alyssareigns Alyssa Reigns

Rain Noel quiere dejar el pasado donde siempre debió estar: en el pasado. Y ha intentado miles de formas para olvidarse de todo lo que paso, pero al parecer su corazón tiene vida propia, y no esta dispuesto a dejar de sufrir todavía, por lo que necesita una nueva estrategia para deshacerse de la esperanza y comenzar a ser más practica. Lamentablemente, de lo único que esta segura es que será mucho más difícil perdonarlo que amarlo. Bronimir Thait no puede vivir un minuto más con la culpa. Escapó demasiado tiempo e ignoro demasiados días a su corazón, pero ha decidido finalmente enfrentar sus demonios del pasado y corregirlos uno por uno, porque si de algo esta seguro es que jamás dejara de amarla, y tiene que recordárselo. Una historia corta de corazones rotos y de amor inquebrantable, donde incluso una emoción tan poderosa puede llegar a ser igual de dolorosa que la muerte.


Romance Para maiores de 18 apenas.

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Llegar al sol (One Shot)

El agua caliente de la ducha se precipitaba por su cuerpo, como la lluvia helada lo había hecho hace unas horas, en aquella escena del crimen, cercana a la plaza principal de la ciudad, donde la gente amontonada unos sobre otros intentaban captar algo de lo que había dejado como rastro el asesino que atormentaba a la población de Marless.

El ruido de las gotas chocando con su piel, con los azulejos, y con el final enlozado de la tina, eran una pura y relajante melodía para Rain Noel. Y mientras observaba como el agua que salía por la ducha, trasparente y limpia, era la misma agua que se vertía por el desagüe a unos centímetros de sus pies, finalmente dejó escapar un suspiro de alivio.

El agua, igual de limpia, igual de transparente, sin ningún rastros de suciedad, de barro, de sudor ni mucho menos de sangre, eso era lo que la calmaba, lo que le aseguraba que ya había terminado. Y Rain, al asegurarse que el agua reflejaba que ella estaba libre de peligro, se permitió aspirara una gran bocana de aire para relajarse, no un suspiro de preocupación, sino uno que la desconectara de todo lo que significaba su trabajo.

Debería haber renunciado hace un mes, como lo había planeado, pero esa estupida criminal, escondida en una de las escenas del crimen, la había escogido como la víctima mas fácil de intimidar y termino con una herida de bala en su brazo, obligándola a pagar un dineral en la operación de urgencia a la que la arrastro su mejor amiga y la policía, arruinando su plan de buscar un trabajo menos...bueno, menos espeluznante que el que había hecho desde que había llegado a la gran ciudad de Marless, 5 años atrás.

Ser fotógrafa forense en una ciudad con una gran ola de crímenes, era muy rentable, y aunque cada escena a la que tenia que asistir para obtener evidencia fotográfica para los detective, drenaba gran parte de su energía y valentía, la paga era lo suficientemente buena para permitirse uno que otro gusto lujoso, como los estantes repletos de libros--ediciones limitadas, algunos--, un armario solo para guardar sus centenares de par de zapatos, un cómodo departamento en el medio de la ciudad, buena alimentación y lo mas importante, el trabajo en el departamento de policía de Marless, le permitía mantener a su madre, sana y salva, en una cómoda casa a las afueras de la ciudad.

El precio que tenia que pagar era muy alto, pero lo valía. Y si nuevamente ahorraba lo suficiente, podría volver a retomar aquella idea de renunciar y dedicarse a lo que realmente había venido a la ciudad: Ser escritora.

Rain cerro los ojos por unos segundos, mientras dejaba que el jabón sobre su piel fuera limpiado por el agua caliente de la ducha, al igual que sus recuerdos de aquel incidente de hace un mes, y la actual ola de crímenes que estaba azotando a la ciudad.

Ni siquiera sabia porque lo hacia, pero desde que su mejor amiga le había conseguido el trabajo hace unos años atrás, cada vez que regresaba de una escena del crimen, pasaba horas bajo el agua, a veces sin ni siquiera incluir el shampoo o algún producto de limpieza, solo el agua cayendo, precipitándose, apresurándose sobre ella. Rain pensaba que así, podría borrar los devastadores recuerdos de cada una de las escenas de crimen. Algunas, no eran tan terribles, solo algunos vidrios rotos, o armas sin cargar, pero habían otras...

la joven de cabello dorado como el sol en el atardecer, sacudió su cabeza, queriendo borrar las imágenes del crimen de hoy.

Rain paso sus manos por su corto cabello, sintiendo las puntas de sus rizos caer sobre sus hombros, pesadas y llenas de Shampoo de manzanilla. Tomó el cepillo que colgaba de uno de los estantes pegados a los azulejos de la bañera y comenzó a cepillarlo lentamente, sin tener apuro en escapar del agua, sin importarle cuan alta saldría la cuenta este mes, en el que habían habido tantos asesinatos en Marless, los suficientes como para llamar la atención de la policía especializada estatal "PEE" y enviar a sus mejores detectives a monitorear los casos. Y aunque sabia qué era mucho mejor que la PEE tomara el cargo, también sabia lo que eso arrastraría hasta la ciudad, a "Quien" arrastraría a la ciudad.

De pronto, la joven dejo de saborear la tranquilidad y seguridad que el agua de su bañera le entregaba, cuando sintió el abrir de una puerta. La puerta de su casa.

Sin pensarlo tanto, cerró la llave del agua, soltó su cepillo y se envolvió en una toalla purpura que su madre le había regalado con su nombre bordado justo sobre su delantera. Salió de la bañera y poso su rostro sobre la puerta de metal del baño, para escuchar al intruso.

Intento mantener la calma, y no respirar más agitado de lo que ya lo estaba haciendo, para no llamar la atención del posible ladronzuelo, o peor, un posible asesino, quizás el mismo que estaba detrás de todas esas muertes.

Pero la paranoia y el miedo se disolvió rápidamente en el corazón de Rain, cuando se encontró reconociendo esas coordinadas y sonoras pisadas.

-Supongo que hoy no ha sido mejor que ayer. --comento Lili, mientras caminaba por el corredor que daba hacia la habitación principal.

Los tacones de media aguja de su mejor amiga sonaban apresurados, mientras entraba a la habitación de Rain y tocaba dos veces con su puño la puerta de metal del baño privado que había en el dormitorio de la joven fotógrafa, como si el dueño del departamento se hubiera enterado, antes de vendérselo, que ella estaba demente, y que necesitaba estar bajo el agua tanto como cualquier criatura acuática.

-Riri. --dijo Lili, apoyando sus palmas sobre la puerta del baño, sabiendo que no debía presionar el seguro de la puerta, porque eso solo empeoraría las cosas. --¿Cuanto llevas ahí dentro?

-Hola, intrusa. --respondió Rain, evadiendo la pregunta de su amiga. --dame unos minutos para vestirme y...

La joven tras la puerta, la que no estaba empapada en agua, con sus manos arrugadas de tanto estar bajo el agua, suspiro rendida y prefirió no presionar o preguntar más acerca del tema. Ella sabia lo difícil que habían sido los últimos días para su amiga y vecina, porque Liliana Monter vivía al final del corredor, en el mismo piso que Rain, ya que así una mantenían un ojo sobre la otra. Podrían haber decidido compartir piso pero Rain era demasiado organizada y Liliana era todo lo contrario, por lo que para evitar discusiones, decidieron vivir en el mismo nivel pero en departamentos diferentes, y su amistad se había sentido más prospera que nunca.

Eran opuestos en muchas cosas, pero también compartían otras, por ejemplo, la obsesión. La fotógrafa tenia una obsesión con las largas duchas, y la periodista tenia una obsesión con los casos policiales sin resolver.

-Llamare a Nol para que nos prepare lo mismo de siempre. --dijo Lili hacia la puerta, mientras giraba sobre sus tacones en dirección al corredor. --¿algo en especia que quieras agregar esta vez?

Rain apoyo sus puños sobre la manilla, pero no se atrevió a presionarla y abrir la puerta. Aún no estaba preparada para salir y hacer como si nada hubiera pasado, mucho menos fingir que estaba bien frente a la única persona que la conocía igual de bien que su madre.

-Una tarta de frutos rojos. --respondio, en lugar de salir del baño.

Rain pudo haber jurado que había sentido como Lili replicaba con una sonrisa en su rostro y se alejaba de su habitación hacia el comedor.

-¡Te esperare en la cocina!--añadió su mejor amiga, y aunque no quería decirlo, la necesidad de ayudar a Rain se lo impidió y añadió: --Te esperare aquí hasta que salgas, no importa cuanto te tardes en hacerlo. Voy a estar aquí esperándote con un gran trozo de tarta para alegrar la vida.

Los ojos avellana de la joven se llenaron de calma al escuchar el eco de las palabras de su amiga en el otro lado de su departamento, una promesa que siempre reflejaba aquel comprensivo tono de voz que usaba Lili cuando el trabajo se ponía más dificil. Y con una mano en la perilla de la puerta, Rain dejo ir el peso de ser testigo de toda la maldad en el mundo.

Las facciones de Lili revelaban que ella ya estaba siguiendo el caso de cerca, y que había algo más que no le había contado a Rain.

-No tengo problema en contarte lo que ha pasado Lili. --le volvió a repetir, por cuarta vez, a su amiga, cuando esta le pregunto si estaba de acuerdo con haber aceptado el caso. --Es tu deber como periodista, informar esto a la población, mucho más cuando las autoridades quieren ocultar todo lo que esta pasando... De esa forma puedes avisar a la gente que debe cuidarse. No voy a ser un impedimento en tu labor como "buscadora de la verdad".

Los labios delgados de Lili se elevaron en una sonrisa.

Así es como las dos contrariadas jóvenes se conocieron. Lili había reciéntenme recibido su titulo de periodista y Rain había recién llegado a la ciudad, y durante una serie de eventos desafortunados, ambas se vieron envueltas en un asalto a mano armada en uno de los bancos más prestigiosos del centro de la ciudad.

Lili había estado ahí para hacer un reportaje sobre casos de corrupción que escondía el dueño del banco, y Rain había ido a retirar la herencia que le había dejado su abuela cuando ella recién había cumplido 15 años--es decir, hace 5 años que el dinero seguía en el banco en ese entonces-- , para así mantenerse en la ciudad hasta encontrar un buen trabajo que la pudiera proteger a ella y a su madre. Pero antes de que alguna de las dos hubiera podido lograr su objetivo, terminaron escondiéndose tras un enorme mesón de cobro, con sus cuerpos contra el piso y lagrimas corriendo por sus mejillas, destrozando el maquillaje de ambas. Estaban tan asustadas, que durante todo el atraco, estuvieron tomadas de las manos y susurrando entre ellas palabras de aliento, para sobrevivir al miedo que la situación en la que estaban ameritaba.

Luego de que llegara la policía, ellas eran uno de los pocos testigos que no se habían desmayado o perdido la noción de la realidad, así que los detectives a cargo del caso las entrevistaron y luego, al enterarse de que Lili era periodista en el diario local, le hicieron firmar un contrato de confidencialidad que obviamente Lili no firmo, convirtiendo la noticia del atraco en la portada del mes siguientes, con fotos que Rain había tomado con su celular.

La acaldeza de Marless reconoció el talento de las chicas, y les ofreció a ambas trabajar para el departamento de Policía, una como la periodista oficial de crímenes y otra como fotógrafa forense. Ambas estaban nadando en deudas, así que no lo pensaron dos veces cuando la mujer que lideraba la ciudad les mostró el contrato con los salarios y beneficios correspondientes.

Y de esto, ya han pasado 5 años. Lo mismo que llevan de amigas, vecinas y compañeras de trabajo.

-Es solo que...--Lili soplo la comida en su cuchara, antes de probarla. --se que ha sido duro, Rain.

-Eso no me a detenido en el pasado de entregarte la primicia sobre otros casos.

Lili la señalo con el tenedor, cubierto de aceite, debido a los tallarines con salsa blanca que le había preparado su amigo Nol, dueño de la pizzería frente al edificio.

-Ya, pero esta vez...--su amiga, con aquella presencia tan inmaculada, como si fuera una abogada y no una periodista, señalo el corredor y luego la habitación de Rain. --esta vez has estado más encerrada en ese baño que otras veces.

Rain rodo sus ojos, y comio un poco de sus canelonis, desentendiendose del tema. Es decir, ambas sabían como era trabajar para la policía, y esta ola de asesinatos que había tomado lugar hace unos días, no era la primera y probablemente no sería la ultima. Y eso era lo que le preocupaba más a Rain. Le preocupaba no sentirse lo suficientemente preparada para lo que vendría a continuación. Ya no le quedaban fuerzas para seguir luchando contra los horrores de la humanidad, ni mucho menos cuando la PEE estaba en la ciudad.

-Riri.--dijo su mejor amiga, quitándole su plato y mirándola fijamente. --¿que esta pasando realmente?

La chica paso sus manos por su cabello dorado y luego por su cuello, aun demasiado tibio por la larga ducha que se había dado, sin atreverse a mirar aún directamente a los ojos azules de su mejor amiga. No quería hacerlo, porque sabia que a Lili le bastaría solo una mirada para descubrir qué era lo que esta vez la había empujado a ese vórtice de dolor.

