SNOVAL Suivre l’histoire

marily

Sara es una chica increíblemente fuerte que deberá luchar al lado de sus amigos para poder derrotar una raza alienígena que tratará de apoderarse del planeta tierra. Para ello, ella y sus amigos deberán pasar por varias situaciones dentro y fuera del planeta tendrán que pasar por la tristeza, el romance, la frustración e incluso el miedo antes de lograr derrotar a su enemigo. Acompañada a Sara y a sus amigos en su increíble historia, Snoval: Ganar o perder Todos los derechos reservados historia registrada en Safe Creative 1906051080611


Science fiction Tout public. © Mallerly Franco

#aventura #258 #381 #Snoval
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SARA

Deseo cerrar los ojos con fuerza y luego abrirlos para ver que todo es un sueño. Eso fue lo que Sara pensó en ese momento, estaba tan asustada que imagino nunca regresar con vida, se sentía triste, asustada y enojada, era un sentimiento... Raro.

—Sara, me alegro de verte —Dijo alegremente mientras se acercaba a la chica.

—María —La abrazo y una lágrima recorrió su mejilla, la cual rápidamente seco para que su amiga no se diera cuenta.

—¿ocurre algo? —La miró desorientada —Estaba algo extraña —Se quedó observando los bellos ojos color miel que tenía Sara esperando su respuesta.

—Pasaron, muchas cosas —Bajo la mirada como si hubiera hecho algo realmente malo.

—Ya veo... —Miró a los lados —¿Donde están los demás? —Sara abrió los ojos de impacto al oír preguntar por sus compañeros, sus manos comenzaron a sudar y a temblar a causa del temor que aún tenía.

—Ellos... Ya no están aquí —Respondió bajo, pero audible, no tenía ganas de contar lo sucedido, se sentía muy mal.

—Ya sé que no están aquí, pero... ¿dónde están? —pregunto inocente mientras mostraba una dulce sonrisa en su rostro.

Sara observó con seriedad los ojos azules de María, respiro profundo y respondió —María, ellos... —Trago saliva —Están... Muertos —Sara se sintió culpable por lo que le había ocurrido a sus amigos y comenzó a llorar desconsoladamente —N-No pude hacer nada... Y-Yo lo siento...

María no sabía cómo responder a eso, su mente se había puesto totalmente en blanco ante las palabras de su compañera y verla llorar la deprimió demasiado —N-No creo... —Dijo abrumada —No hemos encontrado seres... Tan fuertes en el espacio. —Algunas lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos —N-No te eches la culpa... Sara, estoy segura de que no hiciste nada...

—E-Eso era antes —respondió limpiándose las lágrimas que salían sin control —Esta bien... Si no me crees — Voltea a Mirar la nave, de la cual acababa de bajar —Q-Quiero que vengas conmigo a la parte trasera de la nave, tengo que mostrarte... Algo —Camino desanimada hacia la parte trasera, ¿Qué será lo que le quiere mostrar a María?.

Al llegar al lugar, Sara le mostró un agujero lo suficientemente grande para meter una nave pequeña, María miró sorprendida dicho agujero, parecía mentira lo que veían sus ojos en ese momento —¿Q-QUE LE HICISTE A MI NAVE? —Preguntó a gritos mientras observaba el enorme agujero que estaba frente a ella. —Esto no es cierto... No, no lo es —Cayó sentada en el piso por el gran impacto que tenía, primero sus compañeros y ahora... Su preciada nave.

—Y-Yo no lo hice —suspiro Sara para tranquilizarse —También... Quiero que revises la bodega —Se giró para salir del lugar, se sentía sofocada y mirar el estado de la nave hacía que su ánimo bajase hasta el piso.

—¿Qué... Tiene de raro la bodega? —preguntó intranquila al ver la reacción de su amiga.

