THE DISTORTIONIST Seguir história

kayloon Kay Loon

«1930, Mánchester, Gran Bretaña. ¿Qué dirías si tus malos recuerdos pudieran ser cambiados por unos más agradables? ¿Te atreverías a suplantarlos por otros más felices y dichosos o simplemente eliminarlos? Si tu respuesta es sí, piénsalo dos veces; aún no has corrido con la mala suerte de toparte con un distorsionador» Samuel Tozer, un aclamado experiodista británico vuelve a su ámbito de trabajo para finalmente entrevistar a Russell Carpenter, un distorsionista que llegó a la ciudad. Lo que este hombre realmente desea es que aquel joven remueva dos recuerdos que le hicieron hundirse en un abismo, no obstante, no sabe los problemas que esto le traerá; por querer deshacerse de su tormento entrará en un verdadero infierno.


Suspense/Mistério Todo o público.

#376 #past #383 #256 #239 #378 #295 #pasado #suspenso #drama #terror #402 #thrillerpsicológico
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"No todo es real, ni tampoco todo es falso. Es un juego al que nos lleva nuestra propia mente "


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Prólogo


Todo el mundo tiene recuerdos agradables y desagradables independientemente de quien seas, donde vivas o estatus social. La memoria del ser humano está plagada de estos hechos gratos o desapacibles, pero posiblemente te estés preguntando en este preciso momento ¿Qué son estas reminiscencias? Siempre he sido alguien que me ha parecido que no se puede entender ninguna cuestión sin antes haber aclarado todo.


Básicamente un recuerdo es la memoria que se hace de algo que ya ha pasado o de lo que ya se habló. Aún no está muy claro si es algo que nos pertenece del todo; en si ¿Cuánto tiene de real? ¿Cuánto de imaginación? ¿Debe considerarse algo bueno por haber ocurrido o algo malo por haberse terminado? ¿Es un recuerdo el mejor regalo que puede dejar un momento inolvidable o el peor enemigo de la mente?


Para explicar un poco mejor toda esta gran maraña de información confusa, la memoria asociativa es la que se basa en los vínculos que establecemos entre elementos sin relación entre sí, como por ejemplo la campana que anuncia el fin del recreo en un centro escolar. La memoria no asociativa es la responsable de la reacción generalizada a un estímulo que evoca una experiencia anterior, como por ejemplo la ansiedad que se despierta cuando sufrimos un trauma.


Se supone que estos recuerdos siempre nos acompañan siéndonos fieles a pesar de cualquier circunstancia, pero ¿Qué pasa si los recuerdos desagradables pudieran ser completamente eliminados, si el dolor, la pena y la aflicción pudieran ser revocados?


¡Buenas noticias para aquellos que pensaron que eso sería una buena idea! Hay personas, gente especial; solo el 3% de la población mundial tiene este grandioso poder si es que así le puedo llamar.


La característica de aquella habilidad es que esta puede modificar, cambiar, suplantar o incluso borrar esos recuerdos llenos de agonía y penuria. Las personas que se hacen cargo de este trabajo se les llama distorsionistas.


Son gente muy misteriosa, extraña y enigmática... tanto así que juegan con tu mente y eso, es una perdición para cualquiera.


Para mí, desgraciadamente, fue una desdicha encontrarme con uno de estos, así que cuidado con los distorsionistas; son peligrosos, o bueno, al menos yo corrí con la mala suerte de caer en una de sus trampas.


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«¡No quiero olvidar!», pensaba aquel hombre de cabellera café. En su mirar parecía tener un miedo sin igual ¡Cómo si hubiera visto un fantasma con aquellos ojos color verde! No dejaba de correr por las calles obscuras. Sentía que su destino era incierto ¿A dónde acudiría a tales horas de la noche? ¿¡Con la policía!? No, seguramente no le creerían nada.


