MIEDO, CULPA, IRA Suivre l'histoire

itssammat Sandra M.S.

Con los miedos, dudas e inseguridades propios de una adolescencia conflictiva cargados y bien protegidos en la mochila, Vera se dispone a tomar el primer autobús hacia su nuevo destino: la Universidad Castañeiro do Saraiba, en Galicia. Lejos de todo lo familiar y seguro de su hogar en Madrid, tratará de caminar con paso fuerte y decidido aunque el alma y el cuerpo no dejen de temblarle. Y levantará la cabeza bien alto, cruzando los dedos para cumplir la inocente ilusión juvenil de empezar de cero una vida nueva. Durante el trayecto Vera no piensa mirar atrás, pase lo que pase. Teme que si lo hace, aunque solo sea el despiste de un segundo efímero, sus peores monstruos y demonios arrastren sus cadenas hasta ella y consigan alcanzarla.


Drame Interdit aux moins de 18 ans.

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UNA PROMESA

Abrí los ojos de golpe ante aquel potente fogonazo de luz plateada. Tuve que pestañear varias veces torpemente, desorientada ante los bruscos contrastes de luminosidad que se esparcían como estrellas en diferentes puntos del bamboleante autobús.

Derecha. Izquierda. Derecha… Izquierda otra vez.

Volví la cabeza a un lado algo aturdida, despojándome a duras penas de los largos dedos del cansancio, que se retorcían en torno a mí para arrastrarme de nuevo a las cálidas profundidades del sueño. Mis ojos se toparon de bruces con la oscura silueta de mi compañera de viaje que, a pesar de la brusquedad de mi movimiento, permaneció perfectamente impasible, sus dedos deslizándose a un ritmo frenético sobre la pantalla táctil de su iPhone.

Debía de tener la iluminación activada al máximo, porque el mero intento de girar la cabeza en su dirección consiguió que mis ojos chillaran de dolor. Me los froté suavemente con los dedos para mitigar la molestia, rezando porque las palabrotas que se agolpaban atropelladas en mi mente sirvieran para calmar el impulso de arrebatarle el móvil de las manos y estrellárselo contra el ventanal del autobús. Pero las ganas se cuadriplicaron cuando comprobé que, más allá de ese molesto cuadradito de luz cegadora, lo que me había despertado era un puñado de ovejas con ojos saltones.

«¿Me está vacilando? ¿De verdad no tiene otro momento para ponerse a esquilar las ovejas de la granja más que a las… dos y media de la mañana?»

En ese momento los pronunciados rizos oscuros se arremolinaron en torno a la clavícula cuando su dueña reparó en mi presencia y giró la cabeza hacia mí. Entrecerré los ojos a toda velocidad cuando la pantalla del móvil me enfocó la cara directamente. Pero ella no pareció darse por aludida o puso bastante empeño en hacerse la tonta, pues se limitó a dedicarme una mueca que puede que tuviera intención de parecer una sonrisa y volvió a centrar su atención en el punto de luz que brillaba entre sus dedos.

Yo me giré de nuevo hacia la ventana, enfadada por que aquella chica tan agradable que se había sentado junto a mí hacía poco más de dos horas con un «Buenas noches» entre los labios pudiera estar siendo tan irrespetuosa en ese momento. Pero aún me enfurecía más el hecho de no tener ovarios suficientes ni siquiera para algo tan simple como preguntarle amablemente si le importaría reducir un poco el brillo de su pantalla. Tampoco podía ser muy complicado. ¿Qué tenía que perder, de todos modos?

Probablemente, al cabo de unas seis horas más o menos, nos sonreiríamos educadamente en medio de un bostezo al recoger nuestros trastos del maletero y nos perderíamos de vista para siempre. Pero… no, claro que no lo haría. Lo poco o nada que tuviera que perder siempre parecía demasiado importante como para hacer algo por mí misma y asumir el riesgo de perderlo.

Lo que haría en su lugar sería plantar la mejilla como una ventosa contra la ventana y disponerme a contemplar las montañas que se extendían en el horizonte, recortadas por la pálida luz nocturna en sinuosas ondulaciones. Y así lo hice. Pero por mucho que intentase forzar la vista, las dos dioptrías y media de miopía y la nube de vaho que se arremolinaba frente a mis labios me impidieron cualquier oportunidad de vislumbrar algo más que siluetas negras y diminutos puntitos de luz colgando borrosos del firmamento.

