carlos-trinidad1588955939 Carlos Trinidad

Sin avisarnos las cosas pasan, y podemos reaccionar demasiado tarde.


Drame Tout public.
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Ya era tarde

Marisol se despertó en una cama que sabía no era la suya. Esta cama era un poco dura, de hecho, no parecía un colchón como tal, realmente esto parecía una especie de esponja dura, cubierta por un material plástico frío. Al menos fue lo que pudo sentir con la mano, la cual apenas lograba sentir, pero no mover. A decir verdad estaba tan adormecida que no podía mover su cuerpo, inclusive creyó que se trataba de una parálisis del sueño, así que intentó relajarse.

De un momento a otro sintió como si una mano le tocara suavemente el pecho para después tomar su corazón y presionarlo de tal manera que ella quería gritar y gritar por ayuda. No podía hacerlo.

Muchos recuerdos que ella no invocó comenzaron a llegar a su mente, con tal nitidez que creí estar en esos viajes del tiempo nuevamente. Pero ¿Porqué?

La presión en su pecho disminuyó, pero los recuerdos no cesaban, ella los apreciaba tan claramente sin importar que pasaban a una gran velocidad. Diferentes felicidades, tristezas y fantasmas la visitaban de diferentes épocas de su vida.

En un violento despertar recordó que ella se había sentido muy mal por la mañana, pero no recuerda que día el dolor poco a poco subía de intensidad, sentía una molestia en el pecho. Llena de desesperación intentó gritar y moverse, pero no podía. Poco a poco entre aquellos recuerdos se coló el de ella cayendo desplomada al suelo dos días atrás, a causa de un infarto al corazón.

Inmediatamente casi por instinto relacionó lo poco que percibía del mundo real con un hospital, y el dolor de pecho, muy probablemente estaba en cirugía. Pero no podía moverse y el dolor se hacía cada vez más fuerte mientras pasaba la anestesia. De la nada, el dolor había cesado, aunque nuevamente volvía a tener mucho sueño. Creyó que le habían administrado más anestesia. Su idea de estar en una sala de operaciones no estaba equivocada.

Un pitido con sonido a muerte llegó a su oído, ya lo había entendido todo.

En los pocos segundos entre la muerte y la vida pudo escuchar: "La perdimos, doctora". Mientras ella se desvanecía en esa cama gritaba dentro de su mente: "¡NO! ¡AÚN ESTOY AQUÍ! ¡MALDICIÓN AYÚDENME! Tengo un hijo...".

La doctora dijo: "Ya nada podemos hacer... lo siento".

Marisol sintiendo como ya no podía, mentalmente decía que cambiaría y que apreciaría más lo que no pudo por alguna razón u otra, que quería ver a mamá a papá y su hijo y pedir perdón. Con su última y poca lucidez mental, solo pidió una última oportunidad y que todo esto fuera como se sentía... como un mal sueño. Pero ya era demasiado tarde.


9 Mai 2020 18:26:13 0 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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La fin

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Carlos Trinidad it seems we're so invincible, the truth is so cold

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