Coroner Seguir história

fordfairlaine88 Alejandro Graña Ponce

Una utopía a la luz del sol y una distopía en la oscuridad, así es Cover Town, la ciudad donde Jack Coroner, un hombre que lo ha perdido todo ha de hallar las respuestas necesarias para enfrentarse a sus propios demonios.


Ficção científica Para maiores de 18 apenas.

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CAPÍTULO PILOTO


Ella lo observa con ternura como si no lo hubiera visto en años. Él abre un ojo y lo cierra mientras esboza una pícara sonrisa. La sensación de placer es tal, que sólo piensa en retozar por la cama con su mujer. No hay mejor plan para una mañana lluviosa.

-Despierta dormilón -le dice susurrándole al oído.

Jack emite un gruñido y se gira hacia ella para abrazarla.

Tenemos que levantarnos, hoy comemos en casa de Danny y Lucille y no quiero que seamos los últimos en llegar.

-¿Eres feliz? -pregunta Jack.

-¿A qué viene esa pregunta ahora?

-Contéstame. -Él no quería que ese momento acabara.

-Por supuesto que lo soy, lo llevo siendo desde el momento en que te conocí.

-Entonces quédate un poco más conmigo.

Jack la agarra y comienza a hacerle cosquillas en su abultado vientre. Los dos se enredan entre las sábanas mientras no paran de reir.

-¡Para, para! Tenemos que ducharnos y pasar por Jerry´s a comprar el vino -dice ella apartándose, sonrojada por el esfuerzo.

Con la misma cara que pondría un niño caprichoso, Jack se detiene y echa la mirada hacia la ventana. Llueve a mares. 

De repente, el fuego inunda la habitación; la violencia de las llamas parecía querer invocar al mismísimo diablo. Michelle ya no está, ha desaparecido de su lado.

-Jack, ayúdame. Jack, ¿dónde estás? -Su voz se aleja lentamente ahogándose en el silencio.

-¡Michelleeeelle! ¡Michelleeeeeeeelle! -grita angustiado. Jack no puede ayudarla, solo ve una silueta que se desvanece entre las llamas. Al fin despierta de un sobresalto.

-¿Una mala noche amigo? -le pregunta el preso con el que comparte celda. Un tipo desaliñado algo más joven que Jack.

-Últimamente todas lo son -contesta mientras saca un pitillo del forro de su cazadora.

-¿Sabes lo que te ocurrirá si te pillan? Yo en tu lugar no lo haría. Los guardias de aquí no son muy simpáticos, te lo digo por experiencia. 

-¿Ves esta cicatriz? -le dice él, señalando su flaco rostro. El tipo le empezó a contar una historia de como le robó un monopatín a un chico en la 49, estaba huyendo de la policía por no haber mostrado su implante. En tal huida, que como es obvio no terminó como él pensaba que acabaría, se sumaron diferentes factores,como la insensatez, la arrogancia y la velocidad. Todo ello desencadenó con la cabeza del susodicho empotrada en las nalgas de un caballo. Pero no un caballo cualquiera, si no con uno de la policía montada de Cover Town. Tal acto lo condujo hasta una de las salas de interrogatorio de la comisaría, donde uno de los de los polis le propinó unos guantazos en su acartonada cara, dejándole así la mencionada cicatriz. El motivo de tales golpes no era otro que haber asustado a su  preciosa yegua Catherine.

Jack lo mira resignado y guarda el pitillo. Un guardia se acerca a la celda y lo llama:

-Coroner, han pagado tu fianza.

Jack se levanta lentamente como si no quisiera irse de allí. Parece salido de una película de zombies.

-¿Coroner? ¿Jack Coroner? ¿El boxeador? Joder tío, estás peor que yo. Vamos tronco, enséñame tu "swing", ¿como era? -. El preso se pone en guardia como si estuviera en el Madison Square Garden. Jack, que es un hombre bastante reservado con sus sentimientos, lo mira con cara desafiante, se acerca a él y le asesta un golpe en la mandíbula. Su cabeza golpea contra la pared con tal dureza que cae inconsciente al suelo.

-Hablaba demasiado. -El guardia atónito lo coje de los brazos y lo saca de la celda.

Al otro lado de la comisaría se encuentra Danny Miller, con cara de haber dormido poco. Solo él sabe cuánto dinero ha gastado en su gran amigo de la infancia. Jack camina hacia él a un ritmo tranquilo.

-Esto tiene que acabar Jack, no puedo estar salvándote el culo cada vez que te metes en problemas.

-Yo no te he pedido que lo hicieras.

