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antonimarwe193 Jose Antonio Martinez

"A veces para aprender a vivir es necesario morir" Gwendolyn Straczynsky es una chica de tan solo veintiún años, la cual vive en un mundo perfecto, en el cual esta comprometida con el chico de sus sueños, ademas de ser considerada la mas grande súper heroína del mundo, pero muy pronto descubrirá que nada es lo que parece. Esta sencilla pero mágica historia te cautivara y te hará soñar.


Ação Todo o público.
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¿Un mundo feliz?

I

Fragmento del periódico Buenos días nueva york publicado el 15 de noviembre del 2021.

(El siguiente artículo refleja la opinión del autor más no de la editorial)

¿AMENAZA O MONSTRUO?

Por Susan Parker:

Parece que para nadie ha sido sorpresa que la señorita Gwendolyn Straczynski se haya convertido en la figura más popular y polémica en el mundo durante los últimos cinco años. Como muchos ya sabrán la popularidad de la señorita Straczynski no se debe a que ella sea una impresionante mente en el campo de la ciencia, o porque sea considerada una gran personalidad en el mundo de Hollywood ni siquiera porque se destaque en un ámbito político o deportivo, sino que todo se debe a los maravillosos dones que posee.

Como recordaran, muchos de los dones de la señorita Straczynski se dieron a conocer hace seis años cuando apenas contaba con tan solo quince años, en lo que muchos llamaron el evento más importante para la humanidad desde que el hombre llego a la luna –algo ridículo si me lo preguntan– pero ¿Por qué tanta importancia a este evento?, bueno, es simple, ya que desde ese día la humanidad entendió que no todo es lo que parece. Llamada por muchos como salvadora, ángel de esperanza y mesías, mientras que otros prefieren llamarle demonio, destructora o inclusive anticristo, no cabe la menor duda de que las opiniones siempre se hacen presentes cuando es mencionada.

Pero ¿Quién es Gwendolyn Straczynski?, Gwendolyn Straczynski o “Gwendy” para los amigos es una chica de Colorado nacida el 25 de marzo de 1998, de padres inmigrantes que venían huyendo de una crisis sociopolítica de su país natal, Nueva Inglaterra, pero ¿Qué son estos dones que han proporcionado gran fama y popularidad a Gwendy?, bueno primero déjenme responderles esto con la siguiente pregunta ¿alguna vez soñaron con tener el poder de volar o de súper fuerza, o con tener habilidades más allá de las de un humano promedio y poder convertirse en alguna especie de superhéroe? Bien, si su repuesta fue un sí, lamento informales que nuestra querida Gwendy goza de estas maravillosas habilidades.

Si querido amigo lector, si tú has estado viviendo en una cueva durante los últimos seis años y no sabías esto déjame informarte con gran voz que Gwendy ha sido considerada por el mundo entero como la primer ¡Súper heroína!, ahora supongo que muchos se preguntaran ¿pero Susan que tiene de malo que Gwendy cumpla un sueño que muchos hemos anhelado? La respuesta es sencilla ¡TODO! Y esto no se debe a que yo odie a Gwendy –como muchos medios amarillistas lo dicen– sino a que los culpables de que esto esté tan mal, son ustedes. Si ustedes que han convertido a un fenómeno en la más grande celebridad, que cada vez que baja un maldito gato de un árbol lo celebran como si hubiera logrado algo imposible, así es mis queridos lectores, ustedes son los culpables por convertir a esta muchachita de barrio en una mujer egocéntrica que siente que todos nosotros somos inferiores a ella por ser lo que ella jamás será, un ser humano.

Así que cuanto tiempo pasara hasta que se dé cuenta que no puede ser como nosotros, que solo es un bicho raro que camina en la sociedad, ¿Cuándo llegara el momento en que empieza a pensar que ella deba tener el control? Díganme ¿Cuánto tiempo le queda a nuestra sociedad hasta que aparezcan algún otro tipo parecido a ella? ¿Cuánto falta para que ella comienza a creer que las cosas estarían mejor si ella estuviera a cargo?

II

Cuidad de nueva York

11:25 a.m.

–Esto es tan estúpido y ridículo –decía una chica castaña mientras tiraba el periódico al suelo y se acomodaba en el sofá.

–Sí, sin duda lo es –contestaba una chica rubia de ojos azules de apenas unos veintiún años– Querida Kate.

Katherine Snart o Kate, era como ella la llamaba, Kate era una chica agradable y su mejor amiga desde la infancia, y para muchos la mejor persona que jamás pudieran haber conocido, pero esto no solo debía a su hermosa carita, es cierto que ella poseía un rostro perfecto que era acompañado por la más encantadora sonrisa que podía existir, además poseía unos hermosos ojos miel y un largo y ondulado cabello castaño, también influí su personalidad la cual era indescriptiblemente magnética, tal vez no podrías conocerla o inspirarte confianza pero con que hablaras con ella tan solo unos cuantos minutos era suficiente para que sintieras que la conocías de años, y no solo eso sino que te inspiraba la mayor de las confianzas posibles, por eso Katherine era tan especial. Pero para Gwendy era algo más que eso, ella era su confidente, la única persona con la podía hablar de sus problemas y ella sabría que decirle, era algo más que una amiga y más especial que una hermana, había un lazo imaginario que las unía y a pesar de que ambas habían tomados caminos diferentes estaban felices de haberse vuelto a ver y más ahora que sentía que la necesitaba más que nunca.

