stanger23 Doctor Sa7an

En un pueblo pequeño del estado de Maine, sucede un macabro accidente que reanima una vieja maldición muy temida y respetada por la gente mayor, pero nada creíble para los mas jóvenes hasta que uno de estos jóvenes se convierte en testigo de primera mano de esta. He aquí su testimonio.


Horror Histórias de fantasmas Para maiores de 18 apenas.

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La maldición de Sara Terus

Corría el año 2010 cuando sucedió este macabro "accidente" que alarmó a todo el estado de Maine. Durante un mes, los telediarios cubrían la misma noticia día tras día hasta que de un momento a otro, la cosa cesó. Mi historia como testigo provocó inexplicablemente la credibilidad y el terror de esta, únicamente en la gente mayor, debido a que se habían criado con una leyenda de un demonio o algo parecido que solía aparecer en una fecha determinada. Mis abuelos, varias veces le dijeron a mis padres que debían abandonar el estado lo antes posible por mi bien, todo esto sin cortarse y en mi presencia, recuerdo que su seriedad me inquietó bastante.

Robert iba a mi colegio, y si no me equivoco, me sacaba unos dos años. Compartía clase con mi hermana (segundo de Bachiller), aunque parecía un poco mayor, probablemente porque repitió algún curso. De todas formas, esto no tiene importancia. Era un chaval bastante popular en el colegio, pero extremadamente arrogante y acosador. Varias veces sentí su mirada burlesca cuando me iba a la planta de Bachiller para fotocopiar algunas cosas y me lo encontraba en el pasillo. Una de estas veces me preguntó si alguna vez había pensado en "follarme a mi hermana y echar mi semen en su boca, pues estaba muy buena..." . No había sentido tanto asco nunca por una persona que en aquel momento, quise matarlo, pero no sin antes torturarlo de manera lenta y cruel. ¡No me juzguéis! Finalmente, no le hice caso y seguí andando a lo que él me tiró una bola de papel mojada en saliva, probablemente, una mezcla de entre los tres para mí.

El 10 de diciembre a las aproximadamente 22:30 PM, yo volvía de la casa de mi mejor amigo Austin, cuando me topé con Robert y compañía. Intenté pasar desapercibido bajando la mirada y cambiando de trayectoria, pero los muy desgraciados me vieron. Acto seguido, Robert se dirigió hacia mí con una mirada vacilante y amenazante a la vez, sus amigos le siguieron como perros.

¡Orejón! ¿Qué tal tu hermanita, ya te la fol..., antes de que pudiera terminar su repugnante pregunta, le dediqué mi dedo medio y un par de palabras que, sin duda, eran las únicas existentes en su diccionario.

Empezó la persecución...

No recuerdo el camino que recorrí para llegar a aquel maldito lugar, pero lo que si sé con certeza es que corrí cerca de 10 minutos sin parar. Cuando ya estaba como un asmático en pleno ataque y listo para rendirme ante los perros salvajes, me di cuenta de que había llegado a una pequeña plaza que no sabía ni que existía en nuestra ciudad, de hecho, aseguraría de que esta zona era un descampado normalmente. La plaza estaba rodeada de viejos edificios que parecieron adaptarse más bien a una época muy lejana a la nuestra, diría muchos siglos anteriores. No tuve mucho tiempo para contemplarla, porque ya escuchaba las voces de Robert y los demás acercarse, así que, decidí buscar rápidamente algún lugar dónde esconderme antes de que lleguen. Al final de la plaza, había un viejo carro de circo, debajo de este, se hallaba como una especie de trinchera. No dudé ni un segundo en meterme ahí abajo y rezar para que no me encontraran. Una vez ahí, en mi cuerpo se introdujo otro no invitado que pertenecía a la familia de los temores... aparte del miedo que le tenía a aquellos matones, apareció el miedo a lo desconocido, a lo paranormal, a lo misterioso. ¿Y si ahora aparece una mano, que hasta ahora estaba enterrada, debajo de mí y me intente arrastrar al infierno?, ¿Y si se me aparece una cara emergiendo lentamente de la tierra? , ¿Y si sale algo del c...

¡Orejón, cabrón, sal ahora mismo y tu castigo no será tan duro!, se escuchó la voz de Robert y me dio a entender que la búsqueda ya había empezado.

Como no salgas, optaremos por jugar con tu querida hermanita, que ya tiene una edad para este tipo de juegos... , me dirigió la palabra Bob y todos se echaron a reír. Involuntariamente, de mi boca salieron ,en voz baja, varias frases muy parecidas a las suyas dirigidas a su persona. Estaba harto de escuchar faltas de respeto e insultos hacia mi hermana, así que en su momento pensé en levantarme y enfrentarme a ellos, aunque me quede apaleado después. Todavía reían los muy idiotas estos...

De repente, sus risas fueron interrumpidas por un fuerte y largo "¡Shhhhhhhhhhhhh!"

