Sertex: El torneo. Suivre l’histoire

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Oce Av


Este año, miles de estudiantes de todo el país, participaran en el torneo más famoso, más codiciado y más complicado jamás visto. El torneo pone a prueba de distintas maneras a los participantes. Desde pruebas físicas y de habilidad como pueden ser los combates armados y las carreras, hasta rompecabezas y acertijos que requieren de mucha inteligencia y lógica para ser resueltos como 'resolviendo el asesinato'. Vive de cerca como nuestros protagonistas se enfrentan a las dificultades del torneo, a la vez que afrontan las experiencias tipicas del instituto: rechazo, amor, estudios, amistad, etc.


Fiction adolescente Déconseillé aux moins de 13 ans.

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Capítulo 1 (Blake)

Era el primer día de curso y ya podía sentirse la alegría de algunos y la tristeza de otros. Los niños de primero emocionados por ver como es el centro, o quiénes son sus compañeros. Los chicos medianos atemorizando a los más jóvenes. Las chicas preadolescentes intentando ligar con los mayores y cotilleando sobre la vida de alguna nueva estrella del pop. Y como no, dentro de los chicos de los últimos cursos, la división en sus diversos círculos sociales: las chicas más guapas y alucinantes por un lado (parecen amigas, pero la mayoría se envidian entre ellas), los chicos deportistas, fuertes y populares por otro. También estaban los frikis, los raros, los empollones, los retrasados, los problemáticos, y como no, el lobo solitario.

A pesar de lo diferentes que son unos de otros, todos o casi todos, comparten algo en común. Todos ellos disfrutan de la realidad virtual (VR).

📷

Blake caminaba hacia la escuela, reflexivo como de costumbre, totalmente inmerso en su pensamiento. Se aburria solo de pensar en lo que aguardaba tras las puertas principales. Pasillos hasta arriba. Los chicos ‘guays’ comentando sus últimos ligues, opinando sobre que chica ha vuelto más sexy de las vacaciones y autoconvenciéndose de que este año sí que ganarán la temporada. Las chicas populares cotilleando sobre quien se pueda, y rompiéndole el corazón a algún pobre desgraciado. El matón de turno intimidando al pardillo de turno. El desesperado porque alguien se una a su nuevo club extraescolar de mala muerte. Los raritos haciendo dios sabe qué. Y por supuesto, el cobarde que la toma con un primerizo.

Siguió bajando la calle hasta vislumbrar por fin el gigantesco recinto. Este estaba repleto de árboles verdes y flores silvestres. El patio principal estaba cubierto de hermosas plantas, situadas alrededor de una magnifica fuente de piedra. Los distintos edificios grises parecían rozar las nubes. Casi parecía una mini ciudad.

Entrando ya en el recinto, Blake situó sus ojos sobre dos chicos que se encontraban cerca de la fuente. Uno de ellos era gordito y bajo, pero le sacaba una cabeza al otro chico. Este último era un niño rubio y delgaducho, y parecía estar siendo amenazado por el otro. Se veía claramente que era un niño pequeño, debía de ser nuevo, o de segundo curso como mucho.

­­­­—¡¿Entiendes?! —exclamó el gordito—. Vas a darme el dinero de tu almuerzo durante todo el curso.

Blake podía ver lo atemorizado que estaba el pobre niño. Tenía los ojos llenos de lágrimas y solo era capaz de balbucear leves sonidos mientras asentía.

Blake se acercó por detrás del abusón, le dio dos toquecitos en la espalda y este comenzó a girarse lentamente. —¿Qué qui–? —El chico se quedó mudo al darse completamente la vuelta y ver la intimidante mirada de Blake.

—¿Qué quiero? —le dijo Blake en un tono muy serio—. Quiero que te largues de aquí. Ahora. —aclaró—. Ah, y por si no ha quedado claro de primeras. Espero no volverte a ver metiéndote con este niño ni con ningún otro. —Blake se quedó mirando al gordito.

