Mentiras Verdaderas sobre MHATMA GANDHI Suivre l’histoire

felitorr935 Felipe Torrealba

Según la creencia popular e histórica Gandhi es el padre de la resistencia no violenta, por ello es importante repasar algunos momentos cruciales de su ideología o estrategia pacifista, que le gano tanta fama y que mucho creen que sus acciones no eran violentas.


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Mentiras Verdaderas sobre la vida de Mhatma Gandhi

Mentiras Verdaderas, son aquellas que la gente acepta como una verdad, aun siendo una mentira porque de tanto escucharla termina por ser aceptada como una verdad conveniente.

Felipe Torrealba

MHATMA GANDHI

Según la creencia popular e histórica Gandhi es el padre de la resistencia no violenta, por ello es importante repasar algunos momentos cruciales de su ideología o estrategia pacifista, que le gano tanta fama y que mucho creen que sus acciones no eran violentas.

Johannesburgo, Sudafrica

Gandhi llega a Sudáfrica en 1893 y ya 1904 era un agitador con experiencia y reconocido. Por ese tiempo crean una ley contra la cual se enfrenta.

“Esta ley obligaba a todos los indios a inscribirse en un registro especial con sus huellas dactilares. Gandhi ordenó a sus compatriotas que no se inscribieran, que comerciaran en las calles sin licencia y, más tarde, que quemaran sus tarjetas de registro frente a la mezquita de Johannesburgo. Como muchos de sus seguidores, fue a parar a la cárcel varias veces, pero el movimiento de resistencia civil obtuvo varios éxitos parciales. “

Lo que no menciona el relato, que este y los demás desafíos que promocionaba Gandhi, generaban mucha violencia contra sus seguidores por parte de las autoridades a las cuales este desafiaba, no sólo pagaban con CARCEL, sino con heridas y lesiones que llegaban hasta causarles la muerte o la invalides permanente. Claro, si nos preguntamos, ¿Gandhi tiro una piedra, jalo un gatillo o puso una bomba? Jamás, pero la gente que le seguía, si lo hizo y si eso no hubiera ocurrido, su estrategia de LA NO VIOLENCIA, hubiera fracasado.

En 1913 vendría la protesta contra un impuesto considerado injusto se tradujo en una marcha a través del Transvaal, hasta Natal. Al año siguiente las autoridades británicas dieron marcha atrás con dicho impuesto y autorizaron a los asiáticos a residir en Natal como trabajadores libres. La victoria parecía total, y Gandhi, que había abandonado las vestimentas europeas en señal de protesta, partió definitivamente de Sudáfrica con su mujer y sus hijos.

Cabe la siguiente pregunta ¿Qué razones han de tener los historiadores oficiales para no referirse casi nunca a los acontecimientos que generan las acciones políticas que resultan en cambios sustanciales de los que gobiernan? Porque no creo que hay pueda salir en defensa de la Inglaterra Imperial en cuanto al trato que daban a las naciones donde se establecían como Potencia Imperial. Por ejemplo: A Nelson Mandela lo acusan de un crimen, por lo cual lo encarcelan por 20 años, que cumple hasta el último día, que las autoridades estaban dispuestas a que continuara en la cárcel, sino es porque el mundo se moviliza en contra del gobierno de Sudáfrica, no sólo a favor de Mandela sino de toda esa nación, oprimida por los Boers o los Blancos sudafricanos descendientes de la Inglaterra Imperial.

¿Cuántos años de esclavitud y sacrificio de vidas humanas para lograr la Libertad de esa nación Sudafricana?

Gandhi llegó a la India en 1915 como un verdadero héroe, con la aureola de sus campañas en el extranjero. Las masas de Bombay le tributaron un caluroso recibimiento, el gobernador inglés acudió a saludarlo y el poeta Rabindranath Tagore le dio la bienvenida en su Universidad Libre de Santiniketan. A poco de llegar, en la ciudad de Ahmedabad fundó una comunidad casi monástica en la que estaban prohibidas las vestimentas extranjeras, las comidas con especias y la propiedad privada. Sus miembros se dedicaban únicamente a dos trabajos materiales: la agricultura, para obtener el sustento, y el tejido a mano, para procurarse el abrigo. Aquí dio comienzo a una lucha que Gandhi habría de sostener durante toda su vida: la batalla contra las lacras del hinduismo y a favor de los intocables. El primer paso fue admitirlos como miembros de la comunidad.