-Se que esta ola de asesinatos no es como ningún caso que haya enfrentado la policía en los 5 años que llevamos trabajando para ellos...-Añadio Lili, comiendo un poco más de tallarines. --Algo esta pasando y...

-Estas muertes...-se las arreglo Rain para decir. Aspiro una gran bocanada de aire y levanto su mirada hacia Lili. Los ojos de esta ultima, intensamente puestos sobre ella. --Han dejado al departamento sin salida y después de que el hijo del empresario más influyente de Marless fuera encontrado muerto de la misma forma que las otras víctimas, comenzaron a presionar a Han, el nuevo jefe de la estación, y...-Rain trago saliva, e intento recuperar su comida de las manos de su amiga, pero le fue imposible. La comida sería después de la declaración. --Han y la alcaldesa Maria han llamado a la PEE.

Lili dejo ir el plato, al mismo tiempo que sus ojos dejaron ir la mirada de Rain. Sus ojos azules oscureciendose ante la rabia, y ante la realización de lo que significaba que la PEE estuviera en Marsell como hace tres años, después de que una bomba volara en pedazos la estatua de la familia fundadora de la ciudad, en forma de mensaje hacia los policías que estaban investigando los mismos asaltos a los bancos de la ciudad que habían reunido a las jóvenes amigas.

-Eso quiere decir que Bron estará en la ciudad. --sentencio Lili.

Rain negó con su cabeza y bebió un poco de su bebida de fantasía.

-Bronimir. --le corrigió la de cabellos rizado, como si el sobrenombre fuera más doloroso que la verdad. --Ya esta en la ciudad.

Lili sabía lo que eso significaba. Y Rain se lo había ocultado porque no quería que su mejor amiga se incriminara por culpa de un idiota como Bronimir.

-Supongo que por eso Han no ha querido responder a mis preguntas acerca de los homicidios del distrito comercial. --dijo la morena, posando sus ojos azules en los restos de su comida. --La PEE ahora esta en manos del caso y eso quiere decir que...

-Bronimir es el detective a cargo del caso.

Lili dejo ir una maldición, al mismo tiempo en el que Rain retomaba su atención hacia su plato, intentando distraerse con la comida, intentando no dejar que su mente volviera a aquellos recuerdo que dolían más que cualquier escena del crimen que haya tenido que fotografiar.

-Yo soy tu única fuente directa al caso ahora, Lili. --añadió Rain, jugando con el rastro de migas de pan que ensuciaban la mesa de la cocina de su departamento. --Porque Bronimir ha pedido que trabaje en el.

-Ese imbecil...-dejo escapar la castaña. --Cree que puede volver a la ciudad y...

-He dicho que no. --la interrumpió Rain. Lili suspiro aliviada pero antes que pudiera decir algo más acerca del infame detective, ella añadió: --Pero Han dijo que no podía negarme a la PEE...

Las dos amigas contemplaron su comida en silencio. Lili quería proteger a su amiga de ese idiota, como no pudo hacerlo tres años atrás, pero si su trabajo estaba en juego, sería muy difícil de convencer a Rain de dar un paso en reversa. Además, los intereses de la periodista también estaban en juego, y sumado a que las autoridades de la ciudad estaban intentando ocultar información a la población, y eso, Liliana no podía soportarlo.

-Maria le ha contado a Han mi historial con... --Rain observo a su amiga, para no tener que decir el nombre del detective nuevamente y supo que Lili entendía a lo que se refería. --Y me ha ofrecido un trato.

Los ojos azules de Lili se concentraron en lo que iba a decir su amiga a continuación. Y pudo haber jurado que Rain estaba a punto de levantarse y escapar del departamento.

Esto era lo que ese idiota de Bronimir provocaba en ella. Oh, cuanto daño le había hecho a su querida e inteligente amiga. Ese bastardo iba a escuchar de ella al momento en que Lili averiguara donde se estaba quedando.

-Me ha dicho que la PEE financiaría a la estación durante todo el tiempo que estuviera en el caso y eso es suficiente para que...

Lili se acomodo en la silla giratoria de la cocina de su amiga, irguiendo su postura y sonriendo en dirección a Rain.

-Para qué puedas renunciar y volver a escribir.

Ahora fue Rain quien se acomodo en su asiento. Los ojos avellana de la joven fotógrafa viajando desde lo que estaba comiendo, hacia su amiga, y luego hacia su cámara fotográfica en la mesa de centro de su sala de estar, sobre un libro a medio terminar.

-¿Crees que valga la pena? --se atrevió a decir.

Lili sé bajo de su silla giratoria y se alejo de la mesa, para rodear el menudo cuerpo de su mejor amiga con sus brazos tatuados.

-Bronimir no lo vale. --murmuro la chica hacia su amiga, despejando los rizos de la cara de Rain. --Pero tu y tus sueños si que lo valen.

Eran las 3 am cuando un mensaje prendió la luz del teléfono de Rain.

Ella y Lili se habían quedado hasta tarde conversando sobre tonterías que habían hecho cuando tenían 20 años. Rain sabia que su mejor amiga se había quedado hasta que el sueño la atrapara, solo para evitar que esta pensara en la visita de Bronimir, las deudas del hospital, y los asesinatos que estaban remeciendo a la ciudad. Por eso, cuando su celular vibro sobre la mesita de noche que compro en una subasta el año pasado,Rain pensé que su mejor amiga había dejado algo en casa.

Tenia tres mensajes de Han, el nuevo jefe de la policía, su nuevo jefe, diciéndole que había ocurrido de nuevo. Y luego habían dos mensajes de Lili, diciéndole que la vería en la escena del crimen.

Si, ha habido otro asesinato. Y esta vez, la PEE no podría mantener un bajo perfil, si Lili ya se había enterado de lo sucedido. Eso queria decir que Bronimir estaría ahí. Y que su mejor amiga también.

-Esto sera horrible. --susurro Rain, mientras se obligaba a salir de la cama. --Ella va a matarlo...

30 min más tarde--por culpa de su desordenado armario--Rain acomodaba el lente de su cámara para capturar cada elemento importante en esta nueva escena del crimen. Su chaqueta Azul marino, con letras fluorescentes que señalaban que era parte del equipo forense, la mantenían lejos de una posible neumonía.

Este nuevo homicidio había ocurrido cerca de los muelles, pero no los de carga como los detectives de la PEE se habían imaginado, sino que los muelles que pertenecían a las playas turísticas, y por eso, los ánimos estaban más alterados de lo normal.

En medio del muelle donde hace dos años habían instalado una feria local para producir más empleos e ingresos, yacían dos cuerpos, uno al lado del otro. No había demasiada sangre, ni muchos elementos que determinaran que las dos personas, una mujer y un hombre, hayan intentado defenderse. Y Rain, a pesar de las circunstancias, estaba aliviada.

Las escenas de madrugada siempre eran las peores, pero esta, lucia casi como si hubiera sido montada por un pobre estudio de cine.

La PEE había llegado unos minutos antes de que las botas calipso de agua de Rain llamaran la atención de algunos agentes. El equipo había cercando todo el sitio, haciendo las preguntas correspondientes, y buscando por pistas en lugares donde la policía local nunca buscaría, pero no había rastro de Bronimir o de Lili por ninguna parte. Y eso era una buena señal. Rain había corrido como si de su vida dependiera, haciendo rechinar sus botas sobre el asfalto mojado, y evitando terriblemente caer encima de alguna posa de agua, para llegar antes que su mejor amiga a la escena del crimen, y así evitar que el muelle se convirtiera en el escenario de un tercer asesinato, porque estaba segura de que Bronimir no saldría de una sola pieza si su camino se entrecruzaba con el de Lili. Y aunque Rain deseaba que alguien pusiera en su lugar a ese bastardo de la PEE, no quería generar más alboroto del que ya de por sí la PEE generaba en la ciudad. Sus dramas personales no tenían porque contaminar esta limpia escena del crimen, como en el pasado.

Una de las compañeras de Rain --Pilar al parecer era su nombre-- la chica que obtenía las pruebas para la medico forense del equipo, le pidió otra fotografía de la herida de bala que había matado al joven de una manera rápida y confusa, así que Rain se movió con cuidado de no alterar nada de la escena del crimen y se inclino para mejorar la perspectiva de la evidencia, pero no pudo darle click a cámara fotográfica.

La chica que le había pedido la fotografía también había dejado de hacer su trabajo, levantándose del suelo y sonrojándose como cuál colegiala. Y Rain sabia lo que eso significa. Rain sabia lo que los murmullos a su alrededor, las sonrisas nerviosas y los apretones de manos que duraban más de lo normal significaban.

Bronimir estaba aquí.

- - -

Lo primero que llamo la atención del joven agente no fueron los cuerpos sin vida en medio del muelle, bajo la rueda de la fortuna. No. Lo primero con lo que sus ojos se toparon fue con los ojos de ella.

El avellana que recubría los ojos de la mujer que defraudo hace tanto tiempo, y que aún lo dejaba sin aliento, fue el único color que ahora su mente lograba procesar.

Rain Noel estaba inclinada sobre el cuerpo del hombre caído, con su cámara enfocada hacia la herida de bala en su pecho, y aunque por siniestro que pareciera, a el joven agente le había parecido lo más atractivo que sus ojos hayan visto jamás. No por el contexto, claramente no es un sociopata, sino que porque Rain lucia tan concentrada y seria, que sus menudas facciones se tornaba de otro planeta. Dioses! Solo ellos sabían lo difícil que le estaba siendo controlar sus ganas de correr hacia ella, besarla, y redimir el pasado al hacerla nuevamente suya sin importar las consecuencias.

Rain desvió su mirada, no de Bronimir, sino que del rostro del cadaver, y el joven agente sabia porque la joven fotógrafa forense se obligaba a lucir así, con aquel semblante vacío y frío. Ella odiaba pensar a quién o a que estaba fotografiando, por eso siempre lucia más concentrada de lo normal, para no poner atención a lo que significaba ser parte de este mundo policial. Y saber eso de ella, saber que seguía siendo la misma mujer extraña por la cual había perdido la cabeza en el pasado, lo excitaba más de lo que quería revelar.

¡Maldición! ¿Cómo alguien que usaba botas de agua calipso para trabajar en una escena del crimen en medio de la madrugada, en un doble asesinato además, le podía parecer tan irresistible?

Pero lo cierto es que Rain siempre le había parecido la mujer mas hermosa, enigmática y sensual de Marless, desde aquella primera vez en que él fue asignado para trabajar en su ciudad natal para encontrar al líder de una banda de criminales que asaltaban bancos. Rain y su entrometida amiga, habían sido víctimas secundarias de uno de los atracos unos años atrás y por protocolo, él estaba obligado a hablar con todas las personas que habían atestiguado los robos. Lo que no era parte del protocolo, bueno, fue acostarse con uno de los testigo y luego terminar perdiendo la cabeza por ella.

Él rompió miles de reglas al enamorarse de Rain. Y luego, también rompió su corazón.

Probablemente esa era la razón detrás de la efusiva mirada que Rain le había lanzado en el momento en que Bronimir había pisado el muelle. Y no la culpaba por odiarlo, de hecho, el sabia que se lo merecía. Lo que le hizo tres años atrás era imperdonable. Si él hubiera estado en sus zapatos, tampoco se perdonaría. Y al parecer, muchos de los asistentes policiales tampoco lo habían perdonado.

Uno de los detectives a cargo del caso, el más viejo, ni siquiera le acepto el apretón de manos que con tanto entusiasmo Bronimir le había ofrecido, al ser un gran fan de la carrera policial del hombre, y sabía perfectamente que su notorio rechazo era porque el viejo sabía sobre la historia entre Rain y él. De hecho, probablemente muchas personas en la estación de policía lo sabían, puesto que la joven de rizos dorados era muy querida en la institución, y porque también, todos habían visto en primera persona como él le rompía el corazón.

-Agente B. --dijo el compañero del detective que había rechazado su saludo. --¿Necesita que lo informemos del caso?

Bronimir ni siquiera alcanzo a murmurar una afirmación, cuando el viejo detective palmeo su espalda de manera poco amigable y dijo:

-Por supuesto que no. Este chico es un profesional. --los ojos lechosos del hombre, aclarados por una viva experiencia de vida se entrecerraron hacia el joven agente al añadir: --El trabajo lo es todo para él. Siempre hace muy bien las cosas, por eso a llegado donde esta.

-Bien. --respondió el compañero del viejo, un poco incomodo y señalando a los dos cuerpos en medio de la feria del muelle. --Puedes preguntar al equipo forense lo que sea que necesites saber.

Bronimir asintió en agradecimiento, y con una ultima mirada de advertencia proveniente del viejo detective, se acerco a la escena del crimen, y a la chica que aceleraba su corazón y llenaba su mirada de lujuria, incluso usando esas ridículas botas de lluvia color calipso.

Cada paso que daba sobre el mojado muelle, era un latido más profundo que daba su propio corazón. No podía creer que después de tanto tiempo, ella aún provocara tantas cosas sobre él, como si Rain tuviera control absoluto de su cuerpo, alma y mente. Y si, todos estaban en su total derecho a odiarlo, porque ella, luciendo tan fuera de lugar dentro del mundo policial, no merecía a un imbecil ambicioso como él.

