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¿Cambian los títulos de país en país?

¿Cambian los títulos de país en país?

 

BueNYOs días a todos, con una nueva entrega de este mi blog gatuno. Hoy voy a tocar un tema que siempre me intrigó desde que era pequeño, una cría remolona: los títulos en las películas.

Es curioso, pero el título, aquello en sumo importante, de hecho, estoy convencido es lo más importante en una película, pasa estos días desapercibido, y esto se puede ver más en sitios como Wattpad donde es la portada la que prima más.

No voy a hacer un análisis ni dar consejos de cómo deben ser los títulos en las novelas, ni su tipografía o como deben combinar con la portada, no.

A lo que me voy a referir es a la idiosincrasia de tres lugares: Norteamérica, Latinoamérica y Japón, respecto a los títulos. Claro que no todos los casos se parecen y en un determinado lugar todos hacen lo mismo, pero por lo general se ven tendencias propias a cada región.

La cosa se pone simple con libros y películas como El Padrino de Mario Puzo, cuyo título en ingles se corresponde a la perfección con su traducción al castellano, sin embargo, esta es la excepción que rompe la regla.

Saliendo un poco del tema, si tomamos el mundo del arte desde un punto de vista un tanto simplista, podemos dividir el mundo o mejor dicho, Europa occidental en dos: el barroco y la sencillez de aquellos países que se separaron del catolicismo.

España, Italia y el resto de países bajo el dominio de Roma, tuvieron un arte sobrecargado de imágenes, toda una diferencia con Alemania, Noruega y demás países que se separaron de Roma gracias a la cisma de originada por Martin Lutero, en la que se pueden observar recintos sencillos sin adorno alguno.

Menciono lo anterior debido a que siglos después del cisma protestante, los países herederos de esa parte de la historia, mantienen conceptos similares respecto a los títulos ofrecidos en sus películas.

¿A qué me refiero? Pues, que los norteamericanos se caracterizan por poner a sus obras títulos digamos parcos, toda una diferencia a los que nos gusta a nosotros “al sur de la frontera”.

¿Recuerdan La mancha voraz, el terror no tiene forma? Esa película de terror de los cincuentas que luego en los ochentas tuvo un genial remake; pues su verdadero título en ingles era La Mancha o simplemente: The blob.

Como el anterior tenemos otros casos como la saga de películas y series: Terror bajo la tierra, cuyo verdadero título en inglés es sólo Tremors (temblores)… Un veo que a nosotros los latinoamericanos, nos gustan títulos más extensos.

Ya ven, dos culturas tienen un punto diferente de ver las cosas y al final esto se refleja en cosas como los títulos de las obras, claro que hay excepciones, por ejemplo los libros de Percy Jackson, tiene subtítulos bastante largos, incluso divertidos, algo muy a contracorriente a lo que se estila en el país del norte.

Ahora toco el tema de Japón, este es un caso aparte y que tiene sus características peculiares.

¿A qué me refiero?

Pues China aportó mucho a la cultura japonesa, lo curioso del caso es que el arte y arquitectura China, tiene un carácter cargado que lo hace comparable en cierta medida con el barroco europeo, sin embargo, al final Japón se destacó por una arquitectura más sencilla.

En el caso de los títulos, sin embargo, es la nación del sol naciente, en la que hace relucir sus influencias del continente. Títulos en Japón ya sea para sus Mangas o Animes, no sólo son largos, sino que parecen ser compuestos, es decir, están conformados por lo que parecen ser tres o más títulos al mismo tiempo.

Me inventaré un título para aclarar esto: CharmRing ♥ visita a su familia en la villa de los cerezos, una tarde en la playa mientras come Yakitori. ¡Todos a luchar contra el calamar gigante! El poder de la amistad. Una noche de fuegos artificiales, un dulce beso en el puente. El amor lo trae las patas del gato, una promesa imperecedera bajo la luz de la luna de Enero.

…¡Qué demonios! ¡En serio, hay títulos así! ¡Los he visto con estos ojitos felinos míos!

