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Capitulo Único

UNA HISTORIA CORTA SOBRE SALEM LOST (fanfic).

“A sus doce años, Mark Petrie era más menudo que lo habitual para su edad, y de aspecto un tanto delicado. Sin embargo, se movía con una gracia y una ligereza poco comunes en los muchachos de esa edad, que suelen parecer todo codos, rodillas y cardenales. De cutis blanco, casi lechoso, sus rasgos, que cuando fuera mayor serían considerados aquilinos, parecían ahora levemente femeninos, cosa que ya le había traído algunos inconvenientes.”

Tomado de Salem Lost de Stephen King.

CAPITULO ÚNICO

Después de huir de Salem Lost, cuando todo ya había terminado.


Mark llevaba 6 años deambulando por América Central junto a Ben Straker, quien después de publicar su último libro con records de venta decidió irse un tiempo de su país, hasta que todo se olvidara.

Vivian desde hace un año en el Pueblo Cantón de Poas, cercano a San José de Costa Rica, donde todas las mujeres habían sido abandonadas por sus maridos, y ellas diligentes y afanosas lograron sacar adelante a sus hijos y al poblado.

Recientemente Mark había cumplido dieciocho años y comenzaba a notar las diferencias entre una atractiva mujer, un gallardo y apuesto joven y lo que él. era...

Sus vidas habían sido marcadas hasta el final de los días, no fue insignificante aquello, por sobre lo que ahora le acontecía a Mark. Tuvo que huir de Salem Lost, con tan solo doce años de edad, ya era muy delgado y de apariencia delicada, le gusto su vida estando sus padres vivos, ellos lo hicieron crecer como una persona sagaz e independiente, eso lo ayudo a protegerse y a sobrevivir cuando fue necesario que lo hiciese, fue él, quien con su astucia mato al sirviente de Bardo el vampiro. Bueno casi, él lo dejo herido al golpearlo con aquella pata de hierro que pudo despegar de la cama, luego de haberse desamarrado de las ataduras al más puro estilo de Harry Houdini. Su crianza había sido perfecta, hasta ahora, la confusión comenzaba apoderarse de él.

Se encontraba parado frente a la puerta de la pequeña vivienda que ocupaba junto a Ben, el sol entraba a todas sus anchas iluminando el lugar, la decoración al más puro estilo tropical, muebles coloridos con tapizados florales y de animales exóticos que le daban alegría y hacían realzar la cabaña. Mark recostado en el marco de la puerta veía insistentemente a las chicas y chicos de su edad, quienes comenzaban sus jornadas. Las chicas se desternillaban de risas ante algún comentario o piropo de los muchachos que las acompañaban, los chicos caminaban con paso firme y seguro y el pecho erguido, ellas se tongoneaban.

Ben, se había levantado y se dirigía al baño, Mark al sentirlo volteo, al mirarlo se incomodó, en realidad llevaba días incómodo, por alguna extraña razón ya no quería dormir en la misma habitación con Ben, pues este dormía totalmente desnudo, a diferencia de él, quien nunca lo había hecho.

El comenzó a notar que su cuerpo estaba cambiando, sus caderas tenían otra forma, su rostro delicado le parecía deforme, no había barba o bello facial, su piel era demasiado suave, casi de porcelana, esto lo llevaba a fijarse con detalle en las muchachas, preguntándose ¿porque se parecía un poco a ellas y cada vez menos a Ben o al resto de los muchachos? él sabía que siempre había sido diferente, y por alguna razón eso no le había molestado, hasta ahora.

Para reflexionar en esto pasaba largo rato metido en el baño, era el lugar más privado dentro de la pequeña casa, frente al espejo detallaba cosas de su cuerpo, por ejemplo; la manzana de Adán no se le notaba y él sabía que no era un rasgo heredado de su padre quien la había tenido bastante pronunciada. Sus pectorales se habían deformando, las glándulas mamarias en algunos hombres provocan esta deformidad, aunque él había leído en alguna parte que eso sucedía en personas obesas y no era el caso, trato de resignarse pensando que podía pasar, se consolaba asumiendo que en futuro se las podría operar, y evitar así el cáncer de mamá, pensando en esto dejo escapar un sentido suspiro, mientras seguía cavilando ¿qué estaba pasando con su cuerpo? ¿porque estaba cambiando tanto? Mark podía ver su rostro entristecido, mientras negaba una y otra vez con la cabeza, viéndose frente al espejo.

Volvía a darse ánimos asumiendo que al menos no tenía que ir a la escuela, pues tendría por seguro las burlas de todos sus compañeros poniéndole algún sobrenombre cruel como, tetas o algo parecido a eso. Abrumado y confundido se metió debajo de la regadera, el baño al igual que toda la casa era bastante colorido, y tenía como dato peculiar el hecho de que el agua no provenía de tuberías sino de pozos, por lo cual al abrir la llave del agua esta hacia un ruido fantasmal, como que chupaba y luego carraspeaba para soltar el escupitajo, pero un escupitajo que procedía del más allá. Al caer el agua sobre su cuerpo siempre terriblemente fría toda la piel de Mark se erizaba, sus pezones se crispaban, había notado en él, que esta era una deformidad más, pues esto junto con la aureola eran más grandes que la de Ben, y él ya llevaba tiempo viendo a Ben con el torso desnudo y podía distinguir las diferencias.

Mark, viendo a las chicas pasar, ellas sonriéndole y coqueteándole, él correspondía al saludo con una sugestiva mirada y un guiño de ojos, le gustaba corresponder al coqueteo. De repente un ruido a sus espaldas lo hizo voltear nervioso, a pesar de los años que ya habían transcurrido no podía evitarlo, su respiración se agito y sus pupilas se dilataron por el terror, al darse cuenta que era Ben logro calmarse soltando un suspiro de alivio.

