día siguiente, recalcando que sería el último día de todos juntos – es el fin de nuestra vida escolar – decía suspirando.

- Ojalá fuese así – responde Rossetta replicando – que fastidio pensar, que ahora nos toca la universidad...

- Qué triste, no te veré más – le dice Laura – nuestros caminos se separarán.

- ¡Ya cálmense! – interviene Rob – Mañana es para celebrar, por fin terminamos esta odiosa etapa, y el vernos solo dependerá de que así lo queramos.

La tranquilidad de Rob molestaba a sus tres amigos, pero a diferencia de Nelson y Laura sus órdenes seguían intactas, pase lo que pase, él no se distanciara del lugar de donde se encuentre Rossetta. Todos quedaron aislados en sus propios pensamientos, Nelson y Laura se miraban agradecidos por la oportunidad que tuvieron de estar entre seres simples, distanciados de la intriga y luchas de poder de su hogar. Rossetta estaba perdiendo a sus confidentes e intentaba imaginarse como seguiría su vida sin ellos, mientras Rob se mostraba con total normalidad.

- El próximo mes, debo presentarme en Mitzlar – dice Nelson – Tan solo de pensarlo me fastidio, la idea de volver con mi gente, me hace desear, volver a ser un niño para estar junto a ustedes.

- Tampoco quiero dejar este lugar – decía acongojada Laura.

Con tristeza los chicos veían su porvenir. Para Rob, Laura y Nelson, el estar en este mundo no era comparable a lo que debían experimentar en el otro, en donde la debilidad no te excusa ante una lucha con quienes quieran pasar sobre ti. A conciencia de sus padres los chicos fueron perjudicados en su subsistencia, los tres estaban conscientes de ello, aunque jamás se arrepintieron de seguir las ordenes de sus progenitores.

Rob, no quiere que los últimos días del cuarteto terminen sin ser aprovechados.

- Ya acaben el lloriqueo, todavía tenemos un mes – les dice - ¡Organicemos un viaje! ¿Qué les parece?

- ¡Vámonos a la playa! – grita Rossetta.

- Podríamos bañarnos y hacer una fogata – dice exaltada Laura – me encanta la idea.

- ¡Todos de acuerdo! – confirma Nelson – y disfrutamos de unos tragos mientras vemos las estrellas.

Con la tristeza perdida, gana terreno el entusiasmo, y con la decisión tomada comienzan a elegir el lugar con sus típicas discusiones, todos alegres llegan a un acuerdo, ya lista la estadía faltaba lo menos, la división de los gastos les tomo muy poco tiempo, aunque no acordaban qué tipo de transporte utilizarían para llegar al lugar. Rossetta callada escuchaba los últimos arreglos, meciendo sus piernas de un lado a otro, sentada sobre un escritorio del salón gustando de ver a sus amigos, pensaba en querer ser una ladrona para arrebatárselos a sus familiares. Negándose a ser egoísta sabía que debía dejarlos ir.

De pronto un dolor agudo en la cabeza, hizo a Rossetta sujetarse la frente con pesar, mientras que, con la otra mano, trata de alcanzar a Laura quién se encontraba a un costado de ella. Laura solo sintió un pequeño jalón de su chaleco, que le basto para devolverse hacia su amiga, atónita no reacciono al momento, su amiga que hace unos segundos se encontraba rozagante, ahora estaba con la mirada ida, su piel sin color, y sus labios morados demostraban la falta de oxígeno.

- ¿Qué te pasa? ¿Por qué estas así? – va diciendo Laura con tenue voz mientras se acerca a Rossetta.

Rossetta apenas escuchaba la voz de Laura, quien de cuclillas la miraba desde abajo sosteniéndole las manos heladas. Ross con su cuerpo pesado dificultosamente lograba respirar, viéndose sobre un abismo va desplomándose perdiendo la razón. Laura arrodillada ve como Rossetta está quedando inconsciente, y sabe que, si cae, no la alcanzara a sujetar, decidida a ponerse de pie lanza un grito desaforado - ¡Chicos!

Nelson y Rob seguían con los preparativos del viaje, cuando el grito de Laura los puso en alerta. De pronto sin saber cómo, ven a Ross cayendo desde el escritorio del cual se encontraba sentada, al segundo sin pensar Rob se lanza de golpe pasando a llevar a Laura en su camino, y ya con Rossetta en sus brazos, queda tendido sobre el mobiliario que estaba a sus espaldas.

En la casa, Amalia permanecía encerrada en su habitación, dando vueltas de un lado a otro, por aburrimiento termino quedándose dormida, y estando a punto de terminar su sueño, los recuerdos la comienzan a atosigar, recuerdos de sus últimos momentos de una vida normal, en donde su despertar acabo con los que más quería en ese entonces. Amalia se negaba a recordar su niñez, como si esta no hubiese existido, ella tan solo vivía su realidad actual, y así le fue más fácil la vida. Con las horas transcurridas en la casa de Rossetta, Amalia se vio obligada a pensar en su pasado, recordando cómo a tan corta edad, con sus manos llenas de sangre trataba de despertar a sus padres que yacían muertos a causa de ella, y aunque en la actualidad no sentía culpabilidad por sus muertes, la sangre de ellos, era la única que pesaba en su memoria, atosigada por recuerdos que para ella no venían al caso recordar, en vez de seguir en la espera de Vincent, decidió salir en su búsqueda.

En la llegada de la noche Rossetta despertó en la enfermería, viendo a sus amigos, se volvió a tender sobre la cama dejándose acariciar por la briza del aire que ingresaba por la ventana.

- ¡Por fin abres los ojos! ¡Nunca más lo hagas! – dice Laura – El doctor nos dijo que era cansancio, y no le creo. ¿Estás bien? ¡Me preocupaste!

- Laura cállate un rato – exclama Nelson – Lo importante es que Ross está bien, ahora debe descansar.

- ¡Estoy bien chicos! – les dice Ross quitándole gravedad al asunto, mientras veía la cara de angustia de sus amigos – Fue algo momentáneo, nada más, espero que no hayan llamado a mis padres...

- ¡No lo hicimos! ¡Rob, no nos dejó! – responde Laura.

- Exacto – confirma suspirando Nelson – Nos dijo que era muy poco para exagerar tanto, y al final tenía razón.

Rossetta sintió alivio al saber que sus padres desconocían su desmayo. Percatándose que Rob no se encontraba entre ellos, quiso preguntar por él, pero callo sin motivo. Laura viendo la vista hacia los rincones de su amiga, adivino sus pensamientos.

- Si buscas a Rob – dice Laura – hace un buen rato, que desapareció.

- No es para menos – agrega Nelson – Mira que cargar a Rossetta, no debe ser fácil...

Cuando Rossetta se imaginó en los brazos de Rob, riéndose de la escena deseo verlo.

Los pasos fuera del cuarto comunicaban la llegada de alguien, asomándose a la puerta el médico informo del último chequeo – Todo Normal, debe ser stress seguro – dijo el médico, mientras le revisaba las pupilas. Rumbo a casa, sin más que un par de analgésicos, Ross caminaba con pesar tratando de aparentar mejoría. Laura y Nelson que la acompañan, estaban prevenidos de no decir una palabra de lo sucedido a Denisse.

Ya estando fuera de su casa, Rossetta toma fuerzas para abrir la puerta, queriendo entrar lo más rápido posible. Denisse siempre al pendiente de su hogar, escuchando ruidos en la entrada se apresura para recibir a quien fuera que llegue, viendo a su hija de espaldas mientras se despide de sus amigos, con rapidez los incita a que entren en la casa.

- Mis niños ¡Van a pasar la tarde con nosotros! Hace un rato que estoy sola, podrían ayudarme en una que otra cosita.

- Lo sentimos tía – contesta Nelson – nuestros padres nos pidieron llegar pronto.

- Discúlpenos hoy – dice melosa Laura – otro día nos alojaremos con ustedes, si así lo quiere.

- Bueno, bueno – contesta Denisse – hoy no los obligare, y prepárense con todo para mañana, ya es tarde y sus padres los deben estar esperando.

Yéndose los chicos, Denisse recién presta atención en Rossetta, encontrándola pálida y decaída le preocupa que le vaya afectar alguna enfermedad.

- Oye chiquita ¿Te siente mal o te paso alguna cosa hoy? ¡No será que algún idiota te está haciendo sufrir, los malos amores también enferman!

- ¡Ma. que dices! Estoy cansada eso es todo, hoy nos explotaron...

Laura en el camino se cuestionaba el estado de salud de su amiga, y esperaba que ellos mismos no fuesen la causa de los malestares que iban y venían en Rossetta, aunque también pensaba que podría ser su mayoría de edad, lo que pudiese provocar estas dolencias, un cambio en su amiga podría venirse. Laura siempre creyó que Ross era la hija ilegítima de alguien, que planeaba mostrarla en el momento oportuno, y debía ser de alguien de importancia, como para que sus propios padres quisieran que formaran un lazo con ella.

- Pasará lo que tenga que pasar – le dice Nelson calmándola – las cosas pasan cuando pasan y ya.

Denisse no muy convencida de las palabras de su hija, la acompaña directo a la habitación.

- Será bueno que duermas, tu prima y los demás salieron de compras, cuando lleguen les pediré que no te despierten. ¡Ya! A la cama se ha dicho.

Dejando un pijama sobre la cama Denisse se pasea de lado a lado en el dormitorio, acomodando las cosas del cuarto mientras observa un poco más a su hija.

- Debe ser estrés – le dice – A sido demasiado en tan poco tiempo, ponte el pijama, mientras te busco algo de comer.

- Bueno Ma – responde Rossetta.

Denisse con resquemores se apresura en salir de la habitación, mientras Rossetta con su cuerpo agotado se deja caer hacia un costado de la cama quedando en posición fetal, cuando su madre volvió, traía en una bandeja un vaso de leche junto a un pote de frutas endulzado, viendo a su hija dormida, Denisse dejo la charola de lado, para retirar el pijama sin colocar de su hija.

- Duerme mi niña, duerme todo lo que necesites – le dice.

Cubriendo a su hija con un chal, Denisse inclinada sobre la cama limpia la cara de Rossetta de los cabellos que la cubrían, volviendo a poner sus pies sobre el suelo, siente el crujir de un vidrio debajo de su pie, moviéndose con lentitud, llega hasta el piso para encontrarse con el cuadro de Ross destrozado, culpándose del incidente, se pregunta cómo fue este a parar hasta ahí, recogiendo los pedazos rotos, se retira para dejar dormir a su niña.

Los Rayos del sol, anunciaban el comienzo de un nuevo día y Rossetta aún permanecía dormida, dentro del sueño Ross escucha el llanto de un bebé, asustada, mira a su alrededor sin encontrar al dueño del llanto, mientras el viento hace chocar un polvillo amarillo sobre su cara. Angustiada, Rossetta no deja de escuchar el llanto de esa guagua, sin saber que hacer comienza a gritar tranquilizando al infante, frustrada, ahora solo llora sintiéndose inútil, hasta que se percata de que su llanto se ha hecho uno con el llanto del bebé, inquieta intenta moverse, sin lograr controlar su cuerpo, hasta que se da cuenta de que está al interior de un recién nacido, que acostado sobre un suelo arenoso no para de llorar. Rossetta sabe que necesita ayuda, está asustada, mientras sus ojos y boca se van llenando de algo que la ahogan, no puede más, ya no puede llorar, hasta que por fin una briza la aísla del polvillo que caía sin contemplación, y va sintiendo como la levantan, colocándola sobre el regazo de un desconocido, cansada, solo se deja mecer sobre alguien a quien no logra ver su cara.

- Se llamará Rossetta – escucho decir – veremos para que puede servir...

Exhausta, Rossetta se aferra a quien la libero de la soledad que nadie atendía, sin reclamo descansa mientras cerrando sus parpados aún recuerda con deseo la calidez de luces doradas en sus ojos, que vio hasta poco antes del horror que estaba experimentando ahora. Aun sintiéndose a salvo, no podía evitar extrañar el olor de esos seres con los que antes compartía.

El despertador sonó estrepitosamente, brincando de la cama con preocupación Rossetta recordó que debía encontrarse temprano con sus amigos, sin recuerdo de sueño alguno, y con la energía que la destacaba aceleró su paso para vestirse con lo primero que estaba a su mano. Sin peinarse, apenas atando su pelo salía corriendo cuando apunto de cruzar la puerta, el grito de su madre la detuvo – ¡Rossetta, tu desayuno!

Respetar las comidas eran prioridad en Denisse, así, Ross retrocedió sin reclamo para complacer a su madre, acelerada comió semi sentada mientras Denisse vigilaba con diversión cada mordisco de su hija, demostrándole como imponía su autoridad. Cuando Rossetta termino de comer, se despidió de su madre con un beso fugaz, desapareciendo rápidamente sin alcanzar a ver a su padre ni a los demás, solo le importaba cumplir con la ocasión memorable del último día escolar. La vitalidad de Rossetta en este día era envidiable, como si el malestar tenido el día anterior nunca hubiera existido. Mientras caminada tratando de ordenar su ropa, riéndose de sí misma, solo pensaba en disfrutar del día. Tan acelerada estaba, que ni se percató del tatuaje que lucía en el dedo índice de su mano izquierda.

Todos reunidos en la entrada del establecimiento según lo acordado, así como tantas veces lo habían hecho, caminaban en silencio conmemorando su despedida. Mientras avanzaban, Laura fue la primera en emitir una palabra.

- Fui la primera en llegar – dice Laura – me sentí muy sola.

- Hubiera llegado antes, pero la generala es implacable – contesta Rossetta.

- Tu madre es muy hermosa, además de que sede bastante a tus caprichos, no hables mal de ella – responde Laura defendiendo a Denisse.

- ¡Está bien, está bien! Es solo que no deja de tratarme como una niña de básica – prosigue Rossetta.

- Es porque pareces una niña de básica – le dice Rob riendo.

- Es cierto – confirma Nelson – todos apoyamos a la tía. En cambio, para mí, esta mañana si ha sido de las peores, me toco correr por un perro desgraciado que estuvo a punto de morder una de mis pantorrillas, mis piernas aún tiemblan.

- ¡Algo, debiste hacerle! Pobre animalito, si te veo lastimando hasta el más insignificante animal indefenso, lo que les hagas te lo devuelvo al doble – le dice Laura molesta.

- Sí lo sé, mi querida gatita – contesta Nelson con pesar – por ti corrí lo más que pude.

Rob quedaba pensativo, los malestares que estaban rondando a Rossetta, no podían ser del todo normal. Sabía que algo no andaba bien y debía prepararse para los cambios que pudiesen acontecer, sabiéndose entrenado y en buenas condiciones, solo le quedaba estar alerta y esperar a que las cosas siguieran su marcha. A diferencia de Nelson y Laura, Rob no dejo de visitar a su gente, tiempo que utilizo para ensayar y conocer sus habilidades. No dejándose estar, mientras visitaba su hogar, trataba de dar una respuesta a sus interrogantes. Sin lograr resultado, siempre se le tubo prohibido dar a conocer su estadía entre los seres humanos. Para Rob en esta mañana, algo había cambiado, algo le decía que era así, que Rossetta ya no era la misma, y lo que tanto su madre le ocultaba, pronto se le revelaría.

- ¡Cabra Chica! A diferencia de ayer, si contara lo mal que estabas, nadie me creería – le dice Rob – pero si lo hiciste para caer en mis brazos, deja de ser tan dramática, llegue con lumbago a mi casa.

- ¡De que hablas! Solo fue algo puntual, nada más – responde Rossetta – y como si fuese tanta maravilla caer en tus brazos, te las das de galán y apenas pudiste cargarme, que decepción.

- Yo no lo veo así – interviene Nelson defendiendo a su amigo – Rob, parecía volar mientras te llevaba a la enfermería.

Rob no quiso seguir con la conversación, y dejando a los chicos hablar alentó su paso para quedar detrás de Rossetta, mirando su andar pensaba en coma la vida de todos podría cambiar – será fuerte – se decía.

Rob mirando la postura de Rossetta en su caminar, veía conforme, en como ella se erguía naturalmente tal cual una noble de su hogar, y aunque la ropa que usaba Rossetta no era del agrado suyo, pues la hacían verse débil en contraparte de su carácter, finalmente a su vista le era divertido. Algo llamo en este instante la atención de Rob, una mancha oscura cubría uno de los dedos de la mano izquierda de Rossetta, preocupado se apresura hacia ella tomando su mano.

- ¿Qué tienes en tu dedo? – dice Rob extrañado.

- De que hablas ¡No tengo nada! – responde Rossetta – No busques excusas para tomar mi mano.

Al instante, prestando todos atención a la mano de Rossetta, ven como un anillo de tinta negra se le enraíza en la piel, y está sorprendida, no cree lo que ve.

- ¡Qué es esto! –dice exaltada sobándose el dedo.

- No te hagas la loca, eso no llego hay por sí solo. Si querías tatuarte, debiste decirme para acompañarte – Exclama Laura.

- Yo, no me he hecho nada – le contesta defendiéndose Rossetta – Estos han de haber sido mis padres, jugándome alguna broma.

- Que mal, entonces es de henna, así, no tiene brillo – dice Nelson – podríamos ponernos de acuerdo y hacernos algo los cuatro, algo simbólico.

- No te sienta mal, chica rebelde – dice Rob mirando con duda el tatuaje – a mi parecer no es henna.

- De ser los tíos, me encanto lo que te hicieron – comenta Laura – Te sienta genial, y te sirve para cambiar ese estilo que no atrae a los chicos.

- ¿Cómo que no atraigo a los chicos? – responde enojada Rossetta – Si tengo muchos amigos, me llevo muy bien con el sexo masculino.

- Y acaso has salido con alguno de ellos – responde Laura – Hay algo de lo que yo no me haya enterado...

Todos callados, los muchachos con miradas de cuestionamiento prefirieron no meterse en la discusión, siendo verdad las palabras de Laura, ni siquiera Rossetta quiso contradecir a su amiga.

- Si quieres novio, yo te puedo ayudar – le dice galantemente Rob – Soy un excelente partido.

- Si me quieres ayudar, primero aléjate de mí – contesta Rossetta – Siempre he creído que tu espantas a mis posibles pretendientes, y a tu oferta te digo no gracias, eres mejor amigo que novio.

- Paren – les dice Nelson – miren que estar de novio no es la gran maravilla, miren que, a estas alturas, no he conseguido ni una chance de mi dizque prometida.

El codazo que recibió Nelson les dolió a todos. Laura con evidente molestia para en seco los comentarios de su prometido. Y no es que Laura no le permitiese acercarse, si no que, con la certeza de su matrimonio, no quería acelerar las cosas, el cariño de ambos era notorio, teniendo la fortuna de gustarse a pesar de que se vieron obligados a este matrimonio impuesto, y que por sus caracteres aceptaron gustosamente.

Rob estaba por los suelos, que lo tratasen otra vez de amigo, no era algo que deseaba escuchar de Rossetta en este momento – la amistad es un asco – se dijo en voz baja, sabiéndose el culpable de haber creado este tipo de relación con ella.

Volviendo todos al tema principal del día, dentro del aula, los escritorios brillaban uno frente a otro en dos columnas paralelas, llenos de bebidas y cosas para picar. Laura entusiasmada queriendo hacer de vocera del curso, invito a todos para disfrutar de la comida que el director del establecimiento les dispuso como despedida. Mientras el profesor a cargo, se paseaba de un lado otro entablando conversación con todos a su paso, ya no como maestro, si no como uno más de ellos. Nelson en un costado de la Sala mira con nostalgia el aula y a sus compañeros, pensando en cómo él pudo haber crecido, si es que a sus padres no se les hubiese ocurrido traerlo a este lugar, de seguro sería otro, alguien muy diferente, y esperaba que el retorno a su casa no le trajese un cambio de vida tan radical, al menos quería conservar su esencia, aunque sea un poco de ella. Laura como siempre, trataba de tranquilizar a los revoltosos de siempre, quienes la consideraban una especie de hermana mandona.

- ¡Tomás! deja tranquila a las chicas, si no cayeron contigo antes, menos lo harán ahora – decía Laura.

- Eso es porque ellas saben que es a ti a la que quiero – le responde Tomás – Yo podría ser un mejor novio que Nelson, tal vez deberíamos intentar salir ¿Te parece?

- Oye, que te pasa con mi chica – interviene Nelson abrazando a Tomás – pon cuidado, mira que ella no es lo que aparenta, te arrepentirás si te le acercas...

- Nelson, no estoy con ánimos de pelear – les contesta Laura, tratando de ignorar lo escuchado.

Con la comida a punto de acabar, todos en el aula se acercan confirmando su asistencia a la fiesta de la noche, preocupados por las limitaciones que podrían tener los padres de Ross, preguntan si podrán ocupar la piscina y si habría tragos fuertes para la noche, conformes con la respuesta de la anfitriona se retiran. Y de hecho Jorge y Denisse esta noche se harían de la vista gorda ante la diversión de todos, solo cuidarían y se interpondrían ante algún riesgo para ellos, esto ya lo tenían decidido. De los alumnos más calmos hasta los más desordenados, sentían regocijo por este día, así se llevasen bien más con unos que con otros, y el motivo principal es que, aunque ellos ya se sentían adultos, lo serían oficialmente ante el resto del mundo (por fin terminaban su ciclo de juventud).

Rossetta en medio de todos sintió un estruendo, sus piernas tambalearon y apenas fueron capaces de sostenerla de pie, se sintió cansada a la sombra de sus compañeros, y absolutamente no podía amargar la fiesta. Tomando distancia de los ojos de quienes la rodeaban se alejó hasta quedar en un rincón, desconcertada, sostenía su mano izquierda que le punzaba de lado a lado, apretando su mano con fuerza, en un instante se creyó a punto de desvanecer, y esto no se lo iba a permitir en esta ocasión. Sin saber qué hacer y no queriendo acudir a sus amigos, el alivió vino solo a su cuerpo, sabiéndose mejor, actuando como si nada le hubiese sucedido, se reintegra nuevamente. Rob, Nelson y Laura, observaban a Rossetta de entre sus compañeros, guardando silencio, cada uno siguió con lo suyo, a cierta distancia no la perdían de vista, el aire del salón estaba desconcertante, mientras miraban en Rossetta una presencia distinta, quien, aunque se mostraba animada, envolvía su mano izquierda con su manga para evitar la molestia de los puntazos en su dedo índice, que, aunque ya leves, no desaparecían.

En casa, Denisse seguía inagotable con los preparativos, observando a las personas que traían la comida retirarse, mira orgullosa el banquete que estaba perfecto para la noche. Amalia encerrada en su habitación, presiente que algo está cambiando, volviéndole el ánimo al cuerpo se concentra para saber de qué se trata este cambió en el ambiente, asomándose desde el segundo piso a las escaleras, ve a Denisse quien la llama animosa invitándola a tomarse un té.

Amalia bajando escalón tras escalón, solo ve mover los labios de Denisse no prestándole atención a sus palabras. Amalia ya sentía que se venía la hora de cumplir su encomienda, sabía que Rossetta estaba perdiendo su humanidad, por fin podría llevársela e irse de este patético lugar, un poco, solo debía esperar unos segundos más.

Mientras Denisse la atosigaba con sus palabras, Amalia recordaba las ordenes de su padre, donde le recalcaba que no podía llevarse a su hermana, con características humanas.

- Mi niña – decía Denisse – El agua esta lista, tomemos algo calentito, y luego cuando llegue Rossetta nos iremos de inmediato a la peluquería, debemos ser las chicas más radiantes de la fiesta.

Amalia impaciente ya quiere dejarse colapsar, y así comienza hacerlo, ya no quiere esperar... Denisse al ver como su sobrina se descompone, nerviosa y preocupada pregunta que le pasa...

- Mi niña ¡te sientes mal! – le dice – estás temblando. Amalia me escuchas. Amalia... Amalia...

- Vincent, donde está Vincent ¡Donde está Vincent! – Gritaba Amalia, una y otra vez...

- Voy por él, lo buscare – le responde Denisse tratando de calmarla, sujetándole de los hombros, asustada.

Denisse grita desesperada por Jorge, cuando este en compañía de Vincent entra al living. Jorge al verla no sabe que hacer, observaba a su sobrina iracunda de felicidad, no entendía que pasaba, mientras Vincent calmo como siempre deja las bolsas que traía consigo en el suelo, acercándosele a su protegida.

- ¡Cálmate! No puedes reaccionar así – dice Vincent no voz pasiva - ¡Contrólate! Tenemos gente alrededor.

- ¡La siento! ¡Ahora la siento! Ya es hora, ahora podemos...

- Aún no, espera a que llegue, no seas tan infantil, recuerda el encargo de tu padre, si no lo cumples, yo seré el castigado...

Denisse que se los quedaba escuchando extrañada, no entendiendo lo que decían. La palabra padre, no entendía de que padre hablaban, sintiendo tristeza por la situación no sabía qué hacer.

- ¿Qué están diciendo? ¿Porqué, esta así? – les dice Denisse.

Jorge creyendo a su sobrina en un colapso emocional, decidido, busca el teléfono para contactar a urgencias, sin saber que este sería el último movimiento que haría en su vida.

La jornada escolar había terminado, todos reunidos se despedían unos con otros, besos, abrazos y llantos, marcaban el final de la etapa de compañeros de aula, la emotividad que se marcaba diferente en cada uno de ellos, no sería olvidada por el resto de sus vidas. Rossetta, no podía dejar esta oportunidad, pasando desapercibida se hizo a los brazos de Frank, así como muchas de sus compañeras, y aunque él no mostraba a nadie demasiada efusividad, se dejaba abrazar y besar por quien quisiera despedirse de él. Rossetta sin prisa, no lo quiere soltar rápidamente, queriendo con este gesto dar fin a su gran amor de infancia, mientras que no lejos de ella, Rob la observaba disimulante, guardando para él la incomodidad de la escena frente a sus ojos. Rossetta, sabiendo que ya había abusado demasiado de la situación, se da por satisfecha, soltando a Frank quiere buscar a sus amigos, de quienes se había preocupado de dejarlos para el final. Laura alegre como siempre se adelanta en las intenciones de Rossetta, sorprendiéndola mientras está la buscaba, colgándosele del cuello le reclama por la ausencia de Nelson y Rob – No están, es definitivo, desde hace un rato que se perdieron – dice Laura a su amiga. Con todos retirándose, las dos chicas recorren los alrededores del salón en busca de sus amigos, molestas, logran dar con Nelson quien regresaba desde otra aula, y así como cuando eran niños, los tres tomados de la mano dan un último recorrido por el lugar hasta llegar a la salida del establecimiento, quedando con la interrogante de la desaparición de Rob – En fin, igual en la tarde lo veremos – dice Laura ofuscada, mientras Rossetta agotada de una mañana llega de emociones, tranquila decide retirarse con la certeza de encontrarse con Rob durante la noche.

Cada uno con su rumbo, los chicos se separan. Rossetta, con más prisa que de costumbre, camino a casa aceleraba su paso para llegar lo antes posible, ya que, según ella, lo más importante del día estaba por suceder, y todavía, tenía la tarea de prepararse para la noche, preocupada en darle el gusto a su madre en ir a la peluquería, organizaba los tiempos en su cabeza para estar a la hora exacta en que informo del comienzo de la fiesta.


"VIDA DESTRUIDA (NO HAY FAMILIA)"


Frente a la casa Rossetta tomo un suspiro, detenida miraba su puerta ya opaca por el sol, sabiendo que al día de mañana no debería preocuparse de llegar temprano a ningún lado, al menos por un par de meses se vería en la tarea de quedarse varada, varada pensando en que escoger para su futuro profesional, del cual aún no tenía nada certero. Infantil como siempre, Rossetta quiso sorprender a Denisse a quien imaginaba inmersa en tanto quehacer, haciendo el menor ruido posible, a hurtadillas, escala la reja que separaba su patio delantero del costado de su casa, una reja que podía escalar cualquier niño, pero aislaban las plantas de su madre de los animales vecinos, que se colaban a instalarse bajo la sombra de los espinos que hacían de cerca en el antejardín. Entrando por la puerta de la cocina, con cautela reía divertida, hace muchos años, que tenía la costumbre de escabullirse, a gatas, reía divertida por la cara que vería en su madre.

Estando cerca del living, Rossetta dio por terminado su juego, todo destrozado, estaba todo destrozado, mientras un olor extraño y desagradable impregnaban el ambiente. Con asco, Ross apenas contenía sus ganas de vomitar, mientras su corazón le avisaba de algo terrible, levantándose del piso, decidida, quiso avanzar para encontrar a Denisse. Las piernas no le dejaban levantarse, y el miedo a lo peor le cortaba la respiración, ya logrando estar de pie dando un paso en falso cayó de bruces al piso, queriendo levantarse su cuerpo no reacciona, mirando sus manos, viendo como estas le responden intenta arrastrase. Un olor a carne y pelo quemado invadían el aire. Rossetta trata de conllevar el mal olor, logrando arrastrase hasta el costado de un sillón instalado en la esquina del fondo living. Rossetta logra con esfuerzo asomar su cabeza, para ver unos bultos a los cuales aún les crujía la carne, mientras unas escasas llamas daban termino a la ropa que los cubrían, horrorizada Rossetta reconoce esos dos cuerpos humanos, sus amados padres, eran sus amados padres. Rossetta no creyendo lo visto, no los deja de observar, mientras la argolla de Denisse cae dando golpes al suelo, luego de que su dedo perdiera el grosor de su carne, sus dedos calcinados quedaban gravados en el inconsciente de Rossetta, quien siente que va muriendo. Enmudecida y con sus preciosos padres en el suelo, Rossetta quiere moverse hacia ellos, pero al levantar la vista, la imagen de Vincent parado a un costado de la escalera, la deja en estado de inercia, no entendiendo su actuar calmo se pregunta si lo que está viendo es la realidad, o una fantasía creada por su imaginación, aturdida y sin entender lo que ve, sigue observando a Vincent, quién con total control de sí, regaña a Amalia como quién reta a un niño, Rossetta en ese instante sintió perder la razón, todo pareció un chiste. Los ojos de Rossetta llenos de lágrimas que caían sin que ella hiciera el mínimo esfuerzo, quedaban empañados, mientras Ross seguía escuchando el enojo de Vincent por el acto de su protegida, diciéndole que había hecho una estupidez sin razón. Rossetta está vez logra levantarse, apoyada del brazo del sillón, queriendo caminar en vez de dar un paso al frente, perdiendo el equilibrio cae de espaldas, como un árbol cortado desde sus cimientos, no pudo sostenerse ni dar un grito de desesperación, mientras que al caer siente un acogedor calor que la recibe, y sin resistencia entregándose a esté se pregunta...

