marekmakaniverse Marek Makani

En este primer volumen del Universo Literario de Hellands, nos embarcaremos en el Génesis del mismo. Caminaremos desde las Entidades Supremas y sus generaciones, tratándose éstas de las primeras criaturas que habitaron el universo y lo crearon, la Era de ALO, pasando por la muerte de Guag, la confrontación con el Cielo, hasta la fundación del Infierno. Numerosas guerras, intrigas políticas, traiciones, luchas de poder, ambición, magia, e historia se apoderan de este primer tomo para dar la bienvenida a infinitas aventuras acontecidas aquí. Podremos llegar a vivir el paso de la lealtad al derrocamiento, o de ser un títere a ser un rey eterno. En este cuento escrito y editado por Marek Makani abriremos la puerta a la dimensión que nos atrapará por varios volúmenes más, solo depende de tí que así sea. Da el paso hacia todos los hechos ocurridos hasta el fin de una Era y el principio de otra. Bienvenido a mi Universo. Prohibida su copia y/o adaptación.


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HELLANDS: ESTIRPES Y TRAICIONES

El comienzo de esta historia se remonta verdaderamente a tiempos donde jamás nadie podría narrarla, ya que se trataba del inicio de todo lo que existe o conocemos, era aquella época en la cual ninguna forma de vida habitaba este nuestro universo. No había luz, tampoco oscuridad, se trata de un concepto abstracto de la realidad demasiado complicado de entender porque realmente no había realidad existente.

El vacío se apoderaba de todo, hasta que en una ocasión una pequeña chispa comenzó a emerger de dicho asfixiante vacío. Fue de forma lenta, al menos trillones de años de gestación, pero claro, todavía no podía percibirse el tiempo, ya que la nada también carecía de él. Se desarrollaron unas extremidades, a fuego lento, pies, manos, dedos, torso, rostro, pelo, órganos, un ser completamente perfecto, parecido al humano, pero a años luz de su complejidad, ya que la de este ser abarcaba límites insospechados.

Una vez el ente cobró vida y conciencia propias, se autodenominó LOA, erró por la nada tanto tiempo como aquella se lo permitió en soledad, ya que pronto conocería a una criatura que también se gestaría lentamente pero en lugar de lucir blanca como la luz, nació negra como la oscuridad. Todo lo referente a esa criatura apresó por completo todos y cada uno de los sentidos de LOA, quien no podía creer aquello de lo que estaba siendo testigo, un ser similar a él, casi idéntico, ya que para aquel momento ninguno de los seres poseía rasgos de género ni aparato reproductor, por lo tanto eran totalmente entes completos con ambas funciones la de fecundar y ser fecundados.

Esta nueva entidad se comenzaría a llamar LAO, la antítesis idéntica de LOA, era todo una perfecta contradicción e ironía, la cual provocó que algo llamado amor surgiera entre ambos. De esa primera emoción social, nacieron todas las demás, el dolor, el miedo, la tristeza, la alegría, la sorpresa, el placer, el deseo, entre infinitas emociones más que componen todo el itinerario de nuestros corazones. Ambos comenzaron a danzar en algún momento de la conocida como Era de ALO, es decir, aquella en la que sólo existían ambos seres.

Esa danza finalizó en una cópula entre ambas criaturas, dando lugar en el embarazo simultáneo de las dos. De ahí nacerían Creación y Destrucción. Dos seres herederas de la perfección de sus padres pero que sin embargo tenían un propósito más allá que el de reproducirse, Creación soñaba con ver nacer mundos, un infinito manto de vida que envolviera cada rincón de su ser, cosmos, universos, galaxias, planetas, estrellas, todo generado bajo la firma de su talentosa mente ingeniera que permitió que todos los componentes óptimos para dicha fórmula diesen el resultado esperado.

Destrucción por otro lado vivía reprimida, se autolesionaba siendo su propia enemiga, todo era destructivo en ella, hasta para reducir su existencia a cenizas si era necesario. No discernía la labor de su hermana de la suya, pensaba que estaban en el mismo punto de relevancia, tanto que decidía arrasar con galaxias enteras, jugar con el principio y el final, tanto que de la combinación resultante de ambos seres nacerían cuatro más.

Principio, Fin, Bien y Mal. Hoy en día son conceptos abstractos que se adaptan a cada cultura, sociedad, costumbre, nación, política, religión, etc. Sin embargo, en aquel entonces eran entidades plenamente vivas con sus respectivas funciones, Principio nació de las creaciones de su madre, Fin de la destrucción de su otra madre, Bien de lo que ocasionaban dichas creaciones, Mal de lo que provocaban las destrucciones, aunque ambos hermanos llegaron a la conclusión de que podrían haber nacido de las dos situaciones, ya que cada creación puede conllevar siempre algo bueno a la par que malo, al igual que con la destrucción, donde sucede lo mismo. Nada son extremos, todo es una gama cromática inconmensurable e imperceptible a nuestros mortales ojos.

Una orgía incestuosa de hermanos donde se entrelazan con su propia materia, deshaciéndose en el cosmos como si de un líquido titánico se tratara produjo su conversión a ideas inmateriales que seguían cumpliendo su función en el universo pero bajo esa forma.