Una nueva extraña sensación agito su cuerpo, fue sorpresivo esa reacción algo parecida a la excitación, sus mejillas se enardecieron al igual que sus orejas, fue como si estuviese comiendo chiles jalapeños, tal reacción provoco un pudoroso temor en Mark a quien al reflexionar sobre sus emociones, los ojos se le abrieron como un par de huevos fritos. Volvió a voltear y al encontrarse nuevamente con la figura de Ben sus ojos se desviaron y lo primero que vio fue el agigantado bulto que estaba en la entrepierna de este. Dejo nerviosamente de mirar y recordó su época escolar, con chicos de su edad, en esa época no había sido notables las diferencias, al recordarlo no pudo evitar fruncir el ceño, interrogándose a sí mismo. A pesar de no haber tenido muchos con quien compararse, pues los otros chicos se interesaron en su amistad solo después de haberse enfrentado al rufián de Richie Boddy, y haberlo vencido. Fue así como pudo hacerse amigo de los hermanos Glick, una amistad que duro poco, fueron las primeras víctimas de la destrucción que arropo a Salem Lost. Dejo escapar un nuevo hondo y triste suspiro, a la vez se preguntaba ¿cómo saber la verdad de lo que le estaba sucedió a su cuerpo? sino había tenido en su infancia mayores interacciones que con sus padres, y casi que ningún amigo. Una nueva reflexión lo altero porque se despertaba ahora este interés en los genitales de Ben y porque las diferencias entre ambos. El otro dilema que lo atormentaba era ¿por qué lo abruma tanto la presencia de Ben de un tiempo en adelante? antes era más fácil la convivencia, eran compañeros de viaje, soportando el mismo pasado, la perdida de tantos seres amados, recordando eso, más el aprecio que desarrollo por Ben, Mark volvió a dirigir su mirada a este por un largo rato, su mirada expresaba agradecimiento, ya que gracias a Ben seguía vivo. Ben subió la mirada y los ojos de ambos se encontraron Mark no pudo sonreír ni sostener la mirada de Ben se puso nervioso y se volteo.

A Ben le extraño, pero no le dio importancia.

Mark, totalmente perturbado preguntándose que le estaba pasando, su estómago gruñía no entendió si de hambre o de una extraña emoción que comenzaba a experimentar ahora cada vez que miraba a Ben.

Lleno su pulmones de aire y se fue a caminar medio encorvado y cabizbajo con las manos en los bolsillos del pantalón, los caminos del poblado eran de tierra, y el andaba en chancletas, usando pantalones cortos, una sudadera y una camisa abierta muy colorida que se confundía con el paisaje, las hojas de los bananos golpeaban a Mark mientras pasaba junto a ellas, era la vegetación que predominaba en el paisaje, también habían piñas, cocotales, el cielo era limpio y despejado, los niños corrían alegres entre la matas jugueteando, sus madres los observaban sentadas a las puertas de sus casas mientras lavaban, o preparaban los alimentos, al parecer estas mujeres nunca dejaban a sus hijos solos, nada para ellas tenía más sentido que cuidar de sus hijos.

El recorrido que Mark hacia era desde su cabaña hasta el riachuelo, el cual se formaba de una hermosa caída de agua como de seis metros, calculaba con gran entusiasmo Mark. Al llegar donde pudiera visualizar en su mayor esplendor aquel sitio paradisiaco se sentaba, a una distancia prudencial, ya que donde se acumulaba la mayor cantidad de agua, en ese lugar, aprovechaban las chicas para bañarse, ellas no se cohibían a pesar de saber que Mark estaba cerca de ellas, pues lo consideraban inofensivo, algunas de las chicas se bañaban desnudas, otras medias vestidas. Las risas eran muy agudas, a Mark le agradaba ver a las chicas, le gustaban los coqueteos, pero no sabía cómo debía reaccionar su cuerpo al verlas.

*

Una noche en que el insomnio agobiaba a Mark, este decidió salir a caminar, la noche era húmeda hacia bastante calor, pese a la penumbra, la noche no estaba llena de terrores, por el contrario, era hermosa, había un cielo totalmente estrellado, cualquier astrologo hubiese deseado estar en el lugar de Mark, quien pese a la luna llena no pensó en hombres lobos u otros seres monstruosos.

Cuando estuvo cerca del manantial le provoco meterse al agua, no sabía nadar, pero las chicas tampoco, el rio no era hondo, así que lo hizo, se desvistió y se metió desnudo al agua y chapoteo un largo rato. Al sentirse fresco se salió, casi cuando el frio quiso apoderarse de su cuerpo, terminando de vestirse a punto de ponerse la sudadera escucho unos ruidos que atrajeron su atención, agudizo el oído, moviendo la cabeza en dirección al sonido como si él fuese un radar, al tener ubicado el lugar, se dirigió hacia allá, se movió con sigilo cubriéndose con la espesura de la vegetación, lo que Mark oía eran algo parecido a unos quejidos, la primera imagen que su cerebro relaciono con el sonido fue la del dolor, recordó los lamentos de los que eran poseídos por los vampiros, con el corazón latiéndole a mil por hora, pero sin poder evitar que sus pies siguieran adelante se acercó lo más que su autocontrol le permitió, comenzó a caminar agachas, y ahí estaba la pavorosa imagen, un hombre sobre una chica, el hombre tenía la boca pegada al cuello de la chica, los cuerpos eran iluminados por la luz de la luna y por los inmensos ojos de Mark, quien aterrorizado veía la trágica escena, el hombre levanto la cara y Mark imagino ver los colmillos y la sangre escurriendo por la boca de este. De repente un grito.

- ¡Hey! ¿qué haces ahí? – Mark se espabilo logrando salir de su conmoción y comenzó a correr no sin dejar de tropezar o resbalarse mientras corría.

Al día siguiente Mark esperaba escuchar los comentarios, algún rumor, o sentir el mismo terror que invadió a Salem Lost, los vampiros también habían llegado a este lugar. Se preguntaba si no serían él y Ben quienes los habían atraído, decidió no decirle nada a Ben hasta haberlo confirmado.

Se dirigió hacia el comedor comunal, las mujeres como siempre junto a sus hijos, otras hablaban, pero tenía resguardado a sus hijos, Mark las veía, rascaba su nuca para esconder su confusión, ¿es que acaso nadie había desaparecido? ¿o simplemente eran personas tan despreocupadas que no les importaba nada? siguió caminando tratando de pasar inadvertido, de repente una mano fuerte lo sujeto por el hombro, haciéndolo girar sobre sus pies y luego un duro puñetazo contra sus dientes que bailaron al compás del puñetazo. Mark cayo de cajón al piso golpeándose las nalgas respigadas que le habían aparecido de repente. Se quedó despavorido, tumbado en el suelo, viendo a su atacante, era el mismo muchacho que había visto esa noche, este, ahora se aproximaba hasta quedar muy cerca de su rostro y le dijo en voz baja solo para que el oyera.

- Presta atención pervertido, la próxima vez que te encuentre fisgoneando no va ser un puñetazo lo que te voy a dar, te voy a partir el alma, ¡escuchante! - Mark confundido continuaba pegado al suelo sin fuerzas para levantarse.

