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honeypot93 Honey Girl

Park JiMin puede ser verdaderamente torpe cuando de conseguir música se trata. Gracias a una recomendación de su mejor amigo, termina descubriendo una aplicación que puede ayudarle, y a una persona en especial, que despierta su curiosidad. Un usuario llamado "Chico D", quien suele tener todas las canciones que JiMin parece necesitar. Lastima que no sea más que un extraño tras una pantalla, ¿verdad? ¿Verdad? ♥ Historia corta ♥ ♥ YoonMin ➳ Min YoonGi - Park JiMin ♥ ♥ Contiene Fluff ♥ ♥ No se permiten adaptaciones ♥


Fanfiction Bandas/Cantores Todo o público.

#boy-x-boy #playlist #música #min-yoongi #park-jimin #yoonmin
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Capítulo único: "Verde menta".



Las comisuras de su boca se crisparon suavemente cuando el sonido se coló por los audífonos inundando sus oídos; bajo vibrante y repetitivo, en algún punto la voz suave y apenas aguda de un hombre se unía para crear la tonada, una canción que narraba la historia de un temerario abandono, de la dulce disposición a corresponder un sentimiento. JiMin sonrió cómplice ante la segunda voz que se unió en el estribillo, dando más fuerza a la melodía.


Víctima del cansancio, el pelinaranja apretó los parpados tras sus gafas antes de que sus ojos volaran a la parte inferior de la pantalla de la laptop, frunció el ceño y bostezó ampliamente. Amanecería pronto, en unas horas tendría que entregar el avance de su tesis y no se sentía nada convencido con lo poco que había logrado.


"Uh… de acuerdo, puede que esto no esté tan mal…"


Sonrió, olvidando un instante la amenazadora somnolencia bajo la tenue luz de la lamparita ámbar en el escritorio y sus labios delinearon las palabras de la siguiente canción en la lista que había elegido. Empujó la silla giratoria, alejándose lo suficiente del escritorio para estirar las piernas y echo la cabeza hacia atrás, intentando destensar la rigidez ocasionada por mantener la misma postura encorvada a lo largo de la noche.


Hace poco menos de un mes había aparecido una nueva aplicación. Aquello fue para JiMin, quizá la cosa más revolucionaria y el mejor invento de la historia. Podía tener toda la música que quisiese sin el daño colateral que una descarga implicaba, cosas como virus, perdidas de información y tener que limpiar constantemente su escritorio porque era típico en él olvidar qué canciones descargaba, entonces cada vez que abría la laptop se encontraba palabras como "mznhp. mp3" y al reproducirla descubría que era la quinta vez que descarga la misma canción.


Dios, no sabía si realmente obtener algo de música podía ser tan molesto o solo era él, siendo estúpido.


Así que, cuando su mejor amigo le explicó cómo funcionaba, JiMin tuvo que intentarlo. Era como una especie de nube virtual, personas se creaban cuentas y subían sus propias listas de reproducción, incluyendo artistas, ayudaba a ampliar enormemente tus horizontes musicales y a descubrir talentos que quizá de otra forma, habrían pasado desapercibidos.


El mensaje llegó una tarde, "escucha esto, creo que va a gustarte" había escrito TaeHyung, adjuntando una lista de reproducción. JiMin se encogió de hombros y colocó rápidamente sus audífonos mientras caminaba perdiéndose en los pasillos de la biblioteca.


Después de un par de horas, JiMin anhelaba saber quién era la persona que había creado aquella lista, entró al perfil y fue incapaz de contener la sonrisa de emoción cuando notó que el extraño tenía un par más de listas que habían sido creadas hace solo unos días. JiMin retiró unos libros y corrió a casa tan rápido como pudo solo para arrebujarse en el sofá mientras transcribía información al ritmo de lo que sus audífonos estuviesen dispuestos a reproducir.


Era como encontrar aquella canción fascinante que escuchaste por ahí y de la cual no conoces ni el título.


Después de casi seis horas únicamente escuchando música, había pasado de forma – para nada- casual, por el perfil del joven, revisándolo concienzudamente. Nada extremo, pero le emocionaba de sobremanera encontrar a una persona con gustos muy similares a los suyos.


"¿Quién eres?" Susurró interesado mientras sus ojos veían fijamente la pequeña fotografía.


"D-Boy."


Los ojos café se habían visto atraídos de inmediato a las singulares hebras verde menta que el muchacho portaba en la pequeña imagen y a la diminuta perforación que lucía con seriedad en la esquina de su labio inferior, era pálido y de facciones suaves, el cuello redondo de la camiseta blanca dejaba ver algo de su piel de alabastro y JiMin admiró parte de lo que supuso sería un tatuaje en una de las huesudas clavículas. Le pareció... atractivo, algo rudo quizá, pero lo cierto era que no había forma alguna de saber si ese era el verdadero "D-Boy", bien podría tratarse de una imagen falsa, así que sin más el pelinaranja lo dejó pasar, olvidando el asunto y concentrándose en lo poco que tenía del extraño tras la pantalla.


