El ladrón de estrellas Suivre l'histoire

nestormuriel Néstor Muriel

Es imposible que no me conozcas, porque soy el contrabandista espacial más famoso de los ocho rincones del universo. Me apodan Lance, aunque también soy conocido como el ladrón de estrellas. ¿Crees que no me he ganado mi fama? Entra en mi historia y comprueba por ti mismo qué hay de verdad y mentira en las leyendas que cuentan sobre mí en las tabernas de las estaciones espaciales. Esta historia, mi historia, versa sobre una predicción del futuro y su relación con el destino, una tripulación haciendo frente al poder que regía el universo y, sobre todo, el intento de recuperar aquello que más amaba.


Science fiction Tout public.

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La Onuwu de Narth I


A todos aquellos que cada día luchan

sin descanso por sus sueños.


El contenido de las siguientes páginas es el fruto de seis meses de un arduo trabajo de escritura. Tienes entre tus manos la primera historia del «Eterno Escritor», aquel que jamás se atreve a publicar por miedo a que su obra no sea lo suficientemente buena. Un día de 2019 sentí que ya era hora de que Lance, Vortis y compañía partiesen de mi lado para que vosotros también pudieseis conocerlos. Espero que la historia que sirve como mi carta de presentación te atrape, entusiasme y te haga reír tanto como me lo ha hecho a mí mientras la escribía.

No querría despedirme sin antes dejarte los enlaces donde puedes seguir toda mi actividad en internet (Y donde encontrarás contenido extra sobre esta y las demás historias que publique).

Web: www.nestormuriel.com

Página Facebook: Néstor Muriel Escritor.

Instagram: @nestormurielescritor

Twitter: @Neestor93

Al final de esta obra podrás encontrar un agradecimiento a todas las personas que han hecho posible que esta historia exista hoy en día; sería un error garrafal no acordarme de ellas.

Me despido con un único deseo: que disfrutes la lectura.






Sistema Solar Anovax

Planeta Narth

Año 3088 Mes III Referencia Tierra






Al fin habíamos llegado. El día anterior estuvimos ocupados entrando en la densa atmósfera del planeta Narth, al que acudíamos para descansar. Para colmo nos costó mucho encontrar un hangar en el que cupiese la SpaceX a buen precio. En aquel planeta había demasiados timadores.

Nada más que se escondió el primer sol, antes de que saliera el segundo para no morir abrasados, agarramos nuestras cosas y nos dirigimos a la feria ambulante. Aquel lugar estaba repleto de todo tipo de puestos-nave, preparados para movilizarse de un planeta a otro del sistema solar con rapidez. Nunca se sabía cuándo podía llegar una inspección estelar de autoridades imperiales.

Vortis y yo caminábamos por la pasarela central de la feria, abarrotada de personas con las que debíamos luchar para avanzar en nuestra dirección. Varios seres miraron de arriba abajo a Vortis al pasar por nuestro lado y se apartaron con rapidez.

—¿Qué tenéis en contra de un humano de piel oscura? —gritó con furia alzando sus manos—. Racistas de mier...

Le coloqué la mano junto a las costillas y tiré de él para que continuara con el paseo que estábamos dando.

Dirigí la mirada hacia la rejilla del suelo y no sentí vértigo por la altura a la que nos encontrábamos gracias a que todas las vistas a nuestro alrededor eran de denso polvo en suspensión. Después, la curiosidad hizo que admirara todo tipo de cachivaches expuestos en los expositores de los distintos puestos-nave.

—Tú, el de la mirada perdida, ¿quieres conocer tu futuro? —preguntó a mi lado una mujer en Gial, la lengua común del universo.

Era de la especie Onuwu, famosos en toda la galaxia. Una melena de color morado, a juego con sus ojos, le caía por los hombros. Tenía la piel tan maquillada que era imposible adivinar su verdadero color, aunque una vez un comerciante me había dicho que era amarilla. Me sorprendió el aspecto joven y angelical de su rostro. A pesar de que se sabía que vivían cientos de años, aquella debía de ser de las más jóvenes de su especie.

—No, gracias. Yo soy el dueño de mi destino —respondí con sequedad.

—¿Has surcado el espacio lo suficiente para conocer el Don de nuestro pueblo?

—He visto cosas que jamás tus ojos podrán ver.

El orgullo de mi interior salió a defenderme de aquella Onuwu.

—Entonces sabrás que puedo ver tu futuro a través de tus manos. —La Onuwu dio un paso en nuestra dirección, pero tuvo que llevarse las manos a la cabeza para que el viento no destrozara su peinado.

