u6124859600 Iván Gaxiola

Los científicos han revelado una verdad que provoca un éxodo masivo en la Tierra. En medio de aquello, un par de amigos viven una noche de nostalgia y aventura.


Conto Todo o público.

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Al mar felino que rugía

Cuando se posaron las naves como moscas alrededor de la Tierra se reanimó mi fe. Aunque no tardé en ser perseguido por la incertidumbre, sin importar que la ciencia al fin nos trajo esa verdad que ahora me parece tan inútil.

  Apenas hace cinco años desde que escribir en un periódico se hizo imposible y ridículo, trabajar en cualquier cosa es patético en realidad. Las naves, parecidas a monumentos de ébano, soportan pueblos enteros y las ciudades quedaron desoladas. Salvo los que prefirieron permanecer y formaron comunidades serenas basadas en excesos solventados por todo lo que abandonamos los viajeros, el mundo está vacío. Es momento de permitirle sanar a este inmenso globo deforme. La atmósfera cambia y los que se quedan sufren una castración química silenciosa y voluntaria.

   Tomé una vaporización más larga de lo recomendado esa mañana porque nunca me hace sentir tan limpio como una ducha. Aquí mi única tarea es esperar a que el mayor número de personas decida volver para que la penúltima nave salga. Pierdo el tiempo subiendo y bajando en estos teleféricos gigantes como barrios enteros y no dejo de preguntarme cómo es que todos aceptamos largarnos luego de tanto tiempo. ¿Nos han manipulado otra vez de una manera que no comprendemos? Hacía tiempo que otros se preguntaban más o menos lo mismo.

   Existen algunos túneles en los galeones siderales donde se concentra una buena corriente de drogas y alcohol y música. Los gobiernos de transición nos dejan ser. Pensé en pasar por la Sección B 25 del Primer Cuadrante, una de las más obscuras de la nave y donde más personas hablan español. Ahí los químicos se distraen creando nuevas mezclas, retorciéndonos la cabeza sin piedad, al fin que dormir en las cápsulas de estos transbordadores te devuelve completamente nuevo al siguiente día, aun si el cáncer se ha comido la mitad de tu cuerpo. No lo hice, decidí bajar y encontrarme con Elisa en la vieja ciudad.

 Ella siempre fue escéptica, sin embargo nunca imaginé que los monumentos cósmicos sobre su cabeza y los científicos apareciendo en televisión y tocando a nuestras puertas acompañados de alcaldes, gobernadores y presidentes de todas las naciones no la convencieran. Decidió quedarse y vive en una de las mansiones que abandonó Warren Buffett, junto a una serie de artistas, exrrevolucionarios y físicos que hoy, con la nueva verdad, son tan analfabetas como el resto. Se hacen llamar Los Hijos de la Última Cena y constantemente me invitan a quedarme, pero yo he tomado una decisión: dejaré este planeta que siempre supe no me pertenecía.

   Elisa y yo decidimos beber algo mientras tomamos un paseo. En calles y aceras la gente se entrega una a otra sin miramientos, saluda besándose en los labios, regala vino. En fin, el dolor es una ilusión. Aun así, cuando caminábamos por la calle Sexta sentí un vacío parecido a la soledad, por primera ocasión desde que nos fue revelado aquel motivo, desde que los bancos cerraron, los automóviles fueron abandonados y regímenes y matones dejaron de tener sentido. Por un instante me absorbió la substancia del ensimismamiento irremediable.

   La tomo de la mano y no voltea a verme, sé que está molesta porque no elijo morir a su lado, pero hoy tal vez entiendo lo que trata de decirme cuando abraza los edificios y escribe nuestros nombres en ventanas empolvadas. Entramos a un sótano donde se leen cuentos y poesía unos a otros, círculos de lectores cantan aventuras antiguas e interpretan obras de toda época. Bailamos entre las preces de los versos que suman toda la historia de lo que fuimos bajo la vigilia de la luna y se desvela en estos días de éxodo para entregarse sutil e inservible. Salimos del lugar y el resto de la noche bebemos frente a la bahía. El mar es negro y las olas lo hacen ver como un felino que acecha.

   ¿A que le tienes miedo?, me pregunta poco antes del amanecer, cuando en la negrura empieza a vislumbrarse un azul muy parecido a las piedras de río. ¿Después de escuchar lo que dijeron los científicos, vale la pena cualquier cosa? No es temor, digo, pero me interrumpe. Todos los que dejan la Tierra son viciosos, verdaderos cobardes. No pueden olvidarse del deseo de trascender a pesar de que ahora saben qué son, infinitamente, de forma constante y sin opción. Yo soy feliz, ¿sabes?, aunque me duela que la verdad sea absoluta y me recuerde engranes de maquinas sin objeto. Una y otra vez me quedaré.

  Luego de una hora sin hablarnos y vaciar la última botella, Elisa se desnudó y entró al mar felino que rugía. Yo me paré frente a la orilla y la espuma me mojaba las botas, mientras ella vociferaba en la marea agitando los brazos, reclamándole a toda esa mierda que entendemos juntos pero afrontamos de distinta manera. Parecía cansada y grité: ¿estás bien? No contestó. Entonces entré sin quitarme la ropa y una vez internado en el bosque de agua no pude verla. Nadé sin rumbo, no veía nada frente a mí. La llamaba pero no respondía sino el mismo rugido, el mar. Algo me jaló al fondo desde una pierna sin que pudiese distinguir manos o lianas y tragué una bocanada de agua salada envuelto en miedo, pero el pánico se tornó adrenalina casi al instante cuando la vi de cerca con los ojos desorbitados y pude tomarla por la cintura para volver a la superficie.

  Alcanzamos la orilla y vomitamos para seguir viviendo, las olas nos golpeaban pero estábamos enteros. En la arena nos tomamos de la mano y jadeamos hasta que pudo hablar de nuevo y me preguntó: ¿cuál es tu plan? Le contesté que únicamente espero la salida de la penúltima nave, pero que a veces podría esperar por la siguiente. Ella dio un largo suspiro y la obscuridad disolvió su espesura. Los monolitos brillaron con los primeros rayos del sol.

6 de Abril de 2018 às 18:30 1 Denunciar Insira Seguir história
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CharmRing CharmRing
el título me recordó a ese cuento infantil norteamericano de la ciudad costera de Boca Ratón, que trata sobre el gato de las tormentas. pero lo tuyo es algo por completo diferente
May 18, 2018, 22:20
~

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