Ahora bien no hay que generalizar, te encuentras con títulos cortos como Terraformers, el cual es muy sencillo o cosas por el estilo dependiendo de cuan abstracto o minimalista quiere ser el mangaka.

Como ven, no sólo el esqueleto de tramas de historias ligeras pueden tener sus características propias dependiendo de cultura en cultura, sino que incluso cosas que nosotros tomamos como algo que no merece prestar atención, pueden al final ser muy representativas dependiendo del país en el que fuesen originados.

Y ahora pregunto, ¿Cuál fue el título que más te haya asombrado?... En mi caso, el libro: Penúltimas Huevadas de Raúl Ralmón o la obra de teatro: Diálogos de la vagina… ¡Qué locura miau!

14 de Janeiro de 2019 às 14:56 2 Denunciar Insira 2
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Bob Dylan y el Premio Nobel de Literatura


Bob Dylan y el Premio Nobel de Literatura

 

Hola mis amadas lectoras y lectores. Como pueden ver por el título de esta nueva entrega mía, hoy me referiré al controversial Premio Nobel de Literatura que se dio al cantautor Bob Dylan.

Se dice que para opinar sobre los Premios Nobel de Literatura ya sea para asentir sobre las decisiones dadas o por el contrario, dar de palos a los encargados de premiar con el máximo galardón de las letras del mundo entero, uno debe ser un sesudo escritor. Yo no lo soy y por tanto, más que un análisis técnico respecto a la polémica premiación dada al cantor, lo que daré será sólo mi punto de vista personal, sazonada con las especias que me caracterizan tanto como mis lectoras habituales ya saben.

Ya dejando de ronronear, debo decir que no hay nada nuevo bajo el sol respecto a las críticas furiosas a los señores y señoras encargados de la premiación. Durante décadas muchas personas que no se merecían el premio lo obtuvieron y muchas mentes maestras de las letras jamás obtuvieron el galardón anhelado, pero en el caso de las premiaciones polémicas, al menos se los entregaba a personas que en cierta medida estaban inmersos en el mundo de las letras como periodistas o políticos de inspirados discursos como Winston Churchill.

En los anteriores casos la premiación podía ser justificada, ¿no me creen? Miren la reciente película: Darkest Hour, o en español conocida como: La hora más Oscura, la cual muestra a un Winston Churchill resistido por los políticos y realeza de su tiempo, todo un apestado incluso por su propio partido y sin credibilidad por parte de la prensa, militares, etc. En dicho film nos muestran como el don de la palabra, es al final, lo único que hace que el antiguo Primer Ministro de Gran Bretaña logre franquear las dificultades que amenazaban con llevarlo a él y al resto del imperio británico a la ruina, cuando la Alemania nazi parecía imparable y Norteamérica estaba dispuesta a no participar en la contienda europea.

Es bien sabido que muchas premiaciones al nobel de literatura tienen un marcado componente político y no literario en el fondo. Escritores mediocres dicen entendidos en la materia, se alzaron con el galardón sólo por ser contrarios a regímenes dictatoriales ya sea en Europa del este o China, ¿será esto cierto? A mí no me consta, yo no leí ninguna de sus obras, pero si el rio suena es porque piedras trae y este aspecto incluso se lo reflejó en un comic: Escuadrón Suicida.

Antes de Harley Quinn y su pinta reciente de… ¿grunge hippie? Incluso antes de su apariencia clásica de arlequín, o mejor, antes de que se siquiera se inventase a este personaje, el grupo de malhechores sádicos, pederastas, violadores, y un largo etc., dirigidos por el Pingüino, tuvieron su primera misión política en la Rusia comunista, su objetivo: rescatar a una escritora que se decía iba a ser asesinada por el régimen comunista de Mijaíl Gorbachov… ¡Que locas estaban las cosas en esos tiempos con la guerra fría para haber hecho semejante comic!

