andypfrench Andy P French

Craig y Lily van en busca de su hija Chrissy quien fue secuestrada mientras una tormenta invernal de grandes proporciones se acerca.


Horror Todo o público. © Todos los derechos reservados

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Capítulo Único


Las advertencias se hacían cada vez más frecuentes. Se acercaba una tormenta invernal de grandes proporciones, el servicio meteorológico preveía un clima turbulento con vientos de hasta 100 kilómetros por hora y fuertes nevadas, alertaba también sobre posibles tormentas capaces de provocar actividad de tornados de categoría EF2-EF3.


Chrissy escuchaba en medio del llanto la radio desde la cajuela del auto donde la tenían encerrada. Temblaba sin poder contener el frío y el miedo. Sus manos y pies amarrados fuertemente, le cortaba la sangre sin dejarla fluir.


«No puedo dejar que mi cuerpo se congele, Chrissy tu puedes y debes mantenerte alerta, de esta vas a salir», pensaba constantemente.


—Por qué fui tan caprichosa y discutí con mamá —se repetía en susurro para mantenerse despierta.


Pensó que quizás si se movía hacia un lado podría alcanzar su celular que se encontraba en su bolsillo, con cuidado de ser escuchada lo sacó y empezó a intentar enviarle su ubicación en tiempo real a su madre.


゚°º。✧。º°゚゜✧゜゚°º。✧。º°゚゜✧゜


—¿Esta niña por qué nunca me hace caso?, le dije que no podía salir porque viene una tormenta con tornados —refunfuñó Lily.


—No te preocupes la vamos a encontrar —dijo Craig tranquilizándola—. ¿Sabes para dónde se fue?


—Comentó que quería comprar no sé qué en el super, pero me imagino que era para ir a encontrarse con ese adefesio de novio que tiene. Mejor vamos rápidamente a buscarla antes que nos atrape la tormenta —dijo angustiada Lily.


Llegaron con dificultad al supermercado, la tormenta estaba dejando ya una acumulación de nieve importante y caía abundante lluvia helada.


Buscaron y ya no había nadie, y el supermercado lo estaban cerrando para protegerlo de lo que se veía venir.


—Señor por favor... ¿No vio por casualidad a una chica de cabello castaño, ojos verdes, vestida de pantalón negro y chaqueta de invierno rosa? —dijo Lily suplicándole y con cara de angustia


—Es posible.


—¿Cómo es posible? —gritó Craig—¿Cuánto quiere por la información?


—¿Cuánto vale para usted?


Sacó lo que tenía en el bolsillo y con rabia se lo entregó.


—¿Qué sabe?


—Un hombre joven la empujó en el baúl de su carro y se la llevó.


—¿Cómo? —gritó Lily angustiándose.


—Si tienen algo más podría hasta darles la placa del carro —rió de manera burlona.


Craig con mucha ira lo tomó del cuello de la chaqueta y lo lanzó contra la pared, el hombre asustado metió su mano en el bolsillo y sacó un papel arrugado con el número.


—¿De qué color era el carro?


—Rojo, rojo, pero suélteme.


Tomaron al hombre del brazo y lo llevaron a la primera estación de policía cercana, donde contaron sobre la situación de Chrissy.


—¿Pero qué podríamos hacer en medio de la tormenta? —respondió el policía de turno— Seguro que esta con el noviecito por ahí, no debería preocuparse tanto señora. Igual tienen que esperar 48 horas para poner la denuncia...


Con la nula respuesta de las autoridades, dejaron al estupido hombre y salieron enfurecidos y angustiados en busca de su hija. Empezaron a caminar cuando sonó el celular de Lily.


—Es Chrissy.


—Hola mi amor.


No hubo respuesta, pero al ver la pantalla vio que le estaba llegando su ubicación en tiempo real y supieron de inmediato que algo malo le estaba pasando.


—Vamos no perdamos más tiempo —gritó Lily.


—Llenemos el tanque de la camioneta primero —dijo Craig— esto no pinta bien.


Rápidamente se dispusieron a coger la carretera, pero la falta de visibilidad y las inclemencias meteorológicas, lluvia helada, niebla y grandes acumulaciones de nieve dificultaban la conducción y la visión.


Prendieron las luces para poder ver, sin embargo cada vez era más difícil saber por dónde iban, el carro zigzagueaba, resbalando sobre el pavimento perdiendo con facilidad la tracción y control de la camioneta. Craig comenzó a conducir el automóvil con movimientos suaves en el volante, manteniendo en lo posible la calma, sin hacer maniobras agresivas para no acabar en un accidente.


De un momento a otro la señal del GPS se volvió intermitente hasta perderse.


—¿Qué vamos a hacer si la perdemos? —repetía Craig desolado.