Así que cerré los ojos de nuevo, sin la más mínima duda de que me llevaría varias horas volver a conciliar el sueño. Aunque en realidad, no importaba. No llegaría a Saudade hasta dentro de seis horas, más o menos. Trescientos sesenta minutos de traqueteo y las piernas encajadas en una postura imposible entre la mochila del suelo y el respaldo del asiento delantero. Seis horas. A decir verdad, aún no tenía del todo claro si deseaba o temía llegar a mi destino. Tenía tantas esperanzas puestas en este momento que me resultaba tremendamente complicado tener fe en que no fuese a resultar todo en una absoluta decepción.

Pero ahora que me detenía a pensar en ello con tranquilidad, sí, lo cierto era que me moría de ganas por retomar la monotonía de las clases y los horarios, porque aunque el tiempo libre, la soledad y el sosiego que acompañaban mi verano rodeada de libros, series de Netflix y mi cajita de acuarelas era lo único que me llenaba en cada momento, la pura verdad era que lo que quería hacer distaba mucho de lo que en realidad necesitaba.

Buscaba la soledad siempre que tenía oportunidad, consciente de que a largo plazo esta me mataba a paso lento pero constante, gota a gota. Y es que, aunque la mera idea de planteármelo me hacía sentir agotada, lo que realmente necesitaba era llenar mis días de actividades y quehaceres que me dejaran sin tiempo libre que perder dando vueltas y más vueltas a mis problemas como si cada segundo devanándome los sesos me dejara un poquito más cerca de la solución… Y no, por supuesto, no era así.

No, de lo que verdaderamente tenías ganas era de verme haciendo cosas importantes por mí misma, disfrutando de la carrera que debería haber escogido desde un principio, riendo a carcajadas sin miedo a hacer demasiado ruido y rodeada por un grupo de amigos y amigas que me hicieran olvidar que me separaban casi setecientos kilómetros de casa. Quería sentirme como un ser humano normal.

No creía posible ni realista convertirme de la noche a la mañana en la persona más extrovertida y segura del mundo, claro, pero sí confiaba en que al menos este viaje me enseñase a dejar de sentirme como un pollito asustado cada vez que abandonaba la seguridad de mi hogar. Tenía toda la fe que mi corazón podía albergar puesta en la esperanza de empezar a vivir. Y, por supuesto, no era que creyese que pasarse la vida leyendo, escribiendo relatos o fantaseando con personajes de ficción no fuera vivir. Lo era, claro que lo era. Pero no para mí. O al menos, no quería que mi vida se redujese exclusivamente a eso: quería eso y más, mucho, muchísimo más.

Esperaba, en definitiva, poder decir en voz bien alta dos simples palabras que no significaban nada y al mismo tiempo lo significaban todo, haciéndome sentir dolorosamente culpable cada vez que me esforzaba por sentirlas como reales en lugar de como la mentira en mayúsculas que en realidad eran: SOY FELIZ.

Universidad nueva. Lugar nuevo. Carrera nueva. Compañeros nuevos… Era mi oportunidad para empezar de cero y hacer las cosas bien por una vez. Tuve que repetírmelo un par de veces, después otra más y otra más, para lograr convencerme de que esas palabras no eran un mero deseo susurrado a media voz por el miedo, con los dedos cruzados para que fuesen ciertas. No, esas palabras no eran un deseo, eran una promesa.