¡Por los dioses! Eran tan difícil concentrarse en su trabajo frente a Rain, en todo su explendor, con sus estrafalaria forma de vestir, su manera delicada de moverse, como si fuera una bailarina de ballet, y ese cabello, que ahora lucia corto y un poco más rojizo de lo que recordaba. Parecía un hada directamente salida de uno de esos enormes libros que ella coleccionaba.

Él estaba seguro de que no podría sobrevivir a Marless sin solucionar las cosas entre ellos, y bueno, sin volver a escuchar su nombre en un gruñido de placer emitido desde sus labios, después de haber estado dentro de ella.

-¿Puedes tomar una foto más desde este ángulo?--le pidió la asistente forense a Rain, y esta asintió sin decir demasiado.

Se inclino sobre el cuerpo nuevamente, colocándose de cunclillas y dejando que el flash iluminara gran parte de la escena del crimen.

Bronimir pensó que Rain era todo lo contrario a lo que su nombre significaba, o al menos así parecía en medio de tanta maldad.

Rain era la chica amante de los zapatos y los libros que había conocido gracias a su primer caso en la PEE hace años atrás. Pero quizás ahora era diferente, y él estaba dispuesto a arriesgarlo todo por averiguarlo e intentar enmendar las cosas con la unica persona que lo hacia sentir que nada era imposible, incluso llegar al sol.

-Hey, Riri.

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Al momento en que escucho la voz silenciosa y vanidosa de Bronimir, todo su cuerpo se tenso.

Era como si su cerebro hubiera decidido que estaba preparando a todo su organismo para correr una maratón. Su corazón se salto un latido, para luego comenzar a bombear más sangre de lo normal. Su piel se erizó y sus ojos se nublaron, ante las lagrimas que inconscientemente se habían acumulado en ellos. Pero Rain se obligo a si misma a recomponerse, porque no podía permitir que Bronimir se diera cuenta que su presencia aun le afectaba de sobremanera incluso con 3 años de agonía entre ellos, así que respiro profundamente y alejo su atención del lente de la cámara.

-Agente B. --saludo la chica que la estaba ayudando a recolectar información. --El detective Finn nos comento que vendría.

Rain aún no se atrevía a mirar a su ex novio, más bien, a su ex prometido, así que solo asintió en su dirección en forma de saludo y espero las instrucciones de la asistente forense, pero esta lucia más incomoda de lo que Rain y Bronimir aparentaban por fuera. Las mejillas de la chica aun seguían sonrojadas, y no era por el frio que había dejado la lluvia en Marless, era obviamente por el extraño magnetismo que ese imbecil frente a ellas tenia sobre cualquier ser humano.

-Si tiene alguna pregunta...

Bronimir no le estaba tomando atención, y ella se había dado cuenta, pues su mirada se trasladaba entre los antiguos amantes, como si estuviera viendo un partido de tenis. Los ojos oscuros de la joven se entrecerraron, intentando entender que era lo que estaba pasando, pero al parecer le era completamente difícil concentrarse cuando el agente más atractivo e insensible de toda la PEE absorbía las energías y suspiros de todas las mujeres (vivas) en el muelle.

-Me gustaría saber que han guardado en evidencias. --comento el joven agente, sin apartar la mirada de Rain, quien hasta ahora no le había correspondido el gesto, ni el saludo.

La joven morena asintió rápidamente, intentando recomponerse del tono cauteloso de voz de Bronimir que provocaba perdida de la razón en la mayoría de las mujeres del mundo. Y bueno, eso incluía a Rain también.

-Ire inmediatamente por ellas. --anuncio la asistente forense. Luego miro a Rain y le hizo una seña para que la acompañara. --Vamos Rain, para que me ayudes.

La joven de ojos avellana le sonrió a la chica, agradecida de tener una razón para liberarse de la mirada de Bronimir, que aunque no hubiera sido con la mejor intención, su compañera de trabajo la había salvado de hacer el ridiculo sin darse cuenta.

¿Donde maldita sea estaba Lili cuando la necesitaba?

Rain tomo sus lentes con torpeza desde la hermosa cadena de plata fina que los mantenía colgados alrededor de su cuello, para recolocarlos en su rostro y comenzar a moverse tras su compañera, pero la voz, aquella misma voz que la había hecho venirse sobre su propia ropa interior en el pasado, la detuvo.

-No creo sea necesario.

La joven morena enarco una de sus pobladas cejas, del mismo color oscuro de su cabello y volvió a mirar entre Bronimir y Rain, sin entender que rayos estaba pasado. Es decir, la asistente de la medico forense no conocía la historia entre ellos, porque había llegado solo unos meses atrás a trabajar en la policía de Marless, y no es como que la historia de desamor entre un agente de la PEE y una simple fotógrafa forense sea parte del ritual de iniciación de la estación, por lo que la actitud de Bronimir no tenia fundamentos para ella.

-La Srta. Rain puede quedarse explicando lo que tenemos aquí.--añadio el joven agente, señalando los cuerpos entre ellos, e intentando no sonar tan autoritario, para no volver a espantar a la morena. --Mientras usted, Srta. Pilar, va a buscar lo que le he pedido.

Pilar--la morena--volvio a enarcar una de sus pobladas cejas pero esta vez no dijo nada, quizás por miedo a una reprimenda de parte de un agente de la PEE o porque Bronimir la hacia perder el control, y tampoco intercambio una mirada con Rain, quien rogaba porque lo hiciera, y se diera cuenta de que la había dejado frente a su peor enemigo, de que le había entregado a la Caperucita Roja en bandeja al lobo feroz del bosque.

-Hola Rain. --volvio a ofrecer el agente, una vez que se asegurara de que la joven morena, Pilar, no estuviera cerca husmeando entre ellos.

-Agente B. --dijo la chica, en forma de saludo.

Rain no se iba a permitir distracciones. No se iba permitir mirar a Bronimir y volver a caer en sus encantos, ni mucho menos se iba a permitir humillar nuevamente en su lugar de trabajo. Por eso, mantendría la conversación lo mas profesional que pudiera, mientras Pilar no estuviera para protegerla de todo lo que Bronimir provocaba en ella, tanto bueno como malo.

El joven agente chasqueo la lengua, y Rain sabia que eso no significaba que se estuviera burlándose de ella, sino que estaba nervioso, y eso le alegro un poco la noche. Ambos se sentían incomodos y perdidos uno frente al otro, y quizás eso ayudaría para que Bronimir repensara las cosas y se alejara de ella, porque si de algo Rain siempre se mofaba, era de la poca tolerancia que su antiguo prometido tenían para soportar situaciones en las que se sentía vulnerable, o en este caso, nervioso.

A el siempre le gustaba lucir confiado, y trasmitir esa confianza a los otros. Le gustaba ser el centro de atención pero no darle bola a nadie. Y le gustaba que todos se voltearan a verle, incluso si él solo le respondía el gesto a unos pocos. Ese era Bronimir, un hombre ambicioso, seguro de si mismo, seductor y muy pero muy inteligente. De hecho, Rain siempre pensó que ese era el atributo más atractivo del joven agente, su increíble inteligencia. El problema era que ser inteligente no era ni cerca parecido a ser una buena persona.

-¿Ni siquiera vas a mirarme, Riri?--susurro el hombre. Y esta vez, aquel tono de voz cauteloso si provoco algo en ella, y algo muy diferente a la rabia, porque Bronimir jamas susurraba con pesar.

¿Dónde estas Lili? Penso Rain, y miro hacia el cielo, rogando a quien fuera que la estaba escuchando que la ayudara a salir de esta, pero para poca sorpresa de la joven, no hubo respuesta. Nunca. lo había.

Tenia que aprender a luchar sus batallas sola, como lo había hecho durante tanto tiempo antes de llegar a Marless. No podía permitir que un hombre insensible, de corazón de hielo, al que alguna vez amo y le entrego todo, le destrozara el corazón mas de una vez. Así que con otro gran respiro, por fin se decidió a mirar a Bronimir a los ojos.

-Mi nombre es Rain. --dijo ella entre dientes, sin apartar su mirada de la de él. --Riri me dicen solo mis amigos cercanos y que yo recuerde, tu no eres uno de ellos, Agente B.

Los ojos castaño de Bronimir, la intensidad en ellos, como si un verdadero rayo atravesara sus pupilas, no permitieron dejar ir la mirada suave pero decidida de Rain.

-Quizas ahora no, pero...

-Pero nada. --lo corto en seco la joven. Sus manos se posaron en la lente de la cámara, cambiando el zoom de esta, para calmar su vacilación y poder poner en su lugar al hombre que estaba frente a ella. --Si tienes alguna pregunta con respecto al caso, con gusto la responderé.

Bronimir tenso su mandíbula, coartándose de decir algo, de incluso desafiar a Rain, porque a pesar de la inhumana necesidad que tenia de tocarla, de pedirle perdón, de explicarle porque se había ido, también sabia que se merecía toda la mierda que Rain quisiera tirarle encima.

-Entiendo que este no es el lugar para hablar, Rain. --dijo él, calmando su temperamento e intentando mantener su voz neutral, para no dejar ir algún indicio de lo herido que estaba por dentro. --Pero quizás podríamos juntarnos y...

La risa seca y cortante de la joven lo interrumpieron de su discurso.

-¿De que vas?

Las cejas oscuras y perfiladas del joven agente se dispararon hacia arriba en confusión.

-No te hagas el estupido, porque ambos sabemos que no lo eres. --añadio ella, con palabras igual de afiladas que las no dichas en voz alta, trasmitidas a través de sus ojos.

Bronimir cuadro sus hombros y dio un paso hacia la joven, provocando que ella retrocediera un poco asustada, pero eso no lo detuvo, porque él no se rendía tan fácilmente. Y aunque mucho podrían llamarlo un egoísta, por estar pensando en sus propios problemas personales cuando tras de ellos habían dos personas muertas, asesinadas a disparo limpio, a Bronimir no le importaba ni en lo más mínimo, cuando la mujer de sus sueños lo veía como a un monstruo.

-Solo quiero que me escuches, Rain. --susurro él, mirando hacia abajo, hacia el menudo y perfecto cuerpo de la joven fotógrafa. --Solo quiero que me des la oportunidad de explicarme.

Rain lo miro a los ojos, y no hubo ni una pizca de dubitación tiñendo esa mirada. Los labios de la joven se convirtieron en una triste sonrisa, como si la falta de brillo en el rostro de la chica no fuera suficiente tortura para él.

-Es demasiado tarde para eso, Bronimir.

Esta era la primera vez en tres años que el joven agente volvía a escuchar su nombre a través de aquella dulce y decida voz, solo que esta vez, la dulzura y la admiración con la que Rain siempre decía su nombre, habían sido teñidas por la rabia y el rencor que el mismo había situado en el corazón de la única mujer que lo hacia pensar las cosas dos veces antes de decirlas.

Rain dio un paso fuera del cordón que cercaba a los cuerpos sin vida de la escena del crimen, haciendo rechinar sus botas sobre la madera mojada del muelle, y luego dio otro paso más, anunciando su decisión final a Bronimir, quien no había sido capaz de seguirla, por miedo a que alguien del equipo descubriera lo que estaba pasando. Así que se quedo ahí, mirando cómo la joven re acomodaba sus lentes sobre su nariz, y cómo con tan solo un gesto inmaculado de su rostro, le decía al joven agente que jamás lo perdonaría.

-Rain...-se atrevió a susurrar él.

Ella negó con la cabeza y dio un paso de vuelta a la escena del crimen, para que su ex prometido la escuchara bien.

-Es demasiado tarde para esto. --repitió, y luego en vez de mirar hacia el joven agente, hacia el responsable de su respiración acelerada, Rain tomo atención al enfoque de su cámara.--De hecho, has llegado con tu patética disculpa 3 años tarde, Bronimir.

Los días libres para Rain sabían siempre a merecidas vacaciones de verano. Y el día de hoy no era la excepción. Y como siempre, en su primer día libre, Rain Noel lo decidía pasar buscando nuevos libros para leer, nuevas joyas de literatura que coleccionar, e incluso permitirse leer un rato en la cafetería dentro de su librería favorita.

El dueño estaba un poco enamorado de Lili, así que siempre le guardaban los mejores ejemplares a Rain cuando esta no podía ir a la librería por cuestiones de trabajo. Y la chica sabia que el joven empresario lo hacia para que ella pusiera buena fe de él con su amiga, y Rain siempre prometía hacerlo, aunque a Lili solo le pareciera un intento patético por parte del hombre, pero lo que realmente no sabia, no tenia porque hacerle daño, así Rain no perdería sus ejemplares y el dueño de la librería no perdería sus esperanzas. Y no es como que Lili se molestara con ello, porque a ella le encantaba ser adorada por el sexo opuesto.

Con su nuevo libro en mano, comenzó a explorar las enormes columnas de libros en cada uno de los pasillos, leyendo los títulos de los que le llamaban la atención y las sinopsis de los que quizás podría llegar a comprar después de su inspección total al lugar.

-Rain, que bueno que has vuelto. --Le dijo Clara, una de las reponedoras, la que siempre estaba en su pasillo favorito, el de los libros de fantasía. --Comenzábamos a creer que no volverías.

La joven sonrió con entusiasmo, alegrándose de poder relajarse en este lugar y permitirse ser ella misma. Clara era más que la chica que le vendia libros, era su amiga, no tan cercana como Lili pero si lo suficiente como para saber una que otra cosa importante de Rain.