—lo sabrás cuando lo veas —la miró con seriedad a sus ojos pidiendo que no le preguntará más y que la dejara marchar —Mejor me voy a descansar, no he dormido bien estos días a causa de... —Se detuvo, aún no era hora de contarle a su amiga sobre el problema que hubo dentro de la nave y a cambio dio otra respuesta —De todo lo que ha pasado, aún siento que estoy en un sueño...

—Entiendo, entonces ve a descansar —acercó a su boca su reloj-comunicador que tenía en la muñeca —si algo pasa te llamaré y... Sara, por favor... Cuando termine, cuéntame todo lo que pasó.

—lo intentare... Aunque no estoy muy segura... —Dijo jugando nerviosa con los dedos de sus manos, mientras se retiraba del lugar casi corriendo para ir hacía su habitación y estar al fin en paz y tranquilidad, o bueno eso era lo que ella creía.

Entretanto María, llamó al personal para revisar la nave y los daños que tenía esta misma, para sí arreglarlos y de paso buscar una pista de lo que les pasó a sus amigos. Algo la tenía muy preocupada por lo que estuvo nerviosa durante el tiempo de revisión de la nave, rezaba que su mente solo le estuviera haciendo una mala pasada, pero todo cambio cuando uno de los ayudantes se acercó a ella para contarle cómo iba la investigación.

—Señora, ya registramos la bodega cómo nos pidió —Dijo él joven que trabajaba en la agencia, al mismo tiempo que entregaba unos registros sobre la nave a María.

—¿y qué encontraron? —Tomó los archivos y comenzó a revisarlos uno por uno sin dejar detalle alguno.

La pregunta que realizó la chica estremeció al joven, no sabía cómo decirle lo que había en la bodega y menos después de ver a María tan triste, ella era una chica fuerte, era raro verla llorar por algo y si le decía lo que había en la bodega... lo más probable es que no sea buena idea —Es... Es mejor que usted misma lo vea —Respondió nervioso tomando de vuelta los archivos, tanto que casi los bota al suelo causando un gran desorden.

—Esta bien... —Camino indecisa hacia la bodega de la nave, sabía que lo que iba a ver la marcaría para siempre. Entró a la enorme bodega y vio un ambiente devastador, quería salir corriendo del lugar y llorar pero respiro profundo, se calmó y siguió con su trabajo —E-Era cierto, lo que dijo Sara —Se acercó a los cuerpos de sus compañeros que yacían en el suelo de la nave a pocos metros de ella, unas cuantas lágrimas comenzaron a recorrer sus mejillas en total descontrol —Fueron... Atacados de una manera horrible —Se limpió las lágrimas que rápidamente se reemplazaron por otras, dio un paso hacia atrás pensando que lo mejor era salir, pero una voz que la llamaba la sacó de sus pensamientos.

—¡Señora! —llamo desde el otro lado de la bodega —¡Es mejor que venga y vea esto! —El rostro del joven mostraba preocupación y a la vez asombro, desde donde estaba María no se veía nada, por lo que decidió caminar hacia el lugar para ver qué ocurría.

La joven se acercó y observó varios cuerpos no humanos en el suelo, nadie podría hacer eso, la única que se le vino a la mente fue Sara, pero ella era... Un humano normal, no era posible que ella hubiera levantado y acumulado tantos cuerpos en un solo lugar, además los cuerpos no eran pequeños; al contrario median aproximadamente 3 metros. Su mente estaba completamente llena de muchas cosas y le causaban problema para buscar una idea razonable. Sintió como se le bajó la precisión, al parecer se iba a desmayar por tantas emociones.

—¿Cree... Qué la señorita Sara hizo todo esto? —Interrogó un joven que estaba revisando los cuerpos no humanos.

—No, ella se ve fuerte pero... No creo que tenga esta clase de fuerza —Miró los cuerpos que estaban uno sobre el otro —a menos que... —Se detuvo, ya que no estaba segura y si lo decía, podría meter en problemas a su amiga —Ahora voy y le pregunto a ella para salir de dudas y también para que me cuente qué pasó exactamente en este lugar. —Miró la bodega totalmente destrozada, parecía que hubiera habido una pelea de vida o muerte en el lugar y la verdad es que no estaba tan lejos de la realidad.

