franyeliswriter Franyelis Ramirez

¿Por qué enredarse en largas relaciones románticas cuando el amor tarde o temprano se acaba? Es preferible pequeños encuentros furtivos cargados de grandes dosis de placer. Y la cereza del pastel, cero compromisos. Eso pensaba el enigmático como atrayente Ethan Hemsworth hasta que conoce a la mejor amiga de su hermana menor, Julieth Goldban, una nerd renovada, obsesionada con su trabajo, confiada en sí misma, independiente y sobre todo repelente con los hombres mujeriegos como él.


#48 in Romance #15 in Romance jeune adulte Interdit aux moins de 18 ans.

#romance #newyork #eeuu #arquitectura #negocios #amor #pasion #nerd
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I

La nerd, ahora renovada, independiente y confiada mujer, nunca pensó que llegaría a tener a una amiga de verdad y mucho menos a una completamente loca, en el buen sentido de la palabra. Ella era rubia con enormes ojos azules que reflejaban el inmenso cielo sin nubes a la vista.


—Elena. No me puedo quedar en tu casa, entiéndelo —explicaba la serena mujer de cabello azabache, mientras revisaba su Smartphone de forma descuidada. No tenía mensajes que revisar y los post de instagram, poco captaron su atención, solo veía y regalaba uno que otro like.

—Julieth, ¿Cuál es el problema? —pedía una explicación la otra chica.

—Debo ir a casa. Tengo cosas del trabajo que terminar, se me ha acumulado —mintió.

—¿¡Ah sí!?

—Si, además recuerda que debo alimentar a Letto —agregó a la mentira, no tan mentira que le antecede.


Ciertamente tenía un peludo Husky Siberian, llamado Letto, el cual debía alimentar y sacar para que hiciera sus necesidades primarias. No obstante, también había otra opción y Julieth esperaba que su amiga no la recordara por el estado en que se encontraba.


«Vamos santos de mi corazón, ayuden a que termine bien mi día, en mi cama, por favor», pensó.


James, el hermano de Julieth, en reiteradas oportunidades alimentaba al cachorro cuando ella no podía llegar a casa a tiempo por el trabajo. El animal a pesar de que vivía con Julieth era cuidado por ambos con sumo esmero. De pequeños siempre quisieron uno pero sus padres se lo negaron hasta el cansancio. Ahora que eran adultos y sabían cuidarse por sí mismos, no dudaron en adoptar uno.


—Esa no es excusa Juli, tu hermano vive cerca y fácilmente puede pasar a alimentarlo, solo llámalo y asunto arreglado —sugirió balbuceando para seguidamente decir: —No sé qué harías sin mí. Soy una genia total y fabulosa.


«Estoy perdida. No tengo escapatoria»


El fuerte whisky escocés que solía ingerir Elena cuando estaba estresada, siempre provocaba el mismo efecto. La noqueaba durísimo y todo ligado a la extenuante jornada laboral que Elena tuvo ese día y lidiar con el despecho de que la terminaran después de 7 años de relación, requería cualquier tipo de distracción urgente.


Juli no era partidaria de ese tipo de distracciones pero aun así se ofreció y ahí estaba compartiendo tiempo con su amiga, cuando desde hace rato dejaron de tener una conversación coherente. —Guapa… mañana tengo trabajo y no tengo ropa extra en la maleta de mi auto —soltó Juli en su último intento por convencerla, y quitando su atención del sofisticado aparato de entre sus delicados dedos.


Hizo un mohín, mientras saboreaba un trago del exquisito vino tinto chileno que había ordenado. No podía imaginarse dormir fuera de su cómoda y espaciosa cama Queen Size, era un poco testaruda a veces o simplemente se estaba volviendo vieja, adoptando costumbres sin sentido, pensó.


Sonrió por lo absurdo de la situación.