-Con todo lo que esta pasando en la ciudad...

La chica de piel lechosa bajo de la pequeña escalera que ocupaba para reordenar los estantes, y le regalo una comprensiva mirada a su amiga lectora, imaginándose como debiera sentirse Rain llendo a cada uno de esos escenarios, repletos de sangre y muerte.

-Es bueno entonces que hoy tengamos tu especial favorito en la cafetería.

Rain se rio, liberando con el sonido la tensión que se había insertado en su cuerpo en el momento en que comenzó a recordar todo lo que había pasado en las últimas semanas y por supuesto, el encuentro con Bronimir hace dos días. Obviamente se sentía muy bien por lo que había logrado, y no solo se refería a haber puesto en su lugar al imbecil de su ex, sino que también haber podido herirlo, aunque sea un poco.

Lili había llegado unos minutos después de que Rain finalmente se enfrentara a Bronimir y con tan solo un chequeo hacia su fotógrafa amiga, habían deducido todo. No hizo preguntas, ni exigió explicaciones, solo abrazo a Rain, y se concentro en su trabajo. Obviamente que Bronimir no se libero de sus miradas amenazantes, o sus preguntas inquisitivas, preguntas que el agente no puedo responder y que lo dejarían como un imbecil en el periódico de mañana.

-Al menos eso es una gran noticia. --comento Rain.

Clara poso una manos sobre el hombro de su amiga y le sonrió con pesar, como si supiera que su ex novio estaba en la ciudad, y quizás lo sabia. En Marless las noticias volaban muy rápido, y eso no era algo bueno para nadie, mucho menos para Rain, que odiaba ser el centro de todo.

-Tengo que ordenar una torre más de libros...-respondió Clara, señalando el carrito en el que tenia los ejemplares nuevos de historias de autoayuda. --Luego puedo tomar mi descanso. Si quieres puedes esperarme y nos tomamos un café, para hablar de la vida y esas cosas...

Rain sonrió agradecida y señalo el carrito repleto de libros.

-Justo tengo tiempo para hablar de la vida y esas cosas.

Y con eso Clara tomo su escalera, su carrito y se dirigió al pasillo de libros de autoayuda, en el segundo piso.

Rain decidió quedarse ahí, buscando el nuevo libro de su autora favorita, que había sido lanzado hace dos meses y no había tenido aun la oportunidad de leerlo. Guardo el ejemplar que el dueño de la tienda le había regalado en su bolso y luego ajusto la correa de este sobre su hombro para comenzar la búsqueda de otro libro, pero algo la detuvo.

El aroma a canela que desprendía su presencia siempre lo delataba, y Rain podía oler ese delicioso aroma a metros de distancia, a veces incluso ese olor la perseguía, como si su cerebro no estuviera preparado para olvidar como se sentía pasar su nariz por la piel de su cuello, y absorber toda esa deliciosidad en tan solo una aspiración. Era como si el maldito de Bronimir supiera que su pastel favorito eran los rollos de canela y que al oler igual que aquello, su presencia lo hacia irresistible frente a una joven que siempre soñó con vivir un amor épico de libro antiguo. Además, el hecho de que oliera tan bien no era lo único que hacia a sus piernas temblar de excitación, porque Bronimir era digno de admirar no solo por oler a canela, sino porque lucia de otro mundo.

Rain se alejo del estante, soltando el libro que tenia en sus manos sobre el borde de este y volteándosela en dirección contraria de Bronimir. Se obligo a tomar respiraciones profundas, para intentar recomponerse de todo lo que provocaba el joven agente en su cuerpo, y para no perder la cabeza y dejarlo entrar de nuevo a su vida.

-Puedes hacerlo, Rain. --se murmuro a si misma, presionando la correa de su bolso.

El olor a canela se hacia cada vez más fuerte, al igual que todos los recuerdos que estaban vinculados a el. Los ojos marrones de Bronimir, regalándole a su porte intimídate una amable mirada que nunca estaba en armonía con sus marcadas facciones. El cabello marrón y un poco ondulado, que siempre llevaba bien peinado y corto por ser parte de la imagen que debía portar un agente de la PEE. Su sonrisa enorme y blanca, siempre sincera luciendo como una invitación a ser contagiosa. Y su porte, siempre dispuesto a proteger a cualquiera, intentando trasmitir una postura de héroe que no necesita ser adorado, solo reconocido.

-No dejes que te afecte. --volvió a susurrarse a si misma.

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Bronimir estaba doblando hacia el pasillo en el que Rain se encontraba buscando su libro favorito. Él sabia que la joven estaría ahí, porque según el jefe de policía, este era su dia libre y Rain siempre venia a la librería en sus días libres.

Cuando llevaban solo unos días saliendo, Rain lo invito a la dulce cafetería en el tercer piso de la anticuada librería. Al principio pensó que seria demasiado silencioso tener una cita en un lugar que vende solo libros y cosas para la gente que lee esos libros, pero lo cierto es que termino enamorándose del lugar, y la razón de ello no fue porque lucia acogedor ni estuviera repleto de interesantes tesoros de la literatura, sino porque esa fue la mejor cita que tuvieron. Rain lucia en su elemento, tan diferente a como se comportaba en una escena del crimen. Rain no paraba de contarles historias sobre los días que pasaba en ese lugar, leyendo y conversando con otros lectores, contándole historias sobre el dueño de la librería que estaba enamoradicimo de su amiga Lili, o de como se sentía tan cómoda y segura en un lugar como ese, y Bronimir supo que ese fue el momento en el que pensó que podría vivir el resto de su vida escuchando la voz de esa joven risueña y excéntrica.

La librería/biblioteca le traía demasiados recuerdos, buenos y malos, pero por sobretodo buenos. Es decir, en este lugar fue donde se liaron por primera vez, detrás de los estantes del ultimo pasillo del segundo piso, donde los libros en idioma extranjero se encontraban. Y en este lugar fue donde le dijo por primera vez que la amaba, y también donde le confeso la verdad y le rompió el corazón.

Y ahora, tenia que enmendar eso. No podía permitir que sus impulsivas acciones tiñeran este hermoso lugar con malos recuerdos. Rain se merecía una explicación, y él necesitaba con urgencia que ella la escuchara.

-Vete.

Eso fue lo primero que Rain le dijo cuándo cruzo la mitad del pasillo donde la había divisado desde la puerta principal del lugar.

La joven estaba de espaldas, con sus manos en forma de puño y su respiración demasiado controlada para ser real. Y eso era una señal de que quizás esta vez si lo escucharía.

-Supuse que estarías aquí. --respondió él, ignorando la advertencia en la voz de la joven. --recuerdo que amabas venir aquí en cuanto tienes la posibilidad de hacerlo.

-Al menos eso no se te ha olvidado. --respondió con voz filosa la joven.

Bueno, él sabia que se lo merecía.

Rain se volteo en su dirección, y se cruzo de brazos, esperando que el contraatacara con algo inteligente que decir, como lo habría hecho en el pasado pero la tan sola imagen de sus ojos avellanas nublados por la rabia, hicieron de Bronimir un renacuajo cobarde.

Él entendía porque Rain había dicho aquello, es decir, se habían comprometido hace solo una semana cuando se olvido de su aniversario por culpa de su obsesión con ser el mejor en su trabajo, y luego de esa primera falta en contra de su relación vinieron las siguientes, y ya no hubo vuelta atrás.

-Vete de aqui, Bronimir.

El escuchar su nombre con esa voz, pronunciado por esos sabrosos labios lo hicieron retomar parte del control de su cuerpo, pero también hicieron que su corazón se saltara un latido, en el momento en que se percato de la urgencia en el tono de la joven.

Ella estaba enojada, pero también asustada. La pregunta era ¿Por qué?

-Solo quiero hablar, Riri...

La joven entrecerró sus ojos, enviando dagas asesinas a través de su mirada, e interrumpiendo la vacilación de su ex novio, para darle tiempo de corregir otro de sus errores.

-Rain. --añadió, recordando la advertencia que la joven le había hecho en el muelle por utilizar su apodo. --Déjame explicarte...

-¿Para qué? --respondió ella, dejando caer sus brazos y gruñendo hacia si misma. --No voy a perdonarte jamas, Bronimir.

Esta vez fue él quien dejo escapar un gruñido, y uno de dolor, porque no solo era una imposible tortura verla frente a frente, con su cabello corto, sus enorme ojos llenos de tormento y su espíritu doblegado por culpa de sus acciones egoístas.

-No busco tu perdón, Rain. --le aclaro y se dio el valor de dar un paso hacia ella, pero esta dio otro paso en dirección contraria a él. --Solo quiero que me escuches.

-Es demasiado tarde para eso Bronimir. --respondió ella, sacudiendo su cabeza. --Como te dije en el muelle hace unos días, tu explicación ha llegado tres años tarde.

Rain se volteo de nuevo, dandole la espalda a Bronimir y se obligo a caminar, pero era como si no tuviera control sobre sus propias piernas, así que para ganar tiempo en volver a retomar fuerza sobre si misma, tomo el libro que había dejado delante de los otros y miró de soslayo al hombre que le había hecho perder la cabeza, y que aun le hacia perder la respiración.

-Rain por favor...-él suplico, con los ojos cerrados.

El joven agente no podía perderla de nuevo, no podía dejar que Rain siguiera pensando que él realmente había querido hacerle daño, y por la resolución y frialdad en el tono de voz de la chica, Bronimir sabia que ya estaba perdiendo con creces esta batalla.

-No. --susurro ella, casi como si quisiera también convencerse a si misma. --No voy a concederte esto. Puede que no quieras mi perdón, pero sé que necesitas deshacerte de la culpa y por eso quieres que te escuche, y no voy a darte en el gusto, no esta vez Bronimir.

Una lagrima rodó por la mejilla de Rain, traicionándose a sí misma, al mismo tiempo en que Bronimir limpiaba la suya antes de que la joven fotógrafa lo notara.

-Quiero que sufras como yo lo hice por tanto tiempo.

Bronimir esta vez no oculto la lagrima que cayo rodando por su mejilla. Y esta vez, tampoco dejaría ir a Rain cómo había creído que lo haría una vez que ella había comenzado a alejarse por el pasillo de la librería.

Ella tenia razón ¡Los astros los sabían! porque Rain tenia ese super poder de descifrar las verdaderas intenciones de Bronimir escondidas a plena vista entre sus acciones deliberadas. Y era cierto, porque él si quería dejar de sentirse culpable, porque si quería que Rain lo escuchara para deshacerse de la obstrucción en su pecho que no lo dejaba dormir tranquilo o correr como antes, pero también era cierto que quería explicarle la razón por la que la había abandonado para decirle luego que la seguía amando, que sin importar cuanto tiempo había pasado entre sus vidas, Bronimir seguía amándola como si fuera la primera vez que la veían sonreír por un libro, como si fuera la primera vez que la veía reír mirando un show que se supone que es dirigido para niños de 7 años, como si fuera la primera vez que la besaba, como si fuera la primera vez que veía como sus ojos color avellana se iluminaban al comer algo delicioso o al entusiasmarse por una nueva aventura. Él la seguía amando y deseando cómo aquella primera vez que hicieron el amor después de haber escapado de la lluvia que los había pillado en la playa. Y necesitaba decírselo, incluso si eso lo seguía convirtiendo en el egoísta, narcisista e imbecil agente de la PEE que ella tanto se había convencido de que era.

-Rain.

La joven no se volteo, solo siguió caminando, mientras sacaba su teléfono y colocaba el enorme libro que había sacado de la estantería entre su hombro y su torso.

Bronimir avanzo, sin vacilar, caminando con paso decidido, sabiendo que ella podía escucharlo tras de sí, siguiéndola sin importar lo horrible y posesiva que luciera la escena desde fuera. El joven agente alargo su brazo, para evitar que Rain siguiera avanzando, deteniéndose cerca de ella y obligándola a voltearse en su dirección.

-Por favor, escúchame.

Rain negó con la cabeza, no solo negando como respuesta a la suplicante voz de Bronimir, sino que también para recordarse que ella ya no lo amaba, recordándose a si misma que la sensación de calor entre sus piernas era solo memoria muscular, y que la sensación de mariposas en su estomago era culpa de las nauseas que provocaba su ansiedad, que nada de lo que su cuerpo estaba sintiendo ahora tenia que ver con Bronimir.

-Sabes que jamas te haría daño a propósito. Se que cometí un error y que jamás podré enmendarlo, pero te prometo que nunca quise dañarte de esta forma...

Los ojos enormes de Rain, reflejando su sorpresa y vacilación, mientras intentaba liberarse del desesperado agarre de Bronimir sobre su brazo, se posaron sobre los ojos de él, hipnotizando al joven agente como en el pasado y obligándolo a bajar la guardia por unos segundos.

-Eres un imbecil. --dijo ella entre dientes, forcejeando para escapar de él. --El que escuche o no lo que sea que tengas que decir, no va a cambiar eso. Seguirás siendo el idiota que arruino mi vida hace tres malditos años.

De pronto, Rain con una fuerza que ni siquiera ella entendió de donde provenía, empujo con su otra mano el cuerpo de Bronimir, liberando su brazo, provocando que el joven agente chocara su cuerpo con uno de los estantes de libros que aun no habían sido ordenados por Clara, y haciendo que alguno de ellos cayeran a su alrededor, como granizo en una tempestad.