En fin, cuando los villanos se encuentran con la escritora, esta se niega a ser rescatada, dice que fue el propio gobierno comunista que arregló que la “rescataran” para así librarse de ella. Resulta que ella era una escritora mediocre pero como escribía contra el régimen era muy popular en el extranjero y si la llevaban a Estados Unidos, pues dejaría de ser reconocida como una escritora de prosa genial. Increíble.

Con respecto al cantautor hay muchos entendidos en la materia ya sea en el ámbito de las letras y las canciones ya sea a nivel occidental como norteamericano, que están muy en desacuerdo con la elección de Bob Dylan, mencionan generosas listas de otros cantautores que merecían el premio más que él viejito que tomó su nombre artístico de un poeta de la vida real; mencionan a otros cantautores ya sea en Europa como Latinoamérica.

En lo personal, creo que un cantautor no debería estar siquiera en la lista de posibles ganadores al Premio Nobel de Literatura, punto. PERO, y sí, digo pero, si admitimos lo que no deberíamos admitir, y acceder a extender los nominados a la premiación al mundo de las canciones, me pregunto, ¿por qué no debería ganar entonces un cantautor japonés?

Y no, no es que cobre comisión de los nipones y sus compositores de canciones animes, pero no nos hagamos los mensos, todos sabemos que los japoneses le meten buena prosa a sus canciones a diferencia del resto del mundo donde las cosas dejan mucho que desear, ¿o me dicen que las canciones con poesía son populares hoy en día? ¡Claro que no!

Si hasta en Los Simpson, se burlan de la obsesión de los japoneses, no sólo por el trabajo, sino por la poesía. En una escena, el abuelo Simpson volando en un Hellcat, derriba a un Zero japonés, mientras grita: “¡tomen eso salvajes que escriben poemas!”

Es cierto, a los que les gustan las canciones japonesas y las canciones Anime, no me van a dejar mentir. Las letras de sus canciones son increíbles, son muy poéticas, cielos, incluso algunas hasta parecen poemas abstractos como en el caso de Yasashii Yoake o Gentil Amanecer de la serie Anime: Hack Sign.

Entonces, ¿la culpa es de los personeros encargados de premiar con los premios nobel? ¿Bob Dylan? La respuesta, por más increíble que parezca es: Japón, el país del sol naciente, puede ser con razón el acusado de no alzarse con el Premio Nobel de Literatura en vez de Bob Dylan, o mejor dicho, sus compositores. Perdón, me equivoco, tal vez los culpables sean al final las políticas auto-aislacionistas de Japón.

La nación del sol naciente se aisló del mundo durante trescientos años del mundo exterior por culpa del régimen Tokugawa, los norteamericanos rompieron eso, Japón se industrializó, venció a la Rusia imperial, Corea, al imperio Chino, a Alemania, luego emprendió la locura de la Segunda Guerra Mundial donde perdió, volvió a industrializarse y volvió a ser una potencia económica, sin embargo, nunca dejó de ser auto-aislacionista. Lo que en occidente consumimos de Japón ya sea autos, electrodomésticos, Mangas o Anime, es producto del rebalse comercial o almas caritativas de internet.

Japón aparte de sus documentales respecto a la vida en sus islas, jamás emprendió una política seria de exponer su cultura al mundo. Corea del Sur en apenas diez años exportó mucha más cultura de manera oficial que la nación del sol naciente desde los cincuentas. Por fortuna este es un aspecto que va a cambiar según personeros del Ministerio de Educación nipón, dicen que se piensa cambiar la currícula educativa que repercutirá en la idiosincrasia del país y que para el año 2050 los japoneses dejarán de ser japoneses para ser más bien ser: ciudadanos del mundo entero, entonces tal vez un cantautor japonés se gane el Premio Nobel de Literatura, claro que sigo pensando que tal cosa es un absurdo, mejor premien con este galardón a gente que escribe libros por favor. He maullado.

11 de Janeiro de 2019 às 18:03 6 Denunciar Insira 2
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¿Son tan aborrecibles los clichés?


¿Son tan aborrecibles los clichés?