Música.

Eso era todo.


No tenía muchas reproducciones, aquello le parecía una locura, JiMin no era capaz de entender por qué.


Así, las noches de hallo con TaeHyung y las constantes salidas nocturnas a los pubs se vieron remplazadas con envidiable rapidez por la tranquilidad que el sofá, la laptop y los mejores audífonos que había podido conseguir con sus ahorros, propiciaban.


Se graduaría pronto y si bien la soledad era agradable, a veces le gustaba soñar que conocía a ese extraño con quien sentía, compartía una inexplicable conexión. Necesitaba únicamente presionar un botón para que aquel estremecimiento en su bajo vientre producto de la emoción le hiciera sonreír como nunca antes había sonreído. No entendía muy bien que le ocurría, pero comenzaba incluso a imaginar cómo sería acariciar esa melena verde menta o acercar sus labios deliberadamente a esa perforación metálica en la boca contraria, le hubiese gustado hablar con "Chico D", pero la aplicación no hacía posible alguna forma de contacto entre ambos, así que no es como si JiMin tuviese muchas opciones. Lo único que quedaba para él al final del día, era arrojarse sobre el mullido colchón antes de suspirar profundamente, con sus oídos pidiendo un poco más alto por la siguiente canción.


"Estoy cayendo, así que tomo mi tiempo durante el viaje...
Estoy cayendo, así que tomo mi tiempo durante el viaje..."


Llevaba escuchándolas tanto tiempo que incluso se sabía el orden de las pistas, pero no creía que hubiera nada de malo en ello…


¿Verdad?


"¿Dónde estás Chico D?"




Rondan las seis de la tarde cuando el pelinaranja infla un poco las mejillas y ladea el rostro, su mano ajusta la montura oscura de las grandes gafas antes de releer el párrafo que acaba de escribir.


“Hmm… no”.


No.


Hay algo aún. No logra convencerle por completo, así que se limita a negar antes de borrar el párrafo completo mientras menea su cabeza al ritmo de la pegajosa voz de Caleb Followill, quien le explica que ha estado vagando por ahí, observando todo aquello que podía ver mientras pintaba rostros, llenando lugares que no podía alcanzar. Tu sabes que puedo usar a alguien, le promete el vocalista de Kings Of Leon a Park JiMin y el pelinaranja no puede hacer más que creer en esa historia mientras sus esponjosos labios repiten mudamente la canción releyendo una y otra vez la página en la que trabaja.


Canta el coro sin hacerlo realmente y tararea mentalmente incluso las notas de guitarra hasta que el sonido es cortado con brusquedad repentina.


"¡Hey!" Se queja el chico levantando la mirada de la pantalla, solo para encontrarse con la indignada mirada miel de su mejor amigo.


Kim TaeHyung tiene esa mueca de "No puedo creer que me hayas ignorado tres horas por esto" cuando señala con los audífonos a Park JiMin antes de llevarse uno de los cascos al oído, los ojos de cachorro se abren con sorpresa cuando la canción termina e inicia la siguiente y jadea impresionado apartando a JiMin del control de la computadora para ver qué es lo que está escuchando.


"¡Me ignoras por música!" chilla incrédulo y hay un siseo general que insta a ambos a guardar silencio, TaeHyung pasa olímpicamente de él. "¡Es la lista que te envié hace tres meses!"


"¡Chist!"


Vuelve a resonar entre las paredes repletas de libros, y al castaño no puede importarle menos estar en una biblioteca cuando rueda los ojos antes de volver a dirigir la mirada hacia quien ha sido su mejor amigo desde los ocho años. "Dime JiMin." susurra esta vez. JiMin extiende una de sus manos en un fallido intento por recuperar los audífonos pues sabe que la que está sonando es una de sus canciones favoritas de The Clash.


"No te ignoró" susurra apenas audible, "hablamos casi diario."


La boca del castaño se abre con sorpresa cuando chilla ruidosamente "¡NI SIQUIERA QUIERES JUGAR HALLO AHORA!"


Esta vez sí, el "¡CHIST!" que se escucha es tan fuerte que el castaño no tiene otra opción que gritar en respuesta un "¡YAH VOY A CALLARME, NO ME CALLEN!" pero otro "¡CHIST!" se deja oír y ambos ven a la señora Wo, una pulcra mujer curvilínea de traje gris y cabello blanco acercarse con una mirada de muerte súbita en los ojos, señala a ambos con su índice el cual dirige posteriormente a la salida del lugar y JiMin no tiene otra opción que cerrar la computadora y guardarla en la mochila antes de sujetar el libro bajo el brazo dispuesto contra su voluntad a abandonar el lugar, con un indignado castaño pisando sus talones.