- Es el cuerpo de alguien – se dice en su mente – Y se entrega a esta sensación para dejar de existir...

Vincent aún molesto, no lograba dar crédito a tanto infantilismo por parte de Amalia, mientras está negándose a escucharlo, lo miraba sin atención, preguntándose cuanto afecto podría tener él hacia ella, si su compañía sería por obligación, aunque estaba segura de que esto no era así.

- ¡Tan solo, déjamelo a mí! – le dice Amalia – me encargare de todo, no te preocupes, esto no entorpecerá nuestro propósito, estás exagerando.

- Estás teniendo una actitud estúpida – agrega Vincent – que pasa si ella, ve todo esto y se nos escapa, no estoy de humor para capturas.

- ¡Necesitaba desahogarme! Que quieres, ya tuve demasiada tolerancia con esta familia absurda – responde Amalia – pero hay algo diferente ahora, el aire está diferente, no lo sientes, está aquí ¡Ella está aquí! ¡Vincent, búscala!

Con la reacción de Am, Vincent se pone al pendiente de los alrededores, no percibiendo nada calma a su protegida, quien no acepto sus palabras. Vincent a pesar de no encontrarse con la esencia de Rossetta termina cediendo ante la insistencia de Amalia, y para que esta quedase complacida registra cada espacio de la casa.

- Esto me agota – repetía Vincent – que molestia.

- ¡Ya olvídalo! – le dice Am – No está, no la siento, capaz que solo fueron ideas mías, te ayudare en arreglar todo esto, para esperar la llegada de mi hermanita...

Los días pasaron como siempre a su ritmo, inconsciente de la vida de cada quien.

Rossetta despertaba por fin. Cuando su cuerpo alertándose por la debilidad que lo deterioraba reacciono para despertar, sin saber que había sido de ella, Ross trata de forzar sus parpados para que se abran pese a la luz enceguecedora que luchaba por cerrarlos, mientras un calor agradable le cubría la cara.

- ¿Estaré soñando? No quiero despertar, una pesadilla, una ilusión, siento que no debo despertar... ¡No! No debo abrir los ojos, este calor es agradable – pronunciaba Ross en su cabeza, mientras reconoce una voz que la llamaba – Quién es, ya sé quién es, Rob es Rob, pero no quiero despertar, mejor no quiero despertar, me duele mucho ¡Mi garganta, mi pecho! Mis amados padres, mis queridos padres, vengan, me siento mal, papá mamá vengan, me ahogo ¡Por favor vengan!

Las lágrimas de Rossetta brotan cálidas y angustiantes...

- Ross despierta, vamos Rossetta ¡Debes despertar! Llevas 5 días sin alimentarte, tu cuerpo no resistirá...

La voz de Rob era escuchada por Rossetta, mientras esta se negaba a entender sus palabras.

- No quiero despertar, mejor no quiero despertar, eran ellos, lo sé, los vi, eran ellos, lo sé – se repetía Ross una y otra vez sin decir una palabra – Es real, todo es real, lo se...

Dejaron de caer las lágrimas, cuando el cuerpo de Rossetta queda inerte entregándose al vació. Rob asustado ve como el aura de Rossetta se pierde, viéndola morir, quiere traspasarle su energía, intentando hacerla reaccionar es repelido al instante por otra energía que lo lanza lejos, sin alcanzar a protegerse. Sorprendido Rob no se levanta, mientras ve a su musa yerta, ahora él sabe que ella no morirá, preguntándose en qué debe hacer, se acerca nuevamente, y mira como ella desprende poco a poco un aura negra abismal, un demonio, ahora puede ver al demonio en ella, y ansioso está satisfecho por ser el primero en conocerla.

Rossetta aún inconsciente es levantada por su propia energía, mientras su melena crece como la mala hierba hasta por debajo de su cintura, su cabello lacio se torna cada vez más oscuro, y su piel blanca resalta las lágrimas que vuelven a correr por sus mejillas. Rob expectante, no se mueve, mientras ve expandirse cada vez más rápido el tatuaje del dedo índice de Ross. Un dialecto antiguo como dos cadenas que se entrelazan e hilan van hacia la espalda de Rossetta, donde se encadenan sobre los omóplatos para dar nacimiento a dos alas gigantescas oscuras como su aura, que abanican con suave precisión, para luego envolverla y acunarla sobre la cama, desapareciendo sobre ella. Plácidamente Rossetta quedo sobre la cama, acurrucada como un bebe dentro del vientre de su madre. Rob orgulloso por quien será su mujer, ya sin limitaciones él la hará su mujer, arropándola con sábanas blancas se recuesta a su costado, acercándola a su pecho, quedándose dormido junto a ella.

Rossetta recobra la conciencia.

- Que calidez – pronunciaba con suave voz – Que cansancio ¿Dónde estoy?

Consiente, y con sus recuerdos intactos, Rossetta toma la almohada a su costado para presionarla contra su cara, queriendo ahogarse con el calor de su respiración. Asumiendo su realidad, se lamenta de saber que Jorge y Denisse jamás volverían a estar con ella, esta vez ya no llora, no tiene lágrimas, ya no le quedan, y aunque su cuerpo le pesa decide levantarse, restregándose los ojos trata de que estos se habrán, para ver en primer lugar a su amigo al costado de su cama observándola.

- Rob, eres tú, gracias, gracias por ser tú...

Acercándose, Rob sujeta la cabeza de Rossetta contra la suya, para darle a entender que esta con ella. No hay palabras que puedan decirse, no hay consolación que sirva para la situación. Rossetta ya con su cabeza más despejada, quiere saber qué ocurrió con sus padres, necesitaba una explicación, una razón, aunque no sirviera de nada. Con la imagen de los cuerpos de Jorge y Denisse, viene a ira a poseer su corazón, Rossetta quiere vengarse de quienes estaba segura eran los responsables, separándose de Rob pregunta que fue de Amalia y de Vincent. Sin tener certeza de que Rob supiera de sus existencias, debe preguntar, con rabia los acusaba ante Rob por la muerte de Denisse y Jorge, mientras este callaba la escuchaba, en como más allá de si misma ella exigía venganza. Rob solo opta por abrazar a Rossetta, sin saber cómo explicarle que la muerte de sus padres es por causa de ella misma. El sentía que ella no estaba preparada para saberlo, y él no se sentía el indicado para decir esa verdad, ahora él solo podía ser un cobijo para quien necesita desahogarse. Hasta que Rossetta aún con su cuerpo débil, se dejó recostar nuevamente.

Cuando Rossetta abrió los ojos, no sabía cuántas horas llevaba durmiendo, calmada, se levantó con su rostro pálido y ojeroso. Ya de pie no se dejó vencer por su cansancio y quiso saber dónde se encontraba, una cúpula, parecía estar en una cúpula cerrara sin señal de ventanas que le permitieran ver el exterior, la luz invadía cada espacio que era ocupado con un mobiliario simple y preciso, viéndose sola, dio con dificultad con la puerta que apenas se diferenciaba de las paredes. Una vez la abrió, dio con la oscuridad absoluta.

- ¿Dónde estoy? – se preguntó.

La sombra de un hombre apareció delante de ella, sin reconocerlo, del miedo lo empujo haciéndolo rebotar contra algo que no pudo ver.

- Veo que recuperaste tus fuerzas – le dice Rob – Eso es bueno.

- ¡Eres tú! ¿Dónde estoy? Necesito salir, necesito ver a mis padres, quiero saber que hicieron con ellos ¿Dónde están?

Cortándole el pazo Rob obstruye la salida con su cuerpo, por el temor de que Rossetta pudiese descifrar el cómo salir de donde él la tenía cautiva. Rossetta con la cabeza más despejada, se tranquiliza queriendo saber que había pasado con su casa, preguntando por los cuerpos de Denisse y Jorge, y sobre todo quería saber dónde se hallaba Vincent con Amalia, quería saber dónde los podía encontrar. Rossetta aún tenía la imagen de ellos dos junto a la escalera. No había odio comparable en ese momento, un odio tan grande que calmo todo indicio de llanto y desesperación, Rossetta decidió que esos desgraciados pagarían con sus vidas, ella se haría cargo de sus existencias sin arrebatarles su ser. Rob se acercó a Rossetta, mientras el odio de ella se mostraba en el aire que la rodeaba.

- No puedes salir de aquí – le dice Rob – apenas logre sacarte de ahí, sin que nos vieran.

Rossetta en principio no logró comprender las palabras de Rob, hasta que lo relaciono con el calor que la cogió cuando caía. Rob era el que estaba ahí, él también había presenciado todo.

- ¿Por qué estabas ahí? Tú también los viste – le dice Ross exaltada.

- Te seguí, solo te seguí...

- Tengo que ir, déjame salir, necesito denunciarlos, deben atraparlos, no quedaran impunes.

- Lo siento, no te permitiré salir, me agradaban tus padres, pero ya no hay nada que hacer, ahora debo cuidarte, me importas.

Rossetta sin fuerzas para luchar, se agacha sentándose sobre sus piernas, desolada, estaba devastada.

- Mis padres, mis pobres padres...

- Han pasado varios días desde sus muertes, allá no encontraras nada, ahora es necesario que primero cuides de ti, y si es que quieres encontrar a esos dos, no es necesario que los busques, ellos vendrán por ti y tú no puedes recibirlos en estas condiciones.

Rossetta no lograba entender, todo lo que se le decía, pero aun así acepta escuchar las palabras de Rob, viendo en sí misma la debilidad que la afectaba. Venganza, la palabra venganza se le estaba marcando como una necesidad para su existencia.

- ¡Voy a vengar a mis padres! Lo haré, estoy segura de que lo lograré...

- Si ese es tu deseo, está bien, puedes hacerlo, pero mi Ross, necesitas saber muchas cosas, el tipo de cosas que yo no hubiera querido para tu vida, pero a la vez me satisface que sea así.

- Que dices...

- A veces lo que uno ve no es toda la realidad, y tu vida tiene muchos matices.

- Que dices, no entiendo lo que dices.

- Tranquila, te llevaré con quién te aclare tu realidad, yo no me siento capaz. Eres diferente, y te llevare con quien te diga que tan diferente eres.

Rob sabía que no podía mantener en la ignorancia a Rossetta, necesitaba calmar sus inquietudes, y decide explicarle el final que tuvo su casa luego de su escape. Contándole sobre el incendió que la consumió.

- Comenzó con la llegada de los primeros invitados, quienes sin entender lo que pasaba, miraban horrorizados la escena, el fuego no tuvo piedad con nada en su interior, eso incluye a tus padres, de los cuales quedaron tan solo sus cenizas. Como tú no apareciste, todavía te buscan.

- Aquí estoy, tú me tienes, no sé cómo. Y no sé si debo preguntarte porque estabas hay, me seguiste, viste todo lo que yo vi, y aun así soportaste toda esa escena y me sacaste, no lo sé, no sé si debo preguntar...

- Puedes preguntar, pero yo no te quiero responder, eso lo hará otra persona, en este instante yo solo estoy aquí para ti.

- Y nuestros amigos, que fue de ellos.

- Tranquila, aunque me demore ya los contacte, en su momento estaban incontenibles.

- Quisiera verlos...

- Los verás, vendrán por ti, y te llevarán con mi madre.

- ¡Con tu madre! ¿Iremos con ella?

- Ella es la persona que estará para aclarar tus dudas, no me preguntes por qué. Ya sabrás todo.

Rob no podía decirle a Rossetta lo que el mismo desconocía, que explicación podría darle. Rob conocía desde siempre a Amalia, pero aún no tenía claro del porque ella había llegado hasta Rossetta, no lo sabía.

Rossetta decidió tener serenidad y esperar lo que se le estaba ofreciendo, alguien que le daría las respuestas. Y mirándose reconocía que necesitaba tiempo, en ese instante era la nada absoluta y su cuerpo debilitado lo tenía que sanar, eso era lo que haría, se recuperaría.

Laura, corriendo aparece de la nada en ese momento, agitada trae la alegría consigo de ver a su amiga viva, pero a pesar de la felicidad que mostraba, le sobrepasaba la prisa por llevarse a su amiga de allí, no había tiempo para saludos ni consolaciones, para ella, que Ross estuviera viva le era suficiente.

- Ross, vamos rápido ¡Debemos irnos! – le dice Laura – Nelson, nos espera afuera.

Al instante Rossetta se deja llevar por su amiga, quién con la prisa por salir la empuja sin delicadeza, la oscuridad fuera de la cúpula no tenía fin, y Ross caminaba sin noción de adonde se dirigía. De pronto de la nada se hizo la luz. Cuando Rossetta se vio subida en un vehículo, una pequeña paz la invadió al estar en medio de sus amigos, Nelson de inmediato no espero para saludos y hecho marcha al vehículo. Al partir del lugar Ross asustada grito por la ausencia de Rob, siendo detenida inmediatamente por Laura.

- Tranquila, él después nos dará alcance – le dice – Necesita destruir todo, antes de que alguien descubra cosas que él no quiere mostrar.

Rossetta ve en sus amigos la urgencia por huir, y era consciente de que, para ello, debía haber un fuerte motivo, y calla por fin para así poder conservar su cordura.

- Debo ser fuerte, debo ser fuerte – se repitió Rossetta - Pronto sabré que sucede.

Recordando que Laura y Nelson sabían desde hace muy poco que ella estaba viva, Rossetta agradece tenerlos junto a ella en ese instante. Los tres permanecían callados, cada uno preguntándose qué cosas se podían decir, y siguen así en un silencio cómodo.

Sintiendo el aire pesado Rossetta baja la ventanilla del vehículo, dejando ingresar el aire mientras un vaivén le revuelve el estómago, observando el exterior, no era necesario preguntar para saber que se encontraban muy lejos de su hogar. Sin señal de vida en los alrededores, a Rossetta le llamaba la atención la vasta vegetación en la que no se lograban ver señal de ni un animal siquiera, a pesar de eso, todo era relativamente normal hasta que vio el vehículo, en una carretera donde solo eran ellos los que circulaban. El auto suave como una seda era una chatarra, pero aun así su velocidad no era comparable con ningún vehículo antes visto por ella, dando la sensación de volar a ras del suelo, la asombrada Ross se olvidó por un momento de sus amigos, hasta que los volvió a mirar prestándoles más atención, quedo estupefacta.

Los ojos castaños de Laura sobresalían con un color celeste, mientras que, con el brazo extendido afuera, hacia brotar de su palma cristales de escarcha que dirigía al frente de las ruedas delanteras del auto, y Nelson concentrado conducía un vehículo que parecía no tener motor.

Rob destruyo el lugar que lo albergó por un corto tiempo, quedando solo un montón de rocas sobre otras, y cuando se preparaba para irse, se topa con los seres con los que aún no se quería encontrar.

- ¡Por fin llegamos! – exclama Amalia – Rob ¡Que gusto verte! No me digas que fuiste tú el que me la arrebató. Ella aquí contigo, no permitiré que te la lleves...

- Ella no es tu pertenencia – dice Vincent – Ella es la hija de mi señor, debes entregarla.

- Aún si es como dicen, ella será mía, no permitiré que la toquen – les responde Rob – si se le acercan, me tendrán de oponente.

- ¡Ahora es tuya! – contesta Amalia riendo – y desde cuándo, acaso te la han prometido, por lo que sé, Rossetta ella es para Gustav. Solo vine a llevarla para que concreten su unión.

Rob ahora no tan solo sabía sobre la verdadera familia de Rossetta, sino que tenía claro que él no la tendrá, se la quitarían, no estaba en sus manos poder retenerla. Pero por algún motivo él estaba con ella, tenía que ser así, y decidió sin más pensar que iría en contra de las reglas, aún con el pesar de las consecuencias.

- ¡Rob! ¡No queremos mal para mi hermana! Ella es de mi sangre, jamás la dañaría – dice Amalia tratando de convencer a Rob de sus buenas intenciones.

- Amalia, alcance a ver lo que hiciste. Fue totalmente innecesario – le responde Rob.

- ¡Estabas hay! ¡No puede ser! – contesta Amalia – Has evolucionado más de lo que imaginaba, pero debieras saber cómo soy, solo quería divertirme un rato. Lo que hice fue algo insignificante, eran unos seres sin valor, solo quería liberar de ataduras a mi hermanita, que tiene eso de malo ¡Ella es excitante, no...!

- Bueno Rob, ya hemos hablado más de lo necesario – dice Vincent – Al pareces Rossetta ya no está aquí, si no la quieres entregar es tú tema, nosotros haremos lo nuestro, por ahora puedes tenerla, igual pronto la encontraremos.

Vincent tomando a su protegida del brazo se la lleva, y mientras camina va evaluando las varias alternativas de encontrarla con el menor esfuerzo. Rob no sacaba nada, con tomar un rumbo u otro para despistar a Vincent, así que decidió esperar para desaparecer, y recostándose sobre la hierba y la tierra recién removida, inundo kilómetros y kilómetros con su esencia, borrando así todo rastro de ser vivo a la lejanía de los alrededores. Vincent a sabiendas de que Ross debiese de estar en compañía de Laura y Nelson, quienes eran los únicos más cercanos a ella, trata de localizarlos, pero Rob se encontraba por todos lados. La molestia de Vincent era evidente, pero no lo suficiente como para frustrarlo, y mientras avanzaba tomando como alternativa la dirección correcta, gozaba del infantilismo de Amalia en la caminata que recién estaba comenzando para ellos.

Mirando el cielo, Rob pensaba en el compromiso de Rossetta, no estando seguro de por cuanto tiempo la podría retener junto a él. La única forma de enfrentarse a un progenitor, era siendo más fuerte que él, que no era el caso, así que perder a Rossetta era seguro.

- No hay muchas opciones o sí – se dice Rob en voz alta.

El semblante de Nelson cambio al momento en que llegaban a su destino.

- Laura para ¡Ya llegamos! – decía Nelson – Tienen que afirmarse.

En todo el trayecto, Ross se dedicó a observar expectante a sus amigos, queriendo saber si era verdad o la fantasía de un sueño lo que estaba viendo, apretándose una mano contra la otra se cuestionaba el hecho de poder estar volviéndose loca, y si estaba loca, se cuestionaba del porque sentía tanto dolor entonces. Queriendo tocar a Laura para saber si era real, Ross extiende una de sus manos sobre el cabello de su amiga, con la calidez de siempre, Laura le sostiene la mano sobre de su cabeza, con esto Rossetta se queda ya tranquila, pues independiente de si es real o algo ficticio lo que ve, son sus amigos los que están ahora a su lado, esos amigos a quienes adora con todo su ser.

- Soy yo, no te asuste – le dice Laura – así somos y hemos sido siempre, al igual que tú.

Rossetta escucha a Laura aun no definiendo bien su propio estado psicológico, y confirma su conclusión final, que, si es que fuese una fantasía lo que estaba viviendo y sintiendo, ese era su ahora en el que ella estaba consiente, y es este su presente en el que ella estaba en ese momento, por lo que decidió creer que estaba viviendo la realidad.

Justo cuando Ross quiso preguntar a sus amigos del como ellos tenían esas capacidades, es interrumpida por Laura quien le grita a Nelson.

- ¡Cuidado! No pudiste elegir un mejor vehículo, vamos a llegar sin nuestras cabezas, y así de que vale estar vivos.

- Que esperabas, si me llevaste a una chatarrería, era lo mejor que había. Si nos hubiéramos robado otro sería mejor.

- ¡Ah! ¡Claro! Estamos huyendo de una sicópata, y además querías a los policías persiguiéndonos...

Nelson visualizando el punto exacto donde debía parar, deja de discutir, y pide a Laura que proceda con Rossetta. Laura pidiendo a su amiga que se le acerque – lo siento – le dice. Acercando su cara a centímetros de Ross, introduciéndole uno de sus dedos en la boca le baja la mandíbula, para luego exhalar su respiración hacia el interior de Ross, mientras esta siente como es llenada con un aire denso.

- ¿Qué fue eso? – pregunta Rossetta extraña.

- Es para que desaparezcas – le contesta Laura.

Laura invadió el cuerpo de Rossetta desde su interior, para así, hacer desaparecer su esencia, ante todo su labor era demorar lo más posible la captura de su amiga.

- Rossetta queda poco – le dice Nelson – cuando lleguemos a Mitzlar, te explicaran todo.

Nelson le da aviso a Laura para que detenga el vehículo sobre el suelo, al parar bajaron de inmediato. Lo últimos minutos en el auto molieron los huesos de todos, pero el trayecto había sido demasiado largo como para que Laura mantuviera todo su poder. Nelson trataba de disimular el dolor de sus brazos, que le había dejado la presión que debió ocupar al controlar el manubrio del vehículo oxidado que Laura le había obligado a usar, aunque, por otra parte, el auto que termino siendo volcado a un costado de la carretera, con su corrosión, pasaba desapercibido ante cualquier anima que se atreviese a pasar por esos alrededores.

Laura los apresura.

- Debemos seguir a pie – le explica a Rossetta – desde aquí tenemos impedido usar nuestros poderes.

- Así es – comenta Nelson – son 5 horas de trayecto, debemos avanzar para no encontrarnos con la oscuridad de la noche.

Apoyándose uno en el otro, los tres siguieron la marcha, cruzando gigantescos cultivos que parecían crecer de la nada, alentaban su paso con la maleza que deteniéndolos se aferraba a sus prendas. Por fin sintieron alivio con las praderas despejadas para finalmente llegar a un bosque con matorrales, que, separados con caminos serpenteantes, parecían hechos por animales que no daban señal de su existencia. Los chicos caminaban en silencio, sin detener la marcha, Rossetta agotada procuraba dar pasos firmes para no caer. Este les estaba siendo a los tres un trayecto tranquilo de principio a fin.

Nelson irrumpiendo el silencio pregunto a Laura cuantas horas llevaban de camino, cuando ella le responde que 4 horas y media, la sonrisa de ambos daba la señal de que les faltaba poco por llegar. En realidad, jamás hubo un camino exacto a seguir, pudieron ir en cualquier dirección como así lo hicieron, pues a donde iban, solo tenían permitido el paso aquellos autorizados, con la norma de 5 horas de caminata que impuso la señora del lugar. Este era el costo para entrar a Mitzlar por este sector, en donde quienes no tenían permitido el paso, eran direccionados hasta lo más lejos, hacia el mundo humano. Esta no era la única entrada hacia el mundo de los jóvenes, y a pesar, de ser la más larga era la más segura, ya que tan solo, con impedir el paso de quienes eran más débiles de quien creo el acceso, los chicos se veían protegidos de Amalia quedando como un interrogante Vincent.

Estando al borde de una quebrada, Rossetta miraba maravillada la belleza del torrente de agua que caía en picada por el costado de ellos, el agua se perdía en lo más abajo, en donde una neblina espesa ocultaba su fondo. Nelson alegre, le indica a Rossetta que ya es hora de saltar. Está aún recuperando el aliento, no asume lo que se le está pidiendo.

- ¡Saltar, adonde! ¡Estás loco! – le grita Rossetta

- Solo con un paso al vacío, estaremos en Mitzlar – le dice Nelson con tranquilidad.

- ¡Olvídalo! A estas alturas, no cometeré suicidio, mis padres no me lo perdonarían, capaz que después de muerta me vuelvan a matar ¡Olvídalo! ¡No lo haré!

- Confía en nosotros Ross – le dice Laura tranquilizándola – Es un portal, no te asustes.

- Ross, solo cierra los ojos y brinca – le indica Nelson con calma – Yo voy primero, y las espero al otro lado.

Nelson, no espero otro comentario de sus acompañantes y salta al vacío, Rossetta en un intento por alcanzarlo queda arrodillada al borde gritando desesperada, mientras el silbido del viento se mezclaba con el ruido del agua.

- ¡Que hizo! ¡Donde esta! – gritaba Rossetta.

- Ross, mírame, él está bien, es un idiota, pero él está bien – le decía Laura tranquilizándola – confía en mí.

- Pero, mira lo que hizo, como puede estar bien.

- Ross, mírame, desde cuando me conoces, confía en mí, también debemos saltar.

- ¡No puedo, de verdad no puedo!

- Tranquila, lo haremos juntas, confía en mí. Mira piensa en tu adorado Frank y saltamos a las tres.

Nada de lo que se le dijese estaba convenciendo a Rossetta, y su amiga se veía en la dura tarea de hacerla saltar. Laura quedaba molesta con Nelson, por haberse arrancado y así no verse en la obligación de tener que lidiar con Rossetta y su incomodidad por las alturas. Sin encontrar las palabras, Laura imaginaba en lo fácil que sería empujar a su amiga, imaginándose a Rossetta cayendo al vacío, por conciencia ante su situación elimino su idea, algo descabellada, como para sumarlo a todo el dolor que estaba pasando Ross.

Mira, cálmate, esto no es nada, es solo un portal – le dice Laura – Mira, obsérvame, nosotros no somos humanos, así como tú tampoco lo eres. O si no, como crees que yo puede haber hecho todo lo que viste en el vehículo, encuentras una respuesta razonable.

Rossetta trataba de abrir su mente, para poder entender lo que Laura le estaba diciendo, y lo que más le hacía clic en su cabeza, era el hecho de todos ellos no eran humanos, y si de verdad ellos no eran humanos, esa podría ser la respuesta que buscaba para no sentir que perdía la cordura.

- Y si no somos humanos ¿Qué somos? – pregunta Rossetta.

- Demonios, somos demonios provenientes del infierno – le contesta Laura.

La palabra demonio hizo eco en Ross. Pero que clase de demonios serían. Siempre esa palabra era relacionada con seres con deformaciones aberrantes, en cambio ellos no tenían nada de eso, mirándose a sí misma, Rossetta buscaba en ella algo fuera de lo común, cuando es sostenida con fuerza por Laura.

- Pon tu mente en blanco y sígueme – le dice Laura.

Rossetta sintió que era una estupidez seguir cuestionándose todo, y quiso dejarse llevar por Laura, quién le pide que cuente hasta diez para saltar. Sin alcanzar a llegar al número dos, Rossetta es tirada por su brazo. Ross helada sintió como era tirada por el viento al vació, y en un par de segundos cayeron de pie por delante de Nelson, quién aburrido las esperaba haciendo dibujos en el suelo. Cruzando el portal quedaron de frente a un gran portón de agua, con una densidad tan espesa y ondulante que apenas permitía ver hacia el otro lado.

- Esto es lo último – dice Nelson levantándose – Aquí solo los autorizados podemos ingresar a la mansión.

Laura todavía permanecía enfurecida con Nelson, y para Rossetta este nuevo portal ya no le pareció extraño, así que los tres lo cruzaron sin dificultad.

Detrás del portal, estaba la gran mansión llamada Mitzlar, hay su dueña esperaba la llegada de sus nuevos huéspedes. Agatha alta, de mirada profunda, como una diosa de su casa muestra sus aires de poderío, y con gran interés camina para recibir, y ver otra vez a aquella a quien confió el juego de su subsistencia. Una vez fueron saludados Nelson y Laura, Ross sintió la mirada observante y penetrante de la dueña de casa, quién la abraza con cordialidad.

- Tú, serás mi segunda discípula – le dice Agatha.

- Usted es la madre de Rob, necesito saber...

- Me presento querida, soy Agatha y Mitzlar es mi casa, aquí recibo a todos los que tengan interés en mi enseñanza.

- Rob me dijo que usted respondería mis preguntas...

- Aún no querida, espera un poco y te diré lo quieras saber.

Con un gesto de mano de Agatha, Rossetta es guiada al interior, donde se le comunica de la presencia de más jóvenes en el lugar. Rossetta perdía la mirada mirando los ventanales que se alargaban desde el piso al techo, mientras que las luces del exterior los cruzaban con rayos de colores. Claramente se distinguía un hermoso jardín al exterior, con gran cantidad de árboles frondosos que le recordaban a Ross los días de picnic con su familia, volviendo a ver el interior del lugar, se imponía una ancha escalera que se dividía en dos sectores, uno salía de la casa rodeándola, y la otra se extendía hacia el total de habitaciones del segundo piso. Haciendo sonar un silbato Agatha llama a todos en la casa, varios jóvenes que bajaban del segundo piso, preguntaban del porqué del llamado. Respondiéndoles, Agatha presentaba a Rossetta ante todos como su protegida, para luego mostrarle a Rossetta quienes eran cada uno de ellos.

- Katrina y Jordana con mis hijas – le dice Agatha – También esta Sonya que vive con nosotras, y los dos jóvenes son Gustav y Branco que están puliendo sus habilidades en este momento.

Una vez terminada las presentaciones, Agatha pidió a todos de su colaboración, haciéndoles entender que Rossetta recién estaba despertando, todos asintieron gustosos, menos Sonya quien miró a Rossetta con indiferencia.

- Ahora tendrán tiempo de conocerse – les dice Agatha retirándose casi de inmediato – Rossetta paciencia, luego nosotras conversaremos.

En un ambiente agradable, las chicas son las primeras en interactuar.

