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Angie de la O


Alanna, Agneta, Naia y Anissa son chicas completamente diferentes, existe un abismo entre ellas, ni siquiera habitan el mismo lugar; solo hay dos cosas en las que coinciden están en la misma dimensión y fueron aisladas por las mismas personas… Y una vez que se conozcan las cosas que parecen tan diferentes entre ellas comenzaran a borrarse, para dar paso a una aventura completamente nueva y nada inofensiva. ¿Esperen, si tienen algo en común todas son arcoíris y han estado en presencia de las luciérnagas de la muerte? Algo muy bonito para empezar una amistad.


Fantasia Épico Todo o público.

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Prólogo

No logro comprender como llegué a esta situación, ¿Cómo es que todo se volvió tan nebuloso?


El día de ayer todo parecía más claro, menos sombrío. En este momento pienso que se vuelven cómicas las situaciones me ofuscaban, cosas realmente insignificantes en comparación a la situación actual.

Si hubiese sabido que sucedería a la mañana siguiente, todo lo que me colapsaba en ese momento pasaría a segundo plano en mi vida. Podría haber grabado en mi ser la sensación de protección al despertarme en mi confortable cama, levantándome feliz solo por el impulso al sentir el olor del delicioso desayuno que mamá preparaba para mí cada mañana, debería haber disfrutado con mayor ímpetu la fragancia que desprendía el perfume de papá, debería haber puesto más atención a las mañas matutinas de mi hermana antes de salir por la puerta al trabajo rebosante de energía. En definitiva, debería haber aprovechado mucho más de todas esas situaciones que parecían tan triviales, tan simples.

Tengo muchas ganas de reír a carcajadas hasta confundirlo con llanto, rodar por el suelo mojado de esta sucia habitación y agitar mis brazos desenfrenadamente, pero mi instinto de supervivencia me dice que en este momento lo mejor es pasar desapercibida. Extraño a papá, me gustaría que apareciera y me dijese que todo fue una broma que planeo junto a mi hermana para distraerme, antes de saber los resultados de la universidad; que lo acompañara mamá con un ataque de nervios porque aún no termina de preparar la cena con el alboroto que generamos.

Extraño a mi familia, es que ni siquiera pude despedirme, ¿dónde están?; ¿estarán bien?; ¿preguntarán por mí?; ¿viven...? No, debo dejar estos pensamientos fatalistas, sin embargo, no puedo evitar que ese tipo de pensamientos aparezcan en mi mente. Cada vez que recuerdo mi casa tan fría, desordenada, tan vacía, tan carente de vida...

- ¿Por qué crees que nos trajeron aquí? -

Un dulce murmullo me apartó de mis lamentos mentales, estaba demasiado ensimismada que no noté la gran cantidad de jóvenes amontonados en la habitación gris y mohosa. Algunos están de pie mirando a algún punto vacío, seguramente como yo hace unos momentos; otros tratan de aislarse lo más posible dentro del pequeño espacio, parecen realmente nerviosos. Si lo veo de esta forma, mi risa histérica no hubiese sido el peor espectáculo...o al menos no tanto; algunos murmuran entre sí, dándose un poco de apoyo y tratando de conseguir pistas de lo que sucede. Finalmente, otros como la chica de cabello dorado instalada a mi lado, se sientan a descansar de lo que les haya pasado horas atrás. Al mirar nuevamente a la joven sentí una inexplicable serenidad golpear mi rostro en el claustrofóbico lugar, me transmite una especie de energía cálida que me arrulla con calma de alguna manera. Esta chica tiene algo atrayente, más allá de lo bonita que es, y era bastante guapa o por lo menos así lo creo contrastándola conmigo. A pesar de tener un corte en la ceja y que su ropa está un poco maltratada, se ve radiante, a esto hay que sumarle esa esencia angelical que desprende con sus grandes ojos celestes que adornan su rostro, tan expresivos que cohíben.

-No lo sé, realmente no lo sé-

Aunque mi respuesta es vaga y nada alentadora, pongo mi mayor esfuerzo en una especie de mueca, donde trató de brindarle una sonrisa que le transmita calma y apoyo, no sé si realmente lo conseguí. Me coloco en cuclillas junto a ella, me devuelve una sonrisa sincera, mucho más natural, definitivamente no tan mecánica como la mía. Se acomoda un poco más cerca de mí, seguramente para entrar en calor, es raro, pero no me incomoda.


Me gustaría decirle lo que pasa, entender que hace ella aquí, pero no sé lo que sucede a mí alrededor. Yo realmente no controlo absolutamente nada en este momento de mi vida, y por lo tanto tampoco puedo controlar algo de la suya...

19 de Julho de 2019 às 23:28 0 Denunciar Insira 0
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