—¿Cuándo eso ha sido problema? No recuerdas que nos intercambiamos la ropa cuando estábamos en la Universidad. Tú no has engordado nada y… yo menos… más bien te has puesto buenísima —Levantó su ceja izquierda con diversión.


Julieth y Elena estudiaron Negocios en la Universidad de Harvard y desde el primer día de clases su conexión fue instantánea, haciéndose inseparables con el transcurso de los años. Contando cada una con veintisiete años en sus calendarios. Si bien no aparentaban esa edad, por las suaves facciones que poseían, la verdad en sus identificaciones no la podían ocultar por más que se empeñaran en hacerlo.


—Tú, estás ebria —jugueteo la rubia, apuntando con su dedo índice sin dirección exacta, mientras que con la otra mano ingería otro largo trago de licor.


Los hombres que pasaban el rato en el bar, solos o acompañados, observaban con atención a las dos hermosas mujeres pero ninguno se atrevía a acercarse. Solo verlas era un verdadero placer.


—No lo estoy. Tú lo estás y mucho. Es hora de irnos, te dejo en tu casa y me largo a la mía.

—No exageres. Solo tome un vasito de whisky —replicó Elena con sorna.

Ambas rieron. Sabiendo que eso no era verdad.

—Es suficiente. Vamos Ele.

—Está bien —aceptó a regañadientes la chica rubia— Pero después de otro trago ¿sí?


Julieth ignoró su propuesta. Se levantó de su asiento con determinación, ya había sido suficiente por ese día. Acomodo su elegante falda tubo, color rosa a juego con un Suéter Blusa, manga larga, color blanco con rayas color negro en dirección horizontal. —Camina, que te acabas el depósito de whisky de este Bar y no quiero espectáculos.


Ambas chicas rieron, otra vez.


Ele hizo caso y así emergieron a la fría y oscura noche de New York, donde los edificios no hacían su trabajo de detener el fortísimo viento. Juli sentía que se le congelaba el cerebro pero aún así metió el trasero de su amiga y el suyo propio en el Rolls-Royce-Cullinan color rojo que le encantaba manejar por su seguridad y tan exquisito diseño interno. Una vez en el edificio de Ele, Julieth se estaciono y espero a que su amiga bajara pero para su desgracia, esta no tenía la fuerza ni para sacar la cabeza fuera del auto. Más bien se le estaba revolviendo el estómago en cada intento fracasado. Sonrió en dirección a su amiga y Juli entendió la indirecta, debía ayudar. Y lo haría rápidamente, estaba realmente agotada, necesitaba descansar para tener la mente fresca para la reunión del día siguiente con experimentados inversores de mercados financieros. No podía permitirse quedar mal.


«Las cosas que hacemos por los amigos».


Respiro profundo y bajó del vehículo con el repique de sus altos tacones Louis Vuitton color nude y suela roja. En los últimos años se había vuelto fanática de la marca, sentía que esos zapatos la hacían sentir la bomba, con razón merecida todo el alboroto y reconocimiento que conseguían año tras año.


—Vamos. Sostente de mí. —Ofreció una mano a Elena.

—Eres la mejor maldita amiga que puedo tener —mascullaba la rubia con gracia y en un tono de voz exagerado, que hasta hizo que el portero asomara su cabeza. Juli le indicó con la mano que todo estaba bien, él asintió y siguió su ronda.

—Lo sé —aceptó con suficiencia.

—Juli, tengo ganas de vomitar —anunció lo evidente cuando la morena pulsaba el botón del ascensor.

—Maldición Ele. Tú si eres, sabía que esto pasaría pero no tan rápido. Espera solo un poco ¿sí? —gruño. Eso dificultaba su pronta huida a casa—. Vamos ascensor, muévete, muévete —pedía en plegaria y cualquiera diría que estaba loca de atar.