 

Hola mis amiguitos gatunos, espero que hayan pasado una buena navidad con su familia, aquí con una nueva entrega de este mi blog tan particular.


Hoy voy a tocar el tema de los clichés y su problemática con respecto al flujo creativo que tenemos nosotros los escritores al hacer una obra escrita.


Por supuesto que todos saben que son los clichés y como siempre nos recomiendan no poner nunca en nuestros libros este tipo de situaciones que lo único que mostraran será nuestra poca valía como autores serios.


Sin embargo, lejos de los comentarios bien intencionados que podemos encontrar en la red, hallamos autores serios que nos indican luego de estudiar el fenómeno de los clichés, que el objetivo trazado de jamás usar estos elementos repetitivos en nuestras obras, es a lo sumo, una idea romantizada y por tanto no debe ser tomada en cuenta.


Entonces, ¿usamos o no usamos los clichés?


Para responder a eso, primero me voy a lo que nos muestran otras obras de expresión artística: las películas.


Es bien sabido que el odioso Hollywood nos ofrece una y otra vez situaciones o escenas clichés como si no hubiese un mañana, sin embargo, no podemos echar en un mismo saco a todos los clichés ofrecidos.


Sí, hay clichés odiosos, como ese de la pelea entre dos enamorados sólo porque una de las partes no desea escuchar la explicación de su pareja respecto a la escena incomoda en la que fue descubierto o la razón por la que llegó tarde o algo similar. En lo personal creo que esto es un cliché pésimo, sólo superado por el de los policías que no creen al protagonista cuando les dice que hay un asesino suelto o una situación de peligro inmediata.


Pero, encontramos clichés que podrían calificarse de buenos como por ejemplo, el superhéroe o mejor dicho su capa ondeando al viento. Sí, la lógica nos dice que las capas son un problema a la hora de desplazarse o incluso luchar… Siempre me pregunté por qué nadie agarró la capa de Batman, aprovechar para envolverle su cabeza y al más puro estilo Jackie Chan, romperle al enmascarado de Ciudad Gótica la cara. La respuesta: las capas pese a ser clichés se ven geniales.


Batman en plena noche mirando sobre una gárgola las calles de la ciudad… Se ve mejor que el caballero de la noche patrullando la playa y con una rosca salvavidas en plena tarde ayudando de esta forma a los salvavidas locales, ¿cierto?


Como ven, si bien hay malos clichés, también hay buenos en las películas y por lo tanto podemos llegar a la conclusión que en el ámbito de la literatura, podemos encontrar buenos clichés.


¡Pero un momento! En realidad estoy equivocado, si me lo pongo a pensar con calma, no existe tal cosa de clichés malos y clichés buenos. Los clichés, son sólo elementos neutros que no son ni óptimos ni despreciables, sólo repetitivos respecto a su uso constante por parte de otros escritores, al parecer enamorados de ciertas escenas o ambientaciones.


Yo mismo estoy enamorado de cosas como el beso interrumpido o el recurso del karma y como este le muerde el trasero a quien obra mal.


Analizando con profundidad, los clichés se vuelven nocivos si llegan a un momento de su existencia en el cual son utilizados en demasía. Me explico, hay sitios en internet en los que listan y explican clichés, si hacemos caso a tales sitios, podemos dejar de escribir historias ya que es imposible no tomar conceptos para nuestras obras y esperar que sean ciento por ciento originales.


A mi parecer, sólo debemos evitar los clichés ya usados hasta la saciedad o que nos muestran una visión estereotipada de ciertos personajes, ¿recuerdan los policías cretinos que mencioné antes? Otros clichés no tan utilizados pueden usarse, al menos hasta que no se vuelvan muy populares e incluso utilizar algunos que se vean geniales como lo del beso o el karma que indiqué antes, pudiendo incluso darles nuevos giros para enriquecer nuestra historia.


Los clichés no deben verse como una desventaja, sino como una oportunidad para mejorar nuestra escritura.