- Hola, chica de mi hermano – le dice Jordana a Rossetta – Ya te había visto antes, a lo lejos, cuando visitábamos a mi hermano.

- Sí te recuerdo, parecías graciosa – le comenta Katrina – En esos momentos, no teníamos permitido acércanos a los humanos, pero mi hermano nos hablaba de ti.

- Por supuesto, no sé cuántas veces tuvimos que escuchar las historias de esta idiota – interviene Sonya con un humor un tanto brusco.

Rossetta en ese instante volvió en su memoria, y se molestó al saberse engañada, siempre se imaginó a Rob como el hijo único de unos padres que no se preocupaban de él, viéndolo solitario lo compadecía, mientras un apoderado se hacía cargo de su bienestar material, y ante las preguntas sobre su familia, Rob siempre cayó, por lo que Rossetta con el tiempo dejó de preguntar sobre el tema, en este instante Rossetta de verdad se sintió imbécil, al relacionar a las mujeres que vio tantas veces en la casa de Rob, creyéndolas sus amigas especiales, cuando en realidad eran sus hermanas. Volviendo la mirada hacia Nelson y Laura, Rossetta se preguntó qué cosas eran verdad sobre la vida que sabía de ellos.

- No sé qué tanto ve Rob, en ella – dice Sonya – Esta no muestra nada especial.

Rossetta, sabiendo que nadie podía agradar a todo mundo, no se molestó con las palabras de Sonya, sino que, al contrario, le agrado su carácter particular.

- Ella ladra, pero no muerde – dice Katrina a Rossetta para que no se ofenda con los comentarios de Sonya – Es una oveja con piel de lobo.

- Me imagino que así es. Gracias por la advertencia – le responde Rossetta riendo.

Los muchachos que estaban observantes, deciden que ya es tiempo de presentarse. Gustav en su faceta de conquistador es el primero que se le acerca a Rossetta, él llevaba un rato dedicándose a escuchar, y estaba harto de los comentarios que no entendía sobre la cercanía en los tiempos de vida de Rob junto a Rossetta. Al ver a Gustav, Rossetta no puedo evitar comparar su parecido físico con Frank, mirando más de la cuenta, esto acto fue aprovechado por Gustav acercándose más de lo correspondiente a un desconocido, lo que produjo un efecto contrario. Ross sintiendo que estaban invadiendo su espacio personal, sintió rechazo. Gustav inconsciente de la incomodidad de Ross, le hace insinuaciones para que se conozcan, creyendo que con su atractivo bastaba para conquistarla, por su parte Sonya apoyaba a Gustav para que Rossetta aceptará su invitación. Laura tratando de intervenir quiere alejar a Rossetta para hacerla descansar, pero Gustav teniendo otros planes, no quiere que Ross lo deje todavía, no al menos hasta conseguir una aceptación a su invitación.

- Rossetta deja de hacerte de rogar, y dale un sí Gustav, al fin de cuentas, están comprometidos y dentro de poco se casarán – le dice Sonya sin rodeos.

Rossetta cree escuchar una broma absurda y sin gracia, mirando a Nelson y Laura queda interrogante, cuando ellos no niegan lo que ella acaba de escuchar, Rossetta queda en estado de incredulidad. Nelson y Laura no sacaban nada con negar o afirmar el comentario sobre el compromiso que tendría en matrimonio Rossetta, ellos eran la prueba viviente de un enlace matrimonial concertado desde sus nacimientos. En su hogar esto no era nada de anormal, sino lo más común para todos, lo más fácil era aceptar, ya que no había forma de escapar de estas uniones.

Nelson y Laura tuvieron la extraña suerte de unos padres que no quisieron mal para ellos, enlazándolos con la misma edad, los hicieron crecer juntos para que asimilaran su unión, como una especie de hermanos esposos sin relación de sangre entre ellos, de esta forma aprendieron a quererse sin esfuerzos. Rossetta por su parte obviamente desconocía las reglas de su hogar, y al escuchar sobre su supuesto compromiso lo relaciono inmediatamente a los matrimonios forzados que veía en las películas. Gustav por otro lado hizo más difícil la situación confirmando el matrimonio de él y Rossetta, Laura inquieta no sabía cómo reaccionar para hacer comprender a Ross de mejor modo lo que estaba sucediendo, siendo que ella también recién se enteraba de este acontecimiento. Rossetta cansada, y contrariada por lo que escuchaba quería entender, y alza la voz dejando en claro que ella no está comprometida con nada ni nadie, y que no está dispuesta a seguir escuchando tanta estupidez. Cuando termino de gritar se arrepintió al momento ante el descontrol que tubo, de igual forma se negó a disculparse, dejando en claro su negación ante cualquier tipo de compromiso que no haya sido realizado por ella, encontrando absurdo un supuesto matrimonio con un total desconocido. Branco que aún estaba observante, quiere calmar la situación, colocándose en medio de Gustav y Rossetta quiere separarlos, logrando su cometido, incita a Laura y a Katrina para llevarse a Rossetta a descansar en algún cuarto preparado para ella, las chicas rápidamente se mueven retirando a Ross, quién se deja guiar para escapar de todos. Instalada en la habitación Rossetta exhausta solo quiere descansar, quedándose dormida casi instantáneamente.

A media noche Rob llega a la mansión, su madre impaciente lo espera despierta.

- Chico iluso – le dice – no deberías de hacer tantas tonterías.

Agatha con cada palabra reclama a Rob por su actitud, mientras le da algo de comer lo sigue sermoneando.

- Por qué lo hiciste, si la hubieran querido matar lo hubieran hecho antes, ustedes debieron enfrentarlos y no arrancar como lo hiciste, solo debiste quedarte al lado de ella, y seguirla como te lo recalque. Ante esta situación, de dimos un motivo a Onero para que pueda intervenir en esta casa.

- Madre, si desde un inicio me hubieras dicho que era hija de Onero, hubiera actuado de forma diferente, pero ya no fue así, inconscientemente actué, cuando vi en los ojos de Amalia la decisión de matar a Rossetta.

- Bueno hijo mío, lo importante es que ya están conmigo, y esto nos dio una oportunidad diferente de acercarnos a esta niña.

Agatha quedo pensativa un momento, cuando vio que más allá de una amistad, su hijo desarrollo otro lazo hacia Rossetta.

- Entonces demos un paso adelante y luego el otro – dice Agatha – esto de tener nuera, ni siquiera es oficial, y ya me provoca el querer matarla. No me mires así, mi interés en ella era de aliada, no de yerna, y que ni se le ocurra querer alejarte de mi lado.

- Madre de que hablas, tú ya debes de saber de ante mano, sobre su compromiso en matrimonio.

- Hijo, hasta que ella se case, no tiene marido o estoy equivocada... Tú solo sigue con tus planes, y veamos si es que ella te quiere.

- Es cierto, ahora no tendré ninguna limitante.

Rob terminando su ultimo bocado se levanta, queriendo ver a la que convertiría en su mujer, sube cauteloso mientras Rossetta dormida desconoce que él se encuentra a su lado. Su amigo de siempre, el que la sacó de un infierno de dolor, para llevarla con él a un infierno donde no quedaba asegurada su subsistencia. Rob inquieto se retira del cuarto del Ross, decidido a demostrar su verdadero ser ante ella.

La noche fue sofocante para Rossetta, despertando en muchas ocasiones por las incesantes imágenes que la atormentaban, ya de madrugada, despertaba desvelaba con sus ropas húmedas por la transpiración. Frente a un espejo se auto compadece por lo demacrada que estaba, recordando a su madre que siempre la incitaba a cuidar de su imagen. Bajando al comedor, Rossetta se iba asomando a la escalera, con su frente erguida avanza sobre los escalones, y desde ese momento quiso ser otra, una mujer más fuerte, una que sea capaz de enfrentar una venganza. A pasos del comedor la primera imagen que se mostró ante Ross, fue la de Rob sentado en una esquina de la mesa con un puesto vacío a su costado, lo reconoció solo por su rostro, ya que su cuerpo se mostraba totalmente diferente, su porte no era el mismo, su amigo era otro, más llamativo, la atracción que la envolvió tuvo que saber disimularla para poder acercarse hasta él.

Rob sintiendo ser observado quiso disimular, la mirada penetrante de Rossetta le inquietó, pero debía ocultar el gusto de verla, esta vez haría que los papeles se invirtieran, esta vez ya no sería su amigo. Rossetta sentada a la mesa no lograba tranquilizarse al lado de Rob, ella misma se percataba de cómo sus ojos lo miraban, y sintió vergüenza por ello, no entendiendo porqué ahora él se veía tan diferente, se dedicó a hablarle de forma indiferente, causando las miradas mezcladas y extrañadas de Nelson y Laura que permanecían sentados frente a ellos.

Agatha como señora de su casa, a la cabecera de la mesa observaba a todos, y en las tenciones que observaba entre los muchachos, se hizo la desentendida, teniendo claro los roces que se vendrían entre su casa y la casa de Gustav. Cuando todos hubieron terminado de comer, Agatha tomo la decisión de que era la hora de conversar con Rossetta, y mientras más prisa se diera, más tiempo tendría de conseguir algunas cosas a su favor.

- Veo que estas mejor, querida – dice Agatha alzando la voz en medio de la mesa – Ahora solo te falta, que te cambies esos horribles trapos que traes encima. Pero ya solucionaremos eso, ahora necesito que me acompañes.

Rossetta siguiendo la espalda de Agatha, impaciente apretaba sus manos nerviosas en espera de saber que se le dirá, ya estando a solas en el jardín, Agatha acomodo a Ross en una banqueta mientras ella quedaba de pie frente a ella, Rossetta desde abajo vio como el semblante de Agatha se endureció.

- Solo, hablaré yo – le dice Agatha – Cuando termine, ante tus dudas, veré si puedo o quiero responder. Lo que primero te diré, es que el hecho de que estés aquí, no era algo que tenía planeado, debí acceder, al saber que Rob te había secuestrado, así es, el no debió sacarte de esa casa, pues él te arrebato de las manos de Amalia, quién en realidad es tu hermana, y quién solo obedecía las ordenes de tu padre al ir a buscarte.

Rossetta emitiendo algunos murmullos pensó en hablar, pero calló al entender con una mirada de Agatha que debía terminar de escuchar. Siguiendo donde había quedado, Agatha prosiguió.

- Esos humanos a quién llamabas padres y has llorado tanto, solo murieron por el infortunio de criarte como hija, y debieses de ahora en adelante, de agradecer la oportunidad que tuviste de crecer lejos e inconsciente de la existencia de este infame mundo. Acompañaste en tu suerte, a esos tres muchachos que crecieron junto a ti, y lo hicieron solo para que lograran formar esa unión que ustedes tienen ahora. Tú suerte ya terminó, y tu familia fue en tu búsqueda para que asumas tu realidad. La angustia que sentiste cuando murieron esos humanos que te criaron, no es comparable con los pesares que ahora te vendrán, en un tiempo en que tu envejecimiento disminuye para vivir más de lo que realmente desearías. Tú, como todos acá, somos entidades muy diferentes a esa raza inferior que son los humanos, que son, nada más que juguetes entre el cielo y el infierno, siendo disputados en una guerra donde cada quién se juega sus mejores cartas, captados como adherentes, utilizando su libre albedrío, manipulando sus mentes, los pobres infelices bajo su propia voluntad toman sus rumbos. En este tercer plano, en que vivimos los demonios, te darás cuenta, de que Amalia es nada comparada con otros peores. Si quieres saber sobre Amalia, tú hermana, también creció en la tierra, y lastimosamente no pudo controlar su despertar, a tan temprana edad mato a sus cuidadores, quienes eran los hermanos de los tuyos, desde entonces se paseó entre los dos mundos resguardada por Vincent, ocultándosele tú existencia hasta ahora, cuando la enviaron en tu búsqueda.

Agatha tomo un respiro, dándole espacio a Rossetta para algún comentario, para Ross el creer lo que se le estaba diciendo, era como creer en la magia que vio realizar a sus amigos durante la travesía hasta Mitzlar. Inverosímil de principio a fin, y aun así quiso creer lo que se le decía.

- ¿Cómo es posible, lo que me dices? Como puedo hacer para entenderlo – le pregunta Rossetta.

- Solo conoces, una pequeña versión de este mundo – le explica Agatha – y es por el aislamiento que viviste de la realidad, tú tienes capacidades que debes desarrollar, yo las buscare y te las enseñare. Aceptaras tu nueva vida, y te pediré que no me olvides en el futuro. El consejo más importante, es que debes respetar la jerarquía. Aquí, la jerarquía se obtiene y mantiene por la fuerza, y sobre todos nosotros esta nuestro soberano, el Señor Lucifer. Guarda en tu memoria el pasado, ahora solo tienes un camino y es hacia delante, nadie puede corregir el ayer. Ni el mismo señor Lucifer pudo resarcir su error ante Dios. Te daré unas horas para que asimiles lo escuchado, cuando vuelva más tarde, daremos comienzo en el reconocimiento de tus habilidades.

Rob a lo lejos dudaba en sí debería acercarse a Rossetta, mientras Gustav un poco más retirado de ellos los observaba, preocupado por la atención desmedida que notaba en Rob hacia Ross. Para él esa imagen era una molestia, y no es que le importase lo que Rob podría sentir hacia ella, si no la falta de respeto con la que la miraba estando él presente. Gustav consciente de su contrincante, quiere enfrentar la situación, sin saber, que en cuanto a cercanía hacia Rossetta, Rob le llevaba varios años por delante de él.

- Deja de mirar a mi mujer – le dice – está fuera de tu alcance, lo sabes, no puedes pasar sobre ellos.

Rob escucha a Gustav sin responder, sereno reconoce la verdad de lo que se le está diciendo, pero, así como le dijo su madre Rossetta aún no estaba casada, y con este pensamiento se retira evitando comentarios, que este momento pudiesen no ser prudentes.

Nelson dirigiéndose a Laura, la ínsita para tranquilizar a Rossetta, era necesario que ella se despejara, pues Agatha no esperaría mucho para iniciar con la preparación. Sin saber que decir Laura se va acercando a ella, y de pie a su lado le comienza hablar.

- Sé que no estás bien, no sé cómo poder calmarte – le dice Laura a Rossetta – no puedo saber cuánto daño tienes, pero si te preguntas por los tíos o si te asusta el que será de ellos, créeme que no están mal, fueron gente noble, no pueden estar aquí, de seguro están en el cielo preocupados por ti, no les causes dolor. Así como tú, Nelson y yo también debemos adaptarnos, por supuesto, que para nosotros esto será más fácil, ya que éramos consciente de este mundo del cual nos aislamos un poco. Rossetta, no cuestiones la realidad, solo vive tu presente, y déjate apoyar de nosotros, que, así como siempre no nos alejaremos de ti.

Sin hacer preguntas, Laura toma de la mano a Rossetta llevándosela al interior de la mansión. Sin oponer resistencia Ross sigue a su amiga hasta llegar con los chicos que tenían un enorme revuelo. Nelson con su alegría de siempre, trataba de hacer funcionar un equipo de música que filtro desde el exterior, y aunque en su mundo sería un aparato inservible, creyó poder acondicionarlo para escuchar la música envasada de la que no quiso deshacerse. Katrina y Jordana se lamentaban de tanto reír, mientras el aparato hacia cortocircuito con la energía que le traspasaba Nelson, y que afectaba sus ropas y cabellos. Nelson ante todos se vio derrotado frustrado, hasta que Branco quiso intervenir, y gracias a él por arte de magia el aparato empezó a funcionar.

Sonya mostrando su lado femenino tironeaba de Branco, intentando hacerlo mover al son de la música, éste, sin resistencia y sin dotes para el baile la dejaba que lo llevase de un lado a otro, esta otra parte de Sonya era más grata para todos, mientras Laura y Nelson no querían quedarse atrás uniéndose a la fiesta. Laura viendo que Rossetta mostraba un semblante más relajado, tomo a Nelson para llegar frente a su amiga, y extendiéndole las manos le muestra un pequeño paquete, envuelto en papel brillante.

- Feliz cumpleaños – le dicen – Ya sabemos que no estas, interesada en saludos o regalos, pero por favor recibe este.

Sintiéndose comprometida Rossetta toma el paquete, al abrirlo se encontró con una cajita musical antigua, subió la tapa y al instante asomaron dos mariposas por debajo de un espejo, cogiendo la manivela a su costado derecho, Rossetta delicadamente le da vueltas para escuchar la melodía, al instante un tercer objeto apareció. Dos amantes enlazados, que giraban ante la melodía que calaba en lo más profundo de sus emociones. Rossetta triste pero serena agradece el presente, accionando la música una y otra vez.

La tarde paso de prisa, y Rossetta se mostraba lucida conversando con todos. Agatha se relajó al ver que las emociones de Rossetta no afectarían su enseñanza.

Rossetta ya estaba decidida, la venganza que tanto reclamo la haría con sus propias manos. Agatha complacida por la nueva actitud de su discípula, pensaba en cómo se estaba concretando su deseo de formar un lazo con la familia de Onero, y ahora si por algún modo lograba que su hijo la desposara sería más beneficioso para ellos, un lazo con una de las casas más fuertes de su mundo, y el que Rossetta quisiera matar a su hermana no era algo que le incumbía, la matanza entre familiares era pan del día a día, siendo orgullo de los cabezas de familia, estar al lado de los hijos más fuertes.

Agatha era consciente de la necesidad de respaldo de un poderoso, ante la lucha de entre las potencias de jerarcas que querían ascender en sus puestos, y que para debilitar las fuerzas de sus adversarios iban eliminando desde los más débiles a los más fuertes. Agatha sin pedirlo o buscarlo, se vio obligada a participar en esta guerra, por querer defender la vida de su hijo de quienes lo consideraban un peligro ante su posible fortaleza futura. En esta guerra no había consideraciones, habiendo unos terceros perjudicados, aquellos nacidos puros, así como Nelson y Laura, nacidos con capacidades que saltaron generaciones, heredadas de los primeros ángeles desterrados. Sus cualidades no eran aceptadas por los viciados, y estaban siendo masacrados. La decisión de Agatha y de los padres de Nelson y Laura, de enviar a sus hijos junto a Rossetta, fue por la influencia de quién quería que esto ocurriese, dándoles a entender que, para asegurar las existencias de sus hijos, debían conseguir que la sombra de Onero los cubriera o al menos lo detuviera de atentar contra ellos, y así convirtieron a sus hijos en el sequito de la hija más sana de Onero.

- No perdamos más tiempo – dijo Agatha – Empecemos.

Agatha estando preparada está lista para descubrir las habilidades de Ross, haciendo un circulo alrededor de ella le pide que se quite la ropa, con el mínimo de prendas Rossetta quedo a la vista de todos, pero esto no la cohibió, pues para ella, ahora lo más importante era su objetivo final.

Agatha observante miraba cada rincón del cuerpo de su nueva discípula, y al instante en que comienza su oración, nace un remolino ascendente que va envolviendo a Rossetta lentamente para terminar siendo cubierta totalmente por este, pero lamentablemente no pudo completarse el cierre, cuando se detuvo en su avance haciendo reventar el aire, que afecto a todos los que miraban. Agatha buscaba, algún sello que le impidiese seguir con su labor, hasta que ve brotar el anillo en el índice de Rossetta.

- Antiguo, esto es muy antiguo – se dijo Agatha.

En ese instante miles de preguntas volaban por la mente de Agatha, y mientras más miraba la simbología dibujada, más segura estaba de que el hechizo lo habían realizado los primeros. La interrogante más importante en ese momento es, quién era esta niña que había merecido tal cosa. Sacando afuera todas las dudas, ya iniciado el proceso, Agatha se negó a sí misma a retractarse, arriesgándose se decidió a romperlo. Retirándose del recinto, Agatha solicito que todos los presentes permanecieran en el mismo lugar. En su cuarto, aún con dudas decidió sacar uno de sus bienes más preciados, y a su regreso, se dio tiempo para dibujar un círculo con las imágenes entrelazadas del cielo y el infierno, en el cual posiciono a Rossetta justo al centro, para luego rociar todo el contorno del dibujo con savia de Roble y restos de sangre de los primeros desterrados.

- Rossetta ahora es tiempo de que dejes fluir tus emociones, yo are el resto – dijo Agatha.

De rodillas, Agatha posicionaba su frente sobre el circulo dibujado, con sus manos hacia arriba comienza una plegaria tan suave, que apenas se escuchaban murmullos. Un aura negra y densa comienza a brotar desde el cuerpo de Rossetta, y el anillo de su índice se expande en dialecto antiguo por todo su cuerpo produciéndole un ardor insoportable. El circulo dibujado en el suelo comienza a vibrar, para luego ensancharse dejando a Agatha completamente al interior de él, contagiándola con el ardor que Rossetta estaba sufriendo y aun así en su plegaria no se detiene. Rossetta sigue con su dolor en incremento, hasta llegar a su cúspide donde explosivamente se remese su espalda para reventar con dos alas negras gigantescas absolutas, mientras de los ojos de Ross van cayendo cada vez más espesas sus lágrimas rojas como la sangre. Agatha por fin queda en silencio, y el circulo ensanchado comienza a retroceder lentamente hasta llegar al cuerpo de Ross, donde explota cubriéndola de sangre de pies a cabeza, poco a poco Rossetta se comienza a elevar, levantando su rostro al cielo, en son de súplica curva su espalda quedando boca arriba sobre el aire mientras sus brazos cuelgan pesados. Un grito de agonía sale de la boca de Rossetta, y la sangre que cubría su cuerpo explota de ella salpicando y tiñendo de rojo todo lo que estaba a su alrededor, haciendo desaparecer el sello en su interior.

Rossetta detenida en el aire, demuestra su ira a través de sus ojos, mientras su rostro refleja odio y serenidad. Agatha levantándose asustada por el poder que está presenciando, provoca que los demás comiencen a retroceder.

- Me escuchas, te estoy hablando, somos nosotros, sabes que somos nosotros ¿cierto? – le dice Agatha a Rossetta sin recibir respuesta.

Rossetta sigue inerte observante, y Agatha sabiéndose en medio de los chicos intenta serenarse. Gustav como nunca estaba orgulloso del poder que recibiría su familia, no pudiendo evitar reír de la dicha. Laura y Nelson en cambio, no recocían a la Rossetta que se mostraba ante ellos, mientras veían estupefactos sus alas que abanicaban con suave precisión.

- ¡Ya baja! – ordena Rob a Rossetta posicionándose enfrente de ella – Ven a mí.

Rossetta mirando a Rob, parece no reconocerlo. Los segundos se volvían eternas horas, cuando por fin Ross asiente con su cabeza. Observando la situación Gustav quiere intervenir, queriendo ser él, el que se encargue de Rossetta, intento inútil, al ser detenido por Agatha quién se interpone ante él, Gustav frustrado se detiene, a sabiendas de que no se encuentra en sus terrenos, no tiene otra alternativa que acatar las órdenes de la señora de la casa. Gustav se queda detenido, pensando que al fin de cuenta su matrimonio ya está definido, y ante eso nadie puede intervenir.

Rossetta desde las alturas no despega su mirada de los ojos de Rob, y mientras desciende lentamente. Rob alza su mano en gesto de alcanzarla atrayéndola hacia el, cuando se hubieron rosado la punta de sus dedos ella se dejó caer sobre sus brazos, para reposar sobre su pecho.

- Estoy cansada – le dice Rossetta mientras permanece acurrucada – Esta vez, te hice caso.

Un hielo todavía recorría el cuerpo de Agatha, mientras no lograba imaginar hasta donde podrían llegar la inmensidad de los poderes de Rossetta, controlándose trataba de eliminar el miedo que le vino de ser aniquilada. Recobrándose, Agatha observa a su hijo analizando todo desde una nueva perspectiva, tenemos una oportunidad se dice para sí misma, mirando como su hijo camina con Rossetta en brazos.

- Me encanta tenerte así – le dice Rob a Rossetta – Todos nos miran.

- Estoy cansada, eso es todo – le responde ella.

Los chicos aún sorprendidos se limpiaban de la savia y sangre que los alcanzo a salpicar, ellos habían visto trabajar a Agatha en algunas oportunidades, pero lo que acaban de ver era incomparable. Gustav molesto con el estúpido cuadro romántico que estaba viendo entre Rob y Ross mientras van subiendo las escalinatas, quiere interferir acercándose hasta ellos, su cometido es frustrado por Branco, quién lo alcanza a retener del brazo.

- No es el momento amigo – le dijo Branco.

Gustav retrocediendo se calmó, pues nuevamente estaba actuando sin pensar, ahora de alguna manera debía sacar a su prometida de ahí, debía alejarla a toda costa de los presentes a su alrededor, necesitaba algo para llevársela a la fuerza a sabiendas de que Rossetta no lo seguiría por propia voluntad, definió que era hora de tranquilizarse y evaluar sus opciones.

De madrugada, Rossetta abre los ojos con la intención de levantarse de inmediato, haciendo un impulso por sentarse se encuentra con la figura de un hombre al costado de ella, queriendo girarse para verlo no entiende porque su cuerpo no puede moverse, creyendo reconocer esa silueta que el contorno de sus ojos le mostraban, se llena de pánico, en un intento por gritar sus labios no logran separarse, y sus brazos cuelgan muertos como si no fuesen parte de su cuerpo, esta figura se le va acercando sin que ella pueda huir, con miedo de él, sus ojos se agrandan queriendo correr, y ya estando él junto a ella le susurra diciéndole – Soy Lucifer – para luego desaparecer al momento en que Rossetta va cayendo nuevamente sobre la cama, dormida.

- ¡Idiota! ¡Levántate! – grita Sonya sin delicadeza – cuanto tiempo esperas dormir, me estas escuchando ¡Despierta!

Sonya se estaba frustrando luego de todos los intentos por despertar a Rossetta, mientras esta ni se inmutaba con el ruido. Katrina y Jordana le pedían paciencia, mientras deambulaban de un lado a otro preparando las nuevas ropas con las que harían vestir a Ross.

- ¡Vamos, Rossetta! ¡Despierta! – insistía Sonya – por ti comeremos tarde y los chicos nos esperan.

- Si quieres, la despertamos nosotras – dice Jordana ofreciendo su ayuda.

- ¡Y si la arrastro! – exclama Sonya – sería más rápido.

Rossetta comienza a recobrar la conciencia por fin, y en su oído todavía resonaban las palabras "Soy Lucifer". Cuando siente el bullicio de las hermanas de Rob en la habitación se tranquilizó, y el recuerdo que aún le pesaba del sueño, sintió que no fue más que una pesadilla relacionada con las palabras de Agatha sobre la realidad de su vida, y deja el eco del nombre Lucifer al olvido. Las tres chicas se muestran en frente de Rossetta extasiadas, curiosas por la nueva imagen que podrían lograr en la simple chica que veían. Katrina, dándose prisa ayuda a Rossetta en ponerse de pie, informándole de sus nuevas vestimentas, sin esperar algún comentario procede a desnudar a Ross ayudándole con su nueva apariencia.

- Ahora, veo por qué le gustas a mi hermano – le dice Jordana – No juegues con sus emociones, él es un hombre, y es el momento de que decidas si él también te interesa.

- Porque dices esas cosas – contesta Rossetta – Rob siempre ha sido como mi hermano, es mi amigo.

- No es tu hermano, y los amigos también son hombres – dice Katrina dando su opinión – si él te viera como una simple amiga y no como mujer, no te miraría como lo hace.

- Y quién dice que la mira como mujer. Capaz sienta lástima por ella, con este cuerpo tan escuálido que tiene – comenta Sonya sonriente – Y si su lástima le lleva a convertirte en su mujer, no tendré más alternativa que soportarte como yerna de esta casa. Me divertirá ver como hace Rob para arrebatarte de las manos de Gustav y tu padre. No tomes a mal lo que digo, aunque se vea como el perdedor, apostare por Rob.

- Todas los haremos – les dice Jordana – nuestra familia siempre se apoya, y aunque salgamos perjudicados, siempre nos apoyamos.

- Así es – concluye Katrina – en las malas y en las más malas, siempre estamos.

- Son muy lindas – les dice Rossetta – pero lo de su hermano, es asunto mío. Lo único que les puedo decir, es que mi padre murió junto a mi madre hace poco. Y referente a Gustav es un hecho de que no seré su mujer, y eso es solo porque no tengo sentimientos por él.

Distraída con la conversación. Rossetta una vez le dijeron que estaba lista recién presta atención a sus ropas. Era completamente otra persona, no era ella misma, ruborizada pide otra cosa que le acomodara o bien quería si o si sus ropas anteriores, y cuando hizo el gesto de ir en dirección a sus prendas, Sonya se le adelanto tomándolas para luego quemarlas sobre sus manos, haciéndolas polvo.

- Upss un accidente – sonrió Sonya al decir esto – Si no te gusta lo que llevas puesto, puedes bajar desnuda, los chicos quedaran contentos.

Con la boca abierta y sin saber que decir, Rossetta se deja llevar por las muchachas que reían divertidas. Los chicos luego de la demora de ellas decidieron adelantarse en comer, mientras observaban la paliza que recibía Nelson por el entrenamiento a manos de Agatha. Gustav al ver a Rossetta mostró su satisfacción, complacido con la mujer que tendría que mostrar ante todos como su esposa. Rob mirando a Rossetta sonreía para sí, causándole gracia esta nueva imagen de la chica que siempre encontró bella.

- Chica provocadora, siempre has sido bella – le dice Rob.

Rossetta ruborizada guarda silencio, mientras Gustav queda indignado ante sus actitudes, con su orgullo herido, se da cuenta de que ni siquiera su presencia es un obstáculo para sus coqueteos, hastiado al no ser considerado, sintió la necesidad de dejar en claro que Rossetta le pertenecía.

- No estoy para sus burlas – les dice exaltado Gustav – Rob estás jugando con tu vida y lo sabes, y para los demás, no creen que ya es hora de que le expliquen las reglas de este mundo a Rossetta.