—Ninguna Onuwu sabrá lo que me depara el destino —repliqué.

En ese instante, Vortis se adelantó y le ofreció la palma de su mano.

—Yo sí quiero conocer mi futuro. —Su acción fue respondida con una mirada de desaprobación por mi parte.

—Adelante pues. —Acto seguido ambos se sentaron alrededor de una pequeña mesa y la Onuwu posó sus dedos en la palma de la mano de Vortis.

Los dedos le acariciaron cada milímetro de piel, recorriendo las finas líneas que le surcaban la mano a mi compañero. Cada pequeño roce dejaba un poco de pigmento de colores variados. Los ojos de la Onuwu estaban cerrados, como si estuviese visualizando una imagen mental.

—No puede ser... —dijo ella abriendo los ojos—. Tú...

Yo recibí su mirada de terror con cierto orgullo. No sabía qué habría visto en el futuro de Vortis, pero sí tenía claro que yo estaba incluido en él.

—Todo lo que hayas oído hablar de mí no será ni el diez por cierto verdad —dije en mi defensa.

—Cuentan demasiadas cosas sobre ti —contestó pensativa.

—¿Todavía quieres leerme la mano?

—Sí —dijo mirándome fijamente—. Sería una necia si declinara leerle la mano al contrabandista estelar más buscado de toda la galaxia. Aquella persona por la que cientos de sistemas solares están alzándose contra el emperador.

«Cada uno es dueño de su futuro», pensé para mis adentros en un intento de no caer bajo su influencia.

Los ojos morados de la Onuwu me atravesaban como cuchillos. Sería peor si accedía a sus pretensiones.

—Tengo que rechazar tu oferta, prefiero continuar con mi propia leyenda a mi modo.

La Onuwu me agarró por las muñecas y me las apretó con furia.

—¿Leyenda? No eres más que un contrabandista famoso por casualidad. Tú no habrás oído hablar de mí, pero le he leído la mano al mismísimo mariscal. Sabes tan bien como yo que no deberías dejar pasar esta oportunidad.

Era consciente de que sus palabras pretendían una reacción por mi parte, aun así, la curiosidad me corroía el interior.

—¿Qué me darás a cambio? —dije. Sabía que no había nada que me pudiera ofrecer lo suficientemente valioso como para hacerme cambiar de opinión.

—Mmm... —Se quedó pensativa—. Creo que información sobre un portal de salto secreto que conecta con el castillo del emperador Shun es una buena oferta.

—¿Un portal? —Fruncí el entrecejo y le dediqué una expresión incrédula.

Ella asintió. En mi mente surgió una idea descabellada.

«Si es cierto, podría tener una oportunidad de rescatarla», escuché desde mi interior.

—De acuerdo, acepto.

Sus ojos se iluminaron como dos antorchas. Me tomó la mano y comenzó a desentrañar mi futuro.

—Por Wuth... —dijo con los ojos cerrados.

Pasaron los segundos. Un minuto después abrió los ojos, aunque estos se encontraban completamente blancos.

—El futuro de la galaxia depende ahora de ti, Jarvis Nightrain. Eres la llave que ha desencadenado las fuerzas que se mantenían ocultas esperando su momento para actuar. Sé valiente y déjate guiar por tu corazón. Corre, vete, casi no queda tiempo.

La Onuwu cayó desmayada al terminar de pronunciar aquella profecía. Vortis y yo la agarramos.

Ella abrió los ojos tras dejarla en el interior de su puesto-nave.

—¿Qué es lo que has visto? —pregunté lleno de curiosidad.

—Sabes que eres uno de los pocos seres del universo a los que no les puedo responder —respondió de forma confusa—. Solo quiero que sepas que tengo la sensación de que todos dependemos de las decisiones que tomes a partir de ahora...

La Onuwu alzó su brazo y señaló un viejo volumen rojo situado en una estantería cercana.

—En él encontrarás toda la información sobre ese portal del que te hablé. Ahora, márchate.

Vortis y yo salimos, dirigiendo nuestros pasos hacia el centro de la feria. Allí nos esperaban los demás con todas las provisiones que necesitábamos en nuestra próxima aventura.esitábamos en nuestra próxima aventura. + 

6 Mai 2018 19:13:52 2 Rapport Incorporer 2
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Roben Cema Roben Cema
Me gusta como se van desarrollando los elementos narrativos de tu relato. Me parece que te inspiraste en Solo jajaja.
14 Mai 2018 15:11:15
ÁP Ángel Pool
Oye amigo como hiciste la portada de tu publicación enrecio es fascinante esa portada esta de WOW felicidades
6 Mai 2018 17:24:59
~

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