Reconquista: Hacia la batalla final Suivre l'histoire

u15519752281551975228 Ibán José García Castillo

Del resurgir de los titanes, libro primero de la trilogía de los dotados, viene una historia contada a modo de diálogo para un reto de la copa de autores, en la cual se narran los sucesos de la primera era, cuando cayeron los titanes y fueron arrojados al magma de los infiernos de la ciudadela. Este es el preludio de la guerra de las mil noches que libraría de la plaga titan a toda la superficie terrestre. Una gran obra que va a mantenerte en vilo desde principio a fin. Te enganchará y te mantendrá en tensión hasta el emocionante final. ¡No te la puedes perder! y después lee el Resurgir de los Titanes, La navaja, Belluz o Mordor, historias que están conectadas todas al gran universo de los dotados, los kerem y los titanes.


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Primer acto

Brior: Deberíamos seguir hasta el alba, caminando sin descanso mientras podamos aprovechar la noche.


Anry: ¿Cree que podremos seguir con este ritmo durante toda la noche?, lo veo inviable capitán. Sé que quiere coger desprevenidos a los Titanes, su territorio es prácticamente toda la superficie. Pero se han hecho con España. Se trata de un país entero. Por mucho que corramos una noche no podremos reconquistar todo el país en unos días. Esto nos va a llevar meses, incluso años.


Brior: Sonríe amigo mío. ¿Te crees que vamos a hacer una reconquista normal? , azuza a los hombres y no me cuestiones. Debemos estar al alba en la zona de los viñedos que hay más allá del pantano.


Anry: No pretendo desobedecerlo señor, pero me parece que no hay nada que justifique llevar a una batalla a hombres cansados y hambrientos que saben que van a tener que vérselas durante meses contra las bestias más terribles que puedan poblar sus pesadillas.


Brior: Amigo mío, cabalga con más brío. Te contaré algunos detalles más de nuestros planes mientras avanzamos a paso rápido.


Anry: De acuerdo señor. Tú, el de la derecha, transmite la orden entre los batallones. Aquel que se retrase será considerado un traidor y ajusticiado en el momento por el capitán Brior. Vamos a cabalgar durante toda la noche hasta llegar a la puerta de la ciudadela Aúriga.


Gormet: ¡Entendido señor!, transmitiré sus órdenes a los más de 50 batallones que nos siguen.


Anry: Vaya con paso rápido. No quiero rezagados soldado.


Brior: Anry, eres perro viejo. Hice bien en ponerte en tu puesto. Sabes cómo hacer que mi figura desborde autoridad y miedo.


Anry: Es todo un honor servirle.


Brior: Deja ya de hablarme de usted, nos conocemos desde, ¿qué edad?


Anry: Desde los once años, cuándo su poder se hizo latente. El despertar o la imprimación como lo llamamos aquí hizo que usted se atara al metal. Estuvo a punto de morir congelado si no llego yo a intervenir.


Brior: Cierto, aunque tú fuiste la causa de ese descontrol. Un niño de los círculos exteriores que pretendía darle una tunda a un interior. A los privilegiados, que no se preocupaban por las castas más bajas.


Anry: Así es, allí aprendí que no todos sois tan malos. Algunos aun nos podíais considerar personas.


Brior: Lástima que el proceso de imprimación no se desarrollara en ti. Aun siendo un “Sindota”, tus dotes de mando nos han sido muy útiles.


Anry: Todo por nuestro pueblo. Los titanes nos hicieron huir de nuestros hogares. Tuvimos que huir hasta salir de la península. Todo para poder reclutar un gigantesco ejército con el que volver a por ellos. Desde que hemos entrado al país, hemos evitado los enfrentamientos grandes. Y nos dirigimos a un pequeño poblado, en vez de ir reconquistando las grandes urbes. No entiendo esta estrategia señor.


Brior: Ya sabes que los dotados se pueden convertir en el enemigo. No podemos confiar esta información clave a mucha gente, aun así confío en ti lo suficiente para contarte lo que planeamos.


Anry: Me siento honrado por ello Señor.