El desconcierto crecía en el cerebro de Mark, este chico era un vampiro, había atacado a una chica, él lo vio, cuando le extraía la sangre de la yugular a la chica, luego la imagen retorno al cerebro de Mark, y este la analizo, analizo la escena, lo que él vio fue a un chico desnudo sobre una chica a quien el no pudo ver si estaba desnuda, el chico estaba pegado al seno de la yugular de la chica, ¿pero? el succionaba del lado derecho del cuello de la chica no del izquierdo que es donde queda. Mark seguía inmóvil pegado al suelo, preguntándose ¿qué era lo que él en realidad él había visto?

Por fin pudo espabilarse y se levantó por sí mismo, sacudiéndose las posaderas y la confusión no desapareció, ni su hambre, entro en el comedor, no sin antes pasear la vista hacia todos lados, haciendo un inventario mental de las chicas, según él no faltaba ninguna, pero él no lo podía saber a ciencia cierta, él solo se fijó en el supuesto vampiro nunca en la victima.

Se sentó un rato pues sino se desplomaría, recostó todo el peso de su cuerpo sobre los brazos que se apoyaban en la mesa, inquieto movía nerviosamente las piernas al compás de un ritmo espeluznante, pensando ¿en que podía hacer antes de que el mal los atrapara una vez más? Mark se levantó de la silla resignado de que por ahora no podía hacer nada, busco su desayuno y comenzó a devorarlo siguiendo el recorrido con la vista incesante queriendo aclararlo todo de una vez.

En este recorrido algo llamo su atención, una chica sentada al otro extremo de donde él estaba, de inmediato fijo sus ojos en el cuello de la chica, quien tenía a la altura de la yugular una bandita,  Mark sintió unas enormes ganas de orinar y casi que se hace encima, tuvo que apretujar las piernas para no dejar escapar el líquido, no podía levantarse ahora, debía primero grabarse el rostro de la chica, fue sacado de su concentración cuando una mano conocida se posó en el hombro de la chica haciendo presión y luego sintió aquella mirada de odio y rencor, era el chico que lo había golpeado, partiéndole el labio inferior, y los dientes se lo dejo tambaleando, ambos se miraron, pero ¿cómo podía estar él ahí, tan tranquilo?,¿cómo el sol no le hacía daño? si aquí era aún más resplandeciente que en Solar, se pellizco el antebrazo teniéndolo por debajo de la mesa acaso esto era un sueño y debía despertarse.

Dejo de desayunar y se retiró espantado, pero sin dejar que se le notara, no salió por la puerta principal, si no por una lateral, cercana donde estaba los dos futuros vampiros, la mirada de Mark se perdía en la imagen de aquellos dos chicos, un zumbido extraño en sus oídos, queriendo oír algo pero sin lograrlo, Mark sin duda desvariaba no podía llegar a la cabaña en ese estado no quería preocupar a Ben sin estar completamente seguro de que era lo que pasaba, caminaba arrastrándose como desvalido, entendió que debía reponerse se paró y trato de recomponerse pensando si acaso estos vampiros costarricenses habían desarrollado la cualidad de que el sol no les afectara. A pesar de su preocupación Mark nunca le dijo nada a Ben, esperando la transformación.

Días después, Mark expectante observo una escena a lo tragi comedia, la que parecía ser la madre del chico que lo había golpeado casi le sacaba todos los dientes, golpeándolo con un palo en frente de la casa y por donde Mark debía pasar para ir al riachuelo, Mark caminaba volteando incesante sin dejar de mostrar una sonrisa burlona, al ver la desesperante escena, al parecer estos vampiros no habían evolucionado tanto, o sus madres no le dejaban, siguió caminando burlándose, más adelante pasaba algo similar la chica de la bandita estaba siendo azotada por su madre, quien de un tiro le quito la bandita del cuello, Mark llevo las manos a su boca sorprendido, la chica sintió la mirada y lo vio enfurecida queriéndole saltar encima, Mark retrocedió hasta quedar oculto entre las palmeras y los bananos, y oculto ahí siguió atento a lo que pasaba, dirigió la sagaz mirada hacia donde había estado la bandita pero la chica se frotaba con la palma de la mano ese lugar, Mark implorando que lo dejase ver, por fin se quitó la mano y desde la distancia pudo ver una marca, pero no eran colmillos, solo una marca multicolor se podía distinguir entre un azul violáceo y algo rosa. La chica volvió hacer golpeada en la cabeza por la mano de su madre, mientras sollozaba y trataba de contener la mano que la golpeaba.

Esta vez los rumores si eran incesante la chica estaba embarazada, entonces Mark se preguntaba qué era lo que él en realidad había visto, se sintió algo aliviado, pero su confusión no desapareció.

*

Para Ben el tiempo de estar en costa Rica ya había sido suficiente, Mark nunca contradecía una decisión de las que tomara Ben, había sido bueno con él desde siempre, recogieron todas sus cosas, viajarían a Panamá, nada de avión, por carretera, se despidieron de los más allegados y emprendieron el viaje.

Al igual que en otras oportunidades se quedaron en un recóndito pueblo lo más alejado posible de la ciudad. En una cabaña más pequeña que la anterior donde casi podía respirar el aliento el uno del otro, Ben siempre sumergido en su lectura y escritura. Mark cada día más recatado al verlo, para Ben era fácil exhibirse frente a Mark, para Mark cada vez era más incómodo, sus pectorales seguían creciendo, pronto cumpliría diecinueve años, era muy extraño verse frente al espejo levantar los brazos y verse los grandes bultos que ahí estaban, cuando las glándulas mamarias se desarrollan en un hombre por lo general cuelgan rápidamente, pero en él era un bulto cada vez más grande, duro y redondo , sus pezones bastante sonrosados, sus pies y manos antes le parecían más planos y deformes, ahora todo era más curvilíneo y delicado, cuando tenía doce pensó que casi comenzaba a salirle bello corporal, ahora era totalmente lampiño, su bulto lo supo siempre pequeño, demasiado pequeño tanto que no creyó que algún día pudiese hacer feliz a una mujer, solo que luego había averiguado y había muchas formas de hacerlas felices, pero ahora ese bulto casi había desaparecido, tanto que Mark insistentemente se lo buscaba hasta sentirse frustrado, solo algo le servía de consuelo en esa parte de su cuerpo el bello no había desaparecido, ¿que estaba mal con él?, se preguntó, estiro el cuello haciendo diferentes muecas con la boca, boca de pato, boca de payaso, de anciano, todas las muecas y hasta nuevas se inventaba, tratando de matar su frustración, llevaba el cabello al estilo más varonil posible, pero no estaba dando resultado, su aspecto era el de un afeminado, boto todo el aires de sus pulmones viéndose al espejo desinflado y deprimido. Un grito lo saco de su embeleso.