Continuó con su carrera que parecía ser interminable, sus piernas no se detenían y aunque este estuviera extenuado, no se frenaría; atrás venía su peor pesadilla y su más reciente infierno ¡Si tan solo no hubiera tratado de cambiar aquel desastroso recuerdo!, pero ahora nada podía hacer.


—¡Frederick! —exclamó el nombre de su buen amigo que se le vino a la cabeza en aquel momento tan crucial.


Este hombre de mechones cafés siguió corriendo sin cesar mientras su cabeza giraba hacia atrás, trataba de observar si aquella cosa que le venía siguiendo se encontraba cerca de él, pero al parecer no; estaba completamente solo. En ese momento, aunque no fuera devoto, comenzó a pedirle a Dios que pasara un taxi (black cabs, como suelen llamarles), para que lo llevara a su destino.


Aquel hombre se detuvo de golpe, a pesar de que juró que no lo haría; sintió sobre su ser una fuerza inexplicable que le hizo paralizarse.


La luz tenue que emitían los faros públicos se fue apagando lentamente alterando los nervios de este pobre sujeto alto y de buen ver.


«¡No quiero olvidar!», pensó con mucha fuerza; quería aferrarse a todas sus vivencias, ¡ni siquiera le interesaba ya si eran buenos o malos recuerdos!, si tan solo hubiera pensado así desde el inicio…


En ese instante, el último faro se apagó dejándolo en total obscuridad, lo único que podía observar en el cielo eran las estrellas y la luna que lograban asomarse por las nubes. Al menos los rayos lunares le hacían compañía en aquella negrura inquietante.


—¿Por qué sigues huyendo? —dijo una voz con un tono sereno que salía desde las sombras—. Esto era lo que deseabas desde un inicio, es hora de que superes aquel hecho.

—¡No! —este hombre exclamó con enojo y miedo; su peor pesadilla le había alcanzado, por más que intentó perderle no pudo—. Yo nunca te pedí esto, pensé que me ayudarías y no fue así, me engañaste.

—Eso es una completa mentira y lo sabes.

—¿Mentira?... —prosiguió con su reclamo. Ya si no podía escapar de su destino, ¡hablaría!—. Mentiras son con las que tú me envolviste desde el inicio.

—Samuel… —lo llamó por su nombre—. Tú has decidido lo que quieres creer e ignorar —la voz expresó. Cada vez estaba más cerca de él.

—¡Déjame en paz! —gritó con todo el aire que contenían sus pulmones y cerró sus ojos verdosos con fuerza, tanto así que sus párpados estaban completamente arrugados—. ¡Sal de mi cabeza!, ¡no quiero olvidar! —Sus alaridos estruendosos se oían en aquella calle solitaria—. Esto es un infierno y lo sabes. —Samuel llevó sus manos a su cabeza con algo de dificultad y tomó su cabellera con mucho ímpetu, como si esto fuera a protegerle.

—Entiende que no todo es real, ni tampoco todo es falso. Es un juego al que nos lleva nuestra propia mente.


Pasos provenientes de aquella opacidad comenzaron a emerger de forma constante, acercándose más y más al que estaba siendo consumido por su propia desesperación.


«Aléjate, no quiero saber mi realidad, ¡no aún!», el otro pensó y abrió sus ojos de par en par, esperando no tener en frente a su peor enemigo.



4 meses antes. Abril, 1930



La radio, que se encontraba encima de una pequeña mesilla de madera dentro de una sala de estar, estaba encendida. Esta emitía un agradable sonido; era música que podía deleitar a cualquiera que estuviera ahí dentro, claro que la vista en ese sitio no era nada grata; todo estaba por doquier y muy mal aseado, era como si alguien hubiera olvidado el simple hecho de que se tenía que vivir con limpieza.


En los pisos de aquella casa se podían encontrar uno que otro plato sucio, ropa tirada, colillas de cigarrillo e incluso envases de vidrio de cerveza. Difícilmente se podía encontrar un sitio completamente limpio y sin polvo.


