La famiglia viene prima di tutto Suivre l’histoire

s_h_e_e_l_a_g Shee Lag

La ingenuidad de un talentoso joven que es ultrajada por un grupo sectario que lo conducirá a la ruina de todos sus sueños. Una familia siciliana por detrás, destrozada y que no perdona. Una hermana abatida por la tragedia que deberá decidir si en esta vida es más importante amar o vengarse.


Criminalité Déconseillé aux moins de 13 ans.

#confianza #lealtad #family #familia #amor #venganza #tortura #mafia #crimen #suspense
Histoire courte
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Capítulo I - Addio, Fratello

Algunos encontramos la paz sobre el cadáver de otro.
Días de Oscuridad, Sheila

Cristales que estallan y quedan suspendidos en el aire. Así quedo… enajenada.

La mirada enterrada en el vacío, pues el vacío tiene forma, tiene un rostro, tiene ojos.

El vacío siempre conoce lo que has hecho, lo que te han hecho, conoce la historia de cada uno de los seres que existen, conoce la historia de este viejo mundo que gime su dolor.

Esquematizando la traición, desmembrando al dolor, abriéndome las heridas para dejar salir el pus, pues nadie sana con infecciones putrefactas dentro. De todas maneras, considero que yo nunca sanaré de tal fatídico suceso.

La mente fragmentada se reunificó como en efecto mariposa. Le di al botón de retroceder. Fui a la escena del crimen con pasos imaginarios y encontré esa pista que nunca falla.

Retrocedí solamente para darme impulso y viajé en mi mente a la maravillosa Sicilia. Me invadí de los dulces recuerdos de la cocina de la nonna.

—Ragazza, sei o non sei italiana? La pasta non si mangia con il formaggio —ofendía a la tradición y a su buena mano para crear manjares. Pero la pasta, me gustaba con queso.

Si supiera la nonna que sigo echando más queso que pasta.

Vine para el Sur temprano. Y lo bueno es que aquí se habla como nosotros: cantando.

El porteño se me ha dado bárbaro.

No es de mujeres firmar el acuerdo de un código de honor y moral que pocos entienden. Lo bueno de ello es que no debo morir si fallo, pero lo verdaderamente maravilloso, es que no me obliga un juramento, sino el amor.

Nada vence al amor que une la sangre, menos cuando un teléfono suena y te enteras que han dañado a alguien de la familia. La familia cuando llama desde la distancia no llama en vano.

Y me encuentran en un balcón mirando una desvencijada ciudad, perdida en el humo de mi tabaco, y en mi lecho tumbado un bello caballero, uno más, desecho por mi impulsividad, mi carne lasciva y cuanta procacidad guardo en mí.

Solo bastó tomar mi ropa, el bolso de mano y el primer barco que partía al alborear.

Llegar aún más al Sur, donde residía el enorme foco de los míos, esos que estaban acostumbrados a mis escapadas.

Llegar y que una madre se eche a tus brazos sin consuelo. Que un padre esté preparando el arsenal junto a los demás, y no encontrar al último de nosotros, porque alguien decidió jugar con su mente hasta conducirlo a los extremos.

Ese último de nosotros había sido el ser que más amé en mi vida. Al que más palizas le di también. Un mocoso que solo se metía en problemas.

Hacía tonterías alcoholizado, y entonces padre iba y desembolsaba lo que fuera necesario.

—Stupido bambino. Vorrei che fossi morto —le repetía mil veces mientras le golpeaba allá en nuestra lejana cuna italiana.

Era cierto en aquel entonces, quería verle muerto por estúpido. Porque él sí debía respetar los códigos, porque él era un hombre y tenía la sangre caliente y floja, no helada como la mía.

Porque debí yo ocupar su lugar por tener agallas y respeto ante la familia que es lo primero y eso conlleva un código inmenso a seguir.

No se trata de salir a matar a la mínima, se trata también de cuidarse y no enseñar tus armas.

Se trata de mostrarte siempre imbécil ante el enemigo para que no conozca tus fortalezas y entonces poder importunarle cuando menos lo espere.

Lo adoraba, y lo odiaba. No por celos, sino por su estupidez y no saber detenerse. Y porque teníamos una conexión especial, habíamos compartido vientre, pero él era el menor, porque nació último.

Cada vez que le asestaba bofetadas le repetía: «Mi devi rispetto perché sono tua sorella maggiore».

Muchas veces como juego, otras porque rompía mi corazón y el de toda la familia con sus exposiciones al riesgo, suyo y de todos, terminaba bajo mi mano, y eso era lo mejor que podía pasarle.

En parte lo tomaba yo antes que se le echaran encima el resto, como padre, que solo habría puesto el arma en su mano y hacer que fuera a «limpiar» sus errores.

Yo me encargaba de la paliza y el sermón, y padre, ya resignado, y preso del llanto de nostra mamma pagaba las fianzas y ya.

