shoara Blue Shoara

Tus movimientos me cautivan bajo las luces oscuras. Tus elegantes gestos, tus miradas secretas Con esta extraña sensación, esta impresionante atracción. ------- Inspirada en la canción Move de Taemin.


Fanfiction Celebridades Para maiores de 18 apenas.

#gay #oneshot #homosexual #lemon #songfic #boyxboy #Yunho #move #ateez #seonghwa #hongjoong #yeosang #mingi #wooyoung #Yunwoo #Jongho #San
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Move

- ¡No acepto un no por respuesta! – la voz grave de Mingi se escuchó al otro lado de la línea telefónica – Es el cumpleaños de Jongho y vas a venir a celebrarlo con nosotros, quieras o no. ¡No me hagas tener que ir a buscarte a tu casa o te juro que te arrastro de los pelos Jeong Yunho! – le amenazó.


El chico amenazado suspiró. La verdad es que no le apetecía nada de nada ir de fiesta. No es que no apreciara a Jongho, al fin y al cabo era uno de sus mejores amigos, es simplemente que sabe lo que pasará. Todos le echarán en cara que se ha convertido en un ermitaño. ¡Él que era el alma de la fiesta! Pero la vida es así. Prefirió centrarse en su trabajo y en pulirse una buena vida (como la que gozaba ahora) a ir de fiesta en fiesta, revolcándose con cualquiera que se le prestase o beber hasta perder la consciencia. Claro que lo hizo, cuando era un puberto que no tenía clara aun su orientación sexual ni lo que quería hacer con su vida. Pero todo eso quedó atrás cuando descubrió su verdadera vocación en la universidad.


Siempre le habían gustado los libros, pero su pasión se desbordó cuando comenzó a estudiar la carrera de Literatura, completándola con un Master en Comunicación y Periodismo. Trabajó durante sus años de estudiante en una librería, hizo sus prácticas en una editorial de renombre y en su poco tiempo libre hacía tareas de voluntariado en una biblioteca. Estar rodeado a todas horas de libros fue lo que le hizo tomar la loca decisión de invertir todos sus ahorros en crear una pequeña editorial, a la que llamó Mousai y que gracias a sus titánicos esfuerzos estaba cobrando fuerza y había conseguido hacerse un huequecito entre las principales del país.


Sus amigos habían seguido otros caminos en la vida, se habían divertido, habían viajado, habían hecho mil cosas que él nunca pudo hacer, porque si su empresa se iba a pique se quedaría sin nada. Y Jeong Yunho no había sacrificado su juventud y dinero para ver cómo se hundían sus sueños.


Así que allí estaba, teléfono en mano hablando con Mingi mientras revisaba una historia de un joven escritor totalmente desconocido, pero que le tenía totalmente absorbido en su novela. Ni siquiera había leído su nombre al principio del escrito, pero eso era lo de menos. Lo que realmente importaba era la historia que tenía entre manos.


- ¿Estás escuchándome? – se oyó a su amigo hablar por el auricular - ¿Yunho? Creo que me ignora… - el joven hombre se dirigió a una tercera persona –

- Estoy aquí… perdona Min… ¿Qué decías? – Yunho volvió en sí.

- Que a las 10 en punto, te quiero ver en la puerta de “The Snail Bride” para cenar y que ni se te pase por la cabeza que después de eso te irás de vuelta a casa. Te vas a venir con los chicos y conmigo a celebrar el cumpleaños de Jongho, ¿estamos? – le dijo en tono enfadado - ¡Ah! Y ni se te ocurra venir con esa ropa que usas en tu día a día. Estoy seguro de que ni siquiera has abierto la bolsa que dejé en tu armario. Saca la ropa de ahí y úsala. ¡Es una orden!


Mingi era su mejor amigo desde que usaban pañales, habían estado juntos siempre, aunque sus trabajos fueran tan opuestos como un CEO de una pequeña editorial y un modelo. A Mingi, solían regalarle algunas prendas con las que desfilaba, y como tenía tanta ropa, se dedicaba a renovarle el armario a Yunho, ya que ambos usaban la misma talla. En realidad Mingi estaba convencido de que si Yunho saliera un poco de sus libros, podría ser modelo profesional, ya que tenía una estructura corporal demasiado envidiable y apta para ese trabajo. Le había pasado muchos contactos influyentes en el mundo de la moda, pero Yunho había rechazado todos y cada uno de ellos sin siquiera mirar los nombres. Para él los libros eran su vida, no la ropa, el maquillaje y los flashes de las cámaras.