Rain, de tanta conmoción, al intentar escapar de la embarazosa escena, para colmo de su torpe personalidad, tropieza con uno de los libros y termina cayendo al alfombrado piso del lugar, aterrizando en su trasero cubierto por la suave tela de su vestido, que no sirvió para amortiguar para nada su caída. El contenido de su bolso desperdigado entre ella y Bronimir, convirtiéndose en un símbolo de limite, siendo su teléfono lo único que Rain no dejó escapar, porque quizás su subconsciente sabía que era la única cosa que podía salvarla de cometer un error con el imbecil que rompió su corazón. Y bueno, porque ya había presionado el marcador rápido y llamado a Lili para que fuera por ella y la salvara del cautivador aroma a canela y los hermosos ojos calidos de Bronimir.

-No digas nada. --Le advirtió la joven, mientras guardaba sus cosas nuevamente en su bolso, con rapidez y con un leve temblor en sus manos que entorpecía la escena. --No me sigas, no me busques... No quiero volver a verte nunca más, Bronimir. --añadió, levantándose del suelo y corriendo, antes de que él hubiera tenido tiempo de recomponerse y poder seguirla.

De lo que si tuvo tiempo el joven agente fue de ver como las lagrimas inundaban el hermoso y bronceado rostro de Rain Noel, de como presionaba la pantalla de su celular llamando probablemente a su mejor amiga para que la fuera a buscar, y de como salió de la librería hecha un manojo de nervios, en el momento en que el auto antiguo de Liliana se materializo en la acera del frente de la librería.

Lo único que Bronimir podía hacer ahora era calmar su temperamento y hacerse cargo de lo que sí podía controlar, como ordenar el desastre que había provocado la joven fotógrafa al empujarlo contra el estante de libros.

Se inclino para recoger los ejemplares del alfombrado piso, arrodillándose frente al desastre, la evidencia de como Rain y él se veían uno al otro. Y dejo escapar un largo suspiro, para intentar olvidarse de cómo Rain presionaba sus manos en el lugar donde estaba su corazón, como si estuviera asustada de que pudiera explotar y dejar su cuerpo, porque él también lo había sentido así. De hecho, ni siquiera sabia que seguía teniendo un corazón que funcionara, hasta que volvió a la ciudad, hace unas semanas atrás, y la vio junto a Liliana en el centro de la ciudad bebiendo unas cervezas. Porque si, durante todos estos años en los que habían estado separados, el corazón de Bronimir había olvidado como funcionar, era como si no tuviera razón para entusiasmarse por la vida, pero cuando la volvió a ver, y escuchar su exagerada risa, fue como si la vida tuviera sentido nuevamente.

De pronto, mientras apilaba los últimos libros que le quedaban en el piso, Bronimir descubrió que entre ellos estaba el libro que Rain había elegido de la estantería cuando recién se topo con ella, pero eso no era todo, también estaba su billetera.

¡Por los astros!

Bronimir miro hacia arriba, cerrando sus ojos, y maldiciendo en silencio. Esto tenia que ser una señal del destino. Es decir, la billetera de Rain, la linda billetera del color de sus anteojos, asimilando las escamas de una sirena, estaba frente a él, junto a un libro con el nombre de una autora que él reconocía muy bien. La autora favorita de Riri.

Si el destino le estaba diciendo algo con esto, pues el joven agente no podía ignorarlo. Dos preciadas cosas de la mujer que lo hacia perder la cabeza había caído en sus manos, justo después de haber presenciado cómo ambos se afectaban de sobremanera.

Bronimir tenia una excusa para volver a ver a Rain, incluso cuando ella no quisiera, y también estaba seguro de que aunque pareciera que ya había perdido toda oportunidad de enmendar las cosas entre ellos, aun había esperanza. No quería sonar como un imbecil poco evolucionado, pero había algo en la forma en que Rain lo había mirado antes de dejarlo solo en ese pasillo que le decía que ella sentía esa misma opresión en el pecho que lo dejaba sin aire.

Rendirse nunca había sido una opción para él.

Con un día entre ese encuentro con Bronimir en la librería, y otro día para volver al trabajo, Rain estaba al borde de un colapso mental.

Lili se había quedado con ella todo el tiempo, incluso durante la noche, distrayendo a la joven fotógrafa de aquellos pensamientos que tanto miedo tenía de explorar. Pero hoy su mejor amiga se había tenido que ir a trabajar, porque si seguía faltando, podía perder su lugar como reportera estrella, así que ahora Rain estaba sola de nuevo, en su limpio e iluminado departamento, sin más que los recuerdo de aquel día y tiempo para escuchar la verdad que con tanta fuerza se estaba haciendo camino hacia su conciencia.

Aspiro una gran bocanada de aire, y miro el reloj de la pared. Marcaba las 11:14 am, y ella ya había limpiado cada lugar de su hogar, incluyendo los muebles de la cocina. También había empezado a cocinar su almuerzo y ahora estaba limpiando las ventanas que daban a su balcón, aun cuando las había limpiado ayer, pero tenia que hacer algo o se iba a volver loca.

Tomo la botella con el rociador de tapa y aplico el liquido azul sobre el vidrio de la primera ventana, se arremango las mangas de su camiseta negra de cuello alto favorita, y corto dos cuadritos de papel nova para limpiar el liquido que chorreaba por el vidrio ya de por si limpio frente a ella.

Toc. Toc. Toc.

Rain dio un pequeño brinco ante el sonido de la puerta, provocando que el rociador cayera de la mesita donde tenia todos sus productos de limpieza. Se volteo en dirección a la puerta y espero que el sonido haya sido solo producto de su activa imaginación, pero incluso los astros sabían que no era así.

Toc. Toc. Toc.

Quizás Lili había olvidado algo, pensó Rain. Y se alejo de la ventana, con el papel nova entre sus manos enguatadas por los guantes amarillos de limpieza, chocando con el envase de la botella y haciéndola chirriar de forma molesta. Pero luego, cuando comenzó a caminar hacia la puerta, recordó que Lili jamas tocaba la puerta porque manejaba una copia de sus llaves.

Quizás Lili las había perdido, pensó Rain, para reconfortarse.

Ahora en estos momentos le gustaría tener una mirilla de ojo de pez para ver a través de el, quien era la persona que tocaba la puerta, pero su puerta era nueva y barata, después de que ella misma la destruyera tres años atrás, cuando había sido avergonzada frente a todos sus compañeros de trabajos por Bronimir y su estúpida e insensible aventura.

Rain Noel cerro sus ojos y sacudió su cabeza para dejar ir los malos recuerdos y abrir la puerta con cuidado, temiendo que fuera el asesino en serie que aterrorizaba a la ciudad de Marless o algo peor. Aunque, obviamente un asesino o un criminal jamás tocarían la puerta de su víctima, así que la joven fotógrafa dejo ir esas absurdas ideas y abrió por completo la puerta.

Un suspiro de sorpresa se le escapo de la boca al ver quien estaba frente a ella, y el papel nova cayó frente a sus pies descalzos, rebotando como pelota de hule.

-Bronimir.

En el momento en que ella dijo su nombre, el joven supo que algo estaba mal en él.

¿Cómo le podía parecer sensual e irresistible la imagen de Rain usando guantes de limpieza amarillos? Quizás era porque a él no le importaba lo que realmente usara la joven de cabello dorado, ni que no usara brasier como símbolo de protesta en contra de la represión femenina, ni que anduviera descalza, usando calcetines de polar rosado para no resfriarse en una ciudad con un clima tan raro como Marless, porque lo que a él le importaba era que bajo esas prendas de ropa estaban las curvas que tanto extrañaba tocar y que tanto deseaba volver a ver y admirar como lo había hecho tanto en el pasado.

Se aclaro la voz, para al mismo tiempo aclarar sus pensamientos e intentar controlar la urgencia que tenia de abrazarla, de besarla y de decirle cuanto aun la amaba.

-¿Que...?

-Se que dijiste que no querias verme. --dijo Bronimir, en forma de saludo y obviamente interrumpiendo la protesta de Rain. --Pero he venido a dejarte esto.

El joven agente revelo desde detrás de su espalda un libro envuelto en plástico protector y una billetera que asimilaba la forma de las escamas de la cola de una sirena.

-¿Como es que...?

-Lo dejaste en la librería. --aclaro él, volviendo a interrumpir a la joven fotógrafa. --supongo que debe haberse caído cuando se desparramo tu bolso entre nosotros.

La verdad es que Bronimir estaba orgulloso por lo controlado que sonaba y lucia por fuera, cuando por dentro estaba ardiendo. Quizás después de todo, esta visita a casa de Rain no había sido una mala idea.

La joven estiro su mano, esperando que él le entregara sus pertenencias, que hasta ahora ni siquiera se había dado cuenta que no las tenia, prueba más de que su cabeza estaba en otro mundo, o más bien, demasiado preocupada por otras cosas mas importantes que su documentación personal y el ultimo libro de su autora favorita edición limitada...

¡Vamos! ¿A quién queria engañar? Esas eran cosas completamente importante para ella, solo que en el ultimo tiempo, desde que Bronimir había vuelto a la ciudad, sus prioridades se encontraban todas destinadas a convencerse de que tenia que seguir odiando al hijo de puto y no permitirse sentir nada más que eso.

-No tenias porque venir hasta aquí. --respondió ella, sin dejar de estirar su mano enguatada por esos guantes amarillos de limpieza hacia el hombre frente a ella. --Podrías habérmelas entregado en la estación.

Bronimir se encogió de hombros, pero sin entregarle aún las cosas a Rain, pues tenia un plan, y esta vez tenia que ejecutarlo al pie de la letra.

-Bueno...-dijo ella, enarcando una de sus cejas, más oscuras que el color de su cabello, y sacudió su mano frente a él para enfatizar lo que quería. --ahora que has venido a dejarlas, puedes entregármelas.

Bronimir sonrió de lado, y miro de reojo a la joven frente a ella.

Si Rain no había cambiado en todos estos años, entonces los pies descalzos y los guantes de limpieza solo podía significar un cosa: Estaba limpiando para evitar algo, o más bien, para ignorar algo en su mente que tenia miedo de asumir.

El joven agente se inclino cerca de ella, sin ni siquiera dar un paso dentro de la casa, provocando que Rain diera un brinco hacia atrás, malinterpretando la intención de Bronimir, sintiéndose como una idiota cuando en ves de besarla como ella había creído, él recoge el papel nova y lo une junto con sus otras pertenencias.

-La cosa es esta...-dijo él, controlando su voz, sin revelar lo ansioso que la presencia de Rain lo hacia sentir. --Solo voy a entregarte tus cosas si me dejas pasar y escuchas lo que tengo que decir.

Rain abrió su boca en signo de sorpresa.

¿Cómo se atreve?

¿Quién se cree que es?

-Tienes muchas agallas para venir hasta aquí y sobornarme. --replico ella, como la serpiente que a veces se apoderaba de su optimista personalidad. Esa era la parte más irresistible de Rain Noel, podía ser tan mala como buena. --Si no te conociera, diría que te iría mejor como criminal que como agente de la PEE.

Bronimir dejo escapar una sensual y baja carcajada, como si su objetivo fuera provocar aun más a Rain, pero lo cierto es que esa risa era genuina, no estaba planeada.

-Ese es el trato, Rain Noel. --respondió él. --Tomalo o déjalo.

La joven de ojos enormes color avellana se cruzo de brazos, provocando que su delantera se notara más bajo esa camiseta oscura de cuello alto, comprobando las sospechas de Bronimir, de que ella seguía sin utilizar brasier bajo ninguna de sus prendas. Y bueno, hay que recordar que Bronimir por mucho que este actuando todo calmado, esta enamorado de Rain y su voluntad no es de piedra. Todo lo que tenga que ver con ella, todo y cada rincón de su cuerpo es una fruta prohibida y deliciosa para Bronimir. Y ahora no sabe cuánto podrá soportar la urgencia de besarla y olvidar todas las cosas que quiere enmendar y hacer mejor entre ellos.

-Pues déjame recordarte, Bronimir Thait... --replico ella, nuevamente con ese venenoso tono de voz que le paraba los pelos a cualquiera. --que te odio. Y que aunque tuvieras la cura para el Cancer, no te dejaría entrar a mi casa.

Rain se armo de valor, aun cuando todo su cuerpo le dijera que la única forma de terminar esto era escuchando lo que sea que Bronimir haya planeado decirle como excusa para explicar todo el daño que le provoco, y estampo la puerta en su cara. Pero esta no se cerro estrepitosa y dramáticamente como esperaba. Nada de eso sucedió, porque el joven agente había colocado la punta de una de sus bota de combate marrón entre la puerta y el umbral de esta para evitar que se cerrara y le robara la única oportunidad de decir la verdad.

-Esta vez no me iré tan fácilmente. --dijo, mientras empujaba la puerta de vuelta hacia adentro, con la mano libre que le quedaba. --No tienes que decir o hacer nada, solo tienes que escuchar Rain, y tendrás tus cosas de vuelta. Te lo prometo.

Ahora fue ella quien dejo ir una carcajada, pero no era sensual ni divertida, sino que mas bien sarcástica y burlesca.

-Tus promesas no tienen buena reputación en mi vida, Agente B.