—¡Sí! —dijo tartamudeando varias veces el abusón.

—Venga, ¡largo!

Blake se giró para ver cómo se encontraba el pobre niño. Este tenía los ojos rojos y llorosos, aunque por lo menos parecía estar un poco más calmado.

—Mu–- Muchas gracias por ayudarme. —dijo el niño mientras se secaba las lágrimas.

—No hay porque darlas, pero procura que no vuelva a pasar. —le contestó un sonriente Blake—. ¿Cómo te llamas?

—William.

—Encantado William, yo soy Jackson. —le dijo Blake mientras le ponía la mano al chico para que este chocase las cinco. El niño sonrió y le chocó las cinco con alegría—. Bueno, más vale que vayas a clase, ¿no querrás llegar tarde el primer día? —El niño negó con la cabeza—. ¿Sabes ya cuál es tu clase?

—Sí, la 1B. —dijo alegremente Will.

—Esa está en ese edificio de ahí. —dijo Blake señalando a un edificio gris de cuatro plantas.

Rápidamente, el chico se despidió y se marchó a su clase con una sonrisa en la cara.

Blake echó un vistazo a su reloj y vio que eran las siete horas y cincuentaiocho minutos. Las clases empezarían en tan solo dos minutos y aún le quedaba saber qué aula era la suya, así que rápidamente entro por la puerta principal y se dirigió hacia las listas.

Repasó las listas de arriba abajo hasta que por fin encontró su nombre. Era el aula 10D la que le correspondía. Una vez visto esto, se dirigió a los ascensores y, para su mala fortuna, en la pared había un cartel que decía: ascensores fuera de servicio por mantenimiento. Duración aproximada de unos 3 días.

‹‹Tienes que estar de coña››. —pensó Blake, imaginándose la fatiga que iba a tener tras subir corriendo diez pisos.

A los pocos minutos llegó a la puerta del aula, jadeando y respirando fuertemente. Solamente podía espera que por algún motivo el profesor llegase tarde.

Al abrir la puerta, vio a sus compañeros hablando y la mesa del profesor vacía. Blake suspiró aliviado y liberó toda la tensión adquirida previamente. No es que le importase perderse clase ni mucho menos, pero por experiencias pasadas sabe que el primer día es mejor llegar a tiempo. Por un lado, nunca se sabe qué tipo de profesor estará esperando (uno normal o un amargado) y además de esta manera, Blake evita llamar la atención.

Echó un rápido vistazo al aula y comenzó a fijarse en sus compañeros. Lo cierto es que, Blake estaba un tanto desconcertado. Resulta que todos los apellidos de los alumnos de su clase empezaban por ‘b’, por lo que llegó a la conclusión de que esta debía de ser una clase provisional, aunque no entendía porque habían decidido hacer esto de repente. Debía de ser por el torneo.

En cuanto miró a la parte izquierda de la clase, vio el que ya sabía que iba a ser su sitio por lo menos para el resto del día. Un asiento al fondo, en una esquina y pegado a la ventana, justo el sitio ideal para él. Un lugar desde dónde parecería que no estaba ni en la clase y además, con la ventana al lado para ver el exterior si no le interesaba la asignatura.

Blake caminó hasta su sitio, se sentó y se puso a mirar por la ventana mientras esperaba a que llegase el profesor.

Pasados unos minutos, se abrió la puerta y apareció un hombre alto de espalda ancha, con cara seria y la voz grave. Todos los alumnos se callaron inmediatamente y se colocaron de pie, detrás de sus sillas, esperando a que diese comienzo la clase.

—Buenos días alumnos. Siento llegar tarde, me había dejado el archivador en el coche. —dijo el profesor—. Para quienes no me conozcáis, yo soy el profesor Glith, y este año os impartiré a algunos de vosotros la asignatura de ‘Coordinación física y mental’. ‘¿Qué es eso?’, os estaréis preguntando. —De repente un chico grande y de pelo castaño algo rojizo entró corriendo en el aula, haciendo que el profesor Glith se callase y frunciese el ceño. Su mirada era realmente aterradora.