- Cálmate – le contesta Rob – Aquí no es tu casa y sobre Rossetta, hasta que te cases con ella, no se ha roto ningún mandato jerárquico, al menos no por ahora.

- Un compromiso es inquebrantable, y puede ser roto solo por los que lo asumieron – le informa Gustav a Rossetta – Tú me pertenecerás, a eso no tienes opción. Es hora de que asumas que serás mi mujer.

- De que hablas – le contesta Rossetta molesta – nadie decide sobre mi vida y menos seré tu mujer, así que baja tus paciones, yo no soy de tu posesión.

- Por supuesto que lo serás – le confirma con voz tajante Gustav.

- Me aburrí de escuchar estupideces – le responde Rossetta, repitiéndole que nadie decidía sobre ella – No entiendo, lo del famoso matrimonio del que supuestamente hablas, pero créeme, no tengo ni el más mínimo interés en cumplir con eso.

Todos los demás chicos en silencio escuchaban la conversación, pues era bien sabido que nadie podía ir en contra de los designios de un progenitor, ni mucho menos, si se era más débil que él. Los matrimonios concertados eran para que las familias formalizaran acuerdos de intereses relacionados, en otras palabras, un contrato, y muy pocos tenían el beneplácito para escoger pareja.

Rob viendo la incomodidad de Rossetta, trata de calmarla en la molestia evidente que manifestaba hacia Gustav.

- Rossetta relájate y escucha – le dice Rob – Aunque no sea tu deseo, las palabras de Gustav son reales, Onero quien es tu verdadero padre, te puede obligar a casar con él, tu opinión ante ello no tiene importancia, y si es necesario por la fuerza te harán cumplir con el acto. Onero utilizará tu matrimonio, lo necesita para formalizar una alianza, que será bastante poderosa por lo demás.

Rossetta quiere responder a las palabras de Rob, y al ver la mirada penetrante de él se contiene, en cambio Gustav prosigue al sentir que sus palabras fueron respaldadas.

- Por fin, ya era hora de que lo asumieran – prosigue Gustav – Rossetta pronto estará dentro de mi casa.

- No sueñes con eso – le contesta Rossetta, sin conocer el peso de sus palabras – Ni, aunque fuese arrastrada o torturada me casare obligada.

Con sus últimas palabras Rossetta se aleja de todos, estando en conocimiento de que tiene mucho por aprender, y queriendo alivianar sus pensamientos se refugia bajo la sombra de un árbol que crecía imponente y frondoso, para luego preguntarse cómo era posible que se encontrara en el infierno, si todo a su alrededor, era una de las bellezas naturales más hermosas de las que había visto a lo ancho del mundo. El aire tibio de alguna forma la reconfortaba, mientras la tierra bajo su cuerpo le demostraba su fertilidad.

Mirando a Nelson, Rossetta se preparaba, viendo lo difícil del entrenamiento pensaba en dar lo mejor de sí, no podía importarle el dolor, el dolor de ningún tipo, pues estaba decidida en fortalecerse a toda costa. Creyéndose a solas Rossetta quedo paralizada, por la presencia que de un momento a otro se posiciono a sus espaldas, esta vez creyó saber quién era, y lo dejo seguir con lo que espero que él haría. Rob estaba perdiendo el interés por ocultar sus emociones, y por detrás del oído de Ross, le susurra.

- Planeaste esto para quedar a solas conmigo.

- Por lo que yo sé, tú quedaste lejos de aquí.

- Te seguí, y al parecer no te molesta mi presencia.

- Tu jamás me has molestado, solo se un chico bueno, ahora no quiero discutir con tu parte de chico malo.

- Y como más te intereso, como bueno o como malo.

- Podría ser... Quién sabe... Ahora estás un poco diferente.

- Te gusto.

- Solo te veo diferente. Sabes, sigo creyendo que esto no puede ser real. Cuando escuchaba la palabra infierno, me imaginaba demonios y entes deformes, y lo que veo es diferente, miro a Nelson y Laura con sus facultades tan hermosas, que es difícil creer que estamos, en el lugar más abominable que existe.

- No te equivoques, solo ahora y aquí podrías estar viendo un poco de lo mejor en este mundo, donde toda la mayoría son entidades llenas de obsesión por la destrucción, seres con cuerpo y sin cuerpo, entidades llenas de gozo por el sufrimiento de los más nobles. Los pocos seres como Laura, que tienen facultades del sequito de Ángeles que siguió el destino del Sr. Lucifer, los pobres quedan a costa de los más viles, atrapados inocentes, en este plano, solo por la culpa de quienes fueron sus antepasados, teniendo la escasa oportunidad de ascender al cielo luego de su muerte, si es que en ese momento ya no han sido corrompidos.

- Lucifer, es aquí para ustedes, lo mismo que para los humanos, el gobernante del Infierno.

- Es nuestro soberano absoluto "el ángel caído", la figura perfecta de la creación, y no hablo por alabarlo, así es tal cual. Cuando llego a este su reino, fue seguido por sus camaradas, todos seres hermosos. Este lugar existente antes que ellos, estaba a la disposición de ser gobernado, y así el Sr. Lucifer armo su reino, sobre aquellos que estaban antes que él que eran abominaciones creadas por el odio y las guerras de los tres planos (cielo, tierra, infierno), creo una nueva raza, entre aquellos que estaban y de los que luego llegaron a este lugar.

Rossetta escuchando, no le daba la importancia que correspondía a las palabras dichas por Rob, en cambio se preguntaba por él, sobre que capacidades podría tener, o si él sería más demonio que ángel, o más ángel que demonio.

- Rob, tus capacidades ¿Cuáles son? Me intrigas ¿Qué es lo que eres capaz de hacer?

Rob, al escucharla le responde.

- Cuando llegue el momento me conocerás, ahora no quiero horrorizarte, y, en consecuencia, que no me permitas acercarme hasta ti.

La práctica de Nelson había acabado, siendo el turno de Rossetta, y es llamada por Agatha al instante. Rossetta a prisa avanza, decidida, pero antes de alejarse demasiado se gira en dirección a Rob para guiñarle un ojo, mientras sonriendo le dice.

- Todo estará bien, solo espero que no te conviertas en alguna especie de alimaña maloliente.

Cruzándose con Nelson, Rossetta trata de ignorar lo exhausto y demacrado que él se ve, mientras Laura con gracia socorre a su novio dándole ánimos a su amiga, quien tratando de mantener seriedad llega hasta Agatha.

- Ya linda, es tu turno – le dice Agatha – contigo trabajare diferente, así que prepárate, porque no me contendré.

- Contenerte, de que hablas – intrigada responde Rossetta – pues bueno entonces, solo dime que hacer.

- Solo quédate aquí mientras tomo distancia, cuando venga hacia ti ¡Defiéndete!

Agatha sin pensarlo dos veces va en ataque hacia Rossetta, y la distancia que tomo fue solo para que esta la viera venir y tuviese el tiempo de reaccionar. Rossetta sin saber que hacer quiso imitar lo poco que alcanzo a ver del entrenamiento de Nelson, y a la defensiva no sabe qué hacer. Con Agatha a pocos metros de ella, Rossetta sintió como la adrenalina la iba consumiendo. Agatha sin cuestionarse, quiere provocar una explosión sonora en Rossetta, mientras Rob al verla, queda a la expectativa de saber qué hacer, un impulso le hizo prepararse para detener a su madre, deteniéndose, al momento en que ve como Ross hace brotar sus hermosas alas, bloqueando el impacto de Agatha con una sola de sus manos. Rossetta con un paso hacia delante, incita a Agatha a continuar, y esta sonriente se siente satisfecha. Agatha aprovechando la tierra que se encontraba por debajo de ellas, levanta un muro de polvo cegando a Rossetta, aprovechando la densidad de la tierra mezclada con el aire contrataca. Rossetta no se perturbo, avanza en línea recta, el segundo ataque sonoro de Agatha la alcanzo por debajo de sus pies, bloqueándola y aturdiéndola. No queriendo ceder, de alguna forma Rossetta podía visualizar a su maestra de entre la nube de tierra que la envolvía, y con la adrenalina va sintiendo en incremento su poder. Rossetta, quiso hacer brotar energía desde su interior, la misma que había emergido cuando eliminaron su sello. Logrando que su aura se comience a expandir, oscura como la noche brota su aura y crece a su alrededor, dirigiéndola hacia una de sus manos lanza su energía atacando a su maestra. Agatha al instante se detuvo, sintió que debía huir, sabía que no podía recibir ese poder, inconscientemente reacciono enterrándose, librándose apenas del contraataque de Rossetta, quedando lesionada en su brazo izquierdo por la prisa inconsciente que tuvo, una vez al sentirse liberada del miedo, salió para ver como Rossetta, iba cayendo por el agotamiento que le produjo su propia fuerza al ser manejada por primera vez, quedando inconsciente en el piso.

Todos los que miraban, impactados corren a socorrerlas, mientras la respiración agitada de Agatha mostraba su excitación.

- Esta será la primera y última lección – dice Agatha a Rossetta quién permanecía inconsciente – Valoro mi vida, y no moriré por una torpeza, tú no eres alguien común...

Rob con Rossetta en sus brazos se preocupaba por el estado de su madre, quien les solicita a sus hijas la lleven con un curador. Rob quedando a cargo de la casa, sigue las órdenes de Agatha de no separarse de Rossetta.

Más tarde Vincent se encontraba a la entrada de Mitzlar, y el portal de agua se solidificaba cada vez que se acercaban bloqueándoles el paso, de punto fijo quedaban varados, hasta que por fin ven en Gustav su salvación. Gustav queriendo buscar alguna alternativa para sacar a Rossetta de la mansión, decide ir en búsqueda de su padre, indeciso no estaba seguro de si esa era una buena opción, pues se negaba a demostrar su falta de capacidad al respecto. Cuando ve a Vincent como siempre detrás de su protegida, siente alivio.

- Ustedes, vienen por lo que se les escapo – les pregunta – tienen que sacarla de aquí.

- Qué pasa cuñadito – le responde Amalia – Acaso no pudiste con ella.

- Víbora como siempre mi querida Amalia.

- Sabes que sí, nos ayudarás a cruzar.

- Por supuesto, pero acuérdense que me casare con ella, no le toquen la cara.

- Es un trato, aunque el resto del cuerpo, es tema aparte.


"FRENTE AL INFIERNO (IRA,MIEDO)"


Cruzando sus manos a través del portal, Gustav arrastra a Vincent y Amalia al interior de Mitzlar, para luego el retirarse del lugar rumbo a su propia casa, y así esperar paciente a que le entregasen a su futura mujer. En Mitzlar, solo quedan cuatro personas en su interior, incluyendo a los dos que acaban de ingresar, a sabiendas de esto Amalia camina a sus anchas, sin más obstáculo que Rob, no tenía motivos para retrasarse más en su encomienda. Por los pasillos, Amalia sin ocultarse solo cuido de esconder su presencia, mientras Vincent seguía sin querer hablar, molesto por la pérdida de tiempo que tuvieron recorriendo lugares absurdos propuestos por su protegida. Amalia sin complicarse se defendía, queriendo sacar la voz del amurramiento de Vincent.

- Quita el enojo, jamás pensé que la traería a su casa, debe ser estúpido – le dice Amalia.

- Era lo más lógico, en que otro lugar quedaría más protegida.

La paciencia de Vincent era solo para Amalia, aunque en demasiadas ocasiones se creyó con demasiado aguante. Pero, asumía su culpa, al malcriarla desde que la pasaron a su cuidado. Amalia cantando mostraba su alegría, y esto regocijaba a su guardián.

- Hermanita, hermanita donde estás – repetía Amalia una y otra vez – te busco y te busco en cada lugar...

Hasta que lográndola ver, los ojos de Amalia se agrandaron iluminándole el rostro, para despacio acercarse llegando a estar a milímetros de la cara de Rossetta.

- Rossetta... Rossetta... - le susurraba al oído – despierta, que estoy aquí.

Rossetta descansaba sintiéndose segura, cuando escucha su nombre, al abrir los ojos brinco sobresaltada, viendo antes ante ella a quién quería destruir.

- ¿Qué, haces aquí? – pregunta Rossetta encolerizada, no estando segura de si sus fuerzas le permitirían sus deseos.

Sin moverse un milímetro, Rossetta a la ofensiva expone ante Amalia toda su magnitud, el contorno de las alas de Rossetta hicieron retroceder a Amalia rápidamente, y esta maravillada se emocionaba al límite de no poder contenerse, aumentando sus deseos de eliminar todo rastro de existencia de Rossetta. Vincent viendo a las dos hermanas, solo confirmaba el espectáculo que imagino con sus encuentros, interponiéndose entre ambas trata de contener a su protegida.

- ¡Estás loca! No debemos matarla, tenemos que cumplir con tu padre.

Vincent queda frustrado al ver esa euforia que ya conocía en Amalia, haciéndose aún costado decide satisfacer este otro capricho de su protegida, pesándole la situación, no le queda otra que adelantarse en asumir el castigo en consecuencia por desobedecer las órdenes de su amo, en su contra parte, disfruta de escuchar la risa en Amalia, todo castigo para él era soportable a cambio de ver esa sonrisa, la sonrisa en su amada. Amalia esta vez quiere asumir sus actos, calmando a Vincent.

- Tranquilo, que, de esto yo me hare responsable, asumiré la culpa por matar a esta infeliz.

Rossetta solo sentía odio.

- ¡Escoria! ¡Cállense de una vez! – gritaba encolerizada Rossetta – Dejen de hablar estupideces y enfréntenme de una vez.

Vincent dejándoles libertad de acto a las dos hermanas, se retira tomando distancia para observar cada detalle de este enfrentamiento, su curiosidad también necesitaba satisfacción, y Rossetta le era un completo enigma a resolver.

- Hermanita – dice amorosamente Amalia, con un brillo en los ojos que mostraban su entusiasmo – Esto nos gustara a ambas.

- ¡Cállate de una vez! – gritaba Rossetta explotando de rabia.

Rossetta no aguantando la situación, es la primera que se abalanza contra Amalia, quién a la expectativa la espera. Amalia apenas logro evitar el golpe, y con una expresión incrédula se pregunta del cómo puede ser posible que su hermana tuviese esa clase de movimientos. Vincent con una expresión más seria, se concentra mejor para calcular los progresos de Rossetta. Impulsiva como siempre, Amalia arremete queriendo incinerar a Ross, quién enfrenta el fuego, atravesándolo, como si este no existiese. Sin daños significativos Rossetta quiere darle alcance a Amalia, pero su cuerpo le empieza a demostrar que aún necesita recuperarse, sintiéndose débil y mareada, trata de mantener sus sentidos. Amalia alejándose para tomar posición desde las alturas, expande sus alas demoniacas, para luego dirigirse en picada contra Rossetta, esta vez, quiere abatirla con su cuerpo. Encantada con la situación, Amalia festeja de antemano por el final que sabe que le dará a su supuesta única hermana. Rossetta ya no se puede mover, su cuerpo no quiere acompañarle en este enfrentamiento que tanto anhelaba, frustrada tiene rabia por sí misma, cuando sabe que no podrá evitar el golpe que se viene ante ella.

Rob que distanciado se encontraba inmerso en sus pensamientos, decide volver al interior de la mansión, imaginándose a Rossetta aún dormida, se extraña por la explosión que de pronto hay cerca de Ross, imaginando que la misma Rossetta podría estar descontrolada en su poder, corre en su auxilio. Nunca se imaginó, que lo que vería tan pronto sería a esos dos de quienes se escondían, demasiado pronto, era en su opinión demasiado pronto para ser encontrados, los accesos debieron retener a ese par por más tiempo. El acelerado Rob alcanza a intervenir repeliendo a Amalia, lanzándola contra las paredes de Mitzlar. Vincent viendo el riesgo de daño en su protegida, se lanza al instante a socorrerla.

- Esto, está mal – dice Vincent – Rob, no te puedes interponer en pelea de chicas, esto no te incumbe, es un tema familiar.

- Tú tampoco perteneces a esa familia, solo eres un lacayo, aunque al parecer estás haciendo méritos para ser parte de ella – le responde Rob.

- Solo me importa este lazo – le contesta Vincent a Rob mientras mira a Amalia.

- ¡Ya basta, cállense! ¡Esto no me gusto! – grita Amalia molesta – Rob, casi me matas por esta estúpida.

- Te lo advertí Amalia – contesta Rob – si intentas dañar a Rossetta, me tendrás de oponente.

Sosteniéndose sobre su ira, Rossetta permanecía de pie.

- No necesito defensor ¡Rob, hazte aún lado! ¡Yo quiero esto! – decía Rossetta no queriendo asumir lo inútil que estaba.

- Estás casi inconsciente, así no vales de nada, no puedes enfrentarla – le contesta Rob en tono de mandato.

Rossetta estando negada a escuchar, seguía amenazante a pesar de su estado.

- ¡Córrete! – le grita a Rob – No intervengas.

Vincent, encuentra que ya es suficiente de la situación en la que estaban inmersos, es el momento de cumplir con su propósito de llevarse a Rossetta, y el capricho de Amalia lo dejaría a un lado para cumplir con la voluntad de su amo. Los Pasos de Vincent cambiaron, y su expresión de relajo se modificó a un estado de punto muerto.

- Chicas, esto me está estresando. Por hoy deben parar en sus rivalidades, ya me agoté – les dije Vincent mirando a las dos hermanas – Amalia, ya te divertiste lo suficiente, no estoy de ganas de enojarme contigo.

- Está bien, está bien. No me reprendas, ya te escucho – responde Amalia viendo el cambio de humor de su guardián – Hermanita, nos acompañaras a casa, nuestro padre nos espera.

Rossetta expectante observaba con desprecio a Amalia, quién con un cambio radical en su humor, actuaba ahora con toda calma. Palabras vacías al viento, de esta forma Rossetta interpretaba los comentarios de Vincent, quién ya decidido actúa según su rango.

- Las dos ya me están sobrepasado, y aun sin su voluntad me seguirán a donde se encuentre mi señor.

Vincent no espero más para actuar, y desde antes de ir en rescate de Amalia, quien se dirigía para estrellarse contra la pared gracias a Rob, preparo el acto de captura de Rossetta. Rob fue engañado por la actuación de Vincent, y para cuando se percató de que el aura del protector de Amalia ya estaba debajo del cuerpo de Rossetta, era demasiado tarde. Rossetta fue envuelta por el aura de Vincent, quién poco a poco le corto la respiración haciéndola perder la conciencia. Rob solo observa y no hace nada para evitar lo inevitable, estando seguro de que a Rossetta en este momento no se le quitaría su alma, deja que esta sea capturada, para ir en búsqueda de Amalia, tomándola cautiva, Rob apunta a la cien de ella su daga de Grafeno.

- De que se trata esto, joven Rob – le dice Vincen mientras Amalia no opone resistencia – No me hagas eliminarte.

- Suelta mi lazo – responde Rob, decidido – Si me la entregas, solo así, te devolveré intacto tu lazo.

Ante la duda Vincent se relaja tirando de Rossetta hacia Rob, y espera tranquilo a que Amalia retorne a él. Pacientes los cuatro, de frente, piensan en cómo proceder para tener un resultado beneficioso para todos. Los hechos eran claros, Rob sabía que no podría retener a Rossetta por más tiempo, y Vincent no quería actuar en la casa de Agatha sin una orden directa de su señor Onero. Ante el interrogante de los cuatro, la solución fue dada por Agatha quién llegaba a su hogar trayendo al ejecutor de toda esta disputa. Onero en presencia de sus hijas, con una simple mirada entendió la situación, calmando al instante las paciones de los jóvenes presentes. Agatha lamentaba el desastre en que había quedado su hogar, encontrando oportuna su llegada respira con algo de alivio, tener que ir en búsqueda de Onero había sido una decisión difícil pero acertada, con la intrusión de Amalia, Agatha confirmaba su propia debilidad, y Mitzlar ya no era seguro para su estar.

- Onero – dice Agatha - ¿Qué hacemos ahora? Solucionamos esto entre nosotros, o es necesario que nos presentemos ante el Soberano. Tu familia es la irrumpió en mi hogar, tus dos hijas no son mi tema, no debieron destruir mi casa.

Onero se ve incomodo ante la situación, atacar tan directamente a una de las Amantes de su señor Lucifer, no era prudente, para nada, y principalmente tenía que centrarse en sus objetivos. Agatha tenía claro que desde hace mucho que no era llamada para atender el lívido de su señor, pero esto nadie lo sabía, y su respaldo aún no se le había quitado, al menos así esto parecía, así que era aún algo utilizable para su seguridad.

- Agatha para que te molestas con discusiones de niños. – le dice Onero – Vincent, porque permitiste este alboroto.

Vincent sumiso ante su amo no responde, solo asiente a escucharlo arrodillándose ante él. Amalia por primera vez tiene la valía, de querer evitar la reprimenda de alguien ajeno a ella, a sabiendas del resultado se coloca por delante de Vincent, asumiendo su responsabilidad en cuanto al alargue en la búsqueda de su hermana. Vincent no lograba creer lo que estaba sucediendo, y mirando la espalda de Amalia sentía conforte ante los sentimientos que había generado para ella. Amalia temerosa está enfrentando a su padre, ni ella misma lo puede creer, escuchando su voz debilitada por el miedo, decidida no quiere retractarse de lo que estaba haciendo, y prosiguiendo en sus explicaciones va suavizando los acontecimientos. Onero con pocas palabras, endurecía su voz ante Amalia, dándole a entender la importancia de sus órdenes, le daba espacio a su hija de exponer sus excusas ante él.

- Solo nos estábamos reconociendo padre, algo entre hermanas, nada más – decía Amalia.

Siéndole suficiente lo escuchado, Onero se muestra molesto por el estado de inconciencia en el que encuentra a Rossetta.

- Amalia, si con tu hermana te llevas bien o mal, no es mi problema – le dice Onero – Pero, con el estado en el que esta, como puedo presentarme ante ella.

Agatha veía en su hijo la molestia del hacia ella, por el traer a Onero hasta su casa. El apoyo que con tanto celo guardaban hacia los suyos, Rob lo vio roto. Cuando Onero hubo terminado su conversación con Amalia, se acercó hasta Rob.

- Hola, muchacho – le dice – Estas distinto, digno de confianza, me gusta tenerte entre mis hijas, y al parecer tienes preferencia por una de ellas, me podrías decir desde cuando la conoces.

Rob calló pues nada lo obligaba a responder, y Agatha intercediendo envía a su hijo para acomodar a Rossetta mientras tanto sobre un sillón que se encontraba alejado de ellos. Agatha como dueña de su casa, hace valer su presencia reclamando a Onero la invasión de su hogar, y Amalia que aún permanecía cerca de su padre, es obligada a retirarse momentáneamente en compañía de Vincent, quien la sigue en silencio.

- Ya mujer – dice Onero ante Agatha – De tu casa me hare cargo, solucionare este desastre.

- Sabes de antemano, que, para atacar mi casa, si no te doy motivo, necesitas la autorización de mi señor, y son tus hijas quienes por voluntad llegaron a mi hogar, inquietando mi descanso.

Onero de reojo observaba a la hija que veía a buscar, la hija que dejó al olvido, una vez que Amalia siendo niña despertó en sus capacidades. Ocurrido esto no tuvo interés en la otra hija que tenía junto a los humanos, dejándola, se recordó de su existencia ahora en que ella le era necesaria. Agatha confiaba en sus suposiciones, y con confianza creía que Onero desconocía sobre la crianza de Rossetta, algo en su interior se lo decía, y ante las dudas que a ambos les estaban surgiendo, callaron, simplemente porque no les valió la pena pensar demás por ello.

- Mujer, no exasperes, un día me bastara para arreglar esta pequeñez acontecida.

- Mejor no querido, no hagas nada. Hoy cambiare mi residencia, no tengo interés en dedicar mi tiempo en preocuparme por alguna sorpresa que me quieras dejar.

Ambos se podían leer levemente, y sonreían irónicamente ante sus palabras.

- Y los chicos ¿Cómo solucionaremos, la disputa de nuestros muchachos? Al parecer mi hijo, se encariño con una de las tuyas – le dice Agatha – Rob se prendo de tu hija, y como madre lo apoyare hasta que la caces y él pierda toda esperanza.

- Sabes que es una estupidez lo que dices, me tiene sin importancia lo que quieran estos muchachos, pero como compensación ante tu cambio de domicilio, me llevare a tu crío junto con los míos. Satisfecha.

- Entonces todo bien entre nuestras cazas, y te recuerdo que, si piensas dañarlo, te recuerdo Onero que él no es un cualquiera.

Con un consenso, los muchachos son llamados junto a sus padres, en donde Onero les informa de su partida a Ogarra (su residencia principal). Rob quien sintiéndose inútil no sabía qué hacer para permanecer junto a Rossetta, y queda satisfecho.

Agatha con nostalgia destruyo el que fue su hogar por tantos milenios, confortándose a sí misma, pensaba en los nuevos rumbos en los que se encaminaba, ahora ante todo era mucho más importante, su subsistencia y la de sus hijas junto con su único hijo varón. Branco, Nelson y las chicas llegaron junto a Agatha quien los esperaba a la puerta de lo que ahora eran solo escombros, en silencio todos siguieron a su maestra sin preguntas sobre lo sucedido, sabiendo que todo se les aclararía en el momento debido. Agatha veía la mirada interrogante de Laura, y para tranquilidad o intranquilidad de todos les informo de la ubicación de Rob y Rossetta.

Rossetta despertaba en su casa, un lugar desconocido y poco acogedor. Desorientada se tranquiliza, cuando ve la espalda de Rob sobre una ventana que le mostraba los riesgos y posibilidades ante una huida.

- Ya ni se si debiera preguntar dónde estoy – dice Rossetta a Rob – No estoy segura, si es que quiero saber...

- Estás en tu casa – le contesta Rob sereno y sin alteraciones en su voz – trátame con distancia, y no te inquietes, te lo pido.

- Como los dejaste traerme, no quiero estar aquí.

- Onero es quien te trajo. Tú padre en persona. Entiende la situación y cálmate, debemos pensar bien, aquí es peligroso para ambos.

- Rob vámonos, de alguna forma salgamos de aquí, yo no quiero verlo, no quiero saber de esta gente.

Onero abriendo la puerta escucha las últimas palabras de Rossetta, a las cuales no le presta interés. Rossetta perpleja, no sabiendo que hacer, calla observante.

- Hija mía – dice Onero – Que bueno que estés lúcida, supongo que te da gusto el ver a tu padre.

Rossetta sin separar sus labios muestra su descontento, y mirando aquel hombre ante ella siente temor. Onero sin duda le fue imponente ante sus ojos, de cuerpo alto y robusto, demostraba sobre su piel la guerra de tantos milenios. Rob quién se había girado para quedar en el mismo lugar, miraba a Rossetta de forma dura, insinuándole que no debía cometer ni una estupidez. Amalia fuera del cuarto, escuchaba a su padre frente a su hermana, y por diversión como niña inocente entra al cuarto con toda normalidad. Rossetta vio a su hermana al instante, y con odio y pesar baja su cabeza con ofuscación, ante su situación, sabe que no está segura en ese lugar. Amalia dispuesta a jugar mira a Rossetta con agrado, y acercándosele quiere mostrar a los demás de su buena disposición.

- Mi linda hermanita – le dice – que grato es tenerte junto a nosotros.

En unos segundos Amalia se desplazó rápidamente junto a Rossetta, quien, no creyendo tal cosa, por un impulso fuera de su conciencia la repele haciéndola atravesar la pared de la entrada al cuarto. Vincent solo pudo observar como su protegida pasaba por su lado, ante una situación que la misma Amalia se había buscado.

- Hagan las pases – les ordena Onero – no permitiré que descontrolen mi casa.

Escuchando las palabras de su padre, Rossetta perdió todo temor.

- Quienes se creen que son – reclama Rossetta mirando a Amalia y a Onero – Como pueden obligarme, a estar junto a esta demente.

- Estas en tú casa, con la demente de tu hermana y tu padre – le responde Onero – Y te quedarás aquí, porque así lo quiero.

- ¡Tú, no eres mi padre! – le exclama Rossetta fuera de sí – Jamás te reconoceré como tal.

Al instante Rossetta siente como hierbe su cara, y el sonido de un golpe estremeció su oído izquierdo, si saber en qué momento fue tocada, queda asombrada ante la primera bofetada recibida en su vida. Onero sin inmutarse, y sin desagrado por lo escuchado, solo quiso poner a Rossetta en su lugar.

- Me escucharás y obedecerás – dijo Onero a Rossetta – Ya basta de peleas ante mí.

Rob quién anteriormente había advertido a Rossetta, estaba tranquilo ante lo que se consideraba, una común reprimenda de un padre a un hijo, que para el lugar donde estaban era simplemente la nada. Rossetta se tocaba su cara, sorprendida y asombrada no sitio miedo ante el golpe, si no que se enfureció y calló.

- No empezamos bien – continúo diciendo Onero – Entiendo que desconoces este mundo, y no me importa que así sea, solo debes tener claro que mis órdenes se obedecen.

Al ver la expresión desafiante de Rossetta, Rob se acercó unos pasos para ella lo viera.

- Yo te puse con los humanos, y yo te hice volver – le seguía diciendo Onero – Si Amalia no hubiera matado a esos infelices, lo hubiera hecho yo. No tengas problemas con tu hermana en mi presencia, y menos por unos seres insignificantes. Al momento de la cena bajarás, es una orden, si no bajas por tu voluntad enviare a mis sirvientes para que te bajen a rastras.

Con sus últimas palabras, Onero se retiró llevándose a Vincent con Amalia tras él. Rob enojado cuestiono a Rossetta por su actitud inmadura, pidiéndole que evaluara más fríamente la situación, aclarándole que su terquedad podría llevarlos a que perdieran sus vidas, en una forma que no quisiera experimentar.

