nambiautora Nambi Autora

Ante la repentina noticia del traspaso de corona hacia el príncipe Neul, Lomin recibe la noticia de que su padre fue diagnosticado con una enfermedad terminal. Por ley, era su padre quien debía recibir la corona, pero debido a su condición se le concederá a su reemplazante. Solo hay una forma de salvar a su padre y devolverle la corona. Lomin va en búsqueda de la flor de la inmortalidad, creada por la diosa Artemisa, que le devolverá la salud a su padre, sin embargo para encontrarla deberá enfrentarse a las más temibles criaturas. ©Nambi


#11 em Fantasia #3 em Medieval Todo o público.

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C A P I T U L O 1: ASPIDORA

Reino Kimin, Atenas


La aldea de Dogok se encontraba arrodillada con sus cabezas inclinadas ante el mensajero del Rey Lutus, quien se encontraba acompañado de dos oficiales. Un gran anuncio había traído a la aldea.


—He traído la desafortunada noticia de que el Rey Lutus ha sido diagnosticado con una terrible enfermedad y el traspaso de corona deberá adelantarse— el mensajero hizo una breve pausa y se detuvo a oír los lamentos de los aldeanos.


—Oh, no, nuestro amable Rey. ¡Qué desafortunado destino!— se oyó el lamento del regente de la aldea.


Los aldeanos no estaban contentos con su Rey, pues la comida escaseaba, debían trabajar día y noche para llevar la cena a sus mesas.


Todos en la aldea trabajaban duro para el Rey, sin importar si eran niños o incluso ancianos, pero una noticia de esta gravedad siempre era desafortunada.


—En cuanto el Rey haya dejado este Reino, la corona pasará a su primogénito, él principie Neul, quien reinará durante los próximos seis años de gestión.


—¿El príncipe Neul?— repitió una joven arrodillada entre los pueblerinos, quien elevó la mirada hacia el mensajero en cuanto oyó aquello— ¿Qué hay del señor Galanis?— interrogó la joven con enfado— ¡Prometieron que sería él quién llevaría la corona una vez que acabara la gestión del Rey Lutus!


Los aldeanos se sorprendieron ante la contestación de la joven, sin embargo, estaban a la espera de una respuesta, ya que Adio, el regente de la aldea, por ley impuesta por los dioses del Olimpo, debería continuar con la gestión luego del Rey Lutus. Se había creado una ley para traspasarle la corona a quien fuera en el momento el regente de la aldea, debido a que no había mayor candidato digno de ella, según los Dioses, que no fuera el responsable de la Aldea.


El mensajero la observó y se acercó hacia ella.


—¿Cuál es tu nombre joven?


La joven con firmeza respondió.


—Soy Lomin— replicó sin más.



—Levántese, joven— ordenó.


Lomin alzó su mirada y se acomodó a la altura del mensajero.


La joven era de una altura promedio en complexión delgada, con rostro pequeño, acompañado de dos almendrados ojos en color esmeralda, nariz respingada y de labios ligeramente carnosos. Un cabello largo y liso en color castaño claro terminaba de acompañar su apariencia.


—¿Es necesario que le recuerde por qué su padre no es digno de la corona?


—¡Lomin!— se oyó en un susurro por parte del señor Adio Galanis.


El mensajero lo observó y caminó hacia él.


Lomin lo observó con desentendimiento.


—¿No están sus aldeanos al tanto de su condición, señor Galanis?


—¿A qué se refiere?, ¿de qué condición está hablando?— indagó Lomin con la aflicción invadiendo su cuerpo.


Una de las razones por las que la corona podía ser denegada, era debido a un impedimento físico del futuro Rey. Quien recibiera la corona debía encontrarse en el mejor estado saludable para poder responder por el Reino sin problemáticas durante los años de gestión y lo que ni la aldea ni Lomin sabían, era que Adio había sido diagnosticado con una grave enfermedad terminal.


—¡Padre!— esbozó Lomin con abrumación.


—No es el momento ni el lugar para hablar de ello Lomin, hablaremos en cuanto el mensajero haya terminado de dar las noticias— ordenó.


—Pero padre...