- ¿Dejarás de molestarme si lo hago? – Yunho cerró el manuscrito recién terminado.

- Lo haré. – afirmó Mingi.

- De acuerdo, tú ganas. Pero sólo porque es el cumpleaños de Jongho.

- Me conformo con que salgas de tu burbuja al menos una noche. Recuerda, a las 10 en The Snail Bride. No llegues tarde. – Y sin darle tiempo a decir nada más, Yunho se encontró con el molesto sonido de la línea comunicando, puesto que Mingi le había colgado la llamada.


Suspiró y con resignación dejó lo que estaba haciendo. Por suerte ese día había estado trabajando desde casa. Ventajas de ser el jefe, se dijo. La verdad es que le gustaba leer en completo silencio sin ruidos molestos, por eso solía llevarse los manuscritos a casa para revisarlos y corregirlos, tranquilamente, sin interrupciones ni ruidos de teléfono. En esos días, Wonwoo era quien se quedaba a cargo de la editorial. Confiaba ciegamente en él y en Namjoon para que la empresa funcionara correctamente. No tenían secretarias, porque a los tres les gustaba hacerlo todo personalmente. Se habían conocido en la universidad y los tres estaban igual de locos por los libros, por eso se habían vuelto inseparables.


Se levantó del cómodo sillón de lectura, y tras dejar todo recogido en su sitio, se dirigió a la habitación en busca de la bolsa que le había llevado hace unos días Mingi. Cuando sacó las prendas estirándolas sobre la cama, bufó con una sonrisa de medio lado pintada en su cara. Si su amigo creía que se iba a tragar que esa clase de ropa era de un desfile, estaba muy equivocado. Bueno, vale… aceptaba que la americana de terciopelo bordada y de estilo militar si era de diseñador, pero los pantalones ajustados de cuero…. Eso sí que no…. El atuendo lo completaba una camisa blanca, sin cuello.


Se fue a la ducha tras mirar la hora, tomándose su tiempo para darse un baño y así relajar los músculos del cuello, tensos por tantas horas de lectura. Para cuando salió de debajo del agua el reloj había corrido demasiado para su gusto. Tenía el tiempo justo para vestirse y salir hacia el restaurante.


La verdad es que no había pensado en usar esos pantalones que le había regalado Mingi, pero los que tenía en mente utilizar, recordó que estaban en la tintorería, así que si quería llegar a tiempo, debería ponérselos. Así que ahí estaba él, un CEO de una editorial, enfundado en unos pantalones de cuero demasiado ajustados para su gusto (y demasiado modernos también) y usando ropa de diseñadores de renombre, mientras intentaba hacer algo con su pelo, pero al llegar tarde, decidió dejar que se secara sólo al aire, en lugar de ir bien repeinado como acostumbraba a hacer cada día.


El tráfico ese día estaba imposible, así que a pesar de todos los atajos que tomó… llegó tarde. La consiguiente bronca de Mingi no se hizo esperar cuando le llamó por teléfono para saber por qué no había llegado todavía. Bronca que se aplacó un poco en cuanto le vio aparecer por la puerta del reservado del restaurante con la ropa que no pensó que se pondría y con el pelo revuelto, lo que unido a su gran altura y su porte, le daban un toque sexy sin caer en lo vulgar, como demostraron todas las miradas que se dirigieron a él en cuanto entró por la puerta del restaurante.


- ¿A esto te referías cuando dijiste que Yunho podría ser modelo? – preguntó Hongjoong mientras Yunho felicitaba a Jongho.

- Exactamente, ¿tenía o no tenía razón? – preguntó Mingi al resto de amigos con una pose de autosuficiencia. – Pero el muy…. No quiere salir de sus libros. Ganaría en un mes lo que ha invertido en todos los años que lleva con su editorial.

- Se trata de principios Mingi, no de dinero – le respondió el aludido.


Tras cenar una rica y tradicional comida coreana, fue el momento de ir a celebrar realmente el cumpleaños de Jongho. Se movieron en los coches hasta el distrito de Hongdae, lleno de clubs de ocio nocturno que daban vida a esa parte de la ciudad.


Tras encontrar aparcamiento, todos se dirigieron hasta el club en el que Mingi había reservado una zona V.I.P. El club era muy nuevo, por lo que estaba bastante de moda. No había joven en todo Seúl que no hubiese oído hablar de Danger y por consiguiente las colas para acceder al local eran bastante extensas. Gracias a Mingi, las evitaron.