- No hagas que nos maten – le dijo.

En una de las salas principales de Ogarra, Onero estaba explotando con Amalia, ya que, por la imprudencia de no seguir sus órdenes, pudo haberle provocado la modificación de prometida para concretar el matrimonio que necesitaba. De las dos hijas que tenía, Onero quiso usar a Amalia para el final, la utilizaría solo de ser necesario, y así a su niña consentida le daría un tiempo más de libertad.

- Amalia, mis órdenes se cumple lo sabes – le decía reprimiéndola – Debiste traerla sin escándalos, y ante tu desobediencia recibirás cien latigazos.

- Si padre, lo que digas – le responde Amalia sin protestar.

- Vincent, lleva a esta cría al escarmiento – decía Onero inmutable – Se vienen muchos cambios, y me asegurare de que mi sangre obedezca.

Vincent, siguiendo las órdenes de su amo trasladó a su protegida al cuarto de los condenados, permaneciendo frente a ella le sostuvo las manos mientras los latigazos del perpetrador laceraban su piel. El perpetrador mirando la escena, sabía que dos amantes estaban ante sus ojos, cumpliendo con su trabajo no dudo un solo instante en proseguir. Amalia frente a Vincent sonreía, mientras el dolor se mostraba en las lágrimas saladas que corrían por sus mejillas. Amalia enfrento su castigo sin resquemor, mientras prestaba atención en la calidez que se entrelazaba entre sus manos, en contraste con la agonía de su espalda. Con el último latigazo, Amalia dejaba reposar su cabeza sobre el hombro de Vincent, quien, sin apartarse de ella, con dificultad soltaba una a una las amarras que retenían los brazos de Amalia.

Vincent traslada Amalia sujetándola con sus manos por debajo de su trasero, mientras ella se abrazaba con sus piernas sobre la cintura de él, con la espalda al descubierto Amalia adolorida se quejaba hasta por el roce del aire denso que circulaba en el lugar, y a pesar de la situación, esta era la primera vez que Amalia se daba tiempo de disfrutar del aroma del cuello de Vincent, y así, con una sus manos se hacía hasta ella la cabeza de él, mientras que con la otra se aferraba a su cuerpo no queriéndolo soltar.

- Los sirvientes anunciaban a los amos la hora de la cena, y Rob nervioso le pedía a Rossetta que dejase la terquedad de lado – utiliza tu inteligencia – le decía.

- Sabes, cuánto me cuesta estar aquí – le respondía Rossetta en suplica – Vámonos, salgamos de aquí.

- Rossetta debes tener claro que, si te saco aquí, autorizo a Onero ante el soberado para que me aniquile – le dijo Rob – le haría una afrenta en su propia casa.

Ante la posibilidad de que Rob saliese lastimado, Rossetta accedió a ser pasiva y controlarse, pero la idea de irse no la perdió, más aún quiso aprender del lugar donde estaba para saber cómo desenvolverse. Rossetta era despierta e inteligente, solamente que esta vez en vez de actuar con el corazón debía anteponer su cabeza.

En el comedor, Onero espera sentado a la cabecera de un mesón rústico, una vez Rossetta apareció frente a sus ojos la hizo sentar a su izquierda, quedando frente a Amalia que aún no llegaba. A la vista de Onero, Amalia se presentaba sobre los brazos de Vincent, y esta imagen a los ojos de Rossetta quedaría gravaba por siempre, cuando el vestido escotado de Amalia, mostraban las heridas abiertas que comenzaban a secarse. Rossetta no entendía el motivo del porque Amalia estaba golpeaba, y aunque quiso saber, era algo que a ella misma se dijo que no le incumbía, y siendo que aún la odiaba con todo su ser, sintió pena hacia ella, una pena que luego transformo en una retribución ante el daño que Amalia le causo. Amalia sonreía con pesadumbre, tratando de actuar con tranquilidad, mientras Vincent a su lado miraba a Rob intentando darle a entender la situación en la que se había metido.

- Tendremos invitados – informaba Onero levantando la voz – Una vez lleguen, comeremos.

Una presencia más fuerte que la de Onero de pronto se hizo en la casa, y Adramelec aparecía con Gustav a sus espaldas.

- No esperen más, ya estoy aquí – dijo Adramelec con voz firme.

Gustav, instálate al lado de tu prometida – dijo Onero al instante.

Rob de inmediato cede su lugar para quedar distanciado de Rossetta, y así todos los jóvenes se vieron obligados a relacionarse con cordialidad.

- Debo ser inteligente, debo ser inteligente – se repetía Rossetta en voz baja – tengo que ser inteligente.

- Te lo advertí – le dijo Gustav irónicamente – Tú ya me perteneces.

Adramelec poniéndose de pie mira a Rossetta, a quién considero apenas rescatable, sin duda para él, Rossetta valía solo por su línea de sangre, más no engrandecería su casa con más poder, una chica débil a su gusto, y aunque no conforme con la debilidad que vio en ella, el matrimonio de su hijo era algo necesario para los fines presentes.

Con resquemor Adramelec alzo la voz.

- Tus vástagas Onero, no son de mi agrado – dijo – parece que tu limitada progenie, no engrandecerán tu casa.

- De que hablas Adramelec – le respondió Onero – No necesito herederos, que me quieran arrebatar mi grandeza.

- Entonces, para cuando sellaremos la unión de estos críos. – contesto resignado Adramelec.

- En un par de días – dijo Onero – ya di comienzo a los preparativos.

- Quiero ser de ayuda padre – intervino Amalia emocionada.

- Está bien – le contesto Onero – Encárgate de la vestimenta que usara tu hermana.

Los puntos de interés de los dos jerarcas, necesito de privacidad, y sin interés de seguir en la mesa, tal si estuvieran de acuerdo, ya levantados de sus sillas, al costado del mesón se quedaron observando a todos los muchachos evaluando sus potenciales visibles. No muy parecidos a sus progenitores, los muchachos de contextura no corpulenta les demostraban con su cuerpo su agilidad, mientras que las chicas de tamaño promedio con su aparente frágil contextura, mostraban el camuflaje perfecto de un poder desconocido.

- Bueno, ya todos se conocen – les dice Onero – quedaran a solas, que nadie se nos acerque.

En el gran mesón, el único que se encontraba a gusto era Gustav, satisfecho por estar en el lugar que le correspondía, hace sus primeros comentarios.

- Te asegure que serías mi mujer, en poco te tendré en cuerpo y alma – le dijo Gustav a Rossetta – Y a ti Rob, que te parece esta idea.

- Cuando te cases será tuya, por lo pronto, Rossetta es libre de estar con el que quiera y como quiera – le responde Rob seguro de sus palabras.

- No oses a burlarte de mí, cuando esta chica se convierta en mi mujer, ni su casa tendrá el derecho de protegerla ante mí.

- Dejen de discutir por esta estúpida – interviene Amalia levando irónicamente la voz – Durante este enlace tendremos la presencia de los más importantes, y esto nadie lo podrá modificar. Rob asimila la situación, sabes de antemano las consecuencias ante tus pensamientos estúpidos.

Antes las palabras de Amalia, no había oposición, ya que la verdad salía de su boca, la única en desacuerdo y sin darle la importancia que correspondía a lo escuchado era Rossetta, que desconocía la realidad que la rodeaba.

- Estúpidos todos ustedes – dijo Rossetta descompuesta – que me imaginan en un altar, al que no pienso llegar.

Levantándose de su asiento, Rossetta se quiere alejar de todos, pero en una casa desconocida no supo a donde ir. Siguiendo la dirección del cuarto de donde se encontraba, Ross se inquietó, y a sabiendas de que Rob no la seguía se detuvo. Todos fingieron ignorar la retirada de Rossetta, pues ya las barajas de su futuro estaban lanzadas, y Gustav con la certeza de su matrimonio sonriendo se relajó, mientras recordaba la maravilla de poder que sus ojos recordaban en Rossetta. Rob quien miraba la espalda de Ross detenida en el umbral de un pasillo, se preguntaba si era prudente seguirla, y cuando ella se giró hacia el para llamarlo, se levantó evitando la vista de todos para ir hasta ella. Rossetta sintió negándose asumirlo, que a cada segundo que pasaba, quedaba más presa de los desconocidos que reclamaban posesión sobre ella, con miedo de no saber qué hacer, sentía como la presencia de Rob iba hasta ella, y sin mirarlo se dio cuenta de que su cuerpo ya reconocía su presencia, su corazón se aceleró y su estómago se estremeció. Rossetta en ese momento mato de sus sentimientos al amigo hermano con el que creció, pues al final era un hombre el que estaba tras de ella, un hombre que la provocaba y le daba una emoción de no quererlo soltar. Con las tantas puertas a su paso, Rossetta quiso ser otra, esta vez ella daría el primer paso, y alentando su caminar se aseguró del momento preciso. Tomo a Rob de una de sus prendas para jalarlo al interior de una de esas tantas puertas. Rob sorprendido vio como Rossetta sujetaba sus ropas, y observando que nadie los miraba, sin oponer resistencia se dejó llevar, completamente a oscuras quedaron a solas, y sin decir palabra, Rob se inquietó al sentir como Rossetta estaba tan cerca que lograba sentir el calor de su cuerpo sobre él, queriéndola abrazar sintió como Rossetta se empinaba hasta él, y no quiso esperar más, alzándola entre sus brazos tomando su cara, ambos rozaron sus labios, para luego disfrutar del momento, gozando cada uno del sabor de la boca del otro, mientras sus respiraciones se cruzaban en espacios vacíos, que los hicieron sentir que cada uno le pertenecía al otro. Un beso suave y cálido los envolvió, y el gusto de sus bocas se tornó cada vez más profundo. Cuando Rossetta se dio cuenta de sus deseos sonrío, mientras Rob la abraza con satisfacción, le dice.

- Ya basta, debemos salir de aquí.

- Lo que tú digas – le responde Rossetta – Me gusto esto.

Sin esperar más tiempo Rossetta sale rápidamente del cuarto, sola llegando sin problemas a su dormitorio con un sentimiento de gozo y nerviosismo ve como sus manos tiemblan, mientras se pregunta sobre los pensamientos de Rob en ese momento.

Rob luego de haberse tranquilizado decide salir de la pieza de donde se encontraba, una vez abrió la puerta se encontró de frente con Gustav en el corredor, éste sorprendido mira a Rob solo, cuando se lo imaginaba en compañía de su prometida.

- Donde está Rossetta – pregunta Gustav, mientras Rob callado lo mira desafiante.

Sin responder, Rob toma camino dejando a Gustav atrás de él.

En el comedor Amalia y Vincent organizaban los detalles para el vestido del matrimonio de Rossetta.

- Este vestido será espectacular – decía Amalia divertida – ni la lamentable cara de mi hermanita lo opacará.

- Deja de atormentarla – le respondía Vincent – estamos en la casa de tu padre, compórtate...

- Tan molesto como siempre – contestaba Amalia – te preocupas por mí cierto, desde ahora me comprometo en escucharte.

- Me alegraría que así fuera – finalizo diciendo Vincent, en una atmosfera de cercanía entre ambos.

Vincent tomando entre sus brazos a su protegida, la retira del salón. Cuando cruzaron por el costado de la Sala en donde se reunía Onero junto a Adramelec, escucharon con claridad sus voces por un momento elevadas. La curiosidad de Amalia pudo más, y saltando con dificultad se escabullo de las manos de Vincent para curiosear, el pobre Vincent la quedaba mirando resignado, a sabiendas que ni el dolor físico que Amalia portaba era capaz de contenerla. Amalia apoyada levemente en la puerta lograba escuchar a sus interlocutores, y Vincent a su costado, preocupado, se ponía alerta para retirar del lugar a su protegida ante cualquier riesgo notorio.

- Tu hija, no está conforme, no debiste criarla con los humanos – decía Adramelec.

- Ya está aquí, lo fundamental es que nuestro pacto lo sellaremos con este matrimonio – concluía Onero.

- Mi Gustav, sabrá dominar a tu hija, te lo aseguro. – le dice Adramelec – Por otro lado, porque tienes a ese bastardo en tu casa, ya es hora de que nos deshagamos de él.

- Por supuesto – le contesta Onero – Eso no es problema.

Vincent se inquieta con lo que están escuchando, y sin preguntar, toma de Amalia llevándosela con él.

Cuando Rob llego con Rossetta la encontró dormitando, se detuvo un momento para observarla, su gran amor por fin estaba siendo para él. Su cuerpo aún recuerda la sensación de ese que sería un primer beso entre ellos. Acercándose Rob ya no siente impedimento para mantener límites con Rossetta, y apoyando su frente contra su cara siente su respiración, mientras que Rossetta dejándolo ser reacciona con una de sus manos, para acariciar la mejilla de Rob diciéndole – vámonos de aquí.

- Vámonos – responde Rob sin vacilaciones.

- Que haremos.

- Confía en mí, antes de la madrugada nos arriesgaremos a salir.

La preocupación más grande de Rob, era no saber si el cuerpo de Rossetta resistiría el exterior, necesitaba de manera urgente hacerla vivir esta experiencia, y cuando dio con un lugar retirado y olvidado de la casa, con Rossetta junto a él, sello los espacios de la puerta para abrir un pequeño orificio que inundo poco a poco el cuarto con la densidad del aire de afuera. El aire sofoca a Rossetta, y un vaivén remeció su cabeza haciéndola desfallecer, cuando iba cayendo Rob colocado a su espalda le retuvo los brazos que desesperados querían huir en auxilio de oxígeno. Rob no tuvo delicadeza, ni contemplación. Cuando Rossetta caía sobre sus rodillas, Rob la dejaba fallecer cuidando de sus latidos, hasta que Rossetta abatida se tranquilizó, y este nuevo aire fluyo por ella como si la nada entrara a sus pulmones que no necesitaron inhalar de nuevo. Poco a poco los ojos de Ross dejaron de lagrimear, mientras su garganta aun le quema, sensación que no importo cuando la lengua de Rob la refresco por dentro de su boca, y el deseo pasional la llevo a permitirse en ese instante ceder ante el cuerpo de él, mientras sus cabellos eran levantados por el calor del aire ardiente, sus cuerpos se unieron una y otra vez, como si no fuese la primera vez de ambos, aunque así era. El cuarto expuesto quedo sellado desde dentro una vez que los chicos lo abandonaron, Rossetta en su cuarto nuevamente se entregaba al descanso de su cama, mientras Rob indagaba Ogarra, evaluando las alternativas para sus escapes.

La Noche avanzaba velozmente.

- Despierta Rossetta, ya es hora de irnos – decía Rob acelerado.

- Bien, si estoy lista – le respondía Ross despertando algo aturdida.

- Vamos, sígueme.

- Como lo haremos.

- Saldremos desde lo más alto de Ogarra. Solo sígueme.

Entre los pasillos de Ogarra Rob y Rossetta estaban avanzando, mientras se mostraba ante sus vistas los cimientos de roca sólida que ascendía hasta los pilares, la mansión imponía su respeto, mientras los ventanales de piedras preciosas resplandecidas de luz iluminaban el mármol tallado de las paredes. Los vigilantes de la mansión mayormente desplazados en las primeras plantas, aun no se percataban de los movimientos de los dos chicos, quienes ya cruzaban frente al cuarto de Onero, en donde al escuchar su voz, deteniendo su avance se aseguran de pasar inadvertidos, y así sin quererlo se ven obligados a escuchar las voces del interior.

- Padre – ansiosa comentaba Amalia – el vestido ya lo tengo listo.

- Necesito algo más – le decía Onero – traerás a Rob hasta mi cuarto, y aquí lo dejaras.

- Y para que lo quieres.

- Porque él morirá. Y otra cosa, las marcas de tu espalda, tápalas.

- Así lo hare padre.

No era necesario esperas más, y los muchachos en su huida comprendieron que no podían errar, cuando ven a Vincent pasar por el frente de ellos mientras por el rabillo de su ojo los observaba sin detener su paso, helados avanzaron por detrás de él, con las miradas al frente, perdidas en una fatal situación, y aun así siguieron encomendándose ante quién no debían hacerlo. Vincent no los detuvo, ni quiso hacerlo a pesar de sus dudas por encontrarlos en un lugar en donde no debían andar, ya al interior del cuarto de Onero comprende la situación, y aun así quiso pasar por alto la imagen que vio poco antes.

- Vincent – decía Onero – me has escuchado.

- Sí mi señor – respondió él.

Ya en la cúpula de Ogarra, Rossetta descansaba esperando las indicaciones de Rob, mientras el exponiendo una de sus dagas rompe cual mantequilla el cristal que los rodeaba. Rossetta se concentraba en su respiración, notando la facilidad que tenía ahora ante ello, el calor arrecia, pero ya no la incómoda e incluso siente agrado por la densidad del aire que golpea su piel cual si estuviese sumergida dentro del agua. La empuñadura de la daga de Rob deslumbro los ojos de Rossetta, quien quiso saber sobre ella, y con una respuesta inmediata supo que era una de las pertenencias del padre de Rob, la cual a escondidas fue sustraída por Agatha y entregada a su hijo en regalo. Sin necesidad de saber más, Rossetta vio como Rob terminaba un pentagrama debajo de sus pies, imaginándose el propósito de este, viéndolo como un portal, le pregunto a Rob porque decidió que salieran desde ese lugar, cuando la única imagen como destino podría ser el suelo – No te equivoques – le dijo Rob – esto no es un portal, yo no alcanzo aún esa capacidad, con esto saltaremos, necesitamos tocar tierra, hasta lo más lejos que se pueda.

- Volaremos, harás que volemos – pregunto Rossetta.

- Eso podemos hacerlo luego del salto, ahí recién lo evaluaremos, dependiendo de cómo y adonde lleguemos.

Rob toma de Rossetta para asomarla al exterior, y así hacerla entender sin palabras, que significa la persecución que se les viene. Un inmenso lugar como muchos, muestra de una fantasía transformada en realidad, los horrores de la extendida mansión mostraban en tumultos a vasallos que se habrían paso, arrastrando a otros quienes, desconocidos o conocidos de la misma, regaban las piedras del piso con sus partes corporales. Gritos de auxilio, gritos de mofa, se alcanzaban a oír en las alturas, mientras escuadrones y más escuadrones se unían en búsqueda de las ordenes de otros. Sin vegetación a la vista, cerros y salares a su alrededor, mostraban la dureza de quienes transitaban el lugar, mientras grupos de arpías se dividían recorriendo los alrededores, vigilando casa movimiento, alterando a las hienas que cargando a sus amos vigilaban sus indicaciones, así como perros salvajes desde los corredores.

Rossetta contuvo el miedo que la incitaba a quedarse, mientras ante su vista estaba este amor encontrado, a quien, su destino le estaba diciendo que moriría dentro de las paredes de Onero.

- Que esperamos – se levantó irguiéndose Rossetta, mientras confirmaba su decisión de huir – De aquí nos vamos juntos o ambos vamos a morir. No me dejes atrás, porque yo no me iré sin ti.

Rossetta no pensó en la posibilidad de que la dejasen atrás, más bien su miedo se hizo ante la idea del peligro visto, y no estaba dispuesta a que Rob se sacrificase por ella.

- Si en algún momento me pides huir. Me detendré. Aunque así tenga que morir – Sentencia Rossetta con su decisión a Rob.

- Entonces asumo tus palabras mi amada – responde Rob atrayendo el cuerpo de Rossetta hacia él por la cintura, mientras ella se empina siguiendo el impulso de querer robarle su boca.

Y en ese instante Rob se separó de Rossetta, transformando su cuerpo a su real naturaleza, el cabello de Rob se alargó negro azulado hasta por debajo de la cintura, y de sus ojos pardos no quedo rastro cuando un rojo carmesí se puso sobre ellos. Las alas de Rob se desplegaban con un blanco invierno, cual demonio añorando el paraíso, mientras Rossetta gustosa se entregaría ante ese infierno.

- Mi tesoro – dice Rob – Ahora te toca a ti, ven a mí...

Rossetta levantándose ante su primer paso obedeció, cuando se transformó, Rob no fue capaz de cubrir su esencia. Rossetta invadió todo el lugar, cuando no quiso ser menos a los ojos de su amado. Con la invasión de esta esencia desconocida, Ogarra se puso de pie. Onero sobresaltado se extrañó con quien estaba de pronto en su casa, tan descaradamente.

- Y quien es este – preguntaba Onero abriendo las puertas a su paso, exigiendo respuesta.

- Rossetta padre, es Rossetta – contestaba Amalia.

En los brazos de Rob, Rossetta se acurrucaba, y al centro del pentagrama inician el hechizo que ante un impulso los expulsa de ahí.

- ¡Cómo ha sido esto! – gritaba Onero – ¡Como salieron de aquí! ¡Vallan tras ellos!

Iracundo Onero gritaba a sus vasallos, quienes desesperados buscaban la dirección de la huida de los jóvenes.

- ¡Bastardos! ¡desgraciados inmundos! – repetía Onero una y otra vez, preocupado por la huida de Rossetta – ¡Hacia donde partieron! ¡búsquenlos! ¡salgan ahora!

Amalia ante un festín de gracia, contenía su risa, mientras trababa de seguir a su padre en la captura de su hermana, y sin darse cuenta del momento, vio a Vincent frente a ella obstaculizándole el paso por primera vez reteniéndola. Amalia se detuvo sin resistencia, sin alegatos ni pataletas, mirándolo a los ojos complacida por la imposición de su Vincent.

Tras la huida, los dos muchachos arrastraron con ellos a las arpías que se toparon al paso, que, convirtiéndose en unas pobres miserables, con el brutal impacto, no fueron capaces de conservar el alma en sus cuerpos que terminaron destrozados. El destino de los muchachos era localizado al instante por sus captores, quienes acelerados corrían en sus búsquedas, mientras en una danza de plumas de quienes ya habían muerto, los chicos envueltos, miraban como las hienas cabalgadas por sus amos se abrían paso, por tierra levantando un blanco polvo azufrado que los envolvía en un cubierto espectral, y así como fantasmas corpóreos hacían omisión a su entorno para atrapar a los muchachos. Y las arpías gritaban y chillaban en bandadas, reclamando para ellas la captura de quienes masacraron inmisericordes a sus hermanas.

Los muchachos sin necesidad de palabras entendieron de que sus posibilidades no estaban en las alturas, y las hondonadas desconocidas se presentaban a sí mismas como la mejor opción, pero el pensamiento fue demasiado lento, y antes de que pudiesen alejarse fueron interceptados por las hienas que por casualidad retornaban a la mansión. Con el jolgorio a la vista, los enanos que montaban sobre las carroñeras, sabían sin necesidad de ser informados de su nueva misión, y en un baile fueron rodeando a los chicos cerrándoles el paso. Rob a la espalda de Rossetta queda bloqueado a las posibilidades, pues a más demora el incremento de sus enemigos era su muerte asegurada, no había escape, solo les quedaba enfrentar su final.

- Seré tu compañera, siempre, hasta el último momento lo seré – dice Rossetta en voz alta y firme para asegurarse de ser escuchada, dando a entender que el final para ellos, sea cual sea, sería para los dos.

- Entonces bien – le contesta Rob – descubramos que se nos depara.

Sin más las hienas atacan, y a las órdenes de sus amos iban a luchar para reducir a los jóvenes. Rob ante el animal que venía sobre él sale en su búsqueda, para con su daga de grafeno cortarte el cuello sin el menor esfuerzo. Aprovechando, la caída del animal se lanza sobre sus pies, tomando con su puño al enano montado para azotarlo como si fuese un trozo de tela mojada, contra dos más de ellos. Rossetta no quería ser menos ante su compañero, y aun así no sabía qué hacer, mientras mira sus manos queriendo de alguna forma extraer su poder.

Rossetta confiada en sus capacidades tenía la certeza de ser fuerte, sabiéndose digna de luchar junto a Rob, no necesito mirarlo para saber que él sabría defenderla, y su pecho se inflo fortalecida. Ross sin saber con atacar o defenderse camino hacia sus enemigos, con un – vengan a mí – los ínsito, mientras las hienas se mecían inquietas sobre sus puestos gustosas por atacar. Al instante los animales se lanzan contra ella, directo a sus brazos y alas, la tratan de devorar, y Rossetta con ellos encima les grita – soy hija de Onero, así que de verdad me comerán – y las hienas aquietan sus ojos a la espera de los signos que mostrarían los enanos sobre ellas, mientras estos sonríen disfrutando la posible captura, de la cual su amo los compensaría. Rob trata de acudir a la distancia de Rossetta, mientras esta lo detiene al instante – preocúpate por ti – le dice Ross – no me hagas tener que auxiliarte.

Rossetta necesitaba tiempo, el tiempo de aprender en una lucha real, ella lo sabía, y al darse a conocer ante sus captores, eso quiso conseguir.

Las carroñeras hienas de un tamaño imponente, emitían un gemido agotador e iban rodeando y separando cada vez más a los chicos, a los cuales el tiempo perdido en el lugar les acortaba sus alternativas de escape. En el tumulto de animales, el líder de los enanos deformes decide atacar, por la espalda quiere derribar a Ross, lanzando a su animal sobre el cuerpo de ella la piensa desestabilizar, y cuando se dio cuenta de la estupidez que cometió ya era tarde pues a Rossetta a penas la descoloco, y esta, cuando sintió los dos zarpazos sobre su hombro, se quedó inmersa imaginando su cuerpo rasgado, y el color de la imagen de la sangre que su imaginación creo la encolerizo, hiendo en contra del que la daño, su rabia no la contuvo, cuando tomo a la hiena del cuello, la levantó para luego arrancarle la mandíbula sin vacilación. Un manto negro salió de Rossetta y esta se elevó con el cuerpo del animal aún en sus manos para asirlo contra el suelo, lo reventó, mientras en la cabeza de ella aún se escuchaba la quebrazón de los huesos de la bestia. El puesto del líder de los animales, no tuvo instancias para quedar vacío. Rossetta reconociendo su poder quiso buscar a Rob, y recién en este instante ella se percató de la lejanía de ambos, esta distracción, que tomo unos fragmentos de segundos, fue el propicio para que las arpías que en primera instancia llegaban, la retuvieran de sus alas mientras las otras se encargaron al instante de apresar sus manos y cualquier movimiento posible, cayeron en tumulto sobre ella. Rossetta quedo presa sobre la tierra, mientras los enanos ayudaban felices a sus aliadas.

Rob vio caer presa a Rossetta, cuando la maza de bestias en medio de ellos era demasiado grotesca, y aun así quiso ir en su auxilio, intento inútil, mientras los enanos uno tras otro saltaban sobre el para retenerlo, agarrándolo, mordiéndolo, incrustando sus garras.

A Rossetta la comenzaban a elevar, su traslado a Ogarra estaba iniciando y Rob no era capaz de impedirlo, mientras seguía aniquilando a los que se le colgaban al cuerpo. Ross inmovilizada, en pequeñas instancias lograba dar con la imagen de Rob, en una pelea que se veía sin final, mientras la multitud de esclavos de Onero se engrandecía.

Rossetta se ocultaba con la multitud de vasallos de Onero, que saltaban sobre si mismos queriendo derribar a Rob, quien acorralado se sabía sobrellevado por la situación, hasta que de pronto en un espacio olvidado por sus atacantes logro zafarse de ellos, corriendo inmediatamente en rescate de Rossetta, pero su velocidad no bastó ante las agiles hienas, que con una rapidez única en su especie, se fueron en contra del cuerpo de Rop para engancharse a él con una mordedura tan certera, que su brazo cedió a la fuerza que lo sacudió. En el suelo arenoso Rob sintió el desagarro de su piel, y el hombro le fue desfasado de su lugar mientras se asfixiaba con los que caían sobre el para atraparlo, al sentirse sofocado Rob grito, grito para soltar la desesperación de sus pensamientos, necesitaba espacio, necesitaba no perder a su amada.

Rob ya no se veía, entre el polvo y las bestias Rossetta lo vio desaparecer, los segundos avanzaban, y todo seguía tal cual, Rossetta se iba alejando.

Rossetta con su distancia estaba perdiendo el sentido de reconocer la cercanía de Rob, esto la desespero, y su mente empezó a trabajar velozmente para imaginarse lo peor. Rob podía estar muerto, esto ya estaba siendo una posibilidad para ella, pero como podía ser, esto no podía ser... Y de los contornos de Ross habló la angustia, y la negrura de su aura se hizo presente, tan presente que se volvió materia, que comenzó a devorar a todo el que la sostenía, el cuerpo de las Arpías se empezó a desmaterializar, de a poco ante el dolor estas vieron cómo se les despedazaba su piel, su carne, sus huesos, mientras sin tener alternativa se veían morir desesperadas. Rossetta se liberó de sus captores, utilizando su caída batió sus alas en dirección a su amor, y el ángel negro de la perfección se vio en ella, con una belleza tal que tan solo podría ser obra de dios. Los enanos sienten la presencia del poderoso, de su señor Lucifer tras ellos, y queriendo saber de su presencia se giran para verlo, y abriendo sus ojos impávidos no entienden, porque esa mujer tiene la misma esencia de su señor. Rossetta no se detiene, y uno tras otro a su paso se ven caer a manos de ella, la quebrazón de esqueletos sigue sonando a los oídos de Ross, hasta que por fin ve a las últimas hienas sobre el cuerpo de Rob, mientras este aún seguía con la mordedura del animal sobre él, y Rossetta abre de lado a lado las mandíbulas del animal, liberando así al que creía muerto. Los enanos aún confusos retrocedieron, y para mostrar su sumisión se inclinaron ante Rossetta, cambiando a sumisas ante quien reconocieron como su nueva señora.

Rossetta quien creía que Rob agonizaba retrocede, mientras ve con el descaro con que este se levanta.

