LOVE IS ALL YOU NEED (BL) Seguir história

haruka-sakamaki32 DEARG-DUE Fugoshi-Jikook

A veces, la aceptación de ti mismo no se debe a una segunda persona. No necesitas una gran historia de amor para conseguir las agallas o fuerzas para tomar una gran decisión, a veces simplemente vasta contigo y la infelicidad que tú mismo te haz provocado, para querer dar el cambio. Tomar la decisión de ser tú mismo no es fácil pero es lo único que se necesita para empezar a ser feliz. Y a veces, el amor llegá a ti cuando menos lo esperas. EL AMOR POR TI MISMO ES TODO LO QUE NECESITAS.


LGBT+ Todo o público.

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CAPITULO 1 .LA CRISIS.

[1] .La crisis.

Auvernia – Francia.

Justo ahora me encuentro en una de las habitaciones de invitados que el abuelo Vincent acondiciono para mí, toda la gran casona es bastante antigua y fue remodelada por mi propio abuelo al estilo medieval del siglo XVIII con tejado de tejas romanas, está situada al pie de los volcanes de Auvernia, su gente es agradable, se respira tranquilidad y clase en todos lados aunque por supuesto me gusta más la onda moderna de Berlín, pero ¿qué le voy a hacer?, mientras soluciono mí vida me quedare por aquí e intentare ver mis opciones y por primera vez tratare de encontrarme por completo hasta sentirme satisfecho conmigo mismo.

Ahora, pasemos directamente a la pregunta del millon; ¿Por qué estoy aquí?

Les sorprendería todas las reacciones que una sola decisión puede desencadenar. Yo definitivamente estoy transitando por ésa acera borrascosa, pero aunque no es para nada agradable, sí que es y se siente una decisión por demás acertada y liberadora.

No, mi vida no es una serie de televisión americana dónde a mis Veinte años soy un joven desastroso que hace lo que quiere y vive completamente solo. ¡Já! Ni si quisiera podría con la idea. No, hasta hace más de tres meses yo era uno más de los jóvenes promedio que acuden diariamente a una universidad privada, viven en casa de sus padres y absolutamente todos los gastos los cubren ellos. Nada del otro mundo. El problema es lo que vino después de lo que mis padres llamaron “la confesión”.

¿Qué estoy tratando de decir?

Siempre he sido bastante abierto, del tipo de persona social con un gran grupo de amigos, nada excéntrico o como para que se me considere popular, simplemente la gente me considera inteligente, agradable o hasta divertido, por lo tanto, a mis padres les extrañó que por primera vez en mi vida no celebrara mi cumpleaños con una fiesta en casa, en algún pub o club.

¿La razón?

Porque específicamente Marzo lo denominé el mes de la Revelación.

Con las demandantes ocupaciones de ambos y con la universidad y mí vida social de por medio, por esas fechas lo único que quise de obsequio a mis veinte fue que liberaran sus agendas para qué algún día de la semana tuviéramos una charla importante. Creo que ambos se alarmaron y para el domingo por la tarde ya me estaban esperando en el comedor. No me quejo, mis padres son bastante responsables en todo y eso me incluye en el mismo paquete. En fin, el trece de marzo cerré con el circulo destructivo que hasta ese momento había soportado llevar a cuesta de mi propia decisión y cobardía.

¿Cuál?

Negarme a mí mismo mi orientación sexual. Y terminar de aceptarme justo frente a ellos era el paso final.

¿Cómo termino tal declaración?

Mi padre no dijo nada, sólo se levantó de la silla con su característico rostro inexpresivo mirándome fijamente con la decepción desprendiendo de él, salió de casa y por ultimo escuche su coche alejándose. Esa fue la última vez que me dirigió una mirada o la palabra. Y mi madre, bueno, ella simplemente me puso una mano en el hombro en una supuesta clara señal de aceptación, aunque se sintió más cómo si me diera el pésame y subió a su habitación. Después ella se convirtió en una madre con exceso de trabajo en el museo como valoradora de arte y poco tiempo para darme, hasta mi padre estaba más en casa, simplemente él se dedicaba a ignorar mi presencia.

¿Conclusión?

De la noche a la mañana ambos por primera vez se convirtieron en padres irresponsables. Pero no los culpo, sé que siendo su único hijo tenían ciertas expectativas sobre mí y ser Gay no estaba dentro de sus planes. ¡Hola! Tampoco en los míos. Pero no puedo obligarlos a aceptarme, aunque me duela. Sé qué mi padre frecuentemente atiende casos sobre divorcios provocados por situaciones similares a la mía, más sabía perfectamente que ese simple hecho no lo haría sensible o mucho menos cambiaría su forma de pensar y ver la vida de una diferente perspectiva. Él es juez y tiene una convicción bastante clara. Y en cuanto a mi madre… esperaba más de ella por la enseñanza abierta y liberal que el abuelo le dio. Pero supongo que por conocer a mis padres mejor que nadie no me hice expectativas o cree diferentes escenarios u finales, precisamente para evitar cualquier decepción, mas eso no significa que no me afecte su reacción, pero supongo que ya tenía bien meditado el asunto desde mi cumpleaños pasado y no cabía el punto de retorno en mí.

