BlackCastle: A Través de la Niebla Suivre l’histoire

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Los señores de Arcegrand no han sido capaces de mantener un equilibrio; siempre existen hombres a los que la calma parece perturbarlos, hombres que siempre buscan más, aquellos a los que el poder los consume. Quienes siempre buscaron lo mejor para sus reinos, provocaron su caída; quienes edificaron grandes y prosperas ciudades, hoy contemplan su ruina, aquellos que dejaron la lealtad de su pueblo de lado, hoy contemplan su aniquilación; y quienes confiaron en estos hombres, hoy presencian su muerte. La sombra de la guerra al fin se aleja, pero no se va, solo se queda asechando en el aire buscando una oportunidad para surgir nuevamente; los sobrevivientes deben afrontar las consecuencias. Todo comienza a moverse nuevamente, en medio de este desastre aquel que corre frenéticamente, trata de volver a casa, el que es incapaz de moverse, trata de asimilar y aquellos que lloran, tratan de superar. Annia y Dael son parte de los sobrevivientes, ahora deberán moverse a través de un bello pero peligroso mundo, que parece tratar de exterminarlas en cada oportunidad, con cada paso que dan su entorno cambia, con cada respiración un nuevo peligro surge y con cada decisión tomada el tiempo parece avanzar más rápido, todo para encontrar su lugar en un mundo que se encuentra en constante guerra.


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Aspredan: La Ciudad de los Huérfanos

Dael

Los reinos de jade son , sin duda alguna, el lugar con más vida en todo Arcegrand, sus frondosos árboles lo cubren casi todo, se extienden desde los arroyos al Oeste, hasta las espesuras al Este ubicadas en los límites con los reinos de sangre; justo en el centro entre hermosos bosques grandes robles rodean una colina ,en esta se encuentra la ciudad de Aspredan conocida desde hace algunos años como la ciudad de los huérfanos, pues como su nombre lo indica, es aquí a donde traen a todos aquellos niños que han perdido a sus familias, víctimas de la guerra, o simplemente se encuentran solos o desamparados.

Cierto es que la ciudad no tiene nada que ofrecer a los niños ahora, ya que solo ha sido usada para albergar a los huérfanos debido a que está en ruinas, sus chozas apenas se sostienen, sus murallas se caen a pedazos, y todos sus habitantes han sido masacrados, la sangre aun mancha los caminos y el sufrimiento aun ronda las moradas, aquellos huérfanos que terminan aquí se convierten en las próximas víctimas de la guerra, se les obliga a trabajar en los campos, a servir a sus captores y , con el paso del tiempo se les enseña a ser esclavos , en el peor de los casos, según cuentan los propios chicos, cuando los ricos necesitan sirvientes compran a los niños de Aspredan, los desafortunados elegidos son llevados hasta las Ciudades de Plata, donde los más acaudalados viven entre enormes castillos, patios, excesos y codicia; es allí donde son encerrados en pequeñas jaulas hasta que sus huesos se deforman, provocando que los pobres chicos no crezcan, es entonces cuando son vendidos en la plaza central de la ciudad, donde son conocidos como “Noyels”,y anuncian su venta como si se tratara de mera mercancía; debido a su condición estos mueren a los pocos años, pero hasta que eso sucede son obligados a servir a sus amos, no solo con tareas domésticas, existen quienes los obligan a ser prácticamente sus bufones personales; entonces aquí parece que solo tenemos dos opciones, convertirte en un Noyel en las ciudades de Plata, o ser un esclavo aquí.

Ser esclavo, ese también es mi destino, o por lo menos es lo que hasta ahora se tiene planeado para mí, actualmente trabajo en el campo como la mayoría de las niñas en Aspredan, llevo aquí cuatro largos años ocho meses y dos semanas, pero detendré la cuenta, pues eso es lo que yo tengo planeado para mí.

Los campos se encuentran al sur de la ciudad en la parte mas baja de la colina, la cosecha consiste básicamente en avalias; las plantas cubren el campo, salvo los pequeños senderos que nos permiten recoger los frutos, sus retorcidas ramas están cubiertas de avalias, algunas son tiradas al suelo por el viento, a su vez las plantas se tambalean de un lado a otro. En esta época del año específicamente las ramas y las hojas se tornan rosadas y se llenan de frutos, los cuales son aun mas dulces, ninguna planta es igual puesto que sus ramas y hojas simplemente crecen, es el viento quien se encarga de esculpir sus retorcidas y caprichosas formas.

