El Ritual de los Perdidos Suivre l’histoire

baltazarruiz154 Baltazar Ruiz

"Para los que desean encontrar algo perdido para los que anhelan recuperar algo olvidado para quienes añoran saber lo que desconocen lleguen al amanecer y sus preguntas tendrán respuestas" Gael comienza así un ritual en medio del bosque...


Horreur histoires de fantômes Tout public.

#brujería #espíritus #muerte #Horror-Psicológico #horror #ritual
Histoire courte
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El Ritual

I


El ritual de los Perdidos debía hacerse en un bosque a medianoche para su máxima efectividad, debido a eso, Gael se encontraba en el camino donde terminaba la carretera. Topándose con una cadena y en ella un letrero que alertaba sobre cruzar más allá de sus límites, un letrero amarillo con letras negras que aconsejaba no traspasar sin ropa adecuada y un chaleco naranja, ya que era zona de caza. No obstante, el joven ya conocía sobre los peligros inherentes de adentrarse a una zona boscosa sin la indumentaria adecuada, así que iba confiado y entró sin reparo.


No había en esa área veredas por donde transitar, el suelo cubierto por maleza y arbustos no daba oportunidad a caminar en línea recta, avanzar en zigzag era la única opción viable dadas las circunstancias.

Eran las seis de la tarde, pero aún el sol iluminaba todo el bosque y lo haría por al menos una hora más. Su mochila abultada con todo lo que compró en una tienda especializada: Cuchillos tácticos, sogas, una brújula, un pedernal, lámparas y un arma, la Glock que su padre usaba cuando era parte de la policía; además de los artículos necesarios para realizar el ritual mismo.


Llegando a un acantilado, usó una de las sogas para bajar, al hacerlo, lo anotó en una libreta. Realizaba un mapa rudimentario que lo guiara al punto donde penetró la verde espesura del bosque Quara. Las montañas parecían hacerse más grandes y poco después de treinta minutos, la noche llegó. El camino de Gael continuaba, aún debía sortear un poco más los árboles torcidos y las ramas rotas que había por doquier. Los animales nocturnos hicieron aparición, sin embargo, no podía verlos, solo los escuchaba.


Llegó a un páramo desolado donde advirtió estar ya desorientado, ni siquiera con la ayuda del mapa era capaz de calcular hacia dónde debía dirigirse para salir por donde había entrado, la brújula giraba sin parar. El primer paso del ritual había sido completado: Perderse en un bosque.


Al darse cuenta, suspiró con un alivio nervioso, su corazón latía con fuerza, pero era inevitable. Siguió caminando, ahora sin anotar nada en el mapa ya que era un despropósito, al menos en ese momento. El frío no se hizo esperar.


Ya no era capaz de ver más allá de unos cuantos metros, encendiendo la lámpara que llevaba en su mochila, la colocó sobre su hombro, ya que tener las manos libres era necesario para poder avanzar.


—Veamos —dijo y, tomando un trozo de papel que llevaba en el bolsillo, comenzó a leer—, «caza un animal pequeño y come su carne», supongo que con un conejo o similar bastará.


Empuñando su arma, sus pasos cambiaron; de caminar sin preocuparse mucho por donde pisaba, a un paso más sigiloso, buscaba algo en el suelo que le diera una idea de hacia dónde dirigirse. No tardó en encontrar una pista, excremento.


No era un asiduo de la vida silvestre, así que desconocía de que animal era, pero por su tamaño debía ser menor a un venado. Apagando la lámpara, esperó. A unos metros, un sonido alertó al joven, en la oscuridad de la noche, unos ojos brillantes aparecieron detrás de un arbusto; disparó de inmediato.

Encendió la luminaria de nuevo, el animal corría lejos, sin embargo, la sangre en el suelo confirmaba el impacto. Solo era cuestión de ser paciente. A los pocos minutos le dio alcance, era un zorro moribundo. Volvió a disparar un par de veces. Con el cuchillo rasgó la piel del cánido y cortó una porción de su muslo, comiendo de este sin pensarlo dos veces.

El segundo paso del ritual había sido completado: comer lo que el bosque te ofrezca.


II


El reloj marcaba las tres de la madrugada, Gael tenía la mirada fija en la pantalla de su portátil mientras sus dedos tecleaban sin parar. Buscaba información, buscaba respuestas.

Los agentes que llevaban el caso de su hermana eran unos ineptos, dieron carpetazo al asunto desde que descubrieron que tenía una aventura con un tipo, un tipo del cual nunca habló, ni siquiera con sus amigas más íntimas. El joven estaba asqueado, la idea de no volver a ver a Lorena lo perturbaba sobremanera y, saber que los investigadores cerraron el archivo con un «debe estar al otro lado de la frontera con su amante» le había dado un empujón hacia la ira. A Gael ya no le importaba nada.


