¡Vaya día de amor! Seguir história

AlexisEquis Alexis Equis

Alex nos cuenta la muy breve historia del cómo conoció a, lo que él mismo describe, como la chica de su vida.


Humor Todo o público. © Alexis Equis

#Sarcasmos #Humor #Amor
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¡Vaya día de amor!

Y así, de esta manera, me encuentro viendo como la chica de mi vida cruza la calle... Me pregunto, ¿tendré las agallas para hablarle? Digo, el semáforo está apunto de cambiar de color... ¿Le hablo? Ella va a medio camino y yo aun parado pensando.

Yo sé que te preguntarás por qué digo que ella es la chica de mi vida; bueno, la cosa es que, pese a que la conocí hace 8 horas, fue amor a primera vista. Lo mejor del caso es que ella también lo sabe.


Hace 8 horas...

Estaba de camino hacia mi primera clase a las 7 de la mañana en la escuela; yo, Alexander Speak, iba rumbo a mi salón, tarde como siempre. Iba casi corriendo por los pasillos de la gran universidad previniendo que no me viera ningún maestro... De repente, por estar mirando a los alrededores choqué con alguien.

<< caen libros >>

- ¡Oye, fija... - dije mientras a su vez me interrumpía a mi mismo.

Estaba allí, frente a la chica más guapa que había visto en mi vida. Obvio, ambos estábamos en el suelo, ya que yo iba casi corriendo, y al cruzar una esquina de la gran universidad chocamos.

- ¿Disculpa? - dijo ella mientras tomaba un libro del suelo.

- ¡No, no! Discúlpame a mí. La verdad no te vi - dije mientras me paraba rápidamente y le estiraba la mano para recogerla.

- No te preocupes. ¿Has visto mis lentes? - decía la chica enfocando su mirada hacia bajo, mientras sostenía su mano para levantarse.

Sinceramente, no sabía que me estaba pasando, pero quería saber más de ella.

- Discúlpame, en serio. No vi por donde iba. Pero, ¿estás bien? - le pregunté mientras recogía sus lentes.

- Sí, no te preocupes. Gracias por recoger mis lentes y mis libros... - expresó en modo de indirecta mientras miraba el piso.

- ¡ah, sí! ¡Claro! - en ese momento recogí sus libros, en lo que ella solamente estiraba los brazos para recibirlos.

- ¡Nos vemos! - me gritó en lo que se alejaba.

- ¡Oye! Tu nombre... Dime tu nombre - grité. - Pamela - me contestó mientras a lo lejos me miraba.

Yo la veía irse a lo lejos, simplemente no podía creer que nos hubiésemos topado. ¿Destino? ¿Fortuna? ¿Dios? ¿La vida? ¡Quién sabe! Pero yo la quería buscar.

Después de soñar despierto por un momento, miré mi celular y me percaté de la hora. Volví a correr hasta que llegué al salón. Me castigaron. Me tuve que quedar después de mi primera hora acomodando algunos papeles del maestro... Era eso o una falta. Preferí el castigo.

Estaba en la sala de maestros acomodando la gigante pila de documentos cuando alguien entró a dicha sala.

- Profe, ya casi acabo - mencioné.

- ¡Eso veo! ¿Te castigaron por mi culpa? - dijo una voz familiar.

De repente, me dí vuelta sorprendido y tiré todos los documentos.

- ¿Pame? ?qué haces aquí? - dije tirado en el suelo cubierto con los documentos.

- Vine a buscar un documento del maestro de Frank. Tú, ¿qué haces aquí? - me dijo mientras lanzaba una risa sarcástica.

- Bueno... A mí... Yo... Me castigó el maestro Frank por llegar tarde - decía con mi cara de resignación.

- Jaja sí, el maestro me comentó algo de un impuntual y desobligado, no pensé que fueras tú, con quien me topara esta mañana -

- Sí, bueno... Soy yo. Aunque en realidad es culpa tuya - le repliqué con una sonrisa mientras me levantaba.

- ¡Ah, mira! Es mi culpa. Tú fuiste quien chocó conmigo. Tú deberías discúlparte y compensarlo - decía mientras cruzaba los brazos y me daba la espalda.

- Bueno, quizá... Podamos ir a tomar un café o un helado, ¿te parece? - dije mientras acomodaba los papeles para vez.

- ¡Está bien! Nos vemos a las 10 en la cafetería -

- ¡Sí! Allá estaré - decía emocionado mientras la pila de documentos se volvía a caer.

- Te dejo. Tienes más trabajo - se burlaba mientras abría la puerta.

No podía creer que una chica que recién había conocido hace media hora me hablara con tanta familiaridad. Bueno, no se sentía mal, aunque era sarcasmo en su totalidad, me sentía emocionado, cómodo y feliz. Todo parecía perfecto. Continúe con mi trabajo.