–Gracias Gwendy, parece que tú no has cambiado en nada –respondía Kate con una pequeña sonrisa mientras su amiga se acostaba en un sofá enfrente de ella.

Gwendolyn Straczynski, una chica que ya se ha dicho todo de ella, rubia de ojos azules considerada por la prensa especializada como la séptima persona más bella del mundo, además de ser la fantasía sexual de muchos, Gwendy ha sido considerada por la comunidad científica como la primer meta humano de la historia ya que cuenta con habilidades más allá de las cualquier persona en el mundo, tales habilidades incluyen súper fuerza, la habilidad para poder volar –o como ella lo llama el poder de levitar– súper velocidad, invulnerabilidad casi a cualquier cosa, entre otros, además de que ella misma ha dicho en varias ocasiones que sus poderes son ilimitados.

–Ni que lo digas, veme ahora soy toda una celebridad –decía con aire de grandeza mientras levantaba ambos brazos en el aire.

–Pero sigues siendo la misma niña que conocí hace quince años –respondía Kate con una sonrisa.

Quince años, quince años habían pasado desde que se conocieron por primera vez, aún recuerda ese momento, fugaz pero hermoso, se recuerda llorar el primer día que entro al tercer año de preescolar, los niños se burlaban de ella y la llamaban una pueblerina que tenía piojos y que apestaba a mierda de caballo, esto se debía a que sus padres en los primeros años de su vida eran unos simples campesinos que buscaban y perseguían el sueño americano, lamentablemente lo encontraron pero este no era como ellos pensaban, la realidad era otra, y a pesar de que su vida había mejorado en comparación a como les iba en Nueva Inglaterra, para la pequeña Gwendy era todo lo contrario, los niños de la cuidad eran crueles con ella, pero a pesar de que la mayoría de sus compañeros se burlaban y la excluían de todas las actividades, debido a su estado económico y el cómo vestía, había una niña que siempre que la veía sentía empatía hacia ella, sentía que no era justo que nadie la mirada así, no se le hacía justo, sus papás siempre le habían dicho que todos éramos iguales, y nadie, definitivamente nadie era mejor o peor que otro. Así que un día, un día que muchos llaman casualidad otros destino, Kate simplemente lo llama oportunidad, ese día tan especial para ambas se acercó a Gwendy, esta estaba llorando debajo de una árbol, Kate solo se limitó a verla, ambas se veían tan tímidas y asustadas una de la otra, el silencio reinaba sobre ambas, ninguna decía una sola palabra solo se limitaban a verse, hasta que una inocente Kate le pregunto si quería ser su amiga, Gwendy acepto fácilmente y ambas salieron a jugar ese día, es increíble como un acto tan simple y sencillo puede significar tanto para uno cuando se es niño, y sin duda para Gwendy y Kate este “insignificante” y tonto hecho tan solo sería el comienzo de algo maravilloso.

–No, yo soy toda una mujer madura –contestaba con una sonrisa de oreja a oreja

Si algo había distinguido la amistad de Gwendy y Kate era que la chica rubia siempre era la parte infantil y alocada, esto se debía a que Gwendy casi no podía salir a las calles a jugar como todos los niños normales, sus padres siempre le hablaban del trabajo duro y otras responsabilidades, cosas que ella no entendía pues a sus ocho años lo más importante para ella era poder salir a la calles a jugar a la pelota con los demás niños, algo que no sucedió, <<tal vez por eso siempre soy así>> decía ella, por su parte Kate era todo lo contrario, mientras Gwendy prefirió saltarse las clases para poder jugar con sus amigos, Kate prefería entrar a clases y obtener las mejores calificaciones, eran disparejas y raras, pero de esa rareza se formó el vínculo más impresionante que se podía ver, jamás se había visto amistad tan sólida como la de ellas, cosa que los demás envidiaban e intentaban destruir pero fracasaban, no había nadie ni nada que las separara, no había celos, envidia, enojo o chico alguno que destruyera su vínculo, el cual era simplemente increíble.

–Eres tan graciosa, recuerdo que la última vez que nos vimos estabas llorando porque Steven no te había contestado tu último mensaje de texto –decía entre risas la joven psicóloga.

– ¡Basta!, ese fue un pequeño error –exclamaba ella algo molesta.

Steven Millar, común y corriente, así era descrito por sus compañeros, alguien que pasaba en ocasiones inadvertido, en cambio para Gwendy era lo máximo, era cierto que no era un chico muy atractivo o uno de los más populares, pero era lindo, tierno, dulce y simpático –eso decía Gwendy– pero para Steven, Gwendy simplemente no existía, ambos chicos jamás habían conversado durante los dos primeros años de escuela secundaria, y parecían estar destinados a que nunca se hablaran, o quizás Gwendy jamás tendría el valor de dirigirle la palabra, pero como siempre la vida es caprichosa y en ocasiones necia, el día que tanto había esperado llego, el día que por primera vez tendrían que trabajar juntos para un proyecto escolar, lamentablemente ese día jamás será olvidado por nadie, no por ser algo encantador sino por ser el peor día de su vida.

