MADRE (Relato Corto de Horror) Suivre l’histoire

uncronopio Frank Verlaine

Un joven es víctima de violentas ensoñaciones y espantosas pesadillas luego del amargo fallecimiento de su madre. Aterrorizado por sus furtivos sueños de muerte y terror, descenderá sin remedio a los confines más oscuros de la cordura humana. ¿Hay vida potable tras la cruenta locura?.


Horreur histoires de fantômes Déconseillé aux moins de 13 ans.

#metafora #muerte #locura #relato-corto #horror #fantasmas
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Londres / 15 de febrero - 1897

Es sin duda un misterio la muerte de algunas personas. Ciertas personas que viven de manera tranquila, legal y bajo ningún aspecto perjudicial, y sin embargo mueren. No quiero ser malinterpretado: la muerte es algo de lo que uno no puede escaparse. Tal referencia, pertenece al menester de la muerte prematura.


Siempre he meditado en el silencio de mi propia mente sobre la vida y la muerte, buscando respuestas a interrogantes que de ningún modo podrán alterar esta naturaleza mortal, pero si acaso, condenar al olvido estas dudas.

Siempre fui un muchacho meditabundo, un joven torbellino con ensoñaciones que invitaban a la ofensa, a la blasfemia y a lo estrictamente confinado por el bien de la moral victoriana. Siempre he conseguido sustento en mi mundo de sueños, pero es ahora cuando deseo mas que nada abandonarlo.

Mi querida hermana Cathy insiste en dejar todo el pesar en manos del señor, pero es tarde. Soy el pesar mismo y las dudas. ¿Hay vida después de la muerte?. ¿Es posible persistir como un árbol en el limbo y retornar a este plano con los vientos de una nueva y vital ínfula de vida?. Si tan solo mis sueños respondieran estas dudas y dejasen de confundirme.

Cathy se hartara pronto de cuidarme, pero mi condición moribunda no cesa.


Si pudiese extender una escalera hasta los dominios del señor, creame usted amigo lector, que llevaría conmigo una libreta para anotar todas sus respuestas a mis dudas. Luego bajaría a toda prisa y las compartiría con todos vosotros, por si alguno camina con pesadumbre por la vida con estas mismas dudas. Sin embargo, tal empresa es una fantasía, y no casualmente por el tamaño de la escalera.

Si me pudiese aventurar, me toparía con las estrellas, con las nubes y la luna. Nada mas… Saque usted sus propias conclusiones tomando como ejemplo ¡Mis benditas dudas!.


¿Que clase de Dios permite que a uno se le esfume con tanta prisa la vida?. ¿Que clase de Dios condena a tres pobres hermanos, maltrechos eternamente por un meandro del destino, a semejante sufrimiento?. Exijo una respuesta como si alguno pudiese responderla… ¡Que estúpido!.


Mi madre esta envuelta en una mortaja, mientras vuestro Dios permanece sempiterno. ¡Escupo en sus mandamientos!. Me preocupa en verdad muy poco la falacia o el pecado porque no hay perdida que pueda afectarme tan profundamente como la de mi querida madre. Ni siquiera la perdida de la razón o la perdida de la vida.

A mi pobre hermana le provocan jaquecas mis locuras ¡Pero no dispongo mas que de mi firme indignación postrado en esta cama!.


Si debo ser castigado en este o el próximo plano, tal vez lo sea, pero no rendiré mis impulsos ante el horror de la complacencia del prójimo al oír mi proclama. Soy un hombre desesperado.

¿Debería inclinarme y rezar como lo hacen todos los corderos? ¿Debería soportar placido mientras la daga del conformismo se desliza furtivamente bajo mi garganta?.


Es sin duda un misterio la muerte de algunas personas. Porque mi madre merecía por amplia diferencia la supervivencia en este mundo. Pero era este mundo quizá quien no la merecía, y partir fue producto de su propia voluntad. Porque este mundo plagado de crímenes y maldad no se merece el privilegio de ser caminando por almas tan puras y bellas como las de Eleonor Westenra de Eizaguirre.

No encuentro explicación mas lógica o racional que esta. Rechazo totalmente la idea de un poder supremo con la potestad de reclamar las almas humanas, y condeno estas fantasías con el mayor de los odios posibles en el corazón mortal de una persona. Así estamos y así vamos con esas doctrinas.