- ¡Mark, qué demonios haces!, hasta cuando vas a estar ahí, es que acaso no piensas salir, anda salte, quiero usar el baño – Mark se molestó, vio hacia la puerta ignorando la queja de Ben, volvió a verse al espejo y acomodo de diferentes formas el flequillo, pensando porque no podía disfrutar un rato de su intimidad.

Termino de vestirse y al salir dirigió una mirada dura y de reproche a Ben quien estaba parado molesto al lado de la puerta y a quien le dijo

- Es que no puedes dejar de estar encima de mí – Ben lo miro queriendo decir algo, pero prefirió ignorarlo, entro rápido al baño refunfuñando.


- Pareces una mujer metido ahí, llevabas horas en el baño, es que acaso tienes el periodo – Mark voltio boquiabierto queriendo refutar el comentario, pero ya Ben había desaparecido.

Mark furioso quitando las sabanas para acostarse, diciendo entre dientes.


- Como voy a tener la menstruación ni que fuera una mujer ¡estúpido! – le grito a Ben sacándole el dedo medio, pero Ben no lo podía ver.

Ben entro al cuarto y una extraña oleada de calor invadió el cuerpo de Mark, una sensación extraña al sentir la proximidad del cuerpo de Ben, algo parecido al cariño que siente una mujer por el hombre con quien vive.

- Buenas noches princesita que sueñes con los angelitos - Mark al escucharlo lanzo una almohada con toda su fuerza encolerizado tratando de golpear a Ben en la cara, quien la detuvo antes de que pudiera hacerlo. Ben sonrió burlón espero que Mark estuviera descuidado y se la lanzo contundente golpeándolo fuerte en la espalda.

- ¡Hey! – exclamo Mark

- Vaya ya pareces carajita

- ¡Qué coño te pasa a ti con eso! ¡no soy ninguna carajita!

- Ah, cierto eres una señorita estadounidense – Mark se levantó enfurecido y fue a patear a Ben en el estómago quien lo vio venir y antes de que el chico pudiera golpearlo, lo tomo del tobillo y lo hizo caer al suelo, golpeándose duro las nalgas y el cuello contra el colchón.

Mark lo miro enojado mientras sobaba su nuca y su cabeza y se levantaba, con expresión afligida por el golpe. Sabiendo que no podía luchar contra Ben quien lo aventajaba en tamaño y fuerza se metió nuevamente en su cama, pensando en lo tonto del juego, el ya no era un muchacho, que sentido tenia esto.

Estando acostado, sintió los ojos de Ben recorriendo su cuerpo, la piel se le erizo y llego a pensar, si acaso Ben se había vuelto homosexual o acaso había desarrollado un extraño gusto por el debido a la convivencia.

Ben quien tuvo que matar a su novia Susan después de haberse convertido en vampiro, su esposa Miranda quien murió en un trágico accidente hacía ya varios años y del cual Ben se sentía culpable. Quizás por todo esto desde que estaban juntos hace algo más de seis años, Mark no lo había vuelto a ver con una mujer, los ojos saltaron dentro de la cavidad ocular de Mark sobresaltado, pensando si acaso Ben podría llegar a violarlo, dicen que si un hombre maduro homosexual ve a un jovencito como él tan afeminado siempre buscan iniciarlo, no… Ben no era así, él no era homosexual, Mark cerro fuerte los ojos, pero el mismo temor se lo hizo abrir rápidamente, ya Ben no lo miraba no sentía el recorrido por su nunca y su espalda baja, lentamente voltio y Ben tenía la cabeza en posición como si mirara el bulto entre sus piernas el cual estaba levantado, Mark observo un largo rato aquel bulto, luego sintió los movimientos de Ben, llevo la sabanas hasta su pecho alterado, los ojos muy abiertos viendo el techo, ¿qué demonios estaba pasando con su cuerpo? ¿porque había reaccionado así?, tenía los pezones duros y la aureola erizada, y un extraño flujo comenzaba a mojarle entre su entrepierna como si fuese orine, pero más denso, desde que su bulto había comenzado a desaparecer, notaba que él no orinaba igual que todos los demás, su abertura había crecido, ¿qué deformidad era esa que él tenía? ¿y que demonios le estaba pasando con Ben?

Por el lado de Ben también las cosas comenzaban hacer un poco confusas, con respecto a Mark, quien se veía cada vez más delicado, más amanerado, el cuerpo de tabla y cuadrado ya no era tal, habían aparecido delicadas curvas que dejaban verse debajo de las anchas y largas sudaderas que usaba Mark, el bulto en el pecho cada vez era más notable, y el tongoneo de Mark al caminar le molestaba, él no era homofóbico respetaba esas situaciones, pero le preocupaba lo que pudiera pasarle al muchacho se había empezado a encariñar con él, no de un modo romántico. Solo ellos dos habían quedado de los trágicos eventos sucedidos en Salem Lost, perder a Mark significaba perder lo que lo ataba a la realidad de ese pasado, el testimonio viviente de lo que había acontecido en ese lugar las perdida de su amada Susan, Matt, Cody, el padre Callahan, y aunque no conoció en vida a los Pietri, si los conoció muertos él les había dado sepultura. Recordaba ahora aquella pareja, los padres de este absurdo muchacho que con sus amaneramientos comenzaba a irritarle, en algún momento tendría que hacerle saber que ser homosexual de ninguna manera era malo, pero no todos tendrían el mismo criterio que él, podría sufrir peores horrores que los impartidos por los vampiros, le podrían hacer escurrir la sangre, pero a golpes, si seguía portándose tan como marica.

Realmente eran una pareja extraña, Ben nunca decía que Mark era su hijo, era el hijo de su hermano, o un familiar cercano que había quedado huérfano, siempre los miraban con extrañeza cada vez que llegaban a un pueblo, por eso decidieron salir de Norteamérica y venirse a Centro América, no querían verse afectado por la confusión americana sobre la homosexualidad. Recordaba que una vez Susan le comento que su madre lo consideraba un afeminado Newyorquino, y aparte de eso escritor. A Ben no le pareció ofensivo, “está bien decía”, pero que especularan ahora con este niño.