Quería ser doctor. Lo estaba haciendo bien, pero se vinculó con gente política de esos que llevan la secta escondida, de esos que profesan una mentira de Bolchevique y Marx, que de levantarse de sus tumbas caerían más hondo.

Nosotros éramos la mafia, pero ellos Los antitodo. Anticristianismo, antifascistas, antimachistas y más, ocultando al Gran Hermano Opus Dei que financiaba el todo, laico o no, había un padre grande, y ese era su nombre.

Creyó en esa gente, la intuyó genuina, no veía su valor que era inmenso. Un niñato estúpido pero inteligente, que llevaba ventaja en su carrera, pues terminaría antes que muchos. No supo ver la manipulación.

No mantuvo los códigos que lo importante se le confía a la familia y a los amigos. Consideró amigos a cualquiera. Y cualquiera creyó que podía volverse amigo de uno de nosotros. El peor error de todos.

Iba a ser el primero de nosotros en ser un profesional. Casi lo logra, pero el acoso por abrir demasiado la boca, fue masivo.

Mi hermano era de los que traían a cuestas un montón de ideas demasiado bien pensadas para cualquiera. Pocos soportan la competencia, y a muchos todo les cae como tal.

Se disparó en el hall del recinto infeccioso al que iba a estudiar. Pista que nos dejó de que allí era donde estaba el problema. Quizá lo único que hizo bien… marcar con sangre el punto donde todo inició, pues sabía que la familia responde siempre.

El entierro fue fatal.

Me quedé horas sentada afuera de la cripta familiar. Me fumé cinco cajillas de cigarrillos, una tras otra.

—Fratello. Queste cose non sono fatte alla famiglia —le dije llorando mi pena, recordando nuestra niñez, entre las lágrimas de mi madre que se alejaba en nuestros coches junto al resto. Lo protegí siempre a fin de que no firmara el tratado y estudiara. Teníamos la misma edad, pero en mi alma, él era un niño. Quería que fuera diferente a todos los hombres nuestros. Quería que fuera libre.

Y mi pequeña avecita voló, tal vez da mangiare con la nonna. Questo dolore nell’anima, richiede almeno un cadavere. Padre se encargará, que sea más de uno. Más de uno, Fratello.

Volví a la noche. Padre estaba en su despacho, la puerta entreabierta y unos cuantos muchachos con traje reunidos.

Ellos no perdían el tiempo, y seguro en pocos días sería primicia un tiroteo masivo donde el daño colateral sería mayor que la caída de los culpables.

La vida me había enseñado que los mejores resultados estaban en manos de quienes sabían esperar o en todo caso, apuntar bien la mira.

Escuché lo que necesitaba en el despacho de mi padre. No podía creerlo, pero ahora todo me cuadraba.

¿Es más fuerte el amor o la venganza?

Eso dependerá de con quien en este mundo decidas jugar. Para mí ambos tuvieron la desgracia de coexistir.

Nuevamente, cogí el bolso de mano y tomé el primer barco hacia la arrabalera ciudad vecina.

Sabía que aquel descomunal joven era una de esas causalidades molestas como un cáncer anal.

Todo estuvo calculado. La humillación final, la cereza de la torta.

En los términos mundanos de la gente sin código, sectaria, envidiosa, parásitos que ocupan espacio, el lema era: «Y luego que acabe contigo me follo a tu hermana.» .

Sabía que le encontraría en el bar adjunto al hotel de siempre. Estuvimos varios días revolcándonos lo suficiente y de copas en el bar, aunque eso fuese contra los principios familiares. Digamos que por eso me escabullía, porque buscaba ser libre.

Toparse conmigo, para el esbelto caballero que dejé por última vez durmiendo en el hotel, era lo mejor que podía pasarle.

Algo salió mal en su cabeza torturada por la secta de poder corrompido a la que pertenecía.

No puedes nunca subestimar al enemigo, menos, cuando vuelves enemigo a otro que ni conoces.

No esperó jamás que la mujer con el aspecto más frío que existía, pudiera llevar tanta pasión y amor dentro, pues sí… Fui antes que la mafia comandada por mi padre porque me había enamorado locamente de él.

Mentí cuando dije que era otro más allí en la cama. Eso le hacía creer, y parecía que el no poder ganar mi corazón le elevaba a la competencia de quererme ver más y más, y su mirada dejó de reflejar triunfo y daño, sino que me hacía el amor con amor.

Lo esperé en el bar. Y ese día me invitó a caminar bajo los árboles iluminados para la llegada del tiempo de Navidad.

Se detuvo y dijo que lo que empezó como algo casual no podía detenerse ya. Que quería que nos casáramos.

Giré sobre mis talones, las manos en los bolsillos, apreté mis labios, enjugué mi llanto, y le pedí que me llevara a la cama.

Nos arrebatamos la ropa, y caímos a besos en el lecho. Él comenzó a llorar y yo también. Por lo tanto, nos miramos fijos y nos preguntamos mutuamente qué sucedía.