—Disculpe Entrenador, siento llegar tarde. —dijo el chico casi sin aliento.

—Señor Bennett, está no es la clase de disciplina que enseñamos en el equipo. Sin embargo, tiene usted suerte de que esta sea solo una clase provisional. Espero que no vuelva a ocurrir en mi presencia, a no ser que quiera pasarse los entrenamientos corriendo como un pollo sin cabeza. —dijo de forma autoritaria el profesor.

—No señor. —dijo el chico mientras se sentaba en su pupitre.

‹‹Madre mía, Archie, menuda manera de empezar el año››. —pensó Blake mientras miraba al chico

—Como iba diciendo, ya sabréis que este año se celebra el torneo Sertex, y que cualquiera de vosotros es libre de participar. —comenzó—. Debido a ello, a partir de la semana que viene todo aquel que se presente al torneo, podrá asistir a unas clases extraescolares para prepararse de cara a este. —explicó—. Como le acabo de decir al señor Bennett, esto es una clase provisional. Esto se debe a que, con motivo del Sertex, y para facilitar los horarios que tendréis debido a la competición, os iréis cambiando de aula en función de la asignatura de la que tengáis clase. Dicho esto, marchaos. Tenéis dos horas de tiempo libre hasta que comience la sesión en la que el director os explicará detalladamente las bases del torneo.

📷

Blake pasaría las siguientes dos horas tumbado en la preciosa azotea del edificio. Esta era prácticamente un jardín a doce pisos de altura. Tenía sus pequeños árboles, sus plantas, una gran fuente en el centro y el suelo recubierto de césped. Sin embargo, siempre estaba vacía, ya que con la cantidad de sitios que había en el campus para pasar los ratos de tiempo libre, el último que escogía la gente era el que estaba a doce pisos de altura. La ventaja que esto otorgaba, era que, en caso de que hubiese más gente arriba, solían ser pocas personas y Blake siempre podía encontrar un hueco para tumbarse y relajarse él solo, aunque, si podía elegir, siempre escogería tumbarse debajo del cerezo. Ese lugar tenía prácticamente su nombre grabado y los demás no solían colocarse allí.

Una vez más, la azotea estaba completamente vacía, a excepción de un pobre desgraciado que, a juzgar por la rosa que escondía tras la espalda, no se iba a ir muy contento a casa aquel día. El chico era pelirrojo, bajito, delgaducho y se veía que el acné no le había tratado demasiado bien. Seguramente lo desecharían en menos de un segundo. El chico esperaba inquieto, golpeteando continuamente el suelo con el pie y andando de aquí para allá, mirando continuamente la puerta de entrada, hasta que por fina pareció ella.

Por la puerta apareció una chica vestida con una blusa blanca, unos vaqueros ajustados que realzaban sus finas piernas y unas botas altas marrones. Su tez era algo pálida, sus ojos verdes como esmeraldas, sus dientes blancos y perfectamente alineados, y su pelo era de un hermoso color rubio dorado. Tenía una silueta envidiable, una chica guapa (aunque no la más guapa), delgada pero no demasiado (se notaba que hacía ejercicio). El pecho quizá era pequeño para el gusto de la mayoría, pero estaba muy lejos de ser plano.

Lo cierto es que, era normal que cientos de chicos se embobasen continuamente con ella o con cualquiera de sus amigas. Sin embargo, a Blake nunca le ha llamado la atención ni ella, ni ninguna de las chicas de su grupo o de cualquier grupo parecido. Que la mayoría de ellas eran preciosas era algo innegable, pero hay cosas más importantes que el físico, como la forma de ser o la inteligencia. El hecho de que todas las chicas de ese tipo fueran tan presuntuosas, de que todas buscasen continuamente una relación con alguno de los chicos populares (que siempre acababa en una noche de sexo esporádico); y de que apenas se pudiese tener una conversación seria con ellas, lograba que Blake perdiese cualquier ápice de interés.