Navegando en una página de misterios sin resolver, encontró un caso parecido al de Lorena, una chica joven que salió del trabajo para nunca llegar a casa, historia que, para su descontento, terminaba de mala manera. No obstante, al leer los comentarios de los usuarios, encontró uno que sobresalía del resto.


—«Debieron hacer el ritual de los perdidos, de seguro la habrían encontrado a tiempo» —leyó.


Por alguna razón, el comentario de esa persona que escribía desde el anonimato estremeció de forma inmediata el pecho de Gael, quien debió cerrar el portátil para sopesar el sentimiento que lo inundaba. Era una mezcla de curiosidad y miedo. La palabra ritual, esa simple palabra, había sacado al muchacho del coma emocional que él mismo se había inducido.


Pese a su excitación inicial, al buscar información sobre ello no encontró nada. El único resultado que aparecía en pantalla eran decenas de comentarios que hablaban de ello pero, hasta ahí; siendo la mayoría de cinco años atrás, una eternidad si hablamos de internet. De vez en cuando, una pequeña conversación sobre el tema hacía que Gael prestara más atención a lo que se decía pero eran, al fin y al cabo, charlas superfluas o inacabadas.


Llegando al amanecer, los datos recolectados eran igual a cero.

Se levantó de su silla luego de casi nueve horas sin estar de pie, cosa que su cuerpo resintió al instante fue hasta la cocina y bebió un poco de agua. Cuando cerró el refrigerador, leyó de nuevo la nota que su hermana dejó el día que desapareció: «No regreses tarde, cenaremos juntos».


Gael regresó al escritorio.

Aún faltaba una página por revisar. Entre cientos de comentarios, de nuevo, alguien mencionaba el ritual, no obstante, algo era diferente. Mientras los demás usuarios usaban seudónimos para comentar o directamente desde el anonimato; una persona hacía referencia al ritual, pero su usuario era en sí un correo electrónico. Sin perder tiempo, escribió a la dirección de este.


—Hola, soy Gael, ¿qué sabes del ritual? —murmuraba para sí al teclear en el portátil.


Nervioso, se levantó de la silla, fue a prepararse un café e intentar alimentarse, llevaba semanas sin hacerlo adecuadamente. El agua no había terminado de hervir cuando su celular vibró al tiempo que la laptop notificó un nuevo mensaje. El corazón empezó a latirle con fuerza, aunque eso no lo detuvo, tomó el móvil y fue directo a la bandeja de entrada de su correo, un mensaje vacío, a no ser de un archivo adjunto... un documento de texto.


—A ver, que dirá esto... «Ritual de los Perdidos; Para los que desean encontrar algo perdido...»


III


Gael buscaba un claro, un área donde la falta de árboles permitiera que la luz de la luna iluminara el suelo. Tarea que podría parecer sencilla, sin embargo, en la práctica, era todo lo contrario. La espesura del bosque a ratos parecía empeorar, la oscuridad devoraba todo, haciendo todavía más difícil el caminar sin tropezar o de plano caer al suelo.

El muchacho, luego de detenerse a pensar, tuvo la idea de tomar una rama y utilizarla como punto de apoyo, con lo cual avanzar fue menos laborioso. Encontró cerca de las diez de la noche un semicírculo desprovisto de vegetación, lo que aparentaba ser un viejo campamento para excursionistas.


Tomando lo que tenía a la mano, pudo encender una fogata con la ayuda del pedernal. Cuando las llamas estaba vivas a plenitud, se colocó muy cerca después, sosteniendo un cuchillo en su mano derecha y la nota que Lorena había dejado en la otra, se realizó un corte. Empapó con su sangre el trozo de papel y lo arrojó al fuego. La llama de la fogata creció de una forma amenazante cuando comenzó a consumir la nota y la sangre, emanando un espeso humo negro el cual Gael respiró lo más que pudo. El humo tenía el olor al cabello de su hermana, lo reconoció de inmediato, lo que confirmó que el tercer paso del ritual había sido un éxito.


Hasta el cuarto paso faltaban un par de horas. Como parte de las indicaciones, no podía comer o beber otra cosa que no fuera el zorro que había cazado recién, sin embargo, no tenía hambre. Todos sus sentidos estaban enfocados en completar el ritual.


Faltando treinta minutos para la media noche, comenzó los preparativos. Apagó la fogata, no sin antes tomar un poco de sus cenizas, y apartó el resto de residuos del suelo, dejando un espacio tan limpio como le fuera posible. De su mochila sacó el objeto más importante de todos: una sábana blanca.


