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kimpantaleon Kim Pantaleón

Mi dueño se ha distraído hablando con otro humano, mientras el cachorro intenta impulsarse en la bicicleta nueva hacia mí. Comienzo a correr. Una máquina de andar se dirige al cachorro, creo que quiere comérselo. ¡Es mi deber protegerlo! Doy un salto hacia adelante suplicando porque él esté bien. La máquina de andar no se detiene y yo no tengo tiempo de alejarme. Hay un sonido muy fuerte. Gritos. De pronto, hay algo caliente recorriendo mi cuerpo y sin más, todo se hace negro.


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#drama #dolor #incondicional #perro #mascotas #amor
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El amor de un perro es para siempre

¡Estoy tan nerviosa!

Mi dueña había olido a preñez desde hace ya muchos meses, pero el día de hoy, cuando el círculo brillante comenzó a asomarse en lo alto, detecté que ella olía diferente. Bastante mal en realidad. Ladré por horas sin detenerme, ignorando las muchas veces en las que mi dueño me gritó para callarme.

¡Mi nariz no se equivoca! Algo estaba muy mal.

Escuché a mi dueña quejarse con poca fuerza, así que ladré tan alto como me era posible para que él despertara. Cuando por fin lo hizo y atendió a mi llamado, se alarmó. Había sangre en la cama. Mi dueño se levantó de su lugar con un salto impresionante, corriendo después de un lado a otro y metiendo cosas en un rectángulo pequeño de apariencia dura.

Encendió la máquina de andar poco después, esa grande y ruidosa en la que a veces salimos al parque, y subió a mi dueña en ella. Antes de irse me pidió que fuera una buena chica, agregando que volvería con grandes noticias.

No quería quedarme sola, era mi deber encontrarme al lado de mi dueña en ese momento. Sabía que estaba a punto de tener a sus cachorros, así que ella necesitaba de mí. Nunca antes había tenido crias, ¿qué tal si no sabía cómo limpiarlos? ¿Qué tal si no sabía lamerse para hacer que nacieran? Hice un escándalo pidiendo que me llevaran, pero mis dueños se fueron sin mí.

He estado sentada mirando con atención la puerta desde entonces, aunque ellos no regresan. Casi no siento hambre ni sed. Me hecho sobre el suelo con un mal presentimiento en el estómago. El olor de mi dueña no se va de mi nariz. Estoy preocupada.

Sin darme cuenta me he quedado dormida. Ha sido el ruido de la máquina de andar lo que me despertó. ¡Volvieron! Me siento tan llena de felicidad que estoy saltando, moviendo mi colita tan rápido como puedo para que se den cuenta del gusto que me da verlos. Escucho la puerta de la máquina abrirse, luego los pasos de mis dueños acercarse a la entrada principal.

¡Mi dueño está cargando una cosa en los brazos! Estoy segura que son sus cachorros envueltos en una manta. Doy algunos saltos alrededor de las piernas de mi dueño antes de ver cómo cierra la puerta. Algo está mal. Empiezo a rasguñar la puerta con una de mis patitas, ya que al parecer, a él se le ha olvidado que mi dueña sigue afuera. Comienzo a ladrar para que abra, pero entonces lo veo agacharse en mi dirección.

—Ella no vendrá —me dice. Algo de agua le sale de los ojos. Sin duda, esto está muy mal.

¿A qué se refiere con eso? Me acerco despacio al bulto que sostiene en los brazos para olerlo con curiosidad; huele tanto a ella. Debe ser su cría. Si lo es, entonces, ¿por qué ella no vendrá hoy? Me temo que no sabe que el cachorro necesita leche y calor. Bueno, es su primera camada, es normal que no sepa bien lo que debe hacer.

Comencé a lamer la cabeza del cachorro y después su carita para ayudarlo a respirar, tiene un sabor muy dulce. Ya siento que lo amo. Cuidaré de él mientras ella no esté aquí, así no le faltará nada.

Horas después del regreso de mi dueño con la cría humana, fuimos a un lugar muy extraño. Era una habitación con muchas personas vestidas de negro y, justo al centro, había un cajón muy grande con flores alrededor. Por alguna razón, mis instintos me invitaron a estar junto a ese cajón y así lo hice. No quería separarme.

El cajón fue enterrado por los humanos casi al anochecer.

 ●●●

Han pasado seis años desde que el cachorro humano llegó a casa. Seis años y mi dueña no regresa. No entiendo bien lo que está pasando ni por qué ella se ausenta tanto tiempo, sin embargo espero que, esté donde esté, se encuentre bien.

Yo, por mi parte, me siento cada día más agotada. Ya no soy tan joven como antes, aunque siempre juego con el cachorro cuando mi dueño no lo hace. Tiene mucha energía, confío en que está sano. Me gusta pensar que el día en que mi dueña regrese y vea el gran trabajo que hice, estará orgullosa de mí. Pensarlo hace que mueva mi colita, y al moverla el cachorro juega con ella.

