polanco Carlos Polanco

La mañana del 4 de septiembre del año 3048, dejé el planeta Tierra en la nave Capricornio, cuando estalló uno de los 242 reactores de Fukushima Daiichi, a 270 kilómetros al noreste de Tokio.


Science fiction Tout public. © ISBN 978–607–29–2017–0
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El accidente

La mañana del 4 de septiembre del año 3048, dejé el planeta Tierra en la nave Capricornio, cuando estalló uno de los 242 reactores de Fukushima Daiichi, a 270 kilómetros al noreste de Tokio.


La reacción en cadena sobre el mayor emplazamiento de reactores que existía, fue definitiva. Recuerdo que se dijo que ello no podría pasar. Pero sucedió. Yo era uno de los técnicos en refrigeración de los motores de la nave Capricornio, que los revisaba rutinariamente, en ese momento, estábamos en la sala de mando de Capricornio, revisando los monitores.


Capricornio se encontraba emplazada en la base aerea dispuesta a las faldas del volcán Milos, en Grecia, había sido diseñada para que en caso de una eventualidad, salvara a los dirigentes estratégicos de los gobiernos de toda Europa como nave de salvación. Pero las catástrofes no avisan.


Esa mañana revisábamos los monitores de la nave, cuando la alerta de temperatura del reactor 25 de Fukushima, se activó por un incremento brusco de su temperatura, entonces supimos lo que ocurriría.


Sabíamos que nadie podría usarla, salvo nosotros. Así que decidimos elevarmos y apenas subimos a la nave treinta cinco de nosotros nos distribuimos en sus diferentes áreas de operación de acuerdo a nuestro entrenamiento, y cinco de nosotros tomamos el cuarto de control.


Minutos después dejamos la atmósfera y nos alejamos hasta alcanzar una distancia de 340 kilómetros de ella, ya en esa órbita geocéntrica, nos detuvimos. Cuando volvimos la vista hacia nuestro planeta, vimos el surgimiento de la nube radioactiva que el estallido de los reactores generaba. En su camino sólo dejaría muerte.


Ya en nuestra órbita emprendimos la tarea de revisar todos los sistemas y provisiones de Capricornio, teníamos aprovisionamiento suficiente para un año, y pudimos descartar cualquier anomalía en la nave a pesar de la rapidez con la que emprendimos nuestra partida.


El primer mensaje que recibimos fue del Centro Espacial Europeo, a las afueras de Selfoss en Islandia. Mencionaron que mantendrían la comunicación con Capricornio mientras fuera humanamente posible. Habían estimado setenta minutos para que la nube radioactiva invadiera Islandia, y en dos días sería invadido todo el planeta.


Ahora Capricornio llevaba a la especie humana, a sus cuarenta tripulantes de siete nacionalidades distintas, y a la vez técnicos especializados en muy diversas áreas del conocimiento, capaces de reconstruir Capricornio si fuera necesario.

27 Janvier 2020 21:58:24 0 Rapport Incorporer 1
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