—¡Chicas, os espero arriba! —gritó la chica mientras cerraba la puerta de la azotea. Esta se dio la vuelta y vio al chico del acné mirándola fijamente, por lo que se empezó a sentir un poco incómoda.

—He–, Helena. —tartamudeó el chico mientras observaba a ese metro setenta de pura belleza.

‹‹¡JA! Rarito intentándole pedir salir a una doña perfecta, esto va a ser divertido como poco››. —pensó Blake riéndose para sí mismo, tumbado bajo el cerezo.

—¿Sí? —contestó ella tímidamente, con un gesto en la cara como si no le gustase un pelo hacia dónde iba la conversación.

—Bueno, pues, yo. . . —el chico se paró en seco—. Ahora que has roto con Luke. . . —el chico se paró de nuevo y tragó saliva— Me gustaría saber si. . . te gustaría salir conmigo. —dijo finalmente, enseñándole la rosa que escondía.

‹‹Eso es, venga chico, con ganas, que tú puedes››. —pensó sarcásticamente Blake con una tonta sonrisa en la cara.

—A ver como digo yo esto. —murmuró Helena mientras se tocaba el pelo y miraba hacia el suelo—. Es un gesto muy. . . bonito. —dijo, refiriéndose a la rosa—. Pero, la verdad es que. . . no estoy interesada, lo siento.

Esta respuesta sorprendió gratamente a Blake. Jamás habría imaginado que una chica como Helena pudiera tener tanto ‘tacto’, a la hora de rechazar a un chico. Claro que él tampoco era el más indicado para juzgar sobre ‘tener tacto’.

Ante su respuesta el chico solo echó la vista al suelo, aunque, por otro lado, daba gracias al cielo de no haber sido humillado. De pronto, unas voces provenientes de la escalera comenzaron a escucharse. La puerta se abrió, y tras ella aparecieron tres chicas que, sin duda alguna eran parte del grupo de Helena. En cuanto vieron a Helena y al chico, allí de pie, con una rosa en la mano, se empezaron a reír.

—¡Ay dios mío! ¿No habrás pensado en serio que tenías algún tipo de posibilidad con Helena o con cualquiera de nosotras? —le dijo una de ellas mientras se reía—. ¿Verdad, Helena?

Helena, no muy segura de que decir, ya que no quería desmoralizar al pobre chico, pero tampoco quería quedar mal delante de las otras chicas, terminó riéndole el comentario a su amiga. —Sí la verdad es que hay que ser valiente, pero, sobre todo hay que ser muy ingenuo. —dijo Helena, terminando de humillar al pelirrojo.

‹‹Ya decía yo, ahí está la doña perfecta a la que me refería››. —pensó Blake.

El chico, se fue de ahí tan rápido como pudo y sin mirar atrás. Mientras tanto, nadie se daba cuenta de que Blake estaba allí tumbado, imperceptible y discreto como siempre, riéndose el solo de la escena que acababa de presenciar.

No es que no le diese pena el pobre chico (que algo de pena si le daba, aunque tampoco mucha), pero al fin y al cabo son cosas que pasan, es parte de la vida de un estudiante, o por lo menos, eso es lo que pensaba Blake. Sin embargo, también pensaba que, hay que ser muy estúpido para pedirle salir a una de las chicas (desde su punto de vista) más guapas del campus. Y eso sin tener en cuenta que acaba de romper con uno de los tíos más ligones y populares del campus. Por no decir, que aquel chico no era precisamente un ‘adonis’.

—Todos los años la misma historia. Siempre hay algún pardillo con expectativas muy altas. —dijo una de las chicas mientras tocaba su rojizo pelo.