Los ojos de cordero hubiesen parecido tiernos de no ser por la determinación con la que contemplan en ese momento el objetivo del tablero a unos metros de distancia. El joven de piel lechosa muerde un poco su labio inferior antes de lanzar la muñeca hacía atrás para dar impulso al dardo rojo que sostiene entre el índice y el pulgar, propulsa el plástico y lo suelta con firmeza, logrando que la parte metálica acierte justo en el blanco.


"¿Estás diciéndome que JiMin hyung está enamorado de un desconocido que hace listas de reproducción en esa aplicación?" susurra JungKook incrédulo con una pequeña sonrisa divertida.


"¡No estoy enamorado!" se defiende el pelinaranja ganando únicamente una mirada irónica de JungKook, quien ahora está peleando un poco con la superficie de corcho para retirar los dardos; y de TaeHyung, quien bebe tranquilamente una soda sentado al lado de JiMin en la barra de aquel nuevo pub al que ha sido arrastrado.


"¡Escuchas a "Chico D" incluso en la ducha!" dice el castaño agitando la pajilla en su gaseosa de cereza "¿Qué cosas asquerosas harás con Carolina Liar de fondo?"


"¡Tae!" se escandaliza ocultando el sonrojo en sus mejillas tras sus pequeñas palmas "¡No es cierto!"


"JiMin he escuchado esa lista más de una vez, sé que canciones hay ahí." JungKook se echa a reír mientras niega con la cabeza cuando ve a su pelinaranja amigo reclinar ambos brazos sobre la superficie de madera y gemir antes de hundir su rostro, ocultándose.


"Ya no me molesten." gruñe apenas audible.


"¿Hay si quiera una posibilidad de que hyung conozca a este "Chico D"?" pregunta curioso el pelinegro antes de entrecerrar uno de sus ojos para volver a concentrarse en el objetivo del tablero.


"¡Nop!" afirma TaeHyung "Hay una foto en su perfil, pero en lo que a mí respecta "Chico D" podría ser un gordo cuarentón sin cabello que roba niños." dice el castaño haciendo una mueca de asco "Ugh... de solo pensarlo..."


JiMin levanta la cabeza de su escondite y su rostro es un poema que va entre la confusión y la incredulidad cuando dirige una mirada extrañada a TaeHyung.


"¡"Chico D" no es así!" exclama receloso ganándose una mirada sorprendida por parte del pelinegro y el índice de TaeHyung señalando directo a su pecho.


"¡ESTAS DEFENDIENDO A UN GORDO CUARENTON ROBA NIÑOS!" jadea con sorpresa el castaño, JiMin le mira desafiante golpeando suavemente su índice para que lo aparte. TaeHyung sostiene su mano contra su pecho, mirándole dramáticamente atemorizado.


"¡No sabemos si él en realidad roba niños!" replica de inmediato sujetando su mochila "¡Me voy de aquí!" dice apartando la silla alta con brusquedad y cogiendo de sus bolsillos un par de billetes que deja sobre la barra para pagar su bebida antes de salir a grandes zancadas del lugar, ignorando por completo las quejas de sus amigos.


Una vez afuera, el pelinaranja suspira, viéndose envuelto en el suave resplandor dorado de las luces, hay pocas personas esa noche en la acera cuando JiMin se ajusta la casaca de mezclilla y sujeta la mochila contra su pecho para buscar en el interior sus audífonos, está tan concentrado con casi media cabeza metida en el interior del bolso que ni se inmuta cuando alguien roza apenas su hombro.


"Lo siento" murmura apartándose distraídamente de la puerta del pub y recibe un suave "descuida" que apenas escucha, pues sus ojos por fin logran dar con su objetivo en lo más profundo del agujero negro en el que está rebuscando.

JiMin sonríe amplio cuando vuelve a engancharse una vez más los audífonos antes de emprender el camino a casa.





"¿De verdad crees que ese "Chico D" robe niños?" susurra JungKook dejando los dardos en un tarrito metálico en la mesita de juegos junto a la barra, antes de ocupar el lugar en el que el pelinaranja había estado sentado hace un instante.


"Ugh... no lo sé" gruñe débilmente TaeHyung dejando caer la cabeza entre sus manos "supongo que solo me preocupa JiMin. Creí que pasaría pronto, pero en unas semanas se cumplirán cuatro meses desde que le envié esa lista, él está en verdad interesado y el tipo es un completo extraño... sin mencionar lo culpable que me siento por todo esto."


"No creo que esto sea tu culpa, hyung... ¿Cómo ibas a saber que JiMin se interesaría tanto en alguien que podría no existir?" consuela JungKook atrayendo el vaso de soda del castaño y bebiendo un trago de la pajilla "me asusta, pero... creo que lo olvidará pronto, tiene que hacerlo. Es decir, no es como si "Chico D" fuese a entrar en este momento por esa puerta." afirma divertido señalando la puerta de cristal por la que el pelinaranja acababa de salir hace apenas minutos.