En esos primeros años Gandhi abandonó toda agitación política a fin de apoyar los esfuerzos bélicos de Gran Bretaña en la Primera Guerra Mundial, llegando incluso al reclutamiento de soldados para el ejército inglés. Su entrada en la política india no se produjo hasta febrero de 1919, cuando la aprobación de la Ley Rowlatt, que establecía la censura y señalaba duras penas para cualquier sospechoso de terrorismo o sedición, le abrió los ojos acerca de las verdaderas intenciones de los imperialistas ingleses en su país. Gandhi pasó entonces a encabezar la oposición a la ley. Organizó una campaña de propaganda a nivel nacional mediante la no-violencia, que comenzó con una huelga general. Ésta pronto se extendió a todo el país y las protestas se sucedieron en las principales ciudades, donde se registraron algunos focos de violencia pese a la insistencia del líder en el carácter pacífico de las manifestaciones. Cuando acudía a Delhi a apaciguar la población, Gandhi fue detenido. Días después, el 13 de abril, el brigadier general Dyer ordenaba disparar a sus gurkas sobre la multitud reunida en el Jallianwala Bagh de la ciudad de Amritsar. La dominación inglesa había mostrado su verdadero rostro sanguinario y brutal: casi cuatrocientas personas fueron asesinadas y otras miles heridas. Pero las autoridades británicas se vieron obligadas a reconsiderar sus tácticas y la Ley Rowlatt jamás entró en vigor.

¿Será que a los ingleses le entro el remordimiento de conciencia por la brutal represión contra los Indios y el asesinato a sangre fría de cientos de ellos o comenzaron a temer una insurrección imposible de controlar con el poder bélico a lo que están acostumbrados?

En los años siguientes a la masacre de Amritsar, Gandhi se convirtió en el líder nacionalista indiscutido, alcanzando la presidencia del Congreso Nacional Indio -partido fundado por Alan Octavius Hume en 1885-, que él supo convertir en un instrumento efectivo en pro de la independencia. De una agrupación de las clases medias urbanas, pasó a ser una organización de masas enraizada en los pueblos y en el campesinado. Se pusieron en marcha las grandes campañas de desobediencia civil, que iban desde la negativa masiva a pagar impuestos hasta el boicot a las autoridades. Miles de indios llenaron las cárceles y el mismo Gandhi fue detenido en marzo de 1922. Diez días más tarde comenzaba «el Gran Juicio», en que el Mahatma se declaró culpable y consideró la sentencia a seis años de prisión como un honor, con lo que la sesión terminó con una reverencia mutua entre juez y acusado.

Como podemos observar, aunque Mahatma Gandhi era incapaz de tomar acciones violentas, sus partidarios si estaban dispuestos para dar apoyo a las campañas iniciadas por este. Cabe preguntar entonces ¿A qué más le temían los Ingleses? A las acciones y palabras de Gandhi o a los efectos que estas palabras causaban en su pueblo?

Cuando salió de la cárcel -una apendicitis hizo que las autoridades coloniales lo liberaran en 1924-, encontró que el panorama político se había modificado en su ausencia: el Partido del Congreso se había dividido en dos facciones y la unidad entre hindúes y musulmanes, conseguida con el movimiento de desobediencia civil, había desaparecido. Gandhi decidió entonces retirarse de la política, para vivir como un anacoreta, en absoluta pobreza y buscando el silencio como fuerza regenerativa. Retirado en su Ashram se convirtió en esos años en el jefe espiritual de la India, en el dirigente religioso de fama internacional que muchos occidentales en busca de la paz espiritual trataban como un gurú.

No tengo la menor duda que este estilo de vida no tiene muchas simpatías entre aquellos que se dicen fieles seguidores de los principios de la no violencia en La Venezuela de la partidocracia y la robolucionaria de la actualidad.

Su retiro finalizó de manera brusca en 1927, cuando el gobierno británico nombró una comisión encargada de la reforma de la Constitución, en la que no participaba ningún nativo. A la cabeza de la lucha política, Gandhi consiguió que todos los partidos del país hicieran el boicot a dicha comisión. Poco después, la huelga de Bardoli, en apoyo a la negativa a pagar impuestos, terminaba en un éxito total. La victoria del movimiento animó al Congreso a declarar la independencia de la India, el 26 de enero de 1930, y se encargó al Mahatma la dirección de la campaña de no violencia para llevar a la práctica la resolución. Éste eligió como objetivo de la misma el monopolio de la sal que afectaba particularmente a los pobres-, y partió de Sabartami el 12 de marzo con 79 voluntarios con rumbo a Dandi, población costera distante 385 kilómetros. El pequeño movimiento se extendió como las olas de un estanque hasta alcanzar toda la India: los campesinos sembraban de ramas verdes los caminos por donde pasaría ese hombre pequeño y semidesnudo, con un bastón de bambú, camino del mar y al frente de un enorme ejército pacífico. El día del aniversario de la masacre de Amritsar, Gandhi llegó a orillas del mar y cogió un puñado de sal. Desde ese momento la desobediencia civil fue imparable: diputados y funcionarios locales dimitieron, los prohombres locales abandonaron sus puestos, los soldados del ejército indio se negaron a disparar sobre los manifestantes, las mujeres se adhirieron al movimiento, mientras los seguidores de Gandhi invadían pacíficamente las fábricas de sal.

“Desde ese momento la desobediencia civil fue imparable: diputados y funcionarios locales dimitieron, los prohombres locales abandonaron sus puestos, los soldados del ejército indio se negaron a disparar sobre los manifestantes, las mujeres se adhirieron al movimiento, mientras los seguidores de Gandhi invadían pacíficamente las fábricas de sal.” Cómo podían seguir disparándoles, si estaban llegando a las salinas millones de Indues, pero la historia cuenta que si lo hicieron cuando comenzó la marcha, cuando eran unos cientos de miles y que muchos no pudieron terminar la marcha porque fueron heridos o muertos en el camino.