El ascensor hizo caso del pedido y se movió con rapidez. Juli se sentía agradecida por ello, porque subir 20 pisos con una amiga borracha no era asunto a tomarse a la ligera y en tacones menos. Prefería llevarla hasta su casa y asumir el riesgo que le vomitara la lujosa tapicería de su auto. Suspiro aliviada porque eso no pasó y metió a Ele en la elegante caja de metal.


Elena empezó a tener nuevamente horcajadas cuando entraron al pent-house. Juli la tomó fuerte de la cintura y la guió con precisión hasta el baño de la habitación de invitados del primer piso, la sentó en el borde de la tina y sostuvo la melena rubia de la chica para que pudiera botar el inexistente líquido que la hacía retorcerse.


—¿Estás bien? —preguntó, después de ver que estaba más calmada.

—Sí —aseguró Elena en un susurro forzado. Le había empezado a doler la cabeza y las lágrimas de decepción, tristeza y desamor amenazaban con salir. No era para menos, el idiota de su novio, le había roto el corazón.

—Excelente, espera un momento. Te buscare agua.

—Ok —hizo un mohín—. En la gaveta superior izquierda sobre la nevera, está el botiquín de primeros auxilios. Tráeme algo para el dolor de cabeza, por favor —pidió.

—Está bien, está bien. No te muevas, ya regreso.


Juli, se movió velozmente sin embargo, la vista la detuvo.


«Nunca me cansaré de decir que este apartamento es es.pec.ta.cu.lar».


Y equivocada no estaba, el pent-house, era primoroso, paredes color crema, con un sofisticado sofá color blanco dispuesto en el centro; en armonía con el pulido piso de madera oscura. Una mezcla de opulencia y elegancia moderna de gran tamaño y lo mejor de todo, proporcionaba impresionantes vistas del East River. Juli observó con detenimiento la ciudad y se sintió extasiada. Se hizo una nota mental de venir de día y captar la esencia de la metrópolis en su ajetreada y ruidosa jornada.


—Juli —llamo Elena.

—Voy —contestó ella, volviendo a su misión y regresando con su amiga que no tenía buena apariencia sentada ahora en piso. —Aquí tienes la pastilla y un poco de agua, con esto estarás mejor y rogando a los dioses, mañana no tendrás resaca.

—Espero que sí, gracias por estar conmigo —confesó, mientras rodaban las primeras lágrimas del despecho— Pensé que te habías ido.

—No tienes que agradecer, sabes que estoy aquí para ti. Solo me entretuve adorando el horizonte. Es precioso.

—No te equivocas. Es hermoso —contestó hipeando. Y señaló el pent-house—: Esto no tanto.

—Es precioso Ele —se limitó a decir.

—Es tan increíble como solitario, que asusta. El feo trabaja muchísimo y yo también... ya sabes... casi nadie está aquí... pero igual le diré. A él le gusta que alaben su trabajo, se pone como loco aunque no lo demuestre. ―Ella rió al recordarlo.


La chica morena asintió con pesar, se sintió mal por querer dejar a Ele sola en ese estado. No era moralmente aceptable, y menos viniendo de ella que defendía con su vida, los lazos sanguíneos y no sanguíneos, como su caso con Ele. Verificó la hora en su reloj de pulsera Gucci y comunicó: —¿Sabes qué? Me quedaré contigo.


—Yupi. Así no estaré sola —se esforzó por celebrar. Hizo una breve pausa y continuó—: Mi hermano está fuera de la ciudad —comunicó, como si fuera algo que preguntara la otra chica.⁣


Ethan era el hermano de Ele y el primer crush universitario de Juli. Él era un hombre guapísimo en todo el sentido de la palabra, inteligente, exitoso, con cuerpo musculoso, espalda ancha, de imponente estatura, cabello castaño claro casi llegando a rubio y, lo más exquisito y catapultante de todo. Ojos azul celeste tan enigmáticos como atrayentes.⁣⁣


