deanneal Agustin Cernotto

Es gratificante vivir las infinitas bifurcaciones y complejas huellas del andar, todas cruzandose estallando en energía compartida por millas. Son los caminos que se separan, van en paralelo o perpendicular, todos rastros del pasado formando un futuro en el inmediato presente errante. Derechos y oblicuos, redondos y con los kilómetros contados, borrados también los hay. Y siempre una tranquera de rojo roble y negro metal al final. Cuando ya no hay pie que deje huella. Cuando ya no hay errante

  18 de Agosto de 2019 às 23:08
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1 Comentários
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Martha Treviño Martha Treviño
Excelente reflexión

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