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nyridian

Aunque Ryan Kinkade es un chico silencioso y serio, siente una gran pasión por captar momentos y resguardarlos para siempre en una imagen o vídeo. Una persona capaz de encontrar belleza e interés en las cosas más simples, cosa que terminaba aburriendo a sus compañeros casi siempre. Pero sin duda aquel chico que había retratado mientras hacía su proyecto no era nada simple, mas sin duda era muy bello.


Fanfiction Tout public.

#au #bl #ryankinkade #lancemcclain #voltron
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-¿Sobre qué vas a hacer tu proyecto final? -preguntó Nadia con emoción- ¿Será algo súper fantástico estilo Guerras de las Galaxias? ¿Tienes dinero para efectos especiales y bombas de humo? ¿Puedo actuar? Soy muy buena simulando disparos -dijo colocándose en posición, como si disparara un arma. Cerró un ojo y seguidamente hizo ruiditos de disparo:- ¡Pishum, pishum! ¡Muerto!


Ryan se había mantenido impasible ante todo el alboroto que su amiga armaba alrededor de él por un simple proyecto para su clase audiovisual.


-No haré tal cosa -negó levantando una ceja, parando de comer para ver que aún seguía con sus disparos.


-¿Eh? ¿Por qué? -alargó parando para mirarle- Por favor, dime que no vas a hacer otro vídeo sobre la levadura -pidió recordando aquel increíblemente aburrido vídeo de la clase de biología en el instituto.


-Fue más bien sobre el proceso de fermentación -le corrigió tranquilamente-, la levadura convierte los carbohidratos en di...


-¡Aburrido! -le cortó la chica y de inmediato buscó apoyo- Por favor, díganle que lo fue, quiero salvar a sus compañeros de algo así.


James e Ina se miraron, habrían preferido mantenerse al borde de eso.

-Bueno... -comenzó James buscando las palabras adecuadas- no fue tan malo -alargó sin saber qué decir- ¿Al menos fue educativo y algo interesante?


-Te dormiste luego del minuto dos -le atajó Ina sin problemas, haciendo que James luciera algo culpable, pues ella recordaba bien ese día. Seguidamente miró a Kinkade- Fue terriblemente aburrido, toda la clase lo dijo -terminó por decir sin ningún tapujo, regresando a su puré de papas.


-Bueno, supongo que si fue un poco aburrido -asintió James con una sonrisa culpable.


-¿Ves? -asintió Nadia.


Ryan solo hizo una mueca.


-Uhm -alargó acabando con su almuerzo- Lo pensaré, pero ya tengo algo en mente -dijo levantándose con su bandeja vacía- Tengo clases, nos vemos luego.


-Bien, pero si necesitas ayuda, no dudes en pedirla. ¡Sabes dónde encontrarnos! -se despidió Nadia alegremente.


-Suerte -asintió James a su amigo, pues sin duda la necesitaría.


Durante la siguiente hora de clases Ryan pensaba en el tema de su proyecto y solo tenía claro que quería retratar algo de vida marina, por lo que aprovecharía su semana libre para investigar y comenzar a trabajar sobre ello. Tenía en mente hacer algo que no resultara aburrido, pero que no se saliera de su estilo y realmente fuera interesante para los demás, por lo que el Instituto de vida marina de Altea sin duda era el lugar adecuado y no le tomaría más de dos horas llegar en autobús, por lo que aquella misma tarde luego de clases comenzó a planear su viaje.


¿Seguro que no quieres que te acompañe?, le había escrito James en cuanto le había avisado esa noche de lo que haría al día siguiente.


No, estoy bien. Disfruta tu sábado.


Se sentía lo suficientemente preparado para ir solo, pues había investigado el lugar y varios animales que allí se encontraban, por lo que se hacía una idea más específica de lo que quería en su vídeo.


Aquella noche preparó todo el material y lo que llevaría para al día siguiente partir rumbo al Altea, el cual había visitado algunas veces en el pasado con sus padres, esta sería la primera vez que iría solo pues estos estaban ocupados.