Pero Mark ya no era un niño, cumpliría pronto diecinueve años, tanto tiempo había pasado desde lo eventos que los habían unido y enviados a errar por toda Centro américa, y si Mark cumpliría diecinueve años porque en vez de verse tan infantil y afeminado, no debería en cambio sus facciones comenzar a robustecerse, en vez de sacar músculos estaba sacando nalgas y caderas, el pecho si crecía pero hacia adelante en unos bultos muy extraño, no existía la más mínima sombra de bello en el rostro, y siempre se quejaba de que el bello de la axila le picaba, eso solo pasaba en las muchachas los hombres casi nunca se quejan por eso. Siguió haciendo un inventario del cuerpo del muchacho, las piernas en vez de alargarse y deformarse se estaban torneando en forma delicada. Él se levantaba en la mañana y le aturdía no ver a Mark somnoliento rascarse la entrepierna y que dejara ver su erección matinal, eso nunca sucedió al contrario Mark se cubría con la toalla al levantarse, ¿es que acaso le apenaba dejar ver ese bulto en su entrepierna? Ben no sabía que el pequeño bulto ya casi no existía y que cada día parecía desparecer más.

Mark comenzó a lanzar leves gemidos, y una cosa más vino a la mente de Ben la voz del muchacho era cada vez más aguda. Ben recordó la vez en Costa Rica cuando el chico tenía a Mark casi para besarlo, pero cuando él se disponía a interrumpir cualquier arrebato el muchacho lo dejaba, dejando ver que estaban ajustando cuentas, pero ¿qué cuentas?, el chico había golpeado a Mark, y cuando él le pidió explicación, se sintió bien de la respuesta enojada del Muchacho quien exclamo.

- ¡son cosas de hombre !


¿Qué cosas de hombres habían sido esas?, Ben decidió esa vez no preocuparse, ladeo rápidamente la cabeza, se volteó para quedar boca abajo con la almohada y no pudo evitar dar un nuevo vistazo al muchacho quien dormía tranquilamente por lo general tenía un sueño inquieto, pero ahora estaba tranquilo, lo que le mortifico una vez más fue la curvatura de la espalda, la diminuta cintura que se dibuja a través de la sabana y las respingadas nalgas, que cada vez parecían abultarse más. Él había escuchado ya al mismo Mark haciéndose esa observación diciéndose enfurecido.

-! Todo esta tan mal, crece lo que no debía crecer y aparece lo que no debía aparecer!

Ben pensó que el pensamiento del muchacho se le había escapado. Siguió observándolo preocupado si seguía así sería presa fácil para un depredador. pronto alguien un marica mal intencionado lo vería y lo violaría, ¿acaso lo había salvado para eso?, no definitivamente debía sacar su preocupación y aclarar los hechos.

*

Ben mantenía su ritmo de escritura y lectura dándose tiempo solo para contestar aquellos emails que le llegaban de sus fans, Mark se encargaba de la casa con mucho esmero, a Ben le parecía que le gustaba demasiado la idea de ser ama de casa, inclusive cultivaba plantas, arreglaba el jardín con el mismo mérito de cualquier mujer. Ben cada día que pasaba acumulaba más molestia en contra de la actitud de Mark, pero no sabía cómo hacérselo saber, Mark se regodeaba cuando preparaba un platillo especial, Ben comparaba ese regocijo con el de su madre cuando preparaba un buen pastel. Todo era tan irritante, si quería ser homosexual porque no se declaraba de una buena vez y ya.

Ben pasaba pocos momentos sin hacer nada cuando se retiraba al diminuto pórtico de la cabaña era para hundirse en un cigarrillo y los recuerdos de sus dos mujeres trágicamente perdidas Miranda y Susan. Siempre en el momento más memorable aparecía Mark y una ola de frustración lo embargaba cuando con los gestos más amanerados le hablaba era como si hubiese olvidado como se comportaban los hombres, el muchacho interrumpía sus pensamientos queriendo hablar de todo y de nada, era una parlanchina, y no debía ser de ese modo los hombres no se comportaban así.

Ben abrumado no podía apartar los ojos de aquellos labios que se movían a mil por hora soltando infinidades de disparates, pero había algo más en su mirada un deseo, un deseo mal sano por querer besarlo, últimamente esa boca se había vuelto muy voluptuosa, eran unos labios gruesos y muy bien definidos, parecía que todo en este niño se había confabulado para convertirlo en un perfecto marica. Ben se enojó y exclamo.

- ¡Basta ya! – cerro los ojos y miro al piso tratando de contar cada tabla y dejar de pensar.

El muchacho estaba sentado como una niña, moviendo las piernas de la forma como las movían las niñas y haciendo ver su rostro como el de una muñeca, cada gesto y cada palabra de Mark a Ben le irritaba, algo se estaba posesionando de él para ponerlo en contra del muchacho, quien aún lo veía esperando una explicación por aquel grito, Mark con su pelo corto al más estilo tradicional de los caballeros hasta Ben acostumbraba a usarlo más largo, que él.

Ben noto la agitación en la respiración de Mark. pero no podía hacer nada, trato de levantar un poco la mirada y se encontró con los dos bultos en el pecho del muchacho, habían crecido más. Mark se levantó enojado, igual como se había levantado muchas veces su mamá, o Miranda cuando él no les prestaba atención.

El enojo de Ben fue más grande esta vez lo siguió hasta entrar  en la habitación molesto preguntándole a Mark.

- ¿Eres homosexual? ¿te gustan los hombres? – Mark volteo boquiabierto con una expresión de horror, viéndose más niña que nunca.

Pero por Dios él no era homofóbico o hasta ahora eso el creía. Marck con la boca abierta en forma de O sorprendido, Ben solo continúo diciendo

- ¿Te hice una pregunta? ¿eres una maldita Marica? – Marck abrió más aun la boca, para luego enojado con la mirada empañada por las lágrimas que querían comenzar a salir batiendo con la mano un paño dijo.

- ¡No soy ninguna marica!, ¡y tu maldito depravado! ¿cómo te atreves? – Ben se conmovió, y se debilito frente al muchacho, creyó desvanecerse, se sujetó fuerte al extremo de la pared para sostenerse.


El no deseaba ofender a Mark, ahora todo era más turbulento que antes, ¿que vampiro había picado a Mark? que hasta su voz pareció el de una mujer. Ben dijo.

- Mírate, solo mírate, te paras como una mujercita, hablas y haces gestos de mujer, ¿qué diablos crees que están haciendo? - Ben hablaba acercándose enfurecido al muchacho abriendo y cerrando los puños, deseaba golpearlo a ver si el chico reaccionaba como antes lo había hecho, como un verdadero hombrecito. - ¿quién demonios te dice que prepares esas comidas? ¿haber dime? ¿qué demonios es lo que quieres?