Brior: Ya sabes que existen tres razas aparte de la de los humanos. Los Kerem, nosotros los dotados y los titanes. La enemistad con los Kerem, viene de atrás. Es más, muchos de nosotros han llegado a absorber por accidente a algunos de ellos en sus formas “alma”, eso siempre ha provocado roces e incluso enfrentamientos fuertes entre nosotros. La plaga de los titanes ha aprovechado esto para corromper parte de nuestras filas y mermar a los nuestros en escaramuzas que acababan rápido con poblados enteros. Los humanos apenas se enteran de estos enfrentamientos, ya que los titanes saben camuflarse entre ellos, al igual que los Kerem. Nosotros somos especiales. Nuestros poderes hacen que sea difícil mantener bajo secreto lo que somos, sobre todo cuando alguno de los nuestros se descontrola. Por eso siempre hemos vivido en núcleos pequeños y aislados. De eso se han aprovechado nuestros enemigos. Se han hecho fuertes. Los Kerem aprovecharon la fuerza de los titanes para controlarlos y volverlos un arma contra nosotros en el pasado, por eso tuvimos que huir e incluso nos protegimos bajo tierra, creando las ciudadelas subterráneas en las que hemos vivido. Nadie sabe exactamente quien creo las oquedades que encontramos. Pero gracias a ellas pudimos ubicar centros de resistencia que podíamos sellar del ataque de titanes. Los guardianes de las puertas eran claves para mantener a raya a los Kerem y para sellar las entradas. Sin embargo algo pasó en la ciudadela Aúriga, a la cual nos dirigimos. Un secreto la hace especial. En ella el cilindro central, “El príncipal” fue reconstruido para poder dotar de poder y energía a todos los nuestros. Mientras más cerca del círculo interior más energía teníamos. Este cilindro era también un gran ascensor que no solo bajaba hasta la Astenosfera terrestre, los infiernos, sino hasta la discontinuidad que hay casi 3000 kilómetros más abajo, la separación entre el manto superior e inferior terrestre, allí un mundo virgen y nuevo se abre paso: El mundo sombra. Algo subió de allí, algo que hizo que tuviéramos que desalojar la ciudadela. No sabemos exactamente que fue, pero tomó el control de los titanes. Dejaron de camuflarse entre la población y se volvieron incontrolables, como muchos de nuestros soldados. Nuestro poder controla la materia inorgánica. Todo aquel que pueda controlar la vida en alguna de sus formas se convertirá tarde o temprano en una bestia descontrolada que puede acabar con un batallón entero de nosotros. Incluso los Kerem temen esa fuerza oscura que nos echó de nuestros territorios. Los humanos viven aterrados y miles de leyendas sobre extrañas criaturas y monstruos sedientos de sangre se han propagado no solo por la península sino que se ha extendido por toda Europa. La última noticia la tuvimos en Transilvania, un mal antiguo había descontrolado a los titanes y los había transformado en algo oscuro y perverso muy difícil de tratar.


Anry: Entiendo, aunque aún no veo que vamos a hacer con este gigantesco ejército. No hemos reconquistado ningún territorio, solo hemos evitado a los enemigos hasta ahora, siempre que hemos podido.


Brior: Paciencia. Los kerem se han dado cuenta del peligro que representa la plaga titán. Se ha vuelto descontrolada incluso para ellos. Dicen que tienen poderes mentales, yo personalmente no me lo creo, ese poder no existe, pero de alguna forma tenían a los titanes como perritos de ellos hasta que algo pasó. Ahora están dispuestos a firmar un acuerdo con nosotros. Una gran batalla nos espera pero debemos hacerla donde toca. Lo que ha salido por la ciudadela Aúriga puede volver. Vamos a atraer con la ayuda de os Kerem a todos los titanes a la boca del principal. Defenderemos posiciones y eliminaremos a todos los que podamos. La ciudadela Aúriga, se va a convertir en un gran faro que va a atraer a todo el enemigo hasta nosotros.


Anry: Por eso hemos de llegar con todas nuestras fuerzas intactas, hasta lo que se pueda a ciudadela Aúriga, ¿no?


Brior: Por eso mismo. No podemos permitir que se desperdiguen nuestros esfuerzos en pequeñas batallas, cuando hay un plan para atraer y destruir en una sola a todo el enemigo. Vamos a ir a donde nuestro poder es mayor, donde el poder de la carne no podrá contener al poder de los dotados con una energía casi inagotable. La ciudadela Aúriga es uno de los pocos puntos que quedan que tienen el Príncipal. Ese cilindro de metal transmite la energía calorífica de la Astenosfera hasta la superficie y recarga la piedra madre que hay cerca del exterior. El poder acumulado durante más de diez años, desde que fuimos expulsados de aquí será suficiente para poder hacer frente a esas bestias. No podemos luchar de igual a igual dependiendo de energías tan limitadas como la calorífica. En cuanto helamos una zona se vuelve inservible casi para luchar, aunque algunos de nosotros han aprendido a utilizar esa absorción de energía como si fuera una poder. Simulando el control del hielo y congelando así a nuestros enemigos o creando barreras o pasos sobre los ríos, las posibilidades son infinitas.