–Lo siento Gwendy, pero dime ¿A qué has venido? –preguntaba algo confundida su amiga.

–Que, ¿Acaso no puedo visitar a una vieja amiga de la infancia? –decía con alegría en su voz.

El amor es raro, eso lo pensamos todos alguna vez, y en el caso de estos dos no podía quedar mejor aquella frase, Gwendy amaba a Steven desde que tenía quince años, en cambio Steven, el simplemente la vio como un objeto, alguien a quien podía sacarle provecho, alguien de quien podría obtener todo lo que alguna vez deseo en la vida, fama, dinero y por supuesto más mujeres. Había pensado eso durante el primer año de noviazgo, era algo fácil y sencillo de hacer, y en un principio lo hizo pero poco a poco la culpa lo fue consumiendo, el observar que su novia era lo mejor que tenía en su vida y el ver que el la traicionaba y le fallaba lo hacían sentir como un completo idiota.

–Ohh, vamos, tu nuca me visitas, así que dime, ¿Qué te sucede? –observaba detenidamente a su amiga quien tronaba la boca.

En un año la vida cambia, para bien o para mal, por suerte para Gwendy y Steven la vida había cambiado a los dos, por un lado teníamos a una Gwendy con más seguridad en sí y dispuesta a no dejarse manipular o engañar por su pareja, mientras que por el otro lado Steven se había vuelto un novio más lindo, detallista, compresivo y amoroso, el novio perfecto. Los años avanzaban y lo que alguna vez fue una relación fría y con futuro incierto ahora era la mejor relación que uno podía pedir, ambos mostraban el amor que se tenían el uno al otro en todos lados, mientras la fama de Gwendy crecía el interés de Steven por esta desaparecía, hasta un punto que se volvió algo intrascendente, por otra parte él estaba complemente seguro de sus sentimientos hacia su novia y también de los de ella hacia su persona, así que solo tenía que dar el siguiente paso en su relación.

–Solo vine a invitarte a mi boda –decía con una enorme sonrisa mientras le mostraba el anillo a su mejor amiga.

¡CASARSE! Eso era algo que le parecía lejano e imposible y jamás esperaría que Steven se lo propusiera tan rápido, –aunque en verdad lo deseaba– esa noche fue especial, no porque tuvieron la mejor cena del mundo en la torre Eiffel, la cual fue reservada por Steven para ellos dos, sino que también fue por la propuesta de matrimonio, fue algo tonta, pero linda, recuerda a Steven mostrarse totalmente nervioso mientras balbuceaba alguna palabras, luego de eso le pidió que cerrara los ojos y subieran juntos al último piso de la torre, en donde le esperaba la más grande sorpresa de su vida. Ambos subieron tomados de la mano, entre risas y chistes conversaban sobre cuál sería esa maravillosa sorpresa, una vez en la última planta de la torre él le pido que abrirá los ojos y aunque la vista de la ciudad de noche era maravillosa no era algo del otro mundo, Steven solo sonreía como tarado mientras que en un fugaz instante tronaba su dedos, lo cual al momento produjo un enorme apagón en la cuidad de París mientras que en el suelo miles de personas se reunían en las calles con velas en las manos, unas tras otras se formaban, creando la siguiente frase:

¿TE QUIERES CASAR CONMIGO?

No lo podía creer, era algo inesperado, ya sabía la propuesta y la repuesta, pero no la manera en que lo haría. Su repuesta fue corta y sencilla, silenciosa pero afirmativa y con un beso ambos sellaban su destino, mientras sus lenguas batallaban la una con la otra y sus cuerpos se rozaban más y más, hasta caer en el punto de la pasión sin retorno, ambos se entregaron esa noche, esa noche fue especial, especial porque Gwendy comprobó que el sexo al aire libre era mejor que el sexo en la cama.

–Solo quiero hablar con mi vieja amiga –decía con sinceridad mientras cerraba sus ojos y daba un gran bostezo.

–Sabes siempre es sido diferente a los demás, y no solo me refiero a mis súper poderes sino que también por como he pensado y actuado por casi toda mi vida. Cuando asistía al preescolar recuerdo que muchas niñas iban disfrazadas de princesas con hermosos vestidos de colores brillantes, mientras que yo, iba con un pantalón de mezclilla color azul y una sábana color roja en mi espalda, esto se debía a que siempre había temido un sueño, un sueño que discrepaba de los demás, cuando todas las niñas querían ser hermosas princesas y poder encontrar algún día a su príncipe azul, yo quería ser una súper heroína, quería poder tener el poder de volar, correr a súper velocidad, súper fuerza entre otros, quería poder golpear a los malvados y poder salvar a los inocentes, quería ser como los héroes que vemos hoy en día a través del cine y las historietas, algo ridículo y estúpido, aun para mis pequeños compañeros.

