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Hay un monstruo en el armario...

Hay un monstruo en el armario.


La primera vez que lo vi tenía diecisiete años. Él vivía en el viejo armario de caoba que tenía en la esquina de mi cuarto. Cuando lo conocí me agrado al instante. Siempre platicábamos, hasta que comenzó a decirme cosas horribles sobre mamá. Él quería matarla. Me asuste y decidí que lo mejor sería encerrarlo bajo llave. Aunque, para serles sincero esto le disgusto un montón.


Fue la mejor decisión pensé.


Pasaron dos años. Yo había entrado a estudiar Ingeniería en la Universidad. El monstruo todavía seguía en el armario encerrado y todas las noches quería salir de ahí.


Él era mi amigo.


La noche que mi mamá llevo a ese hombre, ese maldito hombre. Lo odiaba. No podía creer que mi mama llevase a alguien para tomar el lugar de papá. Me llene de tanta rabia esa noche y tuve una fuerte pelea con mi madre. La odiaba, realmente la odiaba. Me encerré en mi cuarto y ahí estaba él. Los primeros golpes que se escucharon parecían latidos y no logre percatarme de ellos. Hasta que comenzó a susurrar mi nombre.


Me estaba llamando.


No estaba molesto, conmigo no. Él era mi amigo y como ustedes sabrán los amigos parecen ser los únicos que nos entienden. Él me quería ayudar, pero como les dije le tenía miedo. Pero el odio era más que mi miedo.


Así que lo deje salir.


Pasaron los años, tenía unos veintisiete años. Yo me acaba de casar con aquella mujer que había robado mi corazón. Mi tío, con quien viví después de la muerte de mi madre, me dijo que tenía cierto parecido con mamá.


No paso mucho tiempo hasta que mi viejo amigo se percatara de eso. Pero esta vez no lo dejaría. Yo la amaba. Si tan solo la desgraciada hubiera hecho lo mismo.


¿Acaso tengo la culpa de lo que pasaría esa noche?


Llegue temprano del trabajo, encontré en la entrada su ropa tirada en el suelo y junto a la de ella estaba la ropa de alguien más. Camine hacia mi habitación silenciosamente. Pero no había nadie, solo se escuchaba el estruendoso ruido de la bañera y fue ahí cuando los vi a los dos. Esa maldita perra.


Se imaginan ustedes lo que paso después.


Mi viejo amigo me llamo y me dijo que lo arreglaría. Así que yo le abrí la puerta.


Esa fue la última vez que vi, al monstruo.


Entre en una depresión por la muerte de mi esposa. Dos semanas después un retumbante golpeteo en mi puerta me despertó. Al abrir la puerta, puede ver la figura de dos personas con uniforme. Lo último que escuche fue que estaba bajo arresto por el asesinato de cuatro personas. Pero yo no había sido, les dije que había sido ese monstruo así que los guié hasta mi habitación y al abrir el armario ya no estaba ahí, solo había un espejo.

18 de Fevereiro de 2018 às 19:51 0 Denunciar Insira 0
Fim

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