Veamos el caso de nuestro protagonista que entra a un bar y de pronto recibe un golpe en el hombro cuando un sujeto sale de este y entonces le mira feo… ¡Clásico cliché!


Por lo general vienen miradas de odio seguido de la típica bronca de salón, ¿cierto?


¿Y si cambiamos esta escena final?


Luego del golpe, el protagonista puede decir un “lo siento” y el gamberro del principio reconoce en el rostro del forastero una facción similar y le pregunta por un tipo con lo que el protagonista puede afirmar o negar tal hecho, como sea, la cosa cambia y puede dar pie a otras escenas que pueden ser clichés y que también podemos cambiarlas, como por ejemplo, el sujeto misterioso con cara de mala gente que en el fondo del bar ve como intercambiaron palabras el protagonista y el gamberro.


Seguro este sujeto sale del bar para informarle a su jefe que el protagonista llegó al pueblo, pero en eso, puede ser perseguido por el héroe de turno o por el gamberro al ver como salía subrepticiamente y así evitamos la escena cliché de los mafiosos entrando al bar o las autoridades policiales corruptas que vienen a acusar al protagonista de todas las muertes del pueblo hasta la fecha. ¡Ven, nos salvamos de escribir un final cliché!


En resumen, evita escribir clichés, pero no te obsesiones con ello. Puedes usarlos para dar giros inesperados o sólo condimentar tu historia. Recuerda: si al final mejora tu obra, no tengas miedo en usarlos y no tengas miedo de los troles de internet. He maullado… ahora, ¿le pongo un triángulo a moroso a mi novela de ciencia ficción? ¿Cómo lo cambio para que se parezca más a Macross Plus o Do you remember love, en vez de esa basura de Crepúsculo?

25 de Dezembro de 2018 às 15:54 5 Denunciar Insira 2
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Jumanji vs Isekais

 Jumanji vs Isekais

 

Cómo están mis queridos amigos y amigas, espero que sus bigotitos gatunos estén bien acicalados y empecemos de una vez o mejor dicho, empiezo de una vez.


Como todos ustedes saben, Jumanji fue una película de 1995 que se estrenó hace décadas y luego le siguió su desastrosa secuela con Zathura.


Les soy sincero, nadie esperaba una secuela de Jumanji o Zathura, pero de un tiempo a esta parte a Hollywood se le están acabando las ideas y al parecer está recurriendo a la nostalgia en lo referente a material a mostrar en la pantalla grande e incluso en la chica, ejemplos: Guardianes de la bahía, Rescate en la torre, La falla de San Andrés, la cual quiere nutrirse en la nostalgia de las viejas películas de terremotos en los setentas… Esperen un minuto, “La Roca” ¡Participa en todas estas películas, no me di cuenta! ¡Ese hombre no sabe lo que es descansar! Me recuerda a Chloë Grace Moretz (Hit Girl en Kick Ass) hace un par de años.


 No me malinterpreten, cosas como Stranger Things, la serie con Winona Ryder, es genial, pero tratar de resucitar una vieja franquicia como Jumanji, que nunca fue buena para empezar, ya es otra cosa.


Ahora bien, antes de que me arrojen piedras pensando que despotrico contra el fallecido actor Robin Williams, déjenme aclararles que no es así. Robin Williams fue siempre un gran actor que hizo que sus improvisaciones y exageradas caracterizaciones jugasen a favor suyo, muy pocos actores pueden hacer tal cosa… No, no me refiero a ti Jim Carrey, sino que hablo de Jack Nicholson, todo un gigante en Hollywood. No me mires así Carrey, es la verdad, tu único legado fue que se hizo un buen dibujo animado de tus horrendas películas (La Máscara), así que vete de una vez a jugar con Milo, tu perrito, y déjame en paz continuar con este mi blog.


Robin Williams, genial actor y alma atormentada ya desde niño, siempre será para mí, uno de los más grandes de Hollywood y creo que fue una genial decisión el haber nombrado a… ¡No, no eres tú, Dwayne Jhonson “La Roca”, estaba hablando de Jack Black, deja de mostrarme tus pectorales!


