Vick Seguir história

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Gaia E.


Algunos villanos saben que hacen el mal, otros están convencidos de que sus actos son justos. Todos merecen un prólogo.


Conto Todo o público.

#cuento-corto #novela-negra #prologo
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Vick

Tras la trágica muerte de su esposa embarazada Vick sentía que se había convertido en un cliché de novela negra. Sucesos como el suyo ocurren a diario, pero cuando añades a la ecuación un tipo huraño y deprimido que para más inri, trabaja en la policía, el cóctel toma forma y parece que no hay manera de escapar a tu destino. Cierto es que aún no había aparecido un antagonista frío y misterioso, pero estaba cerca, Vick lo sentía en los huesos. Y sí, ya sentía cosas en los huesos, como no podía ser de otra manera.


Como buen actor y soldado aceptaba su destino y cada noche se entregaba fielmente al consumo de aquel licor barato pero vagamente clásico en su pequeño apartamento de soltero. Cuando ella vivía había firmado una maravillosa hipoteca en un barrio decente, pero eso ya no le importaba, era demasiada casa para un hombre y una botella. Oh, y había vuelto a fumar, lo había intentado con el tabaco negro como manda la tradición pero era demasiado para una garganta delicada como la suya, así que lo sustituyó por una marca que le pareció muy masculina: Ducados. También había intentado ir a trabajar con barba incipiente pero su jefe pronto le llamó la atención, que poco romanticismo. De hecho tampoco se llamaba exactamente Vick, pero, que diablos, suena mucho mejor que José María, lo mires por donde lo mires.


Los meses pasaron y aunque intentaba mantener vivo el recuerdo de su difunta esposa y su hijo no nato lo cierto es que los rasgos se desdibujaban y el dolor se aplacaba poco a poco. Le echaba la culpa a ese maldito loquero que le habían obligado a visitar, por supuesto nunca le contó la verdad sobre su destino, pero esas palabras venenosas se colaban en su mente robándole los recuerdos de su mujer y de la vida que pudo ser. Vick pensó que quizá era hora de darle un giro a la trama y, ya que había aprobado unas oposiciones, pidió el traslado a un área que se asemejaba más que su actual puesto al ideal de detective al que le empujaba la fatalidad.


Denegada.”


¡Absurdo! ¡Vick encarnaba todo lo que un buen detective debía ser!


Motivos psicológicos.”


¿Psicológicos? Trabajaba más que nadie, se quedaba hasta tarde siempre que podía ¡siempre era correcto en el trato! Solo porque una vez en toda su trayectoria una única persona consiguiese sacarle de quicio... pero no, era el loquero. Vick sospechó de él desde el principio, demasiado amable, demasiado abierto y sonriente... ahora todo encajaba ¡él era el antagonista que estaba esperando! Así que resolvió investigarle en sus ratos libres.


En las sesiones se mostraba solícito y respondía las tediosas preguntas de forma absolutamente precisa y totalmente inventada, incluso el idiota le dijo que se alegraba de su mejoría. Cuando consiga desenmascararle sin duda me concederán el traslado. Poco a poco Vick le fue sacando información: donde vivía, si estaba casado, cuales eran sus aficiones... es sorprendente lo que le gusta a la gente hablar de sí misma cuando le sueltas un poco la lengua.


Pero por mucho que indagaba, no encontraba nada. Incluso contrató un detective privado para que llegara hasta donde él no podía. Nada. El loquero era la persona más anodina que jamás se había encontrado, hasta se follaba a su mujer en un calendario concreto. Sin aficiones sospechosas, sin contactos de dudosa moralidad, ni engañaba a Hacienda. El cabrón era el ciudadano perfecto.


Hasta que una noche, mientras observaba toda la información que había recopilado junto a una botella agonizante y ese maldito tabaco que empezaba a repugnarle, Vick tuvo una revelación. El destino no le había permitido ser detective porque no debía encontrar un antagonista, él debía ser el antagonista. Se levantó tan rápido que tiró el cenicero, esparciendo por el suelo las colillas y la ceniza, pero no le importó, estaba excitado, tenía ganas de gritar y el corazón le latía con fuerza en el pecho. Por fin el puzzle de su existencia cobraba sentido, todas las piezas encajaban perfectamente y le parecía que ni siquiera tenía que pensar, sino que las ideas eran reveladas por un poder superior.


Conocía los detalles más nimios de la vida del hombre, los procedimientos de la policía científica para encontrar al culpable y ¿quién iba a sospechar de un policía que recientemente exhibía una innegable mejora de su comportamiento? Era perfecto, solo había un cabo suelto: el detective, sin duda al saber que uno de sus investigados era asesinado se pondría en contacto con la policía. Antes de actúar debía eliminarle a él y toda su base de datos. Comenzó a planear con cuidado y paciencia...


20 de Abril de 2018 às 00:00 1 Denunciar Insira 1
Fim

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Xabel Mind Xabel Mind
No sé cómo decir lo mucho que me encanta tu forma de escribir o.o
15 de Novembro de 2018 às 18:27
~