La campaña terminó con un pacto de compromiso entre Gandhi y el virrey de su majestad británica, en virtud del cual se legalizaba la producción de sal y se liberaban los cerca de 100.000 presos detenidos durante las movilizaciones. Por otra parte, Gandhi era enviado a Londres para participar en la conferencia que discutía los pasos a seguir para establecer un gobierno constitucional en la India. La presencia del Mahatma en Inglaterra, al margen de la gran acogida popular que le dispensaron los barrios londinenses, no supuso resultados favorables para la causa, y al regresar a su país se encontró con que Nehru y otros líderes del Congreso se hallaban una vez más en prisión.

Varias veces en su vida Gandhi recurrió a los ayunos como medio de presión contra el poder, como forma de lucha espectacular y dramática para detener la violencia o llamar la atención de las masas. La falta de humanidad del sistema de castas, que condenaba a los parias a la absoluta indigencia y ostracismo, hizo que Gandhi convirtiera la abolición de la intocabilidad en una meta fundamental de sus esfuerzos. Y desde la prisión de Yervada, donde había sido confinado nuevamente, realizó un «ayuno hasta la muerte» en contra de la celebración de elecciones separadas de hindúes y parias. Ello obligó a todos los líderes políticos a acudir junto a su lecho de prisionero para firmar un pacto con el consentimiento inglés. La labor de «pedagogía popular» para curar a la sociedad hindú de sus llagas no terminó aquí. Distanciado del Congreso ante la decepción que le provocaban las maniobras de los políticos, se dedicó a visitar pueblos lejanos, insistiendo en la educación popular, en la prohibición del alcohol, en la liberación espiritual del hombre.

El estallido de la Segunda Guerra Mundial fue el motivo de que Gandhi, una vez más, retornara al primer plano político. Su oposición al conflicto bélico era absoluta y no compartía la opinión de Nehru y otros líderes del Congreso, proclives a apoyar la lucha contra el fascismo. Pero la decisión del virrey de incorporar el subcontinente a los preparativos bélicos de Gran Bretaña sin consultar con los políticos locales, clarificó las aguas, provocando la dimisión en masa de los ministros pertenecientes al Congreso. Tras la toma de Rangún por los japoneses, Gandhi exigió la completa independencia de la India, para que el país pudiera escoger libremente sus decisiones. Al día siguiente, el 9 de agosto de 1942, era arrestado junto a otros miembros del Congreso, lo que produjo una sublevación en masa de los nativos, seguida por una serie de revueltas violentas en todo el territorio indio. Ésta fue la última prisión del Mahatma y quizá la más dolorosa, porque desde su presidio en Poona se enteró de la muerte de su mujer, Kasturbai. Era ya un anciano frágil y debilitado cuando salió en libertad en el año 1944.

Gandhi se trasladó a Noakhali, donde habían comenzado los enfrentamientos, y caminó de pueblo en pueblo, descalzo, tratando de detener las masacres que acompañaron a la partición en Bengala, Calcuta, Bihar, Cachemira y Delhi. Pero sus esfuerzos sólo sirvieron para acrecentar el odio que sentían por él los fanáticos extremistas de ambos pueblos: los hindúes atentaron contra su vida en Calcuta y los musulmanes hicieron lo propio en Noakhali. Durante sus últimos días en Delhi llevó a cabo un ayuno para reconciliar a las dos comunidades, lo cual afectó gravemente su salud. Aun así, apareció de nuevo ante el público unos días antes de su muerte.

El 15 de Agosto de 1947, la India logra ser una Nación Soberana, no por la gracia y complacencia de la Inglaterra Imperial, sino por la determinación de millones de Indios, que tuvieron que hacer muchos sacrificios para terminar con la opresión Colonial a que era sometida por los Ingleses por más de un siglo. A Gandhi le tomo 32 años ver realidad su sueño. Los Cubanos tienen 50 años y sin ver la luz en el túnel. Los Chinos, Vietnam, ni soñar.

¿Crees tú que Venezuela tiene que esperar 30 a 50 años para vernos liberados del credo comunista? La corruptocracia de los partidos auto calificados de tradicionales duro 40 años. Si crees que podemos esperar tanto tiempo para liberarnos de la inmoralidad y la esclavitud de la delincuencia política Venezolana, eres un perdedor y mereces ser un esclavo servir de los tiranos.

Felipe Torrealba

http://www.biografiasyvidas.com/monografia/gandhi/

20 Août 2019 03:38:18 1 Rapport Incorporer 6
La fin

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Joel Alberto Paz Joel Alberto Paz
Como toda nación necesita tener heroes, y solamente dejan conocer lo que los hace parecer grandes, aunque siempre exista una parte oculta que no es tan blanca.
9 Septembre 2019 10:34:34
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