El detalle. Ese hombre nunca volteo a mirarla, ni siquiera para darle la hora.⁣⁣


Ahora ya, años sin cruzarse en el camino del otro, y después de superado su estúpido enamoramiento, pensaba que fue lo mejor que le pudo pasar. Todo pasa por algo o eso dicen los que no tienen respuesta a las situaciones que no tienen explicación. Él era un chico de una noche y ella no era esa clase de chicas de solo revolcones y adiós. Ella quería el combo completo. Por eso quizás, tenía tanto tiempo soltera desde su última relación.⁣


Juli era una mujer hermosa de piel blanca como la leche y estatura media. Sus ojos azul intenso contrastaban perfectamente con su melena oscura. Era una verdadera combinación letal. Pero ella no se beneficiaba de su belleza, ella trabajaba arduamente por materializar sus sueños. Era una chica inteligente como fuerte, exitosa e independiente.⁣


—Ele, te quitaré los zapatos y vamos a tu habitación para que descanses. —Antes que su amiga expresara lo que pensaba, le reafirmó que se quedaría con ella para cuidarla y en la mañana iría a su casa a cambiarse de ser necesario.


Como pudo Juli subió a Ele a su habitación, la cual también era obra de su hermano. Obvio, siguiendo los gustos y destacando la personalidad extrovertida de Elena. ¡Una indiscutible obra arquitectónica!


La habitación tenía una pared empotrada con cientos de bombillas en el centro, como especie de listón, situado a escasos centímetros por encima del respaldo de la inmensa cama. En la pared de enfrente, color marrón como el piso de la planta baja, había un televisor pantalla plana última generación con todos sus accesorios. Fácilmente podrías pensar que estabas en una sala de cine, sin exagerar. La vista al horizonte de Manhattan, no podía faltar en esa habitación tampoco. ⁣


«¿Había algo en esa casa que no fuera de diseño?»


Juli ayudó a Ele a cambiarse, luego la recostó y le pidió encarecidamente que durmiera. Esta le agradeció nuevamente las atenciones y entre palabras reconfortantes por parte de Juli, la rubia se quedó profundamente dormida.⁣


Si bien Juli estaba cansada, admirar la belleza nocturna de la ciudad, la relajo profundamente, con ello recordó que tenía días sin hacer yoga. Debía hacerlo. ⁣


Se despojó de su ropa por la ropa de Ele y se acomodó en una esponjosa butaca, definió detalles de la presentación del día siguiente y avanzó en la lectura de un libro nuevo que consiguió por casualidad en Amazon, llamado Dulces mentiras, verdades amargas de una talentosa escritora venezolana: Lily Perozo. El libro la tenía enamorada. Algunas veces fantaseaba con enamorarse de algún galán carioca o de simplemente visitar Brasil. ¡Era una locura!⁣


Busco espacio entre las pesadas mantas y se tumbó. Cubriéndose completamente de pies a cabeza, como hacía todas las noches en su cama. Quizás así lograría dormir un poco. Aunque lo dudaba.⁣



***

Ethan, el atractivo hermano de Elena, llegó en la madrugada a su departamento después de una noche salvaje con sus amigos. El viaje a Los ángeles fue una mierda. La negociación con un jeque para la construcción de un hotel siete estrellas de 45 pisos en Abu Dhabi, no tuvo un buen desenlace. Ellos querían pagar menos de lo que sus servicios profesionales valían y eso no se discutía por nada. Fue una pérdida de tiempo. Así que Ethan, tomó el último vuelo y se regresó a New York. Nada tenía que hacer en ese lugar.


Cuando entró a casa, recordó que no le avisó a su pequeña hermana de su regreso. Seguro se sorprendería cuando lo viera.


—Fea —susurró Ethan en la puerta de la habitación de su hermana. No hubo respuesta, volvió a susurrar—: Elena, buenas noches —Como tampoco hubo respuesta, se mentalizo que estaba dormida y se fue a su habitación.