Anry: Sí, aunque se corre el riesgo de congelar a nuestros propios soldados, es una habilidad peligrosa de usar.


Brior: Cierto.


Gormet: ¡Señores!, hay un problema con el batallón de los buscadores. El buscador-jefe nos informa que más adelante del pantano, el cual acaban de congelar los exploradores han detectado formas de vida moviéndose rápidamente por entre las montañas. Debemos actuar.


Anry: ¡Titanes!, dios mío, es pronto para un enfrentamiento. Aún estamos lejos de la fuente.


Brior: Decid a los que han congelado el pantano que se desprendan de toda la energía calorífica que han almacenado y la usen de fuente de energía para los cuatro batallones de “elementales élites” quiero a todos centrados en los enemigos. A los del fuego, decidles que no hagan uso de su poder más que a corta distancia, no queremos que los bosques de estas montañas se conviertan en una trampa mortal para nuestros ejércitos.



Anry: ¡Corre!, no te quedes ahí embobado soldado.


Brior: Dame un minuto que observe los alrededores con la “visión”


Anry: ¿Seguro que podrá localizar algo?, los titanes no suelen utilizar armas que su poder pueda localizar.


Brior: Cierto, pero amigo mío, mi poder ha sido refinado durante muchas décadas. Todos nosotros y por ende los titanes tenemos pequeñas cantidades de metal en nuestro organismo. Aunque es difícil acceder al interior del cuerpo de un humano, Kerem o dotado, los titanes no poseen esa protección mental, al menos no la mayoría de ellos, por lo que es fácil poder acceder a sus cuerpos, aunque no podamos fácilmente modificar nada de ellos.


Anry: Ha mejorado usted mucho. ¡Menuda concentración!, tenga cuidado con el hielo que genera, puede afectar o asustar a los caballos y eso no nos interesa. Una estampida aquí puede ser nefasta en estos momentos.


Brior: Como siempre, piensas en todo Anry. No te preocupes. Los veo, son solo cuatro, están a dos kilómetros de aquí. Aunque eso no suele ser un gran inconveniente para ellos. Pueden desplazarse rápidamente, modificando sus extremidades y acelerando sus constantes y la adrenalina de sus cuerpos. Son bestias de matar que pueden mermar y sumir en el caos a los nuestros, aun en pequeños números. Aquí somos un blanco fácil.


Karmarac: Capitán Brior, estoy a su servicio.


Brior: Karmarac, ¿habéis traído a los vuestros?, habéis tardado mucho en llegar aquí. Nunca diría que un Kerem sería bienvenido entre nuestras filas.


Karmarac: Acabamos de llegar, hemos venido a informaros. Los titanes han evolucionado, no podéis detectarlos.


Brior: Nos subestimáis. Hemos detectado cuatro delante nuestro, estamos preparados para afrontarlos.


Karmarac: Imposible. Si los podéis detectar es que os están tendiendo una trampa. Podemos oírlos. Sus mentes chillan aunque poco a poco se van silenciando incluso para nosotros. Algo oscuro los consume y los dirige.


Brior: ¿Una trampa?, ¿es posible que unos casi dioses podamos ser engañados por esas bestias?


Anry: ¡Señor, cuidado!


Brior: ¡Por el gran Merlyhondo!, casi acabó con la cabeza rodando por el suelo. Si no llego a darle forma al metal de mi armadura y atravesar la cabeza de ese desgraciado titán estaría ahora en el suelo. Karmarac, ayuda.


Karmarac: “En mi forma alma os puedo hablar a través del pensamiento, acabo de agarrar en el aire a otro de los titanes ocultos y lo he lanzado desde la altura al pantano. Todo el campo de batalla se haya envuelto en una batalla, era una emboscada”


Brior: “Así que es cierto, ¡podéis leer el pensamiento!”


Karmarac: “Así es Capitán”


Brior: “Bien, ¿puedes transmitir mis órdenes a los hombres de cada batallón?”


Karmarac: “Por supuesto”


Brior:” Dime que ves desde la altura”


Karmarac: “El batallón de los buscadores está indefenso, siendo atacado por tres titanes. Los elementales están siendo distraídos por otros siete que están esquivando en la distancia sus ataques mientras todo el campo de batalla está congelándose, a este paso vuestro ejército será reducido a la nada por el frío”


Anry: ¿Qué está pasando Señor?, ¿Por qué mira al cielo?


Brior: Estoy hablando con Karmarac, al final resulta que si leen el pensamiento, jodidos hombres niebla, así nos iba durante la guerra.