Lo único que Ryan nunca imaginó era que el viaje de dos horas se le hiciera pesado, todo gracias a algunos niños en el autobús que en algún momento le hicieron considerar el cambiar su proyecto a: "¿Por qué los niños de cinco a ocho años tienen tanta energía y son tan gritones?", pero no consideraba tener el tiempo ni la paciencia para ello por lo que cuando al fin acabó aquella tortura, esperó a que todos bajaran para poder ser el último y darse el tiempo de mirar el lugar sin tener tantos gritos de fondo que arruinasen sus tomas.


El edificio seguía igual que siempre. Pintado con azules y blancos, la fachada mostraba como bienvenida algunos dibujos de peces sin perder la seriedad de ser un acuario sin fines de lucro que se dedica a estudiar, conservar y rehabilitar la vida marina.


Suspiró, en serio le gustaba ese lugar. Se alejó un poco para tener una buena toma del edificio y grabó una pequeña presentación con los datos que había sacado de internet.


-Este acuario se fundó en mil novecientos ochenta y cuatro, reutilizando un espacio que se ocupaba como fábrica de sardinas en lata. Hoy, el edificio acoge a más seiscientas especies, como tiburones, aves, bosques de kelp (algas gigantes) y, también, sardinas -relató haciendo un acercamiento antes de cortar la toma, evaluarla y decidir que se quedaría con ella.


Continuó grabando un poco hasta la entrada, en donde afiches coloridos junto al puesto de información saltaban a vista dándole la bienvenida. Habían varios guías en el lugar y una de ellas, una morena de cabello blanco le dio una hoja con información sobre las nutrias y los pingüinos junto a la hora en la que los cuidadores los alimentaban, pues eran los animales más populares y el moreno podía entender por qué: eran adorables. Detuvo la grabación y tomó foto a la hoja.


-¿Te unes al recorrido? -preguntó la chica justo cuando paró de grabar, apuntando ligeramente con la cabeza al grupo que había ido con él en el autobús.


Miró a los niños y estos estaban notablemente emocionados por la tarea, exudaban energía, vitalidad y mucho ruido. Lo consideró un momento pues la información sería buena, pero ya la había escuchado muchas veces y en serio no tenía ganas de tener gritos en su audio.


-No, gracias -negó- Iré por mi cuenta. Ah, me preguntaba si puedo grabar por el lugar, tengo un proyecto de clase y... creo que me decidí por la vida marina, pero aun no sé en qué especie enfocarme.


-Ya veo -asintió la chica- Puedes grabar en las instalaciones, pues promovemos el estudio y la investigación -sonrió abrazando el resto de hojas informativas que le quedaban- Si necesitas más información de la que hay en los carteles o computadoras dispuestas en el lugar sobre alguna especie, siempre puedes preguntar a un cuidador o guía -señaló su uniforme que constaba de una camisa blanca con el logo del acuario a la altura del pecho, una chaqueta, shorts y botas naranjas- Los guías vamos de naranja, los cuidadores normalmente están dentro de los hábitats, pero fuera de estas visten similar, pero de azul. No puedes confundirte -asintió- Cualquier cosa, di que Allura te envía -le guiñó amigable.


El chico solo asintió.


-Gracias.


-Bien, no hay de qué. ¡Disfruta de tu paseo! -se despidió yendo a atender al grupo que le tocaba en ese momento para hacer la introducción.


Ryan también continuó su camino luego de pagar la entrada, agregando al vídeo que esta no era más que una pequeña colaboración para seguir apoyando el proyecto.


Mientras se adentraba en el lugar, grababa y tomaba fotos, pronto se dio cuenta que en un día no alcanzaría a cubrir todo, menos con la afluencia de gente que crecía y se quedaba en sus planos en ocasiones.


-No va a ser muy productivo -se dijo mirando lo que tenía.


Ya habían pasado un par de horas desde que había llegado y aunque tenía buen material, no terminaba de convencerle del todo.


Siguiendo su instinto de buscar algo alejado o a lo que los demás no prestaran tanta atención, miró la hoja que le habían dado al principio y se dio cuenta de que pronto sería la hora de comer de los pingüinos, lo que significaba el momento perfecto para irse lo más lejos posible de esa zona a grabar.