—¡Es una orden como el regente de la aldea!— exclamó con seriedad.


La aldea se encontraba en un total silencio, nadie era capaz de atreverse a indagar al respecto mientras el mensajero se encontrara entre ellos y menos aún si el regente así lo deseaba.


Lomin cerró brevemente sus ojos y con desdicha volvió a arrodillarse ante el mensajero.


—Las noticias han finalizado, prepárense para recibir al futuro Rey que gobernará el reino de Kimin.


El mensajero se retiró junto a los dos oficiales acompañantes y los aldeanos continuaron con el abrumador silencio. Solo podía oírse el sollozo de la plebeya Lomin, quien en la misma postura apoyo ambas manos en la acera.


Adio se acercó hacia ella para palmear su hombro y ponerse a su altura.


Lomin elevó su rostro al cabo de un periodo.


—¿Por qué no me lo has dicho?— la mirada de Lomin se encontraba en un total agobio.


—Iba a decírtelo en cuanto anunciaran el traspaso de la corona, sin embargo, no sabía que eso sería hoy.


Los aldeanos de a poco comenzaron a levantarse.


—Nos perdonará usted, señor regente, por atreverme a preguntarlo, pero todos estamos ante la misma duda, ¿de qué enfermedad se trata?— indagó uno de ellos.


Adio volvió a palmear a Lomin en el hombro para posteriormente retomar la postura y ponerse frente a todos los aldeanos.


—Typus— respondió Adio y la sorpresa invadió el rostro de los aldeanos.


Lomin no pudo soportar tan repentina noticia y salió corriendo del lugar tomando su largo vestido entre sus manos.


En el Reino Kimin solían vestirse según su jerarquía. Las mujeres llevaban largos vestidos en un color blanco desgastado y mocasines creados por el zapatero de la aldea, mientras que Lomin al ser descendiente del regente de la aldea, debía llevar un largo vestido con cuello alto en color pardo y mangas largas en color blanco con empuñadoras al final de ellas y botas largas de cuero en color negro. En cuanto a los hombres, debían llevar una camisa con empuñadoras en color crema con un chaleco de poliéster en color mostaza, pantalones largos en combinación con la camisa y botas largas en color negro. En cuanto a Adio, debía vestirse de la misma manera, pero con telas de mayor calidad otorgada por el Rey, y a su vez, debía llevar consigo una capa que lo diferenciaría del resto de los aldeanos en color vino.


Lomin caminó sin rumbo hasta llegar a las Ruinas de Laer, uno de los lugares a los que estaba prohibido ingresar, sin embargo, entre tanta abrumación, Lomin no lo había notado, lo único que rondaba por su cabeza era la repentina enfermedad de su padre.


Un sonido resonó a su alrededor, el estruendo de rocas chocando contra la acera.


Lomin se sobresaltó y dio una rápida mirada en busca del origen del sonido, pero el silencio volvió a reinar.

Dio unos lentos pasos, pero no pudo hallar el origen y pensó en que tal vez solo era la misma ruina que se desbarataba por la antigüedad.


Se acomodó en una de las que, en su mejor momento, era una de los tantos pilares que sostuvieron las ruinas.


El sonido de rocas cayendo volvió a resonar y Lomin se alertó, tomó la daga de plata que llevaba consigo y se puso en posición de defensa.


Lomin no solo era hija del regente de la aldea, sino que tanto ella como su padre, era los herreros más conocidos de Reino, se encargaban del desarrollo de espadas, dagas y catanas a pedido del rey para abastecer a los soldados.


Las espadas de hierro eran las armas que más solía solicitar el rey, sin embargo, Adio había forjado una daga de plata especialmente para Lomin y ordenó que siempre la llevara con ella porque podían ser atacados por las criaturas que habitaban el Reino.


Dio unos pasos a la vez que se mantenía en alerta y observaba cada rincón, pero no podía descubrir de que se trataba.


Otro sonido retumbó detrás de ella y se giró con rapidez.


—¿Quién anda ahí?, ¡muéstrate!— ordenó.


Y otro sonido volvió a retumbar, el sonido de algo arrastrándose de un lado a otro.