—Tampoco hay que ser cruel, Heather. —le contestó Helena.

—No es que quiera ser cruel. Si el chico fuese medianamente guapo y nada raro, lo entendería. Pero de verdad, ¿acaso se ha mirado al espejo? —Todas rieron al escuchar el último comentario.

—Cambiando de tema, ¿cómo va tu marcador Helena? ¿Has subido ya a cuatro después de Luke? —preguntó con mirada pícara una de las chicas.

—¡Katelyn! Eso es privado. —le contestó con indignación Helena.

Por favor, deja de hacerte la ofendida y cuenta. — le dijeron las tres chicas.

—¡Pues no! Me sigo quedando en tres. —contestó Helena—. Al final estuvimos apenas un mes y menos mal. Nunca pensé que esa relación fuese a llegar a ningún lado, pero es que se volvió aburrida pasadas las primeras dos semanas. Menos mal que no me acosté con él, aunque debo admitir que sigo teniendo curiosidad. —dijo Helena

—Bueno, tres sigue estando bien. Y, además, vaya tres que llevas. —le contestó Amber guiñando un ojo. —Nosotras ni si quiera llegamos a dos. —dijo señalando también a Katelyn.

—No tenéis ni idea chicas, le dais demasiadas vueltas a todo. El sexo es sexo y punto. —les contestó Heather mientras se retocaba—. Yo ya llevo nueve, y algo me dice que Luke va a ser el número diez, ¿si a ti no te importa, claro? —dijo, girándose hacia Helena.

—Todo para ti. —le contesto en tono apesadumbrado—. Aunque ya te aviso de que el chico no tiene muchas luces.

—Eso da lo mismo mientras sea bueno dónde tiene que serlo. —le contestó Heather entre risas.

Hubo un breve silencio hasta que Amber se puso a hablar. —La verdad es que, podríamos fijarnos de vez en cuando en otro tipo de chicos. Siempre andamos detrás de los más guapos y populares. Y, con lo grande que es el campus, estoy segura de que hay más de un buenorro por ahí suelto. —comentó—. Por ejemplo, ¿Qué me decís de ese chico que siempre está por ahí a su aire? Está muy bueno.

Las otras tres chicas la miraron con cara de no saber de qué demonios hablaba.

—Sí, ya sabéis. Blanco, con el pelo oscuro, cazadora con los cuellos subidos, pantalones ajustados y zapatillas altas. ¿Os suena? —dijo en tono de incredulidad.

Helena y Katelyn le volvieron a hacer un gesto diciendo que seguían sin saber de quién hablaba. Mientras tanto, Heather permanecía totalmente inmersa en sus redes sociales.

—Ah ya, creo que se quién dices. —dijo Heather despreocupadamente—. Siempre está por ahí solo a su aire. Ni siquiera me he fijado en él lo suficiente y seguramente es porque no es tan guapo como te lo imaginas. —añadió—. En cualquier caso, que siempre vaya por ahí solo sin amigos es muy raro. Más aún teniendo en cuenta la cantidad de gente que hay en este campus. Seguramente es solo algún bicho raro más.

—No sé, —Amber se mordió el labio—, la verdad es que me parece misterioso. Además, no sé por qué, pero tiene pinta de ser increíble en la ca–.

—¡Corta ya tía! Estás dándome mal rollo. —interrumpió Katelyn—. Además, seguro que es un rarito como dice Heather. Mejor seguir yendo a por los del club de teatro. —dijo, esbozando una sonrisa.

—Sí, supongo que tienes razón, los del club de teatro sí que son capaces de montarme una escena. —contestó Amber partiéndose de risa.

—No sé vosotras chicas, pero la verdad es que yo me estoy planteando buscar algo serio por una vez, tener una relación estable. Un novio. —dijo Helena con una mirada risueña.

Sus amigas la miraron y empezaron a sonreír como si tramasen algo.