Avanzó en sentido contrario a la multitud que se dirigía al hábitat de los pingüinos, terminando en las exhibiciones al aire libre. Podía sentir el aroma del mar y el sol calentarle la piel. Hacia un buen día para la fotografía al aire libre, ni demasiada ni poca luz, por lo que aprovechó de fotografiar a los animales que pudo, siendo la mayoría de estos rescatados o nacidos bajo cautiverio. El camino le llevó a una de las últimas exhibiciones: las focas, donde curiosamente no había tanta gente ya que dichos animales no estaban por el lugar, hasta ese momento pues las puertas tras el hábitat se habían abierto y una pequeña foca salió corriendo del otro lado para lanzarse al agua, por lo que de inmediato el moreno sacó su cámara y la dejó en el trípode para grabar el momento y luego, con una cámara extra, comenzó a tomar fotos a la pequeña y divertida foca.


Estaba tan concentrado en lo suyo que no se dio cuenta que uno de los cuidadores terminaba de abrir la puerta para que saliera el resto de focas, siendo seguidas por otro chico que cargaba baldes de comida y algunas pelotas de playa desinfladas para que los animales jugaran. Viendo esto, Ryan dirigió su cámara al lugar para tomar más fotos de las focas en el momento justo cuando el cuidador moreno de ojos azules sonreía divertido porque uno de los animales le había escupido y se reía de él. No lo pensó dos veces y tomó varias fotos de aquello.


-¡Bii-Boh-Bi, eres asqueroso! -reía el muchacho, ajeno a que era fotografiado y grabado- ¿Listo, Keith? -preguntó al otro cuidador.


-Sí, Lance, voy a comenzar a limpiar aquí -avisó Keith regresando tras la puerta.


Lance dejó fuera del alcance de las focas los baldes y se puso a llenar de aire las pelotas de playa a pulmón, mientras otra foca pequeña se acercaba a buscarle juego y el trataba de alejarse de su cosquilludos bigotes.


-¡Toma! -exclamó Lance al acabar una de las pelotas y la lanzó.


Varias focas fueron tras la pelota para jugar con ella. El cubano rió y continuó con su trabajo hasta acabar con todas las pelotas y solo ponerse a jugar con ellos, aprovechando de enseñarles algunos trucos con ayuda de aperitivos como incentivos.


El tiempo pasaba y Ryan solo podía observar al chico llamado Lance jugar con las focas, alimentarlas, nadar con ellas y luego ayudar al otro chico a terminar de limpiar y poner en ambiente todo el hábitat. En todo momento sentía una extraña sensación en el pecho que le hacía sentir como si estuviera en una película y observara al guapo cuidador en cámara lenta. Le encantaba la energía que ponía al hacer cualquier tarea pues se notaba que le gustaba estar allí, casi parecía brillar y eso le recordaba a sí mismo y a lo bien que se lo pasaba al tomar una cámara... aunque no lo exteriorizara. Estaba tan sumido en su mundo que solo vino a salir de su ensoñación cuando la persona a la que tanto observaba le apuntaba luego de haberle dicho algo a una foca que se metió al agua.


-¿Vas a quedarte ahí mucho tiempo? -exclamó Lance hacia él.


Ryan solo pudo parpadear y apuntarse a sí mismo para saber si era con él, aunque había pocas personas por allí.


-Sí, tu -rió y al chico no dejaba de parecerle un hermoso sonido, no sabía por qué- Es que verás, Bii-Boh-Bi acostumbra a... -trató de prevenirle, pero era ya muy tarde.


La foca llamada Bii-Boh-Bi se había acercado lo suficiente como para escupirle y seguidamente reírse.


-Eh... -fue todo lo que Ryan atinó a decir al verse mojado. Agradecía a sus adentros que su equipo fuera aprueba de agua... pero él y su ropa no lo eran, y ahora tenía toda la cara y parte tórax mojado.


Lance ahogó una risita.


-¿Estás bien, amigo? -preguntó con la voz temblándole por la risa que no quería dejar salir - ¡Discúlpalo!


El moreno asintió y se secó un poco la cara con la tela seca de su camisa.