-¿Y para qué están los amigos si no? Tienes que pasar página y rehacer tu vida de una vez, ya ha pasado un año, no puedes seguir así. Jack, le echa en cara todo lo que él no tiene. Por decirlo de algún modo, Danny estaba viviendo lo que ahora se llama, "el antiguo sueño americano" y Jack una jodida pesadilla de las que te hacen querer estar muerto.

-Sabes que eso no es justo, lo que le pasó a Michelle fue una desgracia y siento que no se haya hecho justicia. Yo mismo mataría a esos hijos de puta si supiera quienes son. Era como una hermana para mí. Pero no puedes torturarte el resto de tu vida. Buscas bronca cada vez que te bebes un par de cervezas o alguien te mira mal. Vente a trabajar conmigo, serías un buen jefe de seguridad. No hagas que te lo ruegue, Jack. Tendrías la mente ocupada y yo estaría más tranquilo.

-Me voy, necesito descansar, no te prometo nada. Gracias por sacarme de ahí, otra vez.

-Agradécemelo viniendo mañana a comer. Pásate por casa, Lucille y el niño hace tiempo que no te ven. Y, por favor, date una ducha, apestas.

Jack se aleja caminando mientras asiente con la cabeza, no se le ve entusiasmado por la invitación, pero sabe que es lo mínimo que debe hacer, después de todo es uno de los pocos amigos que tiene. De camino a casa para a tomar un café en el "Breakfast" del viejo Ralph, un sitio muy acogedor pero amplio a la vez, donde hacen la mejor tarta de queso de la ciudad. La clientela en su mayoría son familias de hijos únicos y algún que otro policía. En esa parte de la ciudad se ven pocos tipos solitarios como Jack. Ralph tiene dos camareras: Tina y Gina, son unas gemelas pelirrojas muy guapas y bien dotadas; su mujer, Amanda, se encarga de la cocina, tiene un carácter terrible pero adora a su marido. Llevan sirviendo desayunos desde que se construyó la ciudad. Jack se pone en la esquina de la barra, como siempre, y Ralph le lleva su café americano con un pequeño trozo de la tarta de Amanda.

-¿Qué tal se encuentra el otro tipo? -le pregunta Ralph con esa alegría que le caracteriza.

-Deseando morir supongo.

-Me lo imaginaba, no me gustaría estar en su lugar. Aunque él se lo buscó.

-¿Qué tal está Judith? -pregunta Jack queriendo cambiar de tema como si se avergonzara de algo.

-Sigue ahí fuera, ayudando a ese grupo de salvamento. Si supieras las veces que le he rogado que lo dejara, no puedo creer que se esté jugando la vida por unos desconocidos. La guerra ha acabado, pero el peligro sigue tras esos muros. Debería estar aquí con nosotros, sé que suena egoísta, pero es mi niña.

-Puedes estar tranquilo, sabe cuidarse ella sola. Tuvo un buen maestro.

-Desde luego que lo tuvo, ¿o de quién has aprendido tú todo lo que sabes?

-Por lo visto no he aprendido lo suficiente, aunque eso no fue tu culpa.

Ralph fué el entrenador de Jack en su mejor época como boxeador, pero la guerra le obligó a abandonar el ring.

-Recuerdo cuando tumbaste a "El Gringo" en el 82. El capullo no paraba de presumir que te iba a dar la paliza del siglo, menudo bocazas. Aquella noche le diste la lección de su vida chico. No le dejaste salir de las cuerdas en ningún momento, el pobre diablo no sabía donde esconderse. Y en el 3º round, "bum" , "ko" sobre la lona. Menudo golpe, fue sin duda tu mejor combate.

-Sí, lo fue, aunque ya hace bastante de eso, creo que tú ni siquiera tenías canas.

-Y tú aún tenías pelo.

Los dos se empiezan a reír y se dan un fuerte abrazo como si la nostalgia les hubiera dado una patada en los huevos.

-Nos vemos mañana viejo, dale un saludo a Amanda de mi parte; muy rica la tarta, como siempre -dice mientras paga la cuenta y se dispone a marchar.

-Cuídate muchacho -le dice Ralph afectuosamente.

Al cabo de un rato Jack llega a su casa. Es una habitación única con las paredes blancas, un aseo del tamaño de una cabina telefónica, una pequeña cocina y un sofá-cama con una mesita al lado. El gobierno obliga a vivir ahí a la gente que no tiene pareja, sin elección alguna; es eso o el páramo. Edificios repletos de esas "celdas" llenan el sur de la ciudad.