19 Mars 2019 15:35:49 20 Rapport Incorporer 14
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Galenica  Galenica 
Maravilloso estre primer capítulo. Y detallas perfectamente los sentimientos de la prota, uno logra sentirse identificado. Estaré encantada de seguir leyendo.
18 Juillet 2019 17:23:03

  • Sandra M.S. Sandra M.S.
    ¡Muchas gracias! Es un placer para mí que lo disfrutéis 🤗 19 Juillet 2019 18:27:51
Shee Lag Shee Lag
Sinceramente la frase: ¨Buscaba la soledad siempre que tenía oportunidad, consciente de que a largo plazo esta me mataba a paso lento pero constante, gota a gota.¨ Me parece magistral. En tan pocas palabras tan bien definido el sentimiento que provoca la soledad. También una puede identificarse mucho con eso de no tener los ovarios para decir las cosas. Parece una mano invisible que retiene, pero que poco a poco, con el tiempo, las experiencias de vida, el conocimiento sobre las actitudes humanas, logran darnos ese valor. Muy buen inicio.
3 Juillet 2019 15:07:42

  • Sandra M.S. Sandra M.S.
    Muchas gracias de antemano por tu comentario, es imposible no sentirse orgullosa con críticas como la tuya. Y me alegro mucho, muchísimo, de ser capaz de transmitirte algo real en lo que puedas verte reflejada. Yo también me siento de ese modo a veces, como si nunca fuera buen momento para sacar agallas y muchas por uno mismo a pesar de lo que pueda venir después. 3 Juillet 2019 18:00:00
Angel Knight Angel Knight
Hace tiempo que no leía un relato en primera persona, está muy bien construido y por demás, poético. Además que recrea perfectamente bien la sensación de llegar a un nuevo mundo, una nueva vida, una nueva idea. Plasmaste muy bien el sentir artístico que es conocer algo nuevo y no explorado. Me identifiqué mucho porque, suelo ser así cuando llego a un lugar nuevo y si, esa sensación de miedo que te da el decir "Soy Feliz". Muy buen inicio.
10 Juin 2019 20:26:26

  • Sandra M.S. Sandra M.S.
    ¡Muchas gracias por tu comentario! Es una verdadera satisfacción que haya gente con la que mis palabras puedan conectar. Ese siempre es el objetivo, ¿no? 11 Juin 2019 06:05:17
Michael Dantés Michael Dantés
Me ha gustado mucha esta gran pieza de arte. Felicidades, es una de las primeras obras que he leído acá en la plataforma como nuevo autor.
5 Juin 2019 22:41:22

  • Sandra M.S. Sandra M.S.
    Te agradezco un montón el comentario, y me alegra muchísimo que lo disfrutes. ¡Ese es el objetivo! 😊 6 Juin 2019 05:32:13
Michael Dantés Michael Dantés
Me ha gustado mucha esta gran pieza de arte. Felicidades, es una de las primeras obras que he leído acá en la plataforma como nuevo autor.
5 Juin 2019 22:41:15
Sara RLawrey Sara RLawrey
Ay, leí en la sinopsis que la Universidad a la que va está en Galicia. ¿Y sabes qué? Yo soy de Galicia, solo con eso ya me has comprado
30 Mai 2019 13:24:33

  • Sandra M.S. Sandra M.S.
    Jajajajaja ¡Cuánto me alegro! Yo soy toledana, pero es que adoro el norte, y en especial tu tierra. Es superior a mí! 30 Mai 2019 16:33:17
Luis Pizarro Luis Pizarro
Todo esta bien, me gusto. Solo un consejo constructivo, te recomiendo volver a revisarlo 5 veces, asi lo hago yo y hasta más veces antes de publicarlo, porque luego te das cuenta de algo que faltaba o sobraba, incluso (pasado-futuro) de algun texto que no tiene nada que ver con la novela, y buscar no caer en la redundancia una y otra vez, porque se vuelve cliche. Igual estas tomando un buen camino si buscas ser escritora. Te sigo.
14 Mai 2019 21:09:09

  • Sandra M.S. Sandra M.S.
    De acuerdo, ¡muchas gracias! Este tipo de comentarios siempre son bien recibidos. Un saludo. 19 Mai 2019 04:27:35
MLP Pardos MLP Pardos
Me encantan los relatos en primera persona, hacen que te identifiques muy bien con la protagonista
18 Avril 2019 07:58:40

  • Sandra M.S. Sandra M.S.
    ¡A mí también! Hace que sufras con los protagonistas, pero también que disfrutes lo que ellos disfrutan =) 22 Avril 2019 08:45:52
Ereth Khial Ereth Khial
Buen inicio! 😉
19 Mars 2019 14:19:19
~

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