Justo en ese instante la puerta se abre, dando paso a un delgado joven pálido, tiene las manos ocultas en los bolsillos de la reluciente chaqueta de cuero negro cuyo cierre esta levantado en su totalidad para protegerle de la fría brisa del exterior, lleva unos jeans desteñidos doblados en las vastas que contrastan bastante bien con los botines negros relucientes en sus pies. Su vestimenta es genial, piensa JungKook pero sin lugar a duda lo que más llama su atención es el vibrante tono en su cabello.


"Que hay" saluda en tono grave y a pesar de que se ve rudo la sonrisa en su boca es cálida cuando habla "un snap de manzana por favor".


JungKook no puede detener la suave risita que se cuela entre sus labios, sonido que ocasiona que el chico de mirada felina se gire un poco en la silla hacia el con una ceja enarcada y los labios algo doblados en un puchero.


"¿Te divierte algo?" dice con seriedad y JungKook niega con la cabeza sonriendo tímidamente.


"No, no... es solo que pidió un snap de manzana y es verde, combina bien con... con su cabello" responde con voz baja "perdone."


El peliverde sujeta unas hebras del flequillo, examinando el color antes de asentir en dirección al joven y dar un trago a su bebida. Extrañado, TaeHyung levanta el rostro de sus palmas y sus ojos se abren enormes con asombro cuando localiza al extraño que bebe tranquilamente al otro lado del pelinegro.


"¿Qué sucede?" murmura JungKook al notar la impresión en los grandes ojos miel. El pelinegro atrae nuevamente el vaso del castaño hacia el para terminar la soda de cereza cuando escucha la voz apenas audible de su amigo, murmurar "Chico D."


"Ujum. No existe." afirma JungKook bebiendo de la pajilla "JiMin lo olvidará, descuida."


"No, no." vuelve a susurrar el castaño "Sentado a tu lado, "Chico D.""

El peliverde se gira con una mueca de extrañeza cuando el chico junto a él comienza a atragantarse con su bebida.


"Crees que funcionaría si pido un millón de dólares." logra escuchar vagamente el pálido tras el ataque de tos.





No sabe qué hora es con exactitud, el insistente repiqueteo del móvil entre los cojines del sofá sobre los que ha caído dormido, le hace sentarse bruscamente. Tiene los ojos apenas abiertos mientras busca el pequeño aparato que continúa sonando con persistencia.


"¿Qué?" susurra ronco, producto del sueño que aun adormece sus sentidos en cuanto logra contestar la llamada, "¿Qué?" repite entrecerrando aún más sus ya achinados ojos, incapaz de comprender el barullo del otro lado de la bocina. JiMin aprieta los parpados antes de suspirar profundamente, dando un vistazo al nombre en la pantalla.


Que sea TaeHyung quien le llama, no ayuda demasiado.


"Tae, no entiendo… ¿Están ebrios?" musita tallando uno de sus ojos "Escucha, voy a colgar, ¿de acuerdo?, es la primera vez que duermo en tres días y que me llamen a las dos de la mañ-..." quiere seguir regañando, pero por fin las voces al otro lado del teléfono parecen ponerse de acuerdo.


"¡"Chico D"! ¡Tenemos a tu "Chico D"!" chillan al unísono JungKook y TaeHyung, JiMin solo piensa que han enloquecido y está a punto de colgar el teléfono y arrojarlo a algún lugar en el que este no pueda molestarlo, pero TaeHyung chillando un nombre le detiene en el acto "¡Su nombre es Min YoonGi!"





"Muévete un poco, Tae. También quiero ver." Se queja JungKook dejando las sodas de ambos en la mesa de madera del pub y situándose a espaldas de JiMin, justo al lado de TaeHyung, quien se aparta dando algo de espacio al pelinegro para que este también sea capaz de ver la pantalla en la laptop.


"Min YoonGi, Min YoonGi... aquí está. Creo que es él." murmura JiMin presionando no muy convencido la pequeña fotografía de un rubio bastante pálido.


"No tiene el cabello verde." nota el castaño entrecerrando uno de sus ojos.

"Pero tiene la perforación en el labio y el tatuaje... espera está cargando." Dice JiMin mirando fijamente la pantalla en silencio.


El primero en lanzar un gritito de emoción es TaeHyung.


"¡Sí es él!" afirma tras haber entrado en el perfil de una de las redes sociales del joven. TaeHyung empuja suavemente la pequeña mano de su amigo para hacerse con los botones del teclado buscando agrandar la imagen. La fotografía del pálido es bastante casual, ojos café, cabello rubio despeinado y una sudadera gris, tiene el rostro un poco ladeado con el atisbo de algo que no llega a ser una sonrisa, pues el gesto apenas y crispa las comisuras de la boca en la que resplandece el destello metálico de una perforación.


"Soy tu "Chico D"." lee JungKook inclinándose un poco sobre la espalda del pelinaranja "Daegú, noventa y tres, producción musical... eso explicaría lo de "Chico D"." susurra.