De todo aquello también nacieron otros cuatro descendientes, Espacio, Tiempo, Vida y Muerte. Ellos cuatro tendrían la labor de mantener las cosas en su lugar, deformarlas, formarlas, componerlas o descomponerlas a su antojo, todo para que exista la hija del Espacio y su hermana Tiempo, quien se encarga de la cronología de la existencia en sí misma, su pasado, su presente, su futuro, el transcurso irreversible de los acontecimientos.

Dicha criatura se llamaría Realidad, ella es el todo a cambio de nada, ella es lo que mantiene todo como corresponde, existiendo. Vida otorga la energía más fuerte del universo, aquella que permite que todo funcione, que todos los engranajes de infinitas máquinas cumplan su labor, pero una vez esos engranajes se agotan, se oxidan o hay que reemplazarlos llega la hermana con la peor reputación de la historia aunque una de las responsabilidades más grandes acompañada de una belleza única, la Muerte, para manejar el timón en su viaje al Fin, aunque en una de aquellas ocasiones se equivocó de sendero, llegando hasta un lago cósmico generado con el líquido fértil de sus antepasados, allí se adentró fecundándose para dar a luz a lo que acabaría con todo para gobernar bajo una autarquía el universo en su totalidad, Guag, también conocido en múltiples culturas como Dios.

Éste conocía perfectamente su labor, todo lo que debía desarrollar a lo largo de su infinita existencia, y así lo hizo sus primeros milenios de vida. Era una entidad ejemplar, así como sus antepasados, él fue padre de trillones de Launas, o ángeles, que habitaban los paradisíacos paisajes de su mundo. Pero conforme transcurrían los milenios, Guag sentía que era inferior a sus antepasados, que ellos vivían controlando todo siendo él un simple peón, éste complejo cada vez era más feroz en su interior, lo comentaba con los Launas, ellos le expresaban que era quien les había otorgado la vida, quien había creado, gestionado y reinado su hogar durante más tiempo del que infinitas generaciones podrán imaginar nunca.

Aquello no era suficiente para él sin embargo, por lo que ordenó a sus Launas la creación de una orden militar encargada de custodiar el Reino de Hannan e incluso atemorizar a sus antepasados. Ellos no sabían por qué les pedía esto y se negaban, pero la figura de uno de los Launas llamado Tuo se ofreció para capitanear la Orden de Kaova, como se bautizaría a dicha formación más tarde, su ascenso a capitán o jefe máximo llevó al resto a inspirarse, creyendo que si Tuo había decidido arriesgar la vida dando la cara por todos ellos, era porque algo extraño o amenazante les estaba ocurriendo.

Sucedió así que Dios se convirtió de la noche a la mañana en un enemigo voraz e insaciable de poder. Ordenó crear a sus Launas, quienes poco a poco pasaron a ser su rebaño o esclavos, un arma que albergase la magia de todos sus antepasados, por eso mientras se encontraban en estado de meditación, como solían estar en la época del milenio conocida como Ramsa, les robaron todo su poder para aplicarlo a la fuerza sobre el instrumento más peligroso jamás realizado, al cual para finalizar de manera apoteósica le vertió tres gotas de su sangre poseedora de los poderes universales que se le concedieron al momento de su nacimiento.

Nombrada como el Amuleto de Guag, fue portado por el mismo que le dio el nombre desde el principio hasta el final de la guerra con sus parientes. Cinco legiones de Launas se extendieron por el norte del cosmos, allí despertaron de su largo letargo LOA y LAO, fundadores del TODO. Tras la interrupción, las cinco legiones atacaron con brutalidad el Palacio de Sannah, construido por Creación tras la elaboración de todo lo que conocemos hoy día, quien además de este templo construyó tres más, Templo de Jaul, donde vivía la segunda generación de Entidades Supremas, como se les conoce en la actualidad, la Catedral de Pol, hogar de la tercera generación, y para finalizar, el Fondo de Doa, para la cuarta generación, además de la última antes de Dios. Éste se personó en dicha estancia, y con el amuleto enfocó a ambos, emanando de él un destello que provocó el estallido más aterrador sufrido en infinitos multiversos.

Habían muerto. Dios había dado su primer gran paso hacia el poder eterno, además de comienzo a la Guerra Universal. Muerte, Fin y Destrucción se encargaron de organizar un desfile con todas las demás Entidades Supremas hasta el también construido por Creación en el momento de dichos fallecimientos, Panteón de Ento, donde yacerían LOA y LAO desde entonces en forma de semilla, además de, como es de suponer en una guerra, los que perecieran en el futuro.

Se creó el Consejo Infinito, una organización donde todos los miembros de todas las generaciones de Entidades Supremas se reunirían para organizar sus movimientos, contraataques, tropas de Funs, los cuales eran seres creados con el único propósito de batallar y creados específicamente para ello, etc… Dios en cambio era más débil en cuanto a magnitud militar pero superior en ambición y en la posesión del Amuleto de Guag, siendo estas las razones por las que no temía a sus ancestros. Ellos saquearon todo su reino, sumiéndolo en una era desértica, pobre y distópica.

Dios, lleno de cólera, se cortó las venas con una roca, brotando de sí cantidades de luz y alma infinitas, pero que darían forma a diferentes versiones de su identidad, concretamente tres, Allah, Brahma, y Buda. Todos lucharían junto a él, además de que cada uno contaría con su propio ejército y porción del infinito como recompensa por sus labores. Como es de esperar, los tres poseían el objetivo de destruir cada una de las generaciones de Entidades Supremas, para ello se elaboraron con el poder del Amuleto de Guag, tres instrumentos bélicos más. Para Allah, el Libro de la Verdad, para Brahma, el Hacha de Juna, y para Buda, los Siete Anillos.