Londres / 25 de febrero

21:50hs


Me ha tomado algunos días reponerme, pero por fin pude hacerlo. Mas no estoy repuesto del todo, al menos hablando de mi potestad mental. Con respecto a mis fuerzas, estas han retornado ya del todo.

Siento nuevas ganas de salir de el húmedo hogar de mama y respirar el silvestre aire de las tierras de Arturo. Atrás quedaron mis días de fiebre, llanto y desesperación que tanto aterraban a Cathy y Locust. Mis ataques de pena cesaron, pero no así los sueños ¡Los malditos sueños!.

Yo que siempre fui un muchacho soñador, ahora deseo con todas mis fuerzas no retornar al sueño jamas en la vida.


Pobres hermanos míos, presas y rehenes de ambos padecimientos. ¡Un hermano en los albores de la locura a causa de una madre muerta!. Y luego usted insiste amigo lector en la existencia de un poder magnánimo y sabio que extiende sus brazos de amor alrededor del clamor de sus hijos. No me ofenda mas con esas locuras, se lo ruego. Por el bien de ambos.

Usted no se imagina lo increíblemente lenta que se ha sucedido la semana posterior a la muerte de mi madre. Cada día que alimentaba al almanaque era para mi como un año. ¡Que digo un año!. Era como un siglo…


Estos días deben haber significado algo especial o espectacularmente singular para mi mente perturbada, porque las ideas vagas que antes me acusaban en momentos muy concretos, ahora me invadían. Estas herejías se enterraban en mi moribundo cerebro tal y como lo hacen las corrompidas raíces del cáncer sobre la fragilidad de un anciano. Locust intento sin remedio calmarme y alivianar mi carga, pero sus esfuerzos resultaron una perdida de tiempo y de energía. ¡Y los sueños no se detienen!.

Locust retorna mañana a primera hora a su hogar en Leeds, Cathy permanecerá una semana mas en mi compañía. Ella me cuida con tanto ahínco que casi no duerme. Pobre mi hermana querida.



Pronto será la hora de tomar mi medicamento. Ya son casi las 22:00hs.

Estas pequeñas píldoras de color verde (de las cuales desconozco su nombre o procedencia) me adormilan. Me inducen a un estado de quietud similar al de un tempano, mas no me tranquilizan. Es mi cuerpo el que pierde fuelle, tan solo mi facultad física se ve anulada. Las facultades de la mente, la imaginación y la meditación fluyen con mas fuerza que nunca. ¿Y como anularlas?.

No existe medicamento o pócima en esta vida que pueda detener el atronador eco de un pensamiento al invadirle a uno la cabeza. ¡AH, MI CABEZA!… Creo que voy a desmayarme.


Londres / 26 de febrero

12:30hs

¡Vaya sueño violento y melancólico el de aquella noche!. El desmayo me condujo involuntariamente sospecho. El sueño de aquella noche ha sido tan intenso que incluso ahora mismo siento el sudor frio sobre las llanuras de mi espalda.

Corría como un desquiciado por los amplios pasillos de la ampulosa casa. Huía aturdido atravesando los umbrales de mi mente, los umbrales de esta casa fúnebre. ¿De quien era esa voz en mi cabeza?.

Erase suave, y bella. Erase una poesía envuelta en pétalos de rosa y amor de fuego. Una llama que no lo calcinaba a uno, lo bendecía. Erase tan familiar… Sin embargo, esta familiaridad me perturbaba.

Atravesando la puerta custodiada por el pesado busto de ébano como una tromba, me desplomaba en el patio de la casa. El mismo patio que puedo vislumbrar desde las bahías de mi propia cama mediante el impío cristal de la ventana.

Me bañaba el sudor y mis ojos no podían, o no querían, no podían abrirse. Mis ojos no veían la realidad tangible. Mis ojos se encontraban nublados con la eterna película del horror y el sufrimiento. ¡La llama ya no bendecía! ¡Como ardía, mi señor!.


Cuando al fin podía abrirlos, la voz me abordaba por vez segunda. Podía oírla con mayor claridad. El dolor ya no me afectaba, no podía perturbarme. Esta vez era cándida y ya no me abordaba en ráfagas. Era una suplica acompañada del extraño y tribal sonido de un tambor. ¡Que tambor expectante!.

Su asincronía me recordaba poderosamente a un corazón. Debería haber oído esto amigo lector. Era tan furtivo…

La voz reclamaba algo... ¿Que cosa?. Por momentos se mecía entre el fervor de mi locura y ya no alcanzaba a oírla. Se ocultaba tras la niebla de un pensamiento inconcebible por una mente sana. ¿Que dice? ¿Que haga que cosa?.