"La foto fue tomada hace seis meses..." murmura TaeHyung pasando un poco las imágenes "Vaya... le gusta teñirse" ríe después de haber pasado sendas fotografías en las que se muestra a YoonGi luciendo el cabello negro, castaño, blanco y rosa. "Al menos ya sabemos que no tiene cuarenta años o es un gordo roba niños." asiente satisfecho "¿Qué opinas JiMin?" pregunta en cuanto nota que es exactamente el más interesado, quien se ha mantenido en silencio todo el tiempo.


""Chico" D no puede ser real..." musita JiMin apenas audible, quiere empujar un poco a sus amigos, siente que están demasiado cerca de él, teme que puedan escuchar los escandalosos latidos entre sus costillas.


"¿Por qué no?" anima JungKook recargando una de sus manos en el hombro del pelinaranja "¡Esto es bueno! Podrían conocerse e incluso agradarse, hyung. Piensa positivo."


JiMin traga con fuerza víctima del creciente nerviosismo en su interior, aun a pesar de eso, mantiene la mirada fija en la fotografía del pelinegro en la que luce unos grandes lentes de montura oscura y un sweater negro de cuello alto.


Era más fácil cuando eras platónico, piensa.


"No. No estoy seguro aún, tengo que verlo en persona." suspira cerrando deliberadamente la computadora.





Tiene la esperanza de que todo sea un malentendido, de que aquel atractivo muchacho no sea "Chico D", pero definitivamente no es suficiente y JiMin comienza a creer que puede que todo sea real.


Es decir, del uno al cien, ¿Cuál era la probabilidad de encontrarlo en una ciudad tan grande como Seúl? ¿Existía si quiera alguna mínima posibilidad? Con la suerte que JiMin solía tener, la respuesta sin lugar a dudas era no.


Sin embargo, ahí estaba.


Ha vuelto a dormirse con la reproducción automática activada en las listas de quien ha decidido seguir llamando, "Chico D". Él no quiere decir "Min YoonGi", le hace sentir raro darle un nombre a su amor platónico... le hace sentir que existe al menos una posibilidad y el corazón de Park JiMin es débil cuando de romance se trata. Él ha estado escuchando cada lista que el joven ha subido en los últimos cinco meses y a pesar de que no tiene idea alguna sobre su vida o sobre quién es verdaderamente "Chico D", JiMin está seguro de que lo conoce, al menos, en parte.


Le asusta.


Le asusta la idea de presentarse y descubrir que quizá su corazón ha comenzado a albergar sentimientos mucho más fuertes que la sincera admiración hacia un desconocido, le asusta más aun ser el único – obviamente, ya que Min YoonGi ni siquiera ha reparado en su existencia – con aquellos sentimientos.


¿Qué iba a hacer JiMin con todo eso en su pecho? ¿Cómo iba a solucionarlo?

Las llamadas de JungKook y los mensajes de TaeHyung durante las últimas semanas diciendo cosas como "Él está aquí, deberías venir." "Le gustan los snaps de manzana." "¿Crees que si se teñiría el cabello de otro color pediría una bebida que combine?" "Oye, YoonGi es increíble con los dardos, deberías venir." "No hablamos mucho con él, pero a veces juega con JungKook." "¡JiMin, YoonGi está soltero! Y no... no está para nada interesado en las chicas..." tampoco han sido de mucha ayuda que digamos.


Siente que la única forma de detener los mensajes de sus amigos y sus insistentes llamadas, será esa.


Es incluso, piensa JiMin, un poco – bastante significativamente – ridículo sentirse atemorizado o nervioso por la presencia de una única persona entre muchas más, persona que ni siquiera le está mirando – pues está sentado en una mesita dándole la espalda mientras agita suavemente la cabeza al ritmo de la música que se cuela por los grandes audífonos que cubren sus oídos. – Aun así, de rato en rato, el pelinaranja gira la cabeza desde la barra para dar un breve vistazo a la chaqueta de mezclilla y a las hebras verde menta, mientras uno de sus botines negros golpetea ansiosamente contra la madera, TaeHyung teme que haga un hueco en el piso si sigue con eso.


"No es él." susurra bebiendo un poco de su vaso de ginger ale, los ojos miel del castaño se abren con incredulidad.


"¿Cómo puedes decir eso?" medio susurra, medio exclama "¿Necesitas acaso otra confirmación que ese cabello?"


JiMin se encoge de hombros intentando verse despreocupado, el castaño bufa lanzando hacia él una mirada recelosa.


"Tiene el piercing y el tatuaje en la clavícula. Ve al baño, y fíjate cuando vuelvas." dice señalando una puerta a sus espaldas.