Ben había tomado por los brazo a Mark fuertemente para sacudirlo, Mark con la respiración entrecortada preguntándose ¿porque Ben lo estaba tratando así? él no se había dado cuenta de su amaneramiento, tampoco se había dado cuenta que esto le molestara tanto a Ben, a él le molestaba verlo pasearse desnudo por la casa, pero no decía nada.

De repente todo para Ben se oscureció, se perdió en los ojos de Mark y lo beso, el chico se sorprendió sin poder hacer nada sintiendo por primera vez a sus diecinueve años un beso, pero ¿acaso no debía ser el quien lo diera? no ahora lo estaba recibiendo, Mark petrificado sin poder hacer nada Ben que le susurraba.

- ¿Qué me estás haciendo? - Marck pensando que él no estaba haciendo nada, solo quería complacerlo y hasta el límite de permitirle que lo besara.

Mark dejo que Ben utilizara su boca de la forma que el deseara,no se resintió succionaron sus lenguas, se besaron con besos apasionados, los gemidos de Mark era casi quejidos, las manos duras de Ben que lo acariciaban, Mark se había perdido y entregado a estas caricias, ¿Por qué? no lo sabía, quizás por la misma razón que cocinaba, que limpiaba le gustaba hacerlo, pero más que eso le gustaba hacerlo para Ben, deseaba conquistarlo, Mark sabía que Ben era heterosexual, pero él no se sentía diferente a Susan o a cualquiera otra mujer, aunque fuese hombre, él amaba a Ben como lo haría una mujer, por eso dejaba que lo acariciara.

Ben llevo una de sus manos a la entrepierna de Marck quien se excito aún más y lanzo un dulce gemido, que impacto a Ben quien lo soltó despavorido y exclamo.

- ¡Por Dios que estoy haciendo me estoy convirtiendo en un maldito marica! – Ben salió apresurado de la habitación.

Marck contrajo todos sus musculo y una oleada de asco y de dolor por aquel absurdo trato lo invadió.

*

Esa noche Ben no apareció a dormir, y por alguna razón Marck se sentía enfermo, tenía mucho dolor en las caderas y no sabía a donde ir ni que hacer. Pasaron varios días y Mack llevaba el mismo tiempo que Ben desaparecido soportando un terrible dolor de estómago y en el vientre que le hacía sentir que en cualquier momento su cadera se partiría en dos. También sus desarrollados pectorales le dolían sintiendo los pezones sensibles, tenía náuseas y dolor de cabeza ¿y si era apendicitis? cuando Ben regresara a lo mejor ya estaría muerto, sí, así Ben sería feliz, ya no se sentiría detestable por haberlo besado, manoseado y deseado.

Después de cinco días Ben apareció, no parecía un indigente al contrario estaba limpio, muy bien afeitado, peinado y oliendo a un caro perfume, no estaba elegantemente vestido, pero si más de lo habitual, entro viendo hacia todos lados y llamando.

- ¡Mark! ¡Mark! – quien no se veía por ningún lado, era de día, pero la casa estaba en penumbras.

Ben ratifico lo que una vez había llegado a pensar, que el vampiro que había dominado a Mark era un bicho de los más raros, seguro Mark ya se había transformado, pero el terror no lo invadió, tampoco la miseria de aquel olor nauseabundo que destilaban estas criatura, la casa no estaba tan pulcra como antes pero aún estaba limpia, Ben siguió llamando, no sin antes haberse armado de un bate que guardaba detrás de la puerta principal, si Mark era un vampiro lo golpearía, lo dejaría sin aliento luego lo ataría, buscaría un par de estacas que guardaban ambos en el equipaje lo mataría, y sellaría su boca con ajo, y con mucho dolor cortaría su bella cabeza.

Mark, quien estaba en el baño, lo había escuchado inclusive desde el momento que Ben abrió la puerta, pero no se podía levantar estaba tirado en el suelo del pequeño baño desangrándose. Se había sentido muy mal en la mañana, con una ganas inmensas de pujar, estuvo horas sentado en la poceta, cuando pensó que ya no podía estar más tiempo sentado, se levantó para irse acostar, pero una fuerte punzada lo ataco y se desplomo, pasado un rato perdió el sentido y había despertado sobre un charco de sangre, cansado y mareado, de eso habían pasado unos escasos segundos, se arrastró por el charco de sangre con un quejido ahogado pensando que iba a morir, que extraña enfermedad era esta que la había poseído, realmente sus caderas se partieron en dos, ese fue el agudo dolor que sintió antes de desmayarse, y ahora moriría, seguro moriría, sus manos llenas de sangre, sus piernas, una sangre espesa y con olor avinagrado, que hacía heder todo el lugar.

Al escuchar los llamados de Ben quiso responder, pero la angustia y el dolor no lo dejaban, no quería que él lo viera así, pero tampoco se quería morir y por más que Ben lo odiara ahora, él estaba seguro que no lo dejaría morir desangrado.

- ¡Marck! – Ben estaba cerca de la puerta del baño, él podía ver la sombra debajo de la puerta, pero no podía hablar a causa del llanto y el miedo.

La puerta se abrió, pero Marck no vio a nadie, un poco después Ben entro con el bate en la mano Marck contuvo la respiración y ahogo el grito llevándose la mano ensangrentada a la boca.

Mientras Ben miraba la sangre asustado, escucho levemente un sonido y hacía allá dirigió su mirada lentamente, al tiempo que levanto el bate para golpear a quien fuera que estuviese detrás de él.

Marck abrió los ojos y levanto sus manos ensangrentadas para contener el golpe y Ben dejo caer el bate, al piso.

- ¿Marck? ¿Qué te paso Marck? ¡Por Dios! - Ben se arrodillo cerca de Mark, el muchacho de rostro cada vez más infantil estaba pálido, llorando.

De Ben se apodero una bondad increíble ya no lo quería matar, quería abrazarlo para protegerlo y que dejara de llorar, sí, estaba enamorado de este muchacho. Si lo que había pasado en Salem Lost los había juntado y ahora ambos eran homosexuales, ya a Ben eso no le importaba, no quería perder a su muchacho.

- Ven, levántate, ¿qué te paso? deja el miedo y dime ¿qué te paso? – Ben ayudo a Mark a levantarse, ahora que podía ver el hermoso y sutil rostro del joven, no importaba cuan sucio de sangre estuviera era hermoso.

Ya no le importaba ser homosexual, no volvería a dejar solo al indefenso muchacho.