—Es la emoción que siento de haberme enamorado de ti. Mira, todo comenzó como un juego con un compañero de estudios, confieso que la liamos entre muchos con él, y entre todo lo que le decíamos, él siempre mencionaba que su hermana era una fiera. Así que le juré que sería mía. Esa chica eres tú. Lo siento. Pero todo juego, se rompe, cuando la vida llega muy diferente a lo planeado. No esperaba enamorarme de ti.

—¿Llevas tiempo sin volver a la ciudad?

—Pues bien, sí. Me quedé aquí porque sabía que volverías. No eres de estar en la pequeña metrópoli.

—Mi hermano murió. Lo enterramos ayer. Por eso me fui sin aviso.

—¿Lo dices en serio? ¿Cómo fue? —En verdad mostraba que la maldad no había sido tan abrasiva en él. Estaba desconcertado.

—¿Pues no te lo han informado aún tus colegas? Es que es muy reciente. Se ha disparado en el sitio en el cual le han hecho la vida imposible. Tú y los demás—. Comenzó a llorar y a detenerme mientras me movía con más esmero y rabia con su miembro incrustado en mis entrañas, retorciéndome de pasión, de amor, de deseo que no volvería, de sentimientos que debía aniquilar.

Quiso moverse hacia atrás, quitarme de encima con los ojos empañados y poder hablar. No lo dejé. Necesitaba el orgasmo, su simiente, gritar, llorar, rabiar de locura, del dolor que me producía el rostro de mi hermano, imaginando como le hicieron la vida imposible, y quizá para no generar reacciones típicas de nuestro entorno, tragó ese dolor en solitario, iba a reventar en mil pedazos, de llanto, de placer, de ira y en el momento que se corrió amando y a la vez preso del miedo más horrible, estiré mi brazo hacia la pesada lámpara que se hallaba de la mesita de noche al lado de la cama y le desmayé.

Apresuré el paso para buscar el filoso cuchillo. Antes de encontrarle en el bar había pagado a todo el hotel para que se tomaran el día y me lo dejaran libre.

Despertó ya amarrado a la cama. Imposible escapatoria.

—Mio caro fratello si è suicidato a causa tua —sus ojos se desorbitaban mientras hundía el cuchillo en su garganta. Metí la mano entera en su boca mientras las lágrimas dejaban rojos sus ojos, y la sangre manaba a borbotones—. Soy siciliana antes que persona, y esto es lo que se le hace a quien tiene la boca demasiado floja para aturdir a alma sana, a un ser puro, alegre, bueno, inteligente y genial. Envidioso y sectario mal nacido. ¿Crees que te metes con dos de los nuestros a la vez? ¿Qué me follas como premio? ¿Que el resultado de amarte fue porque humillabas a mi hermano diciendo que te joderías a su hermana?

Nunca en esta vida hagas daño si no te aseguras de haber dejado a todos sin vida, porque esto es lo que sucede. Aquí tienes tu jodida corbata —jalé del todo y saqué su lengua por la tráquea.

Me puse de pie, empapada en sangre lo vi mientras luchaba por su vida asfixiándose con aquel órgano que solo le sirvió para joder a quién sabe cuánta gente.

—Y antes de que mueras, escucha esto: La famiglia è sacra. La famiglia viene prima di tutto — y allí derramé mis lágrimas. Ya no sé a quién pertenecían. Pero el amor de la sangre, prima sobre el amor de nuestra vida.

Me serví una copa de vino tinto y levanté el tubo del teléfono. —Padre, hai lavoro.


2 Octobre 2019 22:53:46 2 Rapport Incorporer 3
La fin

A propos de l’auteur

Shee Lag Como lo proponía Hemingway: Escribo duro y claro sobre lo que duele, pero sin perder la ternura. Mi lema es drenarse las emociones a través de las letras. Me gusta escribir, incluso podría decir que es una necesidad, ya que no encuentro otro modo de dejar en el mundo todo lo que siento, observo, creo y soy, excepto mediante este lenguaje extraordinario que fluye a través de los dedos.

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Francisco Rivera Francisco Rivera
Directa y al grano, envolvente y acerada. Me ha gustado y he degustado tu estilo de escribir, de narrar y dejar correr el celuloide de ese drama y sus atávicas costumbres sureñas que recuerdan que esa mitad del paraíso ha estado ahí, esplendente y peligroso, como la sierpe que se desliza de copa a tierra y de ésta a una porción de altura para hendir, clavar y depositar su savia destructiva...Shee Lag: seguiré en la ruta de la lectura descrita y atrevida...!
9 Octobre 2019 23:56:32

  • Shee Lag Shee Lag
    Franciso, agradezco mucho para comenzar: el tiempo que te tomas en leerme. Mucho más aún que te tomes la molestia de darme una devolución porque con eso crecemos los escritores. Me alegra mucho que puedas disfrutar leyéndome. También vi el comentario sobre Delmira, allí te dejaré también uno, donde corresponde. Una vez más, muchísimas gracias. 10 Octobre 2019 09:02:07
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