JiMin pestañea un par de veces, sintiendo aquel revoltijo de temor instaurarse en sus entrañas cuando baja lentamente del asiento y camina en dirección a los servicios higienicos. El de verdad intenta verse tranquilo, pero TaeHyung no es nada disimulado mientras sigue con la mirada al pelinaranja en cuanto este sale del baño, lo conoce demasiado bien como para pasar inadvertido aquel sonrojo en las mejillas y las pequeñas manos envueltas en puños, no importa que tan sereno JiMin pueda mantener el rostro, Tae es capaz de notar el nerviosismo que en ese momento lo invade, el castaño ve los brillantes ojitos ajenas recorrer el lugar para finalmente detenerse en la única persona a quien considera objeto de análisis.


TaeHyung observa como la boca de JiMin se abre apenas cuando puede por fin divisar por completo el rostro de Min YoonGi, quien parece demasiado concentrado en su computadora como para notar el acoso por parte de ambos. Le ve abrir uno de sus puños cuando está tan cerca que podría rozar sus cabellos verdes y es imposible contener la sonrisa de pura emoción en el castaño cuando JiMin niega un poco con la cabeza, viéndose aturdido y acelera el paso hacia la barra.


"¿Y bien?" apremia TaeHyung, la sonrisa en su rostro se desvanece con rapidez cuando ve al pelinaranja inclinarse hacia el piso en busca de su mochila "Qué... ¿Qué estás..."


"Debo irme." susurra buscando en los bolsillos de sus jeans y dejando el dinero sobre la barra ante la decepcionada mirada miel.


"¿No vas a hablar con él, cierto?" JiMin cesa de remover los libros en su mochila y sus ojos resplandecen cuando mira a su mejor amigo.


"Me gusta, Tae". Confiesa en voz baja "Lo siento, cuando lo vi... Siento que él... que es Chico D." termina aceptando con una ligera sonrisa "Pero me gusta, y no tiene idea de mi existencia o… o de todo esto... sería demasiado tonto ir y solo hablar-..."


"¡Eso no puedes saberlo Park JiMin!" exclama el castaño "¡Tú podrías gustarle!"


"¡Shh!" silencia con ojos aterrados "Seré demasiado... tonto, siento como si lo conociera, la única primera impresión que él podría tener de mi es la de alguien torpemente obsesionado con un desconocido y lamentablemente no es más que la verdad." JiMin suspira y sus pequeñas manos apartan con suavidad las manos de TaeHyung, quien, en un intento por detenerlo, había sujetado su mochila.


"¿Estarás bien?" inquiere esta vez el castaño y JiMin no puede evitar sonreír con ternura al percibir aquella nota de preocupación genuina en la voz contraria.


"Lo estaré" se despide el pelinaranja, despeinando juguetonamente las hebras ajenas antes de salir de ahí.





JungKook cruza la puerta del pub un lluvioso viernes por la tarde. Sus ojos van de un lugar a otro, buscando en el amortiguado sonido de las pocas conversaciones que transcurren tanto en las mesitas cuadradas de madera como en la barra. El ceño del pelinegro comienza a acentuarse cuando no logra dar con él.


Lo encuentra finalmente, sonríe. Desabrocha el impermeable negro y sus pasos son rápidos mientras se dirige a una de esquina un tanto apartada en la que puede distinguir el impermeable café y los jeans del castaño.


"Hyung, llegué hyung... ¿hyung?" llama deteniéndose a un lado de la maquina sobre la que TaeHyung se encuentra inclinado "Eso... ¿es una-..." dice admirando el cristal vacío sobre el que su amigo presiona un poco la yema de los dedos.


"Rocola, sí." Asiente el castaño apartando la mirada del cristal "NamJoon hyung la compró hace unos días, dice que quiere un aspecto un poco más retro."


JungKook asiente una única vez con la cabeza y su mirada va a la suave superficie redondeada de color rojo, la cual reluce impecable, está apagada, pero en cuanto la enciendan, el pelinegro supone que debería verse más luminosa. No sabe precisamente cómo funcionan, pero recuerda haberlas visto en algunas películas antiguas por lo que está seguro, deberían encenderse luces a los lados en cuanto la conecten.


"Y... ¿metes monedas aquí?" susurra señalando una ranura en la parte delantera de la cabina.


"Uhum… Y presionas estos botones y seleccionas la canción que quieras." explica el castaño sonriéndole ampliamente.


"¿Me llamaste para que vea una rocola desconectada?" murmura JungKook extrañado sin apartar la mirada del cristal vacío "Y...¿Aquí no... deberían estar los discos?"


"Esa es exactamente la razón por la que te llame, Kook." sonríe "Hable con NamJoon y me dejó poner música aquí dentro, así que necesito algo de ayuda, ese amigo tuyo, Hoseok. ¿Su padre es el que tiene una tienda de discos, ¿no?"


JungKook olvida un instante la máquina, desviando su mirada hacia TaeHyung, asiente con la cabeza con una entusiasmada sonrisa.


"Si hyung, está en el centro de la ciudad..."


El castaño sonríe sutilmente.


"¿Quisieras ayudarme?, creo que podríamos necesitar algo de música aquí."