Al entrar, el fuerte sonido de la música, desorientó un poco a Yunho, quien ya no estaba acostumbrado a estos lugares. Un ligero empujón de Seonghwa, le hizo moverse y seguir a Yeosang hasta el reservado. La zona V.I.P estaba situada en la zona superior del local. Cada apartado era diferente del contiguo, estaban separados, cerrados y aislados unos de otros pero todos tenían en común una cristalera que mostraba la pista de baile de la planta inferior.


Yunho acababa de sentarse cuando unos golpes a la puerta se escucharon, dejando pasar a un hombre joven. Jongho se levantó corriendo para abrazarle, dejando varios besos en sus labios. Todos se quedaron un poco sorprendidos ya que Jongho era alguien bastante introvertido y que no daba muestras de afecto por nadie de fuera del grupo. Bueno, eso era claramente hasta hace menos de un minuto.


- Chicos, os presento a mi novio, Son Dongju – dijo Jongho alegremente.

- Es un placer conoceros al fin, Jongho me ha hablado mucho de vosotros – aunque sonaba algo suave su voz era firme.


Después del shock inicial por saber de forma tan repentina que Jongho era un gay con pareja y de las debidas presentaciones, la animada charla no tardó en llegar, al igual que lo hicieron las bebidas y algunas personas más, conocidas del cumpleañero.


Todos estaban animados bebiendo y hablando hasta que Yunho no supo bien en que momento ocurrió, vio como sus amigos se hallaban perdidos en bocas ajenas. Sabía que los chicos no perdían la oportunidad de ligar si ésta surgía, pero lo que no esperaba es que todos, absolutamente sus 5 amigos, tuvieran a alguien con quien pasarlo bien, lo cual le hizo darse cuenta de lo solo que estaba.


Cogió su chaqueta y sin despedirse salió del privado, junto a otro grupito de personas que no parecían ser conscientes de lo que pasaba en la zona V.I.P y que fueron bajando por las escaleras de camino a la pista de baile, la cual se hallaba atestada de gente. El sonido retumbó en sus oídos a diferencia del ambiente en la zona superior donde la música se escuchaba, pero a niveles más normales.


Yunho miró a través de las luces en busca de la puerta de salida, vislumbrándola a lo lejos gracias a su gran altura. Lo único malo era que para alcanzarla debía atravesar toda la marabunta de gente que estaba moviéndose en la zona de la pista. Con un suspiro, comenzó a avanzar como podía entre todo el gentío. El ambiente estaba cargado. El olor que llegaba a sus fosas nasales era una mezcla fuerte de sudor, alcohol y multitud de perfumes variados.


Caminaba despacio intentando no tocar a nadie, especialmente a las chicas y esquivando vasos llenos de líquido que terminaban derramándose en el suelo por los fuertes movimientos de quienes los sostenían. Un golpe a traición le hizo girar sobre sus propios pies, quedando en dirección opuesta a la que pretendía tomar.


Iba a volver a caminar hacia la salida, cuando sus ojos se posaron sobre un chico que empezó a moverse de forma sexy coincidiendo con el ritmo de la canción que comenzó a sonar en ese momento. Sus movimientos eran lentos y sensuales, con un deje decadente que hacía imposible para Yunho dejar de mirarlo. Su pelo negro y algo largo, estaba humedecido por el sudor, su chaqueta amarilla estaba abierta dejando expuesto su pecho desnudo, sus pantalones negros ceñían tanto su figura que cada movimiento de su cuerpo al ritmo de la música, marcaban cada músculo de sus tonificadas piernas. El chico se apartó el cabello de la cara con una de sus manos y elevó la mirada cruzándose con la de Yunho quien se quedó sin aire al ver la sonrisa pícara que el desconocido le dedicó.


(Tienes el ritmo, tienes el ritmo)
Tus movimientos me cautivan bajo las luces oscuras
Tus elegantes gestos, tus miradas secretas.


Yunho se quedó quieto como un pasmarote mientras el otro chico seguía bailando frente a él, tocando su piel perlada de sudor, lamiendo sus labios carnosos, provocándole desde la distancia.


Por un momento, borré todo
Solo confiando en mi vista
Con asombro, oh oh, solo te estoy mirando a ti.


Una tercera persona se acercó al desconocido quien dejó de moverse solo para dar un trago a la bebida que el otro joven le había traído. Le dijo algo al oído y entonces de nuevo, se giró hacia Yunho y comenzó a bailar de esa forma tan sexy mirándole de nuevo mientras el otro chico se movía por detrás acariciando la piel expuesta del pecho o su cadera, observando con sus ojos rasgados al hombre que les observaba casi sin pestañear. Porque sí, Yunho era incapaz de moverse de su lugar, sin importarle si le golpeaban o se rozaban contra él. Sólo tenía ojos para ese moreno de movimientos hipnotizantes.