—No, confía ya estamos cerca, lo siento —decía Lily poniendo su mano en el pecho—. A mi niña no la voy a perder.


Lily tratando de tranquilizarse para poder pensar, comenzó a mirar a su alrededor qué había en el interior de la camioneta, descubrió un bolso con herramientas y una gran linterna led de gran potencia.


Tomó la linterna y la enfocó sobre la helada pradera al lado de la carretera, permitiendo ver así una gran área del terreno, avanzaron unos cuantos metros cuando vio un carro rojo estrellado contra un poste, detuvieron el carro unos metros atrás y con precaución bajaron de él, comenzaron a caminar por la carretera cubierta de nieve que crujía bajo sus pies, resbalando a medida que se aproximaban.


Al llegar lentamente se acercaron con el propósito de no ser vistos, pero dentro del carro ya no había nadie, limpiaron con dificultad la placa y efectivamente pudieron corroborar que era el carro correcto y revisar con facilidad su interior.


Encontraron manchas de sangre en la cajuela.


—¡Mi niña... —se puso la mano en la boca Lily para no gritar— ...está herida!


—El hombre también —dijo Craig revisando el frente del carro, puesto que había gran cantidad de sangre en el volante.


Lily apuntó la lámpara hacia la nieve que cada vez estaba más alta y vio como puntos de sangre brotaban del suelo congelado.


—Aquí hay un rastro de sangre, debemos darnos prisa —aseguró Lily.


Sacaron de la camioneta el bolso de las herramientas, tomando cada uno una de ellas por si tenían que defenderse, se colocaron chaquetas más gruesas, gorros y guantes.


Marcharon lo más rápido que les permitía la nieve dejando a su paso grandes perforaciones en ella, el viento era tan fuerte que hacía que retrocedieran, sus cuerpos los sentían cada vez más pesados.


El rastro de sangre se iba perdiendo a medida que la nueva capa de nieve caía sin parar.


La luz de la linterna se volvía más difusa, pues estaba perdiendo potencia, cuando a unos metros de distancia vieron con dificultad la luz que provenía de una cabaña.


—Apaga la linterna —susurró Craig— no podemos dejar que nos vea.


—¿Tendrá allí a Chrissy?


—Eso espero.


Se acercaron con cautela a mirar por la ventana, que por la acción de la neblina y el frío estaba totalmente empañada y no les permitió ver casi nada.


Se veía la sombra de un hombre que caminaba de lado a lado de la estancia y otras personas sentadas de espalda a la ventana.


—Quédate atrás —habló bajo Craig— voy por detrás a mirar si puedo entrar.


—Ten cuidado —respondió Lily en el mismo tono.


Craig con un martillo en su mano se asomó con cuidado por la parte de atrás de la cabaña cuando sintió un golpe fuerte en su cabeza y se desmayó. Lo arrastraron con dificultad, puesto que Craig era un hombre de contextura grande y musculoso, llevándolo hacia el mismo lugar donde estaban sentadas las demás personas.


Lily al ver tal espectáculo se camufló en un rincón de la cabaña donde había una serie de canecas enormes que olían a podrido, al asomarse para ver qué contenían, vio con espanto partes de cuerpos destrozados en estado de descomposición. Sin poder moverse, tuvo que quedarse allí viendo tan lamentable espectáculo.


Escondida vio al supuesto novio de su hija salir de la cabaña, revisando cuidadosamente el lugar con un hacha ensangrentada en la mano.


—Yo sé que estás ahí, mamá...mamá —gritaba sin descanso.


Lily aterrada, no movía ni un solo músculo de su cuerpo además que sentía ya los efectos de la hipotermia.


«No puedo dejarme vencer del frío, soy la única oportunidad que tienen mi hija y Craig», pensaba confiada de que no la viera aquel hombre.


Cedric buscaba con rabia, porque no la podía hallar entre tanta neblina, hasta que cansado y temblando del frío entró de nuevo a la cabaña.


Al mismo tiempo Lily estaba escondida y vio que había otra vivienda a unos cuantos metros de allí, cerciorándose de que Cedric ya no estaba cerca, corrió a guarecerse en algo que parecía un establo.


Entró tratando de no hacer ruido, pero en la oscuridad escuchaba quejidos, al encender la linterna en la luz más suave para no ser vista, quedó petrificada al ver una serie de jaulas con más de una docena de mujeres jóvenes en estado de total desnutrición e hipotermia.


Con la piel pegada a los huesos, los ojos hundidos y con sangre seca de los colgajos de piel que caían en las cadenas que las sostenían, buscó en un recorrido rápido entre todas ellas a su hija, pero no estaba allí.


Estando en esto, sintió que alguien se acercaba, rápidamente buscó dónde refugiarse apagando la luz tenue de la linterna.


—Mamá yo sé que estás allí. Te encuentro y te mato —gritaba Cedric, buscando infructuosamente y desesperado dando golpes con el hacha en el piso.