Un hombre estaba recostado en un sillón color rojizo, muy confortable para la espalda de este sujeto y encima de su rostro había un periódico, al parecer, él estaba durmiendo en pleno día, ¡era para que se encontrara trabajando o haciendo cualquier otra actividad más productiva! Por su puesto que su vestimenta no era nada especial, es más, parecía un pijama.


En la pared que estaba a un lado de este sujeto se podían ver varios reconocimientos enmarcados y muchas páginas de periódico las cuales estaban muy bien cuidadas (era lo único bien limpio).


El aire primaveral entraba por una pequeña ventana que estaba cerca de ese hombre haciendo que el calor no lo agobiara en ese día tan perfecto para él.


En ese instante unos toquidos estridentes perturbaron el sueño de este tipo, claro que en cuestión de segundos se sentó en su sillón con enojo, ¿quién se osaba a molestarle? Refunfuñó y se levantó de donde estaba, disponiéndose abrir la puerta de su residencia la cual no era nada fea; solo le hacía falta una buena limpieza.


—¡Samuel!, ¡feliz cumpleaños número 36, amigo! —un hombre de cabellera rubia y ojos color miel exclamó con alegría al ver a su colega, claro que este no comentó nada sobre la vestimenta desalineada, incluso simulo como si fuera normal verlo así.


Un silencio incómodo reinó aquel sitio (aunque la música sonara, el ambiente era pesado). Samuel observó con sus ojos verdosos a su amigo con algo de molestia y suspiró «¿Qué demonios hace aquí?», pensó sin siquiera agradecer el bonito gesto de este sujeto que estaba en su puerta.


—Ya sé que no te gusta festejar tu cumpleaños, pero creo que es hora de que salgas de esta casa, que por cierto, ¿cuánto tiempo has dejado pasar sin hacer el aseo? Huele mal —le comentó y sin pedir permiso se adentró. En su mano derecha sostenía una pequeña bolsa café, posiblemente aquí llevaba un pequeño presente para el que habitaba dentro de este chiquero.

—Frederick… —lo llamó por su nombre algo resignado mientras giró su cuerpo para con este viendo así lo que hacía; sabía que así era su colega—. Por favor, no hoy; no quiero ver a nadie, ¡odio mi cumpleaños y nunca lo celebraría! Y por supuesto que no me siento con ánimos de salir­ —añadió mientras cerraba su puerta; odiaba que los vecinos fueran fisgones y observaran el interior de su vivienda.


«Aun no entiendo cómo vive así», pensó el de ojos miel al ver todo el desorden; su casa siempre estaba limpia y reluciente, no gracias a él, sino a su amada esposa. Ignorando las palabras de su amigo, se dirigió para una consoleta la cual tenía una base de madera. Sin preguntar dejó aquella bolsa y posó sus dedos sobre este mueble de estilo clásico. A los pocos segundos los retiró y observó que sus yemas se habían manchado de polvo.


El de cabello café arqueó sus cejas al notar que su colega, posiblemente, estaba juzgando su forma de vivir; no le agradaba que nadie le dijera cómo tenía que regir su vida.


—Hace tiempo que no nos vemos, demasiado, diría yo; te desapareces y por más que vengo a tu vivienda no te encuentro o simplemente no me abres, incluso se me hizo extraño que hoy hubieras abierto la puerta —le dijo mientras giraba su cuerpo para con este, claro que él podía escuchar la música que sonaba en la radio—. Al menos no has perdido el buen gusto por la música y eso me alegra.

—Por favor, déjame solo, no estoy de humor. —Caminó hacia donde estaba su amigo que era de la misma estatura que él. Levantó su mano con desgane y apagó la radio dejando un silencio abrumador—. Además tienes que ir con tu esposa e hijos— Añadió mientras sus ojos se encontraron con los de su colega.