Miro hacia arriba tratando de ver entre los enormes tallos y ramas que aun son sacudidos por el viento, nubes grises se apoderan del cielo, contrastando con el rojo campo, gotas de lluvia viajan a través de la suave y refrescante brisa y el sol parece simplemente desaparecer dejando a la vista un cielo sombrío y gris -es simplemente hermoso - pienso -¡claro que lo es!- sobre todo cuando has estado recogiendo avalias todo el día- tomo un pequeño fruto de la cesta que sostengo y lo mastico lentamente, nunca me canso del dulce sabor y no debería pues es básicamente, el único alimento al que puedo acceder.

Camino lentamente y arrojo el contenido de la ultima canasta dentro de una vieja carreta, giro y miro a mi alrededor, ver el campo siempre es grato, el viento sacude las hojas nuevamente y choca suavemente contra mi rostro, me aseguro de que nadie este mirando y meto un puñado de frutos en los bolsillos de mi desgastado pantalón, siempre tomo un poco, por eso es que me quedo hasta el final, además Annia tarda bastante en llegar a casa -¡Annia!- pienso alarmada, joder he estado divagando y ni siquiera me di cuenta que empezaba a oscurecer, ella ya debe estar en camino, y sin perder mas tiempo me dirijo casa.

Ya en el pueblo la lluvia empieza a caer, provocando que todos los chicos comiencen a correr, pero yo me detengo para disfrutar de la sensación y cuando vuelvo a caminar lo hago más lento que de costumbre, permitiendo que la lluvia lave la tierra de mi pálida piel y de mi negra y corta cabellera, luego de unos minutos expuesta a la lluvia mis delgadas ropas se apegan a mi piel, finalmente abro la desgastada puerta de madera solo para encontrar a Annia en el fondo de la vieja choza de piedra, si a este derrumbe aun se le puede llamar choza.

Mmm … Dael ¿quieres ir a cambiarte? - insinuó divertida aun sentada en el suelo, concentrada garabateando en un viejo trozo de papel, su cabello castaño le cubría el rostro.

Mira quien llego temprano- digo con una felicidad bastante fingida y sonriendo -pero supongo que debo tomármelo como una broma ¿cierto? – bromeo un poco y espero que eso la haga voltear a verme.

Annia aleja su mano del papel y finalmente levanta la vista, quita el cabello de su rostro permitiéndome ver su piel ligeramente amarilla y sus brillantes ojos verdes, los cuales me miran fijamente antes de que una sonrisa se forme en sus delgados labios.


Pues tomando en cuanta que estas son nuestras únicas ropas- comienza divertida, arrugando su frente y señalando su propia vieja blusa – Si, supongo que puedes verlo como una broma- termina y ambas soltamos una pequeña risa.

Tal ves sea triste pero hemos aprendido a tomarnos nuestro infortunio lo mas positivo posible, a los otros chicos les parece de lo mas extraño e incluso hay quienes lo encuentran molesto , principalmente los adultos o mejor dicho, nuestros captores, quienes parece ser quieren vernos como al resto, tristes y sin esperanza, creyendo que lo único que podemos hacer es servirles, sin embargo; nosotras dos aun tenemos una esperanza, o por lo menos Annia realmente la tiene, por lo que haré todo lo posible para que siga así.


Y, por cierto, yo no llegué temprano, simplemente no me he quedado como una loca parada a mitad del camino mientras la lluvia caía- dijo con su molesto pero común tono de sarcasmo, mierda ni siquiera me di cuanta de que estaba temblando por el frio, obviamente estas empapada Dael ¡¿Que esperabas?!

Oye espera- entrecierro ligeramente mis ojos hasta que comprendo como sabe lo que he hecho – Tu me has visto por el agujero no ¿no es así? – digo esperando molestarla un poco, pero ni siquiera me deja seguir.

Si te refieres a la ventana – replica, haciendo énfasis en ventana , pero de inmediato la interrumpo.

-Es un agujero- digo simplemente, no puedo evitar reír levemente, tal vez su positivismo ha llegado un poco lejos, aunque de antemano sé que solo está jugando, ella simplemente sacude su ropa antes de ponerse de pie sujetando el arrugado trozo de papel mira hacia el agujero y después a mí.

