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La historia de meghan

Tengo la capacidad de estar completamente sola, no tengo a nadie. Mis padres me abandonaron a la edad de 5 años me vendieron a unas personas para comprar droga. Pero aquellas personas nunca se ocuparon de mí; a mis 7 años de edad, salí a trabajar para poder llevar dinero a casa. El tiempo paso hasta mis 18 años y decidí irme, nadie me quería. Pero yo solo quería tener una vida tranquila, no quería seguir viviendo más en ese mundo de drogas y alcohol.
Logre encontrar a un familiar  que me aceptara  en su casa,  me abrieron los brazos.
Estaba en una casa con comida, y una familia. Pero sentía que me faltaba algo, y no sabia que era, y así transcurrió mi tiempo, con un vació en mi corazón. Logre pasar 4 años con una familia que me acepto y me quiere tal cual soy, hasta mis 22 años que decidí  independizarme, vivir sola, tener una casa, y quería tener un  perro, lo conseguí y  se llama Boby.
Un día camino a mi casa de un largo día de trabajo, entre en pánico y me atacó una ansiedad terrible, y no sabia el porque. Al momento de irme a dormir, me doy cuenta que un compañero (Nick) de trabajo me había comentado que estaba un poco obsesionada con la comida, necesitaba descansar, él sentía que estaba enferma. Pero mi mente lo bloqueo, y decidí dejarle de hablar; le tenía confianza como para contarle por todo lo que me había sucedido. Me considera su amiga y por eso me decía esas palabras tan duras.
Mi cuerpo temblaba, solo podía ver como esa enfermedad se acercaba mas y mas a mi.
Me volví adicta.
Se volvió parte de mi, de mi cuerpo.
Estaba ese temor de engordar.
En búsqueda por Internet, encontré una pagina donde logré encontrar apoyo para estar esbelta.
Me apasionaba ver resultados de alguna manera que no sea sanamente.
Lo que quería era, ver resultados rápidos.
Pasaba momentos inevitables de ocio.
Necesitaba evitar aumentar más de peso, aunque seguía comiendo. En la página de apoyo me sugirieron vomitar, y así lograría comer todo sin engordar y encontré mi mayor satisfacción, el vómito.
Mi argumento por mi comportamiento no era anormal, todo lo contrario. Se debe a que, expulsando toda la sustancia ingerida, estaba liberando mi alma de toda contaminación externa.
Le llaman bulimia.
-Nick: ¡Basta! ¡Basta! Megan no necesitas eso en tu vida.
-Por qué te importa tanto lo que me sucede Nick? Le pregunté.
-Nick: Porque te quiero, y porque te quiero no puedo seguir viendo como destruyes tu vida, me voy.
Me alejo de ti, me hace daño verte así...
Se fue, me abandono.
Se que necesitaba ayudar profesional, lo sentía. Pero decidí mantenerme en discreción, era lo mejor; nadie sabía lo que me estaba sucediendo, solo Nick. Lo ocultaba muy bien, era muy buena actriz. Por la razón de irse Nick, no quería decirle nada a mi familia para que no sucediera lo mismo. No quería hacerle daño a ellos, a las únicas personas que me quisieron.
Y efectivamente logre ver cambios en mi. Pero se volvió una obsesión. Estaba en una lucha constante, conmigo misma.
Los impulsos eran incontrolables, mi cuerpo se volvió ingobernable.
Mi tiempo? Era en pensar de las restricciones de comida que haría. Pero me atacaba la ansiedad, y comía absolutamente todo lo que quisiera, como si no hubiera un mañana. Pero sentía una culpa asquerosa.
Mi antifaz ante mi familia, estaba bien; comer y enseguida me alcanzaba la culpabilidad, y era, cuando vomitaba.
Los primeros días, fue un infierno.
Comía y vomitaba. Pero, realmente se sentía genial hacerlo.
Siguió pasando los días, los años..
Pasaron 2 años más, y siguió pasando. La bulimia se encontraba aún en mi vida. No podía creerlo que aun mi mente seguía molestándome en creer que todo estaba bien; verme en el espejo y ver que estaba gorda, cuando no lo estaba. Pero a mi vida llego alguien, tocaron la puerta de mi casa, le abrí, y fue el peor error que cometí. era la depresión. Siempre amanezco deshecho, pero ese día que la depresión entro a mi vida, todo cambio. Desde ese momento, todo el tiempo me sentía mas y mas deshecho.
La depresión me arropo por completo, estaba viviendo en un mundo oscuro, no lograba ver la salida; el pozo era infinito. En el fondo de mi mente sabía que no quería seguir viviendo así.
Quería agarrar las riendas de mi vida. Pero no había vuelta atrás. Tuve muchas opciones para salir de ese agujero y una de ella, fue suicidarme.
No tuve una infancia bonita, me tocó trabajar muy duro, no estudie, solo pensaba en tener dinero y un poco más de edad e irme de la casa, y así fue como sucedió todo.
Lo intente de todas las maneras posibles.
-Me drogaba.
-Me volví alcohólica.
-Me volví promiscua.
Solo se que de alguna manera iba a morir.
Con sobredosis, o con una enfermedad sexual. Pero el miedo me paralizó. Hay algo que se llama, cobardía.
No me sentía cómoda en mi propia piel, no me amaba lo suficiente para decir, basta.
No me respetaba ni un poco.
No me sentía atractiva, no estaba nada cómoda con mi cuerpo, solo quería terminar con todo mi sufrimiento que sentía en mi corazón.
En un momento fui a la iglesia para hablar con Dios
-Le preguntaba a Dios: Por qué me abandonas de esa manera? Por qué no me dejas morir? Solo quiero estar en Paz, sin tener que pensar mas, sin tener que torturarme mas, ni mas sufrimiento.
-Le preguntaba a Dios: Por qué a mi? Porque tanto para una chica de solo 24 años, estoy pagando lo que han hecho mis padres? Alguien se me acercó con una luz blanca y al escuchar todo lo que le estaba preguntando a Dios. Sin saber quien soy, sin yo saber su nombre o algo, y el me dijo: Estamos enfermos. O estamos sanando.
Nosotros elegimos.
-No vengo para que sigas haciendo lo mismo.
-No sigas procurando tu misma las heridas que te lastiman. Levanta tu linda mirada para que te des cuenta que es innecesario que continúes así, no sigas clavándote las uñas en los brazos. Deja de sufrir, abandona tu debilidad. Desapareció sin darme cuenta para decirme esas palabras. No se si estaba alucinando, pero estaba volviendo loca? no lo se. Solo se que hizo darme cuenta de no estar haciendo bien las cosas.
Me fui de la iglesia a casa de mi familia. Pidiéndole perdón por mi actitud a la vida, por dejarme vencer tan fácilmente, por no intentarlo. Quería recuperarme, quería recuperar mi espíritu vivo. Decidí prometerme que iba a recuperar mi vida, seria feliz.
Mi familia no entendía lo que estaba sucediendo, cuando les explico por todo lo que he pasado, y todo lo que he hecho, me entendieron, un poco confundidos y asustados, pero decidieron ayudarme.
Con ayuda de mi tía que era la Madre que nunca tuve; fui a terapia, a un centro de rehabilitación. Fue muy difícil, quería irme, no aguantaba, estaba decayendo. Pero mi tía estuvo en todo momento, no dejó que diera un paso hacia atrás, había avanzado mucho para retroceder.