—En ese caso. . . —comenzó Amber en tono de vacile—. ¿Por qué no pruebas con Archie? Piénsalo, es guapo, juega en el equipo de fútbol, y lleváis siendo buenos amigos desde primero.

—¡¿Archie?! —exclamó Helena con cara de asco— ¡Ni hablar! Es como un hermano para mí. Y, además, es un chico con el que no podría estar en una relación ni de broma. Acabaríamos matándonos antes de llevar una semana. —Helena se quedó pensativa—. Yo había pensado más bien en alguien como. . . Liam Calloway. Es guapo, listo y simpático. A mí me parece que tiene pasta de novio.

—Sí, la verdad es que es muy mono. —le dijo en tono de aprobación Katelyn.

—Apuntas alto. ¿Eh? —le dijo Amber, dándole golpecitos en el hombro y guiñando un ojo.

—Pues nada, ya tienes proyecto para este curso, princesa. —dijo una sonriente Heather bromeando. Acto seguido miró el reloj y levantó la cabeza para hablar con las demás—. Chicas, deberíamos ir yendo al campo, que solo quedan diez minutos para que empiece la charla del Sertex.

Todas ellas se marcharon y se fueron tranquilamente al campo de fútbol.

‹‹Vaya, parece que le llamo la atención a una de las chicas populares. Qué pena que no me vaya a fijar en ella en ese aspecto ni de coña››. —pensó Blake con una sonrisa.

Blake se levantó, se puso su cazadora; y se fue al campo de fútbol dónde los demás alumnos esperaban.

📷

Cuando por fin llegó a la entrada del campo, Blake debía ser uno de los últimos en llegar, porque todo el recinto estaba abarrotado de alumnos y la emoción ya podía sentirse en el ambiente. En el medio del campo había un escenario con una pantalla grande y un atril. Toda el área desde el escenario hasta la grada y sus laterales, estaba ocupada por sillas en las que se sentaban alumnos y profesores. Los pocos sitios libres que quedaban se encontraban en lo alto de la grada.

Blake se subió a la grada y se sentó en un lugar de las características que le gustaban: atrás del todo y en la esquina.

Pasados cinco minutos, apareció el director Wex y se colocó detrás del atril. A su lado se encontraba Bob Fitz, capitán del equipo ganador del penúltimo Sertex y exalumno de la academia Víntel. Inmediatamente todos los alumnos se pusieron de pie por la llegada del director, y comenzaron a aplaudir al ver a Bob en el escenario. Al fin y al cabo, es un ídolo en este instituto.

—Bienvenidos de nuevo, queridos alumnos. —comenzó el director— Como ya sabréis, este año se celebra de nuevo el Sertex. Para quienes desconozcan el torneo, el Sertex es una competición en realidad virtual que se celebra cada seis años. Las pruebas no funcionan igual que los videojuegos tradicionales. Aquí, los participantes o ‘raiders’, tienen que enfrentarse a las pruebas con sus propias aptitudes; es decir, no hay sistemas de experiencia, ni de niveles u habilidades. —El director vio unas cuantas caras llenas de incertidumbre en las primeras filas—. Por si no ha quedado claro, cada raider no podrá correr más de lo que corre en la vida real, tampoco saltar más, escuchar mejor, ser más observador, etc. A no ser que la propia prueba permita cambios. —dijo el director—. La competición se divide en cuatro fases, pero antes, como ya sabéis, os recuerdo que hay cuatro centros por distrito y en total hay veinte distritos. —Él exhaló y tomo aire—. La primera fase durará dos meses. Cuando esta finalice, solo se habrán clasificado lo cien raiders con mayores puntuaciones. Las puntuaciones se miden en función del tiempo y el número de intentos necesarios para completar cada prueba. Tras la primera fase, tendréis el mes de agosto de vacaciones de verano. —El director bebió un poco de agua del vaso del atril—. La segunda fase comenzará en septiembre. En esta, los cien raiders deberán formar veinte equipos, cada uno de ellos formado por cinco raiders. Esta fase durará hasta diciembre; y en cuanto finalice, cada centro tendrá un representante. Después se os darán las vacaciones de invierno hasta el tres de enero. En la tercera fase, los cuatro equipos de cada distrito se enfrentarán para dar lugar a un representante del distrito. Esta fase durará un mes; y cuando termine, tendréis hasta el final del curso para prepararos los exámenes finales. La última fase tendrá lugar durante las vacaciones previas al comienzo del curso que viene. Al finalizar, solo quedará un equipo ganador, el cual se llevará un premio de nada más y nada menos que, diez millones de cryptios —el director volvió a pararse para dar otro trago a su vaso de agua, mientras que los alumnos generaban alboroto tras oír la increíble suma de dinero—. Como ya sabéis, está competición llena de prestigio al centro, así que os deseo mucha suerte a todos los que participéis y os adelanto que os tenemos guardada una pequeña sorpresa. ¡Sin más dilación doy la bienvenida al escenario a nuestro campeón y exalumno. . . Bob Fitz! —El público comenzó a ovacionar al exalumno y a corear su nombre.