Suspira en derrota antes de comenzar a hablar -Entre otras cosas- sonrío al saber que he ganado la discusión, si es que le puedo llamar así, ella lo deja pasar y continua.

-Encontré algunas tizas- me muestra abriendo su mano la cual está ligeramente manchada por el pigmento de las tizas – Y este mapa en el escritorio de lord Habit mientras limpiaba su biblioteca esta mañana- esto último capta rápidamente mi atención.

Lord Habit es un hombre anciano, que dedicó toda su juventud a buscar toda clase de libros, diccionarios, cartas, mapas y básicamente todo aquello que pueda proporcionar alguna información interesante, eso quiere decir que Annia pudo haber encontrado algo que nos ayudara a salir de aquí, ya que información es lo que mas necesitamos, podemos robar provisiones y escabullirnos, pero ¿A dónde iríamos? Y más importante aún, ¿Cómo llegamos?, como llegar a aquellos lugares de los que solo hemos oído rumores, de los que apenas conocemos nombres, y con los que solo hemos soñado.

Annia abre el mapa, que ahora tiene líneas y otros trazos, sonreí al ver todo lo que había estado haciendo hasta que llegué.

Los últimos cuatro años, desde que llegamos a Aspredan , a esta maldita prisión para huérfanos , hemos soñado con salir de aquí.

Annia y yo crecimos prácticamente juntas en Sarani , un pequeño poblado cerca de la hermosa catedral de Lucia, ubicado en Los Reinos de Piedrasol, cerca de la costa, distinguido principalmente por sus innumerables canteras y sus bosques llenos de hojas doradas, con un clima cálido, nuestros padres eran soldados y nuestras madres pescadoras; la guerra azoto el norte de Arcegrand y pasaron años para que los rumores de un posible ataque de los reyes de Ónice siquiera llegaran a nuestros oídos, pero, con apenas nueve años de edad vivimos la llegada de los dichosos reyes, vi como los bosques se llenaron de fuego negro, como la catedral caía a pedazos ,como mi padre perdió un brazo y finalmente la cabeza, observe mientras los ríos de sangre corrían y escuche los gritos apagarse poco a poco, finalmente nuestras madres nos arrojaron en un pequeño bote cubriéndonos con las redes de pesca mientras nos ordenaban agacharnos; mientras el agua nos llevaba vi a los hombres de armaduras negras abusar de nuestras madres e hice que Annia permaneciera agachada para que no viera aquella horrible escena. Nunca supimos nada del padre de Annia, llegamos hasta las costas de Ceret la conocida Ciudad Santa, de inmediato llamaron a los guerreros, quienes nos vendaron los ojos y subieron , hasta lo que hoy pienso era una carreta, cuando pudimos ver de nuevo ya estábamos aquí, y ahora después de todo este tiempo, yo también tenia una esperanza, finalmente saldríamos de aquí. Cuando llegamos ni siquiera conocíamos nuestra ubicación, solo nos asignaron una choza y un trabajo, por la hermosa vegetación, colinas, ríos, pero sobre todo por los cultivos, era obvio que estábamos en alguna parte de Los Reinos de Jade, pero no sabíamos más.

Pase mis dedos temblorosamente por el arrugado mapa, y con mi dedo índice trace las líneas hechas por Annia, aleje mi mano cuando ella sostuvo el mapa y comenzó a hablar emocionada.

-Viajaremos desde los Bosques de Damios, hasta los hermosos paramos de Naet, Visitaremos las Ciudades Blancas en los Reinos de Plata, las ruinas de Isande La Ciudad de los Reyes, pisaremos los pálidos pastos de Mant; iremos a donde queramos, Los Reinos de Oro, de Zafiro, de Rubí o incluso a … - la tome de los hombros y sonreía aún más al saber lo que iba a decir- ¡BlackCastle! - dijimos las dos al mismo tiempo.

Mire a Annia por un momento, su largo cabello era sacudido por el viento, que se escabullía a través de la “ventana”, ambas sostuvimos fuertemente el mapa.

-Cuando la niebla cubra los pies de Aspredan y los guardias lleven las cosechas a BlackCastle- dije y la mire haciendo que ella continuara- Cuando los campos marchiten en invierno y los vientos nos den la señal, entonces desenderemos por el Este para comenzar nuestro viaje – Nos miramos por un momento antes de que yo terminara

– Entonces amiga mía, comenzaremos a vivir-

6 Août 2019 00:30:03 0 Rapport Incorporer 0
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