Suerte en cuatro actos Seguir história

don-godo Amadeu Isanta

Modo de empleo: No confundir la necesidad con la suerte.


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Suerte en cuatro actos

Día uno. Es mediodía. Faltan siete minutos para la hora exacta de la cita. Los nervios me comen vivo. Estoy preparado para entrar, y entraré. Esta vez no me largaré, no, no puedo largarme. No tengo más remedio que entrar. ¿Entro o no entro? ¡Ay!, no sé. Noto los nervios que dejan paso al miedo, ¡que coño!, pánico es lo que me invade. No creo que llegue a entrar. ¡Oh no!, la chica, ya viene. Ahora ya no queda más remedio. No, por favor, que se suspenda, no y no. Ya no hay marcha atrás. La puerta se abre. Entro en el despacho. Lo que faltaba, es mujer. Y con cara de mala leche. Es una adversidad que reduce las posibilidades. Está todo perdido, seguro. Empieza a preguntar, y sudor frio. Las axilas me chorrean a mares. Es una suerte no sudar por la frente. A pesar de todo la entrevista no ha ido mal. Me voy a casa; me llamarán, dice.

Día dos. Me llaman. ¡Increíble! Me han seleccionado, he pasado la prueba. Será por mi experiencia, quizá. Llamo a Eli. Quiero celebrarlo. Hoy no puede, mañana si.

Día tres. Hoy lo celebramos. A las nueve en el restaurante de costumbre. Pedimos carta, la ocasión lo merece. Unas “crudités” de aperitivo y ya las regamos con vino, muy caro, hoy toca. Dispendio a la vista. Eli atiende, yo le explico como fue. Acabo y espero reacción. Y opina. Que suerte has tenido, dice. ¡Joder!, digo. ¿Suerte?, ¿como que suerte? Por fin encajo en el laboreo remunerado. Ha costado mucho. Tengo que estar ahí por salud de bolsillo y mente. Ya llevo aprendido el significado de la palabra suerte. Llega algo, te pilla despistado mirando hacia el lado contrario. Eso es suerte, buena o mala. Tengo trabajo. La suerte no participa. Gano yo. La suerte no.

Día cuatro. Eli me despierta. Arriba hoy empiezas a trabajar. Desayuno frugal. Sigo pensando que has tenido suerte, dice. Quiere cabrearme, lo veo. No contesto. Anoche no entendió nada, considero. La abandono con la galleta en la boca. Cojo los bártulos y me voy. En el camino pienso en la palabra maldita. Dejo a un lado las acepciones que tiene. Lo dejo en favorable o adversa. Sabré cual me toca de hoy en adelante. Me espera un duro mes de vendimia.  

22 de Fevereiro de 2018 às 07:36 0 Denunciar Insira 0
Fim

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