Gwendy siempre había sido blanco de burlas para el resto de sus compañeros, esto se debía a su posición económica y social, debido a la vida en la granja, sus padres no poseían mucho dinero y no podían darse ciertos lujos, alguno de estos lujos eran; zapatos nuevos cada tres meses, el comprar ropa nueva cada mes, todo lo contrario el comprar un pantalón nuevo era un sueño lejano para Gwendy, toda la ropa que ella poseía se debía a que algunos vecinos se la habían regalado o esta era de segunda mano. Pero no solo las burlas se debían a su posición económica sino que también a su más grande anhelo, el poder ser algún día una súper heroína y poder inspirar en la gente lo que ella busco durante años, esperanza.

–Cuando uno es niño tiende a olvidar fácilmente, uno no es rencoroso ni se molesta con sus compañeros por las cosas que le dicen, durante muchos meses pensaba así, creía que algún día mis compañeros se darían cuenta que a pesar de mi apariencia y mis sueños alocados había algo en mí, algo que todos debían conocer, y no solo eso, sino que era algo que todos deberían conocer y me valorarían y querrían por eso, pero me equivoque, por dos miserables años solo sufrí burlas y rechazos a mi corta edad. –decía con algo de tristeza en sus palabras.

Siempre se refugiaba en el mismo lugar, bajo la sombra de mismo árbol mientras disfrutaba un pequeño almuerzo, un sándwich de jalea de fresa con crema de maní y a su lado tenía su tesoro más grande, una vieja y desgastada historieta de superman, y a pesar de que no sabía leer, Gwendy adoraba esa historieta, cada vez que la podía la hojeaba una y otra vez, veía los chillantes colores de los paneles y observaba detenidamente a superman dar varios puñetazos a los criminales mientras salvaba al mundo, esto era algo que en verdad amaba, algo que siempre la inspiraba a poder ser así, se veía reflejada a través se esos personajes ficticios y se hacia la misma pregunta de todos los días, ¿Algún día yo podré hacer eso?, siempre esa fue su más grande duda.

–Pero un día inesperado, una inocente niña se acercó a mí, yo me encontraba llorando porque los malvados de mis compañeros habían agarrado mi historieta favorita y le habían arrancado una página, en ese instante no quería saber nada de nadie, pero ahí estabas tú, mirándome fijamente en silencio, yo pensaba ¿Cuándo ira a burlase de mí?, pero no hiciste tal cosa, todo lo contrario tú me invitaste a ser tu amiga, algo que en verdad te agradezco mucho Kate –exclamaba con una gran nostalgia al recordar.

Aún recuerda ese día, aquel día que la marco y le mostro lo cruel que podía ser la vida y los que la rodean, ella no hacía daño a nadie, no molestaba ni ofendía a alguien, sin embargo sus compañeros eran malos con ella, un día decidieron jugarle una cruel broma, ellos ya sabían que lo que más atesoraba era su historieta vieja así que decidieron escondérsela, Gwendy paso toda la mañana desesperada buscándola y buscándola a través de todo el salón y en sus alrededores, hasta que logro encontrarla, en un viejo bote de basura, ahí se encontraba su más grande tesoro, rápidamente corrió hasta ella, la tomo en sus manos y la abrazo como si su vida dependiera de ello, pero al hojearla se dio cuenta de una terrible verdad, le faltaba una página.

No entendía cómo podían ser crueles con ella, ¿Por qué eran así? ¿Qué les hizo? Esas eran las preguntas que rodeaban la cabeza de una pequeña Gwendy mientras sus lágrimas machaban los paneles sucios de la historieta, no quería saber nada de los demás, solo quería estar sola, que no las lastimaran más, esa fue la primera vez que sintió soledad y tristeza, y siempre su mamá le había dicho que cuando sintiera tristeza llorara, así que eso hizo.

Una inocente y pequeña Kate se acercaba al lugar donde se encontraba la pequeña Gwendy, la había visto antes pero jamás le había hablado, ella consideraba que no era bueno lo que estaban haciendo con ella y quizás al igual que todos en algún momento la llego a molestar –como otro cualquier compañero– pero el haberla visto así, tan desesperada, tan preocupada, tan… triste, eso la hizo ver que quizás ellos no eran los buenos, quizás eran los malos y ¡ella no quería ser mala!, así que solo podía hacer una cosa pedir perdón como le dijo su papá anteriormente. Se acercó a donde se hallaba Gwendy, así la llamaba la maestra y algunos compañeros, y la vio llorar, llorar mientras abrazaba su vieja historieta, no sabía que decir o que hacer pero solo sentía algo en su interior, era extraño, sentía tristeza al verla así y le daban ganas de llorar también con ella, pero no era posible, así que solo dijo una cosa: ¿Quieres ser mi amiga?, y con esas mágicas cuatro palabras las vidas de ambas cambiarían para siempre.

–Te agradezco mucho eso Kate, sé que quizás lo hiciste por lastima o quizás por culpa, pero la razón ya no tiene importancia, no ahora –decía con una gran sonrisa mientras volteaba a ver a su amiga– Gracias, tu hiciste más fácil llevar la vida escolar y me mostraste por primera vez el valor de una amistad.