-No hay problema -trató de decir lo suficientemente alto, recordando el por qué estaba allí.


Sin darse cuenta había pasado demasiado tiempo observando al chico de ojos azules y ahora pronto sería la hora del almuerzo. Por la tarde solían haber más personas, por lo que no tendría oportunidad de hacer más en ese día, así que con un suspiro paró la grabación y comenzó a recoger sus cosas.


-¿Ya te vas? ¿Te gustaron las focas? -volvió a hablar Lance, acercándose por la zona seca del lugar al trote hasta acabar en la barandilla que separaba al público de los animales- Dime, ¿captaste mi lado bueno? -preguntó con una sonrisa algo creída a la vez que colocaba su pulgar e índice en su mentón, mientras con su otra mano acariciaba a Bii-Boh-Bi para evitar que hiciera otra travesura.


El contrario solo le miró sin alguna expresión, aunque por dentro su corazón latía velozmente por tener su atención.


-Ah...


-De haber sabido que grabarían que estaría más presentable -bufó sin darle tiempo a responder, pasando una mano por su despeinado cabello.

Aquel simple gesto y que su sonrisa pasara a una menos petulante, una más suave, hizo sonreír levemente al chico.


-Bueno... quizás regrese mañana -murmuró terminando de guardar sus cosas- Aun me quedan exhibiciones por grabar y... ahora hay mucha gente, me sería difícil -terminó con un suspiro, rascando su nuca.


Lance asintió.


-Si lo que necesitas es venir antes puedes hablar con la jefa Allura o con Coran para que te den un pase especial antes de que abramos -le indicó sin borrar su sonrisa- Allura usualmente se mueve por todos lados y no hay un lugar fijo donde encontrarla, pero puedes encontrar a Coran en la oficina principal por allá -señaló hacia el edificio- Busca un mapa, no hay perdida, chico lindo -dijo y le guiñó un ojo.


Ryan pensaba en que si no tuviera tanto control de sí mismo, se hubiera sonrojado.


-¡Lance! Deja de coquetear y ven aquí, ¡tenemos trabajo que hacer! -llamó Keith asomándose por la puerta con una mueca.


-¡Voy! -exclamó Lance volteando a ver a su compañero, el cual bufó y rodó los ojos antes de desaparecer tras la puerta nuevamente- Bien, el deber llama, nos vemos luego...


-Ryan... Ryan Kinkade -asintió presentándose.


-Lance McClain, te daría la mano, pero apestan a pescado y calamar -dijo encogiéndose de hombros- ¡Así que hasta mañana! No te quedes mucho aquí o Bii-Boh-Bi volverá a escupirte -rió leve, llevándose a la foca consigo.


-S-Si...


Y siguiendo sus consejos, partió para poder pedir aquel permiso y lograr avanzar con su tarea... aunque había tenido un excelente material ese día de aquel chico que le parecía lindo.


-Lance McClain -murmuró viendo las fotos del muchacho en su cámara mientras caminaba a la oficina principal.


*-*-*-*


-Eres un acosador -murmuró Ina en cuando observó la más de una hora de metraje del cuidador de ojos azules que tenía Ryan.


-Claro que no -se defendió con una mueca- Además, para ser un acosador tendría que ser constante... eso solo fue un momento -dijo con cierta duda-, ¿no?


Esa misma tarde se había reunido con sus amigos en un café cerca de su casa y Nadia prácticamente había robado su mochila para ver de qué iba a ser su proyecto.


-¡Sí lo es! -rió Nadia viendo las fotos en su cámara- Lo grabaste y fotografiaste sin previo permiso... aunque luego te dejó hacerlo -le miró- ¿Cómo dijiste que era su nombre?


-No lo dije -levantó una ceja- Se llama Lance McClain.


-Oh, no, Ryan Kinkade, eres un acosador. ¡Ahora buscas su nombre en internet! -alargó la morena con diversión, dejando la cámara a un lado para tomar la laptop del chico, en donde había comenzado a descargar su trabajo.

-¡Hey! -exclamó muy tarde, intentando rescatar su computadora de las garras de la chica.