Un chico de tez oscura, alto, medianamente fuerte y rapado se colocó en frente del atril con una sonrisa de oreja a oreja.

—¡Gracias! ¡Gracias a todos por vuestra bienvenida! —agradeció el joven—. Como sabéis, hace doce años gané el Sertex junto con mi equipo. Pues hoy he venido aquí, por petición del gran director Wex, —dijo señalando con el brazo al director. Todo el alumnado se puso a aplaudir—, a dar algún que otro consejo acerca del torneo y a revelaros esa ‘pequeña sorpresa’ de la que hablaba antes el director. —Bob realizó una breve pausa—. Lo primero que os quiero decir es que os animéis a participar, que no perdéis nada por intentarlo. Lo segundo es que tenéis un mes antes de que comience la primera fase; así que aprovechad las clases extraescolares del entrenador Glith y de la profesora Chang para prepararos física y mentalmente de cara a la competición. Por último, ¡la sorpresa! —Al oír estas palabras, los alumnos comenzaron a armar barullo mediante silbidos y aplausos—. Una vez se termine la segunda fase, me ofrezco a ser el coach del equipo que represente a nuestra academia. —Como era de esperar, se armó un enorme alboroto y Bob esperó a que llegase de nuevo el silencio para continuar—. Dicho esto, le devuelvo la palabra al director. —finalizó Bob antes de marcharse del atril.

—Muchas gracias Bob. —agradeció el director—. Para finalizar, quisiera aclararos un par de puntos. Los horarios y las aulas se han adaptado para facilitar la vida de todos nosotros de cara al torneo. Sin embargo, aunque participéis en el campeonato, debéis seguir asistiendo a las clases y debéis continuar realizando los exámenes. Todas las actividades extraescolares y las competiciones deportivas continuarán activas, por lo que, si formáis parte de algún equipo o club, lleváis mal los estudios, etc. Pensad con cautela si es sensato participar en el torneo. Por último, todos aquellos que quieran participar, deberán rellenar un formulario y entregarlo en la oficina de trámites, o bien podrán realizarlo por internet. Todo ello antes de dos semanas. —explicó el director—. Y con esto, hoy jueves cinco de mayo del año 2042, declaro el comienzo del curso. —concluyó el director antes de que comenzase a sonar el himno del centro por megafonía.

Una masificación de alumnos se fue corriendo hacia la oficina de trámites a rellenar y a entregar los formularios. Blake sin embargo decidió irse a casa, no veía porque tendría que inscribirse ahora pudiéndolo hacer tranquilamente desde la comodidad de su salón. De camino a la entrada del campus solo escuchaba a la gente hablar sobre el Sertex. Según sus cálculos, Blake predecía que solo en su centro se inscribirían al menos siete mil personas.