A las 10, me dirigía a verla a la cafetería, cuando a lo lejos, pude ver platicando a Pamela con Martin, un chico que iba en mi misma clase...

- ¡No! ¿qué hace ella con Martin? - pensé mientras me ocultaba detrás de una columna. - Bueno, no pasa nada. Quizá le está ayudando con, alguna dirección, algo - me respondí.

En ese momento, Martin abrazó a Pamela.

- ¡No, no! ¿Por qué la abraza? ¿Será su novio? - me pregunté apretando mi mochila. - ¡No, no! no iré -

Decidí darme la vuelta y me fui a sentar a una zona apartada del campus. En ese momento, Martin pasó.

- ¡Eres un suertudo! - exclamé sin pensar.

- ¿Perdón? - me volteó a ver.

- No, nada. Simplemente, que tienes una novia muy guapa. Digo, sin ofender -

- Pero yo no... -

- Sí, sí. Disculpa, pero está muy guapa aunque, con todo respeto, tiene un carácter del demonio. Es burlona y sarcástica. Aun así, pienso que eres un suertudo... - hablaba.

- ¡Ya! ¿De qué hablas? - decia mientras azotaba su mochila y se sentaba en la banca.

- Hablo de tu novia -

- ¿De dónde sacaste eso? -

- De la chica que te abrazaba en la cafetería. Ella es tu novia - dije mientras giraba hacia donde él estaba sentado.

- En primera, ella no es mi novia; es mi hermana. En segunda, soy gay - me dijo mientras se acomodaba sus gafas.

- ¿En serio? -

- Sí, es mi hermana mayor -

- No, me refiero a eso de que eres gay... ¿Das? - dije en tono curioso.

- ¡Que te importa! - dijo mientras su cara se tornaba roja.

- Bueno, eso no importa. ¡No! ¡La dejé plantada! - grité. - te dejo, veré si la alcanzo - decía mientras salía corriendo.

En ese momento, me paré de repente y fui a la cafetería para ver si se encontraba aun allí. Lamentablemente, ella se había marchado para cuando llegué.

Para cuando miré el reloj era medio día, y no podía creer la enorme oportunidad que había dejado escapar; una chica linda, agradable, con sentido del humor y, sobre todo, con un hermano gay - eso no me importó mucho, pero sí me sorprendió... Es que no lo parecía - estaba, creo yo, interesada en mí. No podía perder mi oportunidad; así que estuve dos horas buscándola, hasta que a las 2 de la tarde me resigné. Decidí que la buscaría el día siguiente, aunque, sinceramente, me sentía como un estúpido.

Tomé asiento en una banca que estaba en el segundo piso de la gran universidad, cuando miré hacia abajo y pude ver como Pamela estaba caminando a la salida. Por más que grité, no me escuchó porque llevaba audífonos. Decidí correr hasta alcanzarla.

La universidad es enorme, por ende, tarde 10 minutos en bajar las escaleras que, a parte de estar de extremo a extremo, están súper largas... El punto es que logré llegar hasta la planta más baja para ir corriendo hacia la salida.

Y por eso estoy aquí, viendo como por un malentendido, la chica que me gustó desde muy temprano cruza la calle para irse a su casa. Díganme dramático, pero así ando.

- ¡Pamela! - grito desesperado.

Ella no me escucha por llevar sus audífonos. En ese momento cruzo la calle con el semáforo en rojo. Todos los autos me pitan, obvio, un chico que se atraviesa a mitad de la calle, lo lógico es advertirle que se puede morir.

Al llegar al otro lado, tomo a Pamela por el brazo.

- Pame, perdón por no ir. Disculpa, te vi abrazándote con tu hermano y pensé que era tu novio. Después tu hermano me dijo que no era tu novio, sino tu hermano y que era gay y, la verdad, me saqué de onda al saber que era gay; digo, no soy homofóbico, pero sí quedé atónito por ello. El punto es que disculpame, ¿salimos? ¿Vamos por un café? ¿O un helado? Dime, y ahora mismo vamos... - dije con desesperación mientras ella me miraba espantada.

- Está bien... Pero tranquilo - Me decía mientras tomaba mi mano y me miraba.

Yo la veía impresionado, mientras ella me sonreía. No sabía que ella fuera a aceptar salir conmigo. Sinceramente, no esperaba su respuesta. No esperaba que fuera a decir que sí y, mucho menos, que su hermano fuera gay.


Ese día estuvo muy loco, pero salió bien. Al final, saldré con la chica que me gustó, y, supongo yo, no le soy indiferente. Y bien, esa es la muy breve historia del como conocí a el posible amor de mi vida. 

15 de Fevereiro de 2018 às 02:08 0 Denunciar Insira 0
Fim

Conheça o autor

Alexis Equis Un chico que le encanta escribir historias reales adaptadas, comedias románticas y/o sólo romance.

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