—¿Qué hacemos con los cuerpos? —Interrogó otra chica que estaba en la bodega, mientras tomaba nota de todo lo que había en el lugar, desde los cuerpos de los chicos, las cosas rotas y obviamente, los aliens.

—Llamen al CIE (Centro de Investigación Espacial) —Tomó el brazo de uno de los cuerpos —S-Son demasiado pesados —miro a todos los que estaban en el lugar —no vayan a tocar, ni a mover nada, hasta que no lleguen los de CIE a revisar los cuerpos, es mejor que ellos mismos vean todo en su estado original para que no vengan y nos digan que fuimos nosotros. —Era obvio que ellos no harían tal cosa, ¿De dónde hubieran sacado los extraterrestres?, Ignoró sus pensamientos que ya estaban a punto de volverla loca.

—¿Señora no deberíamos llamar al CEO?. —Preguntó el joven que había traído a María a la bodega, aún con sus archivos en mano.

—Si, él también debe saber lo que paso con sus empleados y... A una de sus naves —camino hacia la salida de la bodega —Iré a ver a Sara para que me cuente lo que sucedió, regreso más tarde para hablar con CIE —Salió de la nave y tomó el camino para ir a la habitación de Sara, no sin antes pasar por la cafetería y tomar un té verde asiático, para calmar su mente de todo lo que estaba pasando. Parecía un sueño, pero se sentía tan real que sin previo aviso sus lágrimas nuevamente salieron, atrayendo miradas de las demás personas que estaban en el lugar. Se levantó, se limpió sus lágrimas nuevamente y fue decidida a hablar con Sara, quería explicación absolutamente de todo, hasta de quién era realmente ella.

Mientras tanto, Sara descansaba en su pequeña cama, deseando que nadie interrumpiera su preciado sueño. Unos minutos más tarde golpearon a la puerta, ella estaba profunda así que no se despertó hasta que golpearon por tercera vez. Se levantó casi dormida de la cama y abrió despacio la puerta, para luego encontrarse con el rostro enojado de María.

—¿Por Qué te tardaste tanto en abrir? —Preguntó mientras se cruzaba de brazos, esperando la respuesta de Sara y ¿cómo es que pude dormir en un momento así?

—Perdóname María —bostezo —Me tome una píldora para el sueño y quede profundamente dormida, así que no podía despertarme tan fácil. —Se estiró un poco, se veía agotada —No había podido dormir bien en la nave... Me sentía sola y triste...

—Está bien, no te preocupes —Le regaló una cálida sonrisa a su amiga — ¿puedo entrar? —la miró a sus ojos soñolientos que aún guardaban preocupación.

—¡Claro! —Exclamó y abrió la puerta por completo para que María pudiese entrar a la habitación.

—Se nota que estabas durmiendo... —observó la habitación oscura y la cama con todas las mantas en el suelo. A demás había ropa y cosas por todo el.lugar que hacía difícil caminar por la habitación.

—perdón, espera organizo un poco —corrió las cortinas y tendió la cama rápidamente para que se viera mejor la habitación.

—Ya... Mire la bodega —dijo con la cabeza abajo mientras Sara terminaba de organizar.

—¿Y qué viste? —Preguntó nerviosa mientras guardaba la ropa en el clóset.

—Los cuerpos de nuestros compañeros y... —Tragó saliva, respiró profundo y continuo hablando — y cuerpos extraterrestres —Tomo un libro de la mesita de noche de Sara y comenzó a ver su contenido.

—¿Entonces? —Se sentó en el borde de la cama y miró a María leyendo el libro, mientras ella sentía un horrible dolor en el pecho que la culpaba de todo.