Quien diría que la amistad de estas dos niñas podría funcionar, pero así fue, a pesar de que al principio todo parecía irregular entre ellas y las peleas y discusiones eran frecuentes, ambas al día siguiente se contentaban y volvían a jugar la una con la otra, algo que perduro así durante muchos años, no solo su amistad inició en el preescolar sino que se expandió hasta el cuarto año de primeria en donde por problemas económicos Gwendy tuvo que dejar la escuela de la ciudad para estudiar en la escuela que estaba más cerca de su casa, además era más económica, esto para ella era una gran decepción, ahora que finalmente había encontrado una amiga era obligada a separarse de ella, pero en esta ocasión su separación no sería definitiva sino que temporal, después de todo a la vida le encanta jugar con nosotros, pero el vínculo y los momentos que compartieron jamás se olvidarían, así que para no olvidarse hicieron un intercambio de regalos, Gwendy le regalo su antigua historieta haciendo que Kate le prometiera que cuidaría de ella con su vida, cosa que acepto sin dudarlo, a cambio ella le regalo los pendientes de oro que su padre le dio cuando cumplió seis años, ambas guardarían aquellos regalos como lo más grande y valioso de sus vidas y cuando se reencontraran ambas se regresarían sus regalos, y en caso de que un reencuentro no fuera posible ambas conservarían eso como su más grande símbolo de amistad.

–En ese momento creí que mi vida estaba acabada, que ya nada sería igual, sabía que todo iría en una dirección contraria, pero jamás imagine que mi vida daría un cambio de ciento ochenta grados, y para fortuna mía fue lo mejor que pudo pasar –comentaba felizmente mientras que de su mano salían pequeños rayos de color azul.

La nueva vida de Gwendy no era mala pero tampoco buena, simplemente era monótona y sencilla, en ocasiones para cambiar la rutina que se había creado día a día, solía caminar a casa sola cruzando por todo los campos de cultivos de los vecinos, Gwendy adoraba perderse entre el maíz y las demás plantas, la hacían sentir pequeña, sentía que sus problemas eran diminutos en comparación de las enormes mazorcas que en algún momento serian cortadas y vendidas en la cuidad –es una tonta analogía pero a Gwendy la ayudaba a sentirse mejor– así que siempre que se sentía deprimida corría a perderse entre los cultivos y pensar que pronto sus problemas desaparecerían, grave error. Era el último día del quinto grado Gwendy regresaba emocionada a casa porque sus padres le habían informado que una vez que terminara la primera podría estudiar en la misma secundaria que Kate, esto la llenaba de alegría y gozo, ya que finalmente podría reunirse con su más grande amiga de la infancia, la emoción fue tanta que no se dio cuenta por donde caminaba y por error, entró a los maizales de los Bakers.

Los Bakers eran reconocidos por todo el pueblo por su terrible fama de territoriales, todo lo que entraba a su granja automáticamente les pertenecía, incluyendo si eran personas, Gwendy sabía perfectamente esto, ya que el año pasado su padre había tenido una pelea por un animal que se metió por error a su granja y aunque su padre fue directo y conciso con ellos lo único que consiguió fue que le rompieran la nariz. La familia Baker estaba conformada por mamá, papá y sus tres hijos, Ian el mayor con diecisiete, Frank con quince y Will con tan solo diez, todos ellos eran un dolor de cabeza para todos en el pueblo. Gwendy sabia el enorme error que había cometido al entrar a sus maizales, rápidamente trato de huir pero fue detenida por Mike Baker, el padre y cabeza de la familia, quien la observaba detenidamente con unos ojos totalmente llenos de furia.

Mike Baker era toda una celebridad en el pueblo, todo gracias a su fuerte temperamento y odio a casi todo el mundo, Mike odiaba a todo lo que se atreviera a invadir su propiedad, no importaba si tenía vida o no, Mike sacaba su escopeta y le apuntaba al objeto o ser vivo, si era un animal el pobre corría con la terrible suerte de terminar en el plato de uno de sus hijos para la cena, en cambio sí era una persona las cosa cambiaba un poco. Muchos decían que Mike los mataba para comérselos, otro que solo los torturaba, en cambio sí se trataban de jóvenes mujeres se decía que Mike se las daba a sus hijos para violarlas, eran muchos los rumores que circulaban a través del pequeño pueblo el cual carecía de algún sistema de justicia que hiciera algo en contra de la despiadada familia, los vecinos preferían evitar problemas con ellos porque sabían que tener problemas con Mike Baker eran terminar en una pelea a muerte, y lamentablemente él no se tentaría el corazón para matar.

– ¿Sabes cómo descubrí mis poderes?, fue por un error, un error que casi le cuesta la vida a un estúpido –decía con un poco de coraje mientras cerraba sus puños.

Gwendy se encontraba aterrada no sabía qué hacer, solo un pensamiento en su mente la invadía y la recorría a mil por hora: ¡escapar! Eso es lo que su mente le gritaba mientras sus piernas totalmente inertes se quedaban ancladas al piso sin hacer el más mínimo movimiento, no sabe cuándo ocurrió o como fue, solo recuerda el dolor, el inmenso dolor y la sangre escurrir de sus labios, había recibido una potente y certera bofetada por parte de Mike quien continuaba observándola detenidamente.