Cansado dio otro grito colérico y se enrumboó de nuevo hacia la cabaña.


Lily al salir de su escondite se resbaló en algo húmedo que estaba en el piso, prendió de nuevo la linterna y con horror se dio cuenta que su escondite estaba tapizado de partes de piel.


Alcanzó a emitir un pequeño grito de espanto el cual el asesino escuchó, e hizo que se devolviera en una carrera frenética con el deseo de encontrar a la escurridiza mamá.


Cuando llegó no encontró nada y le dio la espalda a la que se convirtió en su agresora. Lily estaba adolorida y totalmente enfurecida, con un rastrillo clavo contra la pared al asesino.


Cedric cayó de rodillas ante Lily, rápidamente sin perder tiempo corrió hacia la cabaña, en la sala estaban al parecer los dueños del lugar muertos sentados en sus sillas y en el piso tendido Craig sangrando. Lo movió con el deseo de que estuviera vivo, y efectivamente lo estaba, pero al verla de nuevo se desmayó.


Corrió por todas las alcobas buscando desesperada a su hija, al entrar al sótano encontró a su hija tendida en una camilla metálica, cubierta de sangre fresca, amarrada de pies y manos y sin conciencia.


Al verla pensó que estaría muerta, llorando desconsolada quitó las ligaduras con un cuchillo enorme que al parecer utilizaba el asesino para acabar con la vida de estas pobres mujeres.


En un momento de lucidez volvió su mirada hacia la entrada y vio con asombro que Cedric venía de frente hacia ella con su hacha levantada, Lily sin darse cuenta tenía el cuchillo fuertemente agarrado por la empuñadura y en posición de defensa y el hombre al asestar el golpe se clavó el cuchillo.


—Mamá —dijo casi sin voz Chrissy.


—Mi amor, estás viva —dijo levantándola con esfuerzo sacándola hacia la sala.


Ayudó a levantar a Craig que tenía una gran contusión en la cabeza, corrió a la cocina a buscar un paño y algo que le sirviera para contener el sangrado, cuando escuchó voces afuera.


—Cedric, amigo ¿en dónde estás? —llamaban con fuerza— Nos estamos congelando.


Lily corrió a la sala a ocultar a Chrissy y a Craig, apenas y lo lograron cuando entraron dos hombres armados, que fueron de inmediato a la cocina a buscar qué tomar.


—¿En dónde estará? —se preguntaron— Debe estar en el sótano trabajando como siempre.


Bajaron las escaleras y al encontrarlo muerto corrieron a tratar de subir de nuevo, pero Lily ágilmente ya había cerrado la puerta con el candado que pendía de ella, luego corrió un mueble pesado para asegurarse que no pudieran salir fácilmente.


—¡MALNACIDOS DÉJENOS SALIR!—gritaban fuertemente los hombres.


Lily terminó de atender a Craig y abrigar a Chrissy y tomando las armas que habían abandonado los hombres en la cocina le entregó una a su hija por si tuviera que defenderse y le mostró cómo hacerlo rápidamente.


—Mi amor, si es necesario dispara —recomendó Lily—. Debo ir por las mujeres que están en las jaulas porque el viento cada vez es más fuerte y no creo que sobrevivan si las dejamos allí.


—Yo voy contigo —dijo Craig— porque tú sola no puedes.


—No, tú estás muy mal.


—Yo voy mamá —replicó Chrissy dándole el arma a Craig.


Salieron de la cabaña y el viento era tan fuerte que no les permitía avanzar con rapidez.


—Esto se está poniendo cada vez más grave —dijo fatigada Lily.


Llegaron por fin al establo y con enorme dificultad abrieron las jaulas y quitaron las cadenas con las llaves que colgaban en un gancho.


—Las mujeres están tan débiles que no creo que soporten el frío y que logren caminar —dijo Lily mortificada por la impotencia del momento .


Volteó a mirar a Chrissy y ella estaba destapando un tractor que estaba tapado con una lona, le engancharon un remolque que se encontraba afuera, lo más rápido que pudieron subieron con dificultad a las diez mujeres a él, y estando en esto comenzaron a ver como un tornado de nieve enorme se acercaba a ellas a una velocidad inimaginable.


—Apresúrense, viene muy rápido —grito Chrissy asustada.


Lily arrancó el tractor pero la nieve y el viento enfurecido no le permitía avanzar fácilmente, cuando al fin lograron llegar, por que realmente era a solo unos metros de distancia, comenzaron a bajar a las mujeres y casi tirarlas dentro de la cabaña cuando con horror vieron cómo volaba por el aire el establo y todo lo que tenía adentro, los vientos eran tan intensos que arrancaba todo lo que encontraba a su paso.