***

La preocupación por la salud de su amiga, hizo que Julieth abriera los ojos de par en par antes que los rayos del sol entrarán plenamente por la amplia ventana de la habitación. Ella miró a todos lados y no encontró a Elena. —¡Oh por Dios! ¿Qué hora es? ¿Dónde está Ele? ―se levantó como resorte de la cama, buscando desesperadamente su reloj Gucci o su teléfono, los cuales dejó esparcidos en la tumbona donde se relajó la noche anterior, antes de dormir intermitentemente. Las manchas oscuras alrededor de sus ojos, daban fe de ello.


Cogió ambas cosas y comprobó que eran las 7h30. Buena hora para ir a casa y ducharse.


—Ele… —hablo bajito— ¿Dónde estás? ―pregunto a la otra chica de la línea. No quería perder tiempo buscando, así que fue práctica y decidió acortar la pesquisa con una llamada telefónica. Mucho más eficiente en estos tiempos.

—Hola, buen día bella durmiente —río—. Estoy en la cocina haciendo café ¿Quieres?


Juli también río, saludo y gustosa aceptó el café. No pasó mucho tiempo cuando Ele entró a la habitación con dos tazas de espumante café recién hecho. El olor era fascinante como adictivo.


Ambas mujeres degustaban su café, recostadas en la cama, una más despierta que la otra y una con más resaca que otra.


La morena empezó a hablar —Aun tengo tiempo de ir a casa y ducharme. Mi reunión es a las 9h00. Me voy. Gracias por todo.


—Estás loca. Ya son las 8h00 y debes estar en la oficina a las 9h00.

—¿Qué? ¿En qué momento avanzó tan rápido la hora? —Suspiro— Vi mal la hora pero, ¿para que se es jefe, entonces? —recordó Juli con monería.

—Ja ja ja, eso aplicaría contigo, si lo hubieses hecho desde un principio, pero ahora no porque todos te conocen por ser tan puntual, que asusta. Además, si tienes reunión a las 9h00, por más que quieras llegar tarde, no puedes. Estás condenada.

—¡Ay, no seas mala! Siempre hay una primera vez para todo —hizo pucheros—, está bueno el café.

—Vamos levántate, te prestare ropa. Lo prometí.

—Pero…

—Juli, deja la pena.


El vestiers era increíblemente perfecto, diseñado especialmente por Ethan para su hermanita. Otro capricho que cumplía Ethan para ella. El sueño de toda mujer. En el vestiers de Ele gran parte estaba dedicado a las gafas, ordenadas impenetrablemente por tamaños y marcas, en cambio el vestiers de Juli, predominaban los zapatos. No solo de tacón, sino deportivos y casuales.⁣


Julieth hizo una revisión rápida, se decidió por un blazer largo color rosa pálida a juego con una blusa blanca y unos capris color azul oscuro, corte alto que se ajustaba a su cuerpo y que estaba segura, quedarían estupendos con sus Louis Vuitton color nude y su cartera del mismo color.⁣


—Dúchate aquí. Yo iré a preparar el desayuno ¿quieres tostadas francesas o frutas? —preguntó Ele con interés.⁣

—No te preocupes Ele, yo como en la oficina.⁣


Ele puso los ojos en blanco. —Obviaré lo que acabas de decir —replicó—. Apúrate que vas tarde —concluyó para salir disparada a lo suyo.⁣


Juli coloco música en su teléfono, como hacía en su casa todas las mañanas. Solo que allá encendía el sistema de sonido integrado que inundaba el departamento por completo. De esa forma, se despertaba con todas las mejores vibras y energías para su extenso día de trabajo. La playlist de Juli retumbaba mientras se duchaba, con ritmos latinos y americanos. Era bastante abierta a la hora de escuchar música.⁣


Salió de la ducha, renovada y capaz de comerse el mundo. Empezó a mover su cuerpo disimuladamente cuando con algarabía empezaba una samba de lo más rítmica y alegre. Se enfundaba los pantalones ajustados en el proceso de baile. Era una cosa divertida de ver, así como lo estaba disfrutando Ethan, quien entró silenciosamente a la habitación para despertar a su hermana y se encontró con semejante espectáculo. Él sonrió con malicia, siendo reflexivo que no era su hermana. Hizo nota mental de agradecerle a su hermana por traerle algo tan entretenido de ver.


