El Cuarto de los Espejos Infinitos Suivre l’histoire

ecco Eréndira Corona

Eva se dispone a visitar una exposición de arte en el viejo museo de su ciudad, donde encontrará aquella peculiar habitación con un arreglo de espejos infinitos. Que misteriosa fascinación provocan estos que multiplican a los hombres, que multiplican el tiempo...


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El Cuarto de los Espejos Infinitos



—Nena..nena..- Balbuceaba una y otra vez la pequeña Eva con su voz infantil, manteniendo la vista fija al mismo tiempo que estiraba su manita en dirección a su propio reflejo, mientras su madre la sostenía en brazos frente al arreglo de espejos que se encontraba en aquella habitación.

Habían llegado ahí casualmente en un día de otoño cuando sus padres habían decidido llevarla a ella y a su hermano a una exposición en el museo de la ciudad. El padre hacía algunos años era curador de la institución y siempre tenía acceso libre a los eventos que organizaban.

—Cariño debemos darnos prisa, he quedado de verme con el director del museo a las seis de la tarde.

—Sí, enseguida bajo- contestó desde la otra habitación e hizo un pequeño movimiento con la mano para terminar de acomodarse el cabello frente al tocador, pasó un último rocío de perfume y se dirigió a por sus hijos para entrar en el carro.

Aquella tarde después de haber manejado unos quince minutos, llegaron a la exposición. María con su hija en brazos, mientras que el otro niño era tomado de la mano por su padre; el pequeño Luis acababa de cumplir seis años el mes pasado.

—Debo dejarlos un momento, mientras tanto tú y los niños pueden disfrutar las salas de la exposición, los buscaré ni bien terminemos de ultimar los detalles.

—Ve tranquilo- dijo, mientras le acomodaba la corbata y le daba un beso, luego tomó la mano del pequeño Luis y decidió caminar por el lugar mientras tanto.

Comenzaron a recorrer el edificio que ya era uno de los más grandes y antiguos de la ciudad, sus paredes de piedra inspiraban cierto misticismo. Visitaron la sala principal donde se mostraba un mural enorme con sus cientos de detalles, y también se detuvieron en el ala donde se colocaron algunas esculturas de papel; después de caminar un rato entre los pasillos había llegado la hora de hacer un pequeño descanso.

—Tomemos un poco de aire- dijo dirigiéndose a sus hijos con una sonrisa mientras caminaba con ellos hacia el patio central.

Al llegar se podía ver una fuente labrada en mármol de mediano tamaño con una figura Oroborus en el centro, el agua a su alrededor tenía el efecto de oro líquido debido a los rayos de sol del atardecer que se reflejaban en la superficie cristalina.

—Mamá, ¿puedo jugar con mi hermana?.

—Si corazón, solo no se alejen mucho-. Y con cuidado colocó a Eva en el piso del patio para que caminara junto a su hermano. El pequeño tomó a su hermana de las manitas para guiarle, mientras la pequeña Eva siguiendo su propio instinto dio unos pasos y se comenzó a dirigir hacia otra de las habitaciones que componían la exhibición y en cuyo nombre en la entrada se podía leer.."Fons Vitam Aeternam". A Su madre no le quedó mas remedio que interrumpir su descanso e ir tras de ellos.

Veinte y siete años habían transcurrido después de aquella tarde.

Eva se estaba terminando de arreglar, se dio un último retoque en los labios, tomó su bolsa del perchero junto a la puerta, puso en marcha el carro y manejó rumbo a casa de sus padres, al llegar estacionó frente a la entrada y entró a la casa.

—Hola mamá, ¿ya está despierta la niña?- inquirió mientras le daba un beso en la mejilla.

—Seguramente estará a punto de despertar de su sueño de gato, si quieres ve a la habitación para que en cuanto despierte la cambies y nos vamos-. le contestó María. mientras terminaba de acomodar unos libros que habían pertenecido a su esposo.

—Hace un par de años que partió y aún le recuerdo leyendo sus viejos libros mientras los sentaba a ustedes a cada uno en su regazo-

—Yo también le extraño- se acercó nuevamente y abrazó a su madre.

—Voy a la habitación de la niña.

Eva se acercó sigilosamente a la puerta, giró la perilla muy lentamente para no perturbar el sueño de la pequeña. La niña aún dormía, así que ella decidió esperar.