En la oscuridad de la noche, la cual era cortada por la luz de la luna, la sábana brillaba con intensidad. Debía ser así, visible desde varios metros de distancia. Colocándola sobre el suelo, la extendió tanto como pudo, esparció las cenizas sobre la sábana pensando en su hermana, luego entonó los versos que daban inicio a la ceremonia:


—Ritual de los Perdidos: «Para los que desean encontrar algo perdido, para los que anhelan recuperar algo olvidado, para quienes añoran saber algo que desconocen: lleguen al amanecer y sus preguntas tendrán respuestas...»


El viento que hacía unos segundos soplaba entre los árboles, se detuvo de golpe. Las cosas por las que Gael había pasado desde que entró al bosque le habían parecido insignificantes pero, desde que el viento cesó de esa manera hasta entonces, fue que entendió que no se trataba de un juego de niños ni un rumor de internet, no obstante, no dio marcha atrás.


Repitió los versos varias veces, debía hacerlo hasta obtener respuesta, la cual llegó justo a las cero horas. La sábana comenzó a moverse, era como si una persona saliera desde abajo de la tierra misma. Sus movimientos eran erráticos y antinaturales, y gemía un lamento que le heló los huesos, Gael continuó recitando las mismas palabras, hasta que "El Perdido" hizo aparición.


Su figura estaba cubierta enteramente por la sábana, solo era posible verle los pies, sin embargo, por la oscuridad del bosque no era posible distinguir nada, dando así la impresión de levitar. El joven estaba parado justo frente a eso que salió casi de la nada, pero sin titubear, ahora que el cuarto paso del ritual estaba completo, inició el quinto y último.


—Encontré al Perdido entre los perdidos, a quien nadie más pudo hallar. Te guiaré hasta el amanecer y responderás a mi pregunta —dijo, luego tomó aire y continuó—, ¿donde está enterrada mi hermana?


Gael sabía que su hermana estaba muerta, lo sabía desde que no volvió a casa.


IV


El Perdido escuchó la pregunta y asentó la cabeza en señal de aprobación. En ese momento, el joven se giró dándole la espalda al espectro. El quinto paso había comenzado.


—Si el Perdido te alcanza, pierdes. Si ves al Perdido, pierdes. No dejes que nadie se interponga en el ritual o perderás. El primer rayo de sol declara tu victoria —dijo Gael, declarando las reglas del juego.


Dicho esto, comenzó a correr. Ya no había impedimento para usar luminarias, por lo cual encendió dos y las colocó en sus hombros; toda la noche pensó en ese momento, por lo cual aprendió el patrón del bosque mismo. Por pura intuición encontraba el camino menos complicado


No se detuvo a ver si el Perdido lo seguía, su meta era el amanecer. Sus pasos, a veces indecisos, avanzaban lo más rápido que el terreno le permitía. No podía evitar hacer ruido debido a las hojas y ramas secas, así que el sigilo estaba descartado de momento. Había algo que si se mantenía presente en la mente de Gael y era algo a lo que le prestaba mucha atención: la presión que hacía sobre sus pies. No sabía como guiarse en el bosque y evitar correr en círculos era vital para no ver al Perdido, así que ponía especial interés en el estrés de sus pisadas, si sentía que había caminado demasiado hacia la izquierda, rectificaba. De esa manera procuraba estar al tanto de su posición, «debo mantener al Perdido a mi espalda», pensaba constantemente.


Varios metros lejos de donde invocó al espectro del ritual detuvo su escape. Estaba al borde de una barranca de una profundidad considerable. Gael tenía pocos segundos para pensar. Usar una soga tomaría demasiado tiempo y rodearla podría ponerle en desventaja, «¡piensa, maldición, piensa!», llevaba unos quince segundos contemplando posibilidades, quince segundos que le parecían una eternidad. Mientras revisaba la orilla, notó que una rama colgaba hacia el desnivel, era gruesa y el árbol parecía estar bien afianzado.


Lanzó una soga sobre la rama y realizó un nudo dinámico, con el cual podría descender controlando su velocidad con cierta facilidad. Una vez en tierra, dejó atrás la soga, ya que no tenía tiempo que perder y corrió de nuevo. La barranca era en realidad el cauce de un río casi seco, podía caminar entre las rocas con cierta libertad, sin embargo, no pensaba quedarse ahí toda la noche. A medida que seguía avanzando, buscaba una parte por donde salir, una zona en el barranco por la cual regresar al bosque; encontrando esta vez las raíces de un sauce, logrando subir no sin gastar bastante energía.


Estaba exhausto. Llevaba una hora y media corriendo perdido. La sed era una de sus mayores molestias. A menos que fuera algo que él mismo cazara, no podría saciar su hambre. Pero a sabiendas de que el Perdido iba tras de él, aguantó y pensó en seguir corriendo, no obstante, antes de dar el siguiente paso, un sonido a sus espaldas le erizó la piel. Desde que comenzó a huir, nunca escuchó que el perdido lo siguiera pero, el sonido que escuchaba eran, sin duda alguna los pasos de una persona.