Jack Black, el protagonista de películas como Tenacius D y Año Cero entre otras, hubiese sido elegido por el propio Robin Williams para hacer su secuela de no haber sido por su lamentable deceso, llorado por todos.


Pero ni Jack Black pudo hacer que Jumanji: bienvenido a la jungla, fuese un éxito en taquilla.


Miren, para 1995 cuando se estrenó Jumanji con Robin Williams, se recurrió a la nostalgia de los sesentas-setentas al poner un juego de mesa como elemento catalizador de la aventura. Ahora, en 2017 (fecha en la que se estrenó), se recurrió a la nostalgia de los noventas al poner un viejo juego de consola para mostrarnos una rara mezcla de las películas: Indiana Jones, Mad Max y otras… ¡Más nostalgia! Se los repito, la formula era buena con Stranger Things, pero aquí, con esta película falla por completo.


Lo curioso es que la falla no se centró en una falla en sí misma, sino en que ahora son tiempos diferentes.


Hace diez años esta película hubiese recibido mejor crítica, pero ahora queda pasada de moda en relación a lo que uno esperaría de una película basada en la premisa de protagonista o protagonistas transportados a un mundo diferente, a un mundo de videojuegos. Sí señor, bienvenido a la moda actual de los isekais.


¿Qué son los isekais me preguntarán?


Pues es un género o subgénero del Manga o el Anime, en el que tomamos a uno o más protagonistas transportados a un mundo diferente (ojo, no a un tiempo diferente) ya sea por medio de la magia o como en la actualidad: gracias a camión kun.


Y es que es así, Yo a la película de Black Jack y La Roca la llamo: Jumani 3 welcome to the jungle o como Hollywood no sabe hacer una película isekai.


Además, tomemos en cuenta que el género de los isekais, el cual está bastante en boga ahora en el mundo de los mangas, no es un fenómeno reciente, de hecho, 1995, año en que se estrenase la Jumanji original, fue también el año cuando se estrenó en Japón: El Hazard, the magnificent world. Dando así por iniciado el ciclo de los isekais (al menos en lo referente a los animes, que los mangas anteceden esta fecha) que parecen en estos tiempo recientes, reinar por todo lo ancho junto a los Shonen, es decir, mangas/animes de acción para público infantil/adolescente.


Y aunque el “esqueleto” de todas estas historias sea el mismo, en Japón han dado tanta variedad a este género, que puedes encontrar muchas que lejos de parecerse, aportan a cada momento situaciones novedosas y sorprendentes.


¿Los norteamericanos seguirán las huellas de los nipones al poner originalidad si decidiesen hacer sus isekais propios luego de la última entrega de Jumanji? No lo creo, no digo que sea imposible, pero la historia nos dice que Hollywood es un autómata que prefiere irse a lo seguro en vez de innovar algo, así que les digo a los que esperan ver ese género florecer esta vez made in america, que están esperando en vano… ¡Y no! ¡Las franquicias varias de Stargate, no son isekais ya que no hay el factor accidental que caracteriza este género! Tal vez la primer película con Kurt Russell rozó el género isekai en 1994, pero no se acercó lo suficiente, yo le relacionaría más con el moderno anime: Gate o ¿dónde me dices que fueron a pelear las fuerzas de autodefensa del Japón?


Y aunque admitiésemos que la película original de Stargate fuese un isekai, la película con el tipo que se escapó de Nueva York, se separa mucho de las series Stargate Atlantis para estas ser consideradas isekais en el sentido estricto de la palabra.


Claro que esto es debatible, ya que en el mismo Japón ha cambiado muchísimo la esencia misma de los isekais. De hecho, ya el mismo año de estrenarse en Japón El Hazard the magnificent world, se estrenaba su serie paralela: El Hazard Wanderers. Donde se romantizaba la idea original. Pero eso, es otra historia.

20 de Dezembro de 2018 às 15:47 2 Denunciar Insira 0
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