—Sara, ¿porque fuiste la única que sobrevivió? —La observa con seriedad, quería respuestas claras, no quería oír una tonta excusa que la hiciera sufrir más —Dime la verdad, por favor —Dejo el libro aún lado y tomó las manos de Sara, sus manos estaban frías, como un hielo —Tengo muchas preguntas y me siento algo inquieta por lo que pudo pasar mientras estuvieron en el espacio. —Bajo su mirada —A demás.... Mi novio....

—Lo siento... Pero, si te digo no me creerías —contestó rápidamente —No son cosas fáciles de contar. —y... Lamento lo de tu... Novio.

—Por favor Sara, somos amigas desde niñas y no me vas a decir sobre lo que pasó en la nave —Las manos de Sara comenzaron a sudar y a temblar, esa no era la Sara que conocía, sus ojos estaban tristes y enojados a la vez y su expresión en su rostro cambio totalmente.

Sara se colocó de pie soltando las manos de la otra chica y se acercó a la ventana para observar el paisaje que se veía desde allí, sus ojos se cristalizaron a causa de algunas lágrimas —¿Tú porqué crees que fue? —Le pregunto mientras abría la ventana haciendo que una brisa entrará a ventilar la pequeña habitación.

—Sé que esto es raro, pero creo que tú ADN está modificado o si no... No sé qué sea. —Respiro profundo. —Tal vez... Ni siquiera seas humana... —Terminó la frase con dificultad, si ella tenía el ADN modificado o si era un alien hacía que desconfiada un poco de ella por no haberle contado tal cosa tan importante.

Sara la miró con desilusión —Es cierto, mi ADN está modificado —Mordió su labio inferior con tanta fuerza que causó un leve sangrado en este. —Lo siento... Por no decirlo ante.... Lo siento —Comenzó a llorar con desesperación, tapó su rostro con sus manos silenciado así sus lamentos.

—Es solo una suposición —Dijo María tomando un pañuelo para pasárselo a Sara y acercándose a ella para consolarla. Definitivamente esa no era su amiga, la chica fuerte y valiente que conocía estaba en un mar de lágrimas en ese momento.

—por eso, te estoy... aclarando... esa suposición .... —Tomó el pañuelo y se limpió las lágrimas que corrían por sus mejillas —No lo digas a nadie, ni siquiera mis padres lo saben —Miró a María y tomando sus manos, su mirada había cambiado a una muy pero muy asustada...

—Estas loca, sabes que si te descubren... —Suspiro —Estarás en problemas muy graves, no quiero ver nada con este tema —Se levantó un poco enojada y observó a Sara con desilusión —Debiste haberme contado.... Me siento tonta... ¿Cuántos secretos más tienes guardados? —Sara bajó su mirada, era de esperar que María se enojaría de esa forma.

—Lo sé, pero yo no tengo la culpa —Dijo con tristeza —mejor no hablemos más de eso, no sabes lo horrible que fue.

—Si sabias que era horrible, ¿Para qué modificaste tu ADN? —Trato de no gritarlo a los cuatro vientos a que eso era lo que más quería hacer, todos sus amigos se habían ido a excepción de Sara, solo que ella ahora estaba en una situación que la catalogaba como la mala de la historia.

—¡Yo no fui!, solo... Me convertí en una rata de laboratorio sin mi consentimiento y sin el de mis padres —Se acercó a la cama —Si crees saber que lo que pasó hoy fue mi culpa, entonces vete, y si crees que la modificación la hice a propósito, entonces con más verás deberías marcharte.

—Esta bien, tranquila —se acercó a la puerta para irse —Pedí llamar a CIE, así que ve alistando, porque no creo que tarden en llamarte y por cierto el CEO llamó al ejército y a otras personas del gobierno, me lo encontré cuando venía aquí —Salió de la habitación y cerró la puerta tras de ella.

—Así... Que... al final salió de la habitación...

27 Mai 2019 21:03:20 0 Rapport Incorporer 0
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