Si Rain quería seguir haciéndole daño como le había jurado hacerlo aquel día en la librería/biblioteca, pues estaba cumpliendo su palabra con un increíble esmero.

-Rain. --rogó Bronimir, dando tan solo un corto paso más cerca de ella, llegando a estar entre el umbral del hogar de la chica y el pasillo. --Si me escuchas, prometo no volver a molestarte. No voy a buscarte ni voy a pedir que trabajes con mi equipo. Prometo que si me concedes esto, juro desaparecer de tu vida, si es lo que realmente quieres...

¿Qué significa eso? ¿A caso Bronimir en verdad creían que ella querría otra cosa? Rain sabia que habían muchas cosas por las que debería odiarlo, y lo hacia, pero su corazón jamas había sido bueno para guardar rencor durante tanto tiempo, y cuando se trataba de Bronimir, el hombre con el que se había imaginado toda una vida, era mucho más difícil. Pero ella sabia que era para mejor. No podía dejar que él la volviera a manipular, que volviera a llenar su corazón de amor para luego destrozarlo con el sonido de un chasquido de dedos.

-Por supuesto que es eso lo que quiero. --dijo Rain, no solo para convencerlo a él, sino que a si misma también.

-Entonces déjame pasar.

Rain lo contemplo por uno segundos. Los ojos cálidos y castaños del joven aún tenían ese especial brillo que la hacían sonreír en el pasado, y las manos que tantos lugares de su cuerpo habían tocado, seguían luciendo como si pudieran sujetar a las estrellas. Bronimir seguía siendo aquel hombre sacado de un libro de romance bien rosa y lleno de expectativas, pero aunque luciera como aquel personaje que doblegaba la voluntad de la protagonista, este era el mundo real y nada era perfecto, ni siquiera un hombre tan complejo como lo era su ex novio.

-Tienes 5 min.

Rain había preparado té de canela--valga la redundancia-para ella y para Bronimir, mientras él esperaba sentado en el otro lado de la mesa en el centro de su cocina.

La isla de mármol que se apoderaba de la mayor parte de su cocina estaba repleta de platos apilados uno sobre otro dependiendo de su tamaño y función. En la otra esquina estaba la mercadería que había sacado de la alacena para limpiarla apropiadamente, y frente a ella se encontraban una docena de vasos secándose al aire libre, porque así era mas fácil evitar que se les pegaran las pelusas del trapo con el que había secado las otras cosas. Lo cierto es que su casa era un desastre cuando comenzaba a limpiar para calmar sus preocupaciones, y en el pasado quizás se había sentido avergonzada ante la idea de que alguien viera lo rota que ella realmente estaba, pero era Bronimir de quien estábamos hablando, y aunque el imbecil no merecía perdón, había sido la primera persona (además de Lili) que le había ofrecido ayuda en vez de juzgarla.

-Habla. --dijo Rain, apoyando el peso de su cuerpo cerca del horno de su cocina, que hace unos segundos había apagado para evitar que su almuerzo se quemara durante la conversación con Bronimir. --Tienes 5 min exactamente para hacerlo, así que yo que tu comienzo hablar ahora mismo.

La joven señalo su teléfono, ahora sin los guantes amarillos ocultando sus manos, en medio del desastre del torbellino de limpieza que estaba desperdigado entre ellos. En la pantalla de este se vislumbraba un cronometro, que aun no había sido iniciado, pero que dictaba exactamente 5 min.

Bronimir asintió y bebió un poco del té de su taza, tomándose su tiempo para saborear aquel dulzor mágico que cada cosa que Rain preparaba poseía. La joven seguía apoyada contra el horno de la cocina, esperando que él presionara el cronometro en el teléfono que había entre los dos, desafiándolo a romper su promesa, y probar que era un hombre que no cumplía su palabra.

-Cuando vine a la ciudad y te conocí, siempre supe que no podría mantener nuestra relación en el plano estrictamente profesional. --comenzó a explicar, sin antes presionar "enter" en el cronometro y viendo como los segundos se le escapaban más rápido de lo que el tiempo realmente pasaba a su alrededor. --Pero también sabia que eras una testigo clave y no podía arruinar el caso. Y si, es cierto, la primera vez que te invite a salir, fue para probar mi teoría de que la banda de criminales estaba haciendo callar a los testigos que se habían atrevido a ayudarnos, pero también fue porque quería protegerte, y por eso te invite a salir una segunda vez y luego otra y otra... Jamás planee enamorarme de ti, Rain. Solo quería asegurarme de que estuvieras a salvo. Tú e incluso Liliana, eran mi prioridad numero 1.

-Eso fue algo que me dijiste hace 3 años también, y como en ese momento, no cambia nada. --dijo ella, alejándoselos del apoyo del horno y cruzando sus brazos nuevamente, en signo de impaciencia. --No se que intentas realmente, Bronimir...

-Pronto lo sabrás. --replico él, acomodándose en su asiento. --Bueno, una cosa llevo a la otra, y lo que había comenzado como una simple misión, termino conmigo haciendo de todo algo personal. Necesitaba encontrar al líder de la banda y darle punto final al caso, para poder ser el novio que te merecías, y en ese momento la única solución que vi fue utilizar a Liliana. Ella era la reportera que estaba dando caza a cada uno de esos criminales, contando la verdad al mundo, exponiéndolos, y sabia que irían por ella y siendo tu mejor amiga, sabia que irían por ti también. No sabes lo desesperado que estaba por acabar con todo de una vez por todas, pero creo que si te acuerdas como mis superiores me presionaban para hacer de Marless el primer caso que me llevaría a conseguir aquel puesto que tanto deseaba. Y si, fui un egoísta y ambicioso, actúe sin corazón y expuse a Liliana, a la personas más importante en tu vida aquí en Marless, a un peligro mayor del que corría, y créeme que no hay día que pase castigándome por ello. No solo porque podrían haberla matado, sino porque tu también saliste herida en el trayecto ¡Literalmente!. Sé que piensas que lo hice porque quería la gloria y el dinero que venían con aquel ascenso si es que encontraba al líder de la banda, pero la verdad es que eso era lo que menos me importaba.

Ahora Bronimir había conseguido llamar la atención de Rain.

La joven había dejado caer sus brazos a ambos lados de su pequeño cuerpo, y tomando asiento frente a quien tenia que recordarse que debía odiar. Miro hacia el teléfono entre ellos y el cronometro señalaba 3:31 min restantes.

-¿Que dices?--se atrevió a preguntar ella, con una ceja enarcada, sin creer aun en que las intenciones de Bronimir fueran buenas.

-Si conseguía cerrar ese caso podía quedarme aquí. --explico el joven, y esta vez alejo la taza de té con canela y las pertenencia de Rain hacia un lado para hacerse camino hacia donde las manos de la joven fotógrafa descansaban entre algunas cucharas y tenedores desperdigados por la mesa. --Seria el agente de la PEE representante en Marless, y con ello, vivir aquí junto a ti. Por eso te pedí que te casaras conmigo, Rain. --añadió, armándose de valor para tocar los dedos de la hermosa joven frente a él, y aunque la había pillado con la guardia baja, ella aun no estaba preparada para sentir su toque sobre su piel expuesta. --Estaba tan seguro de que mi plan iba a funcionar, que a penas todo terminara, nos casaríamos y compraríamos esa hermosa casa cerca de la playa que tanto mirabas cuando íbamos a nadar, pero nada salió como lo había planeado. Es decir, si pude encontrar al líder y llevarlos a la justicia, pero...

-Pero no te transfirieron... Me usaste como carnada, y luego me engañaste con aquella colega de Liliana. --lo recriminó Rain, interrumpiendo y escondiendo sus manos bajo la mesa, dandole a entender a Bronimir que a pesar de los años entre ellos, a ella le seguía doliendo todo lo que él le había hecho pasar de la misma forma que aquel día en que esa mujer con la que la engaño le envío esa foto a su mejor amiga para destruir su relación, y luego a todos en la estación de policías, para destruir su carrera y la de Bronimir.

-No tengo excusa para lo que hice... --respondió él, sacudiendo su cabeza para alejar los recuerdos de aquel día de como las lagrimas en los ojos de Rain le demostraban la horrible persona que realmente era. --Porque se que lo que sea que te diga, jamas vas a creerlo, pero como me quedan 2:44 min para arruinar aun más la imagen que tienes de mi, tomare el desafío y te diré la razón por la que creo que lo hice.

Rain bajo la mirada, no pudiendo soportar más la intensidad con la Bronimir la observaba. Y la verdad, no pudiendo soportar seguir escuchando todo esto, pero a diferencia de su ex novio, ella sí cumplía las promesas.

Solo quedaban 2 min. Solo 2 min para no verlo nunca más. Pero luego, la joven fotógrafa comenzó a pensar si eso era lo que realmente quería. Esa idea, de él desapareciendo de nuevo había sido la que la había perseguido durante toda la mañana, junto con la idea de que a pesar del daño y de los años, quizás ella seguía siento algo por él, porque a pesar de que estaba segura de que era una sinvergüenzada, cuando lo miraba, cuando sentía su aroma a canela y cuando escuchaba esa voz, sabia que Bronimir estaba constantemente intentado ser mejor, ser diferente y cambiar por ella. El problema es que él mismo fue quien le enseño a Rain a odiarlo, y a olvidar que detrás de esa fachada de anti héroe taciturno, había un hombre comprensivo y dañado, el mismo hombre del que se había enamorado cuando descubrió que era un nerd en secreto.

-Solo dilo antes que se acabe tu tiempo. --susurro ella, mirando sus manos sobre su regazo, para evitar encontrarse con la intensidad en los ojos castaños de Bronimir.

-Rain, yo te amo. --dijo sin vacilación. --Se que es difícil de creer, pero lo sigo haciendo, aun cuando te engañe con esa mujer, pero es que ese es el problema...Amarte tanto como lo hacia, como lo sigo haciendo, te hacia daño, yo te hacia daño, era un veneno para ti, y todos lo sabían. Todos sabían que tu eras demasiado buena para mi, que yo no te merecía, y aun no lo hago, jamás lo haré... Y al parecer, mi subconsciente lo descubrió antes que yo, y me la jugué en contra a mi mismo, bueno, a los dos, bien mal la verdad... destruí nuestra relación intencionalmente porque yo no tenia el valor de terminar contigo, necesitaba que tu le dieras punto final a nuestra relación, por los dos, necesitaba que me odiaras como yo me odiaba a mi mismo...

Esta vez, la joven sí se atrevió a devolverle la mirada a Bronimir. Se levanto de su asiento y con su mandíbula tensada al máximo le dijo:

-¿Es en serio? --dejo escapar una carcajada seca y recelosa. --¿Me estas diciendo que me engañaste, que rompiste mi corazón a propósito? Que caballeroso de tu parte, Bronimir. Muchas gracias por tu gran hazaña.

Ahora fue él quien se levanto de su asiento.

-Estoy diciéndote la verdad. --se defendió el joven agente. Paso una mano por su rostro, exasperado. --Había cometido muchos errores y tenia miedo. Cuando te conté sobre como había utilizado a Liliana para encontrar al líder de la banda, como te había utilizado a ti, pensé que jamas me perdonarías... Yo no me habría perdonado jamás, y no lo sé, era demasiado cobarde para decírtelo, para confesarte que creía no te merecía, así que te convencí de que realmente no lo hacia al engañarte con esa periodista.

Rain dejo escapar un gruñido, también exasperada, y rodeo la mesa en el centro de la cocina, para encarar a su ex novio, como debió haberlo hecho hace tantos años.

-Que maravilloso es actuar de víctima, Bronimir. --le grito en la cara. --Que fácil es hacerte el mártir, el que "no merece mi amor", y justificar tus actitudes con un "te estoy protegiendo de mi mismo". Eres un idiota, porque que yo recuerde, jamás te pedí que me cuidaras, jamás te pedí que me salvaras. No soy la mujer indefensa que todos creen que soy. No soy tan estúpida como para no darme cuenta de que era demasiado buena para ti.

-No creo que seas una mujer indefensa... --susurro él, intentando no mirarla mientras ella gruñía en su dirección. --Es solo que...

-¿Qué?--lo presiono Rain, acercándose a él, y aunque era pequeña, mucho más pequeña que Bronimir, seguía siendo igual de intimídate que un león de la sabana. --¿Me amabas demasiado como para arrastrarme contigo a tu mierda personal?

-Aun te amo, Rain. --le dijo, dando un paso hacia ella, y descubriendo lo acelerada que se había tornado su respiración, igual de rápida y descontrolada que la de su ex novia. --Solo estaba intentando protegerte...

-¡Vaya manera que tienes de protegerme! --exclamo Rain, furiosa y empujando con ambas manos el cuerpo estoico de Bronimir lejos de ella, sintiendo los fuertes latidos del corazón de este al dejar sus palmas por unos segundos más de lo esperado sobre su pecho. --Y vaya manera que tienes de demostrarme que me amabas.

Cuando Rain va a dejarlo ir, es Bronimir esta vez quién se atreve a explotar. Toma las manos de Rain, envolviendo cada una de las muñecas de ella con sus manos y atrayendo su cuerpo al suyo, chocando su presencia con la suya, ambas agitadas, llenas de emociones, con los latidos de ambos corazones inundando el silencio de la cocina.