—En...cuen... tramé— se oyó en un extenso susurro.


Se adentró aún más en las ruinas y Lomin recordó una conversación con su padre en cuánto a las ruinas.

...

—Las ruinas son el hogar de las Aspidoras por eso nunca debes acercarte allí— advirtió.


—¿Qué son las Aspidoras?


—Unas criaturas con cuerpo de reptil y rostro de mujer que con solo un roce es capaz de provocar gran dolor, pero eso no es lo peor, las Aspidoras poseen un veneno mortal que puede acabar con la vida de sus víctimas en cuestión de segundos, pero hay más, pueden volverse inmateriales a su voluntad, por eso nunca nadie ha podido acabar con ellas, sin embargo, una forma de derrotarlas es utilizando un elemento de plata, por eso Lomin, nunca te acerques a las ruinas y siempre lleva contigo la daga.

...


Lomin cerró los ojos y puso en práctica todas las enseñanzas que había recibido por parte del maestro Mazin, un antiguo guerrero que había luchado en contra de las más peligrosas criaturas del Reino.

Al anular su visión, la frecuencia de sus oídos aumentó y se centró en el sonido de arrastre.


—¿Qué esperas a encontrarme?— exclamó nuevamente en un lento susurro acompañado de una risa que hizo eco por todo el lugar.


—¡Muéstrate!— volvió a pedir.


—Esfuérzate y me encontrarás.


Aquello último se oyó más cerca de ella, sintió su cabello erizarse y una ráfaga de viento rozó su cuello.

Lomin giró con rapidez y volvió sobre sus pasos.

Un siseo se oyó en la cercanía y avanzó hacia una montaña de rocas gigantes, la paciencia de Lomin se estaba agotando.


Abrió los ojos y observó por encima de su hombro para posteriormente hacer un rápido movimiento de ataque hacia las rocas y un alarido dolor resonó.

La criatura finalmente se materializó y su arrastre se ralentizó.


—¿Te debilita un simple corte?— indagó Lomin con sarcasmo.


Finalmente, se veía frente a frente con la criatura, tal como la había descrito su padre.

Un ofidio con cabeza de mujer acompañada de una extensa cabellera azabache y su largo cuerpo se extendía varios metros.


Lanzó otro alarido con furor, había conseguido molestar a la criatura.


Las Aspidora se acomodó en posición de ataque y Lomin estaba lista para salir corriendo. Así lo hizo en cuanto la criatura se abalanzó hacia ella a toda velocidad.


La Aspidora era más veloz de lo que Lomin creía, debía pensar en un plan b.

................

*Aspidora: Criatura con cuerpo de serpiente y cabeza de mujer.

19 de Setembro de 2022 às 15:02 6 Denunciar Insira Seguir história
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Leia o próximo capítulo C A P I T U L O 2: INVOCACIÓN

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Erendi Demonai Erendi Demonai
Vuelvo como lectora normal a leeresta historia, ya había leído este capitulo como lectora beta y veamos como sigue la historia.
Lourdes Medina Lourdes Medina
Estoy de acuerdo con mis compañeros, me gusta la forma en que escribes, sigue adelante.
October 23, 2022, 01:09
Melisa diaz vidal Melisa diaz vidal
Me gustó mucho el capítulo, felicidades escribes muy bien
October 22, 2022, 14:23
Sathma Vargas Sathma Vargas
Hay muy pocos errores de redacción no intencionales y la construcción del mundo está bien solidificada. La parte de la descripción de la ropa de pronto la sentí un poco pesada, pero en general se siente muy refrescante la forma en la que describes los sonidos, colores y las situaciones que se presentan en la historia. También me gustan los nombres, muy originales! Muy buen capítulo!
October 22, 2022, 05:37

  • Nambi Autora Nambi Autora
    Muchas gracias por tu comentario October 22, 2022, 06:22
Elliot Ainsworth Elliot Ainsworth
Muy buen capítulo y se entiende el giro de la historia
October 22, 2022, 00:18
~

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El Reino Kimin
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El Reino en donde las más temibles criaturas y bestias creadas por los dioses del olimpo conviven entre los humanos. Leia mais sobre El Reino Kimin.