—Hola preciosa —saludó Ethan seductoramente, después de observar detalladamente y reírse silenciosamente por unos largos minutos que, le parecieron la gloria. No obstante, Juli no lo escuchó y siguió en los suyo.


«Tiene un culo perfecto, piernas fuertes y largas. Y se mueve condenadamente bien. ¿Cómo será en la cama?» —pensó con ilusión.


Ver aquella mujer bailar tan libre y con ese cuerpo curvado le hizo endurecer su miembro viril inmediatamente. Fue consciente de que no estaba tan satisfecho como pensó que lo estaba hace unas horas, después de aquella mamada que le dio una joven universitaria en Ángeles, bastante atrevida en uno de los cubículos del baño del club.


Julieth pegó un brinquito al ritmo de la canción y giró su cuerpo. Se cayó de culo al ver que ese hombre tan imponente y varonil, la miraba de la forma en que la miraba. Su mirada era intensa.


—Ohhh —Eso fue lo único que salió de la boca de Juli, cuando se quitó la abundante cabellera de su admirable rostro.


La expresión alegre de Ethan pasó a una expresión fría al darse cuenta que se trataba de la joven amiga de su hermanita. Quien siempre lo trató con distancia y lo miraba como si tuviera algún tipo de enfermedad. No podía creer que era ella. Tenía mucho tiempo sin verla, seguía muy linda, no lo podía negar, sin embargo, había cambiado mucho, su melena ahora era larga y que decir de su cuerpo, era un espectáculo, un abdomen, unas piernas y un culo extremadamente tonificado, y por último unos pechos pequeños muy apetecibles que perfectamente encajaría en sus manos, se dijo.


Ethan salió de la habitación sin decir nada y sin siquiera ofrecer su mano para levantarla. Necesitaba olvidar lo que pasó, nunca la miro como la miro ni se imaginó lo que se imaginó. No era posible. ⁣


Juli en cambio se encabrono. «¿Qué carajos le pasa a este? Aparte que casi me mata de un susto, ni siquiera es capaz de ayudar. ¡Idiota!».


—¿Y a ti, qué te pasó? ¿Por qué estás en el piso? —preguntó Elena mientras corría para ayudar a su amiga que no se había levantado.

—Nada… solo resbale y caí como tonta —mintió con audacia, acompañando su farsa de una risita breve.

—¿Te lastimaste mucho?

—No, ya tenía puesto el pantalón.

—Menos mal, porque si no te hubiese quedado un hematoma horrible. —La joven asintió—. Esos capris se te ven preciosos. ¡Estás divina! —felicito su amiga, deseando ella tener algo más de trasero y por más que se matara en el gimnasio todos los santos días, no lo conseguía.


La morena sonrió con algo de enojo aun, pero agradeció con la mirada el comentario de su amiga. Ella siempre era capaz de animarla en situaciones negativas y sacarle una sonrisa sin mucho esfuerzo de su parte.


Ele, caminó hasta la puerta y antes de irse la invitó a desayunar porque había preparado algo delicioso, muy difícil de creer porque sus antecedentes no daban credibilidad a ello. Juli igual aprecio el gesto y se comería cualquier cosa que ella preparara.