A Mark le flaquearon las piernas, Ben lo tenía sujeto de los dos brazos, por lo que debió bajar la vista y se dio cuenta que la sangre no provenía de ninguna herida visible para él, sino que bajaba de la entrepierna de Mark, donde no había ni el más mínimo asomo de un bulto, ¿acaso es su afán por ser mujer se había castrado? Ben debió preguntar lo inevitable

- ¿Estas herido, donde te cortaste? – Mark negó con la cabeza para responder susurrante

- No, sentí un gran dolor, como si se me partieras las caderas y un fuerte dolor de estómago, me desmayé y cuando volví en mí, estaba encima del pozo de sangre, ¿me voy a morir? me siento muy mal Ben, ¿me voy a morir? - La voz angustiosa y sollozante de Mark, Ben dijo.

- Vamos iremos al hospital.

- Pero no así, déjame asearme un poco.

- No puedes sostener en pie ¿cómo te vas lavar?

- Ayúdame tu, sé que no te gusta esto en lo que me he convertido, ni a mí me gusta mi cuerpo ahora, pero ayúdame tu a lavarme y vestirme por favor – los lagrimones salían en cascadas de los ojos de Mark.

Ben asintió y lo ayudo a llegar a la ducha lo dejo recostado contra la pared, ahora Ben se explicaba todo, pero como paso esto, el ya no estaba tan preocupado, entendía lo que estaba pasando. Mark tenía su primer periodo, Mark no era un él, sino un ella, ¿cómo había pasado esto? ¿acaso sus padres?, oh, por Dios, ¿cómo pudieron? Desvistió a Mark, y sin poder evitarlo comenzó a excitarse como era posible que Mark no se hubiese dado cuenta que era una mujer, y ¿porque había tardado tanto en desarrollarse? cuando le quito la sudadera Ben no pudo apartar los ojos de los senos de Mark, unos senos perfectos de buen tamaño, muy bien torneados con una hermosa aureola rosada y un diminuto pezón.

Mientras Mark aun con dolor, pero ya un poco disminuido y volviéndose a sentir seguro daba gracias que el agua en esta zona fuera de tubería y tuviera temperatura caliente y fría, seguro Ben la regularía, y así fue Ben regulo la temperatura del agua y ayudo a Mark a moverse hasta quedar cerca del chorro de agua, Mark estaba de espalda a Ben, un cuerpo hermosamente esculpido casi como el de una  Diosa, unas curvas tan bien definidas. Ben se preguntaba ¿cómo los padres de Mark iban ocultar a esta hermosa mujer?, quizás por eso era que hasta ahora con diecinueve años tenía su primera regla, “si, quizás eso lo explicaría todo, le habían estado dando hormonas para la transición, se las comienzan a dar a partir de los ocho años y nunca pueden dejar de tomarlas pues las hormonas naturales le ganan la batalla a las sintéticas”. Que sorpresa el alivio era algo natural, no estaba enamorado de un hombre Mark era una mujer, no era tampoco un travestí, aunque aún Mark no dejaba ver su bajo vientre era una mujer tenía, que ser una mujer. La duda permanecería por algún tiempo mas.

Mark termino de bañarse y se cubrió con la toalla que Ben le entrego, toda tenia lógica pero aun la duda persistía y si Mark había atentado contra su vida al quitarse los testículos y el pene, Ben al pensar esto se sentía algo ridículo.

Ese día Mark se vistió y se fue directo a la cama agotado. Ben permaneció a su lado, le preparo un caldo, aun algo le molestaba, Mark se quejaba del dolor y de estar mojado, Ben fue en busca de tapones que él no sabía cómo explicarle al chico o chica como usarlos, Mark no entendía que pasaba, Ben tuvo que volver a salir y traer toallas sanitarias y para Mark fue más fácil usarlas como una bandita había dicho.

- Si igual que una bandita – le afirmo Ben.

Tres días después Ben un poco agitado viendo que Mark se encontraba mejor le dijo.

- Debemos ir al médico. – Mark lo miro despreocupado

Mark había adelgazado un poco, aún estaba pálido, acostado en la cama con las piernas estiradas y recostado al espaldal de la cama dijo en tono muy suave.

- ¿Para qué? ya me siento bien, además tu no quieres que llamemos la atención y eso es precisamente lo que vamos hacer si vamos al médico, haya sido lo que haya sido esta extraña enfermedad ya paso a lo mejor fue un virus. – Ben lo miro extrañado, no lo podía creer no era un virus, pero como se lo explicaría.

Como decirle a alguien que ha vivido lo que ellos vivieron, que han compartido un dolor muy similar por la pérdida de los seres queridos, que esos mismos seres queridos te engañaron por tanto tiempo, porque era eso o Mark era el que había tomado la decisión de hacer el cambio de sexo, como saberlo, como preguntarlo, como explicarle a Mark que sus padres lo habían engañado que no era hombre sino una mujer, que lo que le había pasado no era una enfermedad, sino que se había convertido en mujer. Y aunque la duda en Ben aun persistía sobre todo por la negativa de Mark de querer ir al medico, era algo muy débil, no quería ser el quien desencadenara un nuevo trauma en Mark. Enfrentarlo con la verdad no iba a ser nada fácil.

Ben permaneció sentado un rato más en aquella silla reflexionando sin ver a Mark, con el torso totalmente inclinado hacia delante tambaleándose bajo la dura imposición de esta nueva dura realidad. Porque, aunque le facilitara las cosas a Ben de su extraño enamoramiento hacia Mark, explicarle todo esto sería muy doloroso para el muchacho, pero y si el al final Mark le decía que sí se había cortado sus genitales, este horror era cruel y ahora no podía escapar, se levantó de la silla rápido buscando aire que respirar.

                                                                    *

Trascurrido un tiempo, bajo una supuesta calma.


Mark se encontraba en el baño, su pelo había crecido, se había acostumbrado a usarlo muy corto, pero ahora el fleco lo hacía ver apuesto, eso él se decía, apuesto había sonado bien, pero algo raro. Ben lo había ofendido llamándole marica, pero luego esa extraña enfermedad todo había cambiado. Mark sabía que no era ninguna enfermedad, ella lo sabía, sus padres siempre lo habían tratado con mucha cautela y cuando cumplió los ocho años aquel tratamiento hormonal, no era ninguna enfermedad él sabía claramente que tomaba hormonas ¿para qué? Fue lo que nunca supo, pero ahora lo sabía, sus padres le habían dicho que tenía deficiencia en su crecimiento y por eso debía tomarlas, eso de alguna forma había acelerado la aparición del bello, el bulto en su entrepierna, que totalmente desapareció, él no era un él, era ella, no eran hormonas para el crecimiento, eran para la transición de un género a otro, sus padres se habían tomado el atrevimiento de decidir que debía ser, si mujer u hombre, ellos deseaban un hijo, ella siempre lo supo, deseaban a alguien que prolongara el apellido, pero en su lugar la habían tenido a ella. Mark, podía tener el derecho de odiarlos, pero ¿Qué hubiese ganado? Sus padres fueron buenos padres a su manera y ahora estaban muertos, quien los matos habían sido tan despiadados como ellos lo fueron con ella, pero Mark debía hacer un tiempo y un espacio para el perdón.