Recibieron antes de lo previsto ataques de las tres generaciones, volvieron a arrasar con todo, ya que los instrumentos no estaban todavía preparados para su uso, aunque algo peor estaría por suceder contra las mencionadas generaciones. Tras muchas ofensivas de la mano de las nuevas versiones de Dios, quien irónicamente descansaba en paz sobre el desierto de su reino mientras ellos libraban la batalla, lograron destruir las principales barreras que permitían la defensa de dichas generaciones. Éstas en respuesta, trataron de matar directamente a, nada más ni nada menos que Dios, pero todos los Funs enviados a esa operación fallecieron casi de forma instantánea.

Con los instrumentos ya a punto, marcharon hasta los respectivos edificios de forma silenciosa, con el artilugio que nació por accidente de un experimento de varios Launas durante uno de sus descansos, el Manto de la Mentira, poseedor de la habilidad de crear ilusiones mentales a quienes lo presencian para desaparecer, bloquear su mente, generar imágenes que no están, con tal de distraer al enemigo o desconcertarlo para efectuar ataques de forma óptima y precisa.

Una vez llegados allí, llenaron de tropas todos los accesos, estancias, pasadizos, o directamente espacios existentes dentro de estos. No había escapatoria, Creación sacrificó su vida al interponerse entre el destello del Libro de la Verdad y su hermana Destrucción, aunque en vano ya que instantes más tarde ella también terminaría con su existencia por dicha causa. Principio batalló durante un lustro sin descanso contra Buda, hasta que asesinó a Bien, dejando a Principio conmocionado por la pérdida, débil y perfectamente abatible. Mal y Fin se protegieron hasta que no pudieron dar la espalda a su destino, siendo cenizas de algo que ahora es un simple recuerdo latente en la historia de TODO.

Para la tercera generación el universo les tenía reservado el peor final de todos, Espacio, Tiempo, Vida y Muerte fueron torturados de las formas más atroces e innecesarias durante exactamente 17 trillones de años ininterrumpidamente hasta que tras estas torturas implementadas por Brahma con su Hacha de Juna acompañado de Tuo, murieron. Todos fueron vulgarmente trasladados al Panteón de Ento como burla además de como símbolo de su victoria además de la derrota de los contrarios.

Tras todo lo sucedido se firmó el Acuerdo Tum, mediante el cual se establecía ese instante como el final de la Guerra Universal, los Funs fueron exterminados permanentemente, y además se acordaba la posesión de cada parte del infinito correspondiente a los componentes de La Liga Divina, nombre con el que se bautizó a la formación compuesta por todas las versiones de Dios. La paz volvía a hacerse con el TODO, pero la melancolía y el sentimiento de vacío casi huérfano, se podía rozar con la yema de los dedos de igual forma.

La posguerra fue un período difícil, de cambio y en el cual cada versión de Dios tomó sus propias políticas, normas, dogmas, tradiciones, entre otras cosas propias de ellos. Durante ese período Dios se decidió a crear algo con lo que continuar dominando ya que su reino por culpa de la guerra se había reducido a un cochambroso desierto que no prosperaba. Con una gran roca de dicho paisaje inhóspito, envío a sus Launas más leales, Lucero, Tuo y Sandur hasta el punto más hermoso del universo. Allí encontraron un Sol diferente al resto, éste no abrasaba como los que habían visto con anterioridad, tampoco era demasiado frío como una enana azul, tenía el tamaño y la temperatura perfecta.

Decidiendo entre los tres que ese sería el lugar destinado a acoger a un nuevo planeta aparte de los ya existentes. Este planeta se llamaría en un principio Datra, pero sus habitantes pronto le otorgaron su propio nombre, la Tierra. Naciendo a partir de la roca extraída del desierto celestial, la cual aumentaría a un tamaño suficiente como para acoger a infinitas especies de animales, plantas, océanos y Launas, la especie dominante en ese momento. Un satélite se desarrolló tras romperse la roca a mitad de elaboración, llamado Unla, pensando los humanos que se trataba de Luna. Las primeras especies aparecieron, eran simples, feas, bastante primitivas, aburridas para Dios. Por ello escogió una especie para que dominara junto a los Launas, tratándose entonces de los primates, considerados por Dios como seres con potencial para desarrollar las habilidades mentales y físicas para gobernar.

Así fue, vertió sobre dos de ellos la Brecha del Conocimiento, permitiendo que una vez lo deseasen o necesitasen dieran el próximo gran paso hacia la civilización tal como hoy la conocemos. No tuvo demasiado éxito en un inicio, pero con el paso de los años, ellos mismos se percataron paso a paso de las habilidades que poseían.

Sus necesidades requerían mucho más ingenio que las de otras especies con un comportamiento más mecánico. Aquí todo lo necesario era una cuestión de desarrollo en las herramientas o métodos creados para un fin específico. Con ese objetivo, la civilización llegó hasta el fuego, luego pasó por la escritura, las matemáticas, las ciencias, la literatura, las artes, comenzando por la arquitectura, pasando por la escultura, la pintura, la música, hasta incluso llegar al cine, el cómic, entre otras muchas vanguardias posteriores. Pero lo que a nosotros nos concierne no es una historia ubicada en nuestra actualidad, sino una que se remonta siglos y siglos atrás. Volvamos hasta el momento en el que Dios logra lo que tenía en mente conforme al desarrollo de su nuevo juguete, el ser humano.