Mike sonría maliciosamente para su suerte la pequeña niña de once años lucia muy sexi ahí tirada con las rodillas raspadas, su cuerpo había comenzado a desarrollarse, sus senos comenzaban a notarse debajo de su blusa y su carita tan tierna y aterrada la hacían irresistible para los bajos instintos sexuales del granjero quien llevaba siete meses sin actividad sexual con su esposa, debido a problemas maritales. No lo pensó dos veces antes de atacar, esta era su oportunidad, sus hijos estaban a varios metros de él y su esposa había salido de compras a la cuidad y tardaría por lo menos dos horas en regresar, si, estaba seguro de lo que haría, no tardaría mucho y además esa mocosa se lo pido cuando entro a sus maizales, ¿Por qué otra razón vendría sola y con esa falda tan corta a su propiedad?, ella quería dejar de ser la niña de papi, quería ser una señorita de verdad y lo había buscado a él, el más grande hombre que existe en este miserable pueblo, si, así era, este era un regalo envido por dios y él lo aceptaría con gusto.

Rápidamente se abalanzó sobre ella, como el león que ataca a su presa, sin previo aviso el hombre mayor sometió a la pequeña niña, acostándola y presionando su cuerpo contra el suelo, mientras sujetaba sus manos, su cuerpo se encontraba contra el suelo al igual que sus brazos, ambos eran detenidos por el perverso Mike, encima de ella podía sentir el frio y pesado cuerpo de el sobre ella, el la observaba detenidamente, mientras recorría todo su cuerpo con su depravada mirada al mismo tiempo que se chupaba los labios con su lengua, en verdad gozaba este momento. Gwendy por su parte se encontraba asustada no solo su labio y boca estaban llenas de sangre, sino que también ahora tenía a un hombre sobre ella, agarrándole ambas manos, aterrada era la palabra perfecta para describir como se sentía, sabía lo que iba a ocurrir en este momento pero no quería aceptarlo, quería negar que ese hombre fuera capaz de hacerle eso, pero se equivocaba, rápidamente sintió unos labios chocar contra los de ella mientras una lengua luchaba contra la suya y se movía a través de su boca, este era su primer beso, un beso que según su madre debía ser especial y dedicado a solo ese chico que se ganara su corazón, que la respetara y que la quisiera, pero eso no ocurría, este hombre era todo lo contrario a eso, era asqueroso, pervertido, viejo y un maldito depravado que abusaría de ella si se lo permitía, pero ella no lo dejaría hacer tal acto. El beso fue interrumpido abruptamente por un grito de dolor de Mike, quien había recibido una poderosa patada en su entre pierna por parte de la pequeña quien intentaba aprovechar el momento para poder escapar, pero un nuevo y potente golpe la hizo caer al suelo mientras su cabeza sangraba.

<<Así me gustan>> escuchaba decir al hombre mientras este comenzaba a desabrocharse sus pantalones y bajarse la bragueta al mismo tiempo que con sus manos comenzaba a acariciar sus pequeños pechos. ¡No!, no quería que esto sucediese, no quería perder su inocencia con este hombre, pero él era más fuerte, más alto y mucho mayor que ella, no podía ganar, solo podía esperar lo inevitable. Rápidamente comenzaba a besar su cuello mientras una desesperada Gwendy trataba de poner resistencia y escapar pero era inútil, a cada intento por librarse era golpeada, no quedaba nada por hacer, tan solo esperar que terminase con ella.

Pronto iniciaría, pronto perdería su virginidad, lágrimas de desesperación y tristeza brotaban de sus lindos ojos azules mientras resbalaban por sus delicadas mejillas, ahora sentía como sus sucias y viejas manos acariciaban sus piernas, ¿Por qué? ¿Por qué tenía que pasarle esto a ella? ¿Qué hizo de malo para que dios la castigase de esta manera? Esas preguntas pasaban a través de la mente de la pequeña Gwendy mientras estaba siendo acariciada por eso monstruo disfrazado de persona, <<La vida es injusta Gwendolyn, acostúmbrate>> eso le dijo su padre el día que la sacaron de la escuela para cambiarla, pero la vida siempre había sido injusta con ella desde que iba en el preescolar hasta el día de hoy, <<Dios no nos pone prueba que no podamos superar>> ese era el consejo de su madre cada vez que tenía un problema que la agobiaba, tratando de convencerla que podría salir victoriosa de cualquier situación si se lo proponía, pero se equivocaba, hoy dios le puso la prueba más difícil de su vida y no saldría victoriosa, ella perdería y fracasaría y todo el mundo se burlaría de ella.

¡Suficiente! Ella lucharía y ganaría, se levantaría y le demostraría a él y al mundo entero que no había problema que la pudiera detener, no caería ante este infeliz, no perdería hoy, “¡levántate!” esta sencilla palabra se repetía una y otra vez en su mente mientras se enfocaba en un solo pensamiento, “¡basta!” eso era en lo que pensaba mientras imaginaba lo que le haría una vez que se librase. El suelo comenzaba a crujir poco a poco mientras pequeños pedazos de rocas se elevaban por los aires, las hojas de los arboles comienzan a crujir mientras los elotes de los maizales caen al suelo y el suelo en donde están ellos comienza a agrietarse poco a poco, como si se tratara de un aviso, la calma antes de la tempestad.