—No me echarás de forma tan fácil de tu casa. Mi familia está en mi hogar descansando y por eso decidí aprovechar mi tiempo libre visitándote ­—le comentó mientras cruzaba sus brazos. Al parecer le era normal que Samuel fuera amargado y que su forma de hablar y actuar fuese nada amigable—. Te traigo buenas nuevas, y sé que te interesará ­—dijo él y se dirigió al sillón confortable en el cual antes aquel hombre estaba reposando. Antes de sentarse observó todos los reconocimientos de la pared «al menos estos siguen intactos», pensaba mientras una sonrisa se le dibujó en los labios.


«Maldita sea y tan buen día que estaba teniendo» Suspiró el de ojos verdosos. Caminó una vez más hacia donde estaba aquel sujeto que se había adentrado a su casa y arqueó sus cejas esperando que este le comentara las grandiosas noticias.


—Aún recuerdo cuando te hiciste cargo de todos estos reportajes, incluso puedo revivir el momento cuando tú le hiciste publicidad a mi negocio ¡Gracias a ti llegué lejos, amigo!, eso nunca lo olvidaré. —Tomó asiento mientras observaba a Samuel ahí, parado, sin mover ni un músculo­.


«Eso fue hace demasiado, deberías olvidarlo», tuvo aquel pensamiento y se dirigió hasta un sillón pequeño que estaba en la misma sala.

Los ojos de aquel hombre que parecía estar enojado con la vida por algún motivo oculto se posaron en su gran pared lleno de sus propias hazañas, ¡podía recordar la adrenalina, la felicidad y la sorpresa cuando desempeñaba su trabajo. El papel tapiz hacía buen juego con los marcos marrones de madera que enmarcaban todos sus reconocimientos.


Tenía que aceptarlo, ¡extrañaba su profesión!, pero no se sentía listo o con la motivación de regresar al periodismo; dentro de aquel oficio no había puntos medios. Eran reportajes agradables o bien, tragedias y claramente no sentía ganas de involucrarse en vidas ajenas o problemas que no eran de su incumbencia; ¡con sus conflictos ya tenía suficiente!


Finalmente se sentó y acomodó su espalda, la cual tenía adolorida por haber estado durmiendo en mala posición. Su rostro sin expresión alguna denotaba aburrición y cansancio; quería seguir tumbado en su mueble sin que nadie le molestara o juzgara, era mejor estar solo; así ninguna persona le criticaría.


El viento veraniego seguía adentrándose por toda la casa, al menos este ayudaba a que el mal olor se esfumara del ambiente.


—El jefe del periódico Manchester Evening News, para el cual solías trabajar, habló conmigo; sabes que es mi amigo también y me comentó que él quiere que regreses a trabajar —le dijo con emoción a su colega, sabiendo de antemano que Samuel no estaría tan exaltado—. Sé que estás muy cómodo aquí, pero siento que es hora de que salgas y trabajes; esa licencia por incapacidad no durará para toda la vida y lo sabes.


«¿Es enserio?» Sacudió su cabeza haciendo que sus mechones cafés desalineados se movieran de un lado a otro. ¡Cómo era posible que su compañero le comentara sobre su antigua profesión!, no regresaría por nada, ni siquiera por dinero; ya vería en un futuro cómo arreglárselas, pero mientras aún tuviera esa licencia, la aprovecharía al máximo.


—¿Acaso te has vuelto loco? —le dijo con molestia—. Solo vete, por favor; sabes que no regresaría; ya veré cuando el dinero se me agote. Deja de preocuparte por mí y resígnate a que siempre será así —añadió y suspiró.

—Sabía que dirías eso, así que por eso mismo te traje ese pequeño regalito; sé que será de tu agrado, ¿recuerdas que siempre hablaste conmigo acerca de los distorsionistas? —comentó.


Aquel hombre, al escuchar ese nombre que parecía más ficticio que realidad, se levantó como un rayo de donde estaba, sus ojos verdes estaban completamente abiertos y parecía incluso estar mucho más vivaz. Con paso veloz, pero trastabillante se acercó a su regalo.