-Lo siento, Rain Noel...-susurro el joven agente, presionando con fuerza su toque sobre las muñecas de la chica, temiendo perderla de nuevo. --Soy un imbecil, por hacerte daño, por castigarme por ello, y por aún después de tres años, seguir amándote.

-Yo también lo siento, Bronimir Thait. --gruño ella, sin ni siquiera intentar escapar del agarre del joven agente, siendo encadenada por la vehemencia y pasión reflejada en el color castaño de sus ojos.-Pero es mas fácil llegar al sol que perdonarte.

Antes que Bronimir tuviera tiempo para reaccionar, antes incluso de sentir cómo su corazón volvía a dejar de funcionar, Rain se inclino hacia él, de puntitas sobre sus pies descalzo y unió sus labios con los suyos en un lento y desesperado beso.

La respiración de ambos dejo de sentirse tan interrumpida, sus corazones comenzaron a sincronizar sus desesperados y fracturados latidos con cada movimiento que sus labios hacían sobre los labios del otro, y la rabia y remordimiento se convirtieron en algo diferente: pasión y deseo.

Bronimir no entendía ni podía creer lo que estaba pasando, es decir, hace solo un momento Rain le había dicho que lo odiaba y ahora lo estaba besando. Y al principio fue sorprendente como su cuerpo tomo control de la situación, separándose de su mente y corazón, que seguían confundidos y tratando de entender porque la joven que proclamaba querer olvidarse de su existencia le estaba acariciando su torso, cogiendo las solapas de sus chaquetas para profundizar más el beso en el que ambos se habían dejado llevar como si no hubieran tres años de dolor separando sus almas. Y aunque el joven agente tenia miedo, y sabia que no era prudente dejarse sumergir por este minuto en que el instinto supero la racionalidad, él lo haría de todos modos, porque quizás esto sería lo ultimo que podría sentir y ver de la mujer que le había robado el corazón como nadie jamás lo había hecho en sus 27 años. Así que tomo el control de la situación, o al menos lo intento, puesto que en el momento en que dejo ir las muñecas de Rain para abrazarla, ella fue quien lo había atrapado contra su pecho, mientras lo empujaba contra el borde de la mesa de la cocina, besándolo con fervor, como si fuera lo único que quisiera hacer para siempre. Sus lenguas enredandose como estambres, sus manos viajando a todos lados y a ninguna parte y los anteojos de Rain como impedimento para profundizar mas el beso.

De pronto, algo vibro tras de la ex pareja y el sonido de una campanilla inundo el silencio placentero a su alrededor. Rain se alejo lentamente de él, dejando de estar parada en la punta de sus pies y soltando las solapas de la chaqueta de Bronimir. Ajusto la montura de sus empañados anteojos sobre su nariz y señalo el teléfono sobre la mesa, indicando que ya habían pasado los cinco minutos que le había prometido que le concedería a Bronimir.

-Se a acabado tu tiempo. --comento, caminando en dirección contraria del joven agente, con sus labios rosados debido a la presión del beso en el que antes ambos estaban sumergidos. --Ahora vete.

¿Qué? Esa era la única palabra que se dibujaba en el subconsciente de Bronimir. Y cuando su mirada se encontró con la de Rain, la realidad lo golpeo con fuerza, como si todo el mundo hubiera temblado bajo sus pies.

Esta era la forma en que ella daba por terminado todo. La posibilidad de enmendar las cosas, de escuchar a Bronimir y luego besarlo para cerrar aquel doloroso capitulo de su vida. Esta había sido su intención desde el principio, desde que accedió a escucharlo, a aceptar su trato. Y lo cierto es que no salió como ella lo esperaba. Rain pensó que si lo besaba una vez más, una última vez, se probaría a si misma que todo lo que sentía al ver a Bronimir frente a ella era por cuestiones de un pasado sin resolver, y por venganza, pero ese no fue el caso. Después de este beso, ella descubrió que la única idea que la llevo a limpiar todo su departamento para evadir su significado, era esto. Era lo que aquel beso le había hecho sentir, y por eso tenia que alejarse de él lo más rápido posible.

-vete Bronimir. --repitio ella. --Vete para siempre.

El joven agente solo la observo, más bien la contemplo, ahí frente a él tan cerca pero a la vez tan lejos. No podía creer que este era realmente el final de su larga historia de amor. Él la había cagado, y en grande, pero la seguía amando y estaba seguro de que ella sentía lo mismo, o al menos aun sentía algo por él como para haberlo besado de esa forma. No podía darse por vencido tan fácilmente ¡Habían pasado 3 malditos años! Y aunque nunca pensó en volver a Marless y encontrarse con Rain de nuevo, sí deseo con todas sus fuerza poder reescribir el pasado, y no romperle el corazón a propósito a la única mujer que a amado.

Rain camino hacia la puerta, con la intención de abrirla y si era necesario echar a patada limpia a Bronimir, incluso estaba planteándose la posibilidad de llamar a Lili y dejarla conseguir su venganza, pero algo la detuvo.

El joven agente la había sujetado del hombro, para no dejarla ir, y esta vez ella podría liberarse de su agarre con facilidad, pero no lo hizo. Quizás tenia curiosidad por lo que sea que él estaba dispuesto a decir para convencerla de dejarse llevar por aquella hipnotizante sensación que embriagaba cada extremo de su cuerpo.

-No quiero irme. Ni ahora ni menos para siempre...

Rain rodó sus ojos, poco sorprendida ante la franqueza de las palabras del hombre frente a ella.

-Pues tienes que hacerlo. --respondió la chica, sin quitar la mano de Bronimir de su hombro. --Cumplí mi parte del trato, ahora, por alguna vez en tu vida, cumple tu parte de el.

Los ojos castaños y profundos de Bronimir encarcelaron la mirada de Rain. Con su mano libre acaricio una de sus mejillas y luego le quito los anteojos, depositándolos en la esquina de la mesita al lado de la puerta. Se inclino sobre ella y le rodeo ambas parte de su rostro con sus tibias manos, para evitar que ella mirara hacia otro lado.

-¿Que...?

Bronimir negó con la cabeza, para interrumpirla. Quito la silla que se interponía entre su cuerpo y el de ella, y volvió a acercarse más a su presencia.

-Si es mas fácil llegar al sol que perdonarme, no creo que sea tan difícil volver a amarme.

Y la besó. Pero no como ella lo había besado a él. No, este era un beso de esos que das para convencer a la otra persona de cuanto la deseas y cuanto la amas, y en este caso era más bien para recordarle a Rain como se sentía estar de esta forma y como se sentiría si se dejara llevar por la verdad que dictaba su corazón.

Rain no supo qué hacer, pero al parecer esta vez ella no tenia el control de su cuerpo y era el instinto, la memoria y el deseo quien decidía qué hacer con el atractivo hombre que tenia en frente. Así que volvió a posar sus manos en el pecho de Bronimir, cerca del corazón del joven agente, sintiendo cómo sus latidos se sincronizaban de a poco con los suyos. Con cada beso, con cada caricia, con cada embestida de su lengua contra la suya, el corazón desbocado de él y el corazón herido de ella se conectaban y aceptaban lo que quizás podía ser una tregua.

Bronimir la abrazo, envolviendo el pequeño cuerpo de Rain entre sus fuerte y firmes brazos, mientras sus manos divagan desde los hombros hasta las caderas de la chica, sintiendo incluso el calor de su piel sobre la tela de su ropa. Sus labios, comiendo los de ellas, con fervor y necesidad, intentando olvidarse de tener que respirar con mayor control, y dejándose llevar por el tacto de las manos frías de Rain por debajo de su chaqueta y luego cerca de su cuello, obligándolo a inclinar mas su cuerpo contra el de ella. Rain era demasiado pequeña y eso le hacia gracia a Bronimir, imaginándose como intentaba apoyarse en su cuerpo para alcanzarlo, y entre besos, se dejo escapar una sonrisa divertida, para luego tomarla con fuerza desde la cintura y elevarla por los aires, empujando las cosas a su alrededor con sus piernas y depositando el delicioso trasero de Rain sobre la mesa de la isla de la cocina

Fue ella entonces que dejo escapar una risa, cuando con sus pequeñas y suaves manos despejaba la superficie del mueble, moviendo las cucharas, las cajas de alimento y los materiales de limpieza lejos de ellos, provocando que algunos cayeran al suelo, desparramándose en el piso antes limpio.

Y ambos rieron entre sus besos. Lo que era una buena señal para Bronimir, sabiendo que si ella estaba riéndose y no odiándolo por todo el daño que provoco, entonces quizás este momento no tenia porque lucir como una despedida.

De pronto, Rain se alejo un poco, produciendo que Bronimir volviera a su estado de alerta, asustado por asumir demasiado rápido lo que significaba que se estuvieran liando sobre la mesa de la cocina como dos adolescentes hormonales. La joven choco su frente con la de él y dejo escapar un largo suspiro. Sin decir nada más miro directamente a los ojos de Bronimir y lo beso con delicadeza, posando sus palmas a ambos lados de su rostro, para luego bajar hasta su cuello y luego finalmente hacia sus hombros, quitándole con la misma lentitud con la que lo besaba, la chaqueta que de hecho la madre de Rain le había regalado para una navidad al joven agente.

Él tampoco dijo nada, permitiéndole a su corazón admirar los lentos movimientos con los que Rain acariciaba sus brazos y sus pecho, pensando que podría vivir un orgasmo ahí en ese preciso instante con tan solo sentir los dedos de ella sobre su piel. Pero se obligo a controlarse, para permitirse también saborear el dulzor del lápiz labial de la joven, y el aroma a frutas que expelía su cabello. ¡Por los astros! Como extrañaba esos rizos dorados. Por ello, se decidió por tocar cada uno de esos dorados mechones, enredando sus dedos entre cada rizo desordenado de esa hermosa y alocada cabeza. Y sin darse cuenta, Rain había comenzado a presionar más sus labios en los suyos, desesperada por deshacerse de la ropa de ambos, y entrelazando tras de Bronimir sus piernas, arqueando su cuerpo, mientras él continuaba trazando los cortos mechones de su suave cabello.

¿Cómo había podido olvidarse de esto? ¿Cómo había olvidado lo que provocaba en Rain la sensación de que alguien más peinara su cabello? Ni siquiera estaba acariciando su sien o su cabeza, solo su cabello, y ambos estaban más excitados de lo que querían asumir, al borde de un espiral de placer. Claro, Rain podía controlarlo mejor que él, que sentía la presión de su miembro chocando con su ropa interior y contra la tela de sus jeans oscuros con mas fuerza de lo que podia permitirse.

Pero de nuevo, él estaba equivocado, porque en el momento en que Rain envolvió con fuerza su lengua con la suya, un gemido de desesperado placer se escapo desde lo más escondido de su interior. Y Bronimir supo que después de sentir y escuchar aquel gutural sonido provenir de alguien como ella, no podría seguir controlando su instinto por destrozarle su camiseta favorita a la mujer que lo volvía loco, para sumergirse entre sus senos y luego proclamarse el uno al otro, como ambos necesitaban hacerlo después de tantos años negándolo.

-Solo hazlo...--susurro Rain contra sus labios, como si adivinara sus pensamientos.

Bronimir abrió los ojos, intentando entender a que se refería ella con tanta intención coloreando el tono de su voz, y descubrió cómo las manos de Rain se colaban por debajo de su camiseta azul de algodón, y los ojos de esta señalaban, más bien le rogaban al joven agente que hiciera lo mismo con la suya de color negro. Sin más que un asentimiento y un gemido de placer, Bronimir se alejo un poco de Rain, para dejar que ella le quitara la camiseta y luego él hacer lo mismo con la de ella.

Cuando ambos estuvieron semidesnudos, con tan solo la parte de abajo de su vestimenta, aspiraron una gran bocanada de aire al mismo tiempo, y Rain no pudo evitar reírse.

¡Dioses de los 7 reinos! Claramente el tiempo que habían estado separados le había hecho increíble a Bronimir, no como a ella. Es decir, si su magnética personalidad, y su audaz tono de voz no eran suficiente para hacerlo un hombre irresistible, pues su abdomen plano y marcado, sus brazos firmes y sus pectorales esculpidos como piedra, siendo claramente no el resultado de horas de entrenamiento en un gimnasio como muchos podían creer, sino que más bien, una vida exhaustiva de perseguir criminales y nadar en las playas de la ciudad de Centrelia, lo hacia lucir de otro mundo ¡De otra dimensión, incluso!

De pronto, la vergüenza y la inseguridad embargo a Rain, haciéndola sonrojar y obligándose a dejar de contemplar y comerse con la mirada al hermoso hombre que tenia en frente. Ella nunca había sido muy buena para admitir que era bonita y genuina. No tuvo muchas posibilidades para demostrarse que no estaba mal, y además, aunque se proclamara como una revolucionaria, siempre había tenido miedo de aceptarse en todo su esplendor como otras mujeres lo hacían. Lo cierto es que a Rain Noel le complicaba verse a través de los ojos de alguien más, en especial si esos ojos eran los de Bronimir, que la miraba como si estuvieran a punto de devorar a su presa.

-Rain. --susurro él, con la pasión coloreando ese hipnotizante tono de voz suyo. --Mírame.