Un cuerpo recorre varios metros por los aires antes de caer abruptamente y de manera colosal al suelo, un asustado Mike observa toda la situación detenidamente, siente algo caliente en su nuca y a la vez húmedo, pasa su mano sobre su cabeza y se da cuenta que lo que hay detrás de él es sangre, una gran herida se ha producido en la parte trasera de su cabeza, mientras observa detenidamente a una Gwendy que comienza a levantarse mientras sonríe endiabladamente, su cabello ha comenzado a erizarse y su mirada se encuentra agachada como si observara algo que se encuentra en el suelo. Rápidamente toma un pedazo de tabla que se hallaba a su lado, tiene que ser una estúpida broma, nadie jamás le había hecho eso a él, nadie se atrevía a lastimar a Mike Baker y ahora esa maldita zorrita pagaría no solo con su virginidad sino que también con su vida por el daño hecho.

La cabeza le duele, y ha comenzado a sangrar, tiene una pequeña herida pero eso no la detendrá, no ahora que descubrió lo especial que es y lo que puede hacer con el simple hecho de pensar las cosas, sonríe maliciosamente al ver a su agresor caer al suelo sorprendido y aterrado por lo que acababa de ocurrir, su turno de jugar ha llegado, es el momento de que el cazador se convierta en presa. Ahora intenta golpéala con una pesada tabla, pero el impacto no llega, cierra sus ojos mientras se limita a pensar en detenerlo y lo detiene en el aire, el cuerpo de un hombre de ochenta y nueve kilos se encuentra suspendido en el aire y todo gracias a su pensamiento, comienza a observarlo, recorre todo su cuerpo con su mirada, y ahora ella sonríe al ver la cara de terror que tiene, una idea ha llegado a su mente. Detenidamente observa la mano de su atacante y piensa en algo, algo muy simple y poco a poco la madera que tenía en la mano comienza a quebrarse mientras los pedazos de esta vuelan en el aire, varias astillas caen al suelo, a excepción de dos, una es de apenas unos diez centímetros mientras que la otra es de cincuenta centímetros, ambas están totalmente afiladas, la astilla más pequeña cruza a toda velocidad el aire e impacta en el ojo de Mike, cosa que le causa gran dolor dando un grito de sufrimiento, Gwendy ríe al verlo así, ahora la otra astilla impacta en su brazo izquierdo, otro grito se oye a través del campo, ahora piensa en algo mejor, una nueva manera de que el sufra lo que le hizo pasar, contempla ambas manos, esas manos han hecho demasiado daño y derramado mucha sangre, pero ya no más, detenidamente observa los dedos de cada mano, da un pequeño giro con su cabeza a la izquierda y un dedo de la mano izquierda se rompe, ahora repite la misma acción pero gira su cabeza a la derecha y un dedo de la mano derecha de Mike truena, comienza a reírse a carcajadas, le resulta tan divertido, comienza a girar su cabeza en ambas direcciones y los dedos de Mike uno por uno comienzan a quebrarse, mientras el grita, ella solo ríe.

–No lo mate, pero tenía ganas de hacerlo, y lo hubiera hecho si su hijo menor no hubiera llegado al lugar –exclamaba amargamente al recordar aquellos hechos.

¿Cuánto tiempo había pasado desde que comenzó a torturarlo? Quizás solo habían sido cinco minutos, pero esos cinco minutos habían sido los peores en la vida de Mike, ahora solo contaba con el ojo izquierdo, ya que el derecho había sido perforado por una astilla de madera y su brazo izquierdo también había sido herido, mientras los diez dedos de sus manos estaban totalmente rotos y con una pierna y rodilla posiblemente fracturada, se encontraba tirado en el suelo suplicando piedad a la infante que ahora lo torturaba por su equivocación. Gwendy no sabía que hacer ya lo había torturado suficiente y hasta en cierto modo se sentía aburrida, durante la primera veces fue divertido ahora solo le daba pena ajena ver al pobre hombre tirado llorando mientras los mocos le escurrían por la nariz, supone que es hora de ponerle fin a su vida.

Con un simple pensamiento logra atraer hasta ella un nuevo pedazo de madera que se encontraba a varios metros, ahora lo levanta por lo aires, prepara, apunta y…. nunca llega el impacto, ya que a tan solo unos diez pasos de ella un niño llora desesperadamente al ver a su padre en tal estado. Will Baker llora mientras abraza a su pequeño oso de peluche, esta horrorizado al ver a su padre en tal estado, varias lagrimas han recorrido sus mejillas y sus ojos se pueden ver rojos e hinchados de tanto llorar, Gwendy lo observa atentamente mientras contempla el cuerpo de Mike, <<esto está mal>> piensa al ver al hombre tirado y la tabla de madera en el aire, ¿Qué iba a hacer ella? No quería hacer esto, lo siente, en verdad lo siente, nuevamente las lágrimas comienzan a brotar de sus ojos, pero en esta ocasión son de culpa, arrepentimiento por haber cometido tal acto, ella no quería ser un monstruo, ella no lo era, solo fue un momento de ira y frustración, pero no era eso, ella solo quería salvarse, salvar a la gente, quería ser un símbolo, un símbolo de esperanza y amor, quería demostrarle a las personas que aún existen las personas buenas, pero se equivocó, ahora solo era un monstruo.