Cuando llegó ahí, sacó de esa bolsa varios periódicos en donde anunciaban la llegada de un aclamado distorsionista.


—¡No me jodas! —comentó con lenguaje no tan correcto, había una sonrisa dibujada en sus labios delgados y rosados; eran pocas las veces que a este hombre se le veía contento por algo—. ¡Hay un distorsionista en la ciudad! Pensé que solo habría en Londres o en Liverpool, pero ¡finalmente mis peticiones han sido escuchadas!, menos mal —añadió mientras ojeaba poco a poco los periódicos en donde hacían aparición fotos y noticias que hablaban de ese joven especial que podía borrar, modificar o suplantar recuerdos dolorosos.


Frederick sonrió al ver la emoción de su colega, finalmente lo veía muy animado después de años.


—Lo sé. Llegó hace unas pocas semanas, pero quise esperar hasta el día de tu cumpleaños para comentarte la buena noticia; tú siempre has querido conocer a uno de ellos. Sabes que estas personas no son de mi agrado, siento que son unos estafadores, pero hay miles de testigos que dicen que todo esto es cierto, así que tu antiguo jefe me comentó que quería que fueras con ese joven y le entrevistaras; quiere hacer un reportaje completo y quiere que tú estés a cargo, Samuel ¿Qué dices?, espero que tu respuesta sea afirmativa, ¡no puedes dejar pasar una oportunidad así! —dijo él, incentivándolo a que se encargara de este trabajo.

—¡Por supuesto que lo haré! —exclamó dichoso, ni siquiera se detuvo a meditarlo. Siguió hojeando sin parar aquellos periódicos—. Gracias, este es el mejor cumpleaños de mi vida. —Agradeció.


El rubio seguía sonriendo, esperando así que su amigo recobrara su entusiasmo por su trabajo y tomara una vez más las riendas de su vida.


4 de Setembro de 2018 às 04:48 16 Denunciar Insira 17
Leia o próximo capítulo 2

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jose gomez jose gomez
oooo genial, me encata
8 de Abril de 2019 às 20:30

  • Kay Loon Kay Loon
    Awwww, muchas gracias, ¡espero sigas leyéndola y te siga gustando esta novela de mucho misterio y suspenso! Nos estamos leyendo :D 10 de Abril de 2019 às 14:32
Marcela Valderrama Marcela Valderrama
Hola, querida. Sólo pasaba para avisarte que la reseña solicitada de este libro ya se encuentra en inkspired, wattpad y mi fb de escritora. Como siempre, es un placer leerte.
19 de Fevereiro de 2019 às 16:52

  • Kay Loon Kay Loon
    ¡Hola!, muchas gracias por avisarme, ahora mismo me iré a leerla (hahaha me agarraste publicando el cap. de mi otra novela y cuando vi la notificación fue así como de "ohhhhh ya está la reñaaaa~) 19 de Fevereiro de 2019 às 17:01
Nelson De Almeida Nelson De Almeida
¡¡WOW!! ¡¡Me encantó!! Me atrapaste con la primera oración. De verdad que cuentas con una excelente narración, y la idea que manejas es sumamente interesante. Me dejaste con mucha intriga. Ya quiero saber como se desarrolla esta historia. Saludos xD
13 de Dezembro de 2018 às 14:08

  • Kay Loon Kay Loon
    Ohhhh, gracias, ¡Qué bueno que te gustó y atrapó! Ya quiero verte por aquí leyendo la novela, ya la historia lleva 13 capítulos, así que puedes ir leyendola en tus ratos libres y ya esperaré tus comentarios con mucho gusto. Te mando también muchos saludos y cuídate. 13 de Dezembro de 2018 às 15:57
Fausto Contero Fausto Contero
Un capítulo muy interesante! La idea de poder cambiar recuerdos me intriga mucho, ya tengo ganas de saber todo lo que va a pasar. Y si conoces a algún distorsionista, quiero contratar sus servicios, jeje.
22 de Outubro de 2018 às 21:39