Debajo de las luces oscuras, los movimientos están empezando otra vez
Tus elegantes gestos, tus miradas secretas
(…)
Con esta extraña sensación, esta impresionante atracción.


El calor le estaba sofocando y sabía que no era solo por el ambiente y la aglomeración de personas en un mismo lugar. Todo era por culpa de ese chico frente a él, quien estaba disfrutando de torturarle aun si no le había tocado.


(Tienes el ritmo, tienes el ritmo)
Tus movimientos me cautivan bajo las luces oscuras
Tus elegantes gestos, tus miradas secretas

(Tienes el ritmo, tienes el ritmo)
Tus movimientos me cautivan bajo las luces oscuras
Con esta extraña sensación, esta impresionante atracción.


Yunho conocía la canción y sabía que estaba a punto de acabar y con ella, era consciente de que todo el juego de miradas entre el moreno sensual y desconocido y él se acabaría. Su hipnosis llegaría a su fin y él podría recuperar su cordura.


Cuando la canción terminó, Yunho se movió por fin, no sin antes haber empleado mucha fuerza de voluntad en el proceso. Puso rumbo a la salida por entre las personas allí reunidas, sin mirar ni una sola vez tras él. Alcanzó la puerta y tras abrirla, salió al exterior, sintiendo frío de repente por el cambio brusco de temperatura, se puso la chaqueta que llevaba en una de sus manos y colocándosela, fue en busca de su coche para volver a casa.


- ¿Ya te vas? ¿Tan pronto? – dijo una voz desconocida tras él.


Yunho se giró hacia la voz, más para comprobar que la pregunta no iba dirigida a él que por curiosidad de saber quién era el dueño del sonido. Se encontró con una mirada que ya conocía a pesar de ser desconocidos, y el chico moreno le dio una sonrisa pícara y juguetona que le decía que el juego no acababa ahí.


~~~✪✪✪~~~


Sus cuerpos calientes, chocaron contra la primera superficie resistente que encontraron en cuanto atravesaron la puerta de la habitación de hotel. Sus bocas se mordían y besaban con ansia, al mismo tiempo que sus manos se iban deshaciendo de la molesta ropa, aunque los pantalones ceñidos de ambos fue algo más complicado de sacar.


Se dejaron caer sobre la cama besándose con gula y acariciando sus cuerpos desnudos, salvo por la ropa interior. Para Yunho era algo nuevo y excitante, después de años con la misma rutina insulsa en la que se había convertido su vida social.


Los juegos previos en el Danger los tenía a ambos demasiado excitados, así que no perdieron el tiempo y terminaron por quitarse la ropa interior que tapaba sus notables erecciones. Dejando besos y caricias en el cuerpo contrario. La sorpresa se la llevó Yunho cuando descubrió que el chico estaba usando un plug anal para mantenerse dilatado. Descubrir eso, lejos de incomodarlo, le excitó más, puesto que no tendría que perder tiempo en prepararlo.


- ¿Te molesta que lo use? – preguntó el moreno.

- No. Me facilita las cosas bastante – dijo antes de inclinarse sobre el más bajo, lamiéndole los testículos y el tronco de su miembro mientras su propia mano viajaba a su pene para masturbarse y dejarlo duro por completo.


Su boca tomó el glande del chico debajo de él, dando pequeñas succiones cuando su lengua no jugaba en su hendidura, estimulándolo antes de meterlo por completo en su interior, subiendo y bajando la cabeza por el falo, a un ritmo donde el moreno dejaba escapar jadeos y se removía presa del placer.


Su mano se movía con velocidad en su propio eje, lubricándose con el líquido que salía de su hendidura, su boca trabajando de igual manera sobre el miembro del desconocido.


- Hmgg – jadeaba – por favor… te necesito dentro… por favor…. – le rogaba.


Yunho era alguien a quien le gustaba complacer a los demás en la medida de sus posibilidades (y según en qué cosas) por lo que sacó el miembro de su boca y tras incorporarse en la cama, sacó con cuidado el juguetito sexual. Se acomodó entre las piernas del moreno llevando su duro y húmedo miembro a la entrada de éste, rozando su punta contra el musculo fruncido, lubricándolo con su presemen. Le elevó un poco la cadera con las manos en su trasero y con una sola estocada, se introdujo en su interior, jadeando de placer.


Su miembro se acoplaba perfectamente a las paredes anales del chico, sintiendo la presión justa gracias al plug que había estado usando, lo cual había acelerado el proceso bastante. Su pelvis comenzó a moverse lentamente, buscando un ritmo adecuado a los deseos de ambos, poco a poco acelerando las embestidas. Sus manos se sujetaron con firmeza de la cadera ajena haciendo fuerza contra ella para profundizar las estocadas. Pronto la habitación se llenó del sonido de sus cuerpos chocando una y otra vez y de sus gemidos y jadeos llenos de placer.


- Déjame…. Montarte…. – le pidió el moreno, por lo que Yunho salió de su interior, tumbándose sobre el colchón.


No pasaron más que unos cuantos segundos para que el moreno se autopenetrara, comenzando a moverse de forma sensual como cuando bailaba para él en la pista al ritmo de la música, dejando escapar soniditos de puro gusto. Yunho llevó sus manos a los pezones del chico sobre él, rozándolos con las yemas de sus pulgares, estimulándolos. Poco a poco el chico cambió sus movimientos sensuales por pequeños botes que hicieron que la penetración fuera más y más profunda arrancándole gemidos a ambos. El alto le sujetó de la cadera ayudándole con los movimientos mientras él decidió que era hora de embestirle también por lo que su placer aumentó el doble sintiendo como su cuerpo temblaba y se tensaba preparándole para el orgasmo.


- Hazlo…. Dentro… - le pidió el desconocido entre saltos y gemidos.


Y no mucho tiempo después, Yunho hizo lo pedido, estallando en largas, cálidas y espesas tiras de semen que llenaron el interior del chico quien se corrió sobre su propio pecho, manchando a Yunho en el proceso. Ambos jadeando en busca de aire mientras los movimientos se van haciendo más lentos y suaves, hasta terminar con el moreno sobre el pecho del alto.


Lo último que recuerda Yunho es una sonrisa pícara y un beso antes de caer en brazos de Morfeo.