Recostada sobre su antebrazo derecho, reposaba sobre el sillón verde de grandes cojines al lado de la ventana, observaba fijamente a través de ella mientras la brisa mecía las cortinas de la habitación y dejaba pasar los débiles rayos de sol.

Sabía que faltaba poco para que comenzara a despertar y no quería perderse el espectáculo más dulce del que hasta ahora había sido testigo. Comenzaba por abrir sus pequeños ojos poco a poquito, primero un ligerísimo parpadeo, acaso frunciendo un poco el seño y rozando su manita en la frente; habituando lentamente sus ojos a la luz que se colaba en la habitación. En pocos segundos, al darse cuenta de que la observaban la niña lanzaba una sonrisita y enseguida comenzaba a mover sus manitas frente a ella observándolas, descubriéndolas, como si le hubiesen brotado de repente.

Un rato después, subían al carro para ir al museo de la ciudad con todo y carriola. Habían anunciado una exposición de artes plásticas y Eva no dudó en ir a verla, después de todo había heredado de sus padres el gusto por esta clase de eventos. Al llegar encontraron un poco de gente en la fila de la taquilla, pero nada que impidiera la entrada. Mientras esperaban en la fila de unas cinco personas, la pequeña volteaba a mirar para todos lados con tremenda curiosidad, cada forma, cada color, cada ruido es novedad para un niño de su edad.

Una vez lograron entrar, lo primero que visitaron fué el pasillo donde se exhibían unas réplicas de las pinturas más famosas de Monette.

—Madre, mira... es "Water Lilies", era una de las favoritas de papá.

—Así es, siempre decía que la fluidez de la pintura, la técnica... hacía que pareciera que los colores estaban en movimiento y mezclándose continuamente para dar vida al cuadro.

Siguieron su recorrido por la sala de arte moderno y una pequeña explanada con esculturas abstractas donde se entretuvieron un rato tratando de adivinar lo que el artista había querido expresar. Habían caminado por todos los salones desde hace casi una hora.

—Tomemos un descanso- dijeron mientras se sentaban en una de las bancas del patio central frente aquella fuente de mármol.

—¿Recuerdas la primera vez cuando los trajimos de pequeños?-

—Es difícil saberlo, era yo una niña de apenas un par de años. Tengo vagos recuerdos de mi hermano tomándome de las manos y de aquel salón...- dijo, deslizando la mirada hacia aquella entrada.

—¡Yayoi Kusama!-, exclamó después de haber alcanzado a distinguir quien era el autor de aquella parte de la exposición que aún les faltaba por visitar.

—¡Tengo que ver esto! , ahora vuelvo, me llevaré a la niña conmigo mientras tu sigues descansando aquí un momento, será solo un instante- y se dirigió a la sala.

Su madre mientras la veía alejarse, alcanzó a distinguir el título de aquel salón donde se leía "Aftermath of Obliteration of Eternity".

La artista había diseñado un cuarto donde se encontraban múltiples espejos colocados unos frente a otros acomodados estratégicamente. Dentro, había también luces de color dorado suspendidas a diferentes alturas que se reflejaban infinitamente en los cristales y se asemejaban una especie de enjambre de luciérnagas cósmicas. La ambientación hacía pensar que al entrar a ese cuarto se detenía el tiempo y se abandonaba este mundo para ingresar a lo que bien podía ser la antesala de la eternidad.

Eva se inclinó hacia la carriola, tomó a su sobrina en brazos y se internó en la habitación. Le invadía una sensación de tanta paz y tranquilidad...Estaba de pie frente a uno y a los miles de espejos.

—Mira mi amor, la Nena, la Nena que está ahí, ¿Quién es?.

Le decía a su sobrinita señalándole con su mano a uno y a los miles de reflejos mientras su mirada se iba perdiendo poco a poco e n e l e s p e j o ...

—Nena..nena..- Balbuceaba una y otra vez la pequeña Eva con su voz infantil, manteniendo la vista fija al mismo tiempo que estiraba su manita en dirección a su propio reflejo, mientras su madre la sostenía en brazos frente al arreglo de espejos que se encontraba en aquella habitación.




30 Juin 2019 01:35:45 0 Rapport Incorporer 1
La fin

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