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LuKaD Lucca Delfino

Recomendable escuchar video mientras se lee. Juan no es un chico como cualquier otro. Se encuentra a las 4 de la mañana estudiado por placer en medio de una tormenta electrica.



Horror Todo o público.

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Una noche como cualquier otra...

Eran las 4 de la mañana y Juan seguía despierto. Llevaba horas estudiando el concepto de relatividad y física cuántica, cosas que un adolescente normal ni pensaría en hacer.

Claro que Juan no era un adolescente normal, diría su madre a la policía 3 días después de su desaparición.

Juan era adicto a la física, química y todo tipo de cosas relacionadas con la ciencia. Cosas que un adolescente normal jamás sopesaría sobre si pasar su tiempo estudiando o jugando con sus amigos o emborrachándose en cualquier fiesta. Juan no era de esos. Él contaba con un número limitado de amigos, Seba y Julieta. Mejor amigo y mejor amiga (aunque sin que nadie supiera él estaba secretamente enamorado de ella). Eran como trillizos y tan inseparables como siameses, yendo de un lado a otro siempre juntos. Por más que Juan sabía que contaba con el apoyo de ambos en realidad ninguno nunca entendió realmente su fascinación por la ciencia.

En eso Juan estaba solo pero realmente lo prefería así. No era un tipo agrandado, pero sabía que casi ningún adolescente gozaba de su intelecto. Juan tampoco era feo. Su pelo negro enrulado, sus ojos rasgados (casi tanto como para que de vez en cuando lo confundieran con un asiático) sus labios eran gruesos, su nariz aplastada y pequeña acompañada de unas cuantas pecas alrededor.

Juan se encontraba inmerso en sus pensamientos en una noche de tormenta y de mucho calor. Una combinación que personalmente le agradaba ya que le encantaba el verano y la lluvia. 2 x 1 en una sola noche. Ya eran las 4:15 de la mañana y Juan ya estaba considerando irse a descansar. Mañana tendría otro día muy largo trabajando en el taller de su madre, trabajando por placer obviamente.

Apagó la pantalla de su computadora, apoyo la cabeza en la almohada e intentó conciliar el sueño. Claro que no lo logró. Por más que le gustara la tormenta no era capaz de pegar un ojo. Y tampoco lo necesita, no estaba cansado y no quería dormir.

Se aproximó a su ventana y abrió los postigos de madera los cuales le impedían visualizar el espectáculo de luces y sonidos.

Recordaba cómo había realizado un trabajo para su liceo sobre las tormentas eléctricas y había estudiado como se producían a través de los cumulonimbos.

Veía los rayos caer a lo lejos, como si alguien con un pulso imperfecto los trazara en el cielo para que el los pudiera contemplar. Su casa estaba alejada de la ciudad, así que todo alrededor eran unos árboles y diferentes tipos de plantas.

A Juan los rayos le fascinaban y le generaban una especie de respeto basado en el miedo.

¿Los rayos estaban cada vez más cerca o era solo su imaginación? Juan observó el reloj 5:00 de la mañana y la noche estaba tan fresca como una lechuga.

De repente, PUM. Un sonido tan potente que lo había dejado sordo momentáneamente y había hecho que varios objetos de su cuarto cayeran al suelo, como su lampara, la cual se apagó.

Juan se acercó a la lampara y la levantó del piso, volviéndola a apoyar en el escritorio y presionando el interruptor. La bombilla se había quemado inexplicablemente.

Él tenía un par de repuesto en su cuarto así que se dispuso a cambiarla. Agarró la bombilla quemada y dio un alarido que lo hizo arrojar la lampara y darse la cabeza contra la punta de su escritorio. Se miró los dedos. Su piel se había quemado.

La maldita bombilla estaba increíblemente caliente.

PUM

PUM

PUM

Al mirar por la ventaba quedó tan asustado que sus piernas se tambalearon como gelatina. Los rayos estaban cayendo en su patio delantero. Rápidamente se apresuró a cerrar los postigos, pero la palanca de metal estaba casi tan caliente como la lampara.

“Mamá” pensó Juan y rápidamente se dirigió al cuarto de su madre corriendo todo lo que pudo. Al llegar a su cuarto su madre no estaba y su hermano menor se había ido de excursión con su escuela.

-Mamá… ¿dónde estás? – dijo con el tono más preocupado que había salido de su voz nunca, había una tormenta eléctrica y su madre se encontraba fuera de la casa.