Anry: No puedo creerlo. ¿Realmente cree que podemos fiarnos de ellos?


Brior: No nos queda otra alternativa. Están emboscándonos. Entretienen a nuestros élites y están atacando a los buscadores. A este paso nuestro propio ejército congelará esta zona y quedará atrapado y aniquilado por el frío.


Anry: Dígale al Kerem, que transmita a los jefes élites que usen la fuerza que cohesiona la materia. No podemos reservarnos ese as bajo la manga. Si acaban con nuestros buscadores estaremos perdidos.


Brior: ¡Tienes razón!, debemos aniquilar a todos para que no difundan nuestro nuevo poder. Aunque ahora no podemos detectarlos a ellos.


Anry: Hay que reagruparse rápido y proteger a los buscadores. Son nuestros ojos.


Brior: “Karmarac, dile a los jefes de los batallones que usen la energía que cohesiona la materia, que la saquen de las piedras de las montañas cercanas, sin peligro de derrumbamiento y calienten la zona y ataquen a los titanes, los elementales dividan sus fuerzas, los más de tierra y aire defiendan a los buscadores, los buscadores que usen la absorción de la energía que les van a brindar los élites para crear muros de hielo enfriando el vapor de agua del aire e intenten congelar a los enemigos para proporcionar un blanco más sencillo a los elementales de fuego, que deben atacar con toda su fuerza. ¡Qué calcinen a esos cabrones!”


Karmarac: “Estoy ahora sobrevolando las montaña más allá del pantano, vienen más de cincuenta titanes, algunos de ellos muy violentos. Estarán en el campo de batalla en unos minutos”


Brior:”Decidle a todos que retrasen posiciones, cancelen el cruce del pantano helado y esperen en la otra orilla manteniendo a raya a los titanes que hay allí, esperando que vengan sus refuerzos”


Karmarac: “Ya está, han hecho lo que habéis pedido, los titanes se mueven rápido, pero están haciendo tiempo”


Brior: “Que levanten sus aceros si hace falta, pero que los contengan. Esperen hasta que lleguen el resto de titanes, no esperarán que tú los hayas visto, confían demasiado en su nuevo poder de ocultación, de eso estoy seguro”


Karmarac:”Acaban de saltar al pantano”


Brior:”Diles al batallón de fuego que descargue todo su poder contra el pantano, creando un muro y a los buscadores que absorban el calor detrás de ellos y lo transmitan al pantano para ayudar a descongelarlo.”


Karmarac:”¡Bravo, excelente técnica, están todos en el agua!, no se lo han esperado”


Brior: “Transmite que todos, todos los batallones se concentren en absorber la energía caloríca del agua, y dejen atrapados allí a los titanes.”


Karmarac:”¡Digno de todo un capitán de batalla esta estrategia!, los élites elementales están acabando con todos los titanes atrapados, las espadas están decapitando a los que sobresalen y los que están bajo el agua están siendo congelados por batallones enteros a la espera de que eso los mate antes de que puedan adaptarse a ese medio.”


Brior: ¡Lo hemos conseguido!


Anry: No podía ser de otra manera, comandando usted directamente a todos nuestros batallones. Nos espera una dura batalla en la ciudadela Aúriga.


Brior: Allí contaremos con el poder de El Príncipal y la piedra madre, allí será la batalla definitiva. Luego cuando purguemos a toda la península de esta plaga purgaremos nuestras filas de posibles bestias descontroladas, no podemos permitir que esto vuelva a pasar de nuevo. Los titanes no volverán jamás a pisar la superficie. Si no conseguimos exiliarlos en el mundo sombra a todos, los quemaremos en los infiernos de la ciudadela, purificados por el magma sobre el que se asientan todos los continentes.


Anry: ¡Por Merlyhondo que así lo haremos, bien dicho! ¡Triunfaremos!


27 Juin 2019 17:33:51 1 Rapport Incorporer 4
La fin

A propos de l’auteur

Ibán José García Castillo Soy un pequeño alma errante devoradora de historias que quiera aportar su pequeño granito de arena a las cientos de palabras escritas para el deleite de las personas. La historia que traigo lleva muchos años en mi cabeza y algunos otros en el papel. Ya tenía cerca de 60 páginas escritas a máquina hasta que pasó lo impensable, me atasqué, la di de leer a más gente y decidí reestructurarla toda y dar más profundidad y un enfoque de tiempos a mi novela diferente.

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Samantha G Samantha G
Impresionante. Cada vez se pone más interesante y puede que la gran batalla este por llegar.
28 Juin 2019 06:26:00
~