JiMin jadea exhausto mientras sujeta firmemente la mochila contra su pecho para protegerla de la repentina tormenta que se había desatado, el suave chapoteo de sus tennis mientras corre por la acera apenas es percibido, puesto que cualquier sonido que pudiese escuchar se ve ahogado por las continuas gotas de agua golpeando la calzada.


Se detiene con un suspiro bajo el tejado del lugar y una de sus manos empuja la puerta con rapidez para colarse al cálido interior del pub.


En cuanto la puerta se cierra a sus espaldas, se inclina un poco, doblándose sobre su estómago para recuperar el aliento, levanta el rostro perlado por los restos de la lluvia y sus pupilas recorren con rapidez el espacio antes de que sus labios murmuren incomprensible un "¿Eh...?", al encontrarlo vacío. "¿Tae?" llama suavemente, pero nadie responde. "¿Kook?" intenta una vez más.


Nada.


No hay nadie ahí.


Busca en la mochila antes de dejarla caer a un lado, apoyándola en su pantorrilla y despeina un poco las humedecidas hebras naranjas en lo que marca el número del castaño. Uno de sus tennis golpea ansiosamente la alfombrilla cereza sobre la que está parado cuando es enviado por tercera vez al buzón de voz "¡¿Dónde estás?! ¡Dijiste que era grave, Tae!" chilla al escuchar el pitido que le indica que puede dejar un mensaje "¿Podrías al menos llamar, quiero saber si estás bien?" pide antes de colgar la llamada.


JiMin suspira y un destello de luces atrae de inmediato su atención, gira el rostro buscando a quien sea que haya accionado la rocola que hasta el momento no recordaba haber visto encendida, y no sabe si debería asustarse cuando no encuentra a nadie. Es tanta la curiosidad, que únicamente se encoge de hombros antes de dirigirse hacia la máquina, cuyos focos se iluminan secuencialmente con las brillantes luces azules y blancas.


"¡Ja!" exclama con una pequeña sonrisita tras inclinarse sobre el cristal "ya hay discos."


Los hay.


Se había sentido atraído hacia aquel aparato en cuanto NamJoon lo había comprado, pero tras descubrir que aún no era capaz de reproducir música, no se acercó demasiado.


Introduce una moneda en una de las ranuras y sus ojos observan expectantes entre la selección de canciones... la boca del pelinaranja no puede evitar caer un poco por la sorpresa cuando logra reconocer más de la mitad del repertorio. Aprieta los puños, víctima del entusiasmo e incluso da un pequeño saltito poco antes de presionar uno de los botones, hay una enorme sonrisa en su rostro cuando Use Somebody de Kings of Leon, resuena en las bocinas. Es extraño, porque creyó que el sonido podría verse afectado, pues la rocola le había parecido algo anticuado, por lo que el asombro es mayor aun al escuchar de forma tan nítida cada melodía producida por los instrumentos que componen la primera canción en la lista de Min YoonGi.


Aun sonríe cuando vuelve a inclinarse sobre el cristal buscando la siguiente canción en la lista, hay tanta emoción en JiMin, que no es consciente que lleva un buen rato sin estar solo.


Se gira y chocan.


"Lo siento." dice torpemente alejándose un poco, y sus ojos se abren con asombro, porque ahí donde ve aquella perforación plateada reluciendo, también se encuentra con los labios crispados en una sonrisa de pura diversión.


"Te vi saltar." sonríe. La sudadera gris es amplia, cubre parte de los jeans descoloridos y rasgados. Las hebras verdes también están humedecidas. "¿Te gusta esa canción?" tiene la voz grave y huele a menta y JiMin se siente tan aturdido que únicamente puede asentir con la cabeza antes de dar unos pasos hacia atrás, intentando apartarse a la seguridad de una de las esquinas de la barra. YoonGi no parece entender el nerviosismo que acaba de ocasionar con su sola presencia, pues camina junto a él y se para demasiado cerca para el pobre corazón del pelinaranja.


"¿Dejas que ponga la siguiente?" pregunta YoonGi girándose ligeramente hacia él en cuanto la pista termina.


"Sí." Asiente JiMin con una pequeña sonrisa antes de ver a YoonGi caminar hacia la rocola, Los ojos café miran tímidamente al piso, sintiendo los descolocados latidos en su pecho cuando la canción que ha estado esperando, comienza a sonar. El rap en Stressed out es suave y si considera que sus manos están temblando, escuchar a Tyler Joseph pidiéndole que no se ponga ansioso, resulta incluso divertido.


YoonGi camina hacia él, y vuelve a ocupar su lugar, tan cerca que incluso uno de sus brazos roza la camiseta mojada y parte de la piel descubierta de JiMin.


"Estas sonriendo de nuevo, chico naranja."


