oneidabru Oneida Bru

Ella miró a su madre a través del cristal. Las lágrimas se desbordaban de sus ojos desconsoladamente. En los ojos de su madre no había nada, ni un atisbo de cordura ni amor. Nada. Golpes, solo golpes contra el cristal. Golpes con las manos, con el cuerpo, con la cabeza. La sangre salpicaba y manchaba a su alrededor, y ella lloraba. Dejó de mirar a su madre. Se dio la vuelta y no miró atrás. Pero el ruido de los golpes contra el cristal la persiguió desde entonces.

#horror #miedo #terror
  30 de Março de 2019 às 03:10
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6 Comentários
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Pedro E. Yepez Pedro E. Yepez
Emocinante
9 de Abril de 2019 às 10:12

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muy bueno, bastante emoción. si me dejas darte una idea, mira: la situación en la que está la protagonista ya es tan dramática de por sí—con la madre detrás de un cristal hecha un zombi que no reconoce a la propia hija—que no es necesario agregar aún más drama, usando adjetivos (desbordaban, desconsoladamente, atisbo, golpes sólo golpes, etc). si agregas drama sobre algo que de por sí ya es dramático, consigues el efecto opuesto, y diluyes la intensidad. pierdes fuerza. muy buen relato!
30 de Março de 2019 às 07:31

  • Oneida Bru Oneida Bru
    Gracias por los consejos, ¡tomo nota! 30 de Março de 2019 às 07:47

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