mariarogosace María Rogosace

Tras una traumática niñez, dos hermanos luchan por su felicidad, al encontrarla, ocurre una tragedia que solo fue vengada con un final caótico para ambos.


Conto Para maiores de 21 anos apenas (adultos).

#hermanos #acción #cuento #crimen #drama
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Maldita vida

Respiraba agitado. Corría entre los callejones oscuros. Pisaba las aguas negras del suelo asfaltico. Miraba cada cuanto hacia atrás. Sentía que los latidos del corazón le estallarían las entrañas.

Tengo miedo. Voy a morir, ahí viene. Me van a joder. Si no salgo ahora de esta pesadilla, el pánico me matará, pensaba Michael.

Los cabellos negros humedecidos por el sudor y la llovizna se batían sobre su frente. Le era casi imposible respirar, y el asma no ayudaba en lo más mínimo; vivía un ataque de ella en ese momento.

Quería pedir ayuda, pero había dejado el teléfono móvil dentro del bar. Por suerte no había bebido ni un mililitro de alcohol. Sus “amigos” siempre quisieron verlo borracho, pero Michael no era un pendejo; en ellos nunca había confiado. Quizás se juntaba con ese trio por soledad o aburrimiento, aunque realmente no era ninguna de las dos, se trataba de algo más profundo y delicado.

Su vida era un vaivén de emociones. En casa, los padres lo maltrataban. Su padre era un alcohólico (por eso le tenía asco al licor) y madre Helena había muerto a manos de una borrachera de su padre. Michael huyó de casa con su hermano. El único lugar que se les permitía estar, era en un barrio de mala muerte.

Michael y Bobby vivieron en las calles, (como en las que Michael corría en esos momentos). Trabajaron arduamente como aseadores en un prostíbulo de gran prestigio, pero eso no quitaba que no recibieran abusos. Pasaron hambre para no gastarse los ingresos, solo comían tres veces a la semana en las noches. Al cabo de cinco años, los mellos compraron una casa. Ya teniendo quince años, hicieron todo lo necesario para tener acceso a la universidad. Los hermanos por fin respiraban felicidad en toda su vida.

Un día cualquiera, Bobby fue víctima de un disparo en la cabeza. Su hermano no pudo costearse un funeral digno, así que lo enterró en los predios del cementerio. Michael entró en una profunda depresión, hasta que decidió investigar el motivo de la tragedia, y, descubrió que Bobby apostaba en un bar para ganar más pesos, pero era tan bueno con las máquinas, que vaciaba las tragamonedas; estaba llevando el casino a la ruina así que decidieron acabar con él.

Y esos tres jóvenes con los que se encontraba en el bar, fueron los que entregaron a su hermano al jefe del antro.

Estaban ahí, queriendo emborrachar a Michael.

—Vamos Michael. Tómate una, nunca nos la recibes —decía Thomas con los ojos rumbo al cansancio de la embriaguez.

Michael que estaba de brazos cruzados al igual que sus piernas, se limitó a observarlo con calcules.

—Paso. Toma tú, lo disfrutas más que yo —dijo Michael y cerró los labios.

—Pero, ¿qué te pasa, amorcito? ¿No me digas que no te estas divirtiendo?

—Con una zorra como tú, jamás —le respondió a una chica de cabello largo, lacio y al rojo vivo, que llevaba puesto un vestido carmesí ceñido y de tirantas, dejando al descubierto un gran escote de prominente busto operado.

—¿Cómo que una zorra? Sabes que me hieres con esas frías palabras —dijo Verónica con pucheros y gestos ero infantiles. Michael no se inmutó.

—Bueno, bueno, bájenle el voltaje al momento, estamos aquí para celebrar —persuadió Thomas cruzando la pierna y levantando una lata de cerveza.

—¿Qué estamos celebrando, chocolatito? —preguntó Verónica mientras se pintaba los labios y mirándose con un espejo de mano.

—Estamos celebrando que El Don Casino abrirá dos sucursales más en las Vegas.

Don Casino… ahí fue donde murió mi hermano, pensó Michael.

Verónica alzó de alegría los brazos zarandeando los melones de silicona. Hubo una gran algarabía a excepción de Michael.

—Alguien me recuerda, ¿qué fue lo que pasó con el apostador estrella? —preguntó Michael.

—Ohh, ¿te refieres al saqueador de tragamonedas? —se cercioró Thomas.

—Sí, ese mismo.

—Lo encendimos a plomo —dijo Máximo, un joven de cabellera negra alocada, vestido de emo y ojos delineados. Se había mantenido callado observando su teléfono móvil hasta el momento. Michael no reaccionó, él ya lo sabía, solo deseaba que ellos mismos se delataran solo para tener más peso y reafirmar sus sospechas.

—Sí, recuerdo que cuando le dimos el golpe de gracia gritó: HERMANOOOOOO —explicó Máximo echándose a reír. Thomas escupió la cerveza en un chorro espumoso por las carcajadas. Verónica se reía como niña pequeña chillona y aguda.

Michael se levantó y de la chaqueta extrajo una pistola, antes que los otros se percatasen de ello, ya habían recibido tres balazos cada uno. Los nueve disparos consecutivos se extendieron por todo el bar. Los demás clientes no se tomaron las molestias de ver dónde venía el tiroteo, simplemente armaron un barullo y corrieron a la salida como una estampida de rinocerontes. Michael se agachó para ocultarse tras los sillones. De repente fue alzado por el cuello de la chaqueta. Zarandeaba las piernas. Un guardia de seguridad de dos metros de altura y gran masa muscular lo observaba desde la altura de sus ojos dilatados, la pupila se sacudía en su esclerótica.

Michael notó que el hombre sacaba algo del bolsillo de su pantalón, él no sabía que era, y no iba a esperar para averiguarlo. Lo pateó en la entrepierna. El sujeto soltó al muchacho para sostenerse el orgullo. Michael cayó al suelo, pero se levantó de inmediato y salió por una ventana de la fachada del bar.

El muchacho corría por las calles en plena llovizna y charcas negras. Lo perseguían. Los escuchaba. Sin comunicación; y de todos modos ¿A quién llamaría si acababa de cometer varios crímenes?

Después de minutos corriendo llegó a la autopista principal. Los automóviles andaban como en una carrera de Fórmula Uno. Michael se detuvo, mirando hacia el callejón y a la autopista consecutivamente. El sudor le escurría como un riachuelo por el rostro y el cuello.

Los vio, ahí estaban, los guardias de seguridad del bar con armas. Michael giró y se adentró en las vías de la autopista.

9 de Março de 2021 às 18:26 0 Denunciar Insira Seguir história
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