–Salí huyendo de ahí y deje atrás a los Baker, no recuerdo a donde fui o como llegue, lo único que recuerdo es que parecía un bosque, y en el centro de este se encontraba una laguna de agua cristalina, en donde puede ver mi reflejo, y estaba aterra por lo que vi –decía con lágrimas en los ojos– Mi rostro estaba lleno de sangre, no era mi sangre, era la de Mike, y aunque ese hombre había sido cruel conmigo no merecía eso, grite y maldije por haberle hecho eso, y luego llore, llore mucho por bastante tiempo, finalmente había descubierto que era especial, que era diferente a los demás, mi sueño ya no era algo lejano o imposible y lo primero que hago con mis nuevos súper poderes es casi matar a un hombre, y aunque él se lo merecía, no soy nadie para quitarle la vida a alguien –ahora su expresión era de furia mientras daba un potente golpe en la pared.

Kate ya había escuchado esta historia muchas veces, la historia de cómo su amiga había sufrido mucho durante su trágica infancia, la forma en que se separaron y como cambio su vida después de encontrar un poco de felicidad y confianza en ella, y de como casi es violada por un psicópata que años después terminaría suicidándose, ahora seguía la parte de sus padres, en como descubrieron y reaccionaron al ver que su hija no era del todo humana, luego la parte de la secundaria y como conoció a Steven, además de salvar a todo el grupo de una posible muerte, para terminar adulándose de lo especial que es y cómo nada podía lastimarla y herirla, esto era lo que siempre hacia cuando estaba nerviosa o asustada, la visitaba y le contaba otra vez su vida y al final superaba lo que le preocupaba, pero en esta ocasión era diferente para ella, esta vez después de muchos años pudo verla llorar, cosa que era rara viniendo de ella, ya que siempre consideraba un acto de debilidad el llorar, así que solo significa una cosa, su amiga tenía en verdad graves problemas.

–Poco después mis padres se enteraron de mis poderes y tuve varios problemas con ellos en especial porque... –trataba de terminar de hablar pero era interrumpida

–Gwendy, querida, perdón que te interrumpa pero esta historia ya me la has contado más de cincuenta veces, cincuenta y ocho si queremos ser exactas, así que seamos directas –decía Kate con una pequeña sonrisa– Que te asusta en esta ocasión –exclamaba totalmente seria mientras la observaba directamente, cosa que incomodaba a Gwendy

–No sabía que el doctorado de psicología también incluía uno de egocentrismo –decía con un poco de ironía en sus palabras

–No soy egocéntrica, eso eres tú, pero no estamos aquí para discutir eso, solo digo que soy tu amiga y te conozco demasiado bien, he sido tu amiga por más de quince años y se cuándo algo te preocupa, y a juzgar por tu comportamiento, tu estas asustada por algo, así que dime vieja amiga: ¿Qué es lo que te tiene tan asustada? –preguntaba con sumo interés al verla tan espantada.

No podía discutir con ella, no solo era su mejor amiga, sino que también era su consejera y psicóloga de confianza, era la segunda persona a la que más confianza le tenía, después de su madre, ella había estado involucrada en todo lo que había vivido, desde aquel día que se conocieron hasta el día que se separaron, cuando se sentía triste o no sabía que hacer recurría a ella preguntándole, y ella a pesar de no estar de acuerdo con todas sus alocadas ideas siempre le daba un consejo mientras la abrazaba, el día que se revelo al mundo Kate fue la primera en defenderla de los ataques y comentarios de los demás, inclusive durante su estancia en el primer año de preparatoria recibió una bala que era para ella, aunque solo fue un pequeño rasguño en el brazo izquierdo, pero eso no importaba, lo importante era que su mejor amiga estaba dispuesta a morir por ella, así que, ¿Qué clase de amiga seria si no le dijera la verdad?

– ¿Quieres saber que me tiene tan asustada? –respondía con un poco de sarcasmos mientras cerraba sus ojos y daba un gran suspiro

–He visto mi propia muerte –decía decidida al momento que la miraba directamente a los ojos.

Notas del autor:

Bien mis queridos amigos, quiero agradecer mucho a las personas que se tomaron la molestia de leer esta primera parte de capitulo uno, muchas gracias por darme la oportunidad de poder compartir estas palabras con ustedes, también me gustaría pedirles como favor que si les agrado esta parte dejaran algún comentario, o en caso que no les gusto, también me gustaría que dejaran algún otro comentario, sin mas que decir gracias, en verdad gracias, y espero que este historia les guste tanto como a mi. Nos leemos dentro de un mes.

28 de Agosto de 2018 às 03:28 0 Denunciar Insira 2
Leia o próximo capítulo ¿Un mundo feliz? (Segunda parte)

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