- Que hiciste – pronuncia Rob – Me hubiera gustado ser el que te rescataría.

- Así lo hiciste, no lo recuerdas. El que este aquí, es por ti.

El tiempo de respiro, se hizo poco, y a la distancia los enanos ven a su antiguo amo venir. Los chicos al momento de ser alertados confirman la lealtad de sus primeros sirvientes, sin más, saben que deben huir, y ante el primer impulso aparece la salvación ante sus ojos.

- Vengan – les dice Agatha junto a otros dos más.

Cuando Onero llegó donde sus propios ojos vieron desaparecer a los muchachos, gritaba de rabia, mientras sus vasallos sumisos trataban de contener a su amo, cuando este descargaba su furia en los más cercanos. Onero frustrado, no comprendía como se había dado la situación de una perdida tan significativa, ya no podía utilizar a Rossetta, pero más importante que eso, estaba quedando en ridículo ante Adramelec al no ser capaz de eliminar al bastardo de Rob. Emprendiendo el regreso a Ogarra, Onero se obligó a serenarse, sabía que esta situación debía corregirla.

Rob y Rossetta de pronto se vieron en el Deep Castle, un castillo revestido para sus protecciones por tres montañas en formas de pico sobre él, y hay encontrándose con los más queridos, lamentaron su situación, mientras observaban a los demás, creyéndose ser los culpables de la desgracia que venía por ellos hasta su familia.

Adramelec se mostraba impaciente ante Onero, los invitados para el enlace matrimonial no podían se defraudados, jamás se permitiría quedar en ridículo, el honor de su familia debía conservarse, aunque a Onero lo tuviese que disfrazar de mujer para su hijo, se reclama en sus pensamientos. Los minutos que Onero permaneció en silencio, le bastaron para confirmar la solución más rápida para su propósito, encontrar a Rossetta podría tomar tiempo, y no le convenía gastar las fuerzas de sus esclavos – Amalia la reemplazara – dijo con seca voz.

- Te ofrecí una hija, y eso tendrás, los planes siguen tal cual.

- Me da igual, pero que harás con esos muchachos.

- En su momento, iremos en su caza.

Subiendo por los desfiladeros, el ingreso al Deep Castle era limitado por lo más alto de la montaña, en donde el sendero dejaba atrás a quienes alimentaban los pies de la misma con sus cuerpos inútiles desechables. A la estrecha entrada que había, daba paso a la gran mansión en su interior que crecía y se expandía en su descenso, en donde los muchachos fueron guiados sin prestar la mínima atención al lugar que pisaban. Los pocos enanos que subsistieron a Rossetta, me mostraban confiables y resueltos a servir a su nueva ama, no por el miedo de ser completamente aniquilados, sino por la maravilla de creerse al lado de quien merecía sus servicios, por quién podían morir, ser castigados y renacer infinitas veces para volver a servirla cuanto ella así lo quisiese, decisión tomada al instante, cuando vieron en ella al mismísimo arcángel Lucifer hecho mujer.

Rob y Rossetta mostraban su agotamiento, en sus cuerpos sucios por la sangre de otros. que rogaban lavarse. Agatha no necesito hablar con ellos en ese instante, y entendía la valía que tuvieron los dos muchachos ante la situación, mientras veía a las hienas lamerse y gimotear por sus heridas, quiso preparan el descanso para ellos.

- Descansen niños – dijo Agatha, fuera del cuarto donde los instalaría, mientras era acompañada por dos camaradas que observan incrédulos la situación, de dos jóvenes que no necesitaron de sus auxilios, tan desesperadamente como lo creían.

Los enanos junto a sus hienas, posicionados al exterior del cuarto de Rossetta se negaron a distanciarse de su ama, quien aún no asumía el dominio de sus primeros sirvientes. Entrando en cuartos distintos, pero uno al lado del otro, quedaron al interior los jóvenes a solas, mientras Rob recordando lo vivido con lentitud limpiaba su cuerpo con su mente clara y serena, mientras veía en su piel desnuda, las heridas que ya pronto sanarían. Rossetta camino con lentitud hacia lo primero que llamo la atención sobre su cama, en donde Agatha había colocado la caja musical regalada por sus amigos, con sus manos rojas y sus dedos tiesos por sangre sin limpiar, reposa sobre la cama accionando la música pendiéndose en sus recuerdos, las imágenes de sus padres ya eran un recuerdo más entre tantas cosas vividas. El pensar en ellos, en cuan feliz la hicieron, y aunque el dolor era igual de fuerte que al principio, Rossetta se extrañó de que este ya no la matará, y no supo si sentir lástima por ella misma, o pena por lo que tanto quiso y ya no estaba con ella. Las Lágrimas que brotaron en Rossetta, esta vez no fue por pena o dolor, fueron de rabia, ira, de frustración que la estaba saturando sin dejarla descansar, y levantándose Rossetta se quiere descargar, mientras la ropa de cama apuñada en su mano va quedando regada por el suelo, grita, grita, y vuelve a gritar, sin importarle que en el cuarto contiguo su amado la escucha mientras ella va destrozando la habitación. Rob detenido queda imaginando la escena a su lado, mientras los enanos reposan escuchándola con atención, sienten el ruido del lamento conocido por tantos otros, que no se inmutaron por la situación.

Todo en silencio, en el palacio reino el olvido del ruido de las voces que se perdían en el pensamiento, mientras Agatha se reunía con quienes escucharon su auxilio, para rescatar a su único hijo varón.

Rossetta cansada caía sobre sus piernas, sabía que le era inútil llorar más, esto ya no tenía sentido, pues contaba con las fuerzas de otra, una que del pesar del dolor no se iba a permitir sufrir más. Rob apareció ante los ojos de Ross en ese momento, y su risa tan complaciente le demostró a Rossetta lo patética que veía, con una ternura tal que la conmovió de amor. Y la Rossetta sucia de sangre, tierra, y sudor se alzó a los brazos de Rob, quién limpio de la batalla la recibió, para llevarla sobre sus brazos y bañarla con él, mientras la caja musical que quedaba en el suelo fue golpeada por el pie de Rob de tal manera, que, sin necesidad de darle cuerda, empezó a tocar su melodía para no volver a detenerse jamás.

Agatha contenía sus miedos, mientras se reunía con sus aliados en una discusión sin acuerdos reales. El Deep Castle se había transformado en ese instante para todos, en su guarida y prisión. El único motivo común para todos los reunidos, eran el detener la matanza de sus intereses, que, aunque lejanos más que cercanos, hacían que el infierno fuese un tanto más especial, sin mencionar que su orgullo ya estaba siendo carbonizado. No podían permitir que otros siguieran pisoteando su ego, matándoles a quienes les servían o estaban bajo su protección. Balam y Azazel discutían uno frente al otro, del cómo enfrentar la lucha que sabían estaba por venir, mientras Agatha se sumía en sus lamentos, de haber perdido la importancia del nombre del padre de Rob para su protección, ya que su hijo al ser atacado les permitió saber a todos, que era una posible presa más del lugar, pero Agatha sabía de antemano que nunca conto con la protección que ella misma se inventó, al menos daba las gracias de haber podido utilizar el gran nombre del padre de su hijo, para hacerlo llegar hasta al menos esta edad.

La reunión de los únicos, así se hicieron llamar, porque no muchos fueron los interesados en detener la matanza de los más cercanos al cielo. Lilith, la más importante en la Sala no era participe de la batalla, su presencia era tan importante que nadie osaría a pedirle que moviese un dedo en la afrenta. La grandiosa Lilith, magnificencia entre ellos contaba con la gracia de ser la amante predilecta del Señor Lucifer. Con sus rasgos de tierra fértil sabor a olivos, Lilith escuchaba con curiosidad la situación, si bien entre sus vástagos nadie había perecido, ni al más puro ángel nacido de su linaje, ella permitiría tocar.

Azazel y Balam, furibundos intentaban demostrar quién era el mejor, cada uno inflexible, se controlaban a sí mismos atemorizados por sus futuros, y potenciados por el orgullo que, aunque pisoteado, quería reventar en ira contra quienes tuvieron el descaro de eliminar a tantos de sus vástagos con potencial, y que por ello su linaje se estaba reduciendo a la subsistencia de los más débiles y menos agraciados.

- Miserables – gritaba Azazel azotando sus puños contra la mesa – mis hijos más preciados tendrán que volver a renacer.

- Te preocupas por tus bastardos, piensa en lo que pasaremos si es que nosotros llegamos a perecer – le recalcaba Balam recordándole cuanto debían purgar por sus pecados.

Agatha más que a los presentes, en esa reunión veía la presencia de sus hijos, quienes eran su único motivo para enfrentar tal situación. Mirando a Lilith se mantenía pasiva, y a la espera de cualquier cosa que se le viniese, sin escape, ni muchas alternativas, solo se repetía que al Deep Castle, no se le podía dejar caer.

Balam tenía claro, que no existe lugar impenetrable.

- Estos infelices quieren arrancarnos nuestras almas – gritaba Azazel enfurecido – No lo conseguirán, no me harán llegar al purgatorio, primero les arrancare sus entrañas, aunque deba utilizar mis dientes.

Agatha nerviosa siente temor, no por ella, si no por el riesgo de perder lo que le ha hecho aprender amar, sus hijos son la razón de su existencia, que sería de ella sin ellos, no podía permitir que muriesen, no quería que reencarnaran en el plano humano y correr el riesgo de darles la oportunidad de redimirse ante Dios, y que le fuesen arrebatados por el cielo. En ese caso su única opción sería que el mismo Lucifer los trajera de su propia mano devuelta al infierno. Si es que ellos no se vuelven pecadores, que podría hacer ella para convencer a su señor Lucifer para que le devolviese a sus hijos. Un riesgo demasiado grande, era un riesgo muy grande.

Agatha tenía claro lo limitada de sus fuerzas en comparación con Onero y Adramelec. Azazel y Balam también conocían la diferencia de sus poderes, pero a pesar de ello estaba fuera de discusión el mostrar cobardía, en especial teniendo a su señor como espectador.

Lilith no se encontraba interesada en la absurda pelea en la que se vio envuelta, y decidió tomar el bando de los más débiles, por un ínfimo sentimiento encontrado, la molestia que le producía ver como estaban exterminando a una nueva descendencia que aparecía luego de tantos miles de milenios, que eran una maravilla para sus ojos, estos seres nuevos con capacidades heredadas de los primeros ángeles desterrados, una bendición de ver pasear en medio del horror y la perversión en la que estaban.

- Bueno queridos – les dice Lilith – no se asusten, tenemos que hacer la mejor actuación. Nuestro Lucifer nos observa, está viendo el espectáculo, debemos sacarlo de su rutina.

Todos sonríen gustosos, tras las palaras de Lilith. Ante tal público, ellos debían dar lo mejor.

- ¡Que se creen esos bastardos! – Gritaba eufórico de ímpetu Azazel – Querer pasar sobre mí, no lo tolerare.

- Así es, no inclinaremos nuestras cabezas – Proseguía Balam.

- Que se atrevan esos mendigos avarientos. Nadie, a excepción de nuestro soberano pone un pie sobre mí – exclamaba Azazel agitado.

- Que vengan y serán recibidos – seguía Balam en sus palabras – Mi casa llenara sus vientres de daga y veneno.

- Mis señores – proclamaba Agatha – entonces terminemos la discusión. Veremos hasta donde podemos llegar.

- Por fin llegamos a un conceso – concluye Lilith – es hora de que disolvamos esto, mañana tendremos visita.

Balam entidad particular, no contaba con un sexo definido, podía estar con cualquier cosa que hiciera brillar sus ojos.

- Mis señoras – se acerca Balam diciendo a sus aliadas – está batalla tan solo embellecerá sus cuerpos, la sangre reseca y quebrajada sobre la piel, siento éxtasis con solo imaginar.

- Imbécil – interviene Azazel – acuérdate que son las amantes de nuestro señor.

Lilith una vez quedo a solas con Agatha, se retira conforme con lo que cree que verá.

Agatha algo aturdida por el miedo quiere negarse a pensar, y viendo lo avanzado del tiempo quiere ver a su hijo una última vez, antes de enfrentar la desgracia venidera. Una vez se encontró fuera del cuarto de Rob fue advertida por los enanos de que su hijo no es encontraba. En su lugar, estaba junto a Rossetta y más aún le dijeron que Lilith había entrado al cuarto con ellos. Agatha sintió temor se apresura, Lilith no le era de confiar, ya dentro del cuarto vio a su hijo durmiendo con Rossetta entre sus brazos, y parada al costado de ellos Lilith los miraba fijamente.

- Porque entraste aquí – pregunta Agatha.

- Como lo podría decir – le responde Lilith – compartimos al mismo hombre, y de todos los hijos que han nacido, muy pocos son los tan poderosos. Harían bien Onero y Adramelec en eliminar a este, tu hijo.

- Tu no oses a tocarlo – dice Agatha enfrentándose a Lilith.

- Onero no imagina lo que se le escapo, ni yo sabía quién era esta criatura cuando tropezamos con ella en medio de la nada. Solo era carroña para el que la descubriera – comenta Lilith – Se la entregue a Onero como mascota para Amalia. Fue un gran asombro para mí, cuando mi señor Lucifer me pidiera intervenir en favor de ella. Logre que la enviaran con los humanos, la revelación fue sorprendente, cuando me confirmo mi señor que esta cría no era natalicia de aquí. Puedes creerlo, era una desterrada como mi señor, la desgraciada no alcanzaba hablar cuando se deshicieron de ella. Que interrogante, expulsada solo por existir, la curiosidad todavía invade a mi señor.

Agatha estaba impactada, atónita miraba a Rossetta. Desde la rebelión de Lucifer y sus aliados, no existieron otros caídos, no había entendimiento ante esto.

- Ya es hora de que te retires – avisa Agatha a su aliada – Aquí no es tu lugar.

- Tampoco el tuyo querida – le responde Lilith – Acompáñame y dejemos dormir a este par de amantes.

A primera hora en Ogarra, se da comienzo al recibimiento de los invitados al enlace matrimonial. Todo seguía su curso.

- Padre, todo está listo – decía Amalia - ¿Qué haremos sin Rossetta?

- Ponte el vestido ¡Tú serás la novia!

Amalia sintió un hielo calarle los huesos. Vincent que como siempre instalado a la sombra de Amalia, siente como se le desfigura el rostro, no hay reparo posible ante una orden de Onero, no hay excusa que salve a Amalia, quien apenas con un murmullo suplica a su padre.

- Pero yo...

- Te veo abajo Am ¡No tardes! – le responde Onero retirándose.

El cuerpo de Amalia tiembla, y un suplicar agónico sale de su rostro para presentarse a los ojos de su guardián, quién caya resignado.

- Retírate, no quiero que me veas vestir.

- No saldré, déjame que te vista – le dice él.

Inmóvil Amalia se deja desnudar, mientras Vincent toma su cuerpo desnudo levantándolo, posicionándola sentada sobre una bañera para luego dejar caer sobre su cabeza el líquido que limpiaría su cuerpo y que oculta el llanto de los ojos de Am. Vincent está vez tomo su tiempo para con sus suaves dedos masajear el cuerpo de su protegida deseándola, pero ni es este momento se atrevía a tocarla más allá. Am por primera vez noto el deseo corporal de Vincent en su propio cuerpo, y de pronto deseo que él fuese su única elección de hombre para su vida.

- Desde cuando me amas, Vincent. – le dice.

- Desde siempre – le responde él.

- ¿Quieres ser mi amante?

- Por supuesto.

Cuando Vincent estaba pronto a terminar de cerrar los últimos detalles del vestido de su amada, Amalia ya estaba enfadada por la poca impulsividad de su amante. Y criticaba a Vincent por no haberla poseído, mientras este solo callaba y sonreía. Esta situación para Amalia era ridícula, a ver aceptado a un vasallo como su amor ya era una estupidez, y que este más encima no la complaciese era absurdo. Con toda delicadez Vincent acompaña a su querida a la puerta, se habían demorado demasiado, y a Onero no podían contradecirlo otra vez. Amalia que se estaba viendo cruzar el umbral de la puerta, se detuvo, y retrocede halando de Vincent hacia el cuerpo de ella, tirando de su cuello Am baja la cabeza de Vincent hasta su altura, y de esta forma tuvo que robar lo que estaba deseando – Tonto Vincent – le dice. Vincent quien todavía dudaba de si eran verdad las palabras de Amalia, en ese momento dejo de pensar en que tan solo podría haber sido un juego de ella, y quiso satisfacerla. Al sentir el rose de los labios de Am, entendió la verdad de lo escuchado. Y la rodeo con sus brazos dejándose llevar, aprovechando estos segundos que se repetirían tantas veces en el futuro.

Suenan unos pasos fuera de la habitación y Am estaba satisfecha. Su dolor por el matrimonio desapareció. Cuando Onero abrió la puerta Amalia se disponía a salir, y Onero al ver el semblante más tranquilo en Amalia, dejo de sentir ese leve pesar que tenía por ella. Amalia alegre acompaña a su padre.

- Te has demorado – le dice Onero.

Gustav quién esperaba en el altar, con el desagrado de su cara recibe a su nueva prometida.

- No soy la que esperabas – le dice Amalia sarcásticamente.

El desagrado era mutuo, y Gustav tenía clatro que jamás podría tener bajo su control a Amalia, quién incluso no era capaz de seguir las instrucciones de su propio padre con tal de darle gusto a sus caprichos. Y más aún Gustav sentía temor de estar al lado de ella, imaginándosela en la cama solo pensaba en despertar y verse mutilado. Pero llegando al final, en conclusión, ni uno de los dos, podía evitar lo que estaban viviendo.

- Que pesar, que pesar, que pesar – repitia Gustav una y otra vez.

- Una mierda de unión – decía Amalia – Mi nombre unido a un tipejo inútil, títere de su padre.

Incomoda con el vestido Amalia caminaba sobre un mismo punto – Ajustado, está muy ajustado – se decía mientras trataba de acomodar su pecho más protuberante que el de su hermana. – Mierda de vestido – volvía a repetir cuando la presión del entalle delantero contenía sus movimientos, y el sudor de su cuerpo hacia que la tela de cuello le picara.

Vincent viendo en como Amalia parada sobre el altar se comenzaba a desesperar, camino hasta ella.

- Sé que te incomoda – le dice mirándola – pero a los ojos de todos, date cuenta de cómo te observan. Todos te desean. Am y piensa otra cosa, cuando te cases ya no habrá nadie que te retenga, tendrás una casa con incontables sirvientes, y solo debes provocar que Gustav se retire de ahí por su propia voluntad.

Amalia abrió los ojos ante esta revelación, de la cual no había reparado, cuando el maldito matrimonio no la obligaba a nada más. Amalia vio en ese instante los beneficios del alejamiento de su padre, y respecto de Adramelec solo debía culpar a su hijo por el abandono, lo más importante es que se llevaría a Vincent como su protector, solo debía cuidar las apariencias hasta ser abandona por Gustav, nada más.

Amalia volvió junto a su futuro marido, y cuando este noto su alegría no pudo controlar el sudor que mojaba las palmas de su mano.

- Será delirio, está loca estará delirando – se decía Gustav – Pobre suerte de mierda la mía.

La ceremonia comenzaba, y Adramelec junto a Onero acompañan a sus hijos. Los chicos entrelazando sus manos las posicionan sobre sus cabezas, sus progenitores dichosos ya saborean el poderío, sus codicias ya estaban tomando forma. Se comienza a consagrar el matrimonio y todos los presentes oran un canto agudo, mientras los enardecidos de fervor, gritan ante la grandeza de la unión. Alaban el poderío. Los invitados golpeando, hacían resonar sus palmas y pies alabando la magnificencia de los señores de casa. La casa resuena. El Jolgorio va en aumento. Y el silencio se hace para todos, cuando Onero y Adramelec juntan sus manos para colocarlas sobre las cabezas de sus hijos, y el consagrador se acerca mientras levanta su daga en medio de los muchachos, para clavarla sobre las palmas de los cuatro a la vez. La sangre mezclada de todos cae sobre la cabeza de los muchachos. Corría cálida la sangre sobre los rostros de Amalia y Gustav. La sangre no paraba de correr sobre los cabellos de Amalia, quien disfrutaba de la sensación, mientras Gustav saboreaba la sangre de su padre. El consagrador retiro su daga, y cuando los cuatro fueron liberados se dio por finalizado el matrimonio de los muchachos. Todos desaforados reían gustosos, la alianza estaba sellada.

- Bien mis hijos – decía Adramelec – Ahora, celebren todo lo que quieran.

Onero junto a su consuegro atienden las preguntas de la multitud, mientras Amalia se queda varada en el mismo sitio, Gustav le busca conversación en un tono pacificador.

- Tratemos de tolerarnos – le dijo – desde ahora perteneces a mi familia.

- Si te atreves a tocarme – le responde Amalia – Te quedaras sin miembro esta misma noche.

Gustav dio un paso atrás, imaginándose su virilidad sobre sus manos. Y sabiendo que debía guardar por su seguridad, toma inmediata distancia de su conyugue.

- Desquiciada – le dice Gustav alejándose. Pensando en cómo evitar que su padre lo obligase a estar junto a ella.

Amalia se queda meciéndose de lado a lado canturreando, tal si fuese una muñeca de porcelana, disfruto de una fiesta que era para ella. Al termino de la ceremonia, Am sentía como la sangre seca tiraba de su piel, y así seguía bailándole a su Vincent quién permanecía observándola desde una esquina del salón. Cuando se vio sola, Amalia se retira llamando a Vincent como siempre para servirla, y así los dos se van del lugar para desaparecer, en un lapso sin tiempo definido.

De madrugada en el Deep Castle, Rob se topa en un pasillo con su madre, queriendo acompañarla caminan juntos. El silencio los siguió un momento, hasta que la voz de Agatha se pronunció. Y queriendo sincerarse con su hijo, Agatha trata de explicarle los motivos que tuvo para hacerlo crecer junto a Rossetta, de cómo Lilith influyo en ella para que esto sucediera. El propósito que la convenció fue formar un lazo con la casa de Onero, y para esto escogió a Rossetta. Lilith así lo recomendó.

- Lilith hasta ahora no se puede ignorar, y sus palabras jamás son pronunciadas sin una razón, y de esta misma forma fue que Nelson y Laura llegaron hasta Ross. A Lilith le gusta jugar. Algo la llevo a querer que ustedes formaran un grupo – le dice – sea por un sentido emocional, u otro que aún no me puedo explicar.

Una verdad a medias es lo que Agatha le contaba a su hijo. El que preguntaba del porqué del interés de Lilith en Rossetta. – Interes ninguno – le contesto su madre. El interesado en Rossetta es nuestro grandioso señor Lucifer.

Lilith influencio a Onero por órdenes de nuestro señor, ahora del porque hacer todo esto, solamente él tiene esa respuesta. Estará jugando, querrá conseguir algún propósito, estará mostrando a Rossetta a otros, quien sabe, solo nos toca esperar a ver qué cosas pasan.

- Y tú crees que él la requiera a su lado – le dice Rob con pesar.

- No lo sé mi querido. Aun me pregunto del porque se fijaría en ti para enviarte junto a ella, porque se fijó en Nelson y Laura también. Si salimos de esto, Lilith es la única que nos puede responder.

Lilith la favorita entre sus amantes. Lucifer solo le permitía a ella acercarse hasta sus temas más profundos. Y ella complaciente se encargaba de satisfacer la lujuria de su señor. Me imagino que una bebé desterrada volvió loca su curiosidad. Así como ella, siempre ha estado desde un inicio, solo ella nos puede revelar la verdad de la historia en que estamos envueltos.

- Madre no entiendo – le dijo Rob – una bebe desterrada, te refieres a Rossetta con ello. Estas bromeando, eso es imposible.

- Es posible – prosiguió Agatha – me estaba negando a contarte, pero no puedo seguir ocultando cosas. Debes saber quién es la que está a tu lado. Una desgraciada, Rossetta fue una pobre desgraciada desterrada apenas siendo una bebe de unos cuantos días. Lucifer debió reflejarse en ella. Lucifer debió ser dominado por sus tantos pensamientos. Pero que mal podría haber cometido, alguien que apenas estaba creando su conciencia...

Agatha se imaginaba toda la expectación que debió vivir su soberano, y de pronto sintió lástima por su hijo, reclamándose ella misma por haber sido la responsable de meterlo en medio del disfrute de otros, que los veían como la gran obra teatral de sus existencias.

- Si consideramos – continuo Agatha – que Lucifer junto a sus camaradas fue desterrado en un tiempo sin edad. Esto aconteció por un gran error, la soberbia y el orgullo. Nuestro ángel caído no tuvo comparación ante la traición que realizo. No sé si confiar en lo que Lilith me revelo, no logro entender como esta niña llego hasta nosotros convirtiéndose en otro ángel caído.

- Madre, muestro señor Lucifer fue expulsado ante su rebelión con el todo poderoso. Es inverosímil lo que dices. Como una bebé pudo causar tal estruendo en el cielo, que la hicieron caer exiliada en un mundo inmisericorde, con tal poca probabilidad de subsistencia, una nacida libre de culpas, como es posible.

- Hijo no te siegues, nadie sabe cuál es el propósito de esta niña. Lucifer debe estar expectante. Y no hables de que tenía pocas probabilidades de vida, porque no murió, y tan solo recuerda como creció, Lucifer debe estar expectante.

Agatha se pregunta qué situaciones podrían acontecer, y que acciones podría hacer ella, para sacar provecho. Por más que pensaba, no veía un buen panorama para ellos, como podrían liberarse de los planes de su señor. Qué era Rossetta, y que significada era lo que tenía que averiguar. Y cuando miro a su hijo vio que no había marcha atrás, mientras disponía que debían dejarse llevar por la corriente, hasta encontrar un punto de salvación.

- Rossetta te corresponde verdad – pregunto Agatha.

- Por supuesto que sí.

- Supongo.

- Y permaneceré a su lado, aunque ella no me lo permita madre.

- Bueno si es así, y ella te responde a tu amor, puede que te hayas ganado un premio raro. Tu chica no está dentro de la normalidad.

- Madre sabes que es lo mejor de todo. Que Rossetta no es hija de este mundo.

- No hijo. No lo es...

La aparición repentina de Rossetta dio termino a la conversación. Rob cambio su semblante y la recibio como siempre, con los mismos ojos que pedían que ella fuera para él. Rossetta desconociendo que ella era el centro de la conversación les reclama por lo difícil que le fue encontrarlos. Preocupada quiere saber sobre los planes que les permitirían resistir el ataque de sus enemigos. Y sobre todo quería saber sobre Nelson y Laura, le importaba saber sobre su seguridad, además necesitaba saber de ellos, extrañaba sus voces, necesitaba de la cercanía de sus cuerpos. Pero más importante necesitaba saber sobre la seguridad de ellos, por lo que implora a Agatha saber dónde están. Cuando Agatha confirmo que sus hijas junto a sus amigos, residían bajo el amparo de la casa de Lilith, Rossetta quedo satisfecha, los chicos no correrían riesgo en la batalla que amenazante ya comenzaba a caer sobre el Deep Castle.

Cuando la casa de Onero se vio vacía de los invitados, Adramelec quiso cobrar lo pedido a Onero, la muerte de Rob era crucial. No porque haya burlado la gran mansión de Ogarra, o porque le haya arrebatado a la antigua prometida de su hijo. Si no porque en su lista, Rob estaba a la cabeza de los que disponía a matar. El mismo Lucifer no les impedía sus ambiciones, no podían desperdiciar la vista gorda que hacía su señor. La Gran Guerra estaba por empezar, y al hijo con más potencial de Lucifer no le querían permitir desarrollarse, y que este quedara fuera de sus alcances. La asistencia de todos los aliados fue encontrada innecesaria, y solo uno más fue citado a la captura de Rob.

Mientras en el Deep Castle reforzaban las defensas, solo les quedaba esperar.

- Agatha es posible que no vengan tras nosotros – preguntaba Rossetta.

- No lo dudes querida. Además no creo que eso tarde demasiado.

- Agatha ¿Tú no tienes miedo, de perder la vida?

- Ho claro que si querida, pero temo más perder otras cosas.

- Pero si mueres, ya no importara lo que temes perder, ya no estarás, desaparecerás.

- No querida, no desapareceré, puedo perder mi cuerpo, pero mi alma jamás morirá. Para que sepas querida, cuando nuestro cuerpo muere nos sucede lo mismo que a los humanos. Nuestras almas son llevadas al purgatorio donde nos toca pagar por nuestros pecados. Te imaginas la cantidad de ellos. Por eso es impensable para nosotros morir, porque para expiarnos podemos padecer por milenios. Y cuando tengamos nuestra oportunidad de ser salvos, volvemos a reencarnar en el plano terrestre infinidad de veces, donde al nacer nos hacen olvidar nuestros recuerdos, está es la oportunidad de redimirnos que nos entrega Dios, que es igual para todos, y una vez si llegamos a ser sanos de entendimiento se nos permite ascender al cielo como seres nuevos. Pero mi niña, es difícil borrar la maldad, a veces nuestros interiores inconscientemente retornan a ella, y así podemos quedar reencarnando entre los humanos infinitamente. A menos que nuestro amo, el soberano del infierno nos reclame nuevamente a su lado, y para ello de su propia mano debe arrebatarnos del plano terrenal.

- Así es, mi amada Rossetta – le dice Rob abrazándola – tratemos de no morir.


"ENFRENTAMIENTO (LA MUERTE NO EXISTE)"


El Deep Castle al instante se remese, la hora que esperaban el resonar de los muros se los confirmo. Agatha corre mientras los chicos la siguen. Todos reunidos en la entrada, confirmaban sus respaldos. Las Hienas gimoteaban al escuchar el chirrido de las Arpías, inquietas se mecían con la adrenalina sobre su carne, y los enanos montados acariciaban sus lomos apaciguándolas – ya mi niña, ya mi niña, no se inquieten – les susurraban – mientras miraban con ansiedad de sangre, hacia el exterior.