Ella negó con la cabeza y recordó que él no era el único que estaba con el torso desnudo. La realidad la golpeo con fuerza, y se abrazo a sí misma, escondiendo sus senos descubiertos y excitados entre sus flácidos brazos, más avergonzada y sonrojada que antes.

-Rain. --repitió Bronimir, y dio un paso hacia ella, posando sus manos sobre los codos de sus brazos, pidiéndole que dejara de ocultarse de él, pero fracasando estrepitosamente. Ella era muy terca, algo que ambos tenían en común.--No deberías avergonzarte de nada, Riri.

El uso del sobrenombre de la chica, el mismo que ella le rogó que dejara de usar, llamo la atención de Rain, quien enarco una ceja al devolverle la mirada.

-Tú pareces sacado de una revista de moda y yo...

-Tú pareces sacada de uno de mis mejores sueños. --la interrumpió él, ganando más su atención, y aprovechando que ella había bajado la guardia para quitarle sus brazos de los senos, deleitándose nuevamente con la vista de estos, apuntando en su dirección y tentándolo a probar algo de esa piel expuesta. --Tú eres la mujer más hermosa que he visto jamás. Y de hecho, la Rain de mis sueños no le hace justicia a la de verdad, a la que esta frente a mí ahora, sonrojada y excitada, genuina y atrevida. Tu eres lo único que me quita el aliento y me lo devuelve al mismo tiempo, Riri...

Ella volvió a enarcar una de sus cejas, pero no se escondió de la mirada de Bronimir como él había pensado. La verdad es que hizo todo lo contrario. Y por eso, la amaba tanto.

-No me digas Riri. --le advirtió, mientras posaba sus manos alrededor del borde del jeans de Bronimir y así empujar su cuerpo contra el suyo. --tu no eres mi amigo.

El joven agente dejo escapar una carcajada, que envió un delicioso escalofrío por la espalda descubierta de Rain, haciéndola perder el control y dejando escapar otro gemido de placer. Bronimir pensaba... Es decir, ¿cómo no podía darse cuenta lo hermosa que era? Más bien ¿cómo no aprovechaba los beneficios que eso traía? ¿El poder que ella tenia sobre él? Con su bronceada piel, sus senos perfectos y rosados, sus labios llenos en forma de una mueca divertida, sus ojos enormes color avellana que lo desafiaban a decir algo más y ese cabello ¡Dioses! Ese singular cabello rizado del color del atardecer en un pueblo costero como lo era Marless. Ella era su debilidad, y estaba seguro de que él lo era para ella también.

-Me alegro de no serlo. --respondió Bronimir, provocándola. Paso una mano por la curvatura del trasero de Rain para levantar su cuerpo y acercarla un poco más a sí mismo, y tener su rostro a la misma distancia y altura. Ahora, solo estaban a un respiro de distancia. --Porque si lo fuera, no podría hacer esto.

Y volvió a besarla. Y esta vez, dejo ir las ataduras que lo mantenían sereno, con el objetivo de terminar con la miseria de no estar unidos como antes. Rain también lo hizo, enterrando sus uñas en los antebrazos de Bronimir, cuando él masajeaba uno de sus senos con una mano y con la otra, intentaba armarse paso por entre sus muslos hacia su núcleo. Desabrocho el cordón del pantalón de Rain que se afirmaban hacia su cintura con fuerza, bajándolo hasta las rodillas de la chica, y liberándose de el, sabiendo que ahora lo único que lo separaba de sentir cuanto ella lo deseaba eran una bragas de algún color chillón del arco iris.

Rain gimió en respuesta, cuando él mordió su labio inferior para dejar ir su boca y succionar el pezón del mismo seno que antes estaba masajeando, mientras con su mano libre, presionaba el trasero de la misma. Un intercambio bien recibido por Rain, que había comenzado a besar el cuello de Bronimir como si fuera una vampira en busca de su prohibida sangre. Asi, Bronimir, dejando ir el trasero y el seno de Rain, ahora con sus manos libres, tomo los brazos de la chica, inclinando su cuerpo hacia atrás para tener más espacio y mejorar su postura contra aquellos perfectos senos, para así saborear con mayor libertad la oportunidad de adorarlos como se merecían

De pronto, Rain dejó de besar el cuello de Bronimir, cuando este paso sus dedos por la cicatriz de la herida de bala que había sufrido hace un mes. Y él también dejo ir sus rojos y excitados senos, para tomarle atención a esta nueva parte de ella de la que no estaba enterado.

-¿Quién hizo esto?--murmuro entre dientes el joven agente, tomando esa postura que solo le funciona en su trabajo y no frente a la mujer que amaba.

Ella poso sus pequeñas manos en el pecho firme de Bronimir y le sonrió.

-Una criminal. --respondió Rain, dejando escapar una risita, que en vez de provocar bajar la guardia de Bronimir, lo enojo un poco más.

-Rain...--dijo él, dejando escapar un suspiro de preocupación y culpa.

-Ahora soy como tu. --añadió ella, y con su mirada, señaló las cicatrices que adornaban su piel, cada una luciendo como medallas por atrapar a cada uno de esos criminales que le permitieron ser el primer agente de la PEE más joven en la unidad de jefes de la organización.

Bronimir inclino su cuerpo al de ella, chocando su frente con la de Rain y mirando de reojo las bragas azules que ahora eran la única prenda que ella llevaba.

-Eres mucho mejor que yo. --susurro y beso su nariz, sus labios y su cuello. --Por eso es que me vuelves loco.

Rain rio y alejo al joven agente de su cuerpo, posando nuevamente sus manos contra el pecho de este, deleitándose con la sensación de su corazón contra su palma.

-Tienes que igualar el juego aquí, Bronimir.

La joven señalo con su mirada los pantalones oscuros de él y sus bragas azules, comparando la situación. Y luego, aquellos ojos color avellana se entrecerraron con picardía al notar cómo este la deseaba, como su miembro chocaba con fuerza contra la tela estrecha que era el jeans.

-¿Y qué sucedería si no lo hiciera?

Rain paso sus manos con delicadas y desafiantes caricias desde sus pectorales, hacia su abdomen y su cintura, para luego terminar en el borde de sus jeans. Los dedos de la chica comenzaron a desabrochar el cinturón de cuero que sujetaba los pantalones y que evitaba que su miembro se disparaba contra los muslos de Rain. Era un sueño, de esos prohibidos, y un deleite ver cómo alguien tan pequeña y irritante lograba hacer de aquello una tarea perfectamente insoportable y maravillosa a la vez.

-Lo haré por ti.

La voz, desafiante y decidida de Rain fue la gota que rebalsó el vaso. Las manos de Bronimir se apoderaron de las muñecas de la chica, alejando las manos de esta de su pantalón, para empujarla lejos de él y luego tomarla de la cintura y elevarla por los aire, obligando a Rain a ajustar sus piernas contra su cintura, sintiendo su miembro cerca a su núcleo, tan cerca como podía permitírselo la tela de sus jeans y la tela azul de las bragas de la chica.

-¿Qué haces?--dijo ella, intentando deshacerse de su agarre y bajarse, pero fallando en el acto. En vez de eso, termino rozando sus senos contra el pecho descubierto de Bronimir y aumentando la excitación de este, al gruñir en armonía con sus muecas de pelea. -Bron...

No pudo terminar la frase porque un gemido de placer embriago su juicio, cuando sintió como el miembro del joven agente chocaba con su núcleo con mas fuerza, mientras se movían por el lugar. Y pensaba, Si esto es lo que podia provocar Bronimir en ella aún con la ropa puesta ¿Qué sucedería cuando ya no haya ninguna excusa para hacerlo suyo? Porque eso era lo que ella quería, y ahora no podía negarlo, no podía seguir ignorando esa ferviente sensación en su corazón, o los recuerdos, o la sinceridad en los ojos de Bronimir a repetirle tantas veces que la seguía amando, que nunca había dejado de hacerlo. Y si, era un imbecil, el mismo imbecil que la había engañado y le había roto el corazón, que le había hecho creer que no valía la pena, que le había hecho creer que estaba rota, pero también era el imbecil que hacia temblar su mundo, que la hacia soñar despierta, que la hacia sentir de nuevo mariposas en su estomago y que en el momento en que había aparecido, le había recordado que aun era humana, una humana que aún tenia corazón, y que este seguía funcionando, para él, por él y para ella y por ella.

Rain entendió que quizás ambos necesitaban arruinar todo, que ambos necesitaban romperse, para descubrir que con ellos el amor no era suficiente, que había un todo, y que ese todo solo podía ser obtenido cuando ambos estaban juntos, porque ella sabia que a veces para apreciar algo, necesitas perderlo primero. Y que para juntar todas las piezas de tu alma, tenias que luchar primero por encontrarlas.

A veces necesitas vivir y explorar la oscuridad de la vida, para poder apreciar los rayos de luz que se cuelan en ella. Y eso eran ambos, el rayo de luz del otro. Y quizás podía sonar incorrecto, poco seguro, o incluso dañino, pero ¿quién había dicho que el amor era solo cosas buenas? Porque Rain sabia que aun amaban a Bronimir, y él le había hecho entender que mientras estuvieran juntos y pudieran amarse sin restricciones, todo era eterno.

-No quiero volver a perderte, Riri... --susurro él, apoyando el cuerpo de ella contra la madera oscura de la puerta de su habitación.

¿En qué momento habían llegado hasta ahí?, Pensó Rain.

-Nunca lo hiciste. --confeso ella. Sus mejillas sonrojadas nuevamente, y no por el calor que desprendía su piel contra la de él, sino por el poder que tenían esas palabras. Una confesión, y la que Bronimir estaba esperando escuchar desde que llego a Marless.

El joven dejo ir las muñecas de Rain y esta apoyo sus pequeñas manos contra sus hombros, inclinándose para besarlo, con aquella resolución que tanto deseo saborear desde el inicio. Y con una mano, Bronimir abrió la puerta de la habitación de Rain, empujando esta con el cuerpo de la chica envuelto al suyo, como siempre debieron estar, mientras seguían besándose, con calma, con tiempo, provocándose uno a otro, rozándose uno a otro, rogando por más del uno y del otro.

Antes de depositar a Rain sobre la cama repleta de cojines, Bronimir alejo sus labios de los de ella y la dejo ir.

La joven fotógrafa, aterrizo sobre la punta de sus pies descalzos, mirando todo el tiempo a Bronimir, no pudiendo aun creer lo que estaba haciendo, pero sabiendo con cada parte de su cuerpo y alma que era lo correcto. Tomó una de las manos de Bronimir y entrelazo sus dedos pequeños con los suyos de pianista, para luego guiarlo hacia la cama, hacia su cama.

-Rain. --dijo él, dejando de caminar. Ella enarco una de sus cejas, confundida. --¿Podrás algún día perdonarme?

Ella se acerco y envolvió el cuerpo firme y semidesnudo de su ex novio con sus brazos, posando sus manos tras la espalda de este, chocando pecho con pecho, dejando que ambos pudieran sentir el latir del corazón del otro, y así finalmente levantar su rostro hacia el de él.

-Nunca voy a perdonarte, Bronimir Thait. --confeso ella. Los ojos castaños del joven cerrándose para esconder su dolor, por lo que Rain paso una de sus manos por el rostro de este para obligarlo a que la volviera a mirar, y cuando lo hizo, ella añadió con una linda y honesta sonrisa: -- Pero eso no significa que no pueda volver a amarte.

Y lo beso. Y ambos compartieron lagrimas, no solo de tristeza, sino de esperanza y serenidad.

-Ahora sí puedo hacerte el amor.

Rain dejo escapar un risita divertida, mientras Bronimir la tomaba en brazos y la llevaba hacia la cama, para luego depositarla con consideración sobre esta, mientras se quitaba sus pantalones, sus zapatos y por ultimo su ropa interior. Miro a Rain todo el tiempo, mientras ella hacia lo mismo y ahora, después de tres años estaban frente a frente, sin ataduras, sin secretos y sin ningún impedimento tan mundano como la ropa o los secretos, evitando poder demostrarse cuanto se amaban y cuan perfectos lucían sus cuerpos el uno al otro, como dos perdidas piezas de un antiguo y difícil rompecabezas.

Fue en ese momento en que Bronimir realmente creyó lo que una vez su alocada y carismática Rain le prometio: Juntos, ni siquiera llegar al sol era imposible.

Fue en ese momento en que Rain realmente creyó lo que una vez su ambicioso y taciturno Bronimir le prometio: Juntos, ni siquiera llegar al sol era imposible.

Juntos, el amor no era nada comparado a lo que ellos realmente sentían. Juntos, la vida tenia sentido. Juntos, el sol era la estrella que guiaba su romance, porque juntos, nada podía ser peor o mejor.

-Te amo, Riri...

26 de Agosto de 2020 às 03:32 0 Denunciar Insira Seguir história
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Fim

Conheça o autor

Alyssa Reigns Hola lectores y escritores del mundo! mi nombre es Alyssa y estoy aquí porque mi mayor sueño es convertirme en escritora profesional, para ser la persona que los haga sonreír, llorar, disfrutar, amar y odiar, todo al mismo tiempo con tan solo unas cuantas palabras sobre una hoja. ¡Un consejo! sueñen a lo grande y no permitan que nadie les diga lo contrario, porque los seres humanos estamos aquí en este planeta para cumplir nuestros sueños. atte Alyssa

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