Dure un 1 años en terapia, en centro de rehabilitación en cerrada. Logre sentir libertad al salir, al tomar aire puro, al ver que el paisaje era realmente hermoso. Me preguntaba porque desperdicié tanto tiempo de mi vida en pura basura. Sufrí mucho, fue un shock emocional para mi. Me enterré en ese pozo infinito que no lograba ver la salida. Pero los demás no podían decidir por mí, si quería seguir así, solo yo tenia la manera de salir de allí, solo yo.
Para no desperdiciar ni un segundo mas de mi vida, decidí estudiar pero en otros País, me fui a España. Estudié Arte y Diseño. Efectivamente fue la mejor decisión que tomé, me gradué luego de 3 años en la carrera; lo celebré con mi familia que vino de sorpresa a España a mi graduación desde Argentina.
Mi familia me trajo a mi perro Boby, lo extrañe mucho, ya estaba un poco viejo. Se alegró mucho al verme.
Esa misma noche fuimos a cenar a un restaurante lindo Italiano para celebrar mi graduación y que mi familia estaba aquí, conmigo. La comida estaba muy rica, estaba feliz. Sentía una paz interior. Estaba mentalmente y espiritualmente tranquila.
En la hora del postre: Mi tía/madre me regala un pasaje con destino a Los roques, Venezuela. Uno de mis lugares favoritos, con fecha para el día siguiente, no podía aceptarlo, sería irme y dejar a mi familia aquí.
- Mi tía me dice: no importa, solo ve. Se feliz, disfruta. No te preocupes por nosotros, es tu turno de comerte el mundo y vive intensamente cada minuto de tu vida.
Estaba contenta.
No perdí tiempo, empaque mis maletas, aborde el avión con destino a Venezuela, me fui al paraíso. Tome mi asiento, emocionada. Al ver mi compañero de asiento, veo un hombre, caballeroso, ojos azules, cabello claro, cara perfecta, con vestimenta playera, llevaba en una mano un libro y en la otra su maleta. Mi corazón empezó acelerarse, me coloque nerviosa, mis manos me temblaban.
-Cómo supiste que vendría? Le pregunté
-Porque sabia que te volvería a encontrar.
Nerviosa, sin entender lo que sucedía, trate de calmarme y de ver esto como el destino.
El se me queda viendo y se me acerca, y me dice.
-Sigues siendo esa Bella mujer de la cual me enamore
Solo quería abrazarlo.
- Te extrañe. Le dije.

Ese día volví a conocer aquel Hombre llamado Nick.  

Continuará... 

14 de Julho de 2018 às 20:33 0 Denunciar Insira 0

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