Tanto ellos como yo nos quedamos sorprendidos y en mi caso también algo asustado, porque me pareció escucharlo muy cerca de mí. Como era de suponer, Robert y compañía pensaron que el vacilón que les mandó callar fui yo, por lo tanto prosiguieron con los insultos hasta que se escuchó un horrible grito que en un principio pensé que era de algún gato, debido a lo agudo que era, pero desgraciadamente no acerté. El grito si que se parecía al de un gato siendo desollado vivo, pero a medida que se iba alargando, me di cuenta de que no pertenecía a ningún animal, pues aquello se transformó en un llanto demoniaco del mismísimo infierno. Desde ahí abajo, pude ver como los tres tontos se congelaron del susto sin saber de dónde provenía el sonido. No paraban de girar sus cabezas mirando alrededor hasta que la cabeza de Robert se paró y su mirada se clavó en dónde estaba yo. Me ha visto, pensé en aquel momento y justo cuando estuve a punto de salir de ahí abajo y echar a correr, escuché unos pasos por encima de mí seguidos de un gruñido asqueroso. Algo se bajó del carro, algo que no era humano...

Unos pies infectados y con los huesos de los dedos al descubierto pisaron el suelo. Mi corazón se aceleró y empecé a sufrir fuertes temblores. La cosa se quedó unos segundos, estática, gruñendo y se encaminó hacia Robert y sus amigos. A medida que se iba acercando a ellos y alejando de mí, pude ver lo que era o lo que intentaba parecer ser. Me pareció ver a una anciana medio desnuda, sus zonas intimas estaban cubiertas por un pañal lleno de, seguramente, excrementos, dado que emitía un fuerte olor a eso. Robert fue el primero en gritar, seguido de sus colegas. La reacción de los tres le pareció encantar a aquella cosa, porque empezó a reír de forma descontrolada a medida que se les acercaba cada vez más. Nunca olvidaré a aquella risa siniestra, que cambiaba de tono agudo a grave, de grave a agudo, algo inhumano. Cuando estuvieron a punto de echar a correr, la criatura se abalanzó sobre ellos dejando caer el puerco pañal y con una sustancia pastosa que le salió del trasero, consiguió paralizarlos. Después... ¡Oh Dios! Después, empezó a comérselos de forma conjunta comenzando por sus partes íntimas. Los chicos gritaban y gritaban del dolor mientras que sus gritos se mezclaban con el sonido que producía la criatura al masticar su carne. Entre tanto, los iba apuñalando y desollando con sus largas, sucias y encorvadas uñas. Cerré los ojos e intenté taparme los oídos para así evitar que estos ruidos infernales entren en mi cabeza. Las lágrimas incontrolables empezaron a caer y cuando abrí los ojos para secármelas , la cosa me estaba mirando de lejos, sonriendo en todo momento... Su rostro era como el de esas muñecas de porcelana antiguas, pálido y medio descompuesto. Gracias a la sonrisa de oreja a oreja que me dedicó, pude ver como los trozos de carne se le habían clavado en sus largos y afilados dientes, dientes que medían cerca de 20 cm.

¡Hola! , me saludó aquella criatura infernal con una voz siniestra que emergió entre las voces de sufrimiento de Robert y sus amigos. No pude más con la situación y me desmayé por completo...

Me despertó alguien y cuando abrí los ojos me di cuenta que me encontraba en un descampado, empapado en mi propio pis y rodeado de policías. Delante, vi que un grupo de personas examinaban tres esqueletos humanos. No tardé mucho en recordar lo de anoche y comencé a chillar como un loco hasta que vinieron unos médicos armados con jeringuillas, probablemente, tranquilizantes y me montaron en una camilla.

Nunca se tuvo en cuenta mi testimonio en cuanto a las muertes grotescas de los tres chicos, es más, algunos agentes incluso se lo tomaron a ciencia ficción y no les culpo. Finalmente, determinaron que la causa de sus muertes fue un ataque de uno o varios animales salvajes, pero en el pueblo la gente mayor hablaba de otra cosa. Algo de una maldición de una bruja que existió y que murió en la fecha exacta de nuestro percance. Una tal llamada Sara Terus...


4 de Março de 2021 às 00:06 2 Denunciar Insira Seguir história
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Fim

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Doctor Sa7an Estas historias nacen directamente de una mente que convive 24/7 con múltiples ideas de terror que necesitan ser sacadas de mi cabeza antes de que provoquen mi locura.

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me quede con ganas de más descripciones sangrientas, pero las escena es muy buena como para imaginarse lo peor, gran historia
November 27, 2020, 20:12
Ana Jiménez Ana Jiménez
Interesante relato, pero creo que se debió abordar un poco mas sobre la maldicion de sara. Sobre su origen, pero del resto todo bien.
November 16, 2020, 03:44
~