Soy un hombre que rige y dirige su vida conforme a decisiones –herencia de toda mi familia–. Y cuando termine por primera vez bebido hasta atrás a mis recién diecinueve años, subí a mi habitación, me mire a un espejo meditabundo y tome una decisión; me di un plazo final para acabar con toda la mierda de intentos en la intimidad que siempre me dejaban insatisfecho o sintiéndome una mierda. Un plazo final para dejar de luchar conmigo mismo.

¿Qué me llevo a tomar esa decisión?

Esa noche había intentado follarme a una tía y simplemente esa vez no pude hacerme funcionar para darle placer, esa vez al parecer mi imaginación murió definitivamente y nunca más pude recrearme a un chico en vez de la chica que aquella vez tuve enfrente y de las tres que vinieron después, que al igual que ella y las anteriores, se fueron insatisfechas. Porque esas tres veces por primera vez preferí no forzarme a seguir adelante con aquella tontería, para evitar usarlas y para no dañarme más a mí mismo. Después de cerrarse el plazo que me impuse, ese año comencé a recorrer el camino de la aceptación que me llevo al momento inminente del enfrentamiento final conmigo mismo en mi siguiente cumpleaños y bueno… todo termino con la amarga y dolorosa reacción de mis padres que muy a su pesar me sabe a gloria.

Y como ya dije, soy un hombre de decisiones así que por mí bienestar emocional y el suyo, no soporte ni los hice soportar la situación incómoda en la que nos sumimos luego de “mi confesión”, llame al abuelo Vincent De Viñols a quien admiro y adoró, decidí no ocultarme ni mentirle, le explique claramente la situación por la que pasaba en ese momento y luego de una gran charla donde ambos lloramos ya tenía la solución al problema. Deje pasar los pocos meses que restaban del año universitario, cerré asuntos pendientes, cobre favores, saque mis ahorros del banco, cambie mi coche del año por el Jeep de un amigo más una considerable suma de dinero y por ultimo empaque.

No fui inmaduro y para cerrar el capítulo me enfrenté a la despedida sin importar cuanto doliera; Ambos me escucharon, supongo que al principio fue porque los acorrale en el recibidor y no tuvieron otra opción pero cuando comencé a entregarles los estados de cuenta ya cerrados al igual que la documentación de la mayorías de mis tarjetas de crédito ahora canceladas y una copia del reconocimiento por el mejor promedio en lo que respecta a mi facultad tras darme de baja definitivamente para que el siguiente año cedieran mi lugar a alguien más, mis padres pasaron de mirarme con indiferencia a la confusión y de allí al desconcierto por mi decisión.

—¿Ahora también me dirás qué… no sólo repentinamente eres gay si no que tu carrera siempre te hizo infeliz? —exigió saber mi madre con la decepción y rabia plasmada en su rostro —. Y qué para colmo ahora estas rechazando nuestros esfuerzos por darte un futuro próspero y la plata de tus cuentas bancarias. ¡¿Qué sigue Gauthier?!

—No, mamá. Amo la historia del arte y es algo que jamás me haría infeliz. Simplemente me di de baja por qué no podré pagar la colegiatura el próximo año por mí mismo —negué con la cabeza sin perder mi suave expresión imperturbable y en ambos aumentó el desconcierto un par de grados —. Y estas equivocada en cuanto a tu comentario de yo siendo “repentinamente Gay”. Las mujeres son lindas, pero jamás llamaron mi atención del modo que ustedes esperaban, cuando se es niño no comprendemos ese tipo de sentimiento y tendemos a imitar las actitudes que rigen la sociedad, pero en cuanto tuve quince comencé a comprender qué las chicas no eran mi centro de atención y cuándo por fin dejé de ser virgen a los dieciséis… esa misma noche lloré en el baño de Marion sintiéndome asqueroso, vacío y roto. Trate de ser un buen hijo tanto cuánto pude, lo intente hasta hastiarme y no pude hacer que las tetas me parecieran atractivas o mucho menos que las vaginas levantaran mi pene. Y no fue hasta el año pasado cuando por fin comprendí que uno no puede cambiar lo que es simplemente con desearlo o intentarlo. Uno tampoco puede dejar de ser gay para complacer a los demás sin hacerse infeliz en el proceso. Y un hombre tampoco deja de ser hombre por preferir un pene en vez de a una mujer.

Y por primera vez incluso papá me miro a los ojos con asombro bordeado de penumbra y vi una inmensa culpabilidad desbordando de ambos, una culpa que quemo cómo ácido y dolió.