-Lance McClain -alargó ella tecleando con una sonrisa casi gatuna el nombre en el buscador- Oh, jo, jo, tu novio es algo famosillo.


Con solo decir eso Ina y James se asomaron a ambos lados de la morena para ver lo que había encontrado.


-Vaya, pues tiene razón -asintió James, leyendo uno de los artículos que había abierto la chica- Parece que tu cuidador es un amante de los animales y doctor veterinario enfocado en la medicina animal acuática. Forma parte de un grupo de veterinarios liderado por el famoso veterinario Takashi Shirogane en el Instituto de vida marina de Altea para cuidar, rehabilitar y devolver a la mayor cantidad de animales a su hábitat natural -leyó entrecerrando un poco los ojos, quitándole el control del mouse a Nadia para bajar un poco más- Y... muchas más cosas bonitas sobre su equipo acerca de cuidar animales, reproducción...


-No sabía que tenías esos gustos por los daddys, Kinkade -rió Nadia, interrumpiendo a James- Tiene veinticuatro años -dijo recuperando el control.


-No es realmente mayor -opinó James, pues todos allí tenían veinte.


-Shh...


El moreno se pasó una mano por la cara y suspiró. Bueno, le gustaba saber que en verdad no lo había juzgado mal y era un amante de lo que hacía, cosa que le parecía muy atractivo; por otro lado, no le gustaba que sus amigos averiguaran toda la vida (o mitad de ella) del chico gracias a internet.


-Basta -dijo soltando un gruñido antes de levantarse y cerrar la laptop a los tres- No es mi novio, simplemente admiro a la gente que ama lo que hace. No soy un acosador y... ¡no toquen mis cosas! -acabó con una mueca, tomando la computadora y de más cosas para guardarlas pues no estaban a salvo con ellos ahí.


-Te gustaría que fuera tu novio y tienes un crush con él -le contradijo Nadia acomodándose los lentes con diversión.


-Seguro que quiere que le de clases privadas de reproducción -dijo James divertido, apoyando a la morena.


Los dos se rieron mientras Ina bebía de su batido sin aparentemente prestar atención a la conversación.


Ryan hizo un ruidito de molestia.


-Uhm, me voy -dijo luego de guardar sus cosas- Tengo tarea que hacer -murmuró colgándose la mochila y tomando el envase de su batido.


-Ahora le dicen tarea a hacer cosas pervertidas con videos del chico que te gusta -ladeó la rubia inexpresiva y el moreno hubiese preferido que no abriera la boca, pues aquel comentario solo hizo reír más a los otros dos.


-¡Diviértete, Ryan!


-¡Adiosito!


Fueron las despedidas de sus amigos mientras él mantenía su seriedad al salir del lugar, no les iba a demostrar que estaba avergonzado.


Al llegar a casa solo tomó un descanso y se puso a trabajar un poco en su proyecto, pero al llegar al espacio de más de una hora grabada de Lance, simplemente no pudo continuar. Se encontró perdido de nuevo en aquellos sentimientos que afloraban al ver al chico, apreciando aquello como si en verdad fuera su más grande producción. Se quedó allí un rato apreciando al moreno hasta que su celular vibró a un lado: era el grupo que tenía con sus amigos.


Hey, ¿Ryan aun estará haciendo cosas con el video?, preguntaba James.


No lo sé, Ryan, si lees esto. ¡Pídele una cita, hombre!, esa era Nadia.


Y por mejor evitar las bromas de sus amigos, decidió apagar el aparato.


¡Sabemos que nuestros mensajes te llegan!


Los está ignorando, escribió esta vez Ina y con eso, terminó de apagar el celular.


Miró una vez más su laptop con los videos y también la apagó. Apagó las cámaras, la luz de su habitación y se apagó él mismo metiéndose bajo las sabanas. Lo único que no podía apagar era el que su cerebro y corazón le recordaran al lindo cuidador, y por primera vez en el día... Ryan se permitió sonrojarse. Pasó un brazo por sus ojos y cayó en la cuenta de que... le gustaba Lance McClain.

14 Janvier 2020 23:59:01 0 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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