La joven morena silenció la música, revisó la hora y se apresuró a colocarse la blusa blanca y peinar su larga cabellera. Se miró en el espejo y efectivamente, se veía fabulosa. Le gustaba lo que veía. Un atuendo improvisado perfecto para la reunión del día. Amontonó sus cosas, las vendría a buscar luego. El blazer lo dobló en su antebrazo, se lo colocaría después.⁣


Bajó las escaleras y se detuvo en el descanso al ver a Ethan de pie junto a la encimera, sirviendo otra vez café a su amiga, todavía en pijamas. A Juli se le ocurrió la idea de huir para no verle la cara al tonto ese, pero tampoco le daría el gusto. Ella no hizo nada, solo se cayó del susto.


—Por acá —llamó Ele, haciendo movimientos exagerados con sus manos—. Mira quién llegó —anuncio alegre, cuando Juli se sentó a su lado en completo silencio y bastante rígida. Estaba un tanto molesta con ese hombre de sonrisa inocente y actitud poco colaborativa.


Ethan levantó la mirada y se encontró con la dura mirada de Julieth. Lo supo enseguida, la joven estaba molesta pero él no la culpaba del todo, aunque él tampoco se arrepentía de no haberla ayudado. Por primera vez se miraron por largo tiempo, retándose. Él abandonó el reto antes, al mirarla de esa forma no pudo evitar traer a sus pensamientos los movimientos de la joven mientras bailaba y mucho menos su cuerpo en sí.


Ele no se fijó de ese detalle, estaba concentrada devorando sus tostadas, que gracias a la intervención divina, su hermano apareció y terminó de preparar.


—Hola —saludo sin ningún rastro de emoción en su voz.

—Hola —saludo igualmente.

—¡Uys, qué emoción me contagian ustedes! Y eso que a mí me duele la cabeza —dijo con sarcasmo. No estaba equivocada del todo, el ambiente se tornó silencioso—. Juli. Come. Y apresúrate que vas tarde. Y tú deja de ser un odioso —regaño a Ethan.


Él fingió no escucharla.


Juli pensó que no tenía hambre pero cuando devoró el primer bocado de su tostada, su organismo se activó y saboreo lentamente. Estaban indiscutiblemente deliciosas y crujientes. Ethan la miró embelesado y sonrió internamente.


—¿Están buenas? —preguntó con interés.

Ella asintió sin mirarlo. No podía negar lo evidente.

—Mi hermano es un genio en todo lo que hace —intervino la orgullosa Elena.


Juli puso los ojos en blanco. Él vio esa particularidad y no le agrado en lo absoluto. Ninguna mujer se había atrevido a dudar de sus capacidades o a mirarlo con distancia, como ella lo hacía, incluso después de años. La morena, hizo ambas.


«¿Quién se creía ella? ¿Acaso piensa que estoy enfermo?».


Las chicas reían íntimamente por algo que compartían.


Y Juli ignorando por completo la molestia surgente de aquel hombre.


1 Janvier 2021 21:01:43 5 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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Amalia Brant Amalia Brant
Hola! Solo una recomendación, separar los párrafos ya que se ven todos juntos en la versión móvil, por favor. Esa portada está de impacto e inicia super bien
March 12, 2021, 13:42

  • Franyelis Ramirez Franyelis Ramirez
    ¡Amalia, otra vez yo!😋 Quería agradecerte por la recomendación de la separación de los párrafos para una mejor lectura en versión móvil. ¡Es cierto! Se ve muchísimo mejor. ¡Gracias!😘 March 13, 2021, 13:53
  • Franyelis Ramirez Franyelis Ramirez
    ¡Hola, Amalia! ¿Cómo estás?😊 Super, muchas gracias por la recomendación. La seguiré. Además, muchas gracias por leerme. ¡Un gusto enorme! Saludos.😉 March 13, 2021, 13:31
Lucy Ortega Lucy Ortega
Me gusta mucho como inicia
March 08, 2021, 04:49

  • Franyelis Ramirez Franyelis Ramirez
    ¡Hola Lucy! Me alegra muchísimo saber tu apreciación. Espero que los siguientes capítulos también lo hagan.😊 Saludos. March 08, 2021, 04:53
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