—No es culpa de ninguno, yo mismo fomente mi propia infelicidad y termine rompiéndome en el proceso al no aceptarme tal cual soy, al temer de la sociedad, de la reacción de ambos, pero principalmente de mi naturaleza… así que no me miren cómo si ambos fueran los culpables de mi desgracia. Yo tome la decisión de intentar ser un buen hijo al no decepcionarlos… pero supongo que no intuí que años después no podría conmigo mismo ni con la situación.

Desvié la mirada, mordí mi labio inferior en un intento por dispersar el nudo en mi garganta y a pesar de estar reteniendo las lágrimas no me permití llorar, no frente a ellos por qué no quería que la lastima influyera en la decisión que ya habían tomado. Porque siempre los respetaría y eso incluía a sus decisiones, hasta las no dichas en voz alta.

Volví la mirada de nuevo a ellos —. Lo siento. Siento tanto hasta donde me llevo la cobardía, mis acciones que ahora mismo los tienen confundidos y dolidos… pero ahora mismo por primera vez estoy siendo sincero respecto a mis preferencias y sentimientos con ustedes. Es lo único que puedo ofrecerles ya que no voy a disculparme por ser gay. Me estaría fallando de nuevo a mí mismo y no voy a permitirme ese error una vez más.

Me acerque y los mire con determinación, saque las llaves de casa del bolsillo delantero de mis vaqueros extendiéndolas hasta ellos, mi madre con ojos llorosospestañeó contrariada tomando las llaves y como de costumbre mi padre vislumbro lo que ocupaba mi mente abriendo grande los ojos.

—Muy a pesar de cómo hayan terminado las cosas entre nosotros… realmente siempre voy a estar agradecido con ambos por darme todo lo que estuvo a su alcance, por prestarme la suficiente atención y cariño sin importar que sus duras carreras les demandaran las veinticuatro horas y por amarme y hacerme el hombre que hoy soy…

—Gauthier —susurro mi madre en un titubeo temeroso llamando mi atención. Mas esta vez agache la mirada al suelo en un intento por despejar mi corazón y mi mirada nublada.

—Mi infancia fue excelente gracias a ustedes y sinceramente fueron los mejores padres que pude tener… los amo, eso nunca lo duden. Yo… yo sólo quería dejar claro ese punto —recalqué en un intento por relajar mi respiración contraída por el dolor —. De ahora en adelante viviré con el abuelo Vincent, ya hice las valijas así que…

—¡Gauthier! ¡¿Pero qué estás diciendo?! —exclamo mi madre sobresaltada, interrumpiendo mi charla civilizada y mi pobre pero efectivo intento de autocontrol a la melancolía.

Me mordí la mejilla interior, pensé en las dolorosas actitudes que ambos habían tomado para conmigo y entre ellos mismos y sucedió. Mi corazón y mente se enfriaron a pesar de cuánto escocia la llaga ocasionada por todo el asunto de yo siendo gay y esta vez sí volví a mirarles, pero con la frialdad glacial que siempre salía a relucir automáticamente como autodefensa.

—El que nuestra relación de padres a hijo se haya deteriorado en tan poco tiempo no significa que la suya como matrimonio también se tenga que ir al carajo simplemente por lidiar con mi presencia a su alrededor. Duele su rechazo, pero estoy seguro que me dolerá mucho más ser la razón por la que todo acabe entre ustedes y no voy a cargar también con ese peso sobre mi espalda. El abuelo Vincent me acepto en su casa, lo que significa que por ahora voy a estar bien así que sálvense y enfóquense en ustedes mismos, encárguense de construir entre ustedes lo que sea que dañe con mi orientación y singan adelante sin mí, que yo haré lo mismo.

—Hijo… —para nuestra sorpresa, ya que hasta este momento la conversación sucedía entre mi madre y yo, se volvió a escuchar la voz de mi padre seguramente en un intento por intervenir, pero francamente ya era tarde.

—Respeté, respeto y seguiré respetando su distanciamiento, así que ustedes también acepten mi decisión y respétenla. Esta charla en realidad era nuestra despedida y ya mi vuelo está a nada de salir así que… sólo era eso, pueden, pueden volver a sus asuntos. Gracias por todo.

Y sintiendo mi pecho comprimirse e estrujarse cerré la puerta principal tras de mí, subí al Jeep y después de encenderlo me fui de allí para no volver.

Es por todo esto que pase de vivir en Berlín a trasladarme indefinidamente a Auvernia. Y tras aceptarme a mí mismo confrontando a mis padres acabé un capítulo, dolorosamente incomparable a ningún otro, pero al mismo tiempo liverador, el peso en la espalda se fue y aunque me queme como haya terminado todo, sé que estoy a medio camino de lograr ser feliz.

10 de Maio de 2018 às 19:37 1 Denunciar Insira 1
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