Las Arpías sobrevolaban las alturas, tironeando y desmembrando a los guardias que alcanzaron sus garras, mientras unas con otras se ayudan al soltar las rocas que recogían al paso como queriendo soltar la cúspide de la montaña. Una tras otra formaban los grupos, mientras cargaban la jauría de perros que el orgulloso Onero adiestraba. Onero quiere ser el primero en ingresar ante tan renombrado castillo impenetrable, ansioso no espera a su compañero de batalla.

Al interior del Deep Castle los guardias que permanecían de tras de la puerta, sudaban frío y reían enloquecidos por alcanzar a escapar. Cuando la puerta comienza a ceder, Agatha comienza su hechizo, colocando su mano derecha sobre la puerta, la mano izquierda llevada a la frente comienza a vibrar. Azazel y Balam la respaldan sosteniéndola por su espalda. – Abunda fortalece, abunda fortalece – imploraba Agatha a la montaña – Abunda fortalece, abunda fortalece – rogaba, y cuando se sintió escuchada empezó a retroceder mientras la entrada se cerraba.

Onero veía detenido sus avances, corto de paciencia arremetía colérico contra la inutilidad de sus esclavos, por más que la golpean la puerta no cede. Cuando Onero con su propia mano toco la entrada, se percató del embrujo en ella, y berreaba de un lado al otro cuando Adramelec llego.

Agatha recuperaba su energía, para luego enfrentar a sus atacantes. La idea de todos era sencilla, permitiendo que entrasen de a poco, los recibirían uno a uno. El Deep Castle era una pirámide al interior de la montaña, y el acceso que estaba en conocimiento de todos era solo desde arriba, solo el amo del castillo disponía de un escape que recién daba a conocer, y así de apoco descenderían hasta lo más abajo, resistiendo y eliminando a quien fuese llegase hasta ellos. Los vasallos de Balam estaban preparados, su misión se concentraría solo en aniquilar a los esclavos de Onero y Adramelec.

Para todos, este enfrentamiento era memorable. En especial para Adramelec al cual esta batalla ganada marcaría la prospección de su guerra.

Cuando Adramelec aparece a la entrada del Deep Castle, llegaba acompañado con 10 gigantes de cuerpos desproporcionados, con su masa corpulenta gelatinosa mostraban pocos signos de inteligencia. Con obediencia ciega, estas criaturas caminaban como si sus propios cuerpos le estorbasen, y mostrando el maltrato que sufrieron al ascender por la ladera del castillo, se preparaban para cumplir la misión encomendada. A pesar de que sus portes nos les permitían entrar a la mansión, su propósito era completamente diferente. Tras la orden de Adramelec estas masas corpulentas comienzan de inmediato a derribar la puerta de entrada, a puño limpio se turnaban contra el muro, mientras que con sus piernas se ensartaban al suelo tomando el impulso que llegaba a sus brazos. Lentamente se desmigajaba la tierra, que cedía con los golpes que cortaban en trozos la energía depositada en ella.

- No te creía tan ineficiente – decía Adramelec a su aliado.

Onero abrumado al perder protagonismo, se reía burlesco por el pequeño ejército que acompañaba a Adramelec.

- Tranquilo le decía este – primero encarguémonos de sacar al conejo de su madriguera.

La ansiedad dominaba a los jerarcas, quienes se creían con carta blanca de su amo y señor. Cuando tentaron su suerte con la planificación de la muerte de Rob y los otros hijos del soberano, al no ser detenidos, se vieron conformes con su venía. Sus ambiciones eran factibles de concretar, y así lo harían, a excepción del señor Lucifer, todos quedarían bajo sus pies.

- Y si tu preocupación es mi ejército – proseguía Adramelec – Tan solo mira al pie de la montaña. No crees que por algún lado saldrán. Tu preocupate de cubrir las alturas, que yo me encargo del suelo.

Al pie de la montaña millares la rodeaban. Los Gigantes a paso lento avanzaban, y las vibraciones de sus golpes se transmitían a través de las rocas recorriendo el cuerpo de los chicos desde sus pies.

- Ya es hora – dijo Balam – es el momento, y se colocó en el centro de la montaña, extendiendo sus brazos hacia los costados, creando salidas para su ejército.

Comenzó el enfrentamiento, los Gigantes ya habían logrado avanzar por entre la roca hasta dar con el acceso al interior. Lograda su tarea, se retiran para descender la montaña, y se daba paso a las audaces arpías quienes recibían las ordenes de ingresar. Revoloteaban ansiosas tirándose en picada contra la entrada, torpes apenas evitaban chocar contra las murallas que las limitaban en movimiento, la torpeza de sus alas las limitaba en su caminar, gritando una contra la otra chirriaban en su llamado a extinguir a los que apareciesen a su paso.

En la avanzada, Onero levantó su pecho para dar marcha junto a sus bestias y seguidoras. Adramalec siguiéndole a la retaguardia, no se mostraba tan impulsivo, siendo más analítico este miraba antes de actuar, y sobre todo este no gustaba de mancharse las manos con insignificantes sirvientes, su orgullo estaba en enfrentar a los más fuertes.

Contienda desde las sombras. Los vasallos de Azazel y Balam dieron inicio a sus movimientos, subiendo adheridos a la roca liza escalaban el Deep Castle, como hormigas cubrieron la cumbre de la montaña, dando rienda suelta a su locura, en sus tamaños de cuerpos diminutos saltaban para casar a las arpías que sobrevolaban el exterior, embistiéndolas se agarraban de sus pies para comérselas sobre el vuelo. Los grotescos gigantes emprendieron la bajada, y con el espacio del sendero tan reducido, que apenas les permitía movilidad, manoteaban tratando de espantar a las criaturas enanas que los escalaban mordiéndolos y arañándolos tratando de despellejarlos. Los Gigantes gritaban, y aplastaban como moscas en contra de sus cuerpos a los que lograban alcanzar.

Los Glotums con su fuerza por si solos no lograban hacer mucho daño, podrían ser derribados por montones con facilidad, pero una vez lograban sujetarse a sus enemigos no había forma de librarse de ellos. Seres pequeños al tamaño de un niño de 5 años, con brazos tan largos que arrastraban por el suelo, escalaban la roca, así como a sus enemigos, comían de sus presas en plena lucha. Los Gigantes asediados con desesperación, se vieron sobrepasados en cantidades, y caían por los desfiladeros mientras seguían siendo devorados. La sangre en forma de lluvia caia sobre el ejercito que esperaba al pie de la montaña, la euforia brotaba mientras veían como piel y carne caían sobre sus pies, impacientes todos esperaban la orden de batalla.

Las arpías escapaban de los Glotums tomando altura, una vez hubieron terminado de cerrar el acceso abierto por su amo, mientras se aprovechan de los Glotums que quedaban aislados levantándolos para matarlos golpeándolos contra las rocas.

En el interior se sentía el eco de los ladridos de los perros, y la cima que era demasiado pequeña para cualquier movimiento fue dejada atrás por todos. Azazel y Balam retrocediendo hasta lo más amplio, esperaron a sus captores de frente sin ocultarse. Una vez se encontraron cara a cara, mostraban la dicha de sus encuentros.

Adramelec y Onero llegaron con todo su sequito tras ellos, sin daño ni esfuerzo todos se encontraron a la base de la montaña, donde sus espacios no envidiaban al exterior, la única desventaja seguía siendo para las Arpías que lograron ingresar. El salón de los pilares, así este se hacía llamar, y reforzaban toda la estructura sobre ellos.

Rossetta y Rob permanecían a las espaldas de Balam, Azazel y Agatha. Y las hienas se movían entre ellos inquitas. Gimoteban en alerta para el ataque, gruñendo emitían un sonido desesperante. Los pocos Glotums que estaban acompañando a su amo, de apariencia ridícula, en comparación a los demás eran difícil de temer. Todos dispuestos a morir, se reusaban a ello.

Onero dio la orden a sus perros para atacar, y estos sin más se lanzan a los muchachos. Las hienas dominadas por sus amos hacen frente a los salvajes perros, aprovechándose de dos fuentes de ataques los enanos se lanzan sobre el lomo de los perros distrayéndolos mientras las hienas atacaban sus partes bajas. Los ojos de los perros se desorbitaban en pánico y dolor. Y las arpías salieron en su ayuda, siendo de inmediato acometidas por los Glotums. Los perros perecieron rápidamente, y las hienas que resistían los cortes sobre su piel vuelven de inmediato a la protección de sus amos. Los Glotums no tuvieron rival en su ataque, estaban es su casa y las Arpías fueron aniquiladas ante la cantidad de Glotums que aparecían de la nada para caer sobre ellas.

Onero y Adramelec observaban con calma la masacre de sus sirvientes, y se divertían al ver que nos les tocaría pelear contra inútiles.

Uno contra uno se disponían a enfrentarse, eso demostraban sus cuerpos, y de los cuantos sirvientes que quedaron, a estos les tocaba el turno de ver orgullosos a sus amos combatir.

- Iré yo – dijo Azazel – impaciente por la espera. Quien de ustedes vendrá.

Balam haciéndose atrás quiso guardar sus fuerzas, y los chicos cuando vieron a Onero adelantar sus pasos, quisieron acompañar a Azazel en la lucha. Balam al instante los detuvo – no sean tontos – les dijo, y Agatha interponiéndose delante de los chicos, apoyo las precauciones de Balam.

Lucha de titanes. Azazel y Onero competían en similitud de porte y musculatura, y sus orgullos pesaban más que sus propios cuerpos. Azazel es el primero en arremeter. Onero se deja golpear resistiendo el impacto, siendo apenas movido un par de pasos desde su posición, y Onero se detuvo empuñando su mano para golpear a Azazel por debajo de su mentón levantándolo y elevándolo sobre sus pies, para luego tirarlo contra el suelo. La diferencia de poder fue ridícula, y el orgulloso Azazel quedo preso de su vergüenza. Onero se mofaba ante todos. Pero Azazel ya estaba decidido en no hacer un mal espectáculo ante su señor "Lucifer quién observa". Y cuando su muerte estaba escrita, no podía bajar la fuerza de su nombre, y ataco sin pensar, sin miedo, y sin importarle donde acertaba, solo ataco, y volvió atacar. Onero debió defenderse de las improvisaciones de ataque de su contrincante, y aunque recibió varios golpes, aun así, esta pelea se notaba desigual.

Adramalec incita a los demás para que lo ataquen, y Agatha asume su desafío, al igual que su compañero, ella pelearía dando hasta la última de sus fuerzas. Agatha se adelantó a Balam en esta decisión, ya que él era el único que podría escapar llevándose a su hijo del lugar.

Agatha más cauta quiso tomar su distancia, y utilizaría sus ataques sonoros para arremeter contra Adramelec, pues sabía que su cuerpo jamás tendría opción en contra de él. Cuando ella grito hacia él, apenas y lo hizo descolocar, y Agatha comenzandolo a rodear golpea sus manos envolviendo el aire en dirección hacia él, logrando que éste cayera de rodillas mientras con sus puños se apoya en el suelo. Fascinado se encontraba, deleitándose con el hecho de que lo lastimaran, Adramelec disfrutando de su tormento observa a los demás. Pero no quiere esperar, Rob se encuentra a su alcanc y no puede arriesgarse a que Balam interfiera apoyando a Agatha.

Adramelec no se limita y se levanta gritando, para de inmediato dirigirse directo a las piernas de Agatha, logrando sujetarla, la levanta cual muñeca de trapo para luego con todo su poder golpearle el vientre, cuando la dejo caer sobre su rodilla esta queda de inmediato tendida sobre el suelo. Agatha no se quiere rendir, y se levanta mientras sus piernas tiemblan, y una vez estuvo de pie no puede evitar la molestia de su pecho, que le hace tocer de pronto sin poder contenerse. Boracaras de sangre suelta de su boca, y su respirar se dificulta mientras su estomado se estremece reclamando por sus heridas internas. Agatha volviendo a caer al suelo, es recogida otra vez por Adramelec quien comienza arrebatarle su alma, y Agatha se lamentó en ese instante por la desgracia de su debilidad.

Cuando Azazel vio a la derrotada Agatha, se reflejó en ella. Onero estaba jugando con él.

Agatha entendiendo que moría, miró a Balam para rogarle que huyera con los chicos. Y al instante Balam formo un muro delante de él con las Hienas y los Glotums montados junto a los enanos. Para Balam sus sirvientes serían el sacrificio para su huida. Y quién aún confiaba en que su madre resistiría, da tres pasos hacia tras quedando a las sobras del muro. Rossetta angustiada no sabía cómo actuar.

Y de pronto Rob se inclinó para tomar impulso bajo las sombras, mientras Adramelec reía por su cobardía, hasta que Rob apareció por debajo de su cuerpo golpeándolo de lleno sobre el mentón. Adramelec impactado caía de espaldas, y Rob se apresuró en recoger a su madre para luego depositarla en los brazos de Balam. Adramelec aturdido miraba el techo de la base del palacio, y cuando Onero le tendió la mano levantándolo, enloqueció de gusto por el que iba a aniquilar.

Azazel cojeando, sostenía su hombro izquierdo. Y al ver como Onero se unía en batalla a Adramelec, este se acercó a Rob a quién sorprendido miraba por su reacción.

Balam prestando atención al silencio que se hizo de pronto entre ellos, descubrió el ruido de los que los esperaban fuera del castillo, y quiso ganar más tiempo, llamando de Rossetta quiso dejar a Agatha bajo su cuidado, y mientras Rossetta deposito a la madre de Rob sobre una Hiena se preparó para lo peor. Balam llamando de Rob a su lado, como este no le obedeció ordeno a Azazel traerlo junto a él, y cuando todos quedaron reunidos Balam se impulsó hasta los más alto para luego caer de cuclillas golpeando el suelo con sus puños limpios. Y así cayendo un nivel más abajo, quedaron al pie de la montaña. Cuando Onero intento darles alcance, la grieta del suelo ya no estaba.

Todos estaban juntos, y Agatha apenas se sostenía sobre la Hiena. Balam vio dos opciones en ese instante. Adramelec y Onero estaban a un piso de distancia, en cambio a fuera quien sabe con cuantos se enfrentarían. Y todos quedaron de acuerdo que el mejor panorama estaba en salir en medio de la multitud de esclavos que los esperaban para cumplir con su matanza. Balam abrió las últimas de las salidas de la montaña, pero cuando los vasallos vieron las cuevas abrirse impacientes esperaron a los que saldrían de ahí. La ansiedad arremetía a los soldados hasta que los Generales ordenador el avance de los primeros.

- Ustedes sigan – Les Gritaban, mientras a sus espadas ellos vigilaban.

El ejercito de Adramelec comenzó a dividirse e ingresarían los pocos enviados, y a paso firme y expectantes miraban los agujeros negros ante ellos, del cual en su interior podría resultar con miles y miles de oponentes. Los accesos abiertos no permitían en ingreso de muchos y nada se podía ver desde el exterior. Nadie salía, ni nadie regresaba, y esto alentaba a los Generales de Adramelec. Y los Glotums que estaban en sus madrigueras obedecían las ordenes de su señor, y como pirañas recibieron uno a uno las bestias que ingresaban, arrastrándolas y succionándoles por las miles y miles de aberturas que conducían a los túneles abiertos. Y las ovejas solas se entregaban a las garras de su asesino, mientras se creían las privilegiadas al ser las primeras que darían muerte a grupo de Azazel y Balam. Hasta que su alegría se vio terminada cuando desde lo más oscuro los tiraban destruyéndoles desde la piel hasta sus huesos. Y de pronto unos pocos lograron escapar, de entre sus compañeros retrocedieron heridos y despedazados, para mostrar la trampa de los conejos. El ejercito de fuera cuando vieron a sus camaradas, detuvieron el ingreso, reevaluando las opciones.

Onero se mostraba frustrado.

- Se nos fueron, esos malditos ya no están – decía.

Adramelec no se mostraba preocupado por la huida de todos, aún sentía la excitación del golpe recibido. Además, a pesar de la demora que se les produjo, esto hacía más disfrutable la casa.

- Cálmate – exclamaba Adramelec – solo nos toca descender, para tenerlos de vuelta.

Las palabras que pronunciaba Adramelec, eran más para el mismo que para Onero. Y ambos sin esperar retornaron a la caza de todos.

Azazel con espíritu disminuido, asimilaba su muerte sin arrepentirse de los actos tomados. Orgulloso hasta el final, debía saber morir como un guerrero.

Balam en cambió no pensaba en rendirse, y mientras imaginaba en cómo sus Lacayos hacían disminuir la cantidad de las horribles criaturas que los esperaban al exterior, trataba de ver alguna otra opción de escape que podría no haber contemplado.

En el exterior de la base del Deep Castle, la montaña en todos sus alrededores estaba rodeada, y el ejército de Adramelec en su ancho se vio disminuido. Y ante la cara de la montaña en donde se mostraban las cavernas comenzaban a aglomerarse los soldados en su exterior, disminuyendo los demonios en su contraparte del inmenso castillo. Balam a sabiendas de este suceso quería a todos preparados para emprender huía entre las mismas vestías que los esperaban.

Y desde las hordas, los más capaces se hicieron adelante para anclar e incinerar los agujeros, pero cuando vieron que de los Glotums no había vestigios. No esperaron más en lanzar desde los más desechables dejando de último a los más capaces. Los Glotums ante tal magnitud de bestias, no daban abasto, y ante la cantidad se vieron superados, capturados, y eliminados uno a uno. Los charcos de sangre se ensanchaban a cada instante, y el suelo se levantaba entre montones y montones de cadáveres sobre él. El olor nauseabundo del excremento de los moribundos se mezclaba con las sales de las lágrimas de quienes sufrían la mutilación de sus partes. La cantidad de Glotums sobrevivientes se arrimaron ante su amo, y la valiosa muerte de sus cuerpos la ofrendarían en batalla ante su señor. Cuando Balam vio venir hasta él a sus sirvientes, supo que ya era la hora de ellos para salir.

El dolor mayor de Balam, era perder la reputación de su casa, pero ante todo debía subsistir. Y cuando ordeno hasta el último de sus vasallos que salieran por delante de él. Ya veía venir al demonio de Adramelec llegar hasta ellos. Un tiempo precioso perdido cuando miraron hasta atrás, y sobre sus salidas escucharon a Onero decir.

- Hija mía te vas... Como te atreves a salir, sin la autorización de tu padre.

Y Rossetta que corriendo de frente apenas alcanza a ver como se dirigía a los brazos de Onero, encuentra su salvación en la hiena de Agatha quien se le cruza a todos por delante, tapando junto a sus compañeras el contacto directo con su captor. Todos se ven atrapados en medio de sus tumbas definidas.

- Pero mi niña – vuelve a decir Onero - como te atreves a ir en contra de tu padre.

Rossetta en medio de quienes estima, presta atención a las palabras de Onero despreciándolo.

- Deja la farsa – grita Agatha en medio de todos – no sigas con tu juego. Tu sangre no corre en Rossetta, si aún la quieres junto a ti, tendrías que dejar en claro esto.

- Estas en lo correcto – responde Onero levantando el pecho – es cierto, pero al recogerla la creí de más utilidad, al final fue una carga sin ningún mérito, que desperdicio de tiempo.

El único disgustado ante lo que oía, fue Adramelec que por poco pudo haber sido estafado, pero ante los hechos del matrimonio consumado de su hijo, el pensar en ello solo le era una estupidez, y con esto solo mostro algo de su indignación ante su aliado.

Rossetta se sintió liberada, ante la mala idea de ser la hija real del desgraciado aberrante que veían sus ojos. Y sintiendo orgullo imagino a Denisse y Jorge acercándose un poco más a ella, para recogerla y llevarla junto con ellos.

- Basta de estupideces – grita Adramelec – es tiempo de que nos entreguen sus almas.

Atrapados, no había forma de avanzar o retroceder para todos. Cuando Onero se movió en dirección a Rob queriéndolo entregar a su aliado. Balam y Azazel a la vez se hicieron por delante para ser ellos quienes tratarían de someter de alguna forma a Onero. Rob ante todos ya había mostrado su valía, y ante quien quería apresarlo, él se enfrentaría. Onero rie de la preocupación. Mofándose de quienes no podían a solas con él, y sin mostrar siquiera un mínimo de preocupación pensaba en jugar un rato con los dos, antes de devorarlos.

Los Glotums que se adelantaron abriendo paso a Azazel, dieron sus almas en vano, pero aun así combatieron hasta el final gustosos. Y el ejército de Adramelec ya se hace en su mayoría dentro del Deep Castle, amontonados y tropezando entre ellos, se erguían a la espera de las ordenes de su señor. Adramelec ordena a sus generales retroceder para así ampliar su escenario, y estos a empujones pisándose y aplastándose unos con otros abren espacio.

En el encierro del tumulto, el aire putrefacto con olor a vísceras apenas era tolerable, y a pesar de esto nadie se inmutaba por ello, mientras se escuchaba el chapotear de los esclavos sobre la sangre que escurría de los muertos.

Adramelec solo ve a Rob, es su deseo enfrentarlo, y negándose a perder más tiempo de inmediato se dirige hacia él. Rossetta se siente dejada al olvido, y se niega a ser una inútil, tenía la certeza de no ser un estorbo, ella no sería a la que dejarían atrás. Rob sabía de antemano que no estaba solo, asumiendo la situación no se enfrentó a la osadía de la que era su mujer, vivirían o morirían juntos, ese sería sus destinos.

Balam estaba preocupado, mientras veía como Azazel sostenía su cuerpo maltrecho, pero de alguna forma confiaba en la estupidez de su amigo, y el arrebato de su orgullo lo haría dar hasta más allá de sus fuerzas. Cuando miro de Agatha, la vio a solas con las hienas y enanos a su alrededor. Aún Agatha sostenía su vientre que no le permitía colocarse de pie, y mientras esta le señala a Rossetta, recuerda lo que sus ojos vieron en la huía de Ogarra.

El angustiado Balam, se decía tratando de buscar concentración.

- No hay opciones, tendremos que confiar en los que en sus fuerzas desconocemos.

Las hienas quedaban inquietas cumpliendo las órdenes de su ama. Y al verla irse, morirían para proteger de Agatha. Y la rodeaban de un lado a otro, inquietas se mostraban ante los esclavos de Adramelec y Onero, listas para contraatacar a quien osase acercarse a quien debían proteger.

Adramelec dichoso avanzaba, mientras Balam observaba de la Rossetta insegura, sabía que Rob no lucharía tranquilo a su lado, y grito dándose bríos.

- Bueno, veamos que sacamos de la desesperación.

Cuando se dio cuenta de ser escuchado, volvió a gritar.

- Rossetta ¿Tienes miedo morir? ¿Quieres morir? – le pregunta.

- Imbécil - le grito Agatha al escucharlo, con tal comentario en esta situación encontrada.

Pero las palabras hicieron eco en los oídos de Rossetta, comprendiendo la incitación, y con esto ella bajo los hombros inclinando la cabeza en sumisión, pensando.

- ¿Tenía miedo a morir? – y su respuesta era, no.

- ¿Quería morir? – y su respuesta también era, no.

Y entonces pensó en porque debía tener miedo en la lucha que le estaba por venir, y retrocedió hasta chocar con un muro, y cuando respiró contuvo el aire para impulsarse de frente, en contra de Adramelec.

Rob solo vio la sombre de Ross pasar por su lado, mientras Adramelec inmutable la vio venir hasta él, y levantando su mano pensaba en agarrala para torturarla en frende Rob. Rossetta paso por debajo del cuerpo de Adramelec y este que estaba preparado se arrepintió al instante de su error. Y Rossetta se hizo de cuclillas para luego subir con sus manos hasta el cuello de Adramelec jalándolo de lleno, impulsándolo con su propio cuerpo lo estampo de cara contra el suelo.

Rob paso del horror de perder a Rossetta al asombro por lo visto, creyéndose un tonto, adelantándose de antemano a la idea de morir. Mientras que la inexperta Rossetta que había observado el enfrentamiento anterior de Adremelec y Rob, se gravo para ella el golpe que su amante logró. Cuando Rossetta concretó su avanzada, se levantó mirando orgullosa a todos, diciéndoles.

- Y que, si vamos a morir, al menos yo no me entregare en bandeja, la única posibilidad que tenemos es atacando, no hay de otra. Si solo procuramos defendernos, nos destrozaran.

- Entonces que así sea – prosiguió Balam.

Adramelec quien permanecía en el suelo, se demoró en levantar, y cuando escucho las últimas palabras de Balam, se levantó antes de que lo percibieran, y prosiguió con su plan de utilizar a Rossetta. Sujetándola del cabello la hizo con su fuerza descomunal, para que esta quedara a sus pies, y con su puño se dirige a golpearla en el rostro cuantas veces necesitara para botar la ira que lo desquiciaba. Y cuando su puño iba de lleno al rostro de Rossetta siente que da al vacío, y no lo puede creer cuando sus ojos le muestran su brazo rebotar por el suelo. Mutilado, Adramelec había sido mutilado y la daga de Rob aún cubierta de sangre se sostenía firma de la mano de su amo. Adramelec gritaba furibundo, no por el dolor, sino por lo débil que se veía. Y de esta forma creció fortaleciéndose la seguridad de todos, que se vio opacada con las carcajadas y los aplausos que provenían desde las sombras.

- Ya era tu hora Mammon – decía Onero – No te diviertas con el espectáculo que aún no termina.

De la fuerza recobrada se hizo el silencio, mientras Adramelec no lograba asimilar lo sucedido.

Mammon con paso seguro, caminaba hacia sus aliados burlándose de la inutilidad de Adramelec. A Balam y Azazel se les corto el aliento, por sus insignificancias en comparación de Mammon.

Todos reevaluaron la situación y retrocedieron junto a Agatha, y Rossetta que desconocía la valía del que estaba apareciendo no emite comentario siguiendo a todos. Agatha dentro de las pocas fuerzas que mantenía, se enderezo a duras penas sobre la Hiena que la cargaba, mirando a todos con lamento, al ver como Mammon demostraba su importancia, informando su liderazgo ante Onero y Adramelec.

- Adramelec – le dice Mammon, mientras lo observa – Tu error fue subestimarla por ser mujer, y además menospreciaste al hijo de nuestro señor.

Adramelec ante las palabras escuchadas, asume su lamentable equivocación, y calla ante su error.

- Onero – proseguía Mammon – No criaste a esa chiquilla como tu hija ¿Por qué no la veo con nosotros? ¿Cómo puedes no ser capaz de manejar a tu progenie?

- No cuenta con mi sangre, eso se le nota. Es solo basura recogida sin valor – le contesta Onero.

- No parece sin valor – exclama Mammon – Tú. Mujer, ven a unirte con nosotros, es mi palabra que tendrás mi protección. Rossetta te llamas, ven junto a los más grandes...

Para Rossetta, este nuevo contrincante no le provocaba ni respecto ni miedo, para ella fue solo un personaje más aparecido de la nada, y solo se preocupó por cuando a los ojos de sus compañeros, él les demostraba su autoridad.

Mammon tenía el cuerpo más pequeño en comparación a sus aliados, aun así, su expresión demostraba imponente su superioridad. Y cuando este prosigue en dirección en donde los únicos estaban, se detiene de imprevisto cuando ve por detrás de todos, asomar a quien no se deseaba encontrar en medio de quienes disponía a eliminar.

De pronto se hizo otra presencia, y Agatha al reconocerla permanece calma. Lilith quién hasta el momento permanecía tranquila oculta de todos, por fin encontraba oportuno demostrarse apareciendo por detrás de las hienas. Caminando entremedio de las bestias, estas se dejan pasivas acariciar.

- Te ha parecido divertido – le dice Agatha – a cada instante se pone mejor.

- Eso espero querida, aunque creí que durarías un poco más – le responde Lilith – No te veía tan débil.

Y Lilith paso entre los muchachos, para avanzar en medio de todos, y cuando se vio junto a Mammon, lo acarició por el entre piernas envolviéndolo en su olor.

- Así que tú eras el líder – le dice – me esperaba a alguien mejor. Pero no sabes a quien te enfrentas querido, yo me encuentro en éxtasis esperando el climax de lo que deseo ver.

- Y tú mi querida Lilith, no te hacia entre ellos, no tienes necesidad – le contesta Mammon – en esto tu no debieras participar.

- Solo mato mi aburriendo, eso es todo, acaso me cuestionas.

- Para nada mujer, solo tengo una curiosidad ¿No me digas, que te me enfrentarás?

- Hay, para nada cariño. Si quieres extermina a todo el que veas, mientras no te metas con mi descendencia, por qué yo te enfrentaría. Si fuese así cariño, yo con mis propias manos de aniquilaría por los siglos de los siglos de tu existencia.

- Tú no te preocupes – prosigue Mammon – Aún no has parido a nadie que valga la pena matar.

Todos expectantes los observan. Onero brilla asumiendo su victoria, mientras a los ojos de Adramelec, solo se presenta la imagen de Rob aniquilado.

Mammon tranquilo al saberse fuera del riesgo de enfrentar a su señor, por la posible batalla a muerte que podría acontecer con su amante. Elimina sus inquietudes, todo estaba dado, no había un solo obstáculo para su propósito. El infierno sería a su modo, sin obstáculos que lo arriesguen a disminuir en su poder, y sin esa plaga que aparecía para cambiar la imagen aberrante que representaba su mundo.

Agatha callada conocía de Lilith, y estaba a la espera por el termino de sus palabras. Su hijo no podía perecer. Confiaba en que esto así fuera.

- Hablan de eliminarme – dice Rob de pronto – pero primero deben vencerme para ello.

- Muchacho con tanto potencial que terminara en nada. Crees que me arriesgaré a que madures, por supuesto que eso no sucederá – le responde Mammon con plena confianza.