📷

Blake abrió la puerta de su lujoso ático y se fue directo al enorme sofá situado enfrente del televisor.

El espacio era sobrecogedor. El salón estaba repleto de muebles lujosos, decorado con preciosas alfombras y jarrones, con un televisor del tamaño de la pared y unas cuantas librerías de gran tamaño repletas de libros y objetos decorativos. Toda la habitación daba lugar a una terraza llena de vegetación en la que había: una piscina con sus tumbonas, una barbacoa y varios sofás y sillones con su minibar al lado. En la parte más alejada del salón, al lado de la mesa del comedor un pasillo torcía hacia un lateral dónde se encontraba la cocina. Dentro de esta, había distintos electrodomésticos y encimeras, además de una pequeña mesa con cuatro sillas. En el interior, también se hallaba el cuarto de la limpieza y otra puerta, la cual daba lugar a un distribuidor desde donde se podía acceder a las distintas habitaciones de la casa y también a un ascensor que llevaba al garaje. Estas eran: un gimnasio, un despacho, tres baños y dos habitaciones de invitados. El distribuidor también tenía unas escaleras de subida, las cuales daban acceso a la habitación de Blake. La habitación, al igual que el resto de la casa, tenía las paredes blancas y negras. Además, tenía un ventanal y unas escaleras desde donde se podía ver y acceder al salón. Esta era una habitación grande, pero mucho más normal que el resto de la casa. En ella había una cama enorme, un gran armario, un escritorio y un lujoso y espacioso baño. La decoración sin embargo era menos extravagante que la del resto del ático. Tan solo había una pequeña repisa llena anclada a la pared sobre el escritorio, algún que otro cuadro colgado en la pared y un pequeño marco con una foto de Blake y sus padres sobre la mesilla de noche. Era un ático inmenso, repleto de cosas y a la vez vacío.

Un hombre con no más de cincuenta años, alto, la espalda recta y el pelo canoso, se asomó al salón por una de las puertas del distribuidor.

—Señorito Jackson, ¿Cómo es que ha llegado tan temprano? —dijo el hombre con un tono voz muy refinado.

—Hoy han dado la charla sobre el Sertex en la academia y no ha habido clases. —contestó Blake sin dejar de mirar al techo.

—¿Y no se ha quedado en la biblioteca a ayudar a ese compañero suyo? —volvió a preguntar.

Blake hizo un sonido de queja y se llevó la mano a la cara. —Con toda la presentación del torneo se me ha olvidado. —explicó Blake—. Aunque no creo que Archie lo haya recordado tampoco. Y, de todos modos, las clases no han empezado todavía, así que mucho no iba a explicarle.

—Entiendo. —dijo el hombre mientras asentía—. Entonces. . . ¿va a ir al Aceberg esta noche? —preguntó con interés.

—No, me temo que está noche el distrito dos no va a poder disfrutar de la compañía de Jackson Blake. —dijo en tono algo bromista el chico.

—En ese caso me iré ya a casa. Que pase usted buena noche. —dijo el hombre dirigiéndose hacia la entrada.

—Gracias Anthony, e igualmente. Hasta mañana. —contestó Blake mientras Anthony se marchaba por la puerta.

Jackson se recolocó en el sofá tranquilamente y alcanzó el portátil que había sobre mesa de cristal. Acto seguido, se introdujo en la página web de su instituto y comenzó a rellenar el formulario del Sertex.

Nombre: Jackson. Apellido: Blake.

Edad: 17. Curso actual: 5º.

Distrito: 7. Centro de estudios: Academia Víntel.

Nickname: VorTex_22. E-mail: vortex22@sertex.com.

A los pocos instantes tras confirmar el registro, le llegó un email felicitándolo por su inscripción y deseándole buena suerte de cara al torneo.


7 Septembre 2019 21:39:32 0 Rapport Incorporer 0
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