La cabaña se sacudía con fuerza y todos allí temblaban de miedo y de frío, pensando que también se los iba a llevar el tornado.


゚°º。✧。º°゚゜✧゜゚°º。✧。º°゚゜✧゜


Pasada aproximadamente una hora de angustia y terror todo volvió a una supuesta calma.


—Vamos a tener que quedarnos aquí, mientras baja un poco el mal tiempo —dijo Lily empoderada de la situación.


Comenzaron por envolver los cuerpos sin vida de los dueños del lugar, con diligencia buscaron cómo abrigar a todas las mujeres que estaban en un estado lamentable de hambre e hipotermia.


Como Lily bien sabía debían tener mucho cuidado al manejar su estado, puesto que al revisarlas notó que ya estaban casi todas en la fase más peligrosa de la hipotermia severa.


—Ya están casi todas sufriendo la muerte dulce —dijo alarmada Lily.


—¿La muerte dulce?, ¿qué es eso? —preguntó Chrissy.


—Es cuando la temperatura del cuerpo deja de temblar y concentra la sangre en los órganos vitales y la sangre comienza a ser bombeada de manera radical al cerebro —aclaró Lily.


—Entonces hay que hacerlas que entren en calor —dijo Chrissy frotando a una de ellas.


—Para, para. No podemos hacer eso, no pueden entrar en calor tan rápidamente hay que abrigar sus pies y manos solamente, y poco a poco darles calor porque algunas de ellas ya empezaron a alucinar y a perder la consciencia. Si lo hacemos muy rápido podemos agilizar su muerte.


—¿Tú cómo sabes todo eso? mi súper mamá —con una sonrisa preguntó Chrissy.


Lily no respondió, estaba concentrada atendiendo a cada una de las jóvenes mujeres como si fueran sus hijas.


—Chrissy ve a la cocina y mira que tenemos de comida, porque hasta donde yo veo, vamos a tener que esperar a que baje la tormenta para poder pedir ayuda.


゚°º。✧。º°゚゜✧゜゚°º。✧。º°゚゜✧゜


Pasaron los días, conteniendo el horror de la muerte, puesto que algunas de las mujeres no lograron sobrevivir por el estado en que las encontraron.


Cuando ya la tempestad y los vientos dejaron de soplar tan fuerte, escucharon afuera una máquina quita hielo, Chrissy abrió con gran dificultad la puerta puesto que estaba totalmente aprisionada por la nieve.


—Señor, señor ayúdenos por favor —gritó Chrissy agitando sus brazos


El hombre apagó el motor y se bajó rápidamente de la maquina.


—¿Que pasa? ¿Quién eres? ¿Dónde están mis padres? —dijo totalmente azorado corriendo hacia dentro de la casa, encontrándose con el espectáculo más espantoso nunca antes visto.


Le contaron tan terrible experiencia al pobre hombre que acababa de ver a sus padres muertos y por radio de inmediato comunicó a las autoridades, que a las dos horas lograron llegar con ambulancias.


Al terminar de sacar a los sobrevivientes notaron que el tornado había hecho un hueco en el sótano de la cabaña y lo taponó con una masa increíblemente gigante de hielo del cual sacaron luego el cuerpo de Cedric y de sus dos cómplices totalmente congelados, como si la misma naturaleza quisiera que sintieran lo mismo que habían hecho sentir a las vulnerables mujeres que torturaron.



18 de Dezembro de 2020 às 02:48 6 Denunciar Insira 7
Fim

Conheça o autor

Andy P French ✍🏻Escritora 🖌️Diseñadora 🖍️Ilustradora 🧩Mercadologa y Publicista 🏆 Campeona 2020 de La Copa de Autores Políglota en proceso 🇨🇴🇮🇹🇺🇲🇯🇵🇧🇷

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Unman Cualquiera Unman Cualquiera
Disfruté mucho la intensidad de esta historia y esa manera de condensar en breves escenas los momentos más terroríficos de lo que quizá habría podido ser una narración muy extensa. Esto va directo al sistema nervioso, gracias <3
December 29, 2020, 03:28

  • Andy P French Andy P French
    Gracias a ti por tus comentarios y por leer :) December 29, 2020, 03:31
Vanessa Aleman Vanessa Aleman
Me aceleró el corazón un par de veces! Que horror, cuanto caos y sangre, menos mal los asesinos tuvieron justicia! Afortunadamente los padres de Chrissy no descansaron hasta encontrarla. Pobres las otras chicas que no corrieron con tan buena suerte.
December 28, 2020, 04:21

  • Andy P French Andy P French
    Qué bueno haberte causado esas sensaciones 😅 December 28, 2020, 04:29
Martina  Gómez Martina Gómez
¡Qué horror! No me gustaría estar en la situación ni de Chrissy ni de Lily.
December 20, 2020, 23:36

~