Pensaba ahora en Ben y una sonrisa maliciosa apareció, recordando lo mal que se había sentido por estar atraído hacia él, se rio al recordar el rechazo y el asco que este le había mostrado aquel día. Era una mujer, una muy atractiva y eso lo podía ver, por como Ben la miraba, inclusive desde antes de su primera regla ya Ben la deseaba. Se vio en el espejo, con sus manos delineo sus senos las curvas de todo su cuerpo, hasta volver a fijarse detenidamente en su rostro el cual se ilumino, se iba a vestir igual que siempre, nada cambiaria en ella solo que ahora sería más homosexual que nunca, aunque fuese mujer, deseaba que Ben se arrepintiera de haberla rechazado como hombre o como mujer estaba herida mujer o no se sentía herida. Mientras pensaba en cómo se vengaría se vistió, sintió los labios resecos y por eso uso un brillo de sabor neutro, pero de color rojo para suavizarlos, dejándolo luminosos.

Salió del baño antes de que Ben la insultara

- ¡Marck por Dios hasta cuando vas estar ahí! - Marck termino de recoger sus cosas con una lentitud chocante, aunque Ben no la veía, dibujo luego en sus labios una sonrisa traviesa

- ¡Ya voy, estoy a punto de salir! – Exclamo el chico y así lo hizo Mark se estremeció cuando sus miradas se encontraron.

Sus amaneramientos eran sugestivos, mucho más que antes, la forma como había peinado el pelo dejando el flequillo en la frente. Ben se había quedado ahí parado viéndole tongonearse, Mark desde la cocina voltio a ver a Ben y como este lo veía ensimismado le dijo.

- ¿Que según tu no tenías prisa por entrar ahí?, ¿qué esperas porque no te bañas? – Ben se estremeció como si estuviera viendo un fantasma, no era la figura de Mark lo que le molestaba, ni sus amaneramientos, era desearlo tanto hasta el punto de estar asustado.

Comieron en silencio, Ben disimulando todo el deseo mientras Marck lo provocaba cada vez más antes que terminara la noche Marck estaría retorciéndose entre los brazos de Ben.

Ambos se fueron acostar Ben estaba en su cama leyendo y Mark llego se paró en el lado opuesto de la cama, mirando a Ben, quien nunca levanto la mirada del libro. Mark se metió en la cama y llevo las sabanas a sus hombros, debajo de las cobijas  comenzó a moverse vertiginosamente logrando sacar a Ben de su lectura.

Mark, sintió la mirada de Ben que recorría su espalda, saco los bóxers que llevaba puestos, extendió hacia arriba el brazo dejando ver los calzoncillos, parecía una bandera blanca que no ondeaba, luego la dejo caer suavemente en el suelo y volvió a meter el brazo debajo de las sabanas y se volvió a mover fuertemente y con la misma acción anterior saco la franelilla que llevaba puesta dejándola caer de igual forma.

Ben había perdido el interés por la lectura, pero no sabía que hacer era una insinuación o un desafío.

Mark inquieto, pero sin moverse sentía los ojos de Ben a su espalda, pero este hace rato no hacía nada, Mark llego a entristecerse, al parecer no había logrado llamar la atención de Ben ¿es que acaso ya no lo deseaba porque era mujer? ¿y si le recriminaba este nuevo desprecio? la respiración de Mark era tensa, debido al enojo, de repente sintió que su cama se hundía por el peso de alguien que venía a hacerle compañía, era Ben quien había aceptado el reto que ella le hacía.

Mark al sentirlo sonrió y fue feliz cuando un brazo flaco lo sujeto por la cintura y comenzó a besar su nuca, fue feliz sintiendo aquel cuerpo, su piel se erizaba cada vez más, su entrepierna se mojaba de un líquido pastoso, sus senos duros, sus pezones encendidos, ella restregaba toda su espalda baja de la erección de Ben, pero no lo dejaba que tocara su bajo vientre el misterio comenzaba a golpear fuerte las sienes de Ben, ella no le permitía tocarle, y no se lo permitía pues sabía que a él aún le preocupaba su sexualidad, y ella quería que él la amara que solo la amara como mujer, como hombre homosexual, que renunciara a todas sus fobias.

Aunque Ben trataba de estar encima de Mark ella no lo dejaba él tuvo que besar sus senos pasando por encima de su axila, se quedó ahí un largo rato, luego busco los labios de Mark, metió su lengua y ambos lucharon por aquel beso, solo cuando Marck deseo ser penetrado dejo que Ben estuviera encima, y Ben comenzó a tocar su vientre fue dulce para Ben no encontrar protuberancia alguna, aquello era una vagina si lo era, él estaba feliz, si hubiese tenido que ser de otra manera la hubiese recibido igual. Ben amaba a Mark fuera hombre o mujer.

Ben embistió a Mark y Mark lo recibió fueron avanzando en aquella avalancha de pasión, a pesar del dolor que a ratos experimentaba Mark.

Ben también sentía algo de incomodidad por lo apretado del muchacho sintió un dolor y un placer incomodo tan incómodo por primera vez, pero con un deseo interminable que crecía cada vez más y más, todo acabo con los espasmos de ambos, quedaron exhausto empapados en sudor. Ben tomo el rostro de Mark entre sus manos y lo beso.

Todo el terror que a Ben le había provocado estar enamorado de Mark se había disipado, y así se quedaron los dos abrazados. Ciertamente ahora serían más que inseparables.

FIN.


Inspirada en la novela Salem Lost de Stephen King.

Autor: L.J. FEBRES.

25 de Abril de 2018 às 01:18 1 Denunciar Insira 2
Fim

Conheça o autor

LJ Febres Amante del baile, la música, la literatura, la familia, el respecto y la cordialidad. Escribo desde los doce años, pero nunca creí que alguien llegara a leerme, tan siquiera a tener la posibilidad de publicar alguna historia, escribo porque me encanta, todas las ideas se agolpan en mi cabeza y después ya no puedo parar-

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JB Jenireé Benítez
Me gusto...
31 de Julho de 2018 às 09:27
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