"L-la... la música. Me gusta la música." responde JiMin con un asentimiento sin despegar la mirada de la puerta de cristal y casi se arrepiente, porque en cuanto lo dice, siente toda la atención del contrario posarse en el con intensidad. Puede sentir los felinos ojos miel del joven pegados a su rostro, examinándole sin discreción alguna. Eso en definitiva no ayuda al creciente nerviosismo en su interior, intenta controlarlo apretando un poco la mochila contra su pecho, y todo esfuerzo parece inútil cuando siente el rubor esparciéndose en sus mejillas. Su pulso es vibrante, puede sentirlo en la nuca, tras sus oídos, en la yema de los dedos...


"Pon la siguiente." pide el pálido. JiMin se gira, tiene los labios entreabiertos cuando susurra un "¿Eh?", y YoonGi no puede evitar reír un poco por la expresión en el rostro contrario. "La siguiente canción chico naranja, ten." sonríe ofreciéndole una moneda. "Pon algo bueno, ¿sí?" susurra enarcando una ceja y JiMin asiente, dirigiéndose de nuevo a la máquina, cuando vuelve a su lugar, YoonGi ya no sonríe y no sabe por qué, eso le asusta un poco.


"¿No es bueno?" Tiene que ser bueno, piensa JiMin, Ride de Twenty One Pilots era lo siguiente canción en la lista. Indaga un poco más en el rostro contrario, pero ahí donde creyó ver seriedad, descubre los ojos café explorarle con curiosidad infinita. "¿S-sucede algo?" tartamudea con torpeza cuando ve a YoonGi repasar sus labios con la mirada.


"No, no es nada."


Aguardan en silencio, hasta que la canción termine y es tan tenso el ambiente que los rodea, que JiMin casi agradece cuando el pálido camina nuevamente en dirección a los botones, reproduciendo exactamente lo que él está esperando, "Show me What I'm Looking for" de Carolina Liar... sonríe suave y no puede evitar cantar el estribillo un poco demasiado alto para pasar desapercibido.


"¿Te gusta Carolina Liar?" susurra YoonGi, y siente que la palabra coincidencia, podría ser un eufemismo al ver el rostro contrario, iluminarse en un asentimiento. Podría ser...


"¿Te conozco?" susurra el peliverde. "¿Te conozco de algún lado?"


JiMin se apresura a negar con la cabeza, YoonGi asiente suavemente pensando que él jamás olvidaría un rostro como ese y sin embargo... hay... algo familiar con este extraño chico de cabello naranja y aunque resulte algo presuntuoso, no puede evitar preguntar.


"¿Me conoces?"


JiMin está a punto de negar, pero parece pensarlo un momento y el gesto es suficiente para que YoonGi lo señale con su índice.


"¡No mientas, chico naranja!" sonríe emocionado al ver a JiMin, quien derrotado, chasquea la lengua.


"Es que... no sé si te conozco..." responde, traga despacio antes de tomar aire, su mirada se dirige al piso, justo a los botines negros del pálido "Hace unos meses, encontré una lista en una aplicación, de un tal "Chico D"... creo que... podrías ser tú."


Se anima únicamente a levantar la mirada porque no hay sonido alguno de afirmación, y cuando sus ojos enfocan al pálido, YoonGi no es más que un ceño fruncido.


De pronto, los ojos felinos se abren inmensos con incredulidad.


"Santa mierda, eres J-Minie..." La boca del pelinaranja cae con sorpresa.

"¿C-...¿Cómo lo sabes?"


"Cada vez que reproducías una lista mía, me llegaba una notificación." sonríe divertido el peliverde. JiMin cierra los ojos, apretando fuertemente los parpados, producto de la vergüenza que se ha adueñado de él.


"¡YO NO SABÍA QUE ESO PASABA!" Chilla aun con los ojos cerrados.


"Yo no lo hubiera sabido si no hubiese recibido cientos de notificaciones tuyas... J-Minie..." ríe YoonGi y su mano despeina cariñosamente los mechones contrarios, "¿Tu nombre es JiMin?" pregunta con aquel brillante destello que colma sus ojos de alegría, JiMin abre los ojos y asiente con la cabeza.


"Park JiMin." sonríe tímidamente el pelinaranja, YoonGi asiente, mordiendo un poco su labio inferior, guardando aquel nombre sigilosamente en su memoria... Park JiMin, piensa. Park J-Minie, interesante, impresionante... ¿Cómo... cómo podíamos solo coincidir, JiMinie?


"Y bien Park JiMin..." susurra, y parece que le anima a cometer una travesura, o algo peor, cuando se inclina hacia el oído contrario "¿quieres conocerme?"

28 de Julho de 2020 às 18:22 0 Denunciar Insira Seguir história
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Fim

Conheça o autor

Honey Girl Amante de las primeras horas de la mañana y música indie. Alma suave. Escribo fanfics. 24 años. Advertencia: En mis historias o te enamoras de Min Yoongi, o te enamoras de Min Yoongi, porque adivinen qué, estoy enamorada de Min Yoongi. Soy Kim Seokmaru en Wattpad :) Gracias por leerme ;)!

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