~~~✪✪✪~~~


Yunho estaba en su oficina dando los últimos retoques al acuerdo que por fin iba a poder firmar con el escritor que tanto había llamado su atención. Se había pasado el último mes hablando con San, su secretario, mediante mails y llamadas telefónicas, discutiendo con él las clausulas para conseguir la exclusividad de poder publicar su obra. Y hoy por fin se verían en persona, sin intermediarios de por medio.


La cita estaba prevista para 15 minutos después pero la voz de Wonwoo desde la puerta, le hizo saber que el hombre había llegado. Colocó las hojas del contrato en orden mientras Wonwoo le dejaba pasar y al elevar la vista se quedó sin habla.


Habían pasado varias semanas desde que despertó en la cama de la habitación del hotel completamente solo. Del chico misterioso no había ni rastro. Ni una nota. Nada. Era como si por allí no hubiese habido nadie más aparte de él mismo. Y ahora lo tenía frente a él de nuevo, con esa sonrisita pícara que le caracterizaba.


- Ha sido un tiempo sin vernos… - dijo sentándose en la silla frente a él – Después de firmar…. ¿te apetece jugar de nuevo? Prometo no irme esta vez.


Y así es como Jung Wooyoung se convirtió en el mayor éxito de Jeong Yunho tanto en lo profesional como en lo personal.

13 de Outubro de 2020 às 22:36 4 Denunciar Insira Seguir história
3
Fim

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Blue Shoara No soy buena escribiendo, ni plasmando en palabras todas las ideas que me ocupan la mente. Escribo como hobby, sin embargo, espero que quien lea mis historias, sepa valorar el tiempo que he ocupado para escribirlas y al menos espero que lo disfrute tanto como yo. Me gustaría que si lees mis historias, me dejes un comentario siendo sincera/o. Es la única manera de mejorar los fallos o cualquier cosa que se deba mejorar.

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Dafne uwu Dafne uwu
La verdad es que me encantó como en un solo capítulo lograste hacer una historia increíble; me atrapó completamente <3
December 10, 2020, 01:33

  • Blue Shoara Blue Shoara
    Me alegro mucho de que te haya gustado la historia. Gracias por tomarte tu tiempo en leerla y darle una oportunidad 😘 December 10, 2020, 02:22
NZ Nadia Zeid
Me ha encantado, no puedo decir más enganchada que he estado hasta el final 😍
October 14, 2020, 10:49

  • Blue Shoara Blue Shoara
    Si? Pues me alegro muchísimo de que te haya gustado la historia. ❤️ October 14, 2020, 12:22
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