Juan se dirigió a la puerta de salida. Pasó por su cocina, su sala de estar y finalmente llegó a la puerta.

Con su mano derecha, la mano que no estaba quemada, agarró el pomo de la puerta

-¡!AHHHHHH!! – Juan dio el mayor grito de dolor que había dado en su vida. El pomo estaba mil veces más caliente que la lampara.

Su mano se encontraba toda quemada y con toda su superficie roja.

“Deben ser quemaduras de grado 2” aventuró Juan.

Otra vez, corrió a su cuarto y mientras lo hacia su dedo meñique del pie se golpeó contra la pata de la mesa.

- Ufff… no hay tiempo para llorar ahora – dijo juntando toda su fuerza de voluntad. Ese golpe figuraba en su Top 3 de dolores estúpidos.

Finalmente llegó a su habitación. Se quedó estupefacto en la puerta. No lo podía creer. Todas sus cosas, todas sus pertenencias, todo su CUARTO se encontraban flotando.

Su cama, su escritorio, su computadora, su lampara, la ropa sucia que se encontraba en el piso. TODO. Absolutamente todo.

Sus piernas esta vez sí cedieron y Juan empezó a arrastrase lejos de su habitación. Lejos de la única cosa que había hecho que mojara sus pantalones y le provocara puro terror.

De su ventana surgió una persona, la cual sin inmutarse por todas las cosas que flotaban, lo miraba. Lo miraba fijamente, con sus ojos azules flotando en la oscuridad.

- ¡Aléjate de mí! ¡No te me acerques! – Chillaba Juan en un intento desesperado porque ese hombre no se aproximara

Juan había empezado a arrastrarse por el pasillo que llevaba de su cuarto a la sala de estar.

Notaba como todos los cuadros se encontraban rotos en el piso y como en sus manos se clavaban el vidrio de los marcos rotos.

El hombre no hizo caso y se acercó a él. Sin decir palabra. Juan lo miraba horrorizado, aquella cosa en su habitación, NO ERA HUMANO.

Juan sintió como un escalofrió invadía su columna, como se le erizaban todos los pelos del cuerpo.

Aquella cosa se comprendía de una cabeza gigante, un cuerpo super delgado al igual que sus brazos y piernas y uso ojos azules penetrantes.

No había luz en la casa así que lo único que permitía que Juan lo viera eran los rayos. 1 cada 4 segundos.

La atmosfera era espeluznante. Viento, frio y una luz de mala muerte generada por la luz natural.

PUM. Un rayo, la criatura estaba a diez metros. Juan jadeaba en sus intentos por levantarse.

PUM. Otro rayo, ahora se encontraba 8 metros. Juan se arrastraba de espaldas para no perderlo de vista, era incapaz de pararse.

PUM. Rayo, ahora se encontraba a 5 metros. Juan notaba como aumentaba su velocidad.

PUM. 3 metros. Juan se encontraba llorando del miedo. Notaba como su corazón se aceleraba tanto que sentía que le iba a dar un paro cardiaco en ese mismo lugar.

PUM.2 metros. La criatura se encontraba en frente de el

PUM. 0 metros. Juan tenía los ojos cerrados, esperando que no importa que, algo pasara.

Los abrió, se encontraba solo en el pasillo. Los cuadros tirados en el piso y sus cosas ya no flotaban. La casa seguía siendo constantemente iluminada por los rayos.

Seguía consternado por lo que acababa de suceder. ¿Había sido toda su imaginación? ¿Había sido todo producto de los químicos que se encontraban en su cuarto?

Logró serenarse y recuperar el control de su cuerpo y de su cerebro.

Juan seguía llorando y con las manos llenas de sangre y vidrios, pero logró pararse.

Entró a su cuarto y contemplo sus cosas. Todas en el mismo lugar que él las había dejado. La tormenta estaba parando.

Juan decidió darse la vuelta y dirigirse a la cocina, donde se encontraba el teléfono. Quería llamar a su madre, a la policía, a Julieta y decirle que la amaba, a Seba para que se burlara de que se había hecho encima. Alguien que lo calmara. Se dio media vuelta y se dirigió a la cocina.

Cuando lo hizo, el escalofrió lo invadió de vuelta y tres humanoides se encontraban en frente de él. De un segundo para otro, todo fue oscuridad…

20 de Dezembro de 2017 às 15:56 0 Denunciar Insira 1
Fim

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