Gael en un esfuerzo sobrehumano dejó de respirar para así, en el silencio del bosque, adivinar la dirección de quien lo seguía y correr en dirección contraria. No hacía falta que cerrara los ojos en aquella oscuridad pero, sabía de la blancura de aquella sábana y que debería verse reluciente aún con tan poca luz, así que los cerró tan fuerte como pudo. Bastaron menos de una docena de pasos para estar seguro de que caminaba de izquierda a derecha a un par de metros a su espalda. Corriendo, de un solo impulso, en sentido contrario.


Buscaba la manera de guiarse y llegar a la ladera noroeste de la montaña, siendo el lugar por donde saldría el sol y, por lo tanto, amanecería más temprano. De vez en cuando sus pasos eran detenidos de forma obligatoria por un árbol el cual rodear o por un desnivel pronunciado, momentos en los cuales podía escuchar los pasos de alguien.

A eso de las cuatro de la mañana, sus piernas ya no daban más, temblaban, su condición física no era capaz de someterse a un escape como el que pensaba realizar. Estaba a las faldas de una colina, los rayos del sol empezaban a despuntar por su cima. Gael volvió a escuchar pasos cerca, siendo capaz de evitar voltear a ver en última instancia, gastando la poca energía que le quedaba, echó a correr cuesta arriba.


La figura del joven era seguida por una sábana que imitaba sus gestos. Pisaba donde este lo hacía y se apoyaba en las mismas ramas de las cuales él se asía. No intentaba alcanzarlo, estaba limitándose a seguirlo. Gael llegó a la cima y fue deslumbrado por la claridad del día.


La quinta parte del ritual había sido completada.


El espectro también subió y, colocándose a un lado del muchacho, recibió el sol. Gael, aun temeroso de verlo, siguió con la mirada fija hacia el alba. El perdido entonces extendió su mano, la cual seguía debajo de la sábana, y tomó la mano de Gael apretándola con fuerza.


El joven tardó un poco en reaccionar, pero, luego de un rato reconoció su tacto, comenzando a llorar como nunca lo había hecho.


—Esa noche quería cenar contigo para contarte sobre mis planes, pero no pude regresar a casa. Lo siento —La voz de Lorena se escuchaba debajo de la sábana. Gael siempre supo que ya no la encontraría con vida—, no quiero que me veas, no así, por eso no puedo descubrir mi rostro.

—¡Lo lamento! No pude cuidar de ti... —dijo Gael, apretando la mano de su hermana.

—Lo hiciste, ¿recuerdas? encontraste al perdido entre los perdidos y me guiaste hasta el amanecer. Si no fuera por ti, seguiría en ese hueco oscuro. El sol es hermoso, es la primera vez que pienso en ello...

—¿Dónde estás? Dímelo para terminar con esto.


Lorena con aún cubierta por la sábana secó las lágrimas de su hermano y respondió a las preguntas de este, luego regresó al bosque, antes de perderse en la vegetación se detuvo a saludarlo por última vez. Encontraron su cuerpo al día siguiente, fue sepultado junto a su pareja, habían sido víctimas de un secuestro que terminó mal.

Gael, luego de un solemne funeral, enterró a su hermana junto a sus padres.

17 Août 2019 02:23:59 9 Rapport Incorporer 14
La fin

A propos de l’auteur

Baltazar Ruiz ¡Hola! Soy Baltazar y este es mi espacio, acá encontrarán desde terror hasta ciencia ficción. Trato de dar lo mejor de mí en mis historia y me gusta ayudar a los demás, si puedo servirte en algo lo haré gustoso.

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sebastián pulido sebastián pulido
es una muy buena historia, buena trama, buena narrativa y un buen desarrollo
16 Septembre 2019 14:57:53
Michael Dantés Michael Dantés
felicidades.
1 Septembre 2019 13:41:07
JM J. R. Montero Á.
Me encantó!
26 Août 2019 11:17:06
Yéferson Muñoz Cardona Yéferson Muñoz Cardona
hola. buenas tardes. Tu relato me ha parecido muy bueno. para su momento. Me parece que lo empezaste muy rápido. Me gustan los inicios tranquilos el tuyo está cargado de mucha acción y eso quizá agote tus opciones para próximos capítulos.
20 Août 2019 16:41:17

  • Baltazar Ruiz Baltazar Ruiz
    Hola, muchas gracias por comentar. Es un relato único, no tendrá más capítulos, tengo otros relatos igual en mi perfil, sería un gusto que los leyeras también. Saludos. 20 Août 2019 17:10:58
Lihuen Lihuen
muy buen relato, y una excelente narrativa
19 Août 2019 20:40:31

Florencia Aquileia Florencia Aquileia
me dejó sin aliento!!! bravo balta!!!
18 Août 2019 09:37:19

~