Está muy animado, así que me he dado la vuelta para jugar a las mordidas con él, le encanta hacerlo, estoy segura, aunque él no tenga una colita para demostrarlo. De pronto, hemos visto a mi dueño entrar por la puerta con una cosa rara. Es más pequeña que el cachorro y tiene dos círculos. Mi dueño la ha llamado: «bicicleta nueva».

El cachorro está tan feliz que le ha pedido a mi dueño que vayamos al parque. Me levanto de inmediato al escucharlo ¡yo también quiero ir! Hace mucho que no corro en el pasto ni huelo a otros como yo.

Al ver nuestra alegría y emoción, mi dueño ha accedido al paseo, así que todos nos subimos a la máquina de andar. Me gusta mucho pasear con ellos, aunque hace un par de años que ya no soy tan buena jugando con el plato que se lanza.

Llegamos al parque, mi dueño abre la puerta y salgo de un solo salto. Todo huele fresco, natural. Veo cerca de mí a otro perro, así que camino un poco para acercarme y olernos. Vaya, me hacía falta interactuar con otro de mi especie.

Me siento muy contenta. Escucho las risas del cachorro detenerse de pronto. Me he girado para ver qué ocurre. Mi dueño se ha distraído hablando con otro humano, mientras el cachorro intenta impulsarse en la bicicleta nueva hacia mí. Comienzo a correr. Una máquina de andar se dirige al cachorro, creo que quiere comérselo. ¡Es mi deber protegerlo!

Estoy ladrando para que el cachorro o mi dueño se den cuenta del peligro mientras sigo avanzando a gran velocidad. Veo que el cachorro se detiene, no parecer saber que van a comérselo. Doy un salto hacia adelante suplicando porque él esté bien. Puedo ver cómo mi dueño corre y tira de la bicicleta nueva hacia atrás.

La máquina de andar no se detiene y yo no tengo tiempo de alejarme.

Hay un sonido muy fuerte. Gritos. De pronto, hay algo caliente recorriendo mi cuerpo y sin más, todo se hace negro. No sé qué pasó, apenas puedo abrir los ojos. Me duele mucho mi pancita, el hocico me sabe a sangre. Me siento tan débil que mis chillidos apenas se escuchan. Hay un zumbido en mi oído.

Mi dueño acaba de gritar mientras se acerca a mí, levantándome de inmediato entre sus brazos para llevarme a nuestra máquina de andar. Me acuesta sobre las patas del cachorro y nos vamos.

Creo que perdí la consciencia unos momentos. Abro mis ojitos y me doy cuenta de dónde estoy: con el veterinario. Siempre le he tenido miedo pero hoy, siento que visito a un viejo amigo. Algo me dice que solo él me puede ayudar.

Puedo oír que el cachorro está chillando. Mi dueño se ha acercado a mí y me ha besado mientras me abraza, no quiere dejarme ir. Le he mirado con agradecimiento por todo lo que hemos vivido, moviendo mi colita para decirle que lo amo. No sé lo que ocurrirá conmigo, pero sí sé, que será lo mejor.

He visto a mi dueño salir del lugar, mientras el veterinario se prepara para hacer lo que tiene que hacer. Siento cómo él acaricia mi cabeza con dulzura, susurrándome que pronto el dolor se irá, que he sido una buena chica y es mi momento para descansar.

Veo cómo ha acercado una aguja a mi patita, aunque no siento nada. De repente me ha dado sueño y el dolor ha disminuido. Ahora escucho todo muy lejano, como si me estuviera alejando de ahí, aunque no puedo mover mis patas.

A pesar de las heridas causadas por un ser humano que no le importaba ni mi vida ni la de un cachorro de su especie, pienso que es un buen momento para irme. Viví extrañando a mi dueña día con día, sus caricias y atenciones, su voz llamándome, que me abrazara cuando volvía de trabajar.

Y justo ahora, que mis ojitos se están cerrando, sé que tendré mi deseo de  volver a verla. Quizá pueda saltar a sus brazos, sentir sus caricias. Quizá estará esperándome en algún lugar para decirme que hice un buen trabajo.

De pronto no puedo creerlo. He escuchado su voz pidiéndome que vaya a su lado. Muevo una última vez mi colita de felicidad y cierro los ojos para ir en su búsqueda. Porque tal vez, solo tal vez, está esperándome para amarnos en la eternidad.

5 de Fevereiro de 2018 às 04:58 2 Denunciar Insira 3
Fim

Conheça o autor

Kim Pantaleón Soy una autora prolífica que goza de escribir principalmente terror y suspense, aunque también disfruta de géneros como la fantasía oscura, las temáticas paranormales, el romance en un ambiente hostil y todas aquellas historias que puedan hacer que un lector se reencuentre con sus emociones. Así que si lo que deseas es leer algo que te estremezca, podrías encontrar en mis libros justo lo que estás buscando.

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Vicky D'Emyl Vicky D'Emyl
Que triste, pero linda historia. Gracias por escribirla y compartirla.
14 de Fevereiro de 2018 às 16:24

  • Kim Pantaleón Kim Pantaleón
    Gracias a ti por leerme siempre. Me alegra que te gustara. <3 20 de Fevereiro de 2018 às 15:46
~

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