Lilith indiferente de todos, mostrando por fin su propósito, agrega diciendo.

- Que nadie olvide, que aquí nada avanza sin la autorización de nuestro supremo. Mammon si te están dejando cumplir tu objetivo. Al menos muestra un espectáculo merecedor ante nuestro Lucifer. Él quiere que le demuestres si te mereces su aprobación. Y por ahí al exterior, le tendrás un mejor escenario.

Lilith al instante se encamina hacia Agatha, y sosteniendo de su Hiena los guía sin obstáculo al espacio abierto, fuera del Deep Castle. Un espectáculo sin igual se daría ante sus ojos y los de su señor.

Tregua al caminar.

Nadie se atrevió a cuestionar las palabras de Lilith, y todos la seguían en una tregua en el que su caminar, los conducían hasta su muerte. Con todo perdido Agatha se deja llevar, mientras los demás a su espalda miran como abren el paso los esclavos de Adramelc ansiosos por lo que ven. Balam caminando se lamentaba por el exterminio de sus lacayos a la vez que pisaba las partes de sus miembros que iban quedando bajo la planta de sus pies, rememoraba sus hazañas como quien recuerda sus victorias y derrotas. Aunque esta última dejaba la marca de una casa vacía, enfrentamiento inútil desde su inicio, en donde se les recordaría como los que resistieron una inútil pelea.

A cada paso, se veía como los espíritus de la muerte, cazaban las almas de los fallecidos quienes resistiéndose se negaban a entregar, huyendo de su destino trataban de escapar inútilmente a quienes como intermediarios y jueces designados por el cielo y el infierno cumplían su consigna ante el purgatorio del que nadie era salvo. La agonía de los lamentos de quienes perdieron la materia de su subsistencia, era visible para todos, pues se mostraba el conocimiento a los vivos de como llegarían al lugar del infierno individual. Las Sombras que reinaban la entrada a la purga hasta desde antes de la llegada del reinado de Lucifer, no tenían superior, más solo existían para su propósito, nada más, y absolutamente ni el mismo Lucifer era salvo de ellas, pues Dios así lo quiso. Hasta al mismo Lucifer le permitió ser capaz de purgar sus pecados, para renacer con una nueva oportunidad.

Cuando Lilith se sintió conforme con la ubicación se detuvo, e hizo de Agatha al lado de ella, junto a los pocos esclavos de su grupo sobreviviente a los que negó el derecho de lucha.

- Por esto me debes agradecer – dijo Lilith a Agatha – Por mí tus hijas no te lloraran.

Agatha solo inclino su cabeza en agradecimiento, ya que, sabiendo su condición actual, solo sería un estorbo o aun peor una carnada para la captura de su hijo.

Mammon estaba conforme, ahora solo debía concluir con sus deseos, y mejor aún, se sabía con la complacencia de su gobernante. Lucifer estaba de acuerdo en sus deseos, y el ante todo le daría en agradecimiento, el mejor de los espectáculos.

Lilith alzando la voz una última vez, anuncio.

- Mi Lucifer, quiere ver cuán grade eres Mammon. Y te entrego a Rob para ello. No lo subestimes, y agradece el permitirte tocar su sangre. No manches su gracia, metiendo a tus lacayos.

- Si mi señor observa, le mostrare mi fuerza. Seré digno de que me tenga bajo su ala. Eso no lo dudes y tu deberás agradecer mi respeto.

- Mejor no me respetes chiquillo. Mi muerte no es para tus manos. No te vanaglories, no me hagas querer despellejarte.

- Bueno entonces será, te daré tu obra teatral. Y en algún momento mi querida Lilith, nuestra suerte nos la jugaremos.

Con un movimiento de su mano, todos obedecieron la orden impuesta, nadie se interpondría en la batalla de los señores. Demonios y mestizos golpeaban la tierra infértil, alentando a sus señores, dispuestos y dichosos por la primera oportunidad de ver una batalla en la que no corrían el riesgo de perecer. La ansiedad de ver la sangre correr los deleitaba, y el suelo temblaba al ver una batalla desigual de tres imponentes, contra cuatro desgraciados, pero, aun así, nadie daba señal de querer estar en otro lugar.

Adramelec y Onero se unieron al instante, pues no sabían a quienes enfrentarían, y ante todo no volverían a cometer tamaña estupidez de subestimar a sus contrincantes. Mammon quién de frente a Rob lo definía como su oponente, no pensaba en perder su tiempo con los demás.

Rossetta esta vez queda en un estado de paz, no puede sentir temor, se niega a ello, y quiso hacer algo tonto, y haciéndose hasta el suelo, tomo un puñado de polvo que desprendía el suelo teñido de rojo, para luego levantarlo y soltarlo al aire diciendo.

- Pues aquí estamos, los que se niegan a morir, y yo te digo mi querido amado. Te exijo que siempre seas para mí, aquí y en la otra vida.

Rob no respondió a lo escuchado, sintiendo que su amor no estaba siendo en vano, absolutamente se negaba a perder lo que recién estaba disfrutando.

Y desde sus vestiduras Mammon asomo su látigo, para asir desde su mango y abanicarlo dando comienzo a la batalla. Una explosión de luz púrpura destellante segó a todos los que sus ojos por primera vez lo veían. Ciego por dos segundos quedo Rob, que bastaron para sentir un golpe que lo dejo sin aliento, y Mammon con todas sus fuerzas no le da tiempo de recuperarse. Rossetta solo escuchaba los ruidos de los golpes, y sus ojos ardían como sal en carne viva. Y sin lograr saber que sucede, solo procura aliviar sus ojos que se van abriendo poco a poco.

Rob quedaba tendido, por los golpes que no le permitían recobrarse, y sabiendo que su dolor sentido solo era el inicio, lo soporta hasta esperar su ocasión, y así Rob mostro una debilidad que no tenía y su contrincante reía sobre él. Rob apenas abriendo sus ojos veía como los demás preocupados no sabía si acudir en su ayuda, mientras Rossetta ya se recobraba de la nueva experiencia que su cuerpo vivía. Y todo cambió cuando rob encontró su momento. Mammon pisoteaba de Rob una y otra vez, y satisfecho mirando a Onero y Adramelec les pedía que acaben con todos de una vez. Mammon solo sintió un rozar en su pie izquierdo, y su cuerpo desequilibrado caía hacia un costado, su tendón fue cortado suavemente y sin resistencia. Sus ojos incrédulos miraban al bastardo que lo incapacitaba, ponerse de pie.

Rob satisfecho se aleja en dirección a Rossetta mientras se lamentaba del dolor de una de sus alas, que aún le persistía desde la huida de Ogarra. Rossetta cuando ve a su amado ir en dirección a ella, corre a su encuentro, cuando de pronto es jalada desde sus cabellos hacia tras, recién ve a Onero, quién la aprisiona contra su cuerpo reteniéndola.

Las alas oscuras de Ross están atrapadas por Onero, y este la impulsa al suelo no permitiéndole su estabilidad.

- Quiero ver de eres capaz hijita – le dice al oído – Me excita, ver esta nueva apariencia tuya.

Rossetta sin lograr soltarse permanece atrapada mirando de Rob, mientras este con su cuerpo golpeado la mira evaluando que hacer. Rossetta escucho un pitido agudo, cuando de pronto al costado de su cien, el impacto del pucho de Onero la hizo imaginar su cara destrozada. A varios metros del lugar, Rossetta fue arrastrada con el golpe recibido, y una vez su cuerpo se detuvo su instinto le hizo llevar las manos de inmediato a su cara. Solo sentía ardor, y un dolor profundo en su cráneo que la descolocaba, mientras su oído aun resonaba. Rossetta sabe que lo ocurrido era nada, en comparación a lucha que vendrá, y trata de levantarse, sin dudarlo lucha por levantarse. Y cuando ve que Rob está pronto a llegar hasta ella, grita desesperadamente.

- Detente – le dice - ¡Detente!

Rob cayó en la cuenta de su error, pues su mujer no era de las que necesitase inspirar lastima. Ella era fuerte, solo necesitaba caer para mostrar su valía, necesitaba ser atacada para que aflorase su poder.

Agatha inquieta sabía que no debía interceder, y mirando a los muchachos lamenta su inutilidad. Lulith por su parte no podía demostrar más entuciasmo, mientras aprovechaba de acariciar a las Hienas que la rodeaban.

Azazel y Balam trataban de contener a Adramelec, quien con una sola de sus manos era capaz de luchar contra los dos, reteniéndolos, golpeándolos y demostrándoles su debilidad.

Cuando Rossetta logro colocarse nuevamente de pie, fue retenida de nuevo por Onero, quién esta vez la levanta para mostrarla a sus compañeros.

- Adramelec – grita Onero – Y estos son los que cercenaron tu mano.

- Cállate imbécil – le respondió Adramelec ofuscado.

Onero quiso demorar un poco más la muerte de Rossetta, y golpeándola otra vez provoco un estallido nuevamente en su cabeza con el afán de verla revolcarse en el suelo. Rossetta esta vez grito del dolor y sus lágrimas fluyeron de su cara como queriendo liberar su desesperación.

Mammon se atraviesa por delante de Rob bloqueándole la vista hacia Rossetta, mientras le dice.

- Se obediente, no oses a ir hasta ella, acaso no la escuchaste.

Mammon sosteniéndose prácticamente con uno de sus pies, enreda para luego soltar su látigo, y este resuena mientras corta la atmosfera a su paso, y Rob quien estaba perdido con la dolorosa golpiza que estaba recibiendo Rossetta, se vuelve una suave presa para el látigo de Mammon que lo enreda desde sus pies, levantándolo hasta los más alto, mientras sus alas amarradadas e inmovilizadas luchaban por safarse. Rob iba cayendo con su peso muerto y Mammon se lanza sobre él cayendo de rodilla sobre su pecho. Rob queda incrustado en el suelo, no se mueve, y su energía va desapareciendo lentamente hasta eliminarse por completo.

Mammon quedaba orgulloso de su poder, lamentándose por no tener un mejor oponente. Con la desaparición de la escencia de Rob, Azazel y Balam vieron su sentencia final, y Agatha en un intento de levantarse fue detenida por Lilith quien le advertía las repercusiones sobre su decisión. Agatha asumiendo su lamento se contiene.

- No te atrevas – le dice Lilith – Si lo haces, yo misma me encargare de tu muerte.

Agatha miraba el cuerpo de su hijo, en espera de la instancia de que su espíritu se desprendiera de su cuerpo. Las Arpías festejaban en las alturas, y los esclavos en tierra aclamaban a su amo. Pero avanzaba el tiempo y Rob no mostraba su alma, hasta que en un instante se levantó del suelo, quedando de pie con su rostro y manos ensangrentadas, su cabello negro destilaba su sangre, y su presencia ya no existía. Y Mammon quien aseguraba su victoria no vio a su enemigo levantarse. En un microsegundo Rob se hizo a las espaldas de Mammon, mientras que con su daga de grafeno lo atravesaba desde su pecho hasta su hombro izquierdo. El grito de rabia y dolor de Mammon ensordeció a todos, mientras su mano izquierda quedaba inutilizable. Onero al verlo quiso interceder en su ayuda, y dejaba tirada de Rossetta, quien aún se revolcaba del dolor de su cabeza. Onero llego al tiempo, y en el momento preciso levantando su pierna logro una patada en la cadera de Rob, que lo lanzo a lo más lejos de ellos. Rob cayendo a los pies de Rossetta siente el quebrar de su costilla, sin embargo, se niega a sentir dolor, pues se comienza a recocer, como la única opción de salvación para todos.

Cuando Rossetta cayó en la cuenta de que Rob herido caía junto a ella, trata de llegar hasta él, mientras su cerebro de estremecía de un lado al otro, y cuando logra llegar a él en la lucha de controlar su vista difusa, lo arrastra hasta colocarlo sobre sus piernas. Adramelec decidió acaban al instante con Azazel y Balam, y lanzándose firme contra ellos, vio que estos se endurecieron al ver la hazaña lograda por Rob en contra de Mammon. Una vez lograba tener a uno el otro lo atacaba, dando la impresión del sacrificio de uno para la ganancia del otro.

- Eres un inútil – le gritaba Onero – Termina con esos parásitos, acaba de una vez.

Onero dejo a un costado a Mammon para ir en ayuda de Adramelec, y abalanzándose contra Azazel lo sujeto al instante, y Azazel no alcanzando a huir se entregó orgulloso por una muerte digna. Onero levantó ferozmente su mano sin pesar ni resquemor aprovecho de su fuerza que lo enorgullecía, para con su mano enterrarla por debajo de la barbilla de Azazel arrancándole la tráquea, matándolo casi al instante.

Balam al verlo se negó a huir, y esperando su muerte callo de rodillas, mirando un cielo al que esperaba no llegar.

- Para alargar mi muerte – se dijo Balam – no me estresare más, me doy por vencido.

Rossetta vio como las sombras se acercaban lentamente, para asirse del cuerpo de Azazel, y quiso negarse a ello, se negó a la muerte de quienes estaban junto a ella. Azazel broto de su cuerpo, asustado se aferraba a no salir, gritaba por su miedo, al castigo que era merecedor. Y las Sombras se unieron conteniéndolo, levantándolo y llevándolo mientras este manoteaba y luchaba por zafarse de ellas.

Adramelec con el orgullo aplastado por Onero, quiere al menos hacerse de la vida de Balam. Cuando escucha el grito de Rossetta, que aún adolorida, se muestra de pie, parada junto al cuerpo de Rob.

Adramelec se gira al instante en precaución, y cuando ve a Rossetta se detiene para mirar como las alas de esta se ensanchan y levantan demostrando el desequilibrio del cuerpo que sostienen.

Rob permanece en el suelo, no se logra levantar. Y Mammon que aún se mantenía vivo, quiere exigir el pago por la herida que sufrió, y para ello utilizara a la muchacha que ve gritar desesperadamente.

- ¡No, No lo mates! – gritaba Rossetta reiterando su suplica.

Y Balam fue dejado de lado, cuando Adramelec, Onero y Mammon fueron a la captura de Rossetta, quien sin moverse los vio venir hasta ella.

Mammon sujeto de Ross por el pecho y la levanto a la vista de Rob, mientras Adramelec y Onero sostenían de el para que la viera morir. Rob miraba de Rossetta, quién impávida no mostraba emoción. Y Rob dentro de sus fuerzas quiso socorrerla, su espera en ayudarla había sido exagerada para él, pues a su idea, jamás debió escucharla. Y Rob levantándose quiso extraer hasta la última de sus fuerzas, sin importar el estado de su cuerpo, y con un grito encolerizado se hizo del brazo de Onero la luego azotarlo en contra de Adramelec tantas veces, que los soltó solo cuando escucho el golpe que recibió Rossetta de lleno en su estómago. Mammon hizo escurrir sangre de la boca de Rossetta, y está no se resistió.

Mientras el desorden de los demonios iba en incremento, no hacían del momento del llamado de sus amos para salir a pelear.

Mammon viendo a Rossetta desfallecer, la dejo caer. Y Rossetta quien abatida lamentaba su suerte, se cuestionó su actuar, por creer ser incapaz de pelear junto al que amaba, y en cambió estaba siendo solo lastré a quien debían rescatar.

Rob se encaminó hasta Mammon, y este se protegió con su látigo que manejaba cual, si fueran sus manos, y cuando Rob quiso acercarse hasta él, no pudo sobrellevar las laceraciones que este le causaba a su piel.

Adramelec y Onero se levantaron iracundos, y de inmediato corren a la captura de Rob.

Balam aún de rodillas, permanecía sin estar seguro de su final. Y cuando vio que Onero miraba de Rossetta, con la poca valentía que le quedaba fue por ella, logrando su rescate y distanciándola dentro de lo posible de las manos de sus enemigos.

Lilith se puso de pie, entusiasmada, hasta ella se contenía de acercarse.

Rob por su lado, ve venir a Onero junto a Adramelec. Cuando los tres estuvieron a la captura de Rob, vieron el peligro de su potencial, y era un hecho para ellos que debían eliminarlo.

Cuando Rob se vio acorralado, logro soportar la lucha, pero el látigo de Mammon lo maniataba ferozmente, y esto se estaba convirtiendo en su desesperación. Hasta que logro aferrar sus manos en contra del lacerante látigo de Mammon, tiro de él hasta hacer que su dueño quedara a su alcance, e ignorando la golpiza de los otros, procuro, procuro solo de hacerse del brazo bueno de Mammon, y cuando éste vio su latigo saltar fuera de su alcance con su mano aferrada aún a el, berreaba y gemía colérico. Y se olvidó del juramento hacia Lilith, esta afrenta no la perdería... Bajo ningún concepto perdería.

- Mátenlos, mátenlos a todos – gritaba.

Y sus lacayos no esperaron más para ir a descuartizar y acabar con la existencia del que osaba de lastimar a su amo.

Los demonios cayeron en masa hasta Rob, quién siguió luchando con quién tuviera a su alcance.

Lilith quedo observante, y no levanto la voz en defensa del acuerdo realizado con Mammon. Pues estaba dentro de sus probabilidades que llegara esta situación.

Rob, aunque sobrepasado siguió en la lucha prestando atensión solo en quienes llegaban hasta su mano. Onero y Adramelec tomaron su distancia mientras observaban la lucha sin fin de Rob, quién ya se iba encontrando sobre pilas y pilas de cadáveres frescos que inundaban sus pies. Agatha no veía a su hijo, a su vista se mostraban solo enjambres de vestías que manotean sobre él. Rob a ciegas y sin el menor pensamiento de rendición, buscaba entre la multitud a uno de sus enemigos, pero eran demasiados los esclavos sobre él. Su cuerpo herido clamaba el deseo de descanso, pidiendo entregarse a sus presas se veía casi desfallecer, pero la decisión de eliminar a Onero y Adramelec era superior, era la única opción que veía para salvar a los demás, que estaban completamente dependientes de él.

Lilith poniéndose de pie, no sabía si disfrutar del final ante sus ojos. Y Rob creyendo desfallecer busca de una última mirada a su amada para perecer en calma, pero no la encontraba, sus ojos entre tantos no lograban encontrarla.

Rossetta estaba ida de sí misma. Cuando se soltó de Balam quería morir de una vez. Pero Balam no se daba por vencido con ella, pues lo visto por él en Ogarra no fue obra de la providencia que no existía en este lugar. Balam sabía que, si Rob perecía, sería el final para todos, y comenzó a susurrarle suavemente y tranquilo al oído de Rossetta, esta estaba siendo tal vez la esperanza para hacerla reaccionar, y la ínsita.

- Rossetta lo vez, lo van a matar – decía – lo vez, tu Rob desaparecerá.

Y Balam se presionaba levantando la cabeza de Rossetta, mientras esta tiembla sin saber qué hacer, con una moral que se había sometido a los golpes, su carácter completamente desvanecido.

- Mira como las sombras, nos esperan – continuaba Balam – pero querida, si esperas de encontrar de Rob en otra vida, eso no sucederá. Su carga es más pesada que la tuya. Sus renacimientos no coincidirán. Mira – le decía – las sombras todas se juntan sobre él.

Y Rossetta yerta se desploma de rodillas sobre el suelo. Balam soltó de ella al instante, y sin darse cuenta del cómo, de pronto se vio lejos de ella con Agatha levantándose afirmándose de él.

Azazel se mostró de pronto en los recuerdos de Rossetta, y esta sintió que ese destinó sería para su amado, y no sintiendo querer ver eso. De pronto se entregó de lleno al más grandísimo rencor y odio por los que atentaban en contra de ellos.

Rossetta se entregó en cuerpo y alma, al más aberrante de los deseos. Y su cuerpo exclama su querer, y le levanta y eleva desplegando lentamente sus alas, para expandirlas en plenitud. Y Rossetta mirando sus palmas extiende todos sus deseos, y el poder que mantenía dentro de ella, se muestra complacido por su liberación. Un aura negra la envuelve, y esta palpita y se remece luego de tanto claustro. Y con esta presencia avasalladora todos quedan paralizados.

Rob por fin descansa. Al sentir la presencia de su amada otra vez, se libera del peso de su carga. Las Alimañas sosobre Rob retroceden sumisas, agolpándose hacia tras no saben si reverenciar o correr.

Mammon abriendo los ojos tiembla, con incredulidad no comprende lo que sus ojos ven. El manto del mismo Lucifer ve veía nacer en Rossetta. Onero está pasmado y Adramelec muestra el arrepentimiento sobre sus actos, y piensa en huir. Alguien que no era el soberano estaba ahí, frente a sus ojos, con tal poder que al mismo Lucifer provocaría recelo.

- ¡Miseria! De donde saliste – gritaba Mammon – ¿Quién eres? De donde saliste...

El aura oscura de Rossetta cobraba más espacio, y cuando toco a los primeros comenzó la desesperación, cuando envolviéndolos en el negro manto este les comenzó roer su piel, carcomiéndolos, para luego desprenderles la carne de sus huesos. Los gritos de los moribundos aterraban a los demás, y las sombras bailaban gustosas sobre los caídos. Onero emprendió la huida y Adramelec lo siguió. Pero Mammon que sabía de los alcances del manto que anteriormente vio en su señor estaba aterrado. El llanto de Rossetta se escuchó a lo lejos, en un grito de desahogo. Y todo se vio completamente de negro.

Y a lo lejos, el que observaba se levantó. Asombrado y maravillado exclamo.

- Quien eres tú, la que se parece a mí.

Onero se vio desorientado, quedaba sin indicios de hacia dónde ir. Y mientras su piel irritada no se caía igual que a los otros, entendió que su destino era aún peor, mientras sentía a los esclavos chocar contra sus pies gritando y gimiendo, revolcándose en su dolor.

Lilith miraba estupefacta, mientras trataba de mantener su espacio libre de quienes desesperados no sabían en donde sus cuerpos chocaban. Agatha sin temor sujetaba de Balam, pues ellos no sentían daño alguno. Las hienas y los enanos se mostraban temerosas a las espaldas de las que custodiaban, gemían lamentando el término de su antiguo amo.

Adramelec y Onero de pronto dejaron de escuchar el gemido de sus esclavos, y el silencio reino para todos. Rossetta camino lentamente, ya sin pena ni lamentos. Y para cuando dio con Adramelen y Onero los toco desde sus espaldas, y estos se giraron desorbitados esperando una muerte rápida. Rossetta acaricio sus rostros con pesar, pues se lamentaba de su fuerza, de ser peor que aquellos a quienes estaba por eliminar. Así Rossetta se hizo de los dos al mismo tiempo, con calma y paciencia los arrodillo ante ella, clausurándoles sus bocas, no quiso escuchar sus lamentos, y con cada rose de su mano Rossetta los despedazaba muy lentamente, desde sus extremidades hasta solo quedar su conciencia, y cuando hubo hecho esto, los veía en sus pupilas implorarle la muerte, y esta sin contemplación, se retiró para que su manto de aura acabase con ellos tan lentamente, que podían verse a ellos mismos, sin su carne sobre los huesos, y sus viseras al aire quemante soportando lo insoportable.

Cuando Mammon tuvo de frente a Rossetta, se arrodilló sumiso, ofreciéndose a sus pies como un vulgar esclavo. Rossetta lo alzo desde los cabellos, mientras su aura lo atravesaba por sus heridas, y este soportando el dolor se dejó caer cuando fue soltado de las manos de quién rogaba que fuera su ama. Rossetta viéndolo en el suelo quiso observarlo, y lo arrastro desde los pies para humillarlo, humillar a quien se creía tan superior, que de cobarde planeaba eliminar a los que pudiesen ser los más fuertes, y más aún a los indefensos que tan solo tuvieron la suerte de unos antepasados que no midieron el alcance de sus actos. Cuando Rossetta se aburrió de verlo, con desprecio clavo su mano sobre su pecho, y este no se movió resistiendo el tormento, en espera hasta el último instante del perdón de aquella a quién rogaba clemencia. Rossetta sin concebir la existencia de ese ser, no encontró un espacio de perdón para él. Y comenzó a desgarrarlo con sus propias manos, exponiendo su corazón putrefacto de malicia, arrancándolo con sus propias manos. Y las sombras al vuelo se posaban sobre ellos por montones, conteniendo su presa, a los tres más poderosos que las acompañarían durante eternidades, en una purga sin tiempo.

Cuando Rossetta se dio por satisfecha, cansada guarda ya de su poder, y cuando la negrura desapareció un nuevo rostro se mostró ante ella, mirándola, erguido mirándola.

La presencia del mismo Lucifer se hizo en el lugar, bello como el mismo, el dios del infierno. Quién tomando de Rossetta quiso hacerla para él, y llevándosela al cuerpo extasiado recién podía comprender por qué esta había caído a sus manos. Una tan parecida a él, cuantas muertes pudo haber causado desde tan temprana edad, y se arrepiente del hechizo que directamente coloco en ella, negándole poder para mostrarla a los cielos, queriendo la revelación de su destierro. En ese instante la decisión de Lucifer estaba tomada, y convertiría a Rossetta en su principal amante.

Rossetta al ser apresada no lograba zafarse, mientras ordena a este desconocido la soltara de sus manos, este reía contento por la chillona presa capturada. Rob quién mira a su madre suplica su ayuda, pero Agatha niega al instante la posible intervención ante una decisión de su amo. Rob sabe que es inútil la osadía de desafiar a su padre, y se levanta cautelosamente queriendo hablar con él, pero este no espera una palabra para enviarlo lejos con un solo movimiento de su mano. Rob botaba la sangre que surgía por su boca, y Agatha corre protegiendo con su cuerpo a su hijo. Rossetta grita a las hienas para que vayan junto a Rob, y estas obedeciéndola van mostrando su respeto a mismo amo del infierno.

Rossetta estaba cansada, y su cuerpo apenas reaccionada, pero, aun así, emite su poder que se muestra debilitado. Lucifer a esta jugarreta la contiene de inmediato, para luego llamar a Lilith a su lado, y esta celosa de la amante que podría quitarle su lugar, intercede en favor de Rossetta.

- Mi dulce amado – le dijo Lilith – me pregunto en como domaras a esta chica, piénsalo bien. Si matas al que ella ama, de qué forma poseerás su cuerpo. Mi duda es si la harás tu mujer o tu esclava. En cambio, si dejas vivir a este, esta chiquilla te será obediente.

- Querida Lilith – le respondió su amo Lucifer – me gustas porque siempre hablas estupideces.

Cuando Rossetta entendió su nueva situación se sintió un títere en las manos de todos. El mismo rey del infierno cargaba de ella, y Agatha protegía de su hijo, así como Dennise tantas veces cuido de ella. El nefasto sentir de su porvenir inundo a Rossetta, y cuando se vio siendo alejada de a quién amaba suplico al cielo. Orando suplicaba a ese Dios que le había permitido la muerte de sus padres, interceder por ella. Lucifer se reía de la escena de escuchar una oración que pedía auxilio desde sus dominios.

- No me abandones – exclamaba Rossetta – Dios no me abandones...

De pronto lo impensable, y una ráfaga de luz dorada se hizo frente a Lucifer. Y el mismo Arcángel se levantaba desde el suelo tomando a Rossetta desde las mismas manos del consternado Lucifer.

Lucifer no creía tal osadía, jamás pensó en existir tal experiencia en sus dominios, de ver nuevamente esa luz dorada que él había perdido de hace tanto tiempo.

El infierno explotaba de rabia.

- ¡Cómo te atreves a llegar hasta mi reino! – reclamaba iracundo Lucifer.

- Ante una súplica de mi sangre, porque no vendría – responde el Arcángel pasivamente.

Lucifer no creía lo escuchado, el mismo Arcángel entrego al destierro a su propia hija, a su misma sangre la entrego a las llamas del infierno.

Cuando el Arcángel entrego a Rossetta en las manos de Rob, Lucifer no opuso resistencia. Y Rossetta miraba de este ser maravilloso que relacionaba con la calidez de sus sueños. Ross no tubo preguntas ni pidió explicaciones ante ese ser que se decía su progenitor, pues ella ya asumía la desgracia de su existencia, en donde su lugar y su casa tan solo la haría con quienes ama, en este su presente y su ahora. El Arcángel acaricia de Rossetta con dulzura, mientras los demás incrédulos creían en el cambió que aparecía para todos. Un nuevo infierno, se les proyectaba un nuevo infierno.

Lucifer de pronto se deshizo de sus dudas y quiso atacar al Arcángel, pero cuando recién hubo dado unos pasos se detiene, cuando una luz que ya conocía se posa por sobre su cabeza, que lo hizo arrodillarse y llorar ante esos recuerdos olvidados de otra vida. Lucifer se levando para bañarse una vez más en el placer de la luz dorada que posaba sobre él, un premió del que creía no se merecedor. Y cuando se desvanece la gracia que recibió, asimila la situación, se calma y retrocede.

- Así que te autorizaron a venir – pronuncia Lucifer.

- Es solo por el llamado de mi hija.

- A la hija que mandaste a perecer junto a mí.

- A la hija que puede cambiar tu existencia. No desaproveches la gracia que se te ha dado.

Lucifer aún con la añoranza de su mente y cuerpo, decide cambiar de pensar. Y cuando los muchachos se vieron libres de su asedio, dieron las gracias a la entidad maravillosa que posaba los pies junto a ellos.

Lucifer se perdió al instante, desapareció emotivo y con pesar junto a amante, sin perder la añoranza de aquellos tiempos. El Arcángel con su propósito cumplido, no puede permanecer más en esas tierras, y con el gusto de volver a estar de frente ante un antiguo amigo convertido en enemigo, con una reverencia en despido, y así como llego es retirado por su Dios para perderse de vista hasta en lo más alto.

27 de Setembro de 2018 às 03:06 0 Denunciar Insira 0
Fim

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Eliana Saez Del sentir nacen las letras...

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