He reconocido la voz… ¡Es la voz de Eleonor Westenra de Eizaguirre!. Es la voz de mi madre.


Entonces… ¿Será su corazón el que aun late? ¿Habrá trascendido a la muerte y a la vida?. No, no puede ser. Yo mismo la he llorado en su eterno cortejo hacia la inmensidad de la tumba. Yo mismo he plantado estas flores en el patio y he adornado con un ramo de margaritas su nueva morada. No puede ser ella, no puede ser mi madre. ¿Mis manos? ¿Que haga que cosa con mis manos?.


La voz insistía, me obligaba a seguir sus extraños designios. Me encontraba de repente cavando sin descanso, atravesando piedra y húmeda tierra. Pronto… Cada vez mas cerca… Por fin tocaba madera. La voz persistía con su fuerza, me arrastraba hacia el confín de un ataúd. La tapa se deslizaba con un chirrido estremecedor. Mi corazón latía… Latía tan fuerte que podría atravesar mi pecho si se lo hubiese propuesto.


Es tan misteriosa la muerte de algunas personas. Pero aun mas extraña su vida luego de la muerte. La supervivencia a su estado carnal y su posterior persistencia. Pero aun mas extraño el paso aciago del tiempo sobre nuestro cuerpo, el cual necesita tan solo un par de horas de muerto para perder toda su belleza. El brillo nos abandona, nos deja solos en la penumbrosa y terrorífica estancia de un ataúd añejo.


La voz me abandonaba al mismo tiempo que recogía el cuerpo. Es increíble como puede reducirse un ser humano a tan penoso remiendo. Arrastraba a mi madre por el patio, como cuando niños ella me acompañaba hasta el árbol… Aquel ciruelo. Caminábamos hacia el ciruelo… Bebíamos del arroyo que recorre las verdes tierras de Arturo. ¡Que sueño monstruoso y terrible!.

Quiero olvidarlo y de ser posible para siempre. Ha sido tan vivo que incluso olisqueo el fétido aroma a mortaja entre mis manos. ¿Pero que es esto? ¿Por que oigo ese llanto?.


Es Cathy, es su voz de terciopelo. La puedo reconocer. ¿Que es aquello tan terrible que ha sucedido?.

La voz recorre la casa incrementando su desesperada campana. No tarda en llegar donde mi afligido cuerpo descansa. —¿Que ha sucedido Cathy?—.

Mi querida hermana no responde. Su piel es la manta de un fantasma. Su palidez asustaría al mas valiente de los hombres.

Ella me mira con terror, con la mirada del ratón que se figura devorado por el gato. Sus ojos bailan salvajemente sobre sus cuencas. Sus dientes castañean con disonancia.


—¡Cathy! ¿Que es eso tan terrible que ha sucedido?—. Ella no responde.

Recojo la poca de fuerza que me queda y me arrastro como un espíritu por las frías baldosas de mi habitación. Me arrojo a sus pies: ella me recoge con sus tensos brazos.

Cathy me observa con sus ojos de ratón asustado. —¡Mi Catherine! ¿Que ha sucedido?—.


—Se trata de Mama William… —.

6 Décembre 2019 00:21:05 2 Rapport Incorporer 0
La fin

A propos de l’auteur

Frank Verlaine 24 años 🎂 Escritor 📖 Poeta 😍 Argentino 🇦 🇷 Cat Lover 🐱😘 — Amante de la ficción, el terror y la fantasía oscura. En mis ratos libres también edito para otros autores y escucho música de abuelitos—. #FOLLOWME #LOSBUENOS 🔝🔝🔝🔝🔝

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Fernanda Bravo Fernanda Bravo
Pobre Cathy )': Me gustó el estilo de diario de vida y la caída en la locura, es un terror muy de época, muy poético.
January 07, 2020, 05:16

  • Frank Verlaine Frank Verlaine
    No había tenido la oportunidad de responder (y agradecer por supuesto) en su debido tiempo, así que me disculpo. Si te gusto, te invito a leer una reedición que publique hace relativamente poco en Wattpad: la misma incluye, una corrección total del texto, una portada nueva y un mejor acabado general. Te dejo el enlace aquí debajo Fernanda: https://www.wattpad.com/story/205262441-madre-relato-corto-de-horror-%C2%ABobra-completa%C2%BB 2 weeks ago
~

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