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15/08

Siempre me he preguntado el por qué la gente pospone sus sueños, a veces son por las condiciones económicas; sin embargo, la mayoría lo hace por un miedo auto infligido. Yo estuve dejando pasar esto de escribir porque la educación que tuve no fue de a veinte; fue de "haz aquello, y cierra tu imaginación", porque mis demonios salían de noche y me decían: "nunca ganarás lo suficiente para darte lo que mereces". ¿Merecer? Mierda, lo merezco todo. Si hablamos de merecer, entonces hablemos de lo que hacemos día a día para acercarnos a ello. Ya es hora de desaprender, y empezar a vivir el día a día como si fuera todo lo que tenemos, con una devoción a nosotros mismos, que incluso la muerte nos reciba con una sonrisa, y diga: "lo lograste, ahora continúa hacia un nuevo horizonte". Ya lo tienes. Ahora cuando estés muy arriba de lo que te apasione, la gente dirá: —¡Lo ha conseguido! —. —¿Cómo es posible? —. Y se echarán a mirar mal, porque creyeron falazmente en sus mentores, y en sus libros de adiestramiento, tú no. Ahora ellos viven en conflictos, respirando derrota a diario. Y tú, solo sonríe al verlos, guarda tus palabras para casa sino son de aliento, guarda tus logros para ti, y para aquellos que nunca dejaron de creer en tus sueños, en tu vuelo, en tu forma. Este es el final; el final de mi primera etapa de auto-conocimiento. Espero un segundo libo. Gracias.

16 de Agosto de 2019 às 00:06 0 Denunciar Insira 0

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