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Algo extraño sucede en el pueblo de Breña...


Paranormal Lucid Tout public. © oswaldopanaifo

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El Huésped

Nuestros ojos ven más allá de la realidad por las noches, en la oscuridad plena donde el silencio es absoluto y el miedo es el factor sorpresa. Manipulaciones de la mente, porque crees verlo todo y no puedes decir nada a la vez.

Lelo y pálido observaba indeciso a unos cuantos metros, una vieja casa en Breña que mantenía esas características; lugar de silencio, construido en 1957, según informaciones encontradas. Paredes de madera y poca luz en su interior, bisagras oxidadas y ventanas con cristales sucios. Llevaba así unos quince años, en ruinas... con la fachada descolorida, con plantas secas, como si la tierra fuera infértil. Rodeado por su puesto por mallas de alambre, por precaución o no sé.

Fred, era un escritor principiante y para sacarse la lotería necesitaba hacer algo novedoso que llamara la atención de la gente. Se mostraba sin interés por el resto de las cosas, su adicción eran los libros y su cámara. Se había esforzado tanto en terminar una carrera obligada por sus padres y, finalmente decidió salir a explorar el mundo. La vida por su cuenta y sus ahorros lo llevaron hasta Breña; un pueblo pequeño al norte de la ciudad.

- Buenas noches, disculpe la molestia, acabo de llegar... y... no conozco bien este lugar, me dijeron que rentan habitaciones por aquí.

- ¿Quién es usted?

- Me llamo Fred, y... ¿usted es... dueño de la casa?

- El señor Castillón está descansando ahora.

- Por favor, ¿tiene habitación disponible? solo me quedaré esta noche.

- No alquilamos habitaciones aquí señor, siga directo y a veinte casas encontrará uno.

- ¡Por favor, me robaron hace unas horas, es tarde, este lugar es peligroso!

- ¿Cómo piensas pagar entonces?

Desde el interior de la casa:

- ¡ Isaías, cierra esa puta puerta y deja pasar al caballero!

- ¡Sí tío, enseguida... adelante señor!

- Muchas gracias.

Dicen por ahí que la energía es inevitable percibir cuando visitas un lugar nuevo, pero en esta ocasión no, el ambiente era frío como si hubiera neveras abiertas o ventiladores encendidas, como si las paredes fueran de tela. La luz se mantenía opaca, y las paredes eran forradas con papel.

Ante una fogata sobre un viejo sillón, yacía un anciano de unos setenta años con una revista de terrenos en venta.

- Buenas noches, soy...

- Ya se quien es usted y sé por qué está aquí.

- ¿Es usted el señor Castillón?

- Tome asiento y no desperdicie sus preguntas.

- Solo quería saber si...

- A mi me gustaría saber por qué un muchacho de tu edad camina a estas horas por esta avenida. ¿Te perdiste?

- Busqué toda la tarde un lugar para instalarme pero creo que son muy escasos los turistas por aquí.

- Tienes agallas muchacho y más que eso, tienes un buen corazón, lo sentí desde que te paraste frente a mi puerta.

- (pasando saliva) ¡Vaya!... que le puedo decir... ya... sabe; solo me quedaré un par de semanas por aquí.

- Dijo solo una noche - agregó Isaías

Girando la mirada hacia Fred:

- Responda mi pregunta señor Fred - dijo el sr. Castillón

- Bueno... soy Contador pero me gusta la literatura, estoy empezando a escribir una novela. Se dice que para hacerlo más real, tienes que sentir el ambiente, vivir el momento, de esa forma contagias a la gente.

- Muy interesante señor, pero no le garantizo que este pueblo le haga escribir una novela de amor.

- De eso estoy seguro, de hecho, ya escribí algunos cuentos y un par de poesías, esta vez quiero hacer algo diferente, algo que cautive a la gente y no le permita cerrar el libro hasta terminar de leerlo.

- Es la primera vez que un muchacho visita Breña para narrar sus acontecimientos.

- (sacando un cuadernillo de su mochila) ¿Qué tipo de acontecimientos señor?

- Dijiste que para hacer más real la historia, tienes que sentir el ambiente... estás en el lugar correcto, está la casa de Los Matusita, un viejo loco que asesinó a toda su familia. El parque de las voces en la avenida Guzmán , el hotel Charly y otros lugares que debes visitar.

- Sí, escuché rumores, por eso estoy aquí, pero... no creo que sea posible a esta hora, suficiente con los malandros que merodean por ahí.

- ¡Isaías, prepara la habitación de tu hermana!

- ¡Pero tío, Ruth llegará mañana a primera hora!

- El señor Fred se marchará a las seis, arreglas la habitación y luego todos contentos, además, se ve asustado nuestro visitante, parece que Breña no le cayó bien.

El señor Castillón mantenía una mirada profunda, una voz marchitada, como si tuviera mucosidad en la garganta. Su cojeo al caminar raspaba la madera y ronroneaba las paredes como si un gato lo haría.

- (Dirigiéndose a Isaías) ¡Dormirás en el sótano, es más cálido ahí abajo!

- Veo que hay una pequeña choza en su huerta, podría ocuparla solo por esta noche, tampoco quiero causar incomodidad.

- Es solo un viejo almacén, libros viejos, cosas oxidadas, no hay cama .

- Puedo acomodarme, vengo preparado, me gusta lo rústico.

- (Con voz baja) No lo vea de ese modo.

- ¿Cómo dijo?

- Isaías, apagas las luces a las once, terminas de limpiar el comedor luego, muéstrale tu habitación al muchacho.

- Disculpe, ¿dijo algo señor Castillón? - intervino Fred.

- Mira tu reloj, en breve serán las once, visite Breña en verano, es más divertido.

- ¿Me puede mostrar el baño por favor?

- Siga el pasillo hasta el final, cruce la cocina y gire a la derecha.

- Muchas gracias... insisto en ocupar la choza.

- No sea terco muchacho, descanse, mañana si gusta le muestro todo el lugar.

Una luna gigantesca parecía vigilar la vieja casa y junto al baño, un espejo empolvado roto por la mitad reflejaba parte de su luz. Fred volvió la mirada al pasillo y un silencio frío avanzaba hacia él desde la sala.

- ¿Señor Castillón, las luces no funcionan?

- Se quemaron hace un par de semanas, ¿todo bien por allá?

- Sí, solo que... me pareció ver a alguien en su cocina.

Tras un par de minutos sin respuesta, avanzó lentamente observando cada detalle de la casa, las tuberías, los cuadros, las fotografías, la costura vieja de la alfombra y una pequeña rareza en el patio al que tuvo que analizar con la cámara, haciendo zoom con mucha concentración, un columpio se balanceaba cada diez segundos esparciendo un fino bullicio.

- ¡Por aquí señor Fred!

- ¡Carajo, me asustó!

- Es tarde, tengo que mostrarle su habitación...






28 Août 2019 21:06:42 1 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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Diego Gómez Villaseñor Diego Gómez Villaseñor
¡Buena historia! Me ha gustado este primer capítulo, sin embargo, he de decir que me ha parecido un poco confuso en varios puntos, te recomendaría darle una nueva leída ya que hay errores que se pueden corregir para mejorar la claridad del texto, además, en los diálogos estaría bien saber que personajes están hablando pues es una de las cosas que más me ha confundido al momento de leer. Saludos y, como digo, buena historia ;)
October 23, 2022, 03:50
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