  • Kay Loon Kay Loon
    ¡Qué bueno que te pareció interesante! Ohhh bueno, tendrás que seguir leyendo, porque omg, ya todo se está descontrolando, así que espero que te pongas al día pronto, que el viernes hay nuevo capítulo ;). Conozco a muchos, sobre todo a Russell, te lo presentaré ;) hahahaha, pero ¿de verdad quisieras borrar tus recuerdos?; puede que elimines una parte de ti, ¿no crees? o tú qué opinas sobre esto; es un tema que da mucho de qué hablar hahaha. Bueno, ¡muchas gracias por comentar! Espero verte por acá más seguido. Te mando muchos saludos y cuídate :) 22 de Outubro de 2018 às 22:06
Katerina Az. Katerina Az.
¡Me encantó este inicio! La historia está muy buena, la narración me atrapó
21 de Setembro de 2018 às 11:56

  • Kay Loon Kay Loon
    ¡Ay, qué bueno que te gustó! Esperemos que los siguientes capítulos siguientes te atrapen como este inicio :D cuidate mucho y gracias por dejar tu comentario. 21 de Setembro de 2018 às 12:55
Manuel Langlois Manuel Langlois
Hola ya me he leído el primer capitulo, esta interesante. Lo primero que me viene a la mente, es: 1. Samuel pudo haber tenido algun momento muy trágico cuando hacía alguna investigación sobre un asesino serial o alguna organización criminal. 2.Tal vez la muerte de algún compañero por alguna investigación, por eso quiere borrar esas memorias para no sentir culpa. 3.Tal vez, para cambiar un mal recuerdo, debas sacrificar algún recuerdo "bonito" o por recuerdos de otras personas. Bueno, lo más seguro puede que este equivocado en todo, sigue así, te iré  comentado mediante vaya leyendo los capítulos siguientes :D
20 de Setembro de 2018 às 14:30

  • Kay Loon Kay Loon
    ¡Hola! Ay ¡qué bueno que te pareció interesante! Ohhhhh muy bien, muy bien, me gustan tus teorías, pero bueno más adelante veremos si esto que mencionaste es cierto, así que no te preocupes. En eso que dijiste en el punto 3 tienes mucha razón; si te deshaces del recuerdo de alguien, también tendrás que sacrificar remembranzas agradables, así que la pregunta aquí es, ¿tú te atreverías a hacerlo?... ya inicié con mis preguntas existenciales... ¡Claro! Tú eres bienvenido a seguir leyendo y comentando. Cuídate mucho y gracias por dejar tu punto de vista :D 20 de Setembro de 2018 às 19:28
Marcela Valderrama Marcela Valderrama
¡Me encantó! Y eso que es apenas el comienzo, narras perfecto el mundo interno del personaje, incluso, siendo omnisciente. Seguiré la lectura, claro que sí.
16 de Setembro de 2018 às 21:51

  • Kay Loon Kay Loon
    ¡Muchas gracias! Awww, eso quiere decir que estoy haciendo un buen trabajo y me esforzaré mucho más para dar una obra excelente a cualquiera que me lea. ¡Claro! Tú eres bienvenida (Y ya ví que te gusta también E. Allan Poe, omg ¡por fin! haha) Nos estamos leyendo :D 16 de Setembro de 2018 às 22:17
Baltazar Ruiz Baltazar Ruiz
Memoria asociativa, memoria no asociativa... Me hiciste recordar mis clases en la universidad... Buen capítulo, vamos a agendarlo para la lectura.
16 de Setembro de 2018 às 21:16

  • Kay Loon Kay Loon
    Para que veas, hahaha... ya no necesitarás tus clases que aquí conmigo veremos puras cosas de la memoria asociativa, no asociativa y lo que pasa si no se supera un hecho doloroso. ¡Por supuesto! gracias y nos estamos leyendo :) 16 de Setembro de 2018 às 21:21
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