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liebrexgapo KN Kren0

Historias que vienen escritas desde el trono, y su mágica inspiración. O para leer en él. No sé, no me acuerdo, pero da lo mismo, lo mismo da...


Humor Todo o público.

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Tira de la K-d-nah!

Una acogedora tarde de finde de sub-urbeo por Nueva York city, nada menos. Literal.
Bueno, en realidad era bajo la ciudad fantasma de Prípiat. Vale, también era martes. Y está bien... Era una fría y húmeda noche. Aunque poco se nota si te vas de excursión a las alcantarillas.
Kazak, un tipo rudo, de ascendencia kosaka, con gorro de lana y camisa arremangada a los 10° bajo cero, casi dos metros de mole habían convencido a Turko, un buen tipo, de esos que solo hieren hablando, sin filtro de cabeza a garganta. Nadie sabía si el mote era por sus rasgos árabes o porque es más fácil que Turkmeno.


Era aún más difícil estar en babia allí abajo, a otra cosa que no fueran las paredes de colitis radiactiva, el suelo de mierda encharcado de ñordos, ¡hasta el techo chorreaba zurullos!
- Vuela solo y llegarás... En fin, traté de desmentirlo. Toda mi primera juventud dedicado a ello. Pero, en fin, uno se da por vencido, emigra... Y ya ves.
- ¡Sshhh!! - Le espetó Kazak, girándose, con la linterna alumbrando desde su perfil a la pared, proyectándose a un telón de diarreas que acongojaba a su colega. Cada intento por buscar musarañas se traducía en arcadas. Era de extrañar que Kazak se detuviera en sus propias emociones, pero en aquel momento no dudó explayarse en la alegría por su congestión semicrónica gracias a las vegetaciones y el tabaquismo.
- Tú que eres animalista, ¿no te gustan las ratas?
- Aquí las prefiero fiambres, la verdad.
Turko avanzaba con cuidado, encapuchado con una sudadera para nada impermeable. La verdad que cuando le fue a buscar Kazak, este no le contó demasiado sobre la excursión, lo que no era raro, pero según avanzaban le daba por pensar qué gilipollez le habría hecho bajar a ayudar al kosako a buscar las llaves, el pasaporte, o... a saber.
- ¡Genial! Has triunfado muchacho.
Dijo, blandiendo la linterna, como un corsario, ciego a más no poder por tanto ron caribeño, su sable, hacia una rata destripada, a mitad de un sonoro chillido según parecía. A Turko se le heló la sangre, una parte de él juraría que comenzó a potar en un mareo que quizá fuera producto de su autodefensa por la cordura. Otra parte de él demostraría que se quedó ahí quieto, alelado perdido. En su defensa hay que reconocer que el cadáver era asqueroso, más grande y hediondo que ningún otro roedor que hubieran visto nunca. Kazak pensaba que si vinieran de la Australia rural en lugar de su Rusia clandestina, no verían de qué impresionarse. Aunque el ecosistema que heredamos de la anécdota de Chernobyl no dejaba de ser peculiar.
Justo cuando Turko comenzó a espabilar del shock:
- Había oído de aligátores, ¿pero esto?
No le dio tiempo ni a tragar saliva cuando un mutante mestizo lobo-jabalí, salió del fondo de la cloaca como invocado por algún hijoputa omnipotente y malévolo, ¿por no inmolarse por él? O un macabro chiste resultado de catastróficas coincidencias por unos hombritos que querían jugar a ser Alá. El caso es que ni a tragar saliva le dio tiempo, cuando dicho bicho se lo zampó de un bocado. Kazak dio tal brinco que se colocó detrás de la ratita, sabiendo porqué no pululaba más por las cloacas. Lo mismo le acaba de pasar a su colega. Cuando se giró de nuevo solo vio un salpicón, y luego nada. Oscuridad casi total otra vez.
Kazak quedó catatónico desde entonces, si no fuera por la Go Pro que llevaba, que hace las veces de caja negra, a una resolución acojonante, aquello solo lo habríamos podido intuir o especular.

Rechazó su última sesión de quimio, y exhalando el fin de sus suspiros parecía que por fin rompería el voto de silencio que sufría desde que le encontraran, perdón, rescataran, que sí, más vale tarde... Pero no, solo acabó. Canceroso y catatónico, despedido entre grima, y sin recordar qué coño fue a buscar aquella noche a allí abajo. 

12 de Outubro de 2017 às 09:01 0 Denunciar Insira 0
Leia o próximo capítulo Una merienda de locos... 1º Parte.

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