Tras aquello, su euforia le llevó a desear que su reino renaciera por completo, tarea que de nuevo les encomendó a sus tres favoritos. Tuo, Lucero y Sandur marcharon hasta uno de los lugares más remotos del reino de Dios para plantar la Semilla del Cosmos. Esta semilla haría que durante un milenio, siendo esto en términos de Dios prácticamente nada, se desarrollasen plantas, ecosistemas completos, mares, océanos, criaturas bellas, únicas, exóticas y diferentes a todo lo jamás visto por los humanos habitantes de nuestro planeta, también templos que le veneraban, los cuales eran infinitamente mayores a los nuestros, montañas, junglas, volcanes, entre otras muchas cosas.

Era lo que se conoce como Paraíso o Cielo, ya que Hannan no volvió a ser su nombre tras su ya mencionada destrucción durante la Guerra Universal. Por el momento las cosas marchaban cada vez mejor, una era a la que se conoció como Paz Universal. El planeta Tierra vivía estragos geológicos, todavía no era como la que conocemos hoy, se trataba de un planeta más inestable habitado por humanos que todavía no conocían todo acerca de las ciencias, aunque ya comenzaban a desarrollar esas sociedades primitivas para convertirlas en algo más complejo.

Dios consiguió a base de violencia que la gente le rindiera culto, le obedeciera y le juraran lealtad. En la Tierra también, ya que tal y como podemos ver recogido en el Antiguo Testamento, en el cual se quedan cortos con sus atrocidades, cometió muchísimos castigos a gran escala, llegando incluso a casi exterminar a la población humana por completo. Los castigos formaban parte de la enseñanza o al menos eso creyeron porque no sabían quién les había creado ni en manos de quién estaban. De tal palo, tal astilla. Lucero organizó una reunión entre Sandur, él y Tuo. Rápidamente elaboraron una conspiración contra Dios con la que Tuo no estaba demasiado conforme, ya que juró por siempre lealtad a Guag y proteger a todo lo creado por él, sería traicionarlo sin remedio.

Lucero y Sandur sabían perfectamente que estaban siendo utilizados como títeres, aprovechándose también de la lealtad que le habían prometido, además de su integridad moral. Debido a tales saberes, hicieron caso omiso a Tuo, quien pronto organizó una respuesta táctica contra Lucero, pero Dios creyó que le tenía envidia porque le había otorgado a él también un puesto de poder, por lo tanto la furia la dirigió contra Tuo, intentando este justificar lo que estaba haciendo y advertirle de lo que Lucero y Sandur tenían planeado con su futuro como gobernante. Dios no quería creerle, por lo que ordenó a los Gaunas presentes apedrear hasta la muerte a Tuo por traición a su rey además de a sus guardianes.

Tuo entonces contraatacó con la fuerza de cien Launas, debido al poder y la experiencia adquiridos tras años de labores militares. Los Launas fueron derrotados de inmediato y el poder de Dios fue puesto en jaque. Éste tenía la única opción de matar al insurrecto de Tuo de forma fulminante con su Amuleto de Gaug, pero el contraataque a Dios provocó que el Amuleto una vez iniciado cayera sobre él, matándolo en el acto.

Dios había muerto, Tuo estaba allí y los Launas del exterior estaban llegando a la estancia, no sabía qué hacer, no estaba preparado para ese hecho, pero decidió vengarse de quienes le pusieron en dicha situación de supervivencia al borde de la muerte. Su nuevo plan consistía en mostrar que estaba lleno de dolor y rabia por lo ocurrido, aunque con un detalle final, confesaría su rabia a los guardias asegurando que Lucero con Sandur como cómplice habían ocasionado la muerte de Dios, es decir, lo habían asesinado.

Una vez entraron y llevó el plan acabo, los guardias se arrodillaron ante su fallecido rey, para posteriormente volver a sus labores de defensores del reino, acatando la orden de Tuo de perseguir a los asesinos, además de autoproclamarse sucesor directo al trono del Paraíso.

Lucero y Sandur desconocían la situación pero sus Launas rebeldes dispuestos a surgir en contra del autoritarismo de Dios estaban preparados para cualquier experiencia que fuera a tener lugar. Se pusieron en marcha, prepararon todo para su travesía hasta el Templo Sagrado de Gaug, tratándose éste como es de suponer, de la residencia exclusiva de Dios hasta su deceso, pasando así a su autoproclamado sucesor, y una vez pasaron las Dunas de Tramon, unos guardias les interceptaron.

La emboscada era clara, “Alto en nombre de Dios”, gritaron los guardias, y claro, el propósito de su marcha al Templo era la de acabar con Dios, por lo tanto sintieron como si en lugar de tener que ir hasta él, hubiera sido al revés, siendo ellos quien reciben su visita. Dicha razón fue la que les impulsó a no acatar las órdenes de los Launas y acabar con ellos rápidamente.

Sólo uno de los hombres que iba con Lucero y Sandur falleció en aquella contienda, en cambio de los Launas de Dios, perecieron todos. Prosiguieron su marcha cruzando los Lagos de Hono, allí se establecieron durante cuatro días y tres noches. Tuo no entendía cómo hasta la fecha no había recibido noticias del paradero ni la integridad de los dos traidores. Un día más tarde un mensaje desolador para su persona llegó al Templo, “Hemos perdido 357 hombres señor, Lucero y Sandur pudieron con ellos al poseer un ejército de mayor magnitud”, anunció un Launa.

Tuo no quería o no podía simplemente creer dicha información, significaría entonces que su ejército posee una cantidad de disidentes desproporcionada, además de que sería más difícil acabar con ellos de lo esperado. Envió más Launas hasta el Valle del Sol, por donde claramente debían pasar Lucero y Sandur si continuaban la ruta tradicional. Estos habían terminado de descansar en los Lagos de Hono para continuar cabalgando durante siete días más, alcanzando la Cordillera Kanut.

Allí una tribu de Launas, que en lugar de rendir culto a Guag, se lo rendían a Brahma, decidió atacar al grupo militar para practicar el canibalismo con sus cadáveres, solo consiguieron asesinar a uno antes de que Sandur comenzase a hablar el idioma nativo de la tribu, asegurándoles que van a marchar hasta el Templo Sagrado de Gaug, para acabar con su vida, establecer un nuevo gobierno rebelde, devolviendo además la igualdad entre gobernante y pueblo, sumado a la creación de novedades para las tribus que no siguieran la palabra de Gaug sino la del miembro de la Liga Divina gobernante de otro reino.

Ellos, sorprendidos por lo descubierto, deciden invitarlos a cenar, aunque Lucero y Sandur rechazan su propuesta ya que como sospechan, lo más probable es que se trate de carne de Launa. Lo que sí van a pedirles es que les dejen cobijo por una noche y que si lo desean podrán acompañarles como miembro de su ejército. Aceptando la propuesta, se quedan allí un par de noches, en las que hablan de diversos temas, pero uno tiene especial relevancia, Lucero pregunta a Sandur cómo es que ha podido comunicarse con los miembros de la tribu, ya que eso no forma parte de su instrucción como Guardianes de Gaug. Sandur confiesa entonces que su infancia se remonta a mucho antes de como le conocieron él y el propio Dios. Ya que nació de dos Launas pertenecientes a esa misma tribu pero que Dios asesinó para adoptar a su vástago con el propósito de convertirlo en guardián del también conocido como Rey de los Cielos.

Sandur ha guardado en su corazón, toda la ira, la sed de venganza, el rencor, el dolor y la depresión dirigida a Dios, además de a lo que le hizo a su familia. Sin duda una tragedia del pasado que marcó a Sandur por toda su existencia para no marcharse de ella jamás. Ese es por tanto su origen, confesado a Lucero en una de esas tantas noches. Tras estas, la tribu les deja marchar, pero como obsequio les otorgan dos anillos, albergando un poder mayor que el de muchas de las armas creadas posterior a la creación del Amuleto de Guag. Tenían claro que esa era su baza con más potencial de la baraja, la piedra angular del plan establecido contra Dios, bautizando a los anillos como los Anillos Fraternales.

Paso tras paso, un horizonte con casas podía divisarse. Se trataba de un pueblo que sentía devoción por Dios, tanto, que todos estaban inmersos en una depresión desde su asesinato. Ellos, que no sabían que nadie le había asesinado quedaron perplejos y sin saber quién se les podría haber adelantado. Pero la voz ya se había corrido por el vasto reino de los Cielos, Lucero y Sandur eran los responsables a ojos de todos. Este pueblo, conocido como Ural, se levantó contra los traidores al trono. Todos sus habitantes, en forma de hombres, mujeres, ancianos, adultos, niños, todos se armaron con el fin de escribir el mismo final de su rey para los que acabaron con él.

Trataron de dar explicaciones, pero sobraba cualquiera de ellas, su culpabilidad estaba más que implantada en las mentes de los habitantes del Cielo, no habían pruebas pero tampoco dudas de ello. No existía otra alternativa, debían defenderse de dichos ataques, produciéndose la Batalla de Ural. Fue una sanguinaria contienda, duró una tarde y su correspondiente noche. Fallecieron casi todos los habitantes del pueblo, incluyendo los niños y los ancianos, todos sus cuerpos se hallaban esparcidos por el suelo. La escena era dantesca, el resto de habitantes prefirieron retirarse a sus casas, de las cuales no permanecían muchas todavía en pie.

Lucero y Sandur, con lágrimas en los ojos, recorrieron con sus caballos todo el lugar, ellos estaban malheridos, además de sus los hombres y mujeres que formaban parte de su batallón. Necesitaban asistencia, por lo que más pronto que tarde decidieron deshacerse de aquel acontecimiento para siempre, tenían otro objetivo, sobrevivir a las peligrosas heridas.

Encontraron un bosque en las cercanías, Sandur conocía las plantas, por lo que se puso a explorar la zona con el propósito de a base de un ungüento de plantas poder curar las heridas de todos, sin embargo no fue el caso, no encontró las plantas necesarias. Prosiguieron su camino, hallando a una joven que parecía pérdida, aunque caminaba con seguridad. Le preguntaron hacia dónde se dirigía, ella les respondió que estaba buscándoles. Quedaron extrañados pero le preguntaron por qué, añadiendo ella que sabía de sus heridas y que tenía la magia para curarlas, pero que existía un precio. Si ella les curaba, ellos debían llevarle en su travesía, y una vez llegados al Templo, convertirla en Reina de los Cielos.

Ellos quedaron boquiabiertos sin saber exactamente a qué venía esa petición ni por qué ella sabía su objetivo, si se supone además que todo el mundo creía que ellos habían asesinado ya a Dios. Le preguntaron entonces, ella les dijo que no era como el resto, que conocía la verdad de todo, sobretodo la de las cosas relevantes, es por ello que sabe que no habían llegado allí todavía, y que quien mató a Dios sí se encontraba en el lugar de los hechos mucho antes de que ellos siquiera se aproximasen a Ural.

De inmediato supieron que Tuo era quien había acabado con la vida de Dios, no sabían si lo había hecho por cambiar de idea conforme al plan de ambos, por accidente o por su propio beneficio, pero sumando al rumor de su culpabilidad el hecho que la joven les reveló después, dio la respuesta exacta y necesaria a todas sus dudas. Tuo se había autoproclamado sucesor inmediato de Dios y por tanto el actual gobernante de los Cielos. Es por ello que la joven quiere convertirse en dicha líder, ya que sabe que su gobierno será tiránico como el de su padre. Ellos, que después de toda la información revelada, decidieron confiar en ella y la veracidad de lo que cuenta, además de aceptar el trato con tal de continuar vivos.

Comenzó a despejarse un cielo que llevaba encapotado ya varios días, las tormentas estaban a la orden del día y no dejaba tranquilos a los habitantes de aquel lugar que se idealizó en infinitas ocasiones infinitos siglos más tarde, pero que se trataba de un lugar más común de lo que se cree. Por lo tanto estaba haciendo efecto el conjuro que la joven estaba llevando a cabo, ellos quedaron fascinados con lo sucedido, notaban dentro de sí mismos el cambio efectuado, las heridas comenzaron a curarse de dentro hacia fuera, se cerraban más y más, hasta llegar a cicatrizar. Todos aquellos que por las infecciones ya estaban enfermos, pronto se recuperaron, era un asombroso milagro, y ella, una poderosa mujer que sabían que tenía lo que hacía falta para gobernar. Ella les dijo su nombre antes de subir a lomos del caballo de Sandur, siendo éste Hiale.

Cuando llevaban más de medio camino en dirección al Templo, pudieron escuchar unos sollozos que venían del interior de un agujero, Lucero se asomó, entonces auxilio pidió una voz anciana causante de los sollozos previamente percibidos. Lucero se prestó a ayudarle, pero de pronto el anciano respondió “No puedes prestarme ayuda ya que en tus ojos puedo ver la muerte cerca, tu final se aproxima”, Lucero entonces, aterrado por la revelación, volvió a su caballo advirtiéndole a Sandur que no le prestará ayuda. Éste no le hizo caso y llegó hasta el anciano, quién a Sandur reveló que él será “quien recojas las cenizas de tu amigo, y con ellas creará un mundo nuevo”. Al sacarlo del agujero el hombre simplemente les agradeció la ayuda, pero añadió que llevaba esperando en ese lugar siglos, alimentándose de cualquier ser vivo que apareciese por el lugar, y que lo que esperaba era la chispa interior que le indicase que los seres que cruzasen el agujero eran a quienes debía expresarles la profecía que el universo le otorgó al nacer.

Ellos pensaron que divagaba y le dejaron ir. Probablemente aquel anciano sería uno de los últimos gritos emanados de la combinación de la Verdad y el Tiempo, o simplemente un loco que buscaba llamar la atención, pero con el transcurso de los acontecimientos puede que la perspectiva sobre él cambie radicalmente. El anciano murió súbitamente si mediar más palabras que esas. El resto de los presentes quedaron perplejos ante la escena pero supieron que no había mucho más que hacer por él. Continuaron con su sendero, nadie más les interrumpió durante su viaje, fueron días en los que el clima cambiaba constantemente, de hecho Hiale estuvo a punto de morir en una ocasión, pero con un calor desprendido por uno de los Anillos Fraternales, pudieron salvarle.

Las noches eran una parte peligrosa de la travesía, ya que durante éstas, algunas criaturas no muy amenazantes pero sí carentes de raciocinio, se acercaban a ellos con tal de robarles, dañarles o incluso convertirles en alimento para sus crías. Durante toda esta travesía, Tuo se dedicó a ordenar a sus Launas la propagación de escritos e historias que enaltecieran el poder de Dios y denunciaran la culpabilidad de Lucero y Sandur. Por otro lado insistía en remarcar la voluntad de Dios conforme a la ocupación por su parte del cargo de líder absoluto de todo el Cielo. Endureció la forma en que se trataba a los habitantes de éste y al final demostró su fanatismo por las acciones de su padre más que su lealtad a él o su memoria. Simplemente se trataba de un ser fuera de sus cabales y por tanto un peligroso sucesor para quien tampoco los tenía. Aunque tuvo paciencia y prudencia los primeros días, pronto salió a relucir dicha faceta.

Quedaban algunos kilómetros para llegar hasta su destino, todo el ejército de los rebeldes comenzaba a resonar sus armas con el inicio del día, era un saludo o una advertencia tal vez. Provocaron tal estruendo que pudo percibirse claramente en los aposentos de Tuo, quien sorpresivamente reconocía estar viviendo una mejor vida tras el fallecimiento de Dios que previo a éste. Pero sabía que el final estaba cerca o tal vez el primero de sus logros como rey, todo dependería del resultado de la batalla. Corrió hasta sus guardias, a avisarles de lo que iba a suceder para que pusieran en marcha un plan de ataque y defensa. Ellos obedecieron al instante, tanto que cuando llegaron los insurgentes el ejército real ya estaba preparado.

Lucero, Hiale y Sandur no tenían miedo, sabían que aquella batalla finalizar con su victoria, pero de lo contrario se retirarían sin haber logrado el cambio deseado, sin embargo, habrían velado por la seguridad del resto. Mientras que Tuo poseía el Amuleto de Gaug, ellos tenían el poder de Hiale y sus Anillos Fraternales. Lucero habló frente a Tuo, cuando ambos ejércitos ya estaban cara a cara.

–Ya tienes lo que querías, el fiel servidor a Dios pareció no ser tan fiel al fin y al cabo. –Reprochó Lucero–.

–Tú no sabes lo que es la lealtad traidor, por ti estuve a punto de morir y ahora serás tú quien muera frente a mis ojos. –Le amenazó–.

–¿Por qué terminaste matándole y culpándonos a nosotros?

–Yo no fui, fuisteis vosotros y ahora moriréis para cumplir la condena que él os hubiera impuesto.

–¡Mentira! Sólo son mentiras lo que emanas de tu boca. Nosotros ni siquiera estábamos cerca del Templo cuando sucedieron los hechos, tú eras el único que se hallaba en la escena cuando Dios murió o… fue asesinado. Y evidentemente lo más probable es que fuera por ti. –Añadió Sandur a la conversación–.

Esto hizo entrar en cólera a Tuo, quien con tal de no dar lugar a que se revelasen más detalles de lo ocurrido dio comienzo a la batalla. Las armas de los soldados o guerrilleros se clavaban en las carnes de los otros. La sangre salpicaba al suelo, llenándose este cada vez más de aquel líquido proveniente de aquellos pobres seres condenados casi desde el inicio de la batalla, a la peor de las muertes. Cabezas de soldados aliados a Lucero saltaban por los aires y como final caían contra el duro suelo. La tragedia se mascaba porque cada vez eran menos los que se mantenían en pie, y los que lo hacían tan sólo podían aprovechar unos segundos más de vida para llevar a cabo sus últimos alientos.

Tras varios días de contienda, y algunas noches también. Los enemigos, reacios a la derrota, intensificaron la ofensiva. Ya no quedaban apenas fieles a la causa de Sandur y Lucero, quedando Hiale como As en la manga. Ella, abrió los ojos e hizo el suficiente esfuerzo como para emanar un rayo de luz cegadora que les impidiera continuar batallando, pero parece que no dio sus frutos dicho ataque. Un golpe con la Lanza del Juicio, un arma elaborada por Tuo durante la travesía de sus enemigos hasta el Templo, bastó para arrebatarle el dedo a Lucero, privándole de su Anillo Fraternal, pero eso le hizo recordar a Sandur que él también poseía el suyo, por lo que no dudó en disparar su poder contra todo lo que tenía delante de él. Mató a más de la mitad de los soldados restantes, e hirió de gravedad a Tuo, quien cayó súbitamente de su corcel.

Ya en el suelo, daban casi la batalla por ganada. Hiale ahora sí emanó su luz dejando ciegos a Tuo y sus seguidores. No había nada más que hacer para ellos, estaban perdidos, sin embargo, Tuo lanzó al aire el Amuleto de Guag, explotando éste para mala suerte de sus contrincantes, quienes murieron todos, menos Sandur y Hiale. Lucero ahora era un ser descompuesto por la explosión, los soldados eran prácticamente ceniza o cadáveres cremados, y Sandur junto con Hiale, estaban casi muertos.

Tuo fue incorporado por nuevas tropas que se acercaron al lugar, y llevado de urgencia al Templo para ser sanado por curanderas en sus aposentos. El resto de tropas trató de recoger cuantos cadáveres pudo para no entorpecer el paso hacia el Templo de ningún individuo más. Tras una noche tendido todavía en el suelo, Sandur tuvo una visión. Columnas de fuego y humo se alzaban sobre ellos, él se encontraba postrado en un trono de hierro, toda una legión de habitantes del nuevo reino se hallaba bajo sus pies, todos le servían, todos le amaban, y Hiale se encontraba a su derecha gobernando junto a él, pero sin embargo, de Lucero no había rastro algo, aunque realmente todo lo que le rodeaba era la propia esencia de éste, no estaba presente pero sí su legado, fue entonces que abrió los ojos, contemplando el desastre ocurrido, Hiale todavía estaba viva pero con los ojos cerrados.

Le despertó, ella lo hizo en pánico, la incorporó, y buscaron a Lucero, quien por la explosión había salido disparado algunos metros. Se acercaron a lo que quedaba de él y le dieron su último adiós, Sandur recogió algunas de sus cenizas para acto seguido depositarlas en una bolsa que le acompañaría por el resto de sus días, tras ello marcharon lejos de allí. Una vez se encontraban lo suficientemente lejos del Templo, llegaron hasta un paraje desértico con un agujero aterradoramente profundo, Hiale y Sandur, sentían que dentro de él estaría su destino, se aproximaron al borde de éste, entrelazaron sus manos y se precipitaron al abismo. Dentro de él todo era de un negrura abrumadora, hasta que Sandur recordó las palabras del anciano, esparció por ello las cenizas de Lucero por el suelo, desarrollando unas líneas de fuego por todo el suelo, las paredes y el techo que otorgaban una luminosidad perfecta a la estancia.

Era de un tamaño infinito y vasto, tanto que ambos sabían que aquel, era su nuevo hogar, las cenizas de Lucero ahora eran esas líneas de fuego por lo que aquella estancia era él en su totalidad, ahí decidieron pasar el resto de sus vidas pero antes debían ponerle un nombre. Su nombre sería irónicamente lo contrario al Cielo, ya que si ellos prometieron un Paraíso y otorgaron lo contrario, ellos prometerán algo indeseable para darles la verdadera tierra prometida, bautizaran dicho lugar como el Infierno…

Tras varios siglos, Hiale consiguió darle un aspecto mucho más imponente al lugar, ya que con su magia pudo elaborar construcciones lo suficientemente ricas artísticamente hablando como para hacer lucir a ese entorno como una verdadera tierra sagrada. La elaboración de dos tronos para ambos gobernantes sucedió a fuego lento, no había prisa por ellos, sin embargo llegó más pronto de lo esperado, así como dos coronas para representar su poder, ambas elaboradas con piedras naturales del lugar. Sandur comenzó a sentirse atraído por Hiale y viceversa, tanto que dieron a luz tres hijos. Belcebú, Lucifer, en honor a Lucero, y Satán, serían sus nombres. Estos tres príncipes del Infierno, serían los primeros habitantes del mismo antes de que comenzara a ser el hogar de todas las buenas personas de la Tierra a partir del Tratado de Koa, mediante el cual las buenas personas serían enviadas al Infierno para vivir en la eternidad más placentera, mientras los infames serían enviados al Cielo, a cumplir condena viviendo de la misma forma que en la Tierra aunque bajo el yugo del infinito Tuo, quien tras recuperarse siguió gobernando sin saber jamás de la todavía existencia de Sandur o Hiale, además de su descendencia ni tampoco del Infierno fundado por ambos.

La población creciente del Infierno provocó que todos los llegados allí contribuyeran al desarrollo de su cultura, su economía, su sociedad, su comercio, sus leyes, entre otras muchas cosas propias de las vidas anteriores a sus llegadas. Poco a poco el eco de la evolución rebotaba por cada rincón de aquella emergente nación hasta límites insospechados. Percibiéndose así la influencia de grandes culturas de la historia que estuvieron destinadas al reino que en la Tierra era temido por todos pero que una vez llegaban allí amaban para siempre. La prosperidad dotaría de cada vez más vida al Nuevo Reino, aunque cada vez más Antiguo, hasta que tras tres milenios Hiale y Sandur comenzarían a sufrir ataques a causa de un veneno fabricado con materiales del abismo que les condujo a hasta allí.

El culpable de todo aquello no se¡sabría hasta mucho más tarde ya que tratar de envenenar a unos casi dioses no era tarea demasiado fácil, sin embargo, la mortalidad en ellos era cada vez mayor, su longevidad todavía era incuestionable, pero su inmortalidad cada vez era menos frecuente, si antes era demasiado difícil que un dios, o ente muriera, aunque con ciertas armas no, claro está, ahora sí que se trataba de una tarea mucho más relativamente sencilla, no de humano a dios pero sí entre dioses. Por ello es que el asesino de ambos líderes formaba parte de ellos o su familia, se trataba de uno sus tres vástagos. Uno cuya ambición junto con la falta de empatía ascendía a niveles como los de su abuelo, Dios o Guag, quien fue, tal y como la historia nos ha enseñado, capaz de destruir a todos sus antepasados, las Entidades Supremas, para lograr su objetivo. Pero la pregunta exacta era y será..... ¿Cuál de los tres?

27 de Setembro de 2022 às 00:16 0 Denunciar Insira Seguir história
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Fim

Conheça o autor

Marek Makani Marek Makani es un autor español especializado en cuento y novela corta. Tras la publicación de varios relatos cortos y novelas, ha logrado varios premios y nominaciones en festivales nacionales. Algunas de sus obras más célebres son sus Narraciones Independientes, la obras pertenecientes al universo literario de HELLANDS, la serie recientemente estrenada MANIAC y la antología de horror NECROTALES.

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Hellands
Hellands

Hellands es un universo literario desarrollado por el escritor Marek Makani. Este comienza con la historia del Génesis de Hellands, tratando éste de las Entidades Supremas, la muerte de Guag, la confrontación con el cielo y la fundación del Infierno. Tras esto llegaremos hasta la Baja y la Alta Era Luciferiana, una época devastadora para todos los habitantes de la dimensión Yonawe, el origen del mal en dicha dimensión a partir de las infames intenciones de su más temido líder. Y para continuar conoceremos SZAO, KIO, y SUO, hijos accidentales de Lucifer y que tras la desaparición de uno de ellos, concretamente KIO, se embarcarán en un viaje a través de todos los entornos del Infierno en el que nacieron. Descubriremos por tanto entornos hostiles, bizarros, violentos, surrealistas, urbanos, futuristas, decadentes, desérticos e incluso helados, sí helados. Y muchas más historias tras éstas. Es una aventura infinita que constará de tantos números como el autor lo desarrolle por lo que de momento podríamos contar con una historia inical e infinitas tras esta. Hay mucho por delante y tú puedes formar parte de ello... Leia mais sobre Hellands.