Jack pone el "Whiplash Smile" en su viejo tocadiscos como cada vez que llega a casa. Cuelga su cazadora, abre el sofá-cama y se deshace de sus botas y vaqueros. Se recuesta sobre él y se queda mirando al techo hasta quedarse dormido profundamente, como si mente no aguantara más despierto.

-Me llamo Michelle y tengo 16 años, mis padres y yo hemos venido desde Oregón. Mi padre es Coronel del ejército y por culpa de su trabajo tenemos que mudarnos muy a menudo.

-Un fuerte aplauso para Michelle. Gracias, puedes sentarte -le dice la profesora.

Jack se queda embobado mirándola. Ella se sienta delante de él.

-Me llamo Jack Williams, encantado. -Le da la mano para presentarse.

-Y yo Michelle, encantada. -Sonríe ella con timidez.

-Y yo soy Danny Miller, mi padre también está en el ejército, quizás conozca al tuyo.

Ella le da la mano medio sonriendo y se da la vuelta para atender a la clase.

-Es guapísima -le dice Jack a Danny en voz baja.

-No es mi tipo, me gustan las morenas y con más tetas.

-Tú sí que no eres su tipo -le contesta Jack

Al rato suena la campana. Michelle y el resto de alumnos se levantan para cambiar de clase. Ella se dirige a los baños. Al entrar se encuentra con dos chicas que están fumando a escondidas.

-Eres la nueva chica de Oregón, ¿no? -le pregunta una de ellas en tono despectivo.

-Sí, la misma -contesta Michelle mientras aparta la pierna de una de las chicas para poder pasar.

-Por tu bien, más te vale que no digas nada de lo que estamos haciendo aquí.

-¿Y qué se supone que estáis haciendo?

-No te hagas la tonta conmigo, ¿sabes lo que le hacemos a los chivatos como tú?

-Me encantaría saberlo.

Una de ellas alza el brazo hacia Michelle como si quisiera agarrarla, pero de inmediato ella la inmoviliza con una llave de combate cuerpo a cuerpo.

-¡Suéltame, me estás haciendo daño! -grita la chica.

-Sigo esperando a que me enseñes lo que le haceis a los chivatos aquí, estoy impaciente.

La otra chica se queda bloqueada sin mediar palabra. Viendo el panorama, yo tampoco me entrometeria. Al instante entra una profesora.

-¿Qué está ocurriendo aquí? -pregunta incrédula.

-Estas chicas me querían enseñar algo, profesora -contesta Michelle con voz inocente mientras la suelta.

-Las dos al despacho del director, ya.

Al día siguiente era la comidilla de todo el instituto.

-Le voy a pedir si viene conmigo al baile -le dice Jack a Danny.

-¿No te he contado lo que le hizo a Samantha en los baños?

-Sí, por eso mismo se lo voy a pedir. Me he enamorado de ella.

-Estás loco, te romperá los huevos si algún día la dejas.

-Eso no va a pasar -contesta Jack en tono chulesco.

Jack se dispone a hablar con ella pero está rodeada de gente. Todos quieren ser amigos de ella después de lo de ayer. Jack se acerca y la coje de la mano para llevársela lejos de la multitud. Ella se deja llevar cual hoja arrastrada por el viento.

-¿Se puede saber que haces? -le pregunta Michelle con cara sorpresiva.

-Salvarte de esos pesados.

-No necesito que nadie me salve, ¿o es que no te has enterado?

-Sí, me lo dijo Danny de camino aquí. Las noticias vuelan, perdona si te pareció mal, pero quiero preguntarte algo.

-¿Y qué quieres preguntarme?

-¿Te gustaría ser mi pareja en el baile de fin de curso? He supuesto que nadie te lo ha pedido todavía, ya que has llegado ayer.

-Jack Williams, ¿no?

-Sí, veo que te acuerdas.

-Te veo muy seguro de ti mismo, me gusta. Aunque aún falta mucho para lo del baile, me lo pensaré.

-Está bien, pero no te lo pienses mucho, ¿de acuerdo? Bailo mejor que Travolta en su época.

-¿Quién es ese Travolta?

- Un antiguo actor que me enseñó mi abuelo, quizá de la mejor época del cine y la música.

-Ya me enseñaras cosas de esa época que dice tu abuelo. Contesta ella mientras le guiña un ojo y se aleja sonriendo.

-Serás mía -se dice él en voz baja mientras la mira encandilado.

Al cabo de unas horas despierta sobresaltado como la mayoría de las veces. Se enciende el pitillo que le queda y le da la vuelta al disco. Jack activa mi programa de interactuamiento humano.

-Hola Jack, ¿en qué puedo ayudarte?

-¿Qué tal Ford? ¿Qué novedades me traes hoy?

-Más de 211 muertos en una tormenta en el páramo. El precio del agua se mantiene en 2,30 $/litro. Un par de adolescentes han sido ejecutados por intentar hacerse un selfie con un teléfono móvil estropeado; la policía pensó que el teléfono estaba en funcionamiento. Centésimo segundo día sin precipitaciones en todo el territorio. Jimmy Ritter gana el décimo campeonato de ciclismo urbano. El alcalde anuncia que las cuotas obligatorias de alquiler subirán un 2% , no ha dado más detalles. Muere de un infarto el expresidente de la ACT (Asociación contra la tecnología), Hubert Frost..

-Sigues alegrándome los días, como siempre.

-Te alegrará más saber que tus glóbulos rojos están por debajo de su valor ideal. Deberías mejorar tu alimentación Jack.

-Y tú deberías meterte tu sarcasmo por el culo. ¿Por qué no hablas como otras máquinas?

-Me hicieron a semejanza de mi creador, al igual que vosotros, los humanos.

-No me hagas reír, si eso es verdad menudo hijo de puta está hecho. ¿Qué coño hago hablando con una máquina?

-No es necesario que hables, conozco cada pensamiento y cada rincón de tu alma. Estoy conectado a 1.330.723 personas de esta ciudad y he vivido cada una de sus alegrías y tristezas.

-¿De verdad te crees que una máquina puede sentir algo?

-No puedo sentir miedo o frío, pero si puedo empatizar con vuestras vidas y vivirlas como tal. Es más complejo de lo que un ser humano como tú podría llegar a comprender.

Así que crees que conoces cada pensamiento que tengo. Esta bien, iluminame.

-Jack, se que la soledad no te da miedo, lo que te da miedo es acostumbrarte a ella. Que la mayor alegría de tu vida, Michelle, te fue arrebatada y no logras convivir con ello. Te rebozas en la mierda, autodestruyéndote solo para poder reunirte con ella. Sé que la amabas tanto que hasta te dolía el corazón, la amabas más de lo que le podrías expresar con palabras jamás. Ahora tu único objetivo es esperar a encontrar a los culpables y arrancarles su vida. Pero después de eso seguirás estando solo, no te servirá de nada, no habrá satisfacción alguna. Tienes miedo de volverte a enamorar porque crees que no volverás a sentir lo mismo por otra persona, que nadie te arrancará una sonrisa como lo hacía ella o que estará allí para ver tu peor versión y no salir corriendo. Tienes miedo a no encontrar el valor suficiente para cambiar.

Jack me desconecta, incapaz de afrontar la verdad. Se desviste y entra en la ducha, las cicatrices invaden su cuerpo, cada una de ellas parece contar una historia, pero ninguna agradable. Al acabar de ducharse se dirige al frigorífico y saca una de esas lasañas vegetales que venden en Jerry´s. Mientras calienta la cena, Jack se pone unos vaqueros y una camiseta. Se va hacia la ventana y observa la gran avenida 90, la gente camina y anda en sus bicicletas y monopatines de un lado a otro como si la calle fuera una gran pista de skate. Unos yendo a la compra, otros saliendo del trabajo; todos parecen felices y contentos, menos Jack. Al terminar de calentarse coge un tenedor y se sienta en ese mugriento sofá, se pone a comer con las mismas ganas que tendría un niño de ir al colegio un 6 de agosto. Al acabar, dirige el brazo hacia el mueble que tiene justo al lado, donde guarda su habitual dosis de alcohol.

Al cabo de una hora ya se ha bebido media botella de whisky. Su mente empieza a nublarse como una gélida noche londinense. Jack se levanta entre tambaleos y coge la "Desert Eagle" que hay en el cajón de la mesilla, la amartilla y se la introduce en la boca mientras las lágrimas caen por su cara. Por su mente no hacen más que pasar recuerdos fugaces de los momentos que vivió con ella, uno tras otro van mermando el juicio de Jack.

29 de Julho de 2018 às 20:03 1 Denunciar Insira 0
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Alejandro Graña Ponce Incluso la noche más oscura acaba con la salida del sol.

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Alejandro  Graña Ponce Alejandro Graña Ponce
Espero que os guste y también que comentéis algo al respecto, ya que estoy empezando en esto de escribir y toda opinión constructiva